Cotidiano | KARMAGUISA

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"Un amor de perros y gatos''

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1
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n/a
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16+

OS

Muchas veces nos dejamos llevar por las apariencias, eso aveces puede ser peligroso. Algunas personas pueden fingir perfectamente a la cara de otras, actuar como alguien totalmente diferente a quienes son.


Los psicópatas saben hacer eso muy bien. El arte de mentir lleva sus rostros tatuados.



Los asesinos y psicópatas no son lo mismo. Una persona que mata por dinero y otra que lo hace por simple placer están en eslabones diferentes.


La forma de ver la sangre, la manera metódica de acorralar a sus presas y la satisfacción de ver la sangre salpicar y manchar las paredes como un hermoso lienzo digno de Leonardo. Los psicópatas adoran matar, los mueve, les excita y llena de regocijo.


Un asesino común solo raptaria a su víctima, dejaría muchos cabos sueltos y mataría sin una motivación real. Los psicópatas son diferentes a ellos en eso, son metódicos, juegan con tu mente, hacen que tus ideales se disuelvan como sal en agua y te torturan hasta la que implores por tu final.


Los psicópatas son inteligentes, no dejaran pistas que no quieren que encuentres, nunca subestimes a uno. Mienten, engañan, toman tu confianza y luego te destruyen. No hay amor en ellos, una persona así solo puede aspirar a obsesiónarse hasta el punto de no dejarte morir y querer salvarte.


Porque no dejaran que mueras, si alguien va a matarte, ese será él.


El asunto es... ¿De qué te matara?


¿Amor?


¿O locura?


¿Y si dos psicópatas se obsesionan? ¿Qué podría salir mal?


Bueno, aveces los problemas son algo cotidiano.


...


— Karma, pasame la sal por favor — pidió el peli azul mientras cortaba la carne en su plato.


— Claro, cariño~ — le paso el frasco con la sal.


Nagisa miró la sal fijamente y luego miró a su esposo con los ojos entrecerrados — Muy gracioso, Akabane — espetó, levantandose y tirando la "sal" por el desagüe.


Karma sonrió — Buh, que aburrido, Nagisa


Flouracetato de sodio, por poco cae pero Karma olvido que se había casado con la única persona que esta tan loca como para casarse con él y no morir en el intento


— El hasta que la muerte nos separe iba en serio, eh — volvió a su silla y comió su carne tranquilamente.


— Por supuesto, pero nunca dije con la muerte de quien, Sho-ta — Karma sonrió, pero su sonrisa desvanece cuando Nagisa da un segundo bocado


— No esperes que no note el cambio de condimentos en la cocina.


Karma arruga el ceño y empieza a comer también.


— Descuidado de tu parte suponer que la tuya está limpia — comentó.


Karma escupió rápidamente lo que metió a su boca y sacó el antídoto de su bolsillo, pero oh sorpresa, sólo tenía agua adentro.


— Nagisa — masculla enojado por el truco, necesitaba el antídoto — ¿no querrás en serio que muera, no?


— Tu ibas a hacerlo conmigo — apuntó con su tenedor de manera acusadora al pelirrojo.


— ¡Iba a darte el antídoto cuando fuera suficiente! — contradijo


— A otro perro con ese hueso, Akabane — comió otro bocado tranquilo, Karma empezó a enrojecer poco a poco, sentía su garganta apretada y como el aire no llegaba a sus pulmones, jadeando en busca de este.


— Na-gisa — toce


Rueda los ojos y se acerca a su esposo con una inyección en la mano y se arrodilla donde su esposo se retuerce por aire. Acaricia sus cabellos descubriendo su frente. — ¿Recuerdas esta cicatriz? Que tiempos aquellos, fue de nuestra boda, recuerdo que te golpee con un bate por esconder un cuerpo en casa sin mi permiso.


— N-nagis-a, si quieres mas recuerdos de esos, mi amor — tosio con dificultad —, ponme el suero ya


Nagisa escucho el grito de dolor del oji miel cuando clavo la aguja en su brazo y expulsó el líquido directo a sus venas. Se levantó y se dispuso a tomar el plato envenenado y tirarlo a la basura, dejaría lo que resta de comida para Karma, por el momento no esperaría a que se mejorará, tiene trabajo pendiente.


...


Cuando vuelve a casa encuentra a Karma sentado en el sofá grande viendo videos de gatos en su teléfono, se sienta cansado a su lado y recuesta la cabeza en su hombro, es recompensado con cafune. Se siente muy bien estar así con su esposo, es relajante después de un largo día de trabajo con Bith-sensei.


— ¿Qué tal todo hoy? — preguntó aburrido y desinteresado — ¿Agotador?


— Demasiado, quien diría que la generación siguiente a la nuestra prefiera morir antes de aprender a armar un plan estratégico para infiltrarse.


— Los niños de hoy en día son flojos hasta para querer matar alguien, cuando estábamos en preparatoria yo siempre quería hacer dos cosas — comentó.


— Matar y follar — respondió seguro.


— Matar — concedió soltando el teléfono para abrazarlo y dejarlo en su regazo —, y follarte alrededor de un montón de cadáveres — sonrió, besando levemente los labios ajenos.


— Que romántico, Karma — dijo ilusionado. — Hay que intentarlo algún día


— Podría ser uno cercano


— Ouh, ¿Lo haras para nuestro aniversario? — dijo emocionado —, crei que no lo recordarias


— ¿Como olvidar que llevo diez años casado contigo, Nagisa? — susurro — Quiero follarte ahora.


— Nadie te lo impide — beso con rudeza los labios ajenos, pronto sintió como sus manos fueron amarradas y el filo de una navaja pasar por su cintura, suspiro — Karma


Después de todo, esta era la vida cotidiana de ambos.


Tal vez, había algo de amor entre ellos. Pero nunca lo sabremos.


Extra:


— ¿Y quien se encarga de la limpieza en casa? — preguntó Itona


— Karma/Nagisa — respondieron a la vez. Se miraron recelosos.


— Nagisa es el que se encarga de ello


— No fui yo el que usaba un mandil ayer — encaró con una sonrisa cínica — ¿Y quieres que te recuerde quien me masajea los pies?