A Little Trip Together - Maxnat

Summary

El fin de año se encuentra cerca, ha sido uno que cambio significativamente la vida del pequeño Nat, quién con este pretexto desea darle un regalo muy especial a su novio Max, unas vacaciones que jamás podría olvidar, por ende, prepara un viaje a Japón con tradiciones incluidas. ☆ Pareja principal: Maxnat. ☆ Romance, navidad au!. ☆ Algo corto. ☆ Historia parte de la dinámica de navidad 2023 MaxNat. ☆ Todos los personajes de esta historia son adultos y no busco ofender a nadie, mucho menos a los actores, con estas historias.

Genre
Romance/Humor
Author
Maps
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

🎄 Único🎄

El pequeño Nat estaba empacando media vida en una maleta como si fuera a mudarse a Japón y no de viaje con su novio por una semana.


Fue un 2023 demasiado movido, oficializó su relación con Max, tuvieron un montón de trabajo, estaba más cerca de su graduación y crecieron más y más como pareja.


Tanto crecimiento hace que Nat recuerde sus primeros días y viajes con Max y su generación en general de su empresa DMD. Recuerda ese día cuando comieron demasiado durante algunas reuniones, rieron con el montón de chistes que tenían por molestarse los unos a los otros y claramente ese día...


Recuerda cuando lloró y lloró por no querer entrar al Onsen con Max, en aquel entonces eran solo amigos cercanos y aunque al principio acepto se arrepintió casi de inmediato, no lo culpen, era joven, hasta ahora estaba descubriendo su sexualidad y estaba terriblemente enamorado de Max como para mostrarle su cuerpo como si nada.


Era tímido y nisiquiera pensaba en compartir baños públicos con un montón de extraños, mucho menos lo haría tan libremente con su crush que en ese momento creía era no correspondido.


Claro que con el tiempo se dieron cuenta que sus sentimientos eran correspondidos y no dudaron en intentarlo juntos, como la pareja que son actualmente.


Por ello quería redimirse siempre que recordaba aquel viaje al onsen, lo primero que hizo cuando con Max y el acordaron que Japón era el mejor lugar de vacaciones fue agendar dos noches en un Onsen alejado de la capital decidido a darse un respiro de todo.


Tal vez así irían menos personas de lo que usualmente lo harían y el por fin podría compartir la experiencia con su novio que tanto le hacía ilusión, por fin un merecido descanso para ambos.


De aquí la insistencia de empacar para estar perfecto, todo estaba casi listo, estaba alistando sus mejores prendas, Max ya venía en su auto pues se quedaría en su casa para en la mañana salir al aeropuerto.


Su hermana cuidaría a Daisy y el... bueno aún no se decidía que ropa podía usar, eso si, no dudará en decir que concentro mucho tiempo en la ducha para exfoliar su piel, depilar sus piernas y simplemente estar tan precioso como podía para su novio y no se sentiría intimidado de entrar a un onsen.


Tampoco es como si fuera la primera vez que Max lo vería desnudo, ya se preguntaba como sería ver esa espalda que tanto le gusta, poder sentir sus manos dándole un pequeño masaje o que el vapor del agua caliente le saque al mayor esos rizos que Nat adora tanto y se esfuerza por esconder.


Estaba tan perdido en sus sentimientos que nisiquiera notó cuando el mayor entró a su cuarto y lo abrazó por la espalda, sorprendiendolo pero calentando su corazón como solamente Max sabía hacerlo.


El mayor dejó un besito en su mejilla, el cual no dudo en devolverlo como un saludo entre ambos para luego permitir que Max se acomodara a su lado para ver el desastre de equipaje que tenía enfrente.


- ¿No crees que es mucho equipaje? - Dijo el mayor inspeccionando sus medias y de más prendas que sobresalían por los bordes.


- Seguramente si. - Dijo Nat por fin aceptando la verdad y suspirando en el proceso.


- ¿Te ayudó? - Max siempre era muy bueno con estas cosas pero aceptar su ayuda significaba aceptar que viera varias de las sorpresas que tenía preparadas para él.


- Solo si prometes hacerte el sorprendido cuando te muestre las cosas en Japón.


Max solo atinó a hacer una impresión de sorprendido extremadamente exagerada, sacando risas del menor quién no esperaba menos de su novio.


Ambos se dedicaron a empacar mientras conversaban poco a poco sobre la semana, casi que soltando aquellas cosas que como pareja solo podían hablar en estos lugares seguros, sus expectativas de las vacaciones y como su madre le dio una charla a Max sobre cuidar a Nat en el extranjero.


Charla que siempre tenían incluso cuando el menor a viajado solo a lugares más lejanos que Japón, pero Max como buen novio escuchaba atentamente las recomendaciones una y otra vez sin queja alguna, el entendía la preocupación de la madre de Nat de primera mano.


Nat tampoco se libraba, desde que decidieron el viaje la madre de Max estaba enviándole mensajes casi a diario, sobre hoteles, lugares para comer que veía en redes sociales, recuerdos que ella quería qué ambos tuvieran y por sobretodo, solicitando tantos detalles de Max como fueran posibles durante su estadía.


Sus familias eran unidas y era emocionante ver como se ajustaban a este nuevo cambio de pasar por colegas de trabajo hasta ser novios luego de tanto lugar contra las emociones que tenían.


Al terminar su equipaje, cenaron con la familia de Nat y se prepararon para las pocas horas de sueño que les quedaban antes de tener que tomar su vuelo.


Max estaba bajo la regadera mientras el menor hacía su rutina de noche cuando realmente sin ningún pensamiento simplemente preguntó:


- ¿Estás seguro de ir al Onsen?


El silencio fue corto pero algo incómodo por decir lo menos, no era por nada pero el mayor no quería presionar al menor con algo que sabía no era cómodo para el, eran unas vacaciones, lo más importante era pasarlo bien.


- Claro que si, debe ser interesante ir contigo.


- ¿Porqué? - Dijo el mayor retomando la ducha mientras espero la respuesta


- Porque siempre es bonito verte sin ropa.


Ambos rieron con gracia aunque Nat claramente esta usando su respuesta como una forma de esconder los nervios que tenía pero realmente no iba a detenerse en esa gran aventura.


Cuando ambos estaban en la cama, Max solo acariciaba el cabello de su novio esperando a que se quedara dormido mientras no dudaba en pensar las mil y un formas en las que puede persuadir al menor de no forzarse a hacer algo como ir al Onsen.


El pequeño Nat es terco y si desea algo el hará lo posible para que todo salga de acuerdo al plan aunque Max este aterrado al respecto.


Y hablando de aterrado, aún tiene demasiadas dudas sobre qué regalarle en navidad a su novio, no es que no lo conozca o no sepa que regalarle, su problema era que quería darle el mundo entero porque una sola cosa no parecía suficiente.


Su misión en Japón no sólo era hacer que su bebé pase un buen rato, sino además, asegurarse que Nat tenga el regalo perfecto.


Dejando los pensamientos de lado, aprieta más a su pecho el pequeño cuerpo que busca calor a pesar que fue el menor quién insistió usar shorts como pijama esa noche.


Tiene ganas de agarrarlo por sorpresa esta noche y liberar algo de estrés juntos, pero al momento en el que intentó cualquier cosa como levantar de más la camisa de pijama de Nat entre besos, su novio le dijo "Guarda esas ganas para Japón tigre". Y el solo se desesperaba aún más.


La pequeña Daisy sólo veía a su pobre papi frustrado apretando sábanas mientras su mami Nat dormía profundamente, pobre papi sufriendo, ojalá las horas pasarán más rápido, así papi no lo pasaría tan mal.


🎄


Era una mañana soleada cuando llegaron a Japón. Nat estaba a reventar de energía, pues durmió casi todo el vuelo mientras que Max empujaba el carrito con las maletas esperando encontrar un taxi pronto.


Su recorrido durante la ciudad fue muy interesante, primero el hotel, luego un restaurante donde comieron hasta no poder más para luego caminar a explorar sus calles favoritas siempre tomados de la mano.


En medio de todo el trabajo que tenían era lindo tener citas como esas, donde sus horarios muy apretados no tenían que meterse en el medio, o unas citas donde tuvieran que correr para llegar a tiempo porque decidieron quedarse un rato más en su burbuja.


Durante esa semana que tenían de descanso era emocionante caminar a paso lento, disfrutar del paisaje o incluso poder darse besitos pequeños cuando nadie los veía, esas eran las vacaciones que deseaban más que nunca.


Por ello el tiempo pasaba rápido, sentían que rápidamente las horas iban volando cuando no se daban cuenta del tiempo, ni la hora o incluso que tan alejados del hotel estaban.


Solo tenían el teléfono para tomarse muchísimas fotos, pero no había necesidad de prestar atención a las llamadas, a Line para ver si alguno de sus jefes había dicho que era hora de volver, solo estar tranquilos en su burbuja de amor.


Fueron a un arcade donde Max no dudo en pelear con todas sus fuerzas por un osito cariñosito del que Nat se enamoró a primera vista de color rosita, que claramente ganó aunque gastó una pequeña fortuna para que eso pasara.


Por otro lado Nat le regalo varios de sus mangas favoritos como "recuerdos" de sus primeras vacaciones juntos como novios, lo cual lo dejo extremadamente feliz al poder tener una colección completa.


Simplemente era la cita/vacaciones perfectas para ambos, comida, risas, andar de la mano, era la felicidad en la tierra para ambos, que era lo más importante para el mayor.


Esa noche la pasarían en el hotel, en la mañana irían por un auto rentado para llegar al Onsen, por lo que con un montón de comida de la tienda de conveniencia.


Lo cual fue bastante raro para el menor era que Max desapareciera de la nada durante un momento cuando estaban llegando al hotel diciendo que olvidó algo en la última tienda que visitaron.


Fue extraño y aún más cuando no pudo acompañarlo ya que debía revisar las maletas y confirmar la reserva del onsen antes de que pasara el tiempo límite que tenían.


Ya en su habitación, comenzaron viendo una película luego de una merecida ducha para poder estar aún más cómodos, estaban acostumbrados a las pijamadas pero usualmente eran pijamadas de leer guiones, terminar trabajos pendientes de universidad y de más.


En cambio, esta era una donde verían películas como una pareja completamente normal, a veces eso les hacía falta, simplemente actuar como una pareja de novios normales, aunque ellos fueran todo lo contrario a eso y no como estas celebridades que son pero, gracias a su trabajo era que podían tener la dicha de conocerse.


Nat estaba en la cama escogiendo la película con la que iniciarían la noche, para cuando salió su novio del baño con una toalla al rededor de su cintura y las gotas de agua aún resbalando por su cuerpo, tentandolo.


El mayor parecía ignorarlo cuando se acercó a su maleta para sacar su ropa de dormir mientras el pequeño actor lo seguía con la mirada con ganas de comérselo entero, no pueden culparlo, su novio estaba creciendo más músculo y por ende dándole un mayor espectáculo a Nat todas las noches que pasaban juntos.


- Te van a entrar moscas amor. - Dijo Max aún buscando en su maleta su ropa.


Nat hasta ese momento se dio cuenta que tenía la boca abierta, con un sonrojo terminó por cerrarla apenado.


- Así que ahí esta mi camisa. - Dijo el mayor por fin viéndolo, si había robado la camisa de su novio para dormir porque olía a el y sentía que nadaba en ellas por la diferencia de tallas.


- Es bastante cómoda. - Dijo Nat aún sonrojado pues Max comenzó a acercarse a él de forma muy sugerente.


- ¿No es más cómodo sin ella? - Dijo el mayor subiéndose a la cama.


Parecía un tigre persiguiendo a un conejito que no paraba de temblar pero más que de miedo, por curiosidad respecto a la bestia que pretendía cazarlo.


- No lo sé, dime tú que estás sin nada puesto. - Dijo Nat siendo picaron.


Todos podrían creer que por su edad y tamaño el menor era algo penoso o incluso tímido respecto a estos temas pero era todo lo contrario.


Nat tenía un pequeño lado alzado, algo salvaje y muy creativo a la hora de hablar de sexo, un lado que solamente terminó por conocer Max.


Y esperaba que se mantuviera así.


El menor mordió su labio con expectativas grandes y recordó las palabras que le había dicho a Max, lo harían aquí y sería especial para ambos.


Pero al mismo tiempo su mente se debatía entre sí hacerlo ahora o si deberían esperar al Onsen, quería darle a Max su regalo de navidad y estaban agotados del día y había sido un día bastante movido por lo que ambos necesitaban descansar y usualmente hacían un gran esfuerzo para que las cosas pasarán de forma gloriosa.


Por ende cuando Max acercó su rostro lo suficiente para besarlo, el menor se alejo para asegurarse que el beso no sucediera.


- Deberíamos hacerlo en el onsen.


- ¿En... en el onsen? - Preguntó el mayor algo asustado, amaba complacer a su novio pero ¿Hacerlo en un lugar público?


- No directamente en el Onsen, no se que tan buena idea sea hacerlo ahora, estoy bastante cansado amor.


El mayor automáticamente se puso en alerta a que tal vez se estuviera pasando o tal vez creando mucha presión en su pequeño novio, jamás lo obligaría a hacer algo que el no quisiera.


Max se retiro con cuidado asegurándose de dejar el espacio suficiente entre ambos para sentarse en la cama frente a Nat.


- Bien, esperaremos al Onsen mi vida, no todo en nuestra relación es sexo. - Dijo el mayor con tranquilidad.


- Pero si que nos encanta hacerlo. - Dijo el menor soltando una risa para aliviar la tensión de la situación.


🎄


Hoy era el día, ya estaban en el auto camino al pequeño pueblo que sería su destino por los próximos días, era un complejo pequeño de hotel que también incluía el servicio de onsen que tanto buscaban.


El viaje en el auto fue tranquilo pero las temblorosas piernas del pequeño Nat no pasaron desapercibidas para el mayor quién ya comenzaba a dudar si era una buena idea hacer todo esto.


Nat estaba sudando aunque fuera invierno, estaba pensando en el peor escenario posible y tratar de ver como podía solucionarlo, no quería volver a llorar y arrepentirse como la última vez que fueron a un lugar así.


Debían ser las vacaciones perfectas y el no iba a ser el que terminara por arruinarlas, tenía que respirar, además el no era el único que estaría desnudo en el lugar.


Llegaron más rápido de lo esperado, si era por la pareja ojalá y se tomarán unos 3 años en llegar, así tal vez Max tendría tiempo suficiente para convencer al menor de que no debían hacerlo.


El hotel era un lugar de en sueño, en las montañas como siempre habían deseado sus vacaciones, era un lugar cálido gracias a los onsen y era bastante privado.


La habitación era incluso mejor, ya ni se molestaban en aparentar que eran pareja, pues era un lugar tan tranquilo que no sentían ningún miedo o inseguridad de hacerlo.


Tenían un pequeño patio que les permitía caminar un poco por la zona boscosa que rodeaba el hotel, donde podían tener paseos nocturnos.


Un futon de tamaño matrimonial con baño privado y tina los esperaba para las noches de descanso más emocionantes que habían esperado.


Estaban descargando las maletas cuando la guía del hotel se acercó a Max para entregarle los folletos de los horarios de restaurant, onsen y demás.


- El domingo tendremos un evento de luces y lámparas de papel cerca a las 8 por navidades por si desean asistir.


- Gracias. - Max dijo pensando en que sería el escenario perfecto para dar su regalo.


- Por cierto, dejamos dos yukatas en el closet para la ceremonia de navidad, no esperábamos que su esposo fuera tan pequeño así que si tienen problemas con la talla déjenos saber.


La mujer de retiro dejando a Max bastante sorprendido y sonrojado, sabía que eran muy melosos y la gente sabría con solo verlos que eran pareja, pero jamás espero que pensaran que eran una pareja de recién casados.


En la habitación, el pequeño Nat ya estaba alistando sus cosas para ir directamente al onsen, estaba tan nervioso y emocionado que era lo primero que deseaba hacer, necesitaba sacar eso de su sistema, entre más rápido pasara mejor.


Para Max esto no paso desapercibido, por supuesto que veía esos bracitos temblando poco a poco con cada objeto que metía en su pequeño bolso.


Se agachó a su altura para poder discutir que sucedía.


- Mi amor, si tienes demasiados nervios realmente no tienes que forzarte a ir, lo digo en serio, exponerse de esa forma ante tantos extraños no es fácil y no tienes porque hacerlo.


- Estaré bien, quiero hacerlo por ti, en serio.


- Pero ¿Estás seguro que no estás forzando? Solo por lo que paso antes...


- Si tiene que ver con lo que paso antes. - Dijo Nat interrumpiendolo. - Pero más allá de eso, tiene mucho que ver con que es un rato agradable contigo, si tengo un montón de nervios pero se que estaré seguro contigo.


Max abrazó a Nat con fuerza, sentir la confianza de tu pareja y que esta persona tenga plena confianza para enfrentar contigo sus inseguridades, miedos y demás, es algo que te llena el corazón completamente, es una de las muchas sorpresas que ese pequeño actor a creado para el, un espacio lleno de amor y amistad que con nadie más va a poder lograr.


Tener a Nat en su vida es lo mejor que le a pasado a la vida y el menor tampoco siente que se quede atras, Max a pesar de sus altas o bajas es simplemente el todo en su vida, quien trae paz y balance, jamás exisitiría un duo más perfecto que ellos dos juntos.


🎄


La hora había llegado, luego de muchos besos y ponerse los pantalones había llegado el momento que tanto estaban esperando, era hora de ir al Onsen.


Nat estaba tenso en la entrada del recinto, donde dos cortinas pequeñas pintadas con un Kanji y una puerta de madera misteriosa lo recibian con mayormente terror que seguridad, esto no era como sus animes favoritos, esto era puro terror.


La gente pasaba a su lado ignorando los sentimientos cargados con los que su pequeño cuerpo cargaban, no se le ocurrió que tal vez por las navidades el lugar estaría a reventar de personas que como el también planearon alguna escapada de fin de año a este Onsen retirado de la ciudad, los veías entrando y saliendo como si nada mientras que para Nat esto lo era todo.


Sintió una mano muchisímo más grande que la suya, que lo tomó suavemente pero apretando con fuerza listo para darle la seguridad que sentía se iba por sus pies al siquiera intentar moverlos. Max estaba ahí al lado, ofreciendole una sonrisa que solo el tenía, de modelo, una de esas coquetas que lo derretian.


Sus miedos se fueron casi de inmediato de el.


- Bueno, ya llegamos. - Dijo Nat liberando mucha de la tensión que tenía contenida.


- Si quieres puedes quitarme la toalla primero. - Respondió su novio rememorando la última vez que estuvieron en ese lugar, sacándole uan carcajada.


- Ya lo hice antes. - Dice el bajito con una sonrisa orgullosa.


- ¿Y te gusto?


- Meh.


Ambos rieron siguiendo el juego y comenzaron a dar sus primeros pasos hasta el Onsen que tanto habían esperado.


Dentro era un lugar bastante movido, escuchabas las voces de muchos discutiendo cuanta cosa se le ocurriera pero sobretodo era un ambiente relajado y muy agradable que ayudó bastante al menor, junto con el olor al eucalipto que claramente mejoró las cosas para él.


Primero llegaron a los pequeños lockers donde Nat comenzó a ver un grupo de hombres igual de jovenes que el o incluso un poco mayores comenzar a desvestirse, lo cual casi le causa un ataque de pánico, el esperaba hacer eso en otro espacio no aquí delante de todos, ya iba a declarar su misión fallida y volver a la habitación con el rabo entre las patas a llorar al futon cuando sintió el cuerpo de Max contra el bloqueando cualquier vista.


Su novio aún traía su ropa puesta, lo cuál le permitió tener un poco más de confianza.


- Tranquilo, yo te cubro, no verás a nadie y nadie te vera, así te puedes poner la toalla con más calma.


El mayor no mentía, por la puerta en la cual la mayoría estaba dirigiendose a las duchas, tenían sus toallas al rededor de la cadera, solamente era la pena mientras llegaba a este paso para poder ponerse su toalla y continuar, pronto llegaría aún más calma.


Con más seguridad, no dudo en comenzar a retirar sus prentas una por una pero tan rápido como sus torpes manos se lo permitían, antes de guardarlas en el locker que había seleccionado, mientras tanto Max si estaba asegurandose de tapar a su pequeño novio pero también estaba prestando mucha atención a sus movimientos.


Veía como esas manos retiraban esa camisa, dejando a la vista ese hermoso pecho pálido, el cuál aún tenía algunas de las marcas que el había trazado en el mismo la última vez que tuvieron sexo. Veía esos labios color fresas, acompañados con esos lunares que le hacían perder la razón siempre que los veía. También veía esas hermosas piernas una vez el menor se liberó de sus pantalones, dios, amaba con locura esas piernas tan bien formadas hasta que la toalla de Nat terminó por cortar el espectáculo.


- Ya estoy listo.


- Me doy cuenta. - Dijo Max con una voz más profunda de lo el esperaba que sonora, dejando claro la excitación que ahora tenía.


- ¿Sientó que alguien tiene hambre? - Dijo Nat riendo ante la reacción de su novio.


- Bastante. - Dijo escaneando practicamente todo su cuerpo con la mirada. - Okay, sal a la sona de las duchas, yo me cambiaré y iré contigo ¿O te gustaría que fueramos juntos?


El menor habría saltado a decir a gritos que si, era justo lo que quería, ver el show que era Max completamente sin ropa solo con una toalla cubriéndolo pero luego recordó que era mejor no tener una erección en pleno Onsen por su novio y el se calienta bastante rápido, por lo cual prefirió seguir a la zona de las duchas a esperarlo.


Las duchas al menos eran cerradas, así que su exposición a otras personas sin ropa era mínima y al todos estar más concentrados en sus asuntos, nadie se fijaba en su pequeño cuerpo o en su falta de músculo o algo así. De todas formas su espera fue corta, el mayor no quería dejar a Nat solo por tanto tiempo, era mejor asegurarse que tuviera compañía siempre. Una vez juntos nuevamente, se tomaron de la mano para poder tomar rapidamente la ducha para poder ir a los terminales.


Claramente la tentación de cuando tomaron la ducha fue bastante alta, Max quería apretar y morder mientras que Nat no quería despegarse del cuerpo del mayor, para sentir su pecho contra su espalda o sentir aquellos brazos rodeandolo como tan mal acostumbrado lo tenía pero aún así lograron bañarse sin tanto manoseo como era de esperar.


Ya era el momento más crítico para el menor, ya era momento de ir a las piscinas termales y directamente exponer su cuerpo a la "relajación" que el lugar supuestamente ofrecía, tenía bastante miedo pero trató de mantener la calma cuando comenzaron a caminar y seguir la multitud de hombres que también se dirigian a su destino.


Nat apretó la mano de Max fuerte, hasta que sintió como su novio tiraba de el lejos de la mutitud, por un momento creyó que el mayor estaba molesto o incluso que ya iban a devolverse y que había arruinado la situción con su actitud de niñato, aún más cuando caminando termino por alejarse del grupo de personas y ir a un lugar más apartado sin tantas personas.


Pararon frente a una puerta, la cual lo dejo curioso pero Max la abrió con total seguridad con una llave que no se había dado cuenta que traía en sus cosas y terminaron entrando a la habitación sin previo aviso, dentro, había un peuqeño ONsen privado, con la iluminación perfecta, el vapor golpeando su rostro y el olor a eucalipto con lavanda siendo áun más fuerte que antes.


El mayor cerró las puertas tras de él, naturalmente Nat giró su cuerpo dejando ver en su expresión que tenía más preguntas en su mente de las que podía procesar tan rápido como terminaron entrando a esta habitación.


- Sabía que no era el mejor escenario enfrentarte así de la nada a un montón de desconocidos, por ello rente este privado para que no puedan molestarnos, tenemos dos horas para descansar aquí de todos. - Dijo Max dándole las respuestas que tanto había buscado.


Suspiró aliviado, no es por nada, si quería ir al Onsen como el resto lo hacía pero saber que su novio seguía pensando en su bienestar al punto en el que prefirió rentar un Onsen más privado, terminó por hacerlo sentir aún más seguro y preparado para este tipo de situación de la cuál ya esperaba lo peor.


Claramente saltó practicamente sobre el a agarrarlo a besos y un montón de palabras dulces donde no podía parar de agradecerle por aquel detalle que le derritió el corazón, dios, se había ganado la loteria al mejor novio del mundo, realmente no podía estar más feliz.


- ¡Max mi amor gracias! No estaba preparado para nada para eso, gracias por no ponerme a ver un montón de extraños sin ropa y no exponerme contra ellos.


Su novio solo rió mientras lo sostenía por las piernas. - ¿Qué pensabas que iba a permitir que un montón de extraños vieran tu cuerpo? Lo siento pero no quiero que vean lo que es mio, te amo pero eres bastante terco y necesitabamos un plan b en caso que te arrepintieras.


- Buen punto.


- A la próxima no te fuerces a hacer algo por mi, en serio, si podemos lidiar con algo juntos esta más que perfecto pero sino, no pasa nada, ya con actuar y tu universidad ya te fuerzas a crecer a pasos agigantados bebé, necesitas ir a tu ritmo y si no es la hora no lo es ¿Entendido?


- Si mi capitan. - Dijo Nat en tono burlón, iba a bajarse pero sintió que su toalla caía al suelo dejandolo completamente expuesto. - ¿Mejor entramos al agua?


- Es una gran idea - Respondió Max aún riendo por la desnudez tan repentina del menor. - Pero aún quiero un masaje de espalda.


- A mi novio lo que pida.


Ambos entraron al agua una vez la toalla del mayor también terminó por desaparecer y el agua caliente ayudó casi de forma automática con el estrés y la tensión de sus músculos, la relajación fue excelente, justo el descanso que merecían.


Junto a esto estaban los juegos que hacían en el agua sacandose sonrisas y risitas, además al momento del masaje dio lo mejor de si para que fuera relajante para Max y no ponerse duro delante de su novio solo por tenerlo desnudo frente a el.


Así fue como sus dos horas dentro de los onsen pasaron volando y ellos completamente felices. Estaban tomando sus cosas luego de una ducha refrescante, Nat sentía que flotaba sobre una nube de lo relajado que estaba, además de claramente sentir su cuerpo suave contra la ropa.


- Mi amor. - Dijo Max mientras volvían a la habitación. - Hay una ceremonia de navidad ¿Te gustaría ir?


- Claro, me parece perfecto para cerrar el día. - Nat se puso de puntitas y le dio un besito en los labios a Max para retomar su camino a la habitación, al cambiarse por ropa más ligera, sintieron la necesidad de descansar un momento hasta que sin darse cuenta cayeron dormidos abrazados en el futón.


🎄


Max se levantó algo deshorientado, habían dormido cerca de dos horas y Nat seguía profundamente durmiendo a su lado, al ver la hora, notó que faltaba poco para el comienzo de la ceremonia de navidad por lo que no dudo en levantar a su bebé, no sin antes sacarle una foto con su teléfono como parte de los recuerdos de ese día.


Ya despierto Nat estaba completamente recargado de energía, estaba más que emocionado cuando su novio le dio los detalles que la asistende del hotel le había dado en la mañana, por lo que asaltaron el closet en busca de esos yukatas que no demoraron en encontrar.


Eran de un tono gris oscuro con un fondo blanco y detalles negros, las tallas quedaron perfectas a pesar del miedo inicial de Max y todo fue a mejor cuando se dieron cuenta que eran de pareja por lo cual iban a juego, algo que a ellos ya les encantaba hacer.


Mientras el menor se cambiaba, Max no dudo en tomar el regalo que pudo comprar para Nat de su maleta esperando al momento perfecto para poder entregarlo. El de menor estatura, escondio el suyo en los pliegues de su yukata para no levantar alguna sospecha para su novio.


En la recepción, se encontraron con muchos más huespedes del hotel, habían bastantes personas para ser una fecha tan especial como navidad pero se sintieron cómodos cuando pudieron darse un beso y nadie se les quedó viendo como bichos raros sino simplemente como lo que eran una pareja que se amaba muchísimo.


Su recorrido fue guiado por luces que se encontraban en el camino boscoso en el cual se sentía amigable, no estaban en una zona de nieve pero igualmente de no ser por las gruesas telas del yukata y sus múltiples capas, habrían sufrido de las bajas temperaturas, igualmente no dudaron en tomarse de la mano con el frio como excusa perfecta para ello.


Durante el camino vieron hermosas estrellas, flores hermosas que florecían a pesar de la adversidad como lo hacía su amor. A pesar que en el paso fueran días duros y sobretodo emociones nada comprendidas a causa de la edad, la inexperiencia o lo díficil que es encontrarse a si mismo en un mundo como este, su amor salió a flote y muwstra sus hermsoso petalos ante el mundo.


En algún momento del recorrido, terminaron en un pequeño mirador donde las colinas se mostraban imponentes ante la oscuridad y se veía claramente los inicios de la capital iluminando en toda su gloria, las estrellas eran más fuertes sin tanta cintaminación luminica de la zona y la temperatura era perfecta. Para Max no había momento más perfecto que este.


Aprovechó que se alejaron del grupo un momento, pues buscaban lugares donde recostarse o ver mejor los fuegos artificiales que saldrían a la media noche celebrando la navidad, mientras el menor tomaba fotos del lugar maravillado por la vista pára sacar aquel regalo que consiguió. Cuando el menor lo vio en la tienda supo que era el indicado, solamente para el.


- Ter, ya casi son las doce y solo quiero desearte una hermosa y feliz navidad, gracias por permitirme pasar esta fecha tan especial contigo y por darme los mejores años de mi vida, no sabes lo feliz que me hace saber que aún nos queda tanto tiempo juntos, compartir tantas memorias y momentos especiales que solo me llenan el corazón.


Los ojitos negros de Nat se habían llenado de lagrimas de felicidad por aquella situación, Max era de actos de servicio o de compartir tiempo juntos, las palabras a veces no eran su fuerte por la forma en la que creció pensando que siempre debía ser este hombre duro de la familia, así que escuchar de su parte plabras como esta solo derretian su corazón, no le importa el regalo, solo le importa Max y aquello tan especial que solamente pueden compartir juntos.


- Ter... Me dejas sin palabras, realmente este viaje para mi significa mucho, tanto que no deberías darme un regalo, con tenerte aquí siento que ya lo tengo todo en el mundo, de todas formas, yo decidí también darte algo porque eres la persona más especial en mi vida, mi corazón siempre esta contigo y no puedo dejar de pensar en ti nunca.


Sonrieron viendose a los ojos antes de intercambiar los regalos, el menor le dio una cadena de plata, con su nombre en letras cursivas que brillaba de forma hermosa, cadena que Max no dudo ponerse en un segundo, quedando con el nombre de Nat en su cuello orgulloso de llevar a su novio a todos lados.


El regalo de Max eran unos anillos de promesa también plateados, el de Nat tenía un osito de color rosa pasel bastante delicado mientras que el de Max era más discreto y ancho pero con un color azul también pastel bastante suave que se complementaban demasiado bien.


- Creo que deberíamos marcarlos con una fecha especial ¿Qué te parece? - Propusó el mayor.


- ¿El día que nos conocimos? - Respondió el menor.


- ¿Qué tal nuestro aniversario?


Iban a continuar con la discusión cuando el grupo comenzó a realizar la cuenta regresiva para la media noche, solo quedaban 10 segundos para celebrar la fecha y simplemente se perdieron en el momento, viendose llenos de amor.


Al llegar la media noche, Nat saltó a sus brazos dándole un beso, fue como tocar el cielo, sus labios sabían a algodon de ázucar, a amor, a cariño y todo lo más hermoso que podía darse, fue suave, tan apasionado como siempre lo era, Max lo sostuvo mientras el menor pasaba sus manos por su cabello castaño tratando de dejarlo aún más cerca.


Su beso fue interrumpido por los fuegos artificiales que brillaron con todo su esplendor creando una completa emoción en ellos, terminando de calentar sus corazones, el frío no se sentía en ninguna parte pero el amor rebosaba por cada poro de sus cuerpos.


Más tarde en la noche, cuando ya estaban de regreso a su habitación Nat se lo dijo "Deberíamos ponerles la fecha de hoy". Sus primeras vacaciones como novios eran demasiado especiales para siquiera creer que se olvidarían, sus primeros éxitos en un año como el 2023 donde crecieron más y más como personas y por sobretodo, un futuro tan brillante por delante.


- Ter, creo que te debo algo. - Dijo Nat antes de entrar a la habitación.


- ¿En serio? - Preguntó Max algo dudoso, no recordaba que el menor tuviera algo pendiente con el.


- Sip. - Dijo el pequeño actor acercandose al mayor para posar sus manos en su pecho y acariciarlo suavemente. - Creo que te debo algo que intentaste hacer desde que estabamos en mi habitación.


Max descubrió la indirecta automaticamente.


- No juegues con el tigre conejito. - Dijo mordiendose el labio.


- Si es que puedes atraparlo.


El menor salió corriendo a la habitación aunque fallo pues el mayor pudo tomarlo entre sus brazos y besarlo de forma profunda mientras metía su mano entre los pliegues de su yukata. Tal vez la vispera de navidad había terminado pero la noche aún era joven para estos dos amantes.


🎄



¡Feliz Navidad a todes! La verdad este año fue uno extremadamente hermoso, para mi para el Maxnat y espero que para todos ustedes también, brindis por un 2024 lleno de más momentos como estos y por ver a nuestros niños creciendo más y más.


ESte fic lo escribí como parte de nuestra dinámica de amigo secreto/santa secreto que se organizó en Twitter/X (btw siganme allí) con varias autoras del Maxnat que son TOP TIER BEST CONTENT EVER donde mi querida Ale aka THE QUEEN Lakyday era mi amiga sorpresa y este fanfic es para ti.


Yo aquí aprovecho para ponerme cheesy y explicarles que siempre tuve mucha inseguridad sobre mi forma de escribir sobretodo BL, sentía que no era lo mio pero gozo tanto escribiendo que me frustraba no poder publicar mis historias por verguenza, pero cuando encontre las historias de Ale, me inspire muchisimo para dejar esa pena atras y publicar Little Prince, solo puedo decirte que agradezco muchisimo que tu estes en wattpad y otras plataformas porque fuiste mi puerta de entrada al fandom y tus historias me dieron ese impulso que necesitaba para hacer más, si estoy aquí escribiendo estoes gracias a ti y todo el talento que te cargas, amistad tienes demasiado talento para ser cierto y amo todas y cada una de tus historias.


Sin alargar más el asunto, gracias por este año tan hermoso en un fandom tan divino que voy a querer por siempre, esperemos este 2024 venga con muchas más hermosas historias como esta y un año lleno de amor y cariño.


Love u to the moon and back.