Gato de Oro

Summary

Advertencias: ☥Otras Akuma no Mi ☥Personajes poderosos ☥Omegaverse ☥Quien haya leído alguna de mis historias sabrá que me encanta revolucionar la trama de One Piece, así que esperen cualquier cosa de mi parte.

Status
Complete
Chapters
34
Rating
n/a
Age Rating
18+

𖥸0

Se podía ver a un hombre de larga cabellera negra sentado en una silla con un bulto entre sus brazos.


El bulto se removió y una cabeza se asomó, viendo que era un niño de escasos dos años, el cual bostezó antes de volver a acomodarse en los brazos del hombre, quien peinó los cortos cabellos negros del niño.


La puerta fue tocada tres veces antes de ser abierta por un hombre de gran cabeza y cabello púrpura.


--¿Duerme? --habló bajo para no despertar al niño.


--Sí --respondió simple. --¿Qué necesitas, Iva?


--Dragon, Luffy-boy es un omega muy hermoso, y quieres dejarlo a una temprana edad con tu padre --sonaba preocupado.


--Sé que no es mi mejor idea --suspiró. --Pero vamos a seguir en contacto, tiene mucho que aprender desde que comió esa Akuma no Mi.


Iva rio bajo.


--Tanto tiempo guardándola para que llegara Luffy-boy y se la comiera --no pudo evitar recordar.


Dragon negó con la cabeza.


--Al menos sé que ahora está con una persona de confianza --acabó por decir.


--Más de confianza imposible --rio bajo antes de marcharse.


Dragon acarició la espalda del niño en sus brazos, quien ronroneó feliz de recibir las caricias.


Se puso en pie con cuidado de que no cayera y caminó por la base hasta llegar a su habitación.


Entró y cerró a su espalda, tumbando a Luffy en la cama mientras se quitaba la capa verde que lo cubría y los zapatos, dejándolo todo de lado.


Se tumbó junto a su hijo, quien apretó los ojos antes de abrirlos con somnolencia.


--¿Papá? --llamó.


--Estoy aquí, cachorro --los tapó a ambos con la manta.


Luffy se acercó y acurrucó en el pecho de su padre, volviendo a cerrar los ojos para seguir durmiendo.


Dragon le acarició el cabello hasta que lo sintió volver a dormir, cerrando los ojos para él mismo hacerlo.


(...)


--¡Kuma, vamos a jugar! --llamó el pequeño Luffy de cuatro años.


Kuma sonrió ante el niño.


--Luffy, tienes que seguir entrenando --reprendió sin borrar su sonrisa.


--¡Haaai! --aceptó sin problema, le gustaba entrenar también.


Corrió al encuentro del gran hombre y comenzó a hacer los ejercicios que le indicaba, los cuales hacía con demasiada facilidad.


--Kuma, ya terminé, ¿me enseñas a construir? --le sonrió al hombre oso.


--Claro --sin perder su sonrisa lo guió por el patio.


Luffy lo siguió corriendo con una sonrisa.


Dragon miraba desde el balcón de su despacho esto, sonriendo un poco ante la actitud de su hijo, luego suspirando, lo iba a echar de menos.


Entró a su despacho al saber que su cachorro estaba en buenas manos y siguió con su trabajo.


(...)


Golpeó al aire como le habían indicado, recibiendo aplausos cuando consiguió derribar el objetivo con la corriente de aire que había creado.


--Increíble, Luffy, en tan poco tiempo has aprendido a usar el Gyojin Karate --parecía orgulloso.


--Gracias, Hack --mostró los colmillos en una amplia sonrisa que fue devuelta casi con la misma energía.


(...)


--Iva-chan, no te rías --hizo un puchero mirando a la alta mujer de abundante cabello lila.


--Lo siento, Luffy-boy --intentó calmar su risa. --Es que es divertido verte intentar hacer acrobacias para aumentar tu agilidad en la batalla con piernas.


--Lo peor es que papá dijo que también me servirían para luchar con armas largas --formó un puchero.


--Es cierto --concordó con su superior. --Venga, continuemos.


Luffy suspiró, pero aún así siguió haciendo los ejercicios necesarios para lograr lo que quería.


(...)


--Papá, ¿por qué me tengo que ir con ji-chan? --preguntó triste. --Aún no terminé de entrenar.


--Lo sé, cachorro --acarició su cabello para calmarlo. --Pero es necesario, además, no perderemos el contacto --señaló la mochila que colgaba de la espalda del niño. --Ahí llevas un Den Den Mushi por el que podremos seguir hablando para seguir con tu entrenamiento.


Inseguro asintió.


--Eres omega, pero tu celo no se presentará hasta pasados los 12, para entonces intenta haberte ido a vivir a un lugar seguro --pidió.


--Será fácil, Kuma me enseñó a construir muy bien --rio.


--No dudo que así sea --acarició su cabeza con cariño. --Queda poco para llegar, descansa mientras tanto.


--Papá --llamó nervioso.


--¿Qué ocurre? --lo miró extrañado.


--Ji-chan... ¿Ji-chan sabe que tengo poderes? --miró con duda al mayor.


--No, no lo sabe --negó. --E intenta que así siga siendo, Luffy.


Este asintió, entendiendo.


--Lo haré, lo prometo, pero cuando parta para ser pirata ¿podré mostrarlos?


--Sí, para ese entonces sí --le sonrió a su hijo.


La sonrisa de Luffy volvió a su rostro.


(...)


Dragon llevaba una capa que le cubría el rostro, entre los brazos llevaba a su hijo tomado, que miraba a su alrededor curioso.


Llegó hasta una cabaña de madera, tocando la puerta tres veces.


Esta se abrió y reveló a un hombre de avanzada edad.


--Dragon --fue su saludo.


--Padre --dijo de vuelta, luego viendo al niño en sus brazos. --Luffy, él es tu abuelo, Monkey D. Garp --presentó.


--Hola --solo dijo.


Garp le sonrió al niño, alzándolo en brazos, pero este estaba retincente a estar con él.


--Luffy, recuerda lo que hablamos ¿vale? --miró a su hijo en brazos del anciano. --Ya hablaremos.


--Hasta pronto, papá, te quiero --le sonrió con amplitud.


--También te quiero, cachorro --acarició su cabello antes de marcharse sin molestarse en despedirse de su padre.


--Mocoso ingrato --susurró Garp antes de entrar a la casa, cerrando a su espalda.


Caminó hasta llegar a una habitación, abriendo la puerta.


--Esta será tu habitación, Luffy --lo dejó en el suelo.


La recorrió un poco. No era muy grande, tenía lo justo y necesario.


--Gracias, ji-chan --sonrió mirando al mayor.


--Es tarde, ve a dormir, mañana te enseñaré la villa --se despidió y cerró la puerta, dejándolo solo.


Luffy dejó su mochila bajo la cama y se tumbó en la misma tras quitarse las sandalias, tapándose con las mantas y viendo la luna por su ventana.


--No tengo sueño --se sentó y abrió la ventana, dejando entrar el aire fresco de la noche. --Papá dijo que no podía entrenar mientras estuviera con ji-chan --suspiró y siguió mirando la luna.


Un gato se subió al alfeizar de la ventana, era pelirrojo y blanco con los ojos amarillos.


--Hola, amigo --lo acarició en la cabeza y el cuerpo.


--Hola, ¿cómo estás? --escuchó de vuelta mientras veía al animal sentarse.


--Bien, algo aburrido --admitió.


--Puedo quedarme contigo hasta que amanezca --ofreció.


--Gracias --sonrió en agradecimiento.  --¿Cuál es tu nombre?


--Ryōta, ¿y el tuyo? --preguntó de vuelta.


--Luffy --siguió con las caricias. --Nee, Ryōta, ¿cómo es la villa?


--Tranquila, demasiado tranquila --suspiró, dejándose acariciar.


--¿A qué te refieres? --dudó.


--Verás, esta isla se divide en tres lugares. La villa, donde está la gente normal y corriente, el bosque, donde están los bandidos y las personas de malas pintas, y el reino de Goa, que es donde viven los nobles --explicó.


--¿Nobles? --mostró los dientes con desagrado.


--Sí, a nadie más que a sí mismos le agradan --concordó. --No suelo ir a ese lugar.


--No me gustan los nobles --gruñó con asco. --¿Hay alguien simpático en la villa?


--Sí, una mujer, se llama Makino, tiene un bar, siempre me da de comer --su tono se volvió más tranquilo.


--¿Y en el bosque? --vio este a lo lejos.


--No, la verdad, bueno, no son malos, simplemente hacen lo que pueden por sobrevivir --suspiró. --Hay dos niños que viven allí, a veces los veo de lejos desde la espalda de mi amigo cuando voy a hablar con él.


--¿Niños? --se sorprendió. --¿De mi edad? Yo tengo cinco ahora mismo.


--No, parecen más mayores --negó.


Luffy se decepcionó, pensaba que podía hacer amigos.


--¿Quién es ese amigo que mencionaste? --cambió de tema.


--El señor del bosque, aunque su nombre es Rai, es un tigre --respondió.


--Que guay --se emocionó al pensar en poder ver y hablar con un tigre. --Quisiera conocerlo.


--Podrías, si te alejas de ese humano --ofreció.


--No quiero que ji-chan sospeche de mí --infló las mejillas.


--¿No sabe sobre tu habilidad? --curioseó.


--No... Y papá me dijo que era mejor así --se apoyó en el alfeizar.


--Mm... Creo que tiene razón --concordó con el padre del niño.


--¿Sabes qué hora es? --bostezó.


--Alrededor de las 3 de la mañana, ¿ya te dio sueño, Luffy?


--Hm... --asintió con la cabeza. --Puedes quedarte, Ryōta --se tumbó en la cama y tapó con la manta.


El gato aceptó la oferta, saltando a la cama y haciéndose un ovillo cerca del vientre del niño, cerrando los ojos.