¡El demonio radio está en la puerta!

—¿Vaggie…?
—¿Qué?
—El demonio radio está en la puerta.
Charlie hizo bastante énfasis en su sonrisa, característica bien conocida del poderoso Overlord.
—¡¿QUÉ?!
—¿Quién? —preguntó Angel mientras volvía a chupar su paleta.
—No lo dejes entrar…
Vaggie se paró del sofá y se acercó a su novia, mirando la puerta del hotel a la vez.
Charlie se quedó quieta unos momentos mientras sentía una gran presión aplastante. Por más que quisiera, no podría dejarlo fuera para siempre ¡Se supone que su hotel estaba abierto para cualquier pecador, incluso Overlords! Recordaba que nunca le agradó mucho el hombre, ni siquiera con su padre asegurándole que la iba a querer siempre, ni con su madre afirmando que eso definitivamente no cambiaría nada; que Alastor no era un reemplazo de ella, sino un nuevo integrante en su familia, y que ella no tenía ningún problema con eso.
¡Pero para Charlie nunca fue así! Siempre que estaba el demonio radio su padre se la pasaba encerrado. Él No quería verla. Sólo Alastor salía.
Ella en ese momento no entendía… bueno, aún tampoco. ¿Por qué su padre reemplazaría a su madre por él? Debido a esto, la mayoría del tiempo lo pasaba con su madre, quien no lograba convencerla de visitar a su padre aún con todos sus esfuerzos.
Salió de su trance. Abrió la puerta.
— ¿Puedo hablar ahora?
Extendió su mano a modo de saludo.
—Hola, Al…
Fue interrumpida inmediatamente.
—¡Muy buenas tardes! —el Overlord tomó su mano enérgicamente— Disculpa mi repentina visita, pero ví tu fiasco en televisión y no pude resistirme ¡Que gran actuación! —entró al lugar, con su típica sonrisa encajada en su mandíbula— ¡No me divertía tanto desde la caída de la bolsa de valores en 1929! —exclamó seguido de una carcajada— Esos fueron tantos huérfanos… ¿Ah?
— ¡Detente justo ahí, cabrón hijo de perra! —Vaggie lo esperaba allí, con su lanza en manos y lista para atacar— Conozco tu juego, y no te dejaré lastimar a nadie aquí.
—¡Vaggie, espera!
—Niña, si quisiera lastimar a alguien aquí —su semblante se desfiguró horriblemente; su cuello se rompió y sus ojos se volvieron penetrantes, oscuros y distorsionados mientras su sonrisa se ensanchaba aún más— 𐌙𐌀 𐌋Ꝋ 𐋅𐌀𐌁𐌐𐌉𐌀 𐋅𐌄𐌂𐋅Ꝋ.
La princesa se tensó ante el tono distorsionado del demonio.
—¿Alastor?
—¿Sip?
El arma en manos de Vaggie bajó lentamente.
—Cariño… ¿Lo… conoces? —sinceramente no la sorprendía, su novia tenía el mal hábito de relacionarse con cualquiera porque sí. Pero no le gustaría saber que Charlie había hecho un trato con ese monstruo.
Charlie se sintió mal ante la mirada preocupada de Vaggie. Bien, nunca habían tocado el tema, pero no era tan simple como decirle "Ah, claro. Es el esposo de mi padre" así nada más. Sería escandaloso.
—Mierda… bueno… Alastor… —tomó una pausa de unos segundos— Alastor es la pareja de mi padre.
Decir que la cara de Vaggie se desfiguró en sorpresa era quedarse cortos.
—Pues… ¿Qué?
—¡Es un placer conocerlos, queridos compañeros de Charlotte!
Alastor extendió una mano a modo de saludo. Vaggie lo devolvió dudosa.
—Entonces… él es… ¿Tu padrastro…?
— La pareja… de mi padre… —corrigió Charlie con un susurro. Vaggie la miró extrañada pero no dijo nada.
— Es un… placer, señor… Eh…
Vaggie no sabía exactamente cómo debería presentarse con su suegro luego de haberle apuntado con una lanza.
No quería dar una mala imagen, pero tampoco iba a bajar la guardia; no permitiría que le toque ni un solo pelo a Charlie. Vaggie lo tendría en la mira disimuladamente.