prólogo
—¿Puedo ayudarte?
—En realidad, sí —dice Hyukjae, inclinándose un poco hacia adelante y poniendo su codo en la mesa, apoyando su mentón en su mano mientras su expresión se vuelve seria—. Hay algo terriblemente muy malo ahora mismo, y creo que podría necesitar tu ayuda.
Donghae mira cautelosamente a su alrededor antes de que su mirada precavida se pose en Hyukjae de nuevo. Su ceño está fruncido y estira un poco sus labios antes de preguntar:
—¿Qué puedo hacer por ti?
—Verás —Hyukjae suspira, sacando su teléfono de su bolsillo y mostrándoselo a Donghae, quien observa el aparato curiosamente—. Algo está muy mal con mi teléfono. Es que...
Donghae levanta su mirada hacia él con ligera preocupación.
—No tiene tu número en él.