1.Un día normal.
Un joven rubio se encontraba tranquilamente sentado en el escritorio de su cuarto mientras ayudaba a su pequeño hermano Sam con su tarea de divisiones.
Su padre Pete estaba tomando una siesta en el sillón de la sala, siempre que sucedía eso la casa debía estar en completo silencio, o si no te castigaba.....
Zac: Muy bien Sam, después de esto se resta por el número de arriba. —Dijo el mayor en un susurro con una pequeña sonrisa mirando a su pequeño hermano.
Sam: ¿Así?—Preguntó mientras hacía lo que su hermano le dijo.
Zac: Exacto, justo así.—Dijo con una sonrisa, mirándolo —Despues sigues con el siguiente número ¿Comprendes?
Sam: Comprendido.—Contesto con una diminuta sonrisa.
Después de un rato terminaron con la tarea de Sam, no sabían que más hacer ya que estar dentro de casa siempre era aburrido o aterrador cuando su padre estaba ahí.
Zac: Y... ¿Y si vamos a dar un paseo?—Propuso el mayor mirando al menor
A lo que el más pequeño rápidamente asíntio con su cabeza varias veces, aceptando la propuesta.
El rubio mayor se levantó del escritorio y luego el menor, salieron del cuarto con cuidado tratando de hacer el menor ruido posible. Cada vez que la madera de piso crujía ellos saltaban asustados.
No querían que su padre se despertará de su siesta, estaría furioso sí lo despertarán.
Su padre cuando se portaban mal, o desobedecian sus ordenes los golpeaba con un cinturón, con sus botas, con cualquier cosa que tuviera en la mano.
Zac recuerda cuando tenía siete años regreso a casa, estaba en problemas, había metido la pata bien metida.Tenía algunos moretones, la mayoría no eran visibles ya que estaban debajo de su ropa, pero había uno en su brazo que llamó la atención de una de sus maestras quien lo interrogó al respecto. El pequeño Zac le terminó confesando que su padre lo golpeó, gracias a eso la maestra interrogó a Pete y Jessie y les pregunto lo que había ocurrido. Pete no dejó hablar a Jessie y la amenazó con su mirada. Pete le dijo a la maestra que Zac lo había inventado, y para desgracia del pequeño Zac.... ¡La maestra le creyó a Pete!
Ése día su padre lo reprendió terriblemente, le gritó, lo golpeó....
Pete le lanzó lo primero que encontró al pequeño Zac... Le lanzó la tetera de leche caliente que Jessie le había hecho para Sam...
Al haberle lanzado eso le provocó una quemadura de tercer grado en el pecho y parte del abdomen del pequeño Zac.
Cómo resultado dejó una cicatriz enorme.
Una cicatriz enorme e imborrable.
Esa cicatriz sería y fue un recuerdo marcado para siempre en la mente de Zac de ese desagradable día.
Zac a sus cinco años se dió cuenta que su familia no eran cómo el resto ya que fue a una pijamada a la casa de uno de sus amiguitos, en la casa de su amigo todo era amor y paz, a diferencia de su casa....
Zac suspiro lleno de alivio cuando por fin logró salir de su casa.
Miró contento a su hermanito.
Zac: Bueno Sam ¿Vamos a dar nuestro paseo? – Preguntó con una sonrisa.
Sam: Sip, adelante. – Dijo dando un brinquito y tomando de la mano a su hermano.
El rubio mayor soltó una risita, tomó la mano del menor con firmeza y comenzó a caminar, dando su tan preciado paseó.
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Era el atardecer.
Zac se encontraba sentado sólo en el quiosco de la comunidad de Alexandria.
Sam estaba en la casa de Olivia siendo cuidado por ella, mientras Jessie ayudaba en la comunidad y Ron estaba con sus amigos.
No era que no incluyeran a Zac siempre lo invitaban a sus cosas y también trataban incluirlo lo más posible. Pero ese día Zac no quería estar con ellos.
Quería está sólo con sus pensamientos.
«Odio a papá... ¿Está bien odiarlo? ¿Debo sentirme mal por eso? ¿Acaso no está bien odiarlo? ¿Mí familia me odiara si odio a papá?... Papá es malo... Papá-- Pete no debería estar con mí mamá »
Esos pensamientos inundaban la joven mente de Zac, el rubio mordió su labio mientras trataba de poder ordenar sus pensamientos.
«Mí mamá es mucho para Pete. »
Zac sentía impotencia, irá y terror. Todo eso formaba una enorme tormenta dentro de su mente.
Sentía tanta Pero tanta importancia de no poder ayudar a su mamá, ni a sus hermanos... Sam no merecía tener una vida así y ni siquiera dentro de los muros de Alexandria, ni siquiera en medio de un apocalipsis... En ninguna circunstancia un niño merecería tener una infancia cómo esa...
Zac se recargo de una de las vallas que rodeaban el kiosco y cerró los ojos, mientras pensaba.
Pero a veces pensar te lleva a recordar cosas...
Cosas que uno no quisiera recordar...
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Hace ocho años.
Dos pequeños rubios regresaban de la escuela.
Más específicamente dos pequeños hermanos, el mayor era un niño de nueve años y el menor era un pequeño de siete.
El niño mayor, Ron era más grande y caminaba más rápido por lo que dejaba atrás a su hermanito.
Ron: Camina más rápido eres demasiado lento, Zac. – Se quejó mientras seguía caminando.
Ron traía una mochila de camuflaje de soldado, mientras tanto Zac traía una mochila de Bob esponja. Esa mochila amarilla con su esponja favorita de todo el mundo su mamá se la había logrado comprar con ayuda de una de sus amigas, ya que Pete no le dejaba comprarle casí nada a Ron, Zac y Sam. Porque decía que era un desperdició de dinero.
Zac: ¡Ya voy! – Grito comenzando a correr para poder alcanzar a su hermano, que aún que corriera seguía estando muy lejos. – ¡No me dejes, hermanito!
Ron detuvo su caminar para poder esperar a su hermanito menor.
Eso hizo que el menor sonriera con alegría, cosa que lo hacía ver muy bonito. Llegó rápidamente junto a su hermano y le dio un brinquito de felicidad al poder alcanzarlo.
Ron: Eres un caracol. – Dijo cuando su hermanito ya estaba al lado suyo. – ¿No podrías ir más rápido? Me conformo con velocidad de tortuga.
Zac: Grosero... – Murmuró el menor haciendo un lindo puchero.
Ron: Mmmgg...– Hizo una mueca al ver que su hermanito inconforme por su actitud. – Debes caminar más rápido – Dijo comenzando a hablar. – Padre se molesta sí llegamos tarde...y ya s-sabes como se pone cuando se molesta... Así que no hay que hacerlo enojar... – Dijo tratando de que no le tiemble la voz frente a su hermano menor mientras habla de su progenitor de ambos.
Zac:......
Ron:......
El silencio reinó... Hasta que...
Zac: ¿Me tomas de la mano? – Preguntó con una sonrisa inocente.
Ron: No te tomaré de la mano, Zac. No eres un bebé. – Dijo negándose a la petición del menor.
Zac: Mmmmm...– Inconscientemente se volvió a quedar atrás.
El niño mayor se dio cuenta al instante y se acercó rápidamente a su hermano, y lo tomó de la mano.
Ron: Camina. – Refunfuño.
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Después de un rato habían llegado a casa.
Ron al ser el niño mayor era el responsable de cuidar a su hermano o sea Zac. Ron era el único de los dos hermanos que traía llave de la casa para poder abrir la puerta, ya que Pete nunca iba a recogerlos en la escuela y Jessie casi no tenía tiempo porque tenía que cuidar a Sam que era un bebé que necesitaba mucha atención.
Ron puso la llave en la cerradura de la puerta, la empujó, abriendo la puerta...
Lo primero que ambos rubios escucharon fue el llanto de su hermano Sam. Los gritos de su padre y los sollozos de su madre.
El lugar estaba hecho un caos.
Pete al darse cuenta que sus hijos habían llegado instantáneamente agarró un plato de cerámica y lo aventó al marco de la puerta de entrada. En un instante se escuchó el estallido de los trozos de cerámica que conformaban el plato, ahora Eso era lo único que quedaba, simples fragmentos de algo que alguna vez con plato.
Los fragmentos casi impactan en la cabeza de Ron pero logró cubrirse a tiempo, evitando el impacto.
Ron instintivamente retrocedió, puso una de sus pequeños brazos enfrente de Zac de forma protectora, aún con su pequeño tamaño Ron quería proteger a su hermano.
Pete se acercó a los pequeños hermanos de forma amenazadora, traía un cinturón en su mano. Un cinturón que estaba manchado de sangre que goteaba, sangre que posiblemente era de Jessie y en el peor de los casos de Sam...
Ron: Pa... P-papá...? – Tartamudeo retrocediendo, con aún su brazo enfrente de su hermano menor. – Papá... Papá... ¿Papá que estás a-- ¡Aaagg! – Grito de dolor por el golpe que Pete le había dado en su mejilla, haciendo que se hinchara y que se pusiera roja por las princesas de sangre.
Después de eso... Después de...eso.
Ocurrió lo de la tetera de leche caliente...
Lo que Zac recuerda es cómo su padre -- Pete lo golpeaba y cómo Jessie trataba de detenerlo... Ron había salido corriendo a ver qué le había pasado a Sam, pero afortunadamente sólo lloraba por qué estaba sólo en el cuarto....
Ese día para Zac fue uno de los peores días de su vida, no... Ese día fue el peor de su vida... Hasta ahora.
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Zac: ¡No! ¡No! ¡Déjame! – Grito con miedo, comenzando a dar manotazos.
De la nada sintió como alguien lo agarro sus dos brazos, eso lo lleno de terror. Creyó que lo estaban agarrando para poder darle una paliza.
¿?: ¡Hey! ¡Wow!! ¡Wow! ¡Tranquilo! ¡Abre los ojos! – De la nada escuchó una voz. – ¡Despierta! – Reconoció la voz.
En ese momento Zac abrió los ojos, se había quedado dormido y el ni en cuenta.
Zac: ¿H-heee? ... ¿Que sucede? – Preguntó desorientado, mientras miraba la persona enfrente suyo. – Olivia, ¿Que ocurre?
Olivia: Te quedaste dormido...– Dijo, soltando los brazos del rubio. – ¿Haz visto a Aaron y Eric? No los encuentro por ninguna parte.
Zac: H-Haaaa no, no... – Se talló sus ojos con una mano. – Deanna los mandó a...reclutar gente nueva para la comunidad. Aaron Dijo que creía que encontró un grupo apto para nuestra comunidad. – Bostezó cansado.
Olivia: Mmm... Muy bien, gracias. Por cierto perdón por despertarte. – Se disculpó para después comenzar a alejarse. – Adiós, Zac.
Zac: Bye... Olivia. – Dijo dándose cuenta que ella ya estaba demasiado lejos para poder escucharlo.
Pasaron unos segundos cuando se dió cuenta de algo, era de noche.
Zac: Rayos... – Murmuró. Se levantó del suelo del kiosco para comenzar a caminar en dirección a su casa.
Cuando estoy enfrente de su casa se asomo por la ventana, se dio cuenta que Pete no estaba en casa, posiblemente había ido a la despensa para buscar una botella de alcohol.
Por una vez después de mucho tiempo, pero de verdad demasiado tiempo, pudo entrar por la puerta de su casa sin tener miedo de poder salir con alguna herida causada por su progenitor.
Llegó hasta las escaleras las cuales subió rápidamente, se encerró en su cuarto.
Se sentó en su cama y suspiro aliviado de que su padre no estuviera ahí.
Después de algunos segundos, procedió a quitarse su bota izquierda y luego la derecha.
Se daría un baño.
Por todo ese asunto de la pubertad hacía que apestara muy rápido.
Se levantó de su cama y caminó hasta su closet, sacó algo de ropa limpia. Y procedió a irse al baño para poder ducharse.
Zac: Qué porquería...– Murmuró mientras se desvestía, tratando de no ver todo su pecho y gran parte de su abdomen, que eran los lugares donde estaba la enorme cicatriz de la tetera de leche.
Odiaba verse a sí mismo sin camisa...
Ya que era un constante recordatorio de lo que había sucedido cuando era un pequeño de siete años... Hace ocho años, antes del apocalipsis.
Trató de olvidar eso y siguió con su baño.
Después de ducharse se fue a acostar a su cama, quería dormir lo máximo que pudiera, no quería ver a nadie.
Sólo quería estar sólo.
Abrazó a una almohada, se hizo bolita en la cama y se acomodo en una posición cómoda para poder dormir en paz.
Muchas veces quería un abrazo, un simple abrazo, pero no lo obtenía... Por lo que de manera inconsciente esa era la razón principal por la que abrazaba a una almohada a parte.
Se acurruco aún más en su cama, hasta que por fin logró quedarse dormido.
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Zac caminaba tranquilamente por el bosque con un cuchillo en su mano atento a que ninguna cosa o monstruo (caminantes) se le acercará.
Pero no estaba sólo, se encontraba también con Enid.
La había descubierto cuando se salió de los muros y quería acompañarla.
A diferencia de la chica, Zac no había salido JAMÁS de los muros de Alexandria, desde que había comenzado el apocalipsis. Por lo que quería ver cómo estaba el mundo desde la última vez que lo vió, cuando era un niño de diez años, hace cinco años.
Enid: No tienes que estar aquí, vete. – Refunfuño la chica, sin voltear a ver al chico rubio.
Zac: Yo también quiero estar aquí. Aparte te tengo que proteger, después de todo eres la novia de mi hermano. – Dijo encogiéndose de hombros, con una sonrisa. Mientras seguía caminando junto a ella.
Ella solamente soltó un resoplido y rodó los ojos, pero No contestó lo que el chico le dijo.
Siguieron caminando pero está vez sin conversación, Enid y Zac no eran muy amigos que digamos, pero tampoco se odiaban.
Pero el ambiente estaba tenso.
Zac: Mmm... Que raro... – Murmuró al notar algo.
La chica lo volteó a ver ya que había llamado su atención al empezar una conversación.
Enid: ¿Que es raro? – Dijo acercándose al chico, pero sin un toque de emoción en su voz.
Zac: ¿No has notado que el bosque está anormalmente tranquilo? Osea digo, hay mucha paz aquí fuera, es raro. No hemos visto a ningún animal cerca de aquí.
Enid: Fácil. Los monstruos (caminantes) se los comieron todos. – Contestó, mientras observaba el bosque, dándose cuenta que el chico tenía algo de razón. – Oye, por cierto ¿y los monstruos? No hemos visto ninguno desde que salimos de los muros de Alexandria.
Zac: Justo eso te iba a preguntar. No entiendo a dónde se fue--.... Hou... Ya lo descubrí. – Dijo al sentir Unas pequeñas gotitas de agua, estaba lloviendo. – Mirá. – Señaló hacia el cielo donde había una enorme nube negra muy lejos de dónde estaban ellos, una tormenta se había formado a la distancia.
Se dieron cuenta que el viento comenzó a soplar más fuerte.
Enid: Posiblemente el viento y la tormenta estén alejando de nosotros a los animales y a los caminantes... – Murmuró, mirando al cielo gris por la fuerte tormenta que vení.
Ambos chicos se acomodaron sus abrigos por el viento que había comenzado a soplar aún más fuerte.
Zac: O tal vez los monstruos encontraron comida lejos de nosotros, eso es bueno para nosotros. – Dijo volteando a ver a la chica.
Enid: No tanto para la persona que estarán comiendo o cazando para comerla. Pero bueno, las cosas ahora son así. – Dijo encogiéndose de hombros, restándole importancia a lo que ella misma había. – Hay que irnos, antes de que se ponga a llover más fuerte. – Dijo comenzando a caminar hacía el sendero que los llevaría de regreso a Alexandria.
Zac: Tú mandas jefa. – Dijo siguiéndola, acatando lo que ella le había dicho.
Enid: Mmjj... – Una pequeña sonrisa apareció en los labios de ella. – Me gusto como me llamaste, desde ahora me llamarás así. – Dijo mirándolo de reojo.
Zac: ¿H-heee? ¿Que, yo que? – Dijo haciendo una mueca, para después asentir aceptando lo que ella le había dicho. – Cómo usted diga, jefa.
Zac era una persona bastante tranquila, no le gustaba el pelear, ni la violencia ni nada de eso. Una debilidad en el mundo en el que se encontraban.
Ella sonrió.
Cuando llegaron a Alexandria estaban algo mojados por la lluvia, pero no les importo. Cómo Zac no quería irse a su casa Enid lo invito a leer cómics con ella.
A lo que Zac aceptó encantado.
Se quedaron los dos adolescente sentados en la alfombra de la casa de Enid con una pila de cómics mientras ambos leían, intercambiaban algunas palabras sobre los cómics.
Enid sonreía al ver las reacciones de Zac cuando uno de los personajes de los cómics se moría, se ponía súper reflexivo. Cuando Zac comenzaba algún cómic le contaba a Enid las distintas teorías que tenía el cómo se iba a desarrollar el cómic.
Para la chica le era entretenido ver cómo Zac, hacía corajes cuando algún personaje del cómic no le agradaba y obtenía protagonismo. También oír sus ideas todas locas y sin sentido Pero en la mente de Zac eran super lógicas.
Era divertido el ver al chico y sus reacciones tan exageradas por sólo leer un simple cómic.
Hola! Desconocidos!!
El principio de la historia se ponen temas muy delicados y que no se deberían bromear o tomar a la ligera cómo el maltrato interfamiliar.
Pero tranquilos solamente será por los primeros capítulos, luego Rick mata a Pete ¿Recuerdan? A si que este tipo de capitulos donde allá maltrato interfamiliar sólo serán por los primeros capítulos.
Quise hacer un capítulo que fuera interesante y espero haberlo logrado. Tenía está historia en mente desde hace tiempo y ahora está aquí!!
Palabras: 3,150.
Adiós!!!