Chapter 1
Era una noche como cualquier otra, los Evans estaban sentados a la mesa, la cena ya había terminado pero los mayores estaban charlando y el menor terminaba una tarea pendiente, en eso, alguien toca la puerta.
-Mark, ve a ver quién es por favor.
-si mamá...
Mark se levanta de la mesa y va a abrir la puerta, al hacerlo no ve a nadie, más al mirar hacia abajo ve una canasta con una manta blanca, se agacha para ver lo que es y grande es su sorpresa al ver a un bebé.
Mark toma la canasta y rápidamente entra a la casa, mirando embobado a el pequeño ser que había en la canasta.
-Mamá...¿Se puede decir que paso la cigüeña?- dica aún embobado mirando al bebé.
-¿Eh? ¿Que ahí en la canasta, Mark?- dice su madre levantándose de la mesa y caminando hacia su hijo, un sonido de sorpresa escapa de sus labios al ver al pequeño bebé.
-es un bebé...¿Quien pudo haberlo abandonado...?-susurra para si misma.
Su padre se levanta para mirar al bebé, notando la pequeña nota que había en la canasta, tomándola comienzo a leerla, al terminar toma la canasta de los brazos de su hijo y se la entrega a su esposa.
-Explícame que es esto, Mark-dice serio, mostrando la nota, Mark la toma y comienza a leerla.
//Ella es Emily, tiene dos meses...se que la cuidarás bien, no tendrás problemas, es una bebé muy tranquila...yo no puedo cuidarla, mi familia a rechazado, se que contigo tendrá un buen hogar.//
-¿Eh...?- dice un confundido Mark, la nota hacia parece que la niña era suya.
-¿Eh? Una explicación, Mark ¿Porque la carta pareciera como si te hubieran escrito a ti?
- y-yo...yo no lo sé.
-Hijo...¿la bebé es tuya?- pregunta su madre con suavidad.
-¡No!...¿Cómo va a ser mía?
-Mark, te lo preguntaré una última vez ¿La niña es tuya?
Mark estaba por replicar pero recordó como esa pequeña lo atrapó en cuanto la vio, no, no era suya de sangre puesto que no a estado con mujer, pero en cuanto la vio, supo lo que era amor a primera vista.
Suspirando, dijo lo que, si bien no es mentira, tampoco es los que sus padres piensan.
-si, papá...ella es mía...
La bofetada resonó en la habitación, Mark tenía los ojos llorosos pero no se atrevió a mirar a su padre el cual, al darse cuenta de que había hecho abrazo suavemente a su hijo, acariciando su cabello con dulzura.
-Perdón, hijo...-dice acariciando su mejilla lastimada.
Mark solloza suavemente, sabía que sus padres estarían decepcionados, pero aún así, le dolió y no el golpe, si no el sentimiento de esa pequeña, la cual fue dejada en la puerta con la esperanza de que encuentre un hogar, tampoco sería recibida aquí.
-Mark...-su madre se le acerca y le entrega a la bebé, la cual lo mira con sus enormes ojos cafés- si ella es tuya... tendrás que acerté responsable...
-Si, mamá...lo sé- dice Mark acunando inconscientemente a la pequeña- no...no están enojados ¿Verdad...?- Pregunta angustiado, sabiendo que no podría cuidar de una pequeña el solo.
-No, hijo, solo... sorprendidos y decepcionados, nunca pensamos que...tu, harías algo así...-dice su padre, acariciando su cabello con cariño- pero, no estarás solo, eres nuestro hijo y ella, ella ahora es nuestra primera nieta.
Mark sonríe suavemente, sintiendo que un peso se le quita de encima, mirando a la pequeña le sonrió con cariño, desde esta noche, Mark sabe que tiene a alguien que a pesar de sus defectos y de los errores que cometa, lo seguirá queriendo con ese amor inocente.








