You Belong To Me || Park Jihyo & Tú || G!p

Summary

Park Jihyo es una exitosa ejecutiva al frente de grandes empresas, conocida por su reputación como mujeriega, atractivo y talento. Sin embargo, cuando su imagen pública se ve amenazada, recurre a su empleada de confianza para ayudarla a salvar su reputación. A través de una serie de situaciones complicadas, celos, decepciones y dolor. Jihyo y ________ trabajan juntas para restaurar la imagen de Jihyo y descubren lecciones importantes sobre el amor, la confianza y la autenticidad en el camino. ¿Será que __________ podrá abrirse camino en el corazón de su jefa? ¿Podrá Jihyo ser capaz de pertenecer solo a una mujer? ¿Tendrán un final feliz? El futuro era incierto pero eso no les importaba cuando sus cuerpos y corazones anhelaban al contrario.

Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

I

South Korea ~ Seúl


En la oficina de la gran empresaria se avecinaba un gran problema que llevaría un gran acuerdo.


Minatozaki Sana, mejor conocida como la princesa japonesa, miraba a su mejor amiga con la ceja levantada ante el mal humor de su menor. Para ella era algo grandioso ver a la gran Jihyo molesta por algo que siempre ocasionaba esta por sus "encuentros sexuales" con diferentes atractivas mujeres.


Si muy bien ella conocía a su mejor amiga, le causaba gracia ver su ceño fruncido mientras miraba desde la pantalla de su ordenador las nuevas noticias donde la pintan como mujeriega (cosa que era) y la mujer más rompecorazones de todo Seúl.


— ¿Desde cuando es tan importante la vida sexual de alguien? — Jihyo habla molesta. — a veces pienso que son los propios periodistas que quieren saber el tamaño de mi cama. ¿Cómo es eso de que he formado un cuarteto?


— ¿No lo has hecho? — Jihyo apartó su mirada para mirar a la mujer delante suyo. La molestia irradiaba por cada poro de su piel y la japonesa se mofaba de ello con una sonrisa burlesca.


— Muy gracioso, Minatozaki. — sí, hoy no era el día de la coreana, al menos no hasta que llegara la noche y se encontrara con una mujer lista en su cama.


— A lo mejor deberías parar por un tiempo tus "momentos sexuales" con las mujeres que quieren estar en tu cama. — Sana realmente pensaba que si las mujeres no pensaban y solo les importaba meterse en la cama de su amiga, aún sabiendo que saldrían con el corazón roto.


— No pienso parar mi vida sexual solo porque la prensa no me deje ni un momento en paz. — frustrada y algo molesta, apago la pantalla de su ordenador y suspiró echando su espalda sobre el costoso pero cómodo sillón.


— A Nayeon solo le saldrán canas contigo. — Sana murmuró al ver el pasotismo de su amiga.— ¿No crees que es hora de que intentes formar una relación con alguien?


— El sexo es muy divertido, el amor no tanto. —la coreana murmura. Sana frunce su ceño totalmente en desacuerdo con el pensamiento de su amiga sobre el amor. Bueno, al menos para ella el amor era algo bonito de experimentar, ella amaba al amor.


— ¿Por qué dices eso del amor? — Sana frunció su nariz, confusa.


— Es una enfermedad con varias fases. — Jihyo abrió sus ojos para mirar a su amiga con seriedad. Sabía que la japonesa era una enamorada. — Ansiedad por conseguirlo. Miedo de perderlo. Depresión cuando te abandona. — señaló con sus dedos cada uno de los puntos. — Por no decir el sin fin de cosas que te puede hacer sentir. — Sana abrió su boca para interrumpir pero Jihyo no se lo permitió. — Ya sé lo que vas a decir. "Pero si no has experimentado nunca el amor" — Sana maldijo a Jihyo por lo bajo al ver la intención de imitar su voz. Dice intención porque esa no era su "voz". — No me hace falta experimentarlo para saber lo que ocurre. El amor te hace débil.


— Eso no es cierto. — Jihyo volteó sus ojos. — Es un sentimiento innato que cumple la acción de provocarte el deseo de proteger a tu ser amado por encima de ti mismo.


— Exactamente lo mismo que he dicho pero con palabras más cursis. — Jihyo sonrío al ver la molestia de la japonesa. Le encantaba molestar a su mejor amiga, le parecía gracioso como sus labios se abultaban en un mohín y su mirada era de un cachorro de Shiba Inu enfadado.


— Eres insoportable.


— Así me amas.


— He de hacerlo, de ser que no estarías totalmente sola sin mi agradable compañía. — Jihyo solo le guiña el ojo causando un bufido de Sana. De ser por ella ya hubiera lanzado a Jihyo por la ventana. —


Tres toques interrumpieron sus acciones de seguir molestando a su mayor. Con un rostro serio y frío, contestó un adelante dándole paso a la persona detrás de la puerta.


— Señorita Park, la señorita Im acaba de llegar.


— Es mi turno de burlarme ahora. — Jihyo bufó y se levantó de su sillón para agarrar un vaso y rellenarlo con ron.


— Hazla pasar.


Sana miró a aquella chica y sonrió amigable. La secretaría sonrió tímida y salió por la puerta rápidamente. La japonesa giró hacia su amiga con una sonrisa algo inquietante a opinión de a Jihyo.


— Es bonita. — Jihyo abrió sus ojos mirándola estupefacta. —


— ¿Has fichado a mi secretaria?


— Solamente he dicho que es bonita... —la japonesa murmura y ríe en bajo al ver a Jihyo mirarla como si estuviera loca. — ...tiene buen culo.


— ¿Le has mirado el culo? — Jihyo pensaba que debería tomar otro vaso de ron luego de las palabras de Sana. Ese vaso no iba a bastar para soportar a Nayeon y los comentarios de Sana respecto a su secretaria.


— Bueno, como tú dices, los ojos están para mirar. —sí, iba a necesitar otro vaso. — ¿acaso nunca te has fijado en ella?


— Sabes que no me llaman la atención las mujeres que suelen llevar ropas holgadas y muy "monjas". — Sana rueda sus ojos, definitivamente su amiga era una imbécil. —


— Estoy segura que debajo de esa rebeca hay un cuerpo sensual y escultural. — Sana agregó en su defensa por la curiosa secretaria. — si te fijaras un poco más, podrías darte cuenta. Ese culo realmente es sexy.


— ¿Tzuyu no se pone celosa de que hables de culos de otras mujeres? —Jihyo levanta su ceja, curiosa. —


—A cambio de tí, mi pareja sabe que solo tengo ojos para ella y que no busco en otras mujeres lo que ya tengo en casa. — Sana respondió enfadada. — es más, estoy casi segura de que ella opinaría lo mismo.


—Como tú digas, Sanake.


La charla terminó una vez que Im Nayeon hizo acto de presencia. Sana río por lo bajo al ver a esta caminar derecho hacia su mejor amiga y tirarle una carpeta sobre el pecho. Echaba de menos estos momentos, decía desde sus pensamientos.


— ¿Acaso no te dije que mantuvieras todo más secreto? — Nayeon gruñe totalmente enfadada por los descuidos de su mejor amiga. —


— Y eso hago pero siempre logran encontrarme. — ninguna de las otras dos mujeres creyeron su mentira. —


— La gente está empezando a cuestionar tu nivel como empresaria por esto, Jihyo. Tomate enserio las cosas por una vez en tu vida. — Nayeon suspiró y abrazó a Sana. — perdón por no saludarte antes, Sana. La señorita de aquí me debía una explicación.


— ¿Desprestigiar mi nivel como empresaria solo por que tengo una vida sexual? — la coreana gruñe y lanza la carpeta sobre su escritorio. — ¿Qué coño tiene eso que ver con mi maldita carrera? ¿Acaso ellos no follan?


— Ya sabes cómo es la gente. — Nayeon habla. — he intentado de todo, Zyo. Pero cómo puedes ver tu imagen está perjudicada por eso.


— ¿Por qué no se meten con otros? ¿Acaso soy la única famosa que tiene varias chicas diferentes noches? — Jihyo pensaba que debería haberse quedado en la cama con aquella hermosa rubia y al menos disfrutar. —


— No eres una simple famosa, Jihyo. — Nayeon comunica tomando asiento al lado de Sana. — eres hija de los Park, tienes un gran patrimonio a tu espalda. Dueña de hoteles y restaurantes. Manejas una empresa donde tienes a los mejores talentos y organizas causas benéficas.


— Me empiezo a cansar de ese par de imbeciles. — Jihyo agarra su vaso y pega un trago, intentando aclarar sus pensamientos. — Estoy segura que si me voy a la otra punta del mundo, me seguirán con el simple fin de volver a ponerme de título en sus noticias.


— No lo dudo. — Sana agrega también un poco molesta por ver a Jihyo estresada. — debe haber una solución, bunny.


— Jeongyeon viene de camino con una, o eso es lo que me dijo. Realmente no tengo cabeza para pensar en una solución, he estado llamando para que quitaran fotos de Jihyo. — Sana abrió sus ojos en grande. —


—¿La fotografiaron follando?


— Agradezco que no, de haber sido así no hubieran evitado poner que el muro sobre el pene de Jihyo es real. — Jihyo rueda sus ojos. — agradece que esa zorra era fácil de comprar. Podía haber arruinado tu carrera solo por esa foto de tu para nada pequeño pene.


— Ni que no hubieran visto nunca un pene grande. — murmura molesta Jihyo. —


— Bueno la media de tamaño en Corea no es tan grande. — Sana contesta. —


— ¿Cómo sabes eso? — Nayeon frunce su ceño ante la información extra de su mejor amiga. —


— Luego de ver la tercera pierna que se carga ahí. — Sana señala a su mejor amiga quien rueda los ojos sentándose en su sillón, a la espera de la esposa de Nayeon. — me entró curiosidad de si eran tan grandes y definitivamente no, no lo son.


— ¿Podemos dejar de hablar de mi polla?


— No veo que te importe mucho cuando tus amantes difunden información sobre este. — Im Nayeon molesta, no era de lo más simpática por lo que parecía. Jihyo se hundió en su sillón ante la mirada de desaprobación de su mayor.— como sea, siento mucho eso por tus ojos.


— Créeme fue una bendición, me había traumado con otro. — Nayeon ríe ante la pequeña burla de Sana. — ¿te acuerdas esa vez en el baño del club?


—Ajá.


—Bueno, agradece que no entraste o hubieras visto el intento de un chico con micro pene querer hacer venir a una chica. — Jihyo solo río en bajo. — ni siquiera sabía dónde estaba el clítoris. Lo sentí mucho por esa chica.


— Pobrecita. —Nayeon murmuró algo asqueada y agradecida de no haber presenciado esa escena. —


— Señorita Park. — las tres mujeres giraron sus cabezas hacia la puerta para ver a la secretaria. — la señorita Yoo está aquí.


— Hazla pasar. —murmura sin siquiera dirigirle una mirada a la chica. —


— Vaya... — Sana sonríe entre dientes al ver los ojos de Nayeon abrirse. —


—¿Buen culo, eh?


— He de decir que sí. — Nayeon murmura pero luego frunce el ceño. — ¿Cómo sabes que estaba mirando ahí?


— Reaccioné igual que tú. — Nayeon ríe, entendiendo ahora la situación. — es bonita.


— Sí, solo que no entiendo por qué se tapa tanto. — Nayeon murmura y mira rápidamente a Jihyo.— ¿No habrás intentado acostarte con tu secretaria, no?


— ¿Qué? ¡No! — Jihyo gritó. — siempre ha vestido así.


— Pues realmente podría sacarse mucho más partido. Es una belleza. —Jihyo no podía más. ¿Que les pasaba a sus amigas hoy? ¿Que tenía su secretaría?


Realmente empezaba a pensar que debería fijarse en ella y ver que mierda le encuentran sus amigas. Ella sabía admitir la belleza de una mujer y que sus amigas vieran en su secretaria algunas cosas, la molestaba.


Había tenido algunas discusiones con ella pero tenía que admitir que era buena en su trabajo. Solo que a veces la sacaba de sus casillas cuando la veía en la sala de ensayos con Lisa, muy a pesar de que le advertía que la necesitaba en su puesto siempre ya que podría ocurrir un imprevisto o llamando importante.


— No te va a gustar la solución que tengo. — Jeongyeon habla nada más entra a la sala. —


— Cualquier cosa por sacarme de encima a ese par de imbeciles que no tienen nada más importante que hacer que ver con quien voy a acostarme.


— Cualquier cosa lo dudo. —Jeongyeon estaba seria y Jihyo supo que la solución no le iba a gustar para nada.