Roses & Kisses • Kookmin

Summary

[+18] Dicen por ahí, que frente al público era el ser más angelical. Nadie creería que ese chico estuviera rodeado de armas y gente poderosa. Y mucho menos, que fuera la persona más sucia cuando se trataba de su novio entre rosas, besos y mucha pasión. ♡⁠˖ Prohibido su copia y/o adaptación. ♡. Portada hecha por @mochibunnchaos

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

01

Hoodie grande y de colores suaves, no era necesario vestirse con colores encendidos para llamar la atención. Jimin con su sola presencia, tan delicado y de buen porte, atraía la mirada de todos.


No solo era por el físico y el atractivo cuerpo que tenía bajo su ropa ancha. Era su aura, todos decían que era un ángel en persona.


El chico perfecto.


Algunos lo amaban, otros lo envidiaban. Y es que, ¿Quién no tendría envidia de Park Jimin?  Le caía bien a la mayoría de personas, le gustaba ayudar a los demás, y tenía una relación estable de cuatro años con el hombre que todos morían por estar con él.


Muchos decían que era un privilegio tener a un novio como el suyo, pero, en realidad, Jungkook era el privilegiado de tener a Park Jimin a su lado.


—Es tan lindo.


—Definitivamente, mi tipo ideal.


—Quisiera ser él.


—Es tan tierno e inocente. Me encanta.


¿Inocente y tierno? Así no lo describiría Jungkook cuando lo tenía en su cama, pidiendo más y gimiendo su nombre mientras lo hacía suyo.


Aunque, de ser así, ya estaba acostumbrado a escuchar esos comentarios cuando caminaba por los pasillos de la compañía de su novio.


Eran una dualidad perfectamente imperfecta. Mientras uno yacía entre sacos, camisas y prendas elegantes. El otro iba más por lo sutil y cómodo, escondiendo cada curva de su cuerpo.


Porque solo Jungkook podía ver cada partícula de su piel entre rosas y besos.


🌹


Antes de entrar al ascensor, le sonrió dulcemente al chico que acababa de salir. Inevitablemente, el susodicho quedó perdido en sus ojos, pero sobre todo en sus labios.


Los labios de Park Jimin era la perdición de muchos, lástima que es dueño de un solo hombre.


Ingresó, sintiendo la mirada sobre su espalda. Le restó importancia. ¿Cautivar a cualquiera sin hacer nada? Sí, era hábil en hacer eso. Sin más, presionó el botón que lo llevaría a la oficina de Jungkook.


Sacó un pequeño espejo con bordes dorados y se miró en él para acomodar su cabello y retocar su bálsamo de labios. Siempre procurada verse bien para Jungkook, aunque este no se cansaba de decirle lo perfecto que era hasta en las ropas más viejas y más cuando está sin ellas.


Cuando las puertas metálicas se abrieron, guardó rápidamente todo lo que tenía en las manos dentro de su pequeña cartera.


Acomodó una vez más los mechones de su cabello y dió un paso adelante. Entrando en silencio en el despacho de su novio. Todo tan ordenado, con tonos negros decorando el lugar, tan elegante y prestigioso.


Cuando caminó por el corto pasillo que lo llevaba al interior. Lo encontró, recostado en la silla de cuero negro, con los ojos cerrados y en completo silencio.


Se mordió los labios, viendo su pecho semidesnudo. Jungkook había desabrochado algunos botones de su camisa y  tenía las mangas remangadas, dejando expuesto los tatuajes que decoraban su piel.


Era la viva descripción de sexy ante los ojos de Jimin.


🌹


Dejó su cartera sobre el sofá y se acercó a él sin hacer ruido, poniéndose detrás del asiento y de su novio.


Con sutileza, pasó sus manos por el interior de la camisa y acercó su rostro al cuello, besando y lamiendo.  Sus dedos divagan por la piel de Jungkook, mientras este fruncía el ceño aún con los ojos cerrados ante el tan repentino tacto.


Pero sonrió de lado, cuando reconoció el dulce olor del perfume que solo Jimin era digno de usar. Uno que era único en el mundo, porque lo había personalizado exclusivamente para él.


Ladeó su rostro para darle más acceso a su cuello y pueda sentir más los deliciosos labios de Jimin sobre su piel. Soltó un suspiro cuando su lindo chico le dió una pequeña mordida.


Solo él sabía su punto débil y como excitarlo.


Terminó de desabrochar su camisa, atrapando las manos de Jimin y tirar de ellas para que se posicionara delante suyo y pueda verlo mejor.


Ambos se sonrieron cuando se miraron a los ojos.


—Hola, mi amor —dijo Jungkook con la voz ronca y vaga, al haber sido despertado, pero sin borrar la sonrisa de su rostro.


—Hola —respondió Jimin, sentándose en en su regazo para besar sus labios con dulzura—. ¿Te desperté? —preguntó con un deje sarcástico y travieso.


Jungkook pasó sus manos debajo del hoodie de su novio, acariciándolo.


—Así es.  Y has generado un gran problema aquí abajo, tendrás que arreglarlo, cariño.