Padre | Arcade

Summary

Korie ama a su disfuncional familia.

Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
13+

S&J&K

—¡Papá! —un chico de cabello negro y desordenado que cae cubriendo sus ojos entra en la oficina de Silco, haciendo que levante la vista del papel que estaba leyendo. —No es justo. —se queja apoyando las manos en el escritorio mientras se inclina hacia el hombre. —¿Por qué Jinx puede tener misiones y yo no?


—Porque soy mejor que tú. —la mencionada aparece detrás de él con una sonrisilla hasta que llega a su lado y se apoya en su espalda. —¿No es así?


Con la mirada de ambos jóvenes sobre él, Silco suspira abandonando la hoja que estaba leyendo. —Jinx es la indicada para esto, Korie, tiene más experiencia en este terreno.


—¿Y cómo la voy a tener yo si no me permites participar? —quitandose a la peliazul de encima, camina hasta rodear el escritorio y quedar frente al hombre con la cicatriz en la cara. —A veces creo que es tu favorita. —la comisura de sus labios caen en una mueca triste mientras entrelaza sus manos apretandolas con ansiedad.


Alcanzado la mano del joven, Silco lo guía hasta tenerlo sentado en sus piernas. —Yo no tengo favoritos entre ustedes. —asegura acariciando el cabello del chico que se había recostado contra él. Jinx, subiendo en el escritorio hasta quedar sentada con las piernas colgando del lado de los hombres, también acerca una mano para acariciar el cabello del azabache. —Ambos son igual de especiales para mí. —dandole una mirada a la chica, parece complacida con sus palabras. —Ahora, vayan a jugar y déjenme trabajar.


[...]


—Sé que papá te quiere más. —Korie juega con una de las bombas de Jinx mientras ella revisa su arma preferida para las misiones.


—Posiblemente. —la peliazul se encoge de hombros para acercarse al chico. —Pero aún así te quiere también.


—¿Es por qué no soy tan especial como tú? —alzando un poco la cabeza para ver a través de su cabello, le da una mirada desanimada a su hermana.


No lo eran realmente, pero crecieron juntos gracias a Silco. Él había adoptado a Jinx, y Jinx lo había recogido a él. Sólo se llevaban algunos años de diferencia nada más.


Atrapando la mirada del chico, Jinx extrañamente reconoce lo que se refleja en ella. Siente que la ha visto en algún lado. Quizás en ella misma. Entonces si... Lo recuerda vagamente, alguna vez se sintió de la misma manera que Korie.


—Lo que nos hace diferentes nos hace fuertes. —dice apoyando una mano en el chico sólo unos tres años más joven. —O algo así. —despeina su cabello con ánimos, alejandose para seguir con lo suyo.


—Pero no tengo nada que me haga diferente. —Korie murmura antes de activar la bomba en sus manos y lanzarla al vacío un segundo antes de que explotara.


Era la copia perfecta de Jinx. Cuando fue recogido, pensó que eso sería suficiente para que Silco lo quisiera tanto como a ella, pero no importaba qué hiciera nunca podría competir con ese lazo especial. Se sentía como un extraño, se sentía tan frustrado a veces.


[...]


Korie creía que él no tenía nada que le volviera diferente, único, pero la verdad es que si había algo. Y era una de las razones de que Silco lo mantuviera a su lado, además del cariño paternal que había desarrollado hacía él al igual que con Jinx.


El chico era un excelente químico, parecía tener futuro, Silco podía incluso decir que llegaría a ser mejor que Singed. Sin embargo, aún tenía mucho por aprender, al igual que Jink antes de volverse su más filosa arma.


Ambos eran el duo perfecto bajo su control.


—¿Jinx está en problemas? —recostado de Silco, Korie pregunta con una voz adormilada. El chico estaba sentado sobre el hombre con cicatriz en la cara, pecho contra pecho mientras apoyaba la barbilla sobre el hombro de este. Sus piernas colgando fuera de la silla, ya no era tan pequeño como antes.


—Por supuesto que no, todos cometemos errores. —Silco acaricia el cabello del niño sobre él mientras sigue leyendo algunos documentos.


Él nunca castigaba a sus hijos, eran lo más preciado que tenía. Siempre limpiaba sus líos, lo que a muchos les molestaba. A veces se cuestionaban quién estaba bajo el control de quién en esa disfuncional y retorcida familia. Todos en ella estaban mal de la cabeza, pero nadie diría nada.


—La quieres mucho.


—Los quiero a los dos. —Silco debía recordarles eso con constancia.


No recibe ningún comentario del chico, así que abandona el tema queriendo finalizar con el papeleo de ese día, pero al parecer eso sería algo imposible. Alguien toca a la puerta y, cuando permite el paso, Sevika entra en su oficina.


—Ella nos disparo. —Sevika inmediatamente se queja cuando se sienta en el mueble del lugar. Korie no se mueve de su lugar, cerrando los ojos para dormir un poco. Estaba acostumbrado al parloteo y queja constante de Sevika contra Jinx. No podía decir que a veces no tuviera razón sobre el comportamiento errático de su hermana, pero siempre la apoyaria a ella por sobre cualquier persona.


—Siempre suceden accidentes en combate. —girandose para ver a Sevika, ella no se sorprende de que uno de los mocosos este allí pegado a Silco como una garrapata. No importaba qué edad tuvieran, tanto él como Jinx actuaban como niños pequeños, aunque ella era peor. Y es que Silco los consentía demasiado, era permisivo en extremo con ambos. Cuando el segundo apareció, pensó que sería diferente al primero, pero sus malas mañas eran contagiosas. Aprendió a ser indentico a su "hermana".


—No fue un accidente, se paralizó y enloqueció.


Curioso, Korie presta atención está vez, aunque no abre los ojos. Jinx era caótica y algo inestable, pero nunca al punto en que Sevika lo estaba haciendo ver.


—Yo podía encargarme, ella es un problema y todos lo sabemos. —Jinx se supone que cuidaría un envío de brillo, pero en lugar de eso, había causado todo un desastre.


—¿Todos? —prestando completa atención a la mujer, Silco habla en un tono serio. —¿Todos quienes? —pero Sevika no responde, sino que traga nerviosa mientras desvia la vista. —Espero mejores cosas de ti que excusas. Era tu trabajo que todo saliera bien. Fallaste. —Silco dice. —No me decepciones de nuevo. —Y volviendo a dar media vuelta en su silla, Korie abre los ojos para ver a Sevika salir de la oficina sin decir nada más. —Cada día el mundo se hace más pequeño.


Arrojando los papeles sobre el escritorio, Silco puede sentir que le dolerá la cabeza. Despegandose de su pecho, Korie le ve con una mirada preocupada mientras se sostiene de sus hombros. Detestaba ver a su padre así.


—Los de arriba nos repudian cada vez más. —el hombre acaricia con pena el rostro de su hijo, quien se apoya en su toque.


Suspirando, Silco toma un objeto de sobre el escritorio y se lo ofrece a Korie, quien de inmediato lo toma.


—¿Qué sucedió? —pregunta a Jinx, quien siempre estuvo allí, escondida entre los espacios del techo.


—Ella ya te lo dijo. —la chica dice sin querer hablar sobre lo que pasó.


—Te pregunté a ti. —Silco dice suavemente, quejándose cuando su hijo coloca la "medicina" en su ojo, inyectandola rápidamente. Siempre se le había hecho difícil hacerlo solo, pero no confiaba en nadie más que Korie y Jinx.


Cayendo del techo, la peliazul se sienta en el escritorio. —Uno de los que atacó tenía cabello rosa. —dice en un tono bajo mientras abraza sus piernas.


Korie le da una mirada sin entender hasta que Silco dice:


—Tu hermana murió, lo sabes tan bien como yo. —Y luego comprende que estaban hablando de la primera hermana de Jinx, quien supuestamente la había abandonado.


—Lo sé. —Jinx bufa exasperada, ella evitaba mucho hablar sobre su verdadera hermana. —Hermanas ¿No? —luego estalla en un tono demasiado exagerado y enérgico —No puedes vivir con ella y no puedes vivir sin ellas. —baja la mirada, alzandola sólo para ver a Korie, acercando una mano para acariciar su mejillas. Ahora él era su hermano, a quien había aprendido a querer rápidamente. Ella era la hermana mayor ahora y sería mejor que Vi, nunca abandonaría a Korie.


—El error de hoy nos va a retrasar semanas. —Silco se queja con un suspiro cansado.


—Lo siento. —acercando la silla lo suficiente, Jinx se recuesta del borde y apoya la cabeza sobre la del hombre.


—Necesito saber que puedo confiar en ti. Hago esto por nosotros, Jinx. Por todos. Merecemos más que sus desechos. —posando cada mano en una mejilla de sus hijos, le da a ambos una mirada llena de cariño.


—No volverá a pasar. —Jinx asegura.


—Lo sé. —luego de una pequeña pausa, Silco dice: —Sevika arreglará el desastre de hoy.


—¿¡Sevika!? —Jinx se separa con una expresión molesta. —Esa ogra no podría limpiar una bola de pelos con un soplete.


—Debes concentrarte en tus artefactos. Descansa un poco. —Silco no quería discutir más sobre el tema.


—Yo no necesito descansar. —la peliazul se queja completamente irritada.


—Hazlo de todas formas.


Y sin más, Jinx sale de la oficina furiosa. Le molestaba no ser suficiente para Silco.


Cuando esas discusiones ocurrían, Korie se mantenía en silencio, le costaba ponerse del lado de algunos de los dos. Les quería demasiado, así que prefería no hacer molestar a ninguno.


Sin embargo cuando Jinx se va, él quiere ir detrás de ella para hablar y consolarla, pero Silco lo detiene.


—Deja que pase un tiempo a solas. —dice. —Te necesito para hablar sobre algo.