Capítulo único ♡

La primera vez que lo vio fue cuando tenía veinte años, todos a su alrededor se esfumaron y un ángel con un brillante resplandor entró al salón de clases, alumbrando cada rincón con su rostro angelical, SeungCheol estaba seguro de que aquel chico no pertenecía a la tierra.
No era un simple mortal.
Parecía flotar en el aire en vez de caminar, cada movimiento era delicado y preciso, dejándolo con la boca abierta por la belleza que poseía.
—Hey, Cheol —WonWoo agitó la mano frente al pelinegro —¡Oye, despierta!
—SeungCheol te necesitamos en la tierra, vuelve del espacio exterior —Molestó Hansol.
JeongHan y MinGyu sonrieron entre sí, su amigo estaba perdido en el estudiante nuevo que había llegado con WonWoo y no hacía nada para disimular.
JiHoon sabía que tenía unos ojos grandes y oscuros sobre él pero los ignoró mirando el salón de clases, los carteles pegados en las paredes y las estanterías con libros, ese chico de orejas graciosas y labios gruesos lo colocaba nervioso pero no quería demostrarlo.
—Maldita sea —Gruñó WonWoo —Siendo el presidente el consejo estudiantil y el encargado de hacer el recorrido a los estudiantes de esta carrera en su primer día, presento a mis amigos y siempre hay uno que me deja en vergüenza.
De pronto MinGyu levantó su mano y golpeó la cabeza de SeungCheol haciéndolo reaccionar.
—Listo —Habló el moreno orgulloso de su acción cuando SeungCheol sobó la parte posterior de su cabeza —Ha aterrizado sin novedades.
—Ahora que has llegado —WonWoo tocó el hombro de JiHoon pero el castaño se corrió —Él es JiHoon —Presentó mirando al pelinegro, quien parecía haber estado en otra galaxia cuando presentó al resto de los chicos —Y él es SeungCheol.
—Hola JiHoon —SeungCheol extendió su mano hacia el menor, JiHoon quería dejarlo así, con la mano estirada, no tenía por qué aceptarla pero no pudo hacerlo, esos ojos de cachorro, sinceros y puros, no se lo permitieron.
—Hola —Aceptó la mano del mayor dando un suave apretón, mirándolo a los ojos, SeungCheol enseñó su sonrisa y él quitó su mano.
Rápidamente JiHoon se volvió popular en la universidad, no por gustarle las fiestas o por una personalidad extrovertida, todo lo contrario, era reservado, frío y misterioso, eso fue lo que llamó la atención en la mayoría de los chicos que lo invitaron a salir.
Claro que las chicas también lo intentaron, para ellas era más complicado considerando que JiHoon admitió libremente que no le interesaban las mujeres.
Todos los hombres creyeron que tenían más oportunidad.
Pero cuando el número llegó a treinta chicos que JiHoon había rechazado, no volvieron a intentarlo, no tenía sentido si la respuesta que recibirían, sin importar cuál declaración fuera más creativa, siempre iba a ser negativa.
Aquello no afectó en su popularidad, JiHoon era un buen estudiante de música, conocía técnicas avanzadas y sorprendió a todos con sus habilidades en el piano y guitarra, lo cual complementaba con su voz dulce que hipnotizaba a cada uno de los estudiantes.
Era un ángel caído del cielo.
SeungCheol no fue la excepción en caer en los encantos del castaño, JiHoon se integró a su grupo de amigos gracias a WonWoo y estuvo agradeciéndole casi por dos semanas, porque si bien el menor parecía ser de hielo, no podía ser todo el tiempo de esa manera, él quería conocerlo mejor y encontrar esa parte dulce que llevaba oculta.
SeungCheol pasó seis meses tratando de acercarse al castaño, y un día supo que era bendecido aquel que viera la sonrisa de JiHoon, sus ojos achicándose formando medias lunas, sus pómulos subiendo, los hoyuelos que acabaron por derretirlo.
Había sido sólo una vez que lo escuchó reír, sintió la calidez en su corazón y una felicidad que no tenía explicación alguna.
No tardó mucho en darse cuenta de que estaba locamente enamorado del chico más frío de la universidad pero que entibiaba a su corazón cada vez que lo tenía cerca.
No era que JiHoon tuviese un trauma o que por una persona del pasado se volviera así, su familia era común, su madre siempre atenta y dulce, su padre no era un mal hombre, nunca había tenido novio, simplemente no era de demostrar mucho.
Le costaba más que a los demás, eso era todo.
Pero tenía un pensamiento presente, y sí, quizás tenía miedo, específicamente a ser feliz porque si eso ocurría tendría alguien a quien perder.
Y contra todos los pronósticos de que los sentimientos afloraran en su interior, llegó ese día donde trabajó con SeungCheol en una canción para presentarla frente a la clase.
Debía admitir que lo evitaba las veces que podía, que practicaron separados por su culpa, por lo que posiblemente la presentación sería un desastre.
Cantó “Guilty” con ese chico pelinegro y de sonrisa traviesa que no dejaba de mirarlo todo el tiempo, jamás se había sentido de esa manera, no tuvo miedo de sonreírle mientras continuaban con la canción, dejando a todos boquiabiertos, las miradas coquetas y cómplices como si se conocieran hace años fue lo que lo hizo darse cuenta de que SeungCheol no era un chico más.
Apenas acabaron la presentación salió corriendo y no asistió a las siguientes clases, preocupado SeungCheol le envió mensajes, le dijo que habían sido los mejores de la clase, sinceramente a JiHoon no le importaba eso, su corazón estaba descontrolado y no sabía qué hacer para que se calmara.
Al día siguiente se repitió mentalmente que había hacerse el desentendido, tratar a SeungCheol como siempre, es decir, limitarse a saludarlo y despedirse, cruzar palabras netamente por las asignaturas y ya.
Para SeungCheol fue un alivio saber que JiHoon no estaba enojado con él, toda la noche anterior había estado buscando una razón por la cual había salido corriendo, no se había equivocado en la letra, ni en las tonalidades de su voz. Sonreía como un tonto al recordar la sonrisa del castaño y la conexión de otra galaxia que tuvieron por unos pocos minutos.
Y estaba seguro que podrían volverse cercanos si intercambiaban más palabras.
Así que aprovechó que JiHoon estaba ensayando con el piano para su próxima canción y compró un sándwich de jamón, ya que en todos estos meses se había fijado que siempre lo pedía, y una botella de jugo de manzana, que era su favorito.
Dobló el siguiente pasillo y se asomó por la ventanilla de la puerta, JiHoon estaba de pie junto al piano y frente a él estaba ChanYeol, un estudiante de arquitectura, no había que ser adivino para saber qué estaba ocurriendo, los nervios del más alto se desbordaban, tenía una rosa en las manos mientras intentaba hablar.
No quería interrumpir pero tampoco deseaba irse, ChanYeol levantó la mirada hacia SeungCheol y JiHoon lo notó, se volteó y lo llamó con la mano.
Completamente confundido SeungCheol abrió la puerta del salón de música, se acercó despacio bajo la atenta mirada de ChanYeol, quien parecía tan aturdido como él.
—¡Oh! —JiHoon miró la comida que SeungCheol tenía en las manos —¿Lo has traído para mí, cariño?
—¡Sí! —Extendió su brazo pero se quedó petrificado al darse cuenta de cómo lo había llamado JiHoon.
¿Le había llamado “cariño”?
—Gracias, lo necesitaba para continuar practicando —JiHoon se acercó al pelinegro, dándole la espalda a ChanYeol y alzó las cejas, enviándole un mensaje que esperaba lograra entenderlo —Amor...
—¿Amor? —Preguntó ChanYeol.
—¿Amor? —Musitó SeungCheol mirando esos ojos que parecían estrellas y JiHoon asintió.
—Sí, amor —Se volteó hacia ChanYeol —Te lo iba a decir ahora y justo llegó SeungCheol, nosotros estamos saliendo.
—¿Desde cuándo? —ChanYeol bajó la rosa de sus manos, avergonzado.
—Hace... dos semanas —Respondió JiHoon enseñando la comida que SeungCheol le había llevado —Nosotros... nos gusta alimentarnos, él suele darme trocitos de pan mientras yo practico.
SeungCheol no sabía dónde meterse, no entendía nada pero no le molestaba hacerse pasar por el novio de JiHoon, tal vez así, tendría una oportunidad.
—Así es —Deslizó su brazo por los hombros del castaño, acercándolo a su cuerpo —JiHoon es mi bebé y me gusta asegurarme de que se alimente como debe.
El rojo se apoderó de las mejillas de JiHoon, estaba tan nervioso que sentía ganas de vomitar, afortunadamente eso no ocurrió, sentía la mano de SeungCheol en su hombro y la calidez que emanaba de su cuerpo.
—Lo siento... Yo no sabía que estaban saliendo —Dijo ChanYeol desanimado —Yo debo irme, lo siento de nuevo.
Apenas cruzó la puerta JiHoon sacó el brazo de SeungCheol de sus hombros y le devolvió la comida, aún estaba sonrojado y lo odiaba, parecía un tomatito, se sentó en el piano y empezó a tocar.
SeungCheol levantó la mano con la intención de hablar pero recibió un “Shh” de JiHoon que lo dejó callado, haciendo una mueca dejó el sándwich y la botella de jugo en la mesa y se fue.
JiHoon escuchó la puerta cerrarse, paró de tocar y se volteó buscando al pelinegro, encontró solamente la comida, suspiró frustrado y bajó la mirada.
El romance, los coqueteos y todo el lío del amor, no eran lo suyo por más que le interesara SeungCheol.
Los nervios se apoderaban de su cuerpo y hacía sentir mal a una de las pocas personas que eran importantes en su vida.
Aquel momento no fue un impedimento para que SeungCheol olvidara lo que sentía por JiHoon, todo lo contrario, buscó coraje de dónde no había y estaba decidido en confesar sus sentimientos.
Si JiHoon le decía que no, estaba bien, seguramente no estaban destinados a estar juntos y él lo aceptaría.
Pero si le decía que sí, no dejaría que se fuera de su lado, lo amaría tanto que alcanzaría para los dos y aun así sobraría.
Después de haber visto declaraciones tan preparadas y pensadas, la suya era una basura, solamente compró un girasol de plástico y memorizó las palabras que diría cuando estuviera frente a JiHoon.
Eso era todo, llevaba en bandeja de plata a su corazón, no globos, confeti o regalos costosos como los otros chicos lo habían hecho.
Rodó el tallo del girasol entre sus dedos, frente a la casa de JiHoon, con los nervios consumiéndolo y a punto de desistir.
Subió más de veinte veces su puño para golpear la puerta, retirándose para luego volver a intentarlo, caminando de un lado para otro, tratando de calmarse.
Finamente dio tres suaves toques a la puerta y el arrepentimiento llegó tan rápido como pestañeó, pensó en salir corriendo pero no estaba jugando como los niños pequeños tocando los timbres de las casas para luego arrancar.
JiHoon salió y SeungCheol escondió el girasol detrás de él.
—Perdona, ven, cierra la puerta —Lo llamó el mayor —Ven.
El castaño miró hacia la sala, sus padres le habían dicho que hace más de media hora estaba un chico frente a la casa, no sabían si abrir o esperar a que aquel pelinegro golpeara.
JiHoon juntó la puerta y metió las manos en los bolsillos de la sudadera, estaba vestido simple, como lo hacía en su tiempo de descanso pero para SeungCheol no podía estar más perfecto para ese instante.
—Por favor no digas nada JiHoon, no digas nada por favor... Ehh, sé que es ridículo que este a estas horas de las noches aquí en tu casa pero... —Enseñó la flor en sus manos —¡Toma, es para ti!
JiHoon se sobresaltó y sin decir nada la recibió, mirando los pétalos amarillos que se ganaron su atención por unos segundos.
—Perdón pero ya no puedo seguir haciéndome el desentendido, la vida pasa demasiado rápido y yo no quiero estar sin ti, si espero el momento adecuado para declararme quizás nunca llegue y me arrepentiré para siempre —Después de escucharse y tener encima suyo los brillosos ojos de JiHoon dudó si acaso había entendido —JiHoon, tú me gustas, ¿Sí? Desde que llegaste a la universidad ese día no he dejado de pensar en ti, de imaginarme a tu lado y quizás esa es la causa por la cual no he tenido novio y aunque suena que te estoy culpando a ti, no es así, yo quise tomar esa decisión.
JiHoon separó los labios para hablar pero SeungCheol levantó su mano, deteniéndolo.
—Espera, ya estoy llegando al punto, dame un segundo para ordenar mis ideas —Pasó las manos por su rostro, estaba completamente nervioso y que JiHoon no dijera nada, a pesar de que él se lo pidió, no ayudaba —He olvidado lo que quería decir, lo siento, soy un tonto.
—¿Puedo decir algo? —Preguntó en voz baja.
—¡No! —Exclamó asustando al castaño —No lo hagas, yo iba a decir que...
SeungCheol se arrodilló frente al menor tomando apenas los dedos de sus manos, no estaba planeado pero después de olvidar todo lo que iba a decir, recordó lo que hacían en las películas al declararse, pensando en que lo podía salvar de esa incómoda situación.
—¿Te gustaría ser mi novio? —Preguntó repitiéndose mil veces que nada perdía con intentarlo.
Pero el rostro de JiHoon seguía sin ninguna expresión, de felicidad o enojo, nada.
—No es necesario que me des una respuesta ahora —Se colocó de pie sintiéndose un idiota por haberse arrodillado —Piénsalo bien, analízalo con calma antes de dormir y dame la respuesta cuando estimes conveniente, puede ser mañana o el próximo mes, yo estaré esperando por ti siempre.
JiHoon asintió en silencio.
—Ahora entra a tu casa, hace frío aquí afuera —Tocó los brazos del castaño acercándolo suavemente hacia la puerta y JiHoon pudo notar que SeungCheol estaba temblando —Buenas noches.
Patético.
Esa era la palabra que lo definía, quería golpearse por haber arruinado su única oportunidad con JiHoon.
Seguramente hasta le quitaría el saludo desde ahora en adelante.
—¡SeungCheol! —Lo llamó antes de que el mayor se siguiera alejando, mordió su labio inferior y apretó el tallo de plástico del girasol.
Sin detenerse a analizar lo que haría, esperó a que SeungCheol se volteara a verlo y caminó hacia él, parándose de puntillas para unir sus labios.
No podía hacer más, no sabía cómo debía dar un beso que no fuese un suave toque.
—Acepto —Dijo JiHoon bajando sus talones al suelo mientras que SeungCheol seguía en shock —Quiero ser tu novio.
Debía ser sincero, estaba cautivado, maravillado, enamorado de ese chico con ojos de cachorro y sonrisa dulce, con un cuerpo bien formado que definitivamente era lo contrario a su personalidad infantil.
Desde entonces comenzaron una relación que nadie se esperaba, con el tiempo SeungCheol se dio cuenta de que JiHoon era nuevo en todo esto, no sabía besar, ya que en el segundo beso que se dieron terminó ahogándose por no saber respirar bien.
JiHoon no era muy demostrativo en público, se avergonzaba cada vez que SeungCheol lo abrazaba o lo tratara con cariño.
Al cumplir un año de novios SeungCheol apareció en la universidad con un enorme oso blanco de peluche, JiHoon no podía creerlo, era casi de su estatura, no faltaba el chico que se reía pero lo llevó para todas las clases ese día, cargándolo como podía intentando no ensuciarlo.
Y así pasaron dos años, SeungCheol podía contar con los dedos de sus manos los besos con JiHoon y la mayoría él era quien los robaba, muchos le dijeron que el menor en realidad no lo quería ya que no se le notaba pero SeungCheol guardaba en una caja con siete llaves las dos veces que JiHoon lo besó.
No podía estar jugando tanto tiempo, llevaban dos años juntos. JiHoon fácilmente pudo haber terminado si es que no sentía nada.
Pero no creía que no sintiera nada por él.
Dieron las doce de la noche del día ocho de agosto y SeungCheol estaba profundamente dormido, al menos hasta que el sonido escandaloso de su móvil lo despertó.
📩 Tomatito 🍅: Feliz cumpleaños SeungCheol
Quizás para muchos era un mensaje cortante, frío y sin amor, había visto como SeungKwan era con Hansol en sus cumpleaños, lo llenaba de besos, prácticamente hacia una fiesta, WonWoo era atento con MinGyu, más reservado pero MinGyu contó que en su último cumpleaños lo fue a buscar en la mañana con un pastel en las manos. Y a JeongHan le gustaba llenar de mensajes a Joshua al despertar.
Pero SeungCheol era inmensamente feliz con aquel mensaje de JiHoon, se acordó de él justo a las doce y eso decía mucho, quizás no cambiarían las cosas con JiHoon por ser un día especial pero lo tenía a su lado y sólo con eso bastaba.
A la mañana siguiente se frotó los ojos y se estiró en la cama, al levantarse se encontró con un oso blanco con una cinta roja en el cuello sentado, apoyándose en la puerta de la habitación, se parecía al que le había regalado a JiHoon pero era imposible que fuese el mismo.
Lo tomó en brazos para dejarlo sobre la cama y frunció el ceño, pesaba más de lo que imaginaba, lo miró unos segundos y entró al baño para ducharse.
Mientras que JiHoon se estaba asfixiando en aquel traje.
A los pocos minutos SeungCheol salió con una toalla en su cintura y gotitas de agua cayendo sobre sus hombros, JiHoon cerró los ojos y sin querer se movió.
Para SeungCheol no pasó desapercibido, se volteó cuando por el reflejo del espejo vio un movimiento extraño.
Se acercó al oso buscando una nota o algo, dudaba mucho que sus padres se lo compraran y JiHoon no era de dar ese tipo de detalles.
—¿Quién te ha enviado? —Preguntó en voz baja —JiHoon me matará si fue algún chico de la universidad.
—¡Claro que lo haría! —El oso saltó de la cama asustando a SeungCheol —Eres mi novio, mío y de nadie más.
—¿JiHoon? —Abrió los ojos desmesuradamente sujetándose la toalla.
El castaño se quitó la cabeza del traje y sonrió, quería darle un cumpleaños inolvidable a SeungCheol y actuar como quizás le gustaría que lo hiciera todo el tiempo.
Dulce, amable, cariñoso y expresivo.
Se quitó la parte de abajo del traje y de su bolsillo sacó una bolsa de confeti para lanzarla —Feliz cumpleaños.
El ambiente se volvió incómodo para JiHoon, no había salido como lo había pensado, SeungCheol comenzó a reírse a carcajadas y él se sonrojó hasta las orejas.
—Bien, soy un asco en esto de preparar sorpresas —Hizo una mueca con sus labios, SeungCheol se acercó a él y lo abrazó.
—Me ha gustado mucho despertarme y lo primero que vea seas tú con un disfraz de oso —Dejó un suave beso en el cuello del pequeño.
—Esto no es todo, con los chicos hemos preparado más sorpresas para ti —Confesó el castaño, subiendo tímidamente las manos hacia la espalda desnuda del pelinegro —Cheol...
—¿Sí?
—Estás prácticamente desnudo.
—Oh, lo siento —Deshizo el abrazo —Me cambiaré y estaré contigo en cinco minutos para irnos a la universidad.
JiHoon asintió, tomó las mejillas del mayor y lo besó, poniendo en práctica todo lo que había aprendido con él, terminó el beso dejando a SeungCheol sin palabras por su actitud.
—No te tardes mucho —Deslizó su dedo índice por las clavículas húmedas de SeungCheol —En la tarde haremos muchas cosas.
Durante todo el día SeungCheol estuvo preguntándose si acaso algún bicho amoroso había picado a JiHoon, jamás lo había visto tan dulce, abrazándolo por la cintura mientras hablaban con los chicos, dándole de probar su almuerzo, entregándole notitas por la mesa y parándose de puntitas para ser besado.
No tenía sentido y no era que le molestara el nuevo JiHoon, lo estaba disfrutando pero era extraño verlo así de un día para otro.
Su cumpleaños.
Una ampolleta de alumbró sobre su cabeza después de estar pensando acerca del comportamiento de su novio, JiHoon estaba así por su cumpleaños.
¿O acaso le iba a terminar y le estaba dando un último día de felicidad?
Luego de clases los chicos lo llevaron hacia una feria en inauguración, JiHoon buscó su mano, entrelazando sus dedos mientras caminaban.
Apenas llegaron comenzaron a jugar, sacando carcajadas hasta el cansancio, visitando cada una de las casetas y juntando tickets para cambiarlos por premios.
Lanzaron anillos hacia las botellas, dardos para reventar los globos, pelotas de plástico para matar a los patitos, comieron algodones de azúcar y manzanas confitadas.
Sin duda alguna SeungCheol amaba momentos como esos con sus amigos, tanto que deseaba detener el tiempo para quedarse allí para siempre, donde era feliz con personas que consideraba parte de su familia.
Y con JiHoon, quien había colocado un poco de algodón de azúcar entre sus labios para que SeungCheol lo sacara.
Cuando sus estómagos comenzaron a rugir, SeungKwan buscó un puesto de comida y al rato JiHoon apareció con un pastel que tenían preparado, todos cantaron, incluso los desconocidos que también estaban comiendo, SeungCheol sopló las velas y JiHoon le sonrió achicando sus brillantes ojos.
Los encargados de la feria aprovecharon el enorme sauce llorón para colgar luces amarillas, logrando así un lugar romántico y tranquilo.
—¿Dónde está JiHoon? —Preguntó SeungCheol dejando la pistola de juguete en la mesa, mirando a su alrededor.
—Creo que se ha ido por allá —Indicó JeongHan con su dedo índice, apuntando en dirección al sauce.
Efectivamente JiHoon andaba caminando entre las hojas, tocándolas y moviendo las luces con cuidado, admirándolas como si fuesen lo más hermoso del mundo.
Lentamente SeungCheol se acercó, conectando miradas con JiHoon, sin decir nada apuntó que continuará caminando, dio unos cuantos pasos, mirándose de reojo a una distancia corta, de pronto JiHoon se le perdió de vista una vez más.
Se volteó buscándolo y un peso en su espalda lo hizo sonreír, sujetó los muslos de JiHoon en su cintura escuchando su risita, lo acomodó bien arriba para que así pudiera tocar los corazones plateados que habían colgado en el sauce, los cuales sólo podían ser sacados por parejas.
JiHoon estiró su brazo y logró sacar uno pero su cuerpo bajó de golpe cuando SeungCheol, sin soltarlo, lo llevó hacia un lado logrando que sus labios se unieran.
Cerca de las once y media de la noche los chicos guiaron a la pareja a un lago que estaba junto a la feria, SeungKwan y Hansol rieron mientras JiHoon y SeungCheol iban caminando adelante de ellos.
—Creo haber visto un gatito en ese bote de allá —Comentó de pronto Hansol.
—¡Ojalá no esté lastimado! —Exageró SeungKwan e inmediatamente JiHoon se preocupó, amaba a los animales —¡Pobrecito, vamos a buscarlo!
JiHoon era quien iba adelante, sin dudarlo se subió en el bote —No hay ningún gatito por aquí.
—Busca bien —Dijo SeungKwan mientras desataba el nudo del bote.
—Rápido, rápido —Susurró Hansol indicándole a SeungCheol que se fuera con JiHoon.
—Permiso para abordar —SeungCheol pasó rápidamente junto al castaño y MinGyu con Hansol los empujaron para que entraran al lago.
—¡Oigan! Esto no es parte de lo que acordamos —Reclamó JiHoon aún de pie —¡Me engañaron!
—Diviértanse, bésense mucho o saldrán los peces susurrando y cantando que lo hagan —Gritó JeongHan divertido, abrazando a Joshua por la cintura.
—¡No soy la sirenita! —Exclamó el castaño.
—Lamento que no estés con alguien como el príncipe Eric —Dijo SeungCheol haciendo que JiHoon lo mirara.
—Nunca me ha gustado ese príncipe —No había nada qué hacer, no iba a saltar, además estaba junto a SeungCheol.
Nada malo le podía pasar estando con él.
SeungCheol siguió remando, JiHoon se sentó tranquilo frente al mayor, las luces de la feria y de la enorme rueda de la fortuna se reflejaban en el agua.
Se detuvo en medio del lago, no estaban tan alejados de la orilla pero sí lo suficiente para estar a solas y que nadie pudiera interrumpirlos.
—Hoy ha sido un día increíble —Comentó SeungCheol rompiendo el silencio que los inundaba.
—Lo sé —Unió las manos en su regazo.
—Los chicos me dijeron que tú fuiste el de la idea de todo —Continuó el pelinegro —Del disfraz de oso en la mañana, venir aquí a la feria, el pastel, incluso que ganara en matar a los patitos para obtener mil tickets.
—¿Te sorprende que lo haya hecho?
—No, bueno, un poco sí —La calma que tenían en aquel lago era lo que necesitaban para hablar con la verdad —Ya que no eres de preparar estas cosas, mucha gente aún cree que no somos novios y cuando se enteran piensan que en realidad no me quieres, que estás conmigo... por lastima —Confesó bajando la mirada.
—¿Y tú qué piensas?
—No creo que estés conmigo hace dos años por lástima —Contestó sinceramente —Siento que me quieres y que soy importante para ti aunque no lo digas todo el tiempo.
—Todas las personas tenemos diferentes formas de demostrar el amor, tú eres mucho más expresivo, te encanta hacérmelo saber, a mí y al mundo —Dijo JiHoon —No me molesta en absoluto que seas así pero yo soy diferente.
—Me he dado cuenta —Soltó una risita nerviosa.
—Pero el que seas más reservado no significa que no te ame tanto o más como tú lo haces conmigo —Se quedó callado sintiendo la sangre caliente subir a sus mejillas —Bien, es primera vez que digo que te amo.
—Ya lo has dicho dos veces, contando la de ahora —Molestó SeungCheol sin poder esconder su sonrisa.
—¿Estuvo mal?
—No, claro que no —Se inclinó hacia adelante para tomar las manos del castaño —He escuchado que cuando dices algo muchas veces va perdiendo el significado, éste momento lo atesoraré para siempre porque sé que lo has dicho desde el corazón.
—Feliz cumpleaños... —Habló JiHoon con una sonrisa adornando su rostro, hizo una pausa y respiró hondo —Mi amor.
—¿Puedo rodar por el suelo?
JiHoon rió negando con la cabeza —No, no puedes, además estamos en un bote, te caerías al agua y yo no pienso lanzar por ti.
—¿Te puedo decir una cosa?
—Adelante.
—Este día ha sido el mejor de mi vida —Sus ojos brillaron en la oscuridad cuando miraron a JiHoon —En todos los sentidos, comencé mi cumpleaños un precioso oso acosador que estuvo a punto de verme desnudo, con el saludo de mi familia, comiendo el pastel que hizo mi mamá, me ha ido bien este año en la universidad, no tengo de qué quejarme y tú, llegando de pronto, cariñoso, risueño, atento, dulce, como en muy pocas ocasiones te he visto pero si soy sincero te prefiero así, con la personalidad que tienes durante el resto del año, reservado, tímido, misterioso, me gusta ese JiHoon, esa caja de sorpresas que poco a poco se va mostrando, haciéndome saber que aunque lo niegue, es una persona tierna y llena de amor, que le gusta que lo tomen de las manos y recibir mimos.
—SeungCheol —Musitó JiHoon.
—Lo que te quiero decir es que agradezco que hoy cambiaras por completo sólo para hacerme feliz y demostrarme cuánto me amas —Apretó suavemente las manos del castaño —Pero necesito que sepas que eso ya lo sé, puedo verlo en el brillo de tus ojos cuando me miras, cuando te hago un regalo e intentas ocultar tu sonrojo y lo avergonzado que te pones cuando te digo bebé frente a otras personas. Cuando me llamas para desearme buenas noches, donde debes pensar que te oyes frío y distante pero yo te siento más cerca que nunca. Las veces que me he enfermado y te preocupas que esté tomando la medicina, cuando aprobaste el examen de conducir y fui la primera persona que le dijiste, dándome un abrazo, haciéndome sentir especial en tu vida. Me haces feliz siendo tú, te amo con todo mi corazón y no cambiaría nada en ti.
—Eso ha sido mucha información —Logró decir JiHoon, sus ojos se humedecieron pero lo ocultó bajando la mirada, no quería que SeungCheol pensara que no lo amaba porque no era cierto, le costaba demostrar sus sentimientos y estaba agradecido de haber encontrado a una persona que se diera cuenta de los detalles pequeños que lo hacían diferente al resto del mundo.
—Ya son las doce de la noche —Comentó SeungCheol mirando su reloj de muñeca —¿Te convertirás en el antiguo JiHoon?
—Y quizás debería salir corriendo, dejando mi zapatilla —Rió levantando la mirada hacia su novio.
SeungCheol soltó una risita —Mañana estaría como un loco buscando al dueño de esa zapatilla.
—Ya ha pasado un minuto —Comprobó JiHoon.
—Mi cumpleaños acabó —Dijo un poco desanimado —Te perseguiré si sales corriendo.
—Quizás podamos cambiar esta parte de la historia —Subió sus manos por el pecho de SeungCheol hasta llegar a sus hombros —Me gustaría quedarme un rato más con mi príncipe.
—Pero vendrá tu hada madrina.
—Que se lleve la calabaza —Rió inclinándose hacia el mayor, moviendo el bote —Yo me quiero quedar contigo.
SeungCheol rodeó la cintura del menor y dejó un tierno beso en sus labios.
—Gracias por atesorar esos momentos que quiero hacer únicos para los dos —Murmuró JiHoon.
—No los momentos, quiero atesorarte a ti por el resto de mi vida.
—Eso ha sido lindo —Admitió el castaño.
—Mi tomatito.
—Eso ha sido demasiado —Bajó sus brazos, alejándose de SeungCheol.
—Que en el fondo es un algodón de azúcar —Agregó SeungCheol con una carcajada.
—Rema hasta la orilla Cheol, nos vamos.
—Un algodón de azúcar que me quiero comer.
—¡¿Qué?! —Exclamó avergonzado —¡Vámonos o te lanzo del bote!
—Ven aquí —SeungCheol tomó la muñeca del menor y lo estrechó entre sus brazos —Estás temblando.
—Claro que sí, esta parte no estaba programada y no he traído suéter —Hundió su rostro en el cuello de SeungCheol, sintiendo como el mayor abría su chaqueta para cubrir parte de su cuerpo por los costados.
—Gracias por ser tú mí mejor regalo —Susurró SeungCheol.
—No creas que se me olvidará lo que has dicho.
—Te amo —Su aliento caliente chocó en el oído del menor haciéndolo estremecer.
—Mmm.
—Te amo —Repitió con una sonrisa.
—No te lo diré tres veces en el mismo día.
—Entonces dímelo de otra forma —Deshizo el abrazo y JiHoon acomodó las mejillas entre sus manos para ladear un poco su cabeza y poder besarlo, acarició las orejas de SeungCheol y la parte baja de su cabeza, enredando los dedos en su cabello, sabía que eso le gustaba.
El mayor introdujo la lengua en la boca del castaño y a la vez lo rodeó con los brazos acercándolo más a él, sentándolo de lado en sus muslos, subiendo el mentón para separar los labios, JiHoon sonrió en medio del beso y para SeungCheol no había mejor sensación de lo que aquello le provocaba.
—¿Y bien? —Preguntó JiHoon al terminar el beso, subiendo la comisura de sus labios.
—Me ha quedado claro lo que sientes por mí —Contestó SeungCheol tocando la tersa piel de las mejillas de JiHoon —Y yo siento lo mismo por ti.
Por primera vez JiHoon se sentía confiado, seguro, podía decir y asegurar que solamente algo muy grande podría separarlo de SeungCheol.
SeungCheol era su estrella, esas que guían a los barcos y que son apreciadas cuando más las necesitan.
Él lo necesitaba.
No había estado equivocado al elegirlo como su compañero, tampoco en mostrarse como con nadie más.
Porque ahora sí podía decir que el amor era el sentimiento más fuerte y sincero que podía sentir, ganándole y ocultando el miedo que alguna vez formó parte de su vida.
Tal vez estaba equivocado.
O tal vez lo estaban amando demasiado.
