JiCheol ♡ A special Christmas.

Summary

El único deseo del doctor Choi en esta navidad es que su enfermero favorito esté bajo el árbol.

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13+

Capítulo único ♡

Hace dos años había comenzado a trabajar en el hospital de la ciudad, específicamente en el servicio de traumatología que era donde se había especializado al salir de la universidad y pasó poco tiempo para darse cuenta de que todo era rápido a pesar de dar los minutos necesarios en cada paciente, no había tiempo para formar amistades más allá de un trato cordial por ser colegas, ni mucho menos había tiempo para enamorarse, sin embargo, SeungCheol cayó profundamente enamorado de JiHoon, un enfermero de 23 años que había entrado a trabajar al servicio hace siete meses, un chico de baja estatura, de tez blanca, labios delgados y ojos afilados con un pequeño pero coqueto lunar bajo uno de ellos, un lunar que lo hacía suspirar cada vez que lo veía.

Para nadie era un secreto que JiHoon no estaba interesado en tener citas y esto se supo cuando varios trabajadores lo invitaron a salir obteniendo una respuesta negativa por parte del menor, JiHoon era una persona introvertida, seria, hablaba lo justo y necesario, llegaba diez minutos antes de iniciar cada turno y se iba apenas terminaba, nunca se quedaba hablando o comiendo con sus compañeros de trabajo y eso no lo hacía un mal profesional, era excepcional en lo que hacía, simplemente era reservado, aunque varias veces lo encontró en las salas haciendo distintos tipos de procedimientos y su trato era amable con las personas.

Pero el día que lo vio sonreír donde sus ojos se achinaron y brillaron, unos adorables agujeros se formaron cerca de sus labios y su rostro se volvió extremadamente lindo al hacerlo, específicamente ese día quiso invitarlo a salir, arriesgándose a recibir un no como respuesta, lo cual era lo más probable que ocurriera así que tomó la opción de conocerlo profesionalmente primero, entablar un trato mediante los pacientes hospitalizados pero JiHoon le daba las indicaciones y se iba, le hablaba de los exámenes sanguíneos rescatados del laboratorio, diciéndole cuáles estaban alterados y sugiriéndole los pasos a seguir, le habló muchas veces de los medicamentos que no había administrado en los turnos de noche con un fundamento tan claro que lo dejaba con la boca abierta.

Pero continuó buscando pretextos para acercarse rogando internamente porque pareciera accidental.

Su curiosidad fue creciendo cada día, en cada turno que estaban juntos, algo más debía haber bajo todos esos conocimientos y su rol como enfermero el cual admiraba.

JiHoon se volvió su enfermero favorito para trabajar, sabía cómo hacerlo sin formar conflictos ni discusiones por quien tenía la razón o por quien tenía más poder, muchos enfermeros no entendían aún que debían trabajar a la par por el bienestar físico y mental de cada uno de los usuarios y no intentar escalar más arriba que otros.

Hace un mes tenía planeado mudarse a un departamento pero su tiempo libre era tan reducido que ni siquiera había empacado sus pertenencias, un día viernes decidió echar todas las cajas al auto y manejar hasta el edificio donde comenzaría a vivir, el sólo pensar que debía ordenar y acomodar todo en su lugar lo cansaba pero no tenía otra opción.

Dejó la última caja en su nueva sala y bajó por las escaleras, sacando las llaves de su bolsillo, levantó el brazo para sacar la alarma del automóvil pero se detuvo al ver a JiHoon afuera, estaba con ropa de descanso, agachado y afirmándose en una pared, quejándose y con las manos en el abdomen.

Su pecho se apretó y corrió donde estaba el menor.

—¿Estás bien? —Se agachó y buscó con la mirada alguna herida pero al parecer solo era dolor.

—Ocasionalmente me dan espasmos estomacales —Respondió JiHoon sin mirarlo y sin darse cuenta de quién le estaba hablando —Estoy bien.

—Te llevaré hasta mi auto —Tomó la muñeca del castaño para ayudarlo a levantarse —Vamos.

—Estoy bien —Levantó la cabeza y volvió a bajarla rápidamente al ver a SeungCheol escondiendo el sonrojo de sus mejillas —Ya tomé mis medicinas —Mintió.

Bien, ¿Por qué de todas las personas en el mundo tenía que ser SeungCheol quien lo encontrara en ese mal momento?

Era vergonzoso que lo viera así el médico que trabajaba con él.

Y quien lo pasaba mirando cada vez que tenía la oportunidad.

—Deja de decir tonterías —Intentó levantarlo pero fue inútil, se agachó dándole la espalda a JiHoon y miró hacia atrás —Déjame llevarte, rápido, sube.

—¿Es una broma?

—Súbete, te cargaré hasta el auto e iremos al hospital —Respondió SeungCheol y aunque JiHoon no quería hacerlo, el dolor fue suficiente para que aceptara subirse en la espalda del médico, soltando un suave quejido, al aguantarse el dolor sus ojos se llenaron de lágrimas.

Y se fue así, con los ojos cerrados con fuerza y mordiéndose el labio inferior para no gritar de dolor.

—No te lo guardes, grita fuerte —Habló el mayor corriendo hacia el automóvil, miró el rostro de JiHoon que se había acomodado en su hombro derecho y las lágrimas comenzaron a salir junto a chillidos por el malestar que sentía.

Durante el camino al hospital fue empeorando la situación, JiHoon intentaba mantener la compostura pero necesitaba moverse en el asiento buscando una posición que disminuyera su dolor, lo cual nunca ocurrió.

—No es nada grave —Comunicó el doctor de turno en urgencias, mirando a SeungCheol quien estaba sentado junto a la cama donde dormía JiHoon.

—¿Estás seguro? —Preguntó mirando a MinGyu.

—Sí, aquí está la receta —De la ficha que sostenía en sus manos sacó un papel y se lo entregó a SeungCheol —Debería andar siempre con sus medicinas para que no ocurran estas situaciones así que deberías ir a comprarlas antes de que despierte.

—Lo haré —Volvió su atención al pequeño, tomó la mano que se encontraba en su abdomen y antes de levantarse de la silla dejó un beso en su frente.

Lentamente JiHoon abrió los ojos y pudo ver a SeungCheol saliendo del box de urgencias con un papel en la mano, volvió a cerrar los ojos y unos minutos más tarde despertó por unas suaves caricias en su mejilla, quiso sentarse pero estaba demasiado cansado como para hacerlo, de todas formas no fue necesario porque el médico bajó la mano tan rápido como él pudo darse cuenta de lo que estaba haciendo.

—Hay algo he siempre he querido preguntarte —Habló SeungCheol con una sonrisa nerviosa y JiHoon levantó sus cejas aumentando su nerviosismo —Olvídalo.

—Dime.

—Eres de huesos pesados, ¿Verdad? —Cuestionó con el rostro serio —Pensé que moriría del agotamiento cuando te cargue hasta el auto, eres tan pesado como un saco de arroz. Mis piernas aún tiemblan.

—Debes estar feliz de ser tan desagradable —Cerró los ojos por un instante y respiró con tranquilidad para no matarlo ahí mismo.

—Pero si debo admitir que aun estando enfermo te ves muy lindo.

—¿Después de decirme que soy un saco de arroz intentas coquetear conmigo? —Miró a SeungCheol dándose el tiempo de admirar sus pestañas y su estómago se revolvió por tenerlo tan cerca —Debo suponer que tu vida amorosa no es tan asombrosa como todo el mundo lo piensa.

—¿Has oído hablar de mí?

—¿Y quién no? —Soltó un profundo suspiro —Todos terminan encantados y enamorados de ti.

—Cuando te refieres a todos, ¿Te incluyes?

—Eso desearías pero no, no me incluyo —Dijo en forma fría y miró hacia otro lado luchando por no sonrojarse pero tenía una intensa mirada sobre él la cual era difícil de ignorar, frunció el ceño y enfrentó al mayor —Deja de mirarme así.

—Iré a terminar todo el papeleo en el mostrador —SeungCheol se levantó y por instinto besó la frente de JiHoon, olvidándose de que estaba despierto en esta ocasión, se quedó congelado después de hacerlo y el menor chasqueó la lengua.

—Eso es, aprovéchate de que estoy enfermo.

Unos minutos más tarde le dijeron a JiHoon que podía irse así que tomó la sudadera del respaldo de la silla y salió del hospital pensando en que SeungCheol ya se había ido porque no lo veía por ninguna parte pero al querer cruzar la calle un auto lo hizo detenerse y casi soltar una grosería por asustarlo hasta que bajaron el vidrio de la ventana y vio a SeungCheol.

—¿Por qué me miras tanto? —Preguntó el mayor con una sonrisa —Yo te he traído hasta aquí, no dejaré que te vayas solo.

Después de la insistencia del mayor y considerando de que debía irse caminando a casa JiHoon aceptó subirse al automóvil.

—¿Dónde vives? —Preguntó mientras manejaba, mirando de reojo al pequeño sentado a su lado.

—Frente al edificio donde estabas saliendo.

—¿Entonces podré verte todas las mañanas? —Ahora la idea de haberse mudado no sonaba tan mal como antes.

—Dime que no vivirás allí.

—Podría llevarte al hospital.

—No, no podrías —Apretó con sus manos la sudadera que tenía en sus piernas.

—No me molestaría hacerlo.

—Sí, si te molestaría.

—¿Puedo llevarte? —Se detuvo en un semáforo en rojo y giró el rostro hacia JiHoon.

—No.

—¿Por qué no?

—Porque entonces nos verían llegar juntos y comenzarían a correr rumores de que estoy saliendo con uno de los médicos del servicio y que seguramente por eso conseguí mi trabajo —Respondió frunciendo levemente el ceño —No dejaré que pase algo así.

—Podríamos ser amigos —Avanzó cuando JiHoon golpeó su brazo avisándole de que el semáforo había cambiado su luz.

—No.

—¿Entonces si tienes novio?

—No.

—¿Tienes alguna otra respuesta además de esa?

—No.

—Sigues pareciéndome lindo —Murmuró entre dientes.

—¿Qué has dicho?

—Que quiero escuchar música —Respondió acercando su mano a la radio —¿Te molesta?

—Adelante, es tu auto.

JiHoon alzó una ceja cuando SeungCheol encendió la radio y utilizó el manubrio como batería para después poner sus manos cerca de su pecho al escuchar el sonido de la guitarra simulando que tenía una pero nunca se esperó que comenzara a cantar y no era un simple tarareo, todo lo contrario, cantó a todo pulmón y lleno de pasión, mirándolo de vez en cuando como animándolo a acompañarlo en su locura.

Claramente JiHoon no iba a hacer lo mismo, se limitó a mirar por la ventanilla mientras sonreía.

—Muchas gracias —Dijo el castaño al bajarse del auto y mirar a SeungCheol por la ventana.

—Si me agradeces, apúrate a cerrar y descansa —Habló el mayor apagando la radio —Hazme caso y toma las medicinas.

—Sí —Asintió con la cabeza y se dio la media vuelta.

—Oye JiHoon —Lo llamó antes de que se siguiera alejando, el menor lo miró esperando a que hablara —Hoy Hansol ha anunciado que se casará con SeungKwan así que probablemente iremos a celebrar, llegaré tarde, no me esperes y duérmete.

—Está bien —Susurró para sí mismo, de pronto cayó en cuenta de lo que le acababa de decir y levantó la cabeza —¿Qué demonios? ¿Por qué me dices eso a mí?

SeungCheol rió y se inclinó hacia un costado, desabrochando el cinturón de seguridad —¿Estás seguro de que no quieres que mañana nos vayamos juntos?

—Adiós SeungCheol.

—¿Seguro? —Continuó, manteniendo una enorme sonrisa que JiHoon evitaba ver —Aún puedes arrepentirte, te daré diez segundos para que lo hagas.

—Gracias por traerme —Se dio la media vuelta y entró al edificio.

A la mañana siguiente JiHoon recibió el turno y comenzó a trabajar en el mostrador, llamando y recibiendo los resultados de los exámenes de sus pacientes, gestionando los pabellones e ingresos que venían en camino.

—Buenos días —Saludó SeungCheol al llegar.

—Buenos días —Respondieron los demás trabajadores mientras continuaban con sus respectivas obligaciones.

Pero a JiHoon se le revolvió el estómago y bajó inmediatamente la mirada cuando SeungCheol le guiñó un ojo, estuvo a punto que se le cayeran los papeles de las manos y se odio por casi tropezar y caer frente al médico pero salió con dignidad de la situación, aunque sus coloradas mejillas dijeron lo contrario.

—Doctor Choi, llegó un ingreso a las nueve, Lee SeokMin de 21 años —Caminó junto a SeungCheol por el pasillo —Fractura en ambas extremidades inferiores por disparo, se le tomaron exámenes han salido bien, los pabellones están libres y deberíamos enviarlo para la instalación de los tutores externos.

—Ahora mismo daré la orden —Respondió con el rostro serio, sin mirarlo, se notaba que estaba ocupado y es que había sucedido un problema en la última operación.

Sin embargo, JiHoon se derretía cada vez que lo veía así, con una expresión seria, con una voz grave que lo hacía temblar, mostrando autocontrol, profesionalismo y autoridad.

—También me gustaría que viera la herida quirúrgica de la señora Jeon y que viera la posibilidad de darla de alta —Agregó el castaño deteniéndose frente a la oficina del médico.

—Avísame cuando estés listo —Abrió la puerta y miró al menor.

—Está bien —Dijo y se giró para volver a la estación de enfermería.

—JiHoon —Lo llamó con voz suave y el menor de volteó a verlo —¿Cómo te sientes hoy? ¿El dolor disminuyó?

—Sí —Respondió en el mismo tono de voz —Gracias por preguntar.

—Si te sientes mal puedes ir a descansar, te puedo pasar mi oficina.

—Estoy bien —Bajó la mirada y apretó los labios —Permiso.

Se lavó las manos antes de ir a la unidad del paciente, se colocó los guantes de látex y se sentó cerca de la cama para poder sacar la gasa y revisar la herida.

—Doctor Choi —Llamó al mayor, moviendo su mano al verlo pasar por afuera de la sala.

—Se ve bien —Dijo SeungCheol mirando la pierna de la señora de edad por encima del hombro del enfermero.

—¿Cree que le podría dar de alta hoy? —Preguntó JiHoon preocupado —Lleva casi un mes hospitalizada y lo único que quiere es poder estar en el cumpleaños de su hijo.

—Ella es una paciente con problemas de coagulación —Recordó SeungCheol —¿Cómo han salido sus últimos exámenes?

—Todo dentro de los rangos normales.

—Entonces supongo que mañana estará cantándole feliz cumpleaños a su hijo —SeungCheol se enderezó y le regaló una cálida sonrisa a la mujer.

—Muchas gracias doctor —Dijo ella con una sonrisa.

—Espero que tenga una recuperación tranquila en casa y se cuide mucho.

—Lo haré —Vio a JiHoon levantarse para preparar el material —Ustedes hacen una pareja muy linda, ¿Son esposos?

—No —Respondió JiHoon rápidamente impidiendo que SeungCheol lo hiciera antes —Sólo somos compañeros de trabajo.

—Yo creía que eran esposos, cuando vienen en las mañanas todos los enfermeros y paramédicos...

—¿En la entrega de turno? —Preguntó JiHoon preparando la caja de curaciones con las pinzas y tijeras necesarias.

—Sí, cuando pasan por las salas y le dicen la información de cada paciente —Continuó la mujer —Yo me he fijado en cómo se miran pero es gracioso porque nunca lo hacen al mismo tiempo, cuando tú lo miras a él —La señora posó sus ojos en JiHoon —Él está leyendo las fichas y cuando tú lo miras —Está vez miró a SeungCheol —Él está hablando de los pacientes.

—Creo que se ha equivocado de enfermero porque yo no suelo mirarlo.

—No, no estoy equivocada, lo haces seguido —Habló con seguridad sacándole una risita al médico presente —También cuando están aquí afuera, en el mostrador y pasa el doctor Choi, se te van los ojitos con él.

—Comenzaré con su curación —Se aclaró la garganta y pasó junto a SeungCheol con los guantes estériles puestos —¿Podría levantar su pierna, por favor?

—Los dejo, iré a buscar los papeles para indicar el egreso —Habló el pelinegro saliendo de la sala.

Durante el resto de la mañana SeungCheol estuvo trabajando en su oficina y JiHoon fue realizando traslados y recibiendo nuevos pacientes.

—¿Vendrá a buscarla su esposo? —Preguntó JiHoon a la señora Jeon.

—Sí, aquí viene.

—Buenos días —Saludó el hombre acercándose a su esposa.

—Buenos días —JiHoon enseñó los papeles para el alta —Bueno, esta es la receta de las medicinas que debe comprar, son para el dolor y la inflamación, debe tomar el primero cada ocho horas y el segundo una vez al día, también debe mantener su pie elevado, con una almohada o algo blando que la ayude, intente levantarse lo menos posible para que la recuperación sea más rápida. Debe venir a curaciones dos veces por semana y debe sacar hora con el médico. ¿Puede llenar sus datos aquí, por favor? —Apuntó con su dedo índice la última parte del papel —Y su firma por aquí.

El señor leyó y obedeció —Aquí tiene.

—Esto es suyo —JiHoon sacó la copia de atrás y la entregó —Le recomiendo la farmacia que está frente al hospital ya que las medicinas son menos costosas.

—Muchas gracias.

—Debo agradecerle por todo lo que han hecho por mí —Habló la señora Jeon estirando su brazo para tomar la mano de JiHoon —La atención y cuidados que recibí aquí fueron los mejores, sobre todo cuando estaba usted.

—No tiene que agradecerme —Sonrió el menor —Es parte de mi trabajo.

—Por favor siga siendo tan buen profesional.

—Gracias —Sus hoyuelos se marcaron en las mejillas —Que este muy bien.

—Su esposo lo está mirando —Murmuró la mujer desviando la mirada y agradando su sonrisa al ver al doctor apoyándose en el marco de la puerta.

—Él no es... —Intentó explicar.

—Su mirada se ilumina cuando lo ve y eso no ocurre muy seguido, no ignore el brillo en sus ojos —La señora acarició la mano de JiHoon —Mucho menos cuando es correspondido de una manera tan bonita.

No era la primera vez que un paciente lo relacionaba con SeungCheol al punto de hacerlo sonrojar porque solían comentarlo cuando estaban juntos.

A las doce del día JiHoon salió del servicio y al meter las manos en los bolsillos de su uniforme y no encontrar lo que estaba buscando se volteó para volver a entrar pero chocó contra alguien que lo hizo retroceder.

—O-Olvide traer mis medicinas —Tartamudeó y dio una explicación sin que nadie se lo pidiera.

—¿Para los espasmos? —Caminó por el pasillo y JiHoon lo siguió sin entender la razón de lo que hacía.

—Sí.

—Ayer hablando con un colega me acordé de ti y le pedí la receta para comprarlos —De uno de los bolsillos de la bata blanca sacó una caja que se la entregó al enfermero.

—Esto ha sido lindo —JiHoon la recibió —Debo admitirlo.

—Vaya, ¿Eso que acaba de caer fue un trozo de hielo?

—Muy gracioso —Fingió reír y llegaron juntos a la cafetería del hospital para almorzar, pidieron la comida y SeungCheol lo siguió hasta su mesa, o al menos tuvo la intención de hacerlo —¿A dónde crees que vas?

—A almorzar contigo —Respondió tranquilamente —¿No quieres que te acompañe?

—Estoy muy agradecido por lo de ayer y por esto también —Levantó las medicinas de su bandeja con el almuerzo —Pero creo que ha sido suficiente, nosotros no somos amigos.

—No quiero ser sólo tu amigo.

—Tampoco estoy buscando una relación amorosa.

SeungCheol se esperaba que lo rechazara pero había algo que veía en JiHoon que era diferente en el trato que le daba a los demás, porque aunque le repetía que no estaba en busca del amor lo seguía buscando aunque lo negara, seguía atento a cada uno de sus movimientos, seguía sonrojándose cada vez que lo encontraba mirándolo con atención, casi soñando despierto con él.

Pero decidió tomar distancia.

Y fue suficiente para darse cuenta de que le gustaba a JiHoon, cada vez que se encontraban afuera de sus respectivos edificios salían a comer o terminaban comprando un vaso de café y paseando por el parque mientras conversaban, no planeaban las salidas y tampoco se refirieron a ellas como citas, al terminar el día cada uno se iba a dormir y al día siguiente continuaban como siempre en el trabajo.

Pero ese día al despedirse JiHoon levantó sus talones y lo besó, sin medir las consecuencias de su acto, abrió los ojos desmesuradamente y SeungCheol estaba igual que él.

Iba a alejarse.

Debía alejarse.

Pero lo vio separar los labios con la intención de hablar y lo besó otra vez, hubo más contacto, profundizó el beso sin darse cuenta de lo bien que se sentía hacerlo, el mayor correspondió colocando las menos en las mejillas del castaño, ladeando su cabeza para tener más comodidad.

—Que tengas una buena noche —Humedeció sus labios y trató de ocultar una sonrisa al alejarse y subir los escalones del edificio que llevaban a la entrada.

—¿Una buena noche? —Preguntó SeungCheol elevando la voz —Es una excelente noche.

—Ve a casa —Colocó las manos detrás de él y lo miró de lejos.

—¿Con qué fin? Si no podré dormir

—Ridículo —Soltó una risita —Ridículo.

—¿Lo soy? —Subió uno de los escalones —Lo soy.

—Ridículo —Repitió mirando los labios del mayor, extrañando sentirlos sobre los suyos.

—Sí —Admitió SeungCheol y JiHoon bajó los demás escalones, tomándolo del cuello de la camisa para acercarlo a su rostro —Me encantas.

—Cállate.

—Me encantas —Se perdió en los ojos de JiHoon y lo hermosos que se veían esa noche.

—Cállate.

—Cállame —JiHoon unió sus labios y lo arrastró hasta dentro del edificio, donde caminaron con los ojos cerrados hasta llegar al ascensor y fue la primera noche que sus cuerpos se unieron.

No fue algo de treinta minutos o de una hora, SeungCheol se dio el tiempo de besar su cuerpo por completo, de llevarlo al cielo y hacer que tocara las nubes con las puntas de sus dedos. Había sido una noche inolvidable para los dos y no solo porque no se detuvieron en ningún momento demostrando las claras ganas que tenían de terminar entre sábanas blancas y con sus cuerpos cubiertos por una capa de sudor, gimiendo y repitiendo el nombre del otro, marcando sus besos en la piel ajena, tatuando cada uno de ellos sino porque hubo un sentimiento que ninguno de los dos se esperaba experimentar.

Al día siguiente JiHoon estaba en una de las salas, escribiendo en una de las fichas hasta que un conocido aroma de perfume masculino se hizo presente en sus fosas nasales, lo único que pudo hablar fue los exámenes de un paciente pero al voltearse recibió un beso en los labios.

—¡SeungCheol! —Regañó mirando a su alrededor, asegurándose de que nadie los hubiese visto.

—¿Cómo me dijiste que estaba su glucosa?

—Tuvo 95 miligramos por decilitro —Respondió de mala gana —Está con hiperglicemia.

—¿Hiperglicemia?

—Así es —Confirmó y se quedó mirando al mayor, ordenó los pensamientos en la cabeza y se dio cuenta de su error —Perdón, está dentro de los valores normales.

Otro beso lo tomó por sorpresa, y es que SeungCheol no se podía resistir a no hacerlo después de todo lo que había pasado en el departamento del menor.

—Por favor no me beses frente a los pacientes —JiHoon salió de la sala y caminó junto al pelinegro.

—Estaban durmiendo.

—De todas formas no lo hagas.

—¿Lo dices por lo de la hiperglicemia?

—Cierra la boca, sé que me he equivocado —Bufó enojado —Pero fue culpa tuya, me distrajiste.

—No sabía que mis besos tenían ese efecto en ti.

—Hay que hablar, ven —Tomó la muñeca del mayor entró a la sala donde realizaban la preparación antes de ir a los pabellones, cerró la puerta y lo enfrentó —No diré que me arrepiento de lo que ocurrió anoche porque estaría mintiendo, fue asombroso pero aquí estamos trabajando y debemos mantener una línea profesional entre nosotros.

—¿Y afuera de aquí? —Dio un paso hacia JiHoon y con un brazo rodeó su diminuta cintura.

—¿A qué te refieres?

—Si podríamos repetirlo —La voz rasposa de SeungCheol hizo temblar al enfermero —Hoy.

—Sí —Aceptó bajando la mirada —Supongo que sí.

Su cabeza fue levantada por los dedos de SeungCheol y su estómago se apretó al verlo inclinarse hacia él en busca de un beso.

—No me mires de esa forma y tampoco te acerques tanto —Logró zafarse de los brazos que le hacían sentir miedo por todo lo que le provocaban.

—No hay nadie que nos esté mirando —Colocó su mano en la mejilla de JiHoon y acarició su tersa piel.

—Pero estamos en el hospital —Musitó cerrando los ojos, sonriendo al sentir los gruesos labios del mayor besando su rostro, levantó los brazos para alejarlo pero no pudo hacerlo —SeungCheol.

—Vámonos juntos cuando acabe el turno —Habló en medio del beso.

—No quiero que comiencen a hablar y piensen que estamos en una relación amorosa.

—¿No lo estamos?

—Nos sentimos atraídos sexualmente hacia el otro —Abrió los ojos y el mayor hizo lo mismo —Eso es todo.

—Quiero que vengas a mi departamento esta noche —JiHoon asintió sin decir nada —Y entonces... ¿Cuáles son los valores normales de la glicemia?

—Vete al demonio —Lo empujó lejos.

—Vamos —Se acercó a la puerta y estiró su brazo ofreciendo su mano para que JiHoon la tomara.

—Eso no va a ocurrir.

—Perdón —Bajó el brazo con una sonrisa en sus labios y abrió la puerta —Vamos.

—No salgas enseguida, espera al menos tres minutos.

—Debo ir a la oficina.

—Entonces sale tú primero.

—Esto no tiene sentido —Rió cuando JiHoon lo empujó para que saliera de la sala.

—Ve a la oficina y trabaja —Ordenó el castaño, antes de cerrar la puerta SeungCheol se giró y tomó su rostro con ambas manos para besarlo —¡Que no lo hagas aquí!

Desde ese momento comenzaron a salir sin formalidades y a encontrarse afuera del hospital, JiHoon se quedaba a dormir en el departamento de SeungCheol y viceversa, desayunaban y cenaban juntos antes de ir a trabajar, las miradas en el hospital continuaron, agregándole sutiles sonrisas coquetas de parte de ambos pero todo siempre fue en secreto.

Durante dos largos años.

Ni siquiera ellos se dieron cuenta cuando los meses transcurrieron y seguían juntos en una relación exclusiva pero donde debían negarlo frente a los demás y no era porque SeungCheol no quisiera que se supiera, JiHoon se lo pidió y él no era nadie para obligarlo a ventilar su privacidad, además no era necesario hacerlo, nunca lo fue, no debían demostrarle nada a nadie, tenía a JiHoon para él, era dueño de cada uno de sus besos y miradas.

Con eso le bastaba.

Al llegar el mes de diciembre el servicio de traumatología fue adornado con guirnaldas y esferas de colores por los pasillos, luces afuera de las salas y un árbol de navidad frente a la estación de enfermería.

—Sé que esto puede ser un poco molesto pero necesito intentarlo al menos —Habló JeongHan acercándose a donde estaba JiHoon preparando los medicamentos —¿Me cambiarías el turno de noche del 24?

—Está bien —Respondió como si nada.

—Es que mis papás quieren que viaje para pasar la navidad con ellos y... —Se interrumpió a sí mismo —¿Qué has dicho?

—Te cambiaré el turno —Miró al pelilargo y se encogió de hombros —No tengo nada especial que hacer en navidad.

—El doctor Choi estará de turno también —Avisó JeongHan.

—¿Y qué tengo que ver con eso?

—Nada pero parecen llevarse bien —Comentó el de cabellos rubios —Cuando llegue pensé que eran pareja.

—¿Por qué?

—No lo sé —Sonrió ligeramente —Veía miradas cómplices entre ustedes, hasta con amor en ellas, sonrisas y toques más allá de una relación de un enfermero con un médico pero luego me di cuenta de que todo era parte de mi imaginación y que ustedes ni siquiera están saliendo.

—Así es, no estamos saliendo, solo llevamos tiempo trabajando juntos —Corrigió JiHoon sintiéndose por primera vez extraño al hacerlo —Casi tres años.

Del tiempo que llevaba siendo enfermero JiHoon sabía que existían todo tipo de pacientes y familiares a los cuales debía enfrentar con respeto pero con autoridad en situaciones que se querían escapar de las manos, dándose su lugar como el dueño de casa.

—Señora no puede traer comida al hospital —JiHoon miró la comida chatarra que estaban dejando en la mesita de noche de uno de los pacientes.

—Aquí no lo alimentan bien —Reclamó la mujer sacando una botella de gaseosa de su bolsa.

—Lo hacemos, cada paciente tiene un régimen específico, en unos minutos más traerán el almuerzo.

—No me parece.

—Por favor llévese la comida —Pidió con tranquilidad.

—¿Por qué debería hacerte caso? —La señora se volteó hacia JiHoon, colocando las manos en su cintura —¿Piensas que por haber estudiado en la universidad puedes decidir sobre qué comidas le doy a mi esposo?

—Por favor, se lo estoy pidiendo con amabilidad, esto puede interferir en su recuperación, sobre todo con las heridas.

—Claro que no, es todo lo contrario, ustedes los enferman para que luego paguemos más.

—Eso no es así, por favor retire los alimentos.

—No me des órdenes.

—¿Hay algún problema? —SeungCheol se acercó a JiHoon por detrás, colocando una mano en su cintura, un leve toque que le transmitió seguridad y apoyo al menor.

—Es este chico que al parecer compró su certificado como enfermero porque mi esposo cada vez está peor —Contestó la mujer de mala gana, mirando a JiHoon con el ceño fruncido.

El castaño bajó el brazo y su mano tocó la de SeungCheol, sin dudarlo la tomó.

—Señora, su esposo llegó con una infección por una operación que no se realizó aquí y estamos haciendo todo lo posible para controlarla —Dijo SeungCheol recibiendo un suave apretaron de parte del menor con su mano —El enfermero JiHoon es quien revisa los exámenes y ha estado pendiente de la evolución de su esposo, así que no creo que se merezca un trato así de su parte, son cuarenta pacientes de los que está pendiente en cada turno de doce horas.

—Entonces no debería dedicarse a esto.

Después de aquel encuentro la mujer salió indignada del servicio, seguramente pondría un reclamo en contra de JiHoon porque había leído su identificación del uniforme, no le preocupaba al menor, una de las reglas de todo el hospital en general era no llevar comida aparte de la que indicaban en una lista.

Pero su presión arterial había subido y entró al baño para lavase la cara con agua fría, la puerta se abrió a los pocos segundos después y vio a SeungCheol por el reflejo del espejo.

—¿Estás bien? —Preguntó el mayor.

—Sí, no es la primera vez los familiares se molestan —Respondió inspirando profundamente para calmase, se dio la media vuelta y tomó el pomo de la puerta para salir.

—¿Te puedo dar un abrazo? —SeungCheol colocó su mano encima de la del castaño.

—Estoy bien.

—Pero yo soy quien lo necesita.

JiHoon dio un paso hacia adelante y subió los brazos hasta los hombros de SeungCheol, apoyó la mejilla en su pecho para luego levantar los talones y esconderse en su cuello, recibió las caricias en su espalda que tanto necesitaba y un beso que lo llenó de amor. SeungCheol no era quien necesitaba ese abrazo, él sí —Gracias.

—No me agradezcas —Deshizo el abrazo y lo miró a los ojos —Intento siempre estar para ti.

—Lo sé.

—¿Lo sabes?

—Desde el principio ha sido así.

—Pensé que no te dabas cuenta.

—Lo hago pero es más fácil ignorarlo y por supuesto no decírtelo o te vuelves loco.

—Porque eso demostraría que me necesitas, ¿Verdad? —Preguntó en un susurro —Y que soy importante para ti aunque lo niegues.

—Exacto.

Al llegar la Nochebuena la gran mayoría de la salas estaban vacías, en esa fecha casi siempre los pacientes se recuperaban por arte de magia y ya no les dolía nada así que pedían a los médicos que les dieran el alta para pasar las fiestas con sus familias, no se las entregaban a todos, solo los que podían tener los cuidados adecuados en sus hogares.

—¿Qué haces aún aquí? —Preguntó JiHoon al ver a JeongHan aún en el mostrador.

—Solo quería agradecerte por cambiarme el turno.

—Ya ve con tus papás o no alcanzarás a llegar a tiempo —Se sentó frente a la pantalla del computador y comenzó a escribir.

—Feliz Navidad —Dijo JiHoon con una cálida sonrisa.

—Feliz Navidad para ti también.

—El doctor Choi te andaba buscando hace un momento.

—¿Dónde está?

—Creo que se fue a su oficina.

JiHoon dio dos suaves golpes antes de entrar ya que nadie había respondido, las luces de la parte principal donde los familiares esperaban hablar con SeungCheol estaba adornada con guirnaldas y peluches de hombres de nieve. Al ver las luces del arbolito apagadas JiHoon se arrodilló bajo él para buscar el enchufe, al encontrarlo abrieron la puerta.

—Este año te pedí como regalo de Navidad pero no sabía que Santa fuera a venir tan temprano a dejar mi obsequio bajo el árbol —Dijo SeungCheol con una sonrisa divertida.

—Las luces estaban apagadas —JiHoon se levantó y ordenó su cabello.

—Excusas.

—Las luces estaban apagadas —Repitió de mala gana.

—¿Dónde está tú listón o solo te dejaron así?

JiHoon rodó los ojos —Me dijeron que estabas buscándome.

—Ven conmigo —Tomó la mano del menor y lo hizo entrar a la oficina, JiHoon escuchó una campanilla y sus ojos se abrieron más de lo normal al encontrar el lugar adornado con luces amarillas alumbrando lo necesario, era tenue y romántico, había un pequeño cóctel sobre el escritorio y dos mantas en el sofá.

—¿Qué es todo esto?

—No porque estemos en turno significa que no podamos tener una Navidad —Cerró la puerta y tomó uno de los gorros de navidad para colocárselo a JiHoon y luego otro que él se colocó.

Estuvieron conversando y riendo en el sofá, bebiendo y comiendo, SeungCheol aprovechaba los momentos donde le podía dar besos y JiHoon encantado permitía que se los robara, era un lindo detalle todo lo que había preparado, estaba su comida favorita, los dulces de los sabores que más le gustaban y la compañía que necesitaba, SeungCheol lo conocía mejor que nadie y estaba seguro de que él podría responder correctamente si le preguntaban por los gustos del mayor.

Hasta podía recordar cada uno de los lunares que tenía en su cuerpo.

Todo se sentía cálido, como en casa, como si fueran una familia, un matrimonio que se amaba con locura.

Él lo amaba.

Era imposible no enamorarse de JiHoon, de su lado serio pero encantador en el trabajo y de su lado dulce, romántico, sensible y sensual afuera del hospital.

El castaño terminó de comer y colocó los codos sobre sus rodillas para apoyar el mentón en sus manos, soltó un suspiro y vio de reojo a SeungCheol haciendo exactamente lo mismo, colocándose en la misma posición que él.

—¿Qué?

—Eres tan hermoso —Respondió mirando el bonito perfil del castaño —Deberías dejar de ser tan hermoso.

—Dejaré de serlo para que no me mires tanto.

—¿Te pongo nervioso cuando lo hago?

—Para nada pero gastas mi belleza —Giró el rostro para mirar a SeungCheol, apoyando la mejilla en su mano —Lo estás haciendo ahora.

—Es que no puedo dejar de hacerlo —Susurró embobado con la belleza de JiHoon —Cada vez que te miro encuentro algo nuevo que hace que me gustes aún más.

Se fueron inclinando hacia adelante, JiHoon acarició las graciosas orejas del doctor y sonrió antes de besarlo, un tierno beso que fue subiendo de intensidad, SeungCheol se fue acostando lentamente en el sofá llevándose a JiHoon con él.

—Estamos en el hospital —Le recordó el menor, le encantaba estar en esa posición, varias veces había dormido encima de SeungCheol, apoyando la cabeza en su pecho y siendo rodeado por sus fuertes brazos.

—Detesto cuando tienes razón en ocasiones como estas —Sonrió y JiHoon volvió a besarlo —Duerme conmigo por favor.

Tenían una hora para descansar, otro enfermero se quedaba a cargo del servicio y luego JiHoon iría a ocupar su lugar pero mientras eso ocurría estaba cómodamente dormido encima de SeungCheol, con las mantas cubriendo sus cuerpos, dejando que las luces amarillas los alumbraran.

JiHoon acomodó sus piernas y SeungCheol lo empujó hacia arriba, haciendo que su rostro se escondiera en su cuello, cerca de su oído donde su caliente respiración chocaba en su piel, sus manos se encontraron y entrelazaron sus dedos en medio del sueño.

Una hora más tarde JiHoon despertó y entró al baño para lavarse la cara, salió y sonrió al ver a SeungCheol con una caja mediana envuelta en papel de regalo sobre sus piernas, hizo una señal para que se acercara, palmeando un lugar en el sofá invitándolo a sentarse.

—No te he traído un obsequio —Se disculpó, haciendo una mueca con sus labios.

—No te preocupes —Entregó la caja —Ábrelo.

JiHoon deshizo la cinta que estaba encima y abrió la caja, quedándose perplejo con lo que había en su interior.

—Son las llaves de mi casa —Habló SeungCheol.

—¿Estás regalándome tu departamento? —Sacó las llaves, eran dos, una de la puerta principal y sabía que SeungCheol solía cerrar su habitación también así que supuso que era de allí la segunda llave, tenía un llavero color rojo, la mitad de un corazón que encontró cursi al solo pensar que SeungCheol tenía el otro pedazo.

—Algo así —Suspiro y apoyó los codos en sus rodillas —Quería que las tuvieras y pudieras entrar cuando quisieras, ya sabes, tal vez en una noche me extrañas, solo cruzas la calle y me encuentras.

—¿Estás seguro de que quieres dármelas?

—Amaría despertar en medio de la noche porque te acostaste a mi lado —Sonrió de solo imaginarlo —Úsalas cuando quieras, eres libre de entrar.

—Gracias por la confianza.

—Y ahora el obsequio que me preparaste.

—Yo no he preparado ningún obsequio para ti.

—¿No? —Sacó otra caja, que estaba a un lado del sofá, colocándola en sus piernas —¿Y éste?

—¿Debo dártelo?

—Sí.

—Dios —Tomó la caja y estiró sus brazos entregándolo —Aquí tienes.

—Veamos —Sacó la cinta de encima y abrió la caja —Oh...

—Tengo miedo de ver lo que pusiste.

—¿Qué piensas qué hay aquí dentro?

—No lo sé pero si hay un preservativo no te hablaré por meses.

—¿Me regalarías un preservativo? —Preguntó con una sonrisa pícara.

—Olvida todo lo que dije —Se sonrojó y sonrió con nerviosismo —¿Qué hay?

—Este año le escribí una carta a Santa pidiéndole una sola cosa —Comenzó a hablar, mordiéndose su labio inferior cuando levantó la cabeza hacia el enfermero.

—¿Qué le pediste?

—Todo lo que quiero para esta navidad... —Movió la caja colocándola de lado, tenía un espejo pegado en el fondo y JiHoon se vio en él —Eres tú, y no me importa si no tenemos una relación formal o si prefieres mantener esto en secreto, solo quiero que sepas que... —Hizo una pausa donde inspiró profundamente antes de continuar —Me enamoré de ti, que eres la única persona en el mundo que me interesa y con quien quiero compartir mi vida.

No sabía la respuesta que recibiría de JiHoon, era la primera vez en estos dos años que le confesaba sus sentimientos y no lo había hecho antes porque quería estar completamente seguro de lo que le pasaba con JiHoon, no quería confundir amor con compañía, con atracción sexual o con comodidad.

Descubrió un mundo nuevo en el menor.

Le había enseñado a amar y quería demostrárselo cada día de su vida si es que se lo permitía.

Pero con JiHoon nunca se sabía que podía ocurría, podía pegarle una cachetada, estaba preparado para recibirla, podía huir y todo terminaría allí, podía ponerle un alto a sus sentimientos porque no eran correspondidos.

La respuesta que pensó el menor duró unos pocos segundos, se lanzó hacia los brazos de SeungCheol y lo besó con pasión, robándole todo el aliento, dejándolo sin palabras cuando se alejó.

—Aún no he aprendido a diagnosticar besos —Fue lo único que se le ocurrió decir.

—Entonces debería enseñarte —JiHoon sonrió y dejó un sonoro y rápido beso en los labios del pelinegro —Porque sé cuando hay amor en ellos.

—¿Cómo lo sabes?

—Te he diagnosticado a ti y acabas de confirmarlo con lo que acabas de decirme.

—¿Me enseñas? —Pidió SeungCheol.

—Coloca atención —Colocó sus manos en las mejillas del más alto y lentamente fue acercándose, rozando sus labios, creando expectación antes de besarlo, sonrieron con los ojos cerrados y sus labios se unieron transmitiendo todos sus sentimientos a través del beso.

—Me tiene enamorado tu cariño y la forma en la que me miras —Susurró SeungCheol pegando su frente a la del menor.

—Deberías verte en un espejo en este momento —Molestó JiHoon —¿Cuál es mi diagnóstico, Doctor Choi?

—¿Puedo decirlo?

—Sí —Se alejó con una sonrisa en los labios —Tú eres el doctor.

—Probablemente tengas la misma enfermedad que padezco yo.

—¿Hablas de estar enamorado?

—Sí.

—¿Debo seguir algún tratamiento?

—Tabletas de besos y caricias todos los días, cápsulas de abrazos cada vez que los necesites —Respondió logrando que JiHoon riera —También necesitarás una terapia de coqueteo y ampollas de amor directamente a las venas.

Hubo un silencio cómodo, rotundo en medio de la oficina donde se miraron a los ojos por largos segundos que se detuvieron en el reloj colgado en la pared.

—Cheol —Sus manos tomaron las del mayor.

—¿Si?

—Yo... —Comenzó, estaba nervioso, más bien, ansioso —Es que...

—No debes forzarte para decirlo.

—Quiero hacerlo —Levantó sus cejas —Quiero que esta sea una navidad especial.

—Estamos juntos, ya lo es.

—Estoy irremediablemente enamorado de ti —Confesó, liberando un nudo que ni siquiera sabía que existía en su garganta pero que hace meses había mantenido para ocultar sus sentimientos —No creo que tenga una cura y si la hay la ignoraré por completo

—Existe el tratamiento —Dijo SeungCheol enseñando sus hoyuelos —Y como médico debo encargarme que lo sigas.

—No nos escondamos más —Pidió de pronto sorprendiendo al doctor —No tiene sentido porque todo aquel que llega al servicio, incluyendo a los pacientes, pueden ver lo que sentimos por el otro.

—Los trabajadores hablarán y correrá la noticia por todo el hospital.

—Lo sé, pero quiero caminar a tu lado y tomar tu mano en los pasillos, almorzar en la misma mesa, besarte cada vez que nos despidamos e irnos a casa usando el mismo auto y llegar juntos después de haber hecho el amor hasta quedar sin energía y haber desayunado.

—¿Estás consciente de que diciendo todo esto conseguirás que explote al máximo mi lado cariñoso que se ha estado guardando en estos dos años?

—Sí.

—Te agarraré a besos en los pasillos —Habló y JiHoon entrecerró los ojos —Bien, tú ganas, no será frente a los pacientes y tampoco a cada minuto, nos pueden regañar pero no ocultaré el amor que te tengo.

—Yo tampoco lo ocultaré —Dios, podía quedarse horas observando a SeungCheol, cada una de sus facciones se le hacía más atractiva que la anterior —¿Qué pasa?

—Estoy muy feliz.

—Te amo SeungCheol —Su mundo estaba dando vueltas en ese preciso instante y no le importaba nada más que la persona que tenía frente a él —Te amo mucho.

—Creo que no me quedó claro el diagnóstico que te entregue.

—¿Quieres volver a comprobarlo?

—Por favor, es necesario —Se inclinó hacia adelante bruscamente cuando JiHoon lo tomó de la corbata —Muy necesario.

—Para la ciencia —Sonrió el menor.

—Así es, debo realizar varios estudios.

—Bésame.

—Que quede claro que es para la cienc... —Fue interrumpido por los labios de JiHoon, por esa boca que le provocaba escalofríos de lo mucho que le gustaba.

—Ya debo volver —Dijo JiHoon al terminar el beso, se levantó del sofá y guardó las llaves de SeungCheol en el bolsillo de su uniforme.

—Todos están durmiendo.

—Pero puede ocurrir alguna urgencia y debo estar allí.

No pasaron ni siquiera treinta minutos desde que JiHoon se había sentado en el mesón de la estación de enfermería frente a la pantalla del computador cuando llegó SeungCheol a su lado con un plato con galletas.

—Un poco de azúcar para pasar la noche.

—Gracias —Le sonrió y unos labios en su mejilla lo hicieron negar con la cabeza, aquellos labios fueron dejaron un camino de besos hasta el lóbulo de su oreja —SeungCheol, detente.

—Te adoro —Besó el cuello del menor, dando suaves mordidas en su piel que lo estaban haciendo reír —Te adoro, te adoro.

—Doctor Choi —Apareció uno de los paramédicos de turno, Jeon WonWoo, el chico pasó la mano por su nuca al ver a la pareja coqueteando —Disculpen.

—Dígame —SeungCheol lo miró si nada mientras que JiHoon se fue haciendo hacía abajo en la silla donde estaba sentado.

—Hay un chico afuera que está preguntando por el paciente MingHao, su nombre es Jun y está pidiendo hablar con el médico tratante.

—Iré enseguida —Se levantó y acompañó a WonWoo, se giró unos segundos y le guiñó un ojo a JiHoon antes de perderlo de vista.

—La vía venosa del señor Kwan se ha salido —Avisó otro de los paramédicos y JiHoon se levantó para ir por los materiales y volver a instalarla.

Al terminar se fue a lavar las manos y escuchó las voces de unas mujeres en la sala que estaba a un lado, saludándose por ser Navidad, ya era pasado la media noche y todo estaba tranquilo, más de lo usual.

Todas las familias estaban disfrutando en sus casas, jóvenes saliendo y él estaba ahí, en un hospital pero no se arrepentía de su carrera, era su vocación y si él no estaba cuidándolos nadie más lo iba a hacer.

—Me he pasado por diez minutos —SeungCheol rodeó la cintura de JiHoon por la espalda y apoyó el mentón en su hombro —Pero feliz navidad.

—Feliz navidad —Se dio la media vuelta y se secó las manos con las toallas de papel —¿Qué ha pasado con el chico que estaba fuera? ¿Jun?

—Quería saber cómo iba su novio y me pidió permiso para entrar un momento, ahora que pase por su sala se estaban besando, nosotros deberíamos hacer lo mismo, solo digo.

—Olvídalo —Rió JiHoon, mirando a su alrededor primero antes de besar a SeungCheol pero al alejarse el mayor lo abrazó y le robó otro beso.

—Me traes loco de amor.

—Debo ir a terminar de llenar las hojas de enfermería con sus indicaciones, Doctor Choi —Habló el castaño intentando no reír —¿Me podría ayudar? Su letra cada día está menos entendible.

—Eso no es ciert... —Se quedó callado cuando JiHoon alzó una ceja dándole a entender que quería pasar tiempo con él —Oh, entiendo, perdón por mis jeroglíficos.

Normalmente los médicos se iban temprano por la mañana, antes de que el resto del personal hiciera el cambio de turno, donde los enfermeros de la noche comunicaban sobre la evolución de cada paciente en sus doce horas que estuvieron a su cuidado, cerca de las nueve de la mañana JiHoon tomó su abrigo y salió de la sala de descanso, bostezó mientras caminaba a la salida pero se detuvo al ver la oficina de SeungCheol con la puerta abierta, el pelinegro estaba sentado en el sofá con los brazos cruzados y los ojos cerrados, se notaba que se había cambiado para irse, ya no tenía su bata blanca, tampoco la identificación, entró y sonrió al verlo de cerca. El pelinegro abrió los ojos y le devolvió la sonrisa.

—¿Estabas esperándome? —Preguntó JiHoon, SeungCheol asintió y colocó sus manos en los bordes del sofá para levantarse pero una mano frente a su rostro lo hizo levantar la cabeza, las mejillas de JiHoon se encendieron y desvió la mirada, avergonzado por lo que estaba haciendo, aceptó la mano del castaño y salieron juntos del servicio.

Parecía un sueño, SeungCheol había soñado con estar caminando con JiHoon de esa manera, sin esconder lo que tenían y que lo suyo iba más allá de una atracción sexual sino que había amor.

Y lo mejor era saber que sus sentimientos eran correspondidos.

SeungCheol giró la cabeza hacia JiHoon y sonrieron cuando sus miradas se cruzaron, él se encorvó y besó sus labios rápidamente.

—¿Qué harás al llegar a casa? —Preguntó JiHoon sintiendo un montón de miradas sobre ellos pero les restó importancia. Lo único que tenía toda su atención en ese momento eran las largas pestañas del médico, su lindo perfil y la manera en que disimuladamente entrelazó los dedos con los suyos.

—Dormiré —Respondió con una sonrisa que JiHoon deseaba volver a besar, una y otra vez hasta cansarse de ella, lo cual veía imposible —Después prepararé algo para almorzar y tendré una tarde de películas.

—¿Puedo acompañarte? —No supo de dónde había sacado el valor para su pregunta y se sonrojó cuando SeungCheol lo miró —No tengo planes para hoy, dormir contigo y tener una tarde de películas suena divertido, podríamos preparar chocolate caliente.

—No sé cómo hacer chocolate —Las comisuras se elevaron marcando sus hoyuelos.

—Te puedo enseñar.

—Me gustaría mucho —Levantó el brazo de JiHoon y besó el dorso de su mano al salir del hospital y llegar al estacionamiento —Además ya tenía planeado llevarme mi obsequio de navidad a casa.

Abrió la puerta del copiloto invitando a JiHoon a subirse pero el menor lo estaba mirando con una ceja alzada, como si esperaba a que continuara.

—Sí, mi obsequio de navidad eres tú.