Un amor prometido [Katsudeku]

Summary

Los pequeños Katsuki e Izuku son prometidos en matrimonio

Status
Complete
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

1

—Hijo hoy es un día importante, debes dejar a tu conejo en su corral—. Dijo el padre de Izuku mientras lo ayudaba a vestirse con sus mejores pieles.

—Noo, papi Izu quiere ir con Bunny—. Reclamó el pecoso abrazando más a su pequeño conejito.

—Izuku hoy conocerás a tu prometido, debes comportarte como te he enseñado—. El omega miró a su padre con un puchero en los labios y los ojos llenos de lágrimas haciendo que el hombre mayor suspirara rendido ante la cara de su hijo. —Bien puedes llevarlo—. El rostro del pequeño peliverde se volvió a iluminar.

—Gracias papi—. Dijo sonriendo y salió corriendo en dirección a su hermano mayor. —¡Tomu-chan! papá me dejó llevar a Bunny—. El pecoso le mostraba su mascota feliz.

—Cedes demasiado rápido ante sus pucheros, hermano—. Dijo riendo Yoichi viendo a sus sobrinos jugar con el pequeño conejo que les había regalado hacía unas semanas.

—Izuku es igual a su madre, es imposible decirle que no—.

Izuku sabía que aquel era un día importante, su padre y su tío meses atrás le habían estado hablando del día en que conocería a su prometido, de lo trascendental que era para su aldea y para el futuro de esta, por lo mismo estaba tan nervioso.

Él era un omega de cuatro años, hijo del líder de la aldea y sería prometido al hijo de la líder Mitsuki de la aldea vecina, Katsuki, un alfa que se preveía sería de los alfas más fuerte cuando fuera un adulto.

El pecoso no estaba muy seguro de lo que significaba tener un prometido, pero su padre decía que era importante, y su padre nunca mentía, es más siempre mimaba y cuidaba de Izuku, al igual que su tío Yoichi y su hermano mayor Tomura, por eso los quería tanto y quería ser un buen omega con su prometido.

Pero siempre había sido un niño tímido y solitario por lo que desde que su tío le regaló a Bunny no había querido separarse del pequeño conejo, y es que le daba la tranquilidad que normalmente no poseía, así que si iba a conocer a nuevas personas, que mejor que hacerlo aferrado a su mascota.




Una vez todos estuvieron listos su hermano tomó la mano de su tío y su padre lo tomó en brazos para dirigirse a la aldea vecina, mientras Izuku se agarró a las pieles de su padre y dejó caer su cabeza en su cuello para oler su reconfortante aroma, eso sí siempre aferrado a su conejo.

La caminata fue corta y al llegar a la aldea de los Bakugo todos los recibieron emocionados y los llevaron con los líderes para concretar la promesa de unión. Izuku tembló al verse enfrentado a tanta gente y aromas que no conocía.

—Lo estás haciendo genial, Izuku, recuerda todo lo que papá te ha enseñado—. El pecoso asintió aun medio escondido en el cuello de su padre.

Finalmente llegaron a la cabaña principal donde ya los esperaban la líder Mitsuki y su hijo Katsuki. E inmediatamente la pequeña naricita de Izuku pudo percibir un delicioso aroma que venía del llamativo niño rubio.

Ambos cachorros se quedaron mirando sorprendidos con los ojos tremendamente abiertos llenos de curiosidad, ninguno de los dos había visto a otro niño que les llamara tanto la atención.

—Es un placer conocerte por fin Izuku, eres muy bonito—. Dijo la mujer rubia cuando se acercaron lo suficiente y su padre con cuidado lo bajó hasta el suelo.

—Gra-gracias—. Tartamudeó nervioso pero con un enorme sonrojo.

—Muchas gracias por recibirnos—. El padre de Izuku hizo una pronunciada reverencia.

—Oh no es nada, es un honor tenerlos a todos aquí—. Respondió Mitsuki.

La conversación entre los adultos siguió e Izuku perdió el hilo de aquello, porque estaba más emocionado, curioso y enfocado en el que era su prometido. Ambos niños estaban como en una pequeña burbuja para solo ellos dos.

—Me llamo Katsuki—. Declaró el rubio con una sonrisa orgullosa, el pecho inflado y extendiendo una mano.

—Yo-yo soy Izuku—. Dijo suavemente el pecoso tomando la mano ofrecida con un poco de dificultad para mantener a Bunny en su pecho.

—Me gusta tu conejo—. Dijo el pequeño alfa acercándose más a él.

Pero Izuku no pudo más que jadear boquiabierto asombrado por lo hermoso que era Katsuki con su llamativo aroma y sus brillantes ojos rojos. Y el simple hecho de que el alfa estuviera interesado en su compañero conejo lo llenaba de calidez, gratitud y felicidad.

Por lo que con una enorme sonrisa le mostró mejor a Bunny para que ambos pudieran jugar con su mascota.