Se mi omega -De mentira- [Katsudeku]

Summary

Te casarás con Tomura-kun-. Le dijo Hisashi a Izuku Casate conmigo, nerd-. Katsuki le estaba ofreciendo una salida única a todos sus problemas. Qué es lo que debía hacer, qué decisión tomar, un matrimonio obligado o uno de mentira, piensa Izuku cuál es la mejor opción. Aclaraciones -Los personajes no son míos son de Kohei Horikoshi -La imagen de la portada fue hecha por mi hermosa @Kbesto -Esta historia es chicoxchico y +18 si a alguien no le gusta este contenido absténgase de leer -La historia se desarrolla en el mundo omegaverse

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Complete
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47
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18+

Llegó la hora de cumplir

Izuku Midoriya estaba que echaba humo por las orejas, no eran ni las 8 de la mañana y todo le había salido mal, por alguna estúpida razón no escuchó la alarma de su celular por lo que despertó cuando solo le quedaban 30 minutos para llegar a su trabajo, no podía llegar tarde eso definitivamente arruinaría lo que tanto le había costado; Ser el perfecto asistente de Katsuki Bakugo, así que no tuvo otra opción de levantarse corriendo, tomar una ducha rápida, (con agua helada porque el agua nunca se calentó), y salir corriendo a la oficina.

Por si eso fuera poco al ir tarde al trabajo tomó el metro en la hora cuando más gente se transportaba, el tren estaba lleno de gente apestaba a todo tipo de feromonas e iba terriblemente apretado entre un viejo apestoso y la puerta del tren.

–Maldición– dijo el peliverde por lo bajo tratando de alejarse lo máximo posible de aquel hombre, pero la puerta no se lo permitía más, si es que no quería ir colgando del tren. –Tengo hambre– dijo el omega haciendo un pequeño puchero.

Mientras viajaba Izuku miraba su reflejo en el vidrio delante de él, tenía el cabello un poco húmedo y con todos sus rizos desordenados, no se había alcanzado a arreglar ni siquiera un poco, al igual que su cabello, sus ojos verdes eran muy grandes y brillantes, era un poco más bajo que el promedio pero para ser omega se consideraría normal, su cara redonda tampoco ayudaba mucho, tenía 25 años pero esta le hacia parecer un adolescente, el traje azul marino que se puso esa mañana le quedaba ceñido al cuerpo acentuando sus curvas; su pequeña cintura de omega y su bien proporcionado trasero. Izuku es bastante tímido, no le gusta llamar la atención ni por su cuerpo ni por sus feromónas, normalmente no usaba ese traje, le quedaba muy ajustado, pero al ir tarde no lo pensó mucho y se puso lo primero que vio en su closet.

El ojiverde llegó con 3 minutos de antelación al espacio abierto del último piso de empresas Dynamight que era su oficina, contaba con un amplio escritorio de frente a la única entrada que era el ascensor, también algunos sillones en los que diferentes tipos de personas esperaban a reunirse con Katsuki, y un apartado que era un pequeño baño y una cocina que prácticamente solo se utilizaba para hacer café.

Izuku no perdió el tiempo y aventó su maletín a la silla y se puso con la tarea que normalmente le lleva 10 minutos; ordenar todas las carpetas para las reuniones del día, revisar que no hayan surgido cambios en la agenda del día y la semana y por ultimo tener el cafe negro bien cargado para su inponente jefe.

Apenas estaba llenando la taza con café cuando escuchó el timbre del ascensor y de él salía Katsuki Bakugo su jefe directo, en realidad jefe de todo aquel que trabajara en esa empresa, alfa, rubio, alto, musculoso, unos intimidantes ojos rojos, en palabras de Izuku “perfecto”, no era la gran revelación, llevaba enamorado de él prácticamente desde que lo conoció.

Apretó el paso y siguió a su jefe, no sin antes tomar las carpetas que había dejado listas encima de su escritorio, entró a la oficina de Katsuki, dejó la taza de café y las carpetas por revisar en el escritorio, mientras le relataba al rubio la agenda del día, haciendo hasta lo imposible por no desviar la mirada del adonis que estaba frente a él quitándose el saco para trabajar más cómodo

–A las 9 tiene una reunión virtual con el director principal de empresas Jeanist el señor Hakamada– dijo el omega

–¿Está todo listo para la conexión virtual? –. Preguntó el rubio sin siquiera mirarlo.

–Si Bakugo-san, a las 11 tiene una junta con Kirishima-san y los abogados de la empresa Cementos, por último durante la mañana tiene un almuerzo con sus padres en el restaurant La Listé– al terminar de decir esto el omega escucho un “maldita sea” salir de los labios del rubio– La reservación esta lista a su nombre– siguió tratando de evitar que su jefe se enojara más– y por último en la tarde a las 3 tiene una visita en terreno a la empresa Hawks para una posible compra–. Suspiró levantando la vista encontrándose con esos penetrantes ojos rojos los cuales estaba seguro que podían leerlo por completo. –Ta-también Kirishima-san mandó estos contratos ya revisados, solo falta que dé su visto bueno se empezarán los trámites de la venta de empresas Snipe.

Izuku trató de evitarlo pero le era imposible no sonrojarse con esa mirada que no se apartaba de él, además de las feromonas del alfa que estaban esparcidas naturalmente por toda la oficina, le ponía los pelos de punta. Parecía que el rubio quería decirle algo pero se frenaba.

–¿Se-se le ofrece algo más Bakugo-san? – Preguntó tímido, odiaba tartamudear.

–No, puedes retirarte–. E hizo un ademán con la mano para que Izuku saliera de su oficina.

–Con su permiso – hizo una pequeña reverencia y salió.

Ya estando fuera se recargó en la puerta y soltó un gran suspiro, a pesar de tomar sus supresores todos los días, las fuertes feromonas del alfa, que estaba de más decir que amaba lo alteraban demasiado, cada vez más, llevaba 2 años trabajando como asistente de Katsuki Bakugo y despues de todo este tiempo ese rubio lo alteraba como el primer dia.

Esperaría a que Katsuki empezara su reunión y bajaría corriendo a por algo de comer a la cafetería, se estaba muriendo de hambre, mientras tanto revisaría que todo estuviera en orden para la reunión de las 11.


Cuando ya podía escuchar la discusión del otro lado de la puerta, el peliverde se apresuró a bajar e ir a la cafetería que estaba a unos metros del edificio donde trabajaba. Llegando al primer piso divisó a Toru Hagakure, la recepcionista, una chica beta bastante animada y muy risueña.

–Buenos días Hagakure-san–. Saludó Izuku con una pequeña sonrisa.

–¡Ohh! ¡Buenos días Izuku-kun!, te he dicho muchas veces que solo me llames Toru, y sin el san que somos de la misma edad–. Dijo la muchacha con una gran sonrisa. –¿Vas a la cafetería? –

–S-si, ¿Necesitas que te traiga algo? –. Preguntó el omega amablemente.

–No, no te preocupes ve tranquilo, nos vemos al rato–. Dijo rápidamente la chica antes de volverse a contestar una llamada.

Izuku salió del edificio y se apresuró a comprar su desayuno, el pequeño omega amaba el dulce, amaba comer pequeños pastelitos y cualquier tipo de dulce, así que aunque sabía que comer dulce tan temprano es malo, se compró un frapuccino y un muffin, era su premio por haber sobrevivido a esa caótica mañana, el peliverde salió de la tienda con su desayuno que estaba delicioso, se podía sentir en las pocas feromonas que desprende.

Cuando volvió a su escritorio todo estaba tal cual lo había dejado así que comió tranquilamente, debía hacer algunos informes pero podría terminarlos después de la junta con Kirishima-san.

Aún quedaba tiempo para la junta cuando su teléfono sonó, al tomarlo Izuku maldijo internamente, era su padre, nunca había tenido una buena relación con él, siempre había sido algo tirante por así decirlo, pero desde que su madre murió hace algunos años la situación definitivamente se había vuelto insoportable, su padre Hisashi Midoriya era un alfa con un pensamiento retrógrado, durante toda su vida Izuku recibió las miradas de desprecio de su progenitor por ser un omega, acompañado de frases como; “un omega debe quedarse en la casa para cuidar a los niños”, “un omega debe siempre estar disponible para los deseos de su alfa”, “un omega no debe estudiar más allá de lo necesario”, “un omega no debe trabajar” y otras más que el ojiverde prefería hacer oídos sordos.

El peliverde logró ir a la universidad gracias a que cuando llegó la instancia él y su madre prácticamente le rogaron de rodillas a su padre que lo dejara asistir, Hisashi aceptó solo porque Izuku le dijo que estudiaría diseño de interiores con la idea de ser un “mejor omega” y tener una casa hermosa, – rodó los ojos al recordar aquella escena–.

Y ahora llevaba dos años trabajando porque llegó a un acuerdo con su padre, su madre ya había muerto cuando salió de la universidad, así que Izuku tuvo que dar un poco de sí mismo para que su padre aceptara que él trabajara. Ahora cada vez que lo llamaba pensaba que se le había acabado el tiempo y debía cumplir con su parte del trato.

–Alo, hola papá–. Contestó deseoso de que solo lo llamara para saber cómo estaba, “si, claro como si eso fuera posible”.

Te llamo para informarte que tenemos una cena, hoy a las 7 en el restaurant AFO–. Dijo Hisashi sin siquiera saludar a su hijo. –Cenaremos con el señor Shigaraki y su hijo Tomura, está demás decir que debes ir presentable y puntual, te espero–.

–Pe-pero…–. Izuku no alcanzó a decir nada más su “maravilloso padre” ya había colgado.

Empezó a sudar frío, imaginando la intención de esa cena, había llegado la hora de cumplir con su parte del trato que hizo con su padre, quería llorar había pasado tan poco tiempo siendo libre, y su padre volvía para amarrarlo de nuevo. No pudo seguir con el hilo de sus pensamientos ni deprimirse más porque la puerta de la oficina de Katsuki se abrió dejando salir al imponente alfa.

El rubio le dio una mirado de reojo, un tanto más larga de lo normal –Vamos–. Le dijo a Izuku encaminándose al ascensor. El pequeño omega tomó sus cosas y se apresuró a entrar al ascensor con el alfa.

Aun perdido en sus pensamientos el peliverde no noto que cierto alfa lo miraba intensamente. –¿Qué es lo que te pasa ahora, nerd?–. Dijo el ojirojo casi gruñendo, haciendo que su asistente pegara un pequeño salto.

–Na-nada Bakugo-san–. Dijo en un tono bajito, apretando su libreta contra su pecho.

–Entonces deja de soltar esas tristes feromonas, apesta –. Dijo evitando los grandes y brillantes ojos verdes que lo miraban desde abajo.

– Lo-lo siento, Bakugo-san–. Izuku bajó la mirada tratando de calmar sus emociones y que sus feromonas se tranquilizaran, ya se preocuparía más tarde, cuando se acercara la hora de la bendita cena, la cual no tenía ni las más mínimas ganas de asistir.


La junta con Kirishima-san y los otros abogados había salido bien, guardó sus pensamientos negativos y se concentró en tomar nota de todo lo que se habló allí, después debía entregarle un informe de lo hablado a Katsuki.

Después el día transcurrió de forma tranquila, su jefe estaría fuera a la hora de almuerzo y parte de la tarde, por otra parte él realizó sus tareas lo mejor posible a pesar de sus preocupaciones.

Eran pasadas las 4 de la tarde cuando el ascensor se abrió y su jefe salió hecho una furia de él, dio un par de zancadas y se metió a su oficina dando un portazo ya estando adentro. El omega lo dejó estar, el rubio era muy temperamental y a veces -la mayoría del tiempo- se enojaba por cualquier tipo de cosas y dejaba fluir esa rabia tanto con sus actitudes como con sus feromonas las cuales en ese estado lo intimidaba bastante así que decidió dejarlo tranquilo en su oficina.

Dieron las 6 de la tarde cuando había terminado la mayoría de sus pendientes, se dijo asimismo que su forma de rebelarse a su padre sería ir directamente del trabajo a la cena, no le daría gusto a su padre perdiendo su tiempo en arreglarse demasiado y menos cuando le avisó solo con horas de antelación. La puerta de la oficina del rubio se abrió e Izuku pensó que volvería a salir rápido con lo enojado que estaba hace un rato, y fue así durante un segundo porque al parecer algo llamó la atención del alfa y cambió de dirección dirigiéndose hacia su escritorio. El musculoso alfa se paró delante de él y se le quedó mirando, con esos penetrantes ojos rojos, Izuku se sentía intimidado no sabía si había hecho algo mal durante el día, repasó mentalmente todo su día no encontrando algún error.

–¿Ne-necesita algo Bakugo-san? –. Preguntó poniéndose de pie y mirándolo a los ojos.

El alfa lo miró de arriba a abajo un par de veces y se detuvo en su rostro, estrechó su mirada, echando un nuevo vistazo, se dio media vuelta y se metió al ascensor.

Izuku se sentó de golpe en su silla y soltó un suspiro, no se había dado cuenta que había estado reteniendo la respiración. –Uff, ¿Qué fue eso?–.


Allí estaba, de pie, frente a la entrada del restaurant AFO, eran las 7 de la tarde, y lo único que Izuku quería era salir corriendo, que le cayera un meteorito encima, un terremoto que destruyera el lugar, que se lo llevaran los alien, con cualquiera de esos escenarios estaría feliz con tal de evitar esa cena, respiró hondo y entro al edificio, divisó a su padre en una mesa sentado junto a dos hombres, uno de ellos el mayor calvo con muchas arrugas en la piel de la cara le sonreía a Hisashi de una forma que lo hizo estremecer, y el otro, creía Izuku un poco mayor que él, tenía el pelo celeste casi blanco, un poco largo y desordenado, tenía los ojos rojos, el omega pensó en los ojos de Katsuki que aunque la rabia lo dominara tenía unos ojos rojos mucho más cálidos que los del alfa que estaba sentado con su padre, se acercó a la mesa.

–Buenas noches, padre, señores Shigaraki –. Dijo haciendo una reverencia a forma de un respetuoso saludo.

–Ah, Izuku–. Dijo su padre mostrando una sonrisa tan grande y falsa que al pequeño omega le dio repelús. –Señor Shigaraki, Tomura-kun este es Izuku mi hijo el omega del que les estaba blando–. Tomándolo de los hombros lo acercó un poco más a los hombres frente a él.

–Buenas noches, omega, es un honor por fin conocerte–. Dijo el tipo de cabello celeste extendiendo la mano al ojiverde y mostrando una sonrisa aterradora como la que había visto en su padre cuando llegó, –Soy Tomura Shigaraki, puedes llamarme Tomura-san o simplemente, alfa.

Puaj” pensó Izuku para sus adentros, con solo dos frases y ya detestaba a ese tipo, con esas dos frases se dio cuenta que aquellos hombres eran igual a su padre.

–Bien los protagonistas de la cena ya se han conocido así que pidamos la cena–. Miró a Izuku. –Mi cadena de restaurant se caracteriza por ofrecer lo mejor de lo mejor, hoy comerás delicioso, pequeño omega.

Izuku, Izuku, Izuku, ¡me llamo Izuku!” Rabiaba el ojiverde para sus adentros, ¿porque aquellos hombres no podían llamarlo por su nombre? el es más que solo un omega, se sentó a la mesa juntos a los otros tres y trató de mantener la boca cerrada lo máximo posible, no quería perder los estribos diciéndoles que no lo llamaran omega en ese tono despectivo, que lo llamaran Izuku que por algo su madre le había puesto ese nombre, pero si lo hacía lo más probable que su padre le lanzara rayos con la mirada para que al final de la cena ya lejos de aquellos hombres le diera unos buenos golpes.

La cena transcurría tranquilamente mientras los mayores conversaban de negocios en los que el peliverde no tenía ningún interés además de que al ser el “omega” era invisible para los 3 alfas que estaban cenando, no fue hasta el postre donde se pidió un pequeño volcán de chocolate, no había comido mucho a causa de los nervios y los alfa un café “típico” pensó, que sintió la pesada mirada roja a su lado, esta estaba acompañada de una pequeña sonrisa calculadora, Tomura lo miraba evaluándolo, e Izuku no podía estar más incómodo, mirándolo más de cerca el ojiverde se percató de aquel hombre tenía dos cicatrices una encima del ojo derecho y la otra le atravesaba la boca en el lado izquierdo y en la cara del señor Shigaraki más que arrugas que creyó ver en un principio se dio cuenta que era, cicatrices, con que clase de personas se estaba metiendo su padre.

–Muy bien creo que llegó la hora de hablar del tema principal, ¿Hisashi tienes pensado la fecha para que se lleve a cabo el matrimonio? –. Dijo el mayor sin dar ningún tipo de rodeo.

–Bueno había pensado en no más de dos semanas, creo que es tiempo justo para que se lleven a cabo los preparativos de máxima calidad–.

–¡¿Qué?! ¡¿Dos semanas?! Pa-padre eso es muy poco tiempo–. Porque si Izuku sabía que esa cena era para concretar un matrimonio entre él y Tomura, ese era el acuerdo para que pudiera trabajar, Izuku era libre de trabajar en donde quisiera para quien quisiera pero cuando su padre encontrara al candidato perfecto con quien casarlo y de paso obtener beneficios de ello Izuku obedecería pero ¡dos semanas!, era muy poco tiempo, no quería ser amarrado a ese alfa en dos semanas, no podría alejarse de Katsuki en dos semanas, que pasaría con su trabajo.

–Cállate Izuku, en este aspecto no tienes ni voz ni voto–. Gruñó su padre, soltando feromonas para amedrentar a su hijo. –Si digo dos semanas, serán dos semanas y tú obedecerás a todo lo que yo diga–. Su voz estaba cargada de rabia.

–S-si padre–. El pequeño omega bajó su mirada, tenía las manos fuertemente empuñadas en su regazo, las apretaba lo más fuerte que podía no quería ponerse a llorar en ese momento, eso aumentaría la rabia de su padre.

–Bien, me parece que dos semanas es un tiempo razonable–. Dijo poniéndose de pie al igual que su hijo, y extendiendo una mano. –Encárgate de los preparativos personalmente Hisashi y en dos semanas seremos familia y podremos mejorar nuestros negocios.

Claro porque si no era obvio la razón de Hisashi para casar a Izuku no era nada más que para mejorar su empresa y aumentar el dinero en su cuenta bancaria, y por más horrible que sonara, este matrimonio no era nada más que la compra y venta de Izuku.

–Adiós, omega. Nos estaremos viendo en dos semanas–. Dijo Tomura acercándose con cada palabra al ojiverde para al terminar la frase, tomar a Izuku de la cintura y darle un beso en la mejilla – Estoy ansioso por que seamos uno… en matrimonio por supuesto–. Esto lo dijo pegado al oído del omega.

Izuku no se podía sentir más asqueado por la acción de aquel alfa que invadió su espacio personal sin su permiso, fue horrible, “toda esta maldita situación es horrible” pensó.

No habían dado ni dos pasos fuera del restaurant cuando Hisashi le dio vuelta la cara de una cachetada, fue tan rápida y fuerte que no alcanzó a reaccionar y su mejilla ya picaba del dolor y sus lágrimas se aglomeraban en sus grandes ojos verdes.

–¡Cuántas veces te he dicho que no me contradigas! y menos frente a otros, te he dicho que no hables si no se te tiene permitido, por una maldita vez ¡compórtate como el omega que eres! –. Izuku ni siquiera era capaz de mirarlo solo tenía la mano en la mejilla golpeada y aguantaba por no llorar. –Has sido libre de hacer lo que querías por estos 2 años ya fue tiempo más que suficiente, ahora es tu turno de cumplir con el deber para el que te he criado–. Sus palabras estaban llenas de ira. –Y por una maldita vez crece y ¡deja de llorar!, entiende que tienes 25 años y tu madre ya no está para que te escondas a llorar debajo de sus faldas–. Con eso dicho el hombre dio media vuelta y se encaminó a su auto donde lo esperaba su chofer con la puerta abierta para que el alfa entrara.

Una vez el auto se fue, Izuku caminó o más bien casi corrió al metro para tomar un tren y llegar a su casa, “aguanta, aguanta, solo hasta llegar a casa” se decía así mismo, no se derrumbaría en la calle.

Dio un paso dentro de su departamento y dejó salir todo lo que sentía, rabia, pena, impotencia, frustración. Lloró, lloró y lloró arrastró sus pasos hasta tirarse de lleno a su cama a seguir llorando, estaba perdido, en dos semanas se casaría con Tomura Shigaraki y no había nada que pudiera hacer, no podía escapar su padre lo encontraría , lo molería a golpes y lo pondría frente a Shigaraki y al ministro de matrimonio. Tendría que dejar de trabajar, alejarse de Katsuki, dejaría de ver sus hermosos ojos rojos, dejaría de oler sus embriagantes feromonas. Siquiera ¿Tomura le dejaría ver a sus amigos?, con todo eso en mente se quedó dormido en medio del llanto y una habitación oscura y solitaria llena de feromonas de un omega triste.



Gente bella la historia se ira subiendo poco a poco pero denle mucho amor a todo lo que esta en mi perfil 🥰 se les quire