• [ CAPITULO ÚNICO ] •
—Bienvenido Príncipe Min, el Rey y la Reina lo esperan en el comedor.— Informó JiMin al ver al príncipe llegar. Abrió las grandes puertas dándole pase al príncipe para ingresar al comedor.
—Gracias JiMin— Yoongi le sonrió a su guardian y se adentro en el comedor. Sus padres le sonrieron y lo saludaron.
—Buenos días hijo.— Su padre, el Rey Min Hyo Jong, tocó una campanita llamando a una de las sirvientas.
—Sientate querido, tu desayuno ya viene— Su madre, la Reina Yong-Sun, le pidió señalando el asiento a su lado.
—Buenos días padre, buenos días madre— Yoongi los saludo a ambos, tomó asiento al lado de su madre y en unos minutos la sirvienta llego con su desayuno. Yoongi le sonrió y le agradecio. —Gracias Nayeon.
—N-No es nada príncipe, espero que le guste— La chica respondió nerviosa.
—Todo lo que preparas es delicioso.
La chica le sonrió e hizo una pequeña reverencia antes de alejarse y volver a la cocina con sus compañeras.
—Pruebalo hijo— Pidió su padre. —Fue preparado especialmente para ti.
Yoongi lo miró confuso. —¿Es mi cumpleaños y me olvide?— Preguntó.
Su padre negó y miró a su esposa como pidiendo su permiso o algo.
Su madre lo miró y preguntó. —¿Recuerdas a la Princesa de Busan?— Él asintió. —Bueno, hijo, como sabras, el reino está presentando problemas, el oro se ha terminado y muchas personas están perdiendo sus casas y trabajos debido a que ya no hay dinero para sustentarse.— Explicó.
Yoongi tenía un mal presentimiento, no le gustaba el rumbo que estaba tomando esta conversación.
—Es por eso que hemos decidido que la princesa Jennie y tú serán comprometidos, si unimos ambos reinos, Seul mejorara mucho y los pobladores no tendran más problemas para vivir.— Su padre soltó la bomba.
Yoongi no podía creerlo, iba a casarse con una completa desconocida y ese no era el verdadero problema. El problema estaba en que su corazón ya tenía dueño, pero sabia que era imposible, él era un príncipe y por ello debia casarse con alguién de la realeza. Yoongi suspiró triste y asintió.
—Si eso es lo mejor para el Reino, entonces....
—Se que no te gustan los compromisos arreglados.— Su padre volvió a hablar. —Pero es lo mejor para el Reino...
—Lo sé, padre.— Alejó su plato de comida, con las justas y le habia dado dos cucharadas y el apetito se le habia ido. —Iré a mi habitación. Los veo más tarde.
Sus padres lo miraron con tristeza, a ellos tampoco les hacia gracia la idea pero era la única forma de ayudar al Reino y fortalecerlo. Ambos se miraron y suspiraron, si tan solo hubiera otra forma de mejorar Seul.
Yoongi salió del comedor, su mirada estaba perdida y ni siquiera notó cuando su guardian le habló.
Yoongi llegó a su habitación y se acostó en su cama, iba a casarse, se casaria con alguién a quien nunca habia visto en su vida. Sin previo aviso, unas cuantas lagrimas bajaron por sus mejillas. Escuchó la puerta ser tocada y la voz de JiMin, así que, quitó las lagrimas de su rostro y le permitió pasar.
JiMin estaba preocupado, habia escuchado lo dicho por los Reyes y eso le cayo como un baldazo de agua fria, sabia que tarde o temprano pasaría, pero no penso que sería tan rápido.
Cuando vio salir al príncipe, lo llamó pero este no lo escuchó así que lo siguió a su habitación, tocó la puerta y después de unos segundos el principe lo dejo entrar.
—¿Se encuentra bien, Príncipe?— Preguntó acercandose a él, que se encontraba sentado en su cama.
Yoongi lo miró, esos ojos hermosos que siempre lo miraban con cariño, aquel chico que siempre habia estado a su lado, cuidandolo, consolandolo y riendo. Sus ojos volvieron a cristalizarse y no pudo evitar lanzarse a él y abrazarlo.
—¿Príncipe?— JiMin se habia quedado sorprendido pero aún así correspondió el abrazo.
—No quiero JiMin, no quiero casarme— Habló con el rostro enterrado en el cuello de su guardian, aspirando aquel caracteristico aroma que el contrario tenía, tratando de calmarse.
—Dicen... que la princesa de Busan es muy hermosa.— JiMin tuvo que morderse la lengua al decir aquello.
—No importa que tan hermosa sea, no me quiero casar con ella. Yo quiero casarme pero por amor, quiero estar con la persona que amo no con alguién a quien nunca he visto— Su voz se escuchaba temblorosa y algunos sollozos eran presentes.
JiMin tuvo que separar al principe de su cuerpo con pesar. —Lo sé, príncipe. Sé que usted prefiere el amor antes que el poder pero talvez la princesa de Busan entienda como se siente y puedan llegar a un acuerdo.
Yoongi lo miró con un leve brillo en sus ojos. —¿Tú crees?— JiMin esperaba que si.
—No pierde nada con intentarlo.
♡
Yoongi estaba muy aburrido, primero por que JiMin no estaba por ningún lado, lo habia buscado por todo el castillo sin éxito alguno. Segundo, por que le habian informado que la princesa de Busan llegaria mañana en la mañana. Y, tercero, porque él queria salir, ír al pueblo y escapar del castillo al menos por unas horas y olvidar que iba a casarse con la princesa de Busan.
Así que, con ayuda de Hoseok, uno de sus sirvientes y encargado del establo, logró llevar un caballo y salir del castillo sin ser visto.
—Por favor príncipe, tenga mucho cuidado. Si algo le pasa jamás me lo perdonaría— Hoseok tenía miedo, el príncipe nunca salia solo, pues JiMin siempre estaba con él.
—Tranquilo Hoseok, estare bien, se cuidarme. Además, ya he ido muchas veces al pueblo con JiMin así que se por donde ir y por donde no.
Hoseok asintió no muy convencido. Solo esperaba que los reyes no notaran la ausencia del principe o él sería hombre muerto.
Yoongi empezó a cabalgar, alejándose cada vez más de Hoseok y del castillo hasta perderse de vista. Yoongi iba cubierto por una capa de color celeste que iba desde su cabeza hasta sus pies para evitar que las personas del pueblo lo reconocieran.
Al llegar, camino un poco por las calles del pueblo y vio como una familia era desalojada de su casa, probablemente por falta de dinero, ya que la mayoría de las casas eran alquiladas.
Él miró con tristeza como ambos padres tomaban las manos de su pequeña hija y empezaban a caminar lejos del que anteriormente habia sido su hogar.
Suspiró.
Talvez casarse era lo mejor para el pueblo, así las personas no perderian sus casas ni sus trabajos pero.... si tan solo hubiera otra forma, una en la que no haya una boda, él lo haría.
Siguió caminando un poco más cuando vió muchas personas reunidas alrededor de la fuente de agua, se acerco más y pudo ver a un chico que llevaba una capa similar a la suya y además usaba una mascara. Le llamó la atención por que le recordaba a alguién aunque no recordaba a quien.
Entonces la voz del chico se escuchó y pudo saber de quien se trataba. Sin poder evitarlo, lágrimas empezaron a caer de sus ojos ante la canción escuchada.
♡
JiMin habia salido del castillo por ordenes del rey, debía conseguir un hermoso arreglo de flores el cual el Rey le entregaria a su esposa por cumplir 20 años de casados.
Así que aprovecho aquello para ir a la casa de su mejor amigo y su novio para colocarse aquel traje que solo usaba cuando iba a cantar, pues no queria que lo reconocieran, por eso siempre usaba una mascara y una gran capa de color celeste.
El día de hoy cantaria aquella canción que habia escrito para la persona que amaba, antes no habia tenido el valor para hacerlo pero ahora lo haria, queria cantarla antes de que aquella persona se casara.
—¿Ya te vas?— Namjoon le preguntó. —¿Cantarás otra vez?
JiMin asintió. —Si, lo hare, no se cuando tendré la oportunidad de volver a hacerlo— Y no mentia, pues sus tiempos libres no eran muchos. —Por favor, cuida las flores, vendre por ellas más tarde.
—Minnie, deberias renunciar, trabajar para él te esta lastimando— Namjoon lo miró con preocupación. Si, su amigo sabía de su amor por el príncipe Min.
—Jonnie tiene razón, no puedes seguir así Minnie. Estar a su lado sólo te está causando dolor.— Esa fue la voz de Seokjin, el novio de Namjoon, que recién habia llegado.
—Jinnie, llegaste.— Namjoon lo ayudo a dejar las cosas que habia comprado en la mesa.
—Gracias— Seokjin le dió un pequeño beso en los labios a su pareja.
JiMin los miró sintiendo un poco de envidia, envidia de la buena, pues él también deseaba tener una relación como la de sus amigos. Pero justo tenia que enamorarse de la persona a la que debia proteger, y además, era perteneciente a la Realeza.
—Bueno, yo ya me voy, los veo luego— Dijo y salió de aquella casa.
Sus amigos lo vieron irse, estaba preocupados por su pequeño amigo, sabian que la estaba pasando mal y más ahora que el príncipe sería comprometido con la Princesa de Busan.
JiMin caminó hasta llegar a su lugar favorito, la fuente de agua, se bajo la capa de la cabeza dejandola ahora desde la parte de su cuello.
Las personas al ver aquel traje supieron que se trataba de aquel chico que cantaba algunas veces en el pueblo, la mayoría lo habia visto y escuchado cantar, más no sabian quien se ocultaba tras esa máscara pero eso lo hacía más interesante.
JiMin caminó hasta sentarse sobre la fuente, viendo como las personas se colocaban a su alrededor esperando por alguna canción suya y eso lo hacia feliz, saber que les gustaba escucharlo cantar lo hacia feliz.
Inhaló y exhalo un par de veces antes de empezar a cantar.
Siempre quise saber qué es el amor
Tanto tiempo esperando esta ilusión
Quería ser protagonista de todas esas series que vi en mi habitación
Sonrió por que eso era cierto, él siempre quiso saber que era el amor. Jamás espero encontrarlo en un hombre y, menos que este fuera el principe, la persona a la que debia cuidar.
¿Es un sueño o vivo algo real?
Eres tú quien me hace a mi dudar
Conviertes esa fantasía en algo que a tu lado parece de verdad
Yo quiero ser el chico que te haga vivir sin límites
Tú querrías ser... ¿Querrías ser mi príncipe? Sé mi príncipe
Yo puedo ser el chico que te haga sentir sin límites
Tú podrías ser... Podrías ser mi príncipe, sé mi príncipe
El público comenzó a aplaudir al ritmo de la canción, la voz del chico era preciosa y aquella canción de amor lo hacia aún más especial.
Tu sonrisa es perfecta y especial
Si me miras me vuelvo a enamorar
A veces los sueños se cumplen
Y pueden ser dos príncipes los que tienen un final
Yo quiero ser el chico que te haga vivir sin límites
Tú querrías ser... ¿Querrías ser mi príncipe? Sé mi príncipe
Yo puedo ser el chico que te haga sentir sin límites
Tú podrías ser... Podrías ser mi príncipe, sé mi príncipe
Elevó un poco su voz sintiendo aquella emoción en su corazón al cantar aquella parte. Si tan solo Yoongi aceptara ser su príncipe él realmente sería muy feliz.
No quiero dormir, te quiero vivir
Cada segundo sin descanso
Me haces reír, me haces feliz
Cada momento, cada abrazo
Su voz transmitía tanto amor y tristeza al mismo tiempo, que todos los presentes sentían ganas de llorar con tan hermosa canción.
Yo quiero ser el chico que te haga vivir sin límites
Tú querrías ser... ¿Querrías ser mi príncipe? Sé mi príncipe
Yo quiero ser el chico que te haga vivir sin límites
Tú querrías ser... ¿Querrías ser mi príncipe? Sé mi príncipe
Yo puedo ser el chico que te haga sentir sin límites
Tú podrías ser...
Podrías ser mi príncipe, sé mi príncipe
Terminó de cantar y una gran ola de aplausos llegaron hacia él. JiMin se puso de pié e hizo una pequeña reverencia en agradecimiento a quienes se habian quedado a escucharlo.
Se colocó la capa nuevamente en la cabeza y comenzo a caminar alejandose de la fuente, haciendose paso entre las personas que se hacian a un lado dejandole pasar.
Iba caminando rumbo a la casa de su mejor amigo para dejar el traje con Namjoon cuando alguién lo tomó del brazo, aquello lo hizo voltear encontrando a un chico con una capa identica a la suya.
—¿Si?¿En que puedo ayudar...— Sus palabras se quedaron en el aire cuando aquel chico levanto la mirada. Era el Príncipe. El príncipe estaba ahí. No lo habia reconocido ¿verdad? Dios, esperaba que no.
—¿JiMin? ¿Eres tú, verdad? Por supuesto que eres tú, jamás te confundiría, esos ojos y ese cabello rubio son únicos. ¿Pero por qué? ¿Por que no me dijiste que cantabas? Creí que no habia secretos entre nosotros, creí que sabia todo de ti así como tú de mi pero veo que me equivoqué. ¿No confías en mi?— Su voz estaba algo temblorosa y sus ojos estaban algo rojos y cristalizados, como si hubiera llorado.
—Príncipe no diga eso por favor, por supuesto que confío en usted, es solo que... tenía miedo, yo no puedo cantar con el rostro descubierto por que me pongo nervioso, por eso uso la máscara y tenia miedo que si se lo decía me pediria cantar y yo no hubiera podido hacerlo.
—Oh, JiMin, era eso, creí... creí que no confiabas en mí. Pero yo jamás te pediria que hicieras algo que no quieres, de todas formas, cantas muy bien y.... ¿puedo preguntarte algo más?— Pregunto. Parecia nervioso y sus mejillas adquirieron un leve color carmesi.
—¿Uhm? Por supuesto.
—Yo no sé si debería pensar esto, es muy probable que ni siquiera sea.. Pero no puedo evitar pensarlo y me gustaria que me respondieras con la verdad. Por favor. —Pidió. JiMin asintió. —La canción que cantaste.... ¿se trata de mi? Mejor dicho ¿es para mi?
JiMin quedó como piedra al escuchar aquella pregunta. ¿Tan obvio era? Ahora que debería responder, no podía decirle la verdad.
—¿P-Por que piensa eso su alteza?— Diablos. JiMin solo le decía “alteza” cuando estaba nervioso y Yoongi lo sabia.
—Por que siempre me miras, me cuidas, me proteges y por que te pones nervioso cuando me acerco demasiado a ti, además, solo me dices Alteza cuando estás nervioso o intentas ocultar algo.— Respondió, acercandose más a él.
—Alteza, por favor.
—¿Lo ves?, me dijiste alteza nuevamente. Por favor, JiMin, dime la verdad. Quiero saber si tu sientes lo mismo que yo, porque si JiMin, me gustas.— Confesó.
—Príncipe yo.... sabe que no es posible, jamás me atreveria a mirarlo de otra forma. Usted es un príncipe y yo.... yo solo soy su guardian. Además, usted deberá casarse muy pronto.
—Solo dime la verdad, por favor.
JiMin miró los ojos del príncipe y suspiró sabiendo que no podía callar más tiempo la verdad. —Sí, Mi Principe, la canción que escribí es para usted y me hace feliz saber que siente lo mismo por mi.— Confesó.— Pero también debo aceptar que mi destino no esta conectado al suyo, usted es un príncipe y en unos días se casará con la princesa de Busan mientrás que yo... yo solo seré un guardia más de Castillo.— Explicó, le dolía pero era verdad y tenia que aceptarla.
—No, no, no me casaré. Por favor, no me apartes de tu lado. Yo no quiero casarme con ella, yo te quiero a ti, quiero estar a tu lado y poder abrazarte siempre— Yoongi lo abrazo, ocultando su rostro en su pecho, sintiendo aquella calidez tan única que le brindaba el cuerpo contrario, se sentia seguro en sus brazos y no quería soltarse nunca. —Por favor, no me alejes de ti.
—Príncipe... Por favor, no me haga esto.— JiMin estaba perdiendo la cordura al tener al príncipe tan cerca suyo y más ahora sabiendo que sus sentimientos eran correspondidos.
—Te amo, JiMin.— Yoongi levantó su rostro para mirarlo y JiMin perdió la razón.
No pudo evitarlo y se lanzó a besar los labios contrarios, aquellos labios que siempre deseo probar y que ahora podia hacerlo, tenían un sabor tan dulce y único, era como estar pisando el cielo ahora mismo.
Yoongi quedó en shock por un momento pero luego comenzó a corresponderlo, moviendo sus labios en sintonía con los contrarios sintiendo como sus latidos aumentaban a cada segundo. Yoongi cerró los ojos, disfrutando de la increíble sensación de ser besado por la persona que amaba.
En un momento, Yoongi abrió la boca tratando de obtener un poco de aire y JiMin aprovechó aquello para introducir su lengua en la boca contraria. Yoongi gimió bajito al sentir aquella invasión en su cavidad bucal pero eso no impidió que su lengua se moviera chocando y jugando con la contraria.
Sus lenguas soltaban sonoros chasquidos mientras danzaban entre ellas, el rubio se aferró celosamente al delicado cuerpo del príncipe que se adhería a su cuerpo tan perfectamente.
Esto era tan irreal, si era un sueño por favor no los despierten nunca.
Ambos se besaban expresando con aquella acción los sentimientos que tenian ocultos, disfrutando de la exquisita sensación de dos bocas juntas. Era un beso que denotaba necesidad, una necesidad de amor y de tener a la persona que amas a tu lado.
El aire escaseó de sus pulmones, y a regañadientes tuvieron que separarse para poder respirar de manera correcta. Yoongi se apoyó en el pecho de JiMin, mientras que este apoyaba su barbilla en su cabeza, sin soltarlo.
Yoongi estaba completamente sonrojado, sus labios estaban rojos e hinchados por el reciente beso y murmuraba palabras inentendibles para los oidos de JiMin.
JiMin rió bajito, y tomó de la mejilla a Yoongi para alzar su rostro, era hermoso, su príncipe era hermoso. Besarlo fue lo mejor que había hecho en toda su vida, era una sensación única y que daría lo que fuera por volver a repetir, sin embargo, sabia muy bien que debía conformarse con eso. No podia desear más de lo que deberia por que Yoongi no era para él, Yoongi estaba destinado a casarse con una princesa y él no podia hacer nada para evitarlo, solo mirar como el amor de su vida se casaba con alguién mas.
—Yo también te amo, Mi Príncipe.— Se sentía tan bien poder decirlo.
Yoongi sonrió. Entonces recordó que debia volver al castillo, pues ya se estaba haciendo tarde y sus padres probablemente se darian cuenta de su ausencia en la hora del almuerzo.
—Debemos volver al castillo.— JiMin habló como si hubiera leído sus pensamientos y Yoongi asintió. —Pero antes debo ir a un lugar.
—¿A donde?— Preguntó Yoongi ladeando su cabeza en confusión.
Aquello fue lo más adorable para JiMin que sonrió, tomo su mano y lo jaló . —Ven, sígueme.— Dijo empezando a correr de la mano de su hermoso Príncipe.
Ambos tenían una sonrisa pintada en sus rostros, estaban felices, al menos querian serlo el día de hoy y mañana, mañana volver a sus vidas de siempre donde solo serian “Príncipe y Guardian”.
Ambos fueron hasta la casa de Namjoon y Seokjin, donde ambos se sorprendieron al ver al principe ahí, pero más se sorprendieron al ver que ambos estaban tomados de las manos y tenian los labios hinchados.
—¿Ustedes.... ustedes dos....— Seokjin no podia formular palabras.
—¿¡Besaste al príncipe!?— Ese fue Namjoon, quién exclamo aquello con un grito agudo.
—Cállate— JiMin lo miró en advertencia.
Namjoon se llevó las manos a su boca cubriéndola. Yoongi no pudo evitar reír al ver lo divertidos que eran los amigos de JiMin.
—Vengo a dejar el traje y llevarme las flores— Dijo, soltó a Yoongi pidiendole con la mirada que lo esperase, para caminar al interior de la casa y desaparecer.
Después de unos momentos apareció con su ropa normal, luciendo tan guapo e increíble como siempre.
—Dejé el traje en su sitio— Le informó a Namjoon quien tenía las flores en sus brazos. Las tomó y fue junto a Yoongi. —Es hora de irnos.
—Por supuesto, vayan con cuidado.
Ambos volvieron al castillo, para suerte de ambos los reyes no habian notado la ausencia de Yoongi. Él entrego el caballo a un muy preocupado Hoseok que se habia estado mordiendo las uñas durante su ausencia y al fin pudo respirar cuando lo vio llegar.
JiMin por su lado, fue hasta la sala del trono donde suponia estaba el Rey, abrió las puertas del salón e ingresó. El Rey lo vió entrar y sonrió al ver el hermoso ramo de flores que JiMin traía, a su esposa le iba a encantar.
—Aquí esta lo que me pidio, Majestad— JiMin le entregó las flores.
—Muchas gracias JiMin, siempre puedo contar contigo para cualquier cosa que necesite— El Rey le agradecio recibiendo las flores.
—No es nada, solo cumplo con mi trabajo.
—Pues creo que mereces ser más que un guardia.... ¡Lo tengo!— Exclamó, asustando un poco a JiMin. —A partir de ahora ascenderás al puesto de Archiduque.
—Majestad, no es necesario.
—Por supuesto que si, has trabajado durante años para nosotros, nunca te has quejado incluso cuando te pedimos que hagas algo que no tiene nada que ver con tu trabajo. Así que esta decidido, ascenderas al puesto de Archiduque, los papeles serán movidos y mañana tendras tu titulo, además, así podras estar más cerca de mi hijo— Le guiño un ojo al decir lo último.
—¿Majestad?— JiMin lo miró con confusión. El rey no podia saberlo, ¿verdad?
—No tienes que fingir conmigo JiMin, sé lo que sientes por mi hijo y tienes mi aprobación. Y no te preocupes por la boda, la princesa Jennie a decidido anular el compromiso pero de todas formas a decidido ayudarnos, además, los campesinos han descubierto una nueva mina lo que significa que Seul aún tiene oro necesario para mejorar.— Explicó con una sonrisa.
—Eso es genial, Majestad y.... muchas gracias. Gracias por brindarme su apoyo, siempre.
♡
—Madre yo... yo tengo algo que decirte— Yoongi estaba nervioso, su madre lo miraba con una diminuta sonrisa suponiendo lo que su pequeño iba a decirle.
—¿Qué sucede hijo?¿Qué es lo que me tienes que decir?
—Pues...— Yoongi jugaba con sus manos. —Yo no quiero casarme, se que es lo mejor para el reino pero no quiero hacerlo. Yo... amo a alguién más, por favor madre, no quiero casarme.— Su madre sonrió.
—¿Es JiMin, verdad?— Preguntó.
Yoongi abrió los ojos sorprendido.
¿Era tan obvio?
—Si— Confesó.
Su madre sonrió aún más.
—No sabes lo feliz que me hace escuchar eso.
—¿Eh?— Yoongi estaba confundido, esperaba cualquier cosa menos eso.
—Hijo, soy tu madre, te conozco muy bien, he visto como lo miras, como sonríes cuando él esta cerca, incluso tus ojos brillan cuando escuchas su nombre.— Yoongi se sonrojó ante aquello, definitivamente no sabia disimular. —Y me hace feliz saberlo por que ese chico tiene toda mi aprobación, es un caballero, respestuoso, culto y atento, además, es muy confiable y por supuesto, muy guapo— La Reina sonrió aún más al decir lo último.
—¿Entonces....
—Puedes estar con él, y no cosa más.— Yoongi la miró. —Tu compromiso con la princesa de Busan a sido cancelado.
—¿Qué? ¿Por que no me lo habias dicho antes?— Pregunto, si eso era cierto entonces JiMin y él no tendrían problemas para estar juntos.
—Dale un abrazo a tu madre— Pidió la Reina abriendo los brazos.
Yoongi no dudo en abrazarla, sonriendo al saber que ya no tendría que casarse con la princesa de Busan y por tener la aprobación de su madre, ahora solo faltaba decírselo a su padre.
—Gracias mamá.
—Tu felicidad es lo principal para nosotros, mi pequeño príncipe— La Reina apretujó sus mejillas sacándole algunas risitas a Yoongi.
Luego de aquella conversación, ambos fueron a hablar con el Rey quien también le dió su aprobación. Yoongi estaba feliz, demasiado a decir verdad y fue de inmediato a decírselo a JiMin quién lo abrazo y le dió un profundo beso al escucharlo. Su Príncipe era muy valiente.
La noche llegó, todos fueron a cenar pero esta vez se sumó un integrante más a la mesa, pues el Rey le pidió a JiMin que se sentara con ellos en la mesa, provocando que algunas sirvientas chillaran sorprendidas.
Al día siguiente, el Rey le entregaría a JiMin su titulo como Archiduque, es por ello que ahora se encontraban en el pabellón del Castillo donde muchos nobles y pobladores del Reino habian asistido.
—Por su honorable trabajo y lealtad hacia al reino, tengo el honor de entregarle al Joven Park JiMin, su titulo como Archiduque de Seul— El Rey camino hasta él y le entrego los papeles con su titulo de Archiduque y el anillo de plata con el emblema de Seul correspondiente al Nuevo dueño y Señor del Ducado.
JiMin los recibió luego de hacer una reverencia en agradecimiento.
—Muchas gracias, Majestad— Luego de eso, busco con la mirada a Yoongi, encontrándolo al lado de la Reina. Su mirada se conectó levemente con la de su príncipe que lo miraba con una sonrisa demostrando lo orgulloso que se encontraba por él.
JiMin no podía estar más feliz, tenia el amor de la persona que más amaba, tenia el apoyo de ambos reyes y ahora tenia el titulo de Archiduque y era el nuevo dueño del Ducado; ahora no se sentiria avergonzado por amar al Príncipe, al contrario, le demostraria siempre lo mucho que lo ama y lo haria feliz por el tiempo que le quedara de vida.
—Su Majestad, aquí delante de todos me gustaria pedirle formalmente la mano de su hijo.— Pidió.
El Rey sonrió y lo miró.
—Tienes mi permiso, Archiduque. Pero es mi hijo quiŕn debe de aceptar tu petición, no yo.— Miró a su hijo por sobre su hombro, que tenía los ojos abiertos con sorpresa y al mismo tiempo brillaban emocionados.
—Por supuesto— Sonrió. Caminó hacia donde estaba su príncipe arrodillándose frente a él.
Yoongi chilló emocionado.
—Principe Min Yoongi... ¿Me concedería el honor de poder cortejarlo y demostrarle cada día lo mucho que lo amo?— Preguntó.
Yoongi habia comenzado a llorar, pero no por que estuviera triste, al contrario, estaba feliz, muy feliz y emocionado.
Yoongi asintió con la cabeza antes de hablar. —Sí, sí, por supuesto que sí— Y, sin poder evitarlo, se lanzó a abrazarlo siendo correspondido al instante.
Todos los presentes aplaudieron ante tan bella escena, los reyes sonrieron mientrás miraban a su hijo ser feliz.
♡
Un año después....
Un traje blanco, con adornos brillantes y unos zapatos del mismo color, y un ramo de rosas rojas, eran portados por nada más y nada menos que Yoongi, el Príncipe y próximo Rey de Seul.
Yoongi se miraba por el espejo, notando que el traje se amoldaba perfectamente a su figura. Sonrió. Se iba a casar con el Archiduque más caliente y jodidamente atractivo de todo el maldito Reino.
Poco después, la puerta se abrió y por está, entro el padre de Yoongi; el Rey Min Hyo Jong. El hombre llevaba un perfecto esmoquín negro con detalles dorados, entallado perfectamente a su cuerpo, haciéndolo ver aún más atractivo de lo que ya era. El Rey sonrió al ver a su pequeño hijo con el hermoso traje diseñado exclusivamente para él y no dudó en acercarse.
—¿Estás listo, hijo?— Yoongi sonrió y asintió con mucha euforia, realmente casarse lo tenía tan feliz, que sus padres no podrían hacer nada en contra de eso.
—Sí— Miró a su padre que lo miraba con orgullo.
—Te ves realmente hermoso... pero ya es hora de bajar, JiMin tendrá un ataque al corazón si no te ve llegar pronto.— Yoongi rió y camino hasta su padre, dónde enredo su brazo con el contrario, mientras que con su otra mano sostenía con fuerza el ramo. —Mi pequeño Principe, ya estás muy grande, ¿Cuándo fue el momento que creciste tanto?
Ambos empezaron a caminar hacia afuera de la habitación, pasando por un pasillo, hasta bajar las escaleras y llegar a la puerta que daba hacia el gran salón.
Mientras que en otro lugar, no muy lejos de esa habitación, un hermoso salón de eventos estaba adornado con manteles blancos, mesas en un orden específico, velas aromáticas en el centro de cada mesa, flores blancas y amarillas, y un bonito decorado colgando del techo del gran salón.
Algunas personas estaban de pie, teniendo una plática amena con otro invitado, mientras bebían una copa.
—Entonces... ¿Así acaba tu vida de soltero, Minnie?— Namjoon sonrió y bebió del costoso vino tinto que había en su copa.
—Sí— Sonrió. Había esperado mucho por este momento y la felicidad era palpable en su rostro.
—Me alegro mucho por ti, amigo, realmente te mereces todo esto y, lo más importante, mereces ser feliz— Le sonrió.
—Gracias.
—Es la verdad, pasaste de ser el guardian del Príncipe a ser el Archiduque de Seúl— Seokjin apareció detrás suyo pasando por su lado hasta llegar a su ahora esposo.
—Pensé que no vendrías— JiMin lo miró sonriendo.
—¿Y perderme la boda más esperada del año?— Negó con la cabeza. —No señor, yo tenia que venir, sea como sea.— Respondió ganándose una carcajada de JiMin y Namjoon.
En ese momento, el ayudante del padre se acercó a él.
JiMin lo miró y sonrió. —¿Ya es hora?— El chico asintió.
—Si, Mi Señor. En unos minutos el Príncipe ingresará.— Explicó.
—Bien.
JiMin caminó hasta el altar, tomando sus manos, quedando enfrente de las personas que se empezaban a ubicar en sus asientos. Ninguno se sentó, sólo se quedaron parados, mirando al frente.
Una hermosa melodía empezó a sonar, JiMin apretó sus manos y espero pacientemente a que su amado Príncipe ingresará por las grandes puertas de madera. Y, sin esperar mucho, las puertas se abrieron, y Yoongi, junto a su padre, el Rey, se dejaron ver.
Los invitados empezaron a girar hacia donde venía Yoongi, quedando sorprendidos y fascinados por el hermoso traje que el Principe portaba. Blanco, todo en él era blanco y JiMin solo pudo pensar que su amado Príncipe era un hermoso ángel hecho persona.
JiMin sonrió, realmente se veía mucho más hermoso de lo que había imaginado.
Yoongi caminó por el pasillo junto a su padre, pero, teniendo su vista posada en los ojos de su amado y encantador Archiduque, que tampoco podía evitar mirarlo, todo se sentía tan irreal, ni siquiera ellos podían creer que se iban a casar.
Yoongi llegó hasta JiMin, quien posó su mirada en el Rey, Hyo Jong, su suegro.
—Cuidalo mucho JiMin, confío en ti— JiMin asintió.
—Lo protegeré con mi vida, Su Majestad.
—Eso espero— Hyo Jong miró a su pequeño y le sonrió, dejo un beso en su frente y se aparto, yendo hacia una de las primeras sillas junto a su esposa y esperando a que todos tomarán asiento.
JiMin le ofreció su brazo y Yoongi no dudó en enredarlo con el suyo, caminando unos pasos hasta quedar enfrente del padre.
El padre comenzó a decir unas palabras, palabras que fueron ignoradas por la pareja al estar sumergidos en su propio mundo, donde sólo están ellos dos.
—Te amo mucho y te haré feliz cada día— JiMin susurró cerca del oido de Yoongi tomando su mano.
Yoongi sonrió mirando sus manos unidas, iba a casarse con el Archiduque más guapo y encantador del Universo entero.
¿Qué más podía pedir?
—Gracias.
—¿Porqué?— JiMin lo miró confuso.
—Por amarme tanto como yo te amo a ti— Él príncipe rió.
Entonces la pregunta más esperada por ambos llegó a sus oidos.
—Park Jimin, Archiduque de Seúl, ¿quieres recibir al Principe Min Yoongi como esposo, y prometes serle fiel, en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?— Son las palabras mencionadas por el padre.
La Reina se acerca a Yoongi, extendiéndole el anillo que seria puesto en el dedo de JiMin.
—Sí, acepto— JiMin responde sonriente y Yoongi le coloca el anillo.
—Min Yoongi, Principe de Seúl, ¿quieres recibir al Archiduque Park Jimin como esposo, y prometes serle fiel, en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?— Repite el padre pero esta vez para Yoongi.
—Sí, acepto— Respondió con una sonrisa y JiMin le coloca el anillo.
Antes de siquiera poder besarse, ambos voltean hacia el padre, que traía en manos dos coronas, aquellas coronas que serian otorgadas a los nuevos reyes de Seúl.
Yoongi agacha ligeramente su cabeza y la corona es posada en donde estaba su cabeza; una corona fina y plateada con diamantes incrustados. JiMin hace lo mismo y el padre coloca la corona destinada para él en su cabeza.
—Pueden besarse— Dice por último el padre.
Ambos se miran a los ojos con sonrisas dibujadas en sus rostros y se dan un beso, uno tierno, suave y delicado, mostrando el amor que se tienen. Todos los presentes empiezan a aplaudir, desde reyes y príncipes de otros reinos hasta pobladores de Seúl que habian asistido.
La ceremonia siguió y terminó sin contratiempos. Yoongi terminó siendo felizmente el esposo de Park JiMin, su amado Archiduque; Park Yoongi.
Y aquel día, fue el día en el que el los nuevos reyes de Seúl, Park JiMin y Park Yoongi, empezaron un reinado lleno de paz y armonía, trayendo prosperidad al reino.
—Bienvenido Príncipe Min, el Rey y la Reina lo esperan en el comedor.— Informó JiMin al ver al príncipe llegar. Abrió las grandes puertas dándole pase al príncipe para ingresar al comedor.
—Gracias JiMin— Yoongi le sonrió a su guardian y se adentro en el comedor. Sus padres le sonrieron y lo saludaron.
—Buenos días hijo.— Su padre, el Rey Min Hyo Jong, tocó una campanita llamando a una de las sirvientas.
—Sientate querido, tu desayuno ya viene— Su madre, la Reina Yong-Sun, le pidió señalando el asiento a su lado.
—Buenos días padre, buenos días madre— Yoongi los saludo a ambos, tomó asiento al lado de su madre y en unos minutos la sirvienta llego con su desayuno. Yoongi le sonrió y le agradecio. —Gracias Nayeon.
—N-No es nada príncipe, espero que le guste— La chica respondió nerviosa.
—Todo lo que preparas es delicioso.
La chica le sonrió e hizo una pequeña reverencia antes de alejarse y volver a la cocina con sus compañeras.
—Pruebalo hijo— Pidió su padre. —Fue preparado especialmente para ti.
Yoongi lo miró confuso. —¿Es mi cumpleaños y me olvide?— Preguntó.
Su padre negó y miró a su esposa como pidiendo su permiso o algo.
Su madre lo miró y preguntó. —¿Recuerdas a la Princesa de Busan?— Él asintió. —Bueno, hijo, como sabras, el reino está presentando problemas, el oro se ha terminado y muchas personas están perdiendo sus casas y trabajos debido a que ya no hay dinero para sustentarse.— Explicó.
Yoongi tenía un mal presentimiento, no le gustaba el rumbo que estaba tomando esta conversación.
—Es por eso que hemos decidido que la princesa Jennie y tú serán comprometidos, si unimos ambos reinos, Seul mejorara mucho y los pobladores no tendran más problemas para vivir.— Su padre soltó la bomba.
Yoongi no podía creerlo, iba a casarse con una completa desconocida y ese no era el verdadero problema. El problema estaba en que su corazón ya tenía dueño, pero sabia que era imposible, él era un príncipe y por ello debia casarse con alguién de la realeza. Yoongi suspiró triste y asintió.
—Si eso es lo mejor para el Reino, entonces....
—Se que no te gustan los compromisos arreglados.— Su padre volvió a hablar. —Pero es lo mejor para el Reino...
—Lo sé, padre.— Alejó su plato de comida, con las justas y le habia dado dos cucharadas y el apetito se le habia ido. —Iré a mi habitación. Los veo más tarde.
Sus padres lo miraron con tristeza, a ellos tampoco les hacia gracia la idea pero era la única forma de ayudar al Reino y fortalecerlo. Ambos se miraron y suspiraron, si tan solo hubiera otra forma de mejorar Seul.
Yoongi salió del comedor, su mirada estaba perdida y ni siquiera notó cuando su guardian le habló.
Yoongi llegó a su habitación y se acosto en su cama, iba a casarse, se casaria con alguién a quien nunca habia visto en su vida. Sin previo aviso, unas cuantas lagrimas bajaron por sus mejillas. Escuchó la puerta ser tocada y la voz de JiMin, así que, quitó las lagrimas de su rostro y le permitió pasar.
JiMin estaba preocupado, habia escuchado lo dicho por los Reyes y eso le cayo como un baldazo de agua fria, sabia que tarde o temprano pasaría, pero no penso que sería tan rápido.
Cuando vio salir al príncipe, lo llamó pero este no lo escuchó así que lo siguió a su habitación, tocó la puerta y después de unos segundos el principe lo dejo entrar.
—¿Se encuentra bien, Príncipe?— Preguntó acercandose a él, que se encontraba sentado en su cama.
Yoongi lo miró, esos ojos hermosos que siempre lo miraban con cariño, aquel chico que siempre habia estado a su lado, cuidandolo, consolandolo y riendo. Sus ojos volvieron a cristalizarse y no pudo evitar lanzarse a él y abrazarlo.
—¿Príncipe?— JiMin se habia quedado sorprendido pero aún así correspondió el abrazo.
—No quiero JiMin, no quiero casarme— Habló con el rostro enterrado en el cuello de su guardian, aspirando aquel caracteristico aroma que el contrario tenía, tratando de calmarse.
—Dicen... que la princesa de Busan es muy hermosa.— JiMin tuvo que morderse la lengua al decir aquello.
—No importa que tan hermosa sea, no me quiero casar con ella. Yo quiero casarme pero por amor, quiero estar con la persona que amo no con alguién a quien nunca he visto— Su voz se escuchaba temblorosa y algunos sollozos eran presentes.
Jimin tuvo que separar al principe de su cuerpo con pesar. —Lo sé, príncipe. Sé que usted prefiere el amor antes que el poder pero talvez la princesa de Busan entienda como se siente y puedan llegar a un acuerdo.
Yoongi lo miró con un leve brillo en sus ojos. —¿Tú crees?— JiMin esperaba que si.
—No pierde nada con intentarlo.
♡
Yoongi estaba muy aburrido, primero por que JiMin no estaba por ningún lado, lo habia buscado por todo el castillo sin éxito alguno. Segundo, por que le habian informado que la princesa de Busan llegaria mañana en la mañana. Y, tercero, porque él queria salir, ír al pueblo y escapar del castillo al menos por unas horas y olvidar que iba a casarse con la princesa de Busan.
Así que, con ayuda de Hoseok, uno de sus sirvientes y encargado del establo, logró llevar un caballo y salir del castillo sin ser visto.
—Por favor príncipe, tenga mucho cuidado. Si algo le pasa jamás me lo perdonaría— Hoseok tenía miedo, el príncipe nunca salia solo, pues JiMin siempre estaba con él.
—Tranquilo Hoseok, estare bien, se cuidarme. Además, ya he ido muchas veces al pueblo con JiMin así que se por donde ir y por donde no.
Hoseok asintió no muy convencido. Solo esperaba que los reyes no notaran la ausencia del principe o él sería hombre muerto.
Yoongi empezó a cabalgar, alejándose cada vez más de Hoseok y del castillo hasta perderse de vista. Yoongi iba cubierto por una capa de color celeste que iba desde su cabeza hasta sus pies para evitar que las personas del pueblo lo reconocieran.
Al llegar, camino un poco por las calles del pueblo y vio como una familia era desalojada de su casa, probablemente por falta de dinero, ya que la mayoría de las casas eran alquiladas.
Él miró con tristeza como ambos padres tomaban las manos de su pequeña hija y empezaban a caminar lejos del que anteriormente habia sido su hogar.
Suspiró.
Talvez casarse era lo mejor para el pueblo, así las personas no perderian sus casas ni sus trabajos pero.... si tan solo hubiera otra forma, una en la que no haya una boda, él lo haría.
Siguió caminando un poco más cuando vió muchas personas reunidas alrededor de la fuente de agua, se acerco más y pudo ver a un chico que llevaba una capa similar a la suya y además usaba una mascara. Le llamó la atención por que le recordaba a alguién aunque no recordaba a quien.
Entonces la voz del chico se escuchó y pudo saber de quien se trataba. Sin poder evitarlo, lágrimas empezaron a caer de sus ojos ante la canción escuchada.
♡
JiMin habia salido del castillo por ordenes del rey, debía conseguir un hermoso arreglo de flores el cual el Rey le entregaria a su esposa por cumplir 20 años de casados.
Así que aprovecho aquello para ir a la casa de su mejor amigo y su novio para colocarse aquel traje que solo usaba cuando iba a cantar, pues no queria que lo reconocieran, por eso siempre usaba una mascara y una gran capa de color celeste.
El día de hoy cantaria aquella canción que habia escrito para la persona que amaba, antes no habia tenido el valor para hacerlo pero ahora lo haria, queria cantarla antes de que aquella persona se casara.
—¿Ya te vas?— Namjoon le preguntó. —¿Cantarás otra vez?
JiMin asintió. —Si, lo hare, no se cuando tendré la oportunidad de volver a hacerlo— Y no mentia, pues sus tiempos libres no eran muchos. —Por favor, cuida las flores, vendre por ellas más tarde.
—Minnie, deberias renunciar, trabajar para él te esta lastimando— Namjoon lo miró con preocupación. Si, su amigo sabía de su amor por el príncipe Min.
—Jonnie tiene razón, no puedes seguir así Minnie. Estar a su lado sólo te está causando dolor.— Esa fue la voz de Seokjin, el novio de Namjoon, que recién habia llegado.
—Jinnie, llegaste.— Namjoon lo ayudo a dejar las cosas que habia comprado en la mesa.
—Gracias— Seokjin le dió un pequeño beso en los labios a su pareja.
JiMin los miró sintiendo un poco de envidia, envidia de la buena, pues él también deseaba tener una relación como la de sus amigos. Pero justo tenia que enamorarse de la persona a la que debia proteger, y además, era perteneciente a la Realeza.
—Bueno, yo ya me voy, los veo luego— Dijo y salió de aquella casa.
Sus amigos lo vieron irse, estaba preocupados por su pequeño amigo, sabian que la estaba pasando mal y más ahora que el príncipe sería comprometido con la Princesa de Busan.
JiMin caminó hasta llegar a su lugar favorito, la fuente de agua, se bajo la capa de la cabeza dejandola ahora desde la parte de su cuello.
Las personas al ver aquel traje supieron que se trataba de aquel chico que cantaba algunas veces en el pueblo, la mayoría lo habia visto y escuchado cantar, más no sabian quien se ocultaba tras esa máscara pero eso lo hacía más interesante.
JiMin caminó hasta sentarse sobre la fuente, viendo como las personas se colocaban a su alrededor esperando por alguna canción suya y eso lo hacia feliz, saber que les gustaba escucharlo cantar lo hacia feliz.
Inhaló y exhaló un par de veces antes de empezar a cantar.
Siempre quise saber qué es el amor
Tanto tiempo esperando esta ilusión
Quería ser protagonista de todas esas series que vi en mi habitación
Sonrió por que eso era cierto, él siempre quiso saber que era el amor. Jamás espero encontrarlo en un hombre y, menos que este fuera el principe, la persona a la que debia cuidar.
¿Es un sueño o vivo algo real?
Eres tú quien me hace a mi dudar
Conviertes esa fantasía en algo que a tu lado parece de verdad
Yo quiero ser el chico que te haga vivir sin límites
Tú querrías ser... ¿Querrías ser mi príncipe? Sé mi príncipe
Yo puedo ser el chico que te haga sentir sin límites
Tú podrías ser... Podrías ser mi príncipe, sé mi príncipe
El público comenzó a aplaudir al ritmo de la canción, la voz del chico era preciosa y aquella canción de amor lo hacia aún más especial.
Tu sonrisa es perfecta y especial
Si me miras me vuelvo a enamorar
A veces los sueños se cumplen
Y pueden ser dos príncipes los que tienen un final
Yo quiero ser el chico que te haga vivir sin límites
Tú querrías ser... ¿Querrías ser mi príncipe? Sé mi príncipe
Yo puedo ser el chico que te haga sentir sin límites
Tú podrías ser... Podrías ser mi príncipe, sé mi príncipe
Elevó un poco su voz sintiendo aquella emoción en su corazón al cantar aquella parte. Si tan solo Yoongi aceptara ser su príncipe él realmente sería muy feliz.
No quiero dormir, te quiero vivir
Cada segundo sin descanso
Me haces reír, me haces feliz
Cada momento, cada abrazo
Su voz transmitía tanto amor y tristeza al mismo tiempo, que todos los presentes sentían ganas de llorar con tan hermosa canción.
Yo quiero ser el chico que te haga vivir sin límites
Tú querrías ser... ¿Querrías ser mi príncipe? Sé mi príncipe
Yo quiero ser el chico que te haga vivir sin límites
Tú querrías ser... ¿Querrías ser mi príncipe? Sé mi príncipe
Yo puedo ser el chico que te haga sentir sin límites
Tú podrías ser...
Podrías ser mi príncipe, sé mi príncipe
Terminó de cantar y una gran ola de aplausos llegaron hacia él. JiMin se puso de pié e hizo una pequeña reverencia en agradecimiento a quienes se habian quedado a escucharlo.
Se colocó la capa nuevamente en la cabeza y comenzo a caminar alejandose de la fuente, haciendose paso entre las personas que se hacian a un lado dejandole pasar.
Iba caminando rumbo a la casa de su mejor amigo para dejar el traje con Namjoon cuando alguién lo tomó del brazo, aquello lo hizo voltear encontrando a un chico con una capa identica a la suya.
—¿Si?¿En que puedo ayudar...— Sus palabras se quedaron en el aire cuando aquel chico levanto la mirada. Era el Príncipe. El príncipe estaba ahí. No lo habia reconocido, ¿verdad? Dios, esperaba que no.
—¿JiMin? ¿Eres tú, verdad? Por supuesto que eres tú, jamás te confundiría, esos ojos y ese cabello rubio son únicos. ¿Pero por qué? ¿Por que no me dijiste que cantabas? Creí que no habia secretos entre nosotros, creí que sabia todo de ti así como tú de mi pero veo que me equivoqué. ¿No confías en mi?— Su voz estaba algo temblorosa y sus ojos estaban algo rojos y cristalizados, como si hubiera llorado.
—Príncipe no diga eso por favor, por supuesto que confío en usted, es solo que... tenía miedo, yo no puedo cantar con el rostro descubierto por que me pongo nervioso, por eso uso la máscara y tenia miedo que si se lo decía me pediria cantar y yo no hubiera podido hacerlo.
—Oh, JiMin, era eso, creí... creí que no confiabas en mí. Pero yo jamás te pediria que hicieras algo que no quieres, de todas formas, cantas muy bien y.... ¿puedo preguntarte algo más?— Pregunto. Parecia nervioso y sus mejillas adquirieron un leve color carmesi.
—¿Uhm? Por supuesto.
—Yo no sé si debería pensar esto, es muy probable que ni siquiera sea.. Pero no puedo evitar pensarlo y me gustaria que me respondieras con la verdad. Por favor. —Pidió. JiMin asintió. —La canción que cantaste.... ¿se trata de mi? Mejor dicho ¿es para mi?
JiMin quedó como piedra al escuchar aquella pregunta. ¿Tan obvio era? Ahora que debería responder, no podía decirle la verdad.
—¿P-Por que piensa eso su alteza?— Diablos. JiMin solo le decía “alteza” cuando estaba nervioso y Yoongi lo sabia.
—Por que siempre me miras, me cuidas, me proteges y por que te pones nervioso cuando me acerco demasiado a ti, además, solo me dices Alteza cuando estás nervioso o intentas ocultar algo.— Respondió, acercandose más a él.
—Alteza, por favor.
—¿Lo ves?, me dijiste alteza nuevamente. Por favor, JiMin, dime la verdad. Quiero saber si tu sientes lo mismo que yo, porque si JiMin, me gustas.— Confesó.
—Príncipe yo.... sabe que no es posible, jamás me atreveria a mirarlo de otra forma. Usted es un príncipe y yo.... yo solo soy su guardian. Además, usted deberá casarse muy pronto.
—Solo dime la verdad, por favor.
JiMin miró los ojos del príncipe y suspiró sabiendo que no podía callar más tiempo la verdad. —Sí, Mi Principe, la canción que escribí es para usted y me hace feliz saber que siente lo mismo por mi.— Confesó.— Pero también debo aceptar que mi destino no esta conectado al suyo, usted es un príncipe y en unos días se casará con la princesa de Busan mientrás que yo... yo solo seré un guardia más de Castillo.— Explicó, le dolía pero era verdad y tenia que aceptarla.
—No, no, no me casaré. Por favor, no me apartes de tu lado. Yo no quiero casarme con ella, yo te quiero a ti, quiero estar a tu lado y poder abrazarte siempre— Yoongi lo abrazo, ocultando su rostro en su pecho, sintiendo aquella calidez tan única que le brindaba el cuerpo contrario, se sentia seguro en sus brazos y no quería soltarse nunca. —Por favor, no me alejes de ti.
—Príncipe... Por favor, no me haga esto.— JiMin estaba perdiendo la cordura al tener al príncipe tan cerca suyo y más ahora sabiendo que sus sentimientos eran correspondidos.
—Te amo, JiMin.— Yoongi levantó su rostro para mirarlo y JiMin perdió la razón.
No pudo evitarlo y se lanzó a besar los labios contrarios, aquellos labios que siempre deseo probar y que ahora podia hacerlo, tenían un sabor tan dulce y único, era como estar pisando el cielo ahora mismo.
Yoongi quedó en shock por un momento pero luego comenzó a corresponderlo, moviendo sus labios en sintonía con los contrarios sintiendo como sus latidos aumentaban a cada segundo. Yoongi cerró los ojos, disfrutando de la increíble sensación de ser besado por la persona que amaba.
En un momento, Yoongi abrió la boca tratando de obtener un poco de aire y JiMin aprovechó aquello para introducir su lengua en la boca contraria. Yoongi gimió bajito al sentir aquella invasión en su cavidad bucal pero eso no impidió que su lengua se moviera chocando y jugando con la contraria.
Sus lenguas soltaban sonoros chasquidos mientras danzaban entre ellas, el rubio se aferró celosamente al delicado cuerpo del príncipe que se adhería a su cuerpo tan perfectamente.
Esto era tan irreal, si era un sueño por favor no los despierten nunca.
Ambos se besaban expresando con aquella acción los sentimientos que tenian ocultos, disfrutando de la exquisita sensación de dos bocas juntas. Era un beso que denotaba necesidad, una necesidad de amor y de tener a la persona que amas a tu lado.
El aire escaseó de sus pulmones, y a regañadientes tuvieron que separarse para poder respirar de manera correcta. Yoongi se apoyó en el pecho de JiMin, mientras que este apoyaba su barbilla en su cabeza, sin soltarlo.
Yoongi estaba completamente sonrojado, sus labios estaban rojos e hinchados por el reciente beso y murmuraba palabras inentendibles para los oidos de JiMin.
JiMin rió bajito, y tomó de la mejilla a Yoongi para alzar su rostro, era hermoso, su príncipe era hermoso. Besarlo fue lo mejor que había hecho en toda su vida, era una sensación única y que daría lo que fuera por volver a repetir, sin embargo, sabia muy bien que debía conformarse con eso. No podia desear más de lo que deberia por que Yoongi no era para él, Yoongi estaba destinado a casarse con una princesa y él no podia hacer nada para evitarlo, solo mirar como el amor de su vida se casaba con alguién mas.
—Yo también te amo, Mi Príncipe.— Se sentía tan bien poder decirlo.
Yoongi sonrió. Entonces recordó que debia volver al castillo, pues ya se estaba haciendo tarde y sus padres probablemente se darian cuenta de su ausencia en la hora del almuerzo.
—Debemos volver al castillo.— JiMin habló como si hubiera leído sus pensamientos y Yoongi asintió. —Pero antes debo ir a un lugar.
—¿A donde?— Preguntó Yoongi ladeando su cabeza en confusión.
Aquello fue lo más adorable para JiMin que sonrió, tomo su mano y lo jaló . —Ven, sígueme.— Dijo empezando a correr de la mano de su hermoso Príncipe.
Ambos tenían una sonrisa pintada en sus rostros, estaban felices, al menos querian serlo el día de hoy y mañana, mañana volver a sus vidas de siempre donde solo serian “Príncipe y Guardian”.
Ambos fueron hasta la casa de Namjoon y Seokjin, donde ambos se sorprendieron al ver al principe ahí, pero más se sorprendieron al ver que ambos estaban tomados de las manos y tenian los labios hinchados.
—¿Ustedes.... ustedes dos....— Seokjin no podia formular palabras.
—¿¡Besaste al príncipe!?— Ese fue Namjoon, quién exclamo aquello con un grito agudo.
—Cállate— JiMin lo miró en advertencia.
Namjoon se llevó las manos a su boca cubriéndola. Yoongi no pudo evitar reír al ver lo divertidos que eran los amigos de JiMin.
—Vengo a dejar el traje y llevarme las flores— Dijo, soltó a Yoongi pidiendole con la mirada que lo esperase, para caminar al interior de la casa y desaparecer.
Después de unos momentos apareció con su ropa normal, luciendo tan guapo e increíble como siempre.
—Dejé el traje en su sitio— Le informó a Namjoon quien tenía las flores en sus brazos. Las tomó y fue junto a Yoongi. —Es hora de irnos.
—Por supuesto, vayan con cuidado.
Ambos volvieron al castillo, para suerte de ambos los reyes no habian notado la ausencia de Yoongi. Él entrego el caballo a un muy preocupado Hoseok que se habia estado mordiendo las uñas durante su ausencia y al fin pudo respirar cuando lo vio llegar.
JiMin por su lado, fue hasta la sala del trono donde suponia estaba el Rey, abrió las puertas del salón e ingresó. El Rey lo vió entrar y sonrió al ver el hermoso ramo de flores que JiMin traía, a su esposa le iba a encantar.
—Aquí esta lo que me pidio, Majestad— JiMin le entregó las flores.
—Muchas gracias JiMin, siempre puedo contar contigo para cualquier cosa que necesite— El Rey le agradecio recibiendo las flores.
—No es nada, solo cumplo con mi trabajo.
—Pues creo que mereces ser más que un guardia.... ¡Lo tengo!— Exclamó, asustando un poco a JiMin. —A partir de ahora ascenderás al puesto de Archiduque.
—Majestad, no es necesario.
—Por supuesto que si, has trabajado durante años para nosotros, nunca te has quejado incluso cuando te pedimos que hagas algo que no tiene nada que ver con tu trabajo. Así que esta decidido, ascenderas al puesto de Archiduque, los papeles serán movidos y mañana tendras tu titulo, además, así podras estar más cerca de mi hijo— Le guiño un ojo al decir lo último.
—¿Majestad?— JiMin lo miró con confusión. El rey no podia saberlo, ¿verdad?
—No tienes que fingir conmigo JiMin, sé lo que sientes por mi hijo y tienes mi aprobación. Y no te preocupes por la boda, la princesa Jennie a decidido anular el compromiso pero de todas formas a decidido ayudarnos, además, los campesinos han descubierto una nueva mina lo que significa que Seul aún tiene oro necesario para mejorar.— Explicó con una sonrisa.
—Eso es genial, Majestad y.... muchas gracias. Gracias por brindarme su apoyo, siempre.
♡
—Madre yo... yo tengo algo que decirte— Yoongi estaba nervioso, su madre lo miraba con una diminuta sonrisa suponiendo lo que su pequeño iba a decirle.
—¿Qué sucede hijo?¿Qué es lo que me tienes que decir?
—Pues...— Yoongi jugaba con sus manos. —Yo no quiero casarme, se que es lo mejor para el reino pero no quiero hacerlo. Yo... amo a alguién más, por favor madre, no quiero casarme.— Su madre sonrió.
—¿Es JiMin, verdad?— Preguntó.
Yoongi abrió los ojos sorprendido.
¿Era tan obvio?
—Si— Confesó.
Su madre sonrió aún más.
—No sabes lo feliz que me hace escuchar eso.
—¿Eh?— Yoongi estaba confundido, esperaba cualquier cosa menos eso.
—Hijo, soy tu madre, te conozco muy bien, he visto como lo miras, como sonríes cuando él esta cerca, incluso tus ojos brillan cuando escuchas su nombre.— Yoongi se sonrojó ante aquello, definitivamente no sabia disimular. —Y me hace feliz saberlo por que ese chico tiene toda mi aprobación, es un caballero, respestuoso, culto y atento, además, es muy confiable y por supuesto, muy guapo— La Reina sonrió aún más al decir lo último.
—¿Entonces....
—Puedes estar con él, y no cosa más.— Yoongi la miró. —Tu compromiso con la princesa de Busan a sido cancelado.
—¿Qué? ¿Por que no me lo habias dicho antes?— Pregunto, si eso era cierto entonces JiMin y él no tendrían problemas para estar juntos.
—Dale un abrazo a tu madre— Pidió la Reina abriendo los brazos.
Yoongi no dudo en abrazarla, sonriendo al saber que ya no tendría que casarse con la princesa de Busan y por tener la aprobación de su madre, ahora solo faltaba decírselo a su padre.
—Gracias mamá.
—Tu felicidad es lo principal para nosotros, mi pequeño príncipe— La Reina apretujó sus mejillas sacándole algunas risitas a Yoongi.
Luego de aquella conversación, ambos fueron a hablar con el Rey quien también le dió su aprobación. Yoongi estaba feliz, demasiado a decir verdad y fue de inmediato a decírselo a JiMin quién lo abrazo y le dió un profundo beso al escucharlo. Su Príncipe era muy valiente.
La noche llegó, todos fueron a cenar pero esta vez se sumó un integrante más a la mesa, pues el Rey le pidió a JiMin que se sentara con ellos en la mesa, provocando que algunas sirvientas chillaran sorprendidas.
Al día siguiente, el Rey le entregaría a JiMin su titulo como Archiduque, es por ello que ahora se encontraban en el pabellón del Castillo donde muchos nobles y pobladores del Reino habian asistido.
—Por su honorable trabajo y lealtad hacia al reino, tengo el honor de entregarle al Joven Park JiMin, su titulo como Archiduque de Seul— El Rey camino hasta él y le entrego los papeles con su titulo de Archiduque y el anillo de plata con el emblema de Seul correspondiente al Nuevo dueño y Señor del Ducado.
JiMin los recibió luego de hacer una reverencia en agradecimiento.
—Muchas gracias, Majestad— Luego de eso, busco con la mirada a Yoongi, encontrándolo al lado de la Reina. Su mirada se conectó levemente con la de su príncipe que lo miraba con una sonrisa demostrando lo orgulloso que se encontraba por él.
JiMin no podía estar más feliz, tenia el amor de la persona que más amaba, tenia el apoyo de ambos reyes y ahora tenia el titulo de Archiduque y era el nuevo dueño del Ducado; ahora no se sentiria avergonzado por amar al Príncipe, al contrario, le demostraria siempre lo mucho que lo ama y lo haria feliz por el tiempo que le quedara de vida.
—Su Majestad, aquí delante de todos me gustaria pedirle formalmente la mano de su hijo.— Pidió.
El Rey sonrió y lo miró.
—Tienes mi permiso, Archiduque. Pero es mi hijo quiŕn debe de aceptar tu petición, no yo.— Miró a su hijo por sobre su hombro, que tenía los ojos abiertos con sorpresa y al mismo tiempo brillaban emocionados.
—Por supuesto— Sonrió. Caminó hacia donde estaba su príncipe arrodillándose frente a él.
Yoongi chilló emocionado.
—Principe Min Yoongi... ¿Me concedería el honor de poder cortejarlo y demostrarle cada día lo mucho que lo amo?— Preguntó.
Yoongi habia comenzado a llorar, pero no por que estuviera triste, al contrario, estaba feliz, muy feliz y emocionado.
Yoongi asintió con la cabeza antes de hablar. —Sí, sí, por supuesto que sí— Y, sin poder evitarlo, se lanzó a abrazarlo siendo correspondido al instante.
Todos los presentes aplaudieron ante tan bella escena, los reyes sonrieron mientrás miraban a su hijo ser feliz.
♡
Un año después....
Un traje blanco, con adornos brillantes y unos zapatos del mismo color, y un ramo de rosas rojas, eran portados por nada más y nada menos que Yoongi, el Príncipe y próximo Rey de Seul.
Yoongi se miraba por el espejo, notando que el traje se amoldaba perfectamente a su figura. Sonrió. Se iba a casar con el Archiduque más caliente y jodidamente atractivo de todo el maldito Reino.
Poco después, la puerta se abrió y por está, entro el padre de Yoongi; el Rey Min Hyo Jong. El hombre llevaba un perfecto esmoquín negro con detalles dorados, entallado perfectamente a su cuerpo, haciéndolo ver aún más atractivo de lo que ya era. El Rey sonrió al ver a su pequeño hijo con el hermoso traje diseñado exclusivamente para él y no dudó en acercarse.
—¿Estás listo, hijo?— Yoongi sonrió y asintió con mucha euforia, realmente casarse lo tenía tan feliz, que sus padres no podrían hacer nada en contra de eso.
—Sí— Miró a su padre que lo miraba con orgullo.
—Te ves realmente hermoso... pero ya es hora de bajar, JiMin tendrá un ataque al corazón si no te ve llegar pronto.— Yoongi rió y camino hasta su padre, dónde enredo su brazo con el contrario, mientras que con su otra mano sostenía con fuerza el ramo. —Mi pequeño Principe, ya estás muy grande, ¿Cuándo fue el momento que creciste tanto?
Ambos empezaron a caminar hacia afuera de la habitación, pasando por un pasillo, hasta bajar las escaleras y llegar a la puerta que daba hacia el gran salón.
Mientras que en otro lugar, no muy lejos de esa habitación, un hermoso salón de eventos estaba adornado con manteles blancos, mesas en un orden específico, velas aromáticas en el centro de cada mesa, flores blancas y amarillas, y un bonito decorado colgando del techo del gran salón.
Algunas personas estaban de pie, teniendo una plática amena con otro invitado, mientras bebían una copa.
—Entonces... ¿Así acaba tu vida de soltero, Minnie?— Namjoon sonrió y bebió del costoso vino tinto que había en su copa.
—Sí— Sonrió. Había esperado mucho por este momento y la felicidad era palpable en su rostro.
—Me alegro mucho por ti, amigo, realmente te mereces todo esto y, lo más importante, mereces ser feliz— Le sonrió.
—Gracias.
—Es la verdad, pasaste de ser el guardian del Príncipe a ser el Archiduque de Seúl— Seokjin apareció detrás suyo pasando por su lado hasta llegar a su ahora esposo.
—Pensé que no vendrías— JiMin lo miró sonriendo.
—¿Y perderme la boda más esperada del año?— Negó con la cabeza. —No señor, yo tenia que venir, sea como sea.— Respondió ganándose una carcajada de JiMin y Namjoon.
En ese momento, el ayudante del padre se acercó a él.
JiMin lo miró y sonrió. —¿Ya es hora?— El chico asintió.
—Si, Mi Señor. En unos minutos el Príncipe ingresará.— Explicó.
—Bien.
JiMin caminó hasta el altar, tomando sus manos, quedando enfrente de las personas que se empezaban a ubicar en sus asientos. Ninguno se sentó, sólo se quedaron parados, mirando al frente.
Una hermosa melodía empezó a sonar, JiMin apretó sus manos y espero pacientemente a que su amado Príncipe ingresará por las grandes puertas de madera. Y, sin esperar mucho, las puertas se abrieron, y Yoongi, junto a su padre, el Rey, se dejaron ver.
Los invitados empezaron a girar hacia donde venía Yoongi, quedando sorprendidos y fascinados por el hermoso traje que el Principe portaba. Blanco, todo en él era blanco y JiMin solo pudo pensar que su amado Príncipe era un hermoso ángel hecho persona.
JiMin sonrió, realmente se veía mucho más hermoso de lo que había imaginado.
Yoongi caminó por el pasillo junto a su padre, pero, teniendo su vista posada en los ojos de su amado y encantador Archiduque, que tampoco podía evitar mirarlo, todo se sentía tan irreal, ni siquiera ellos podían creer que se iban a casar.
Yoongi llegó hasta JiMin, quien posó su mirada en el Rey, Hyo Jong, su suegro.
—Cuidalo mucho JiMin, confío en ti— JiMin asintió.
—Lo protegeré con mi vida, Su Majestad.
—Eso espero— Hyo Jong miró a su pequeño y le sonrió, dejo un beso en su frente y se aparto, yendo hacia una de las primeras sillas junto a su esposa y esperando a que todos tomarán asiento.
JiMin le ofreció su brazo y Yoongi no dudó en enredarlo con el suyo, caminando unos pasos hasta quedar enfrente del padre.
El padre comenzó a decir unas palabras, palabras que fueron ignoradas por la pareja al estar sumergidos en su propio mundo, donde sólo están ellos dos.
—Te amo mucho y te haré feliz cada día— JiMin susurró cerca del oido de Yoongi tomando su mano.
Yoongi sonrió mirando sus manos unidas, iba a casarse con el Archiduque más guapo y encantador del Universo entero.
¿Qué más podía pedir?
—Gracias.
—¿Porqué?— JiMin lo miró confuso.
—Por amarme tanto como yo te amo a ti— Él príncipe rió.
Entonces la pregunta más esperada por ambos llegó a sus oidos.
—Park Jimin, Archiduque de Seúl, ¿quieres recibir al Principe Min Yoongi como esposo, y prometes serle fiel, en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?— Son las palabras mencionadas por el padre.
La Reina se acerca a Yoongi, extendiéndole el anillo que seria puesto en el dedo de JiMin.
—Sí, acepto— JiMin responde sonriente y Yoongi le coloca el anillo.
—Min Yoongi, Principe de Seúl, ¿quieres recibir al Archiduque Park Jimin como esposo, y prometes serle fiel, en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?— Repite el padre pero esta vez para Yoongi.
—Sí, acepto— Respondió con una sonrisa y JiMin le coloca el anillo.
Antes de siquiera poder besarse, ambos voltean hacia el padre, que traía en manos dos coronas, aquellas coronas que serian otorgadas a los nuevos reyes de Seúl.
Yoongi agacha ligeramente su cabeza y la corona es posada en donde estaba su cabeza; una corona fina y plateada con diamantes incrustados. JiMin hace lo mismo y el padre coloca la corona destinada para él en su cabeza.
—Pueden besarse— Dice por último el padre.
Ambos se miran a los ojos con sonrisas dibujadas en sus rostros y se dan un beso, uno tierno, suave y delicado, mostrando el amor que se tienen. Todos los presentes empiezan a aplaudir, desde reyes y príncipes de otros reinos hasta pobladores de Seúl que habian asistido.
La ceremonia siguió y terminó sin contratiempos. Yoongi terminó siendo felizmente el esposo de Park JiMin, su amado Archiduque; Park Yoongi.
Y aquel día, fue el día en el que el los nuevos reyes de Seúl, Park JiMin y Park Yoongi, empezaron un reinado lleno de paz y armonía, trayendo prosperidad al reino. "FIN"
♡GRACIAS POR LEER♡
☆ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO ESTE ONE SHOT☆