Todo en secreto [Minsung OS]

Summary

"Si sabes guardar un secreto podemos tenernos las veces que quieras..." -MinSung- āš ļøContenido sensibleāš ļø ••Esta historia no busca normalizar ninguna de las acciones, temas, palabras, escenas o situaciones que se vean en la misma•• šŸ“Si este tipo de contenido no es de tu agrado te pido te retires, no hace falta malos comentarios y/o hate. [Historia 100% mĆ­a, queda prohibida la copia y adaptación de la misma sin permiso] -민에

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1
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n/a
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18+

El inicio de un secreto

Las vacaciones de verano al fin habían llegado, cuando eran los últimos días de clases de alguna forma la escuela se volvía mucho mÔs difícil, las tareas mÔs pesadas, y el despertarse cada mañana parecía imposible, pero afortunadamente al fin podían descansar de ello.


Ese día, Jisung había quedado con Hyunjin de ir a casa de Jeongin para jugar video-juegos y después irían a la plaza a comer, sin embargo, cuando ya se encontraba a unas cuantas calles de la casa del menor, Hyunjin le marcó para avisarle que ambos habían salido a buscar a Seungmin hasta su casa.


No le habrƭa importado de no ser porque Seungmin vivƭa a aproximadamente una hora de casa de Jeongin, y eso querƭa decir que tendrƭa que esperarlos por dos horas, y si se atoraban en el trƔfico tendrƭa que esperarlos por tres horas o hasta cuatro.


Malditos.


—Me pudieron avisar con tiempo...— Se quejó Han.


—Lo siento amigo, pero no te preocupes, el papĆ” de Jeongin estĆ” en su casa, puedes esperarnos ahĆ­...— Dijo Hyunjin al otro lado del telĆ©fono.


Jisung emitió un pesado suspiro para luego responder un desanimado "estÔ bien" y colgar.


No tenía nada en contra del hombre, es solo que la primera vez que lo conoció le pareció un hombre extremadamente guapo y buenísimo, y algunas veces solía tocarse pensando en él, verlo y estar mucho tiempo solo con él lo haría ponerse demasiado nervioso.


En realidad todo Ʃl lo hacƭa ponerse nervioso, era demasiado guapo, tan atractivo, lucƭa muy joven para su edad, le era imposible no verlo de mƔs, era el protagonista de sus mƔs grandes fantasƭas, a menudo se imaginaba siendo tocado por las grandes manos del mayor.

Se imaginaba gimiendo su nombre "Minho" a todo pulmón mientras que este se adentraba cada vez mÔs profundo en él.

Luego recordaba que era el padre de uno de sus mejores amigos y se sentĆ­a un poco mal, pero solo un poco.


Sin mÔs, llegó hasta la casa de Jeongin, se colocó frente a la puerta y volvió a suspirar tratando de controlar sus nervios para al fin poder tocar el timbre.


Espero pacientemente a que le abrieran mientras trataba de pensar en algo en lo cual perder su tiempo en lo que sus amigos llegaban.


La puerta fue abierta y su corazón inmediatamente comenzó a latir tan veloz que parecía a punto de explotar.

Y fue peor cuando frente a él apareció aquel hombre mirÔndolo fijamente para después emitir una muy pequeña sonrisa de lado.


—Jisung...— Habló el hombre.


Su nombre se escuchaba tan bien saliendo de su boca, pasando por esos delineados y bellos labios rosas.


—SeƱor Lee...— Ofreció una reverencia. —Lamento molestarlo, los chicos y yo quedamos de vernos aquĆ­ pero parece que han salido a buscar a Seungmin y llegarĆ”n despuĆ©s... Dijeron que podĆ­a esperarlos aquĆ­... Si usted no tiene problema con ello...— Explicó jugando con sus manos con nerviosismo.


El señor Lee le sonrió un poco mÔs y Jisung de verdad que estaba a punto de un colapso mental.


—Claro que no tengo ningĆŗn problema, adelante por favor— Respondió haciĆ©ndose a un lado para que el menor pasara.


Jisung entró a la casa luego de volver a ofrecerle otra reverencia al hombre mayor, mientras él buscaba lugar en algún sillón de la sala el padre de Jeongin cerraba su puerta.


El menor pensó en distraerse en sus redes sociales en lo que sus amigos llegaban, pero su acción fue interrumpida cuando el mayor tomó asiento frente a él clavando su mirada en la suya, poniéndolo muy nervioso.


Pasó saliva y dejó su teléfono a un lado para colocar sus manos sobre sus muslos e intentar controlar sus nervios.


—TenĆ­as tiempo sin venir a la casa, Jisung... ĀæSucedió algo?— Habló el hombre mientras se recargaba bien en su sillón, cruzaba sus piernas y recargaba su cabeza sobre la palma de su mano, siendo plenamente consciente de que el joven frente a Ć©l estaba nervioso.


Jisung se sorprendió un poco, jamÔs pensó que se daría cuenta de su repentina desaparición cuando era de los que mÔs frecuentaba la casa de Jeongin.

Pero la verdad era que lo hacía a propósito, sabía que desear de esa forma al padre de su mejor amigo no era normal, y cada que iba lo veía y no podía concentrarse en algo que no fuera él.


—N-Nada en particular seƱor, solo hemos tenido mucha tarea, ademĆ”s tengo mis lecciones de piano y termino muy cansado, prefiero quedarme a descansar en casa...— Respondió.


Minho solo asintió mientras tomaba un cigarro y lo prendía para después soltar el humo.


Y Jisung veĆ­a ensimismado aquella escena, se veĆ­a tan jodidamente sexy, de verdad que si sus amigos no llegaban pronto se iba a volver loco.


La manera en la que el señor Lee lo analizaba lo hacía sentirse peor, no sabía lo que pasaba por su cabeza, aquellos ojos marrones enterrandose en los suyos eran muy difícil de aguantar, así que inevitablemente bajó la mirada hacia sus manos en sus muslos.


Por supuesto que Jisung al hacer esto no se dio cuenta de la sonrisa que provocó en el mayor.


—Me habĆ­a preocupado...— Dijo Minho de repente.


Jisung volvió su mirada hacia el hombre mostrando su sorpresa al escuchar ese comentario.


Debía admitir que una parte de él se emocionó por eso.


—CreĆ­ que habĆ­as enfermado, o que simplemente ya no querĆ­as venir...— Se inclinó hacia adelante.


—”No!, Āæpor quĆ© no habrĆ­a de querer?... Disfruto mucho de venir aquĆ­...— Soltó Jisung de inmediato.


Minho rió un poco al ver la reacción de Jisung, y este se sintió un poco avergonzado.


—Supe que la semana pasada fue su cumpleaƱos...— Dijo ahora Han.


—AsĆ­ es, cumplĆ­ treinta y tres...— Respondió.—Esperaba a que vinieras pero... Nunca llegaste...— Mencionó dĆ”ndole una calada a su cigarro.


—Ah... E-Es que... No pude venir seƱor... Lo siento...— Respondió cabizbajo.


Se acomodó en el sillón mientras frotaba un poco sus muslos al ya no saber qué mÔs hacer para lidiar con los nervios.


—Dijiste que tomas lecciones de piano, Āæcómo vas con eso?...— Preguntó el mayor dĆ”ndole otra calada a su cigarro.


—Ah... Pues muy bien, la verdad es que disfruto mucho de tocar el piano, es mi instrumento favorito y me siento muy bien cuando lo hago... Pronto tendrĆ© un recital...— Contó con una sonrisa de orgullo.


Minho sonrió también solo por eso.


—Me gustarĆ­a verte tocar...— Dijo Minho y Jisung parpadeó sorprendido.


—A-Ah... Bueno... Cuando usted guste, seƱor...—


—¿CuĆ”ndo yo guste?— Interrumpió.


Jisung lo miró entre sorprendido, confundido y mÔs nervioso, la mirada que el señor Lee le estaba dando era mÔs intensa y aquella sonrisa en su rostro no ayudaba mucho.


—E-Es decir, yo...—


—La verdad me gustarĆ­a escucharte ahora mismo— Apagó su cigarrillo.


—¿Eh?—


—SĆ­, tĆŗ dijiste que cuando yo guste... Y gusto ahora mismo, tengo un piano en mi oficina— Se puso de pie y Jisung se sorprendió aĆŗn mĆ”s.—¿Vamos?— Dijo.


Jisung se puso de pie lentamente demasiado dudoso, no tenĆ­a idea de lo que estaba pasando pero el mayor no parecĆ­a estar jugando.


Minho comenzó a caminar en dirección a las escaleras y Jisung solo se quedó de pie mirÔndolo, aún dudando en si debía seguirlo, no fue hasta que Minho se detuvo y se volteó hacia él dÔndole a entender que efectivamente debía seguirlo.


El menor de inmediato obedeció y comenzó a seguirlo, mientras subían las escaleras Jisung intentaba regular su respiración y sus nervios que estaban peor que hace unos minutos, es decir, estar solo con él en la sala no sonaba tan mal comparado a estar solo con él en su oficina, un lugar se supone es privado.

Si el seƱor Lee se enterara de todos los escenarios imaginarios en los que lo habƭa colocado el menor muy seguramente lo echarƭa de su casa y le pondrƭa una orden de alejamiento.


Al llegar a la oficina del mayor, Jisung quedó asombrado con lo grande que esta era y lo bonita que se veía, estaba decorada de una forma tan meticulosa que era tan satisfactoria visualmente.

En una esquina pudo ver aquel piano que habƭa mencionado el seƱor Lee, era grande y hermoso, un bello piano color blanco que contrastaba perfecto con el lugar.


A su mente llegó la imagen del hombre tocando con sus largos dedos las teclas de ese piano, sería tan agradable de ver, de eso no había duda.


Sin mÔs, se dirigió hacia el piano y al llegar lo primero que hizo fue acariciarlo suavemente, admirando la belleza de este, sin darse cuenta que el señor Lee lo veía atentamente.


—¿Te gusta?— Preguntó Minho.


—Es muy hermoso...— Respondió con una sonrisa.—No sabĆ­a que usted igual tocaba el piano...— Volteó hacia Ć©l.


Minho solo se alzó de hombros como restandole importancia.


Jisung tomó asiento frente al instrumento, luego de quitar la tapa y emitir un pesado suspiro de satisfacción, empezó a tocar algunas notas, a pesar de que las manos le estaban temblando al tener al señor Lee recargado en el piano mirÔndolo con suma atención, Jisung pudo tocar con éxito.


Cuando terminó de tocar, Minho aplaudió haciendo que el menor se pusiera tímido, debía admitir que se sentía especial por aquella acción del hombre.


De pronto, Lee tomó asiento a un lado de Jisung quien sintió sus pulmones contraerse al estar sumamente cerca y pegado del mayor, el asiento era muy pequeño por lo que literalmente estaban pegados.


—Tienes manos muy Ć”giles...— SeƱaló Lee tomando una de las manos de Jisung.


Las mejillas del menor se tornaron de color rojo ante el tacto del mayor quien con sus manos sostenĆ­a la suya y parecĆ­a admirarlo.


Aún cuando lo soltó la sensación permanecía en su piel, y no podía mirar a otro lado que no fueran la tapa del piano ya que debido a la cercanía sabía que si volteaba hacia el hombre, quien sí lo miraba a él, sus rostros quedarían demasiado cerca, y no podría soportarlo.


—¿Debo sentirme humillado porque un niƱo es mĆ”s talentoso que yo?— Preguntó Minho bromeando mientras colocaba la tapa de las teclas del piano.


Pero hubo una palabra que a Jisung le resonó demasiado fuerte en su cabeza, le causó un disgusto enorme en su interior y su rostro lo reflejó de inmediato.


—No soy un niƱo...— Dijo seco.


Minho alzó sus cejas mirando con sorpresa a Jisung, la verdad era que la idea de que el señor Lee lo viera como un niño no le gustaba.


No sabƭa exactamente por quƩ, pero no querƭa que ese hombre lo viera de esa forma, como un niƱo.


—¿Ah no?— Cuestionó Lee con una sonrisa y recargandose en el piano.


—No seƱor, tengo dieciocho aƱos... Hace mucho que dejĆ© de ser un niƱo...— Respondió.


Minho no pudo evitar soltar una pequeƱa risita que sin querer hizo sentir mƔs avergonzado a Jisung.


Este de inmediato se puso de pie sorprendiendo al mayor quien también hizo lo mismo, se dio cuenta entonces que Jisung se había molestado un poco, quizÔ pensó que se burlaba de él, pero de verdad que no era así.


—Espera Jisung...— Lo tomó del brazo para detener su paso.


Han se detuvo y miró al mayor que aún lo tomaba de su brazo, nuevamente el tacto lo hacía sentirse descolocado.


—Me disculpo, no querĆ­a molestarte...— Dijo con una sonrisa.


—SeƱor Lee, soy dos aƱos mayor que Jeongin, yo lo cuido siempre, y yo veo por mi mismo en casa, no me vea como un niƱo, por favor— Recalcó de nuevo.


De verdad que Jisung parecƭa desesperado por hacerle ver a Minho que no era un niƱo.


Minho se acercó un poco mÔs a él aún sin soltarlo, notó de inmediato el cómo Han se puso nervioso de nuevo, sus mejillas se tornaron de rojo y bajó la mirada.


—¿Entonces cómo quieres que te vea?— Preguntó el mayor.


Jisung alzó la mirada al fin, el señor Lee estaba cerca de él, podía sentir aquel embriagante y deleitante aroma de su perfume invadir sus fosas nasales.

Se acercó un poco mÔs a él, Minho no se movió, tan solo lo seguía mirando directamente a los ojos.


La tensión que había en el lugar era demasiada que Jisung sentía que el aire le faltaba, pero quería hacerle ver al hombre frente a él que no era un niño, que tenía la edad suficiente para todo lo que él quisiera hacerle.


—Jisung, puedo ver en tus ojos absolutamente todo lo que deseas ahora...— Habló Lee acercĆ”ndose otro poco. —¿Por quĆ© yo?— Preguntó.


Jisung, aún sintiendo su corazón a punto de explotar, se acercó aún mÔs quedando a una muy corta distancia de Lee, sus mejillas estaban rojas, su respiración era entrecortada y sentía su estómago contraerse.


Sabƭa que se estaba arriesgando demasiado, pero si la oportunidad se le estaba presentando, la aprovecharƭa al mƔximo.


—¿Y por quĆ© no?— Fue su respuesta mirando hacia los labios del mayor.


Minho subió una de sus manos hacia la mejilla del menor para tomarlo suavemente y con su dedo pulgar acariciar los labios ajenos.


—Haz estado deseando esto por mucho, Āæverdad?— Habló el mayor.


Jisung ya ni siquiera podía hablar, así que se limitó a responder asintiendo con su cabeza.

La mano ajena sobre su mejilla y delineando sus labios se sentĆ­a tan bien, la forma en la que el mayor lo miraba, lo cerca que lo tenĆ­a.


—PĆ­delo...— Dijo Lee.


Jisung lo miró entre confundido y dudoso, de verdad que quería, quería sentir a ese hombre sobre él y tenerlo, pero una pequeña parte de su cabeza le decía que no, que debía controlarse.


ĀæDe verdad debĆ­a?.


—PĆ­deme que te tome...— Repitió Minho acercando mĆ”s su rostro al de Jisung.


El mejor podía sentir la respiración de Minho sobre él, lo tenía aún mÔs cerca, sus ojos lo veían fijamente y después a sus labios haciendo que su estómago revoloteara.


—Tomeme...— Pidió.


—Di "por favor"— Dijo Minho con una sonrisa.


—Por favor...—


Entonces Minho capturó los labios de Jisung con los suyos en un beso que el menor correspondió de inmediato, los labios de Minho eran tan suaves y dulces que estaba seguro que se volverían en su adicción mÔs grande.


Se besaban de una forma en la que podĆ­a percibirse que ambos habĆ­an estando esperando por eso durante mucho tiempo, las manos de Lee tomaban a Jisung del rostro mientras que el menor apretaba con ambas manos la camisa del mayor.


La manera en la que la lengua de Minho jugaba con la suya lo hacía sentirse aún mÔs descolocado, se podía escuchar sus respiraciones agitadas por toda la oficina.

Aún en aquel beso, Minho guió a Jisung hasta el piano donde al llegar lo tomó de los muslos para cargarlo y sentarlo sobre el instrumento.


Jisung tuvo que abrir las piernas para que Minho se colocara entre ellas y poder continuar el beso, lo abrazó del cuello y lo rodeó con sus piernas sobre la cintura, mientras que Lee acariciaba los muslos del menor.


Los labios de Minho comenzaron a descender hasta su cuello donde se permitió besar y dar pequeñas mordidas mientras que Jisung hacía su cabeza hacia atrÔs para darle mÔs paso a Lee, estaba extasiado gracias a las sensaciones que Minho estaba provocando en él.


Parecƭa un sueƱo hecho realidad.


Minho tomó a Jisung para cargarlo sin dejar de consentir su cuello, salieron de aquella oficina y se dirigieron hasta la habitación del mayor, donde Lee entonces colocó a Jisung sobre su cama, se deshizo de sus zapatos y Jisung también.


El menor estaba respirando demasiado agitado, comenzaba a sentirse mÔs caliente y mÔs deseoso, y eso solo empeoró cuando Minho se colocó sobre él y comenzó a quitarse la camisa dejando al descubierto su torso, fue inevitable quedarse hipnotizado ante la figura que veía, un abdomen marcado y una cintura delgada, las clavículas bien definidas, era simplemente mejor que lo que su imaginación había creado.


Lee volvió hasta Jisung para volver a besarle mientras que sus manos tomaban la camisa contraria para irla subiendo de a poco, Jisung se dejaba hacer mientras que sus manos rozaban la suave piel del mayor.

Jisung fue quien de pronto hizo que Minho quedara acostado sobre la cama para entonces poder deshacerse al fin de su camisa, y los ojos de Lee brillaron al ver al fin el torso desnudo de Jisung, sus manos inquietas fueron hasta su pequeƱa cintura para apretujar mientras se levantaba quedando sentado con Jisung sobre Ʃl volviendo a besarlo.


Jisung jugaba con el cabello del mayor, soltaba pequeños jadeos ante los apretones que Minho le daba en su cintura, y algunos gemidos se escapaban de su boca cuando el mayor empezó a bajar regando besos por su cuello, lamiendo un poco haciendo que su piel se erizara, besaba sus clavículas bajando por su pecho, mordiendo un poco su delicada piel.


—”Agh!— Gimió mĆ”s fuerte cuando sintió la lengua hĆŗmeda de Lee sobre su pezon.


Eso solo logró que Minho se excitara mÔs, con su lengua jugaba con el botón del menor, escucharlo gemir y verlo tirar su cabeza hacia atrÔs con sus gestos de placer solo lo estaba poniendo mÔs y mÔs duro, se pasó hacia el otro pezon y Jisung volvió a gemir.


Sin dejar de lamer su pezon, lo tomó para volver a acostarlo sobre la cama quedando entre sus piernas, regando un camino de besos sobre el abdomen del menor mientras iba bajando, Jisung apretaba las sÔbanas y mordía sus labios, su pecho subía y bajaba rÔpido, podía sentir su entrepierna punzar ante la sensación, al dejar de sentir los labios de Minho sobre su piel, bajó su mirada y se encontró con la de Lee mirÔndolo fijamente.


El mayor comenzó a desabrochar el pantalón de Han, estaba tan ansioso por ya tenerlo completamente desnudo para él, bajó el pantalón para al fin deshacerse de este, dejando a Jisung en ropa interior, sintió su boca salivar al ver el bulto de Jisung que indicaba que ya estaba duro, su propia entrepierna ya se sentía mÔs caliente, sus manos comenzaron a acariciar sus muslos desnudos, apretando de vez en cuando, sin dejar de mirarlo dejó un pequeño beso sobre el miembro de Jisung, y aunque fue sobre la tela fue imposible para Jisung no gemir y sentirse cada vez mÔs deseoso.


Colocó sus manos sobre el borde de su ropa interior para comenzar a bajarla lentamente, el roce de las manos de Minho sobre su piel lo estaba haciendo sentirse mÔs ansioso, el mayor lo estaba haciendo a propósito, hacía las cosas lentas para hacerlo desearlo aún mÔs, y de verdad que le estaba funcionando, Jisung se sentía mÔs y mÔs inquieto.


Una vez que se deshizo de los boxers ajenos, su boca se hizo agua al ver el miembro erecto del menor quien pedía por atención, y Minho estaba preparado para complacerlo, ese chico había esperado por ese momento desde hace mucho tiempo, y por supuesto que Lee siempre fue consciente de ello.


Comenzó a besar sus muslos subiendo lentamente, Jisung sentía la respiración caliente de Lee sobre su piel, flexionó las piernas para hacerlo subir mÔs rÔpido, soltó un respiro pesado cuando sintió la respiración del mayor sobre su miembro, y apretó sus ojos y soltó un grito de placer cuando la lengua de Minho pasó de sus testículos hasta la punta.

Se iba a volver loco de placer, eso era mÔs que seguro, y lo confirmo cuando toda su longitud fue envuelta por la húmeda boca del mayor.


—AHH.... S-SeƱor Lee...— GemĆ­a de extremo placer.


Su cabeza estaba hacia atrƔs y arqueaba su espalda, Minho subƭa y bajaba apoyƔndose de sus manos, sentƭa su pene apretado entre sus pantalones, definitivamente tener a Jisung asƭ tambiƩn era un sueƱo hecho realidad.


Escucharlo gemir, ver como se retuerce de placer, era tan deleitante tenerlo de esa forma.


Minho se detuvo entonces, estaba tan excitado que ya no podía aguantar mÔs, así que comenzó a deshacerse de su propio pantalón, Jisung lo miraba con suma atención, si había algo que le gustaba de ese hombre eran sus muslos, aún con aquellos pantalones de vestir que siempre usaba se le veían tan tonificados y grandes, y lo confirmó cuando al fin lo vio sin pantalón, y sus ojos brillaron cuando entonces el mayor se quitó su bóxer quedando completamente desnudo al igual que él.


Minho se inclinó hasta su oreja para darle una pequeña mordida que lo hizo erizarse.


—Date la vuelta...— Le susurró en su oĆ­do.


No se lo tuvieron que pedir dos veces, Jisung de inmediato acató la orden recibida.


—Sobre tus rodillas— Ordenó Lee y Jisung obedeció.


Jisung se recargó sobre sus codos intentando estabilizar su respiración, cosa que le resultó imposible al sentir las manos de Minho acariciar su espalda y sus glúteos, los apretaba de vez en cuando, el roce en su piel se sentía caliente, se sentía bien.


Lee se estiró un poco para alcanzar el cajón de su mesa de noche que estaba ahí cerca, al abrirla sacó entonces un pequeño bote de lubricante.


Un leve grito salió de la boca de Jisung cuando Minho estampó fuertemente una de sus manos sobre su trasero, y luego hizo lo mismo otra vez, Jisung sentía el ardor en su piel por cada nalgada, pero se sentía tan bien que solo atinaba a apretar las sÔbanas.


Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de Minho al ver los glúteos de Jisung tornados de color rojo, comenzó a masajearlos y dejar pequeños besos sobre ellos.

Jisung se sobresaltó un poco al sentir su entrada ser tocada por uno de los dedos del mayor, su respiración se hizo mÔs agitada y los nervios incrementaron.


—Shh... Solo relĆ”jate...— Le decĆ­a Minho acariciando su espalda.


Abrió el pequeño bote para llenar dos de sus dedos del producto, lo dejó a un lado y empezó a tantear la entrada de Jisung para humedecerla bien antes de invadirla.

Jisung respiraba lentamente intentando anticipar cualquier cosa, estaba entre el placer y los nervios, pero disfrutaba del toque del mayor, era tan delicado y cuidadoso que lo hacĆ­a sentir bien.


—Si quieres que pare, dĆ­melo...— Le dijo Minho.


Jisung solo asintió emitiendo un gran suspiro, el cual se convirtió en gemido al sentir un dedo entrar en él, mordió sus labios y arqueo mÔs su espalda.


Minho se quedó unos momentos ahí para después comenzar a entrar y salir, de su boca salían pequeños gruñidos y sentía su miembro endurecerse aún mÔs.

Agregó un segundo dedo y Jisung gimió mÔs fuerte, Lee empezó a mover su mano lentamente, abría y cerraba sus dedos dentro del menor para prepararlo bien.


Ya estaba deseoso por introducir su pene y hacerlo gritar aún mÔs de placer, necesitaba oírlo pedir y suplicar mÔs, y enterrarse tan profundo dentro de él.


—AH... S-SeƱor...— Apenas y podĆ­a hablar.


Minho siguió moviéndose mÔs rÔpido y lo mÔs profundo que podía.


—¿Debo parar?— Preguntó.


—”N-No!— Casi gritó.


Jisung ya necesitaba que el seƱor Lee lo follara, necesitaba ya sentirlo dentro de Ʃl, que le diera tan duro como pudiera porque si no lo hacƭa ahora se iba a volver loco.


Afortunadamente Minho entendió el mensaje, sacó sus dedos entonces, tomó el bote de lubricante nuevamente y chorreo un poco en toda su extremidad, él también ya estaba demasiado deseoso por entrar en el menor.


Se colocó en la entrada de Jisung, quien comenzó a respirar mÔs agitado al sentir la punta tocarlo, Minho solo lo rozaba para provocarlo mÔs, y en efecto, Jisung se estaba desesperando.


—”Por favor... Metala ya!— Casi suplicó.


Minho rió un poco, y sin mÔs, empezó a introducir su pene en Jisung, quien gimió mÔs fuerte al sentir la intromisión lenta en él.

Mordió sus labios mientras hundía su rostro entre las sÔbanas, podía sentir el pene del mayor deslizarse dentro de él poco a poco.


El grosor era increíble, la sensación inexplicable y el placer era deleitante.


Minho lanzó su cabeza hacia atrÔs al sentir lo estrecho que Han era, su pene apretado entre las paredes del menor, se hundió lo mÔs que pudo siendo cuidadoso de no lastimarlo.

Se quedó unos momentos quieto dejando que Jisung se acostumbrara al tamaño, mientras que con sus manos acariciaba los glúteos del menor.


—Por favor... MuĆ©vase...— Pidió Jisung.


El mayor comenzó a moverse lentamente primero, entraba y salía de él tomÔndolo de la cadera apretandolo un poco.


Podía sentir el sudor bajar por su rostro, el calor incrementaba aún mÔs en la habitación, y el placer ni que se diga.


—M-MĆ”s rĆ”pido...— Pidió nuevamente el menor.


Minho obedeció empujÔndose dentro de Jisung un poco mÔs rÔpido, lo podía escuchar gemir, ya no se estaba controlando, simplemente se permitía disfrutar de lo que sentía.


Comenzó a incrementar la velocidad un poco mÔs, Jisung arqueaba la espalda en busca de mÔs, Minho se empujaba mÔs rÔpido y mÔs profundo, pero parecía no ser suficiente para el menor.


—MĆ”s fuerte p-por favor— Pidió entre gemidos.


—Dime exactamente lo que quieres— Le dijo Minho.


—Folleme tan fuerte como pueda— Pidió entonces.


Esas simples palabras fueron el punto débil del mayor, sin mÔs empezó a empujarse mÔs fuerte dentro de Jisung.


El menor no podía ni cerrar la boca, estaba casi que gritaba de placer, Minho no era la excepción, él también estaba gimiendo y el sonido de sus testículos chocando contra los glúteos de Jisung resonaba por la habitación.


Se empujó tan fuerte que Jisung gritó fuerte, fue entonces que se dio cuenta que había alcanzado el punto dulce de Han, continuó con ese ritmo haciéndolo gritar mÔs.


—”S-SEƑOR...!—


—Di mi nombre— Le susurró a su oĆ­do empujĆ”ndose mĆ”s adentro.


Jisung sentƭa que estaba punto de venirse, estaba retorciƩndose de placer.


—”AH...!— Volvió a gemir.


—Di mi puto nombre— Ordenó metiendo su pene aĆŗn mĆ”s profundo, tocando el punto de Han.


—”MINHO!— Gimió al fin el menor.


Minho salió de Jisung solamente para voltearlo haciendo que quedase de espaldas contra el colchón, le abrió las piernas y volvió a introducir su pene aún mÔs fuerte haciéndolo gritar de nuevo.


No fue suave esta vez, se lo estaba follando tan duro de forma en la que se pudiera segurar que Jisung jamƔs olvidarƭa ese momento.

Con sus manos jugaba con los pezones erectos del menor que estaba hecho un manojo de gemidos.


Mientras se enterraba mÔs y mÔs dentro de Jisung, fue hasta su boca para comenzar a besarlo, Jisung lo aprisionó con sus piernas enredadas en su cintura y dejó sus manos sobre su espalda, ante el enorme placer que estaba sintiendo iba enterrando sus uñas sobre la espalda de Minho, quien sólo gemía de placer ante la sensación.


—V-Voy a acabar...— Avisó Jisung.


Minho comenzó a embestirlo mÔs fuerte entonces, y Jisung ya no pudo aguantar mÔs y se vino sobre su abdomen, Minho comenzó a masturbarlo para ayudarlo.

Minutos despuƩs tuvo que salir de Jisung pues tambiƩn habƭa acabado, mientras con su mano se ayudaba.


Una vez terminando, Minho se dejó caer a un lado de Jisung, ambos estaban sumamente cansados y extasiados de placer, había sido maravilloso sin duda alguna.


Luego de un rato, Minho se puso de pie y fue hasta el baño, Jisung solo lo veía mientras intentaba regular su respiración, sentía sus piernas temblar aún.

Minho regresó con un trapo y comenzó a limpiar el abdomen de Jisung que estaba lleno de semen.


Cuando terminó dejó el trapo a un lado y volvió a un lado de Jisung, se acomodó de lado y se recargó sobre su mano para mirarlo mejor.


—¿EstĆ”s bien?— Preguntó Minho.


—Estoy mĆ”s que bien— Respondió el menor.


Ambos rieron, Minho se acercó un poco mÔs a Jisung para volver a besarlo, y por supuesto que el menor lo recibió gustoso.

Descubrió lo mucho que le gustaban los labios del mayor y no pensaba soltarlo.


—TodavĆ­a me siento caliente...— Dijo Minho entre besos.


Jisung se separó de él para colocarse a horcajadas encima, Minho se permitió mirarlo mientras que con sus manos acariciaba sus piernas.


Rozó su pene contra el de Minho haciendo que el mayor comenzara a excitarse mÔs.

Se inclinó hacia el miembro del mayor para tomarlo con su mano y empezar a masturbarlo, Minho cerraba sus ojos dejÔndose llevar.


De su boca salió un ronco gemido cuando Jisung pasó su lengua por toda la longitud, viajó desde sus testículos hasta la punta quedÔndose ahí para entonces comenzar a introducir todo el pene en su boca.

Minho tiraba la cabeza hacia atrÔs gruñendo ante el placer de sentir la boca húmeda de Han.


Jisung jugaba con su lengua en el glande del mayor, chupaba todo el pene metiendolo todo a su boca, como si de un dulce se tratara, mientras subƭa y bajaba se apoyaba con su mano para masturbarlo y darle mƔs placer, y lo estaba logrando.


Minho estaba casi tocando las nubes, Jisung era demasiado bueno con su boca, lo estaba haciendo sentirse sumamente satisfecho y lleno de placer, un placer que no habƭa experimentado jamƔs.


Jisung empezó a masturbarse también al sentirse excitado igual, los gemidos roncos de Minho sonaban tan bien que lo hacían ponerse mÔs duro.

La boca de Jisung era un verdadero elixir, estaba seguro de lo mucho que soƱarƭa con ella a partir de ese momento en adelante.


—A-Ah... Jisung... Voy a venirme...— Avisó.


El menor no se detuvo, continuó con su tarea, fue entonces que Minho ya no pudo aguantar mÔs y terminó dentro de la boca de Jisung, quien segundos después se vino también manchando las sÔbanas.


Minho miró a Jisung quien tenía las mejillas llenas, y lo vio tragar sin ningún problema su semen.

Tomó asiento entonces quedando de frente a Jisung quien nuevamente se había subido a horcajadas sobre él y con su pulgar limpio las comisuras de la boca del menor.


—¿EstĆ”s bien?— Le preguntó nuevamente acariciando su mejilla.


Jisung asintió sonriendo, estaba demasiado bien, mejor que nunca en realidad.


Se acercó hasta el mayor para volver a besarlo, le gustó que mientras se besaban Minho consentía su mejilla con su pulgar, le gustaba la forma en la que lo besaba, suave, delicado, permitiéndole sentir a detalle sus labios, jugar con sus lenguas.


El sonido de un teléfono celular los hizo separarse, Minho apartó cuidadosamente a Jisung quien se quedó sentado en la cama mientras que el mayor iba a ver cuÔl teléfono sonaba.

Al encontrarlo y ver qué no era el suyo se lo pasó de inmediato a Han, quien contestó de prisa.


—¿SĆ­?—


—Amigo, ya estamos en camino, llegamos en treinta minutos— Escuchó la voz de Jeongin al otro lado del telĆ©fono.


Jisung miró a Minho quien sólo lo miraba también mientras se ponía su ropa interior y su pantalón.


—D-De acuerdo, aquĆ­ los espero...—


—Espero que mi papĆ” no estĆ© aburriendote con sus historias del trabajo— Rió el menor.


—A-Ah no... Para nada...— Mordió sus uƱas.


Minho tomó asiento en la orilla de la cama viendo atentamente a Jisung.


—”Bien, nos vemos en un rato!—


—Adiós...— Colgó el telĆ©fono.


El mayor notó de inmediato que Jisung ahora se veía un poco preocupado.


—Amm... Jeongin dijo que ya vienen en camino, deberĆ­a vestirme...— Le dijo al mayor.


Lee se puso de pie y le pasó a Jisung su ropa, el menor comenzó a vestirse en silencio y un poco lento pues estaba algo adolorido de las piernas y del trasero.


Una vez que ambos ya estaba vestidos y habĆ­an vuelto a la normalidad, decidieron bajar a la sala.

Sin embargo, en las escaleras, antes de llegar a la sala, Jisung tomó a Minho del brazo para detenerlo, el menor se sorprendió ante la acción.


—SeƱor Lee... Jeongin no se va a enterar de nada...— Dijo.


Minho parpadeó un poco confundido, soltó una pequeña risita porque ahora podía ver que Jisung estaba un poco apenado.


Se acercó a él haciendo que su espalda se pegara al barandal, colocando sus manos sobre este aprisionando a Jisung entre ellas.

Lo miraba fijamente a los ojos, tan cerca de su rostro, el cual estaba rojo por la pena.


—No hay nada de que avergonzarse Jisung... Lo deseabas tanto como yo y simplemente sucedió— Comenzó a decirle. —Por Jeongin no te preocupes, Ć©l no tiene por quĆ© saberlo— Aseguró.


—Realmente disfrute cada momento...— Confesó Jisung.


Minho lo tomó del mentón para entonces besarlo suavemente, y Jisung se dejó hacer.


—Yo tambiĆ©n— Dijo ahora Minho separĆ”ndose un poco del beso.


Ambos se sonrieron entonces y continuaron su camino hacia la sala donde tomaron asiento en los sillones donde se encontraban en un principio.


El seƱor Lee habƭa sacado un tablero de Go para jugar con Jisung en lo que sus amigos llegaban.

Luego de varios minutos y varias rondas de juego, la puerta de la casa fue abierta dejando ver a los tres amigos de Jisung que al fin habĆ­an llegado.


—”Jisung-ah!— Exclamó Jeongin al entrar a su casa.


Minho y Jisung detuvieron su juego para ponerse de pie, Jeongin saludó primero a su amigo y luego a su padre con un muy fuerte abrazo.


DetrƔs del menor venƭa Hyunjin y Seungmin quienes tambiƩn lo saludaron y le ofrecieron una reverencia al mayor.


—¿Te aburriste?— Preguntó Jeongin a Han.


—Claro que no, la pasamos muy bien, Āæverdad?— Respondió el seƱor Lee.


—A-Ah sĆ­, jugamos mucho— Dijo Jisung sonriendo.


Jeongin le sonrió a su padre en señal de agradecimiento.


—Bien, es hora de irnos entonces, llegaremos tarde a la pelĆ­cula— Dijo Hyunjin.


—SĆ­, esperenme en el auto, irĆ© por mi mochila— Avisó Jeongin.


Hyunjin y Seungmin se despidieron del mayor para salir de la casa hacia el auto, mientras que Jeongin subió de prisa a su habitación.


Jisung recogió sus cosas y estaba por salir pero Minho lo detuvo de pronto.


—Esto no fue una experiencia para matar la curiosidad, lo sabes, Āæno?— Le preguntó en voz baja.


Jisung parpadeó confundido, realmente él pensaba que después de ese día no volvería a ver al señor Lee por lo incómodo que podría resultar para ambos, ademÔs de que no podrían tenerse como quisieran.


Aún así, asintió como respuesta porque de su parte fue mÔs que eso.


—Me deseas...— Jisung volvió a asentir. —Tanto como yo a ti...— Se acercó un poco mĆ”s.


Jisung podía sentir la adrenalina de saber que Jeongin podría bajar en cualquier momento, y si hacían algo que no debían podrían ser descubiertos, pero aún así no se alejaba, porque la simple cercanía de ese hombre era demasiado para él.


Minho le extendió una hoja de papel que estaba doblada, Jisung la tomó entonces.


—Si sabes guardar bien un secreto podemos tenernos las veces que quieras...— Le susurró en su oĆ­do. —Cuando me necesites ahĆ­ estarĆ©...— Dijo.


Jisung lo miró entonces y Minho lo volvió a besar rÔpidamente, un beso fugaz que lo dejó con ganas de mÔs.


—Solo tienes que pedirlo— Finalizó Minho para despegarse de Ć©l.


Segundos después Jeongin bajó corriendo de las escaleras con su mochila en mano.


—CreĆ­ que estabas en el auto— Le dijo a Jisung.


—Te estaba esperando— Dijo Jisung.


—Si tĆŗ lo dices...— Dijo el menor para ir hasta su padre y volver a abrazarlo. —Llego en la tarde papÔ— Le decĆ­a.


Jeongin se despidió de su padre y Jisung también lo hizo con una reverencia, para entonces ambos menores salir de la casa hacia el auto mientras que Minho los miraba irse desde la puerta.


Jisung, ya en el auto y mientras que se preparaban para irse, veía a lo lejos la figura del hombre aún en la puerta, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro al recordar cada toque, cada beso, cada momento vivido en aquella habitación.


—”Listo, vamonos!— Anunció Hyunjin encendiendo el auto.


Sin mƔs, comenzaron a avanzar y a alejarse de la casa de Jeongin.


Mientras que sus amigos jugaban, platicaban y cantaban, Jisung solo los escuchaba sin poder dejar de pensar en el seƱor Lee.

De verdad que sentĆ­a un poco de pena porque se trataba del papĆ” de Jeongin, pero en serio no entenderĆ­an lo mucho que deseaba a ese hombre.


Definitivamente querĆ­a verlo cuantas veces fueran posibles, no le importaba si tenĆ­a que esconderse o si todo era secreto, solo querĆ­a tenerlo.


AsegurÔndose que sus amigos no lo vieran, sacó la nota que el señor Lee le había dado antes de irse, la abrió poco a poco y entonces la leyó.


En ella venía un número telefónico el cual supuso de inmediato que era el de él, también había una dirección escrita donde suponía sería su lugar de encuentro, y al final venía escrito "solo tienes que pedirlo".


Con una sonrisa en su rostro dobló nuevamente aquella hoja y la guardó en su bolsillo.


SĆ­, por supuesto que lo pedirĆ­a una y otra vez.


Todo en secreto.