OUR LIFE SOUKOKU》

Summary

El tan reconocido Soukoku guarda un gran secreto. Dazai y Chūya se casaron nomás se conocieron, todo empezó como un juego y ahora son inseparables. Su vida privada y su hijo de siete años de edad son su mayor secreto. ¿Qué sucederá cuando la ADA y la Port Mafia se enteren de la verdad?

Genre
Drama/Other
Author
NamYuu22
Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

NUESTRA VIDA DE CASADOS

Chūya salía de la sede de la Port Mafia después de un agotador día de trabajo. Akutagawa y Gin querían acompañarlo, pero él simplemente se negó, diciendo que tenía que atender otros asuntos antes de ir a casa.


Llegó al conbini y eligió unas galletas y un cartón de leche con chocolate. Se dirigió al pasillo del arroz y los huevos para ponerlos en su canastilla y posteriormente ir a pagar.


Finalmente salió de la tienda de conveniencia para ir a casa. La luz de la Luna y las lámparas de las calles iluminaban su camino. No tenía miedo ir solo, a esas horas de la noche aún había muchas personas fuera de casa.


Después de unos minutos, llegó a casa. Una mansión cubierta entre arbustos para seguir guardando su secreto: su matrimonio con Dazai.


— ¡Mamá! ¡Llegaste!


Fumiya, de siete años de edad. Un niño de cabellera igual a la de su padre y ojos de su madre, siempre hacía gran algarabía cuando éstos llegaban a casa.


Abrazó a Chūya de manera amorosa, siendo correspondido.

El pelirrojo se puso a su altura y le mostró la bolsa de las compras, sacando el paquete de galletas y la leche con chocolate.


— Te extrañé, cariño. Mira lo que te traje. Hoy vengo muy cansado para prepararte la cena...


Dijo, mientras el niño iba a la mesa para cenar.


— ¡Gracias, mami!


Dazai iba de regreso a casa, caminando en compañía de Ranpo, Kunikida y Atsushi. Su hogar estaba justo detrás de esos arbustos, pero con todos ellos cerca, en especial Ranpo, ¿Cómo se suponía que iba a llegar a casa?


— Bueno... Iré a buscar gatitos callejeros por ahí. Nos vemos mañana.


Inventó para escapar.


— Los gatos callejeros fueron adoptados ayer, Dazai. ¿Qué escondes?


Cuestionó Ranpo, haciendo dudar a Kunikida y Atsushi que había algo más en Dazai de lo que ellos no estaban enterados.


— Oh, ¿Enserio? Entonces... Igual echaré un vistazo.



Pudo escapar pero ellos ya sabían esa ubicación, y seguramente volverían al lugar para averiguar sus dudas.


Dazai pudo llegar a su casa, y al igual que Chūya, fue recibido por Fumiya, con un abrazo cariñoso.


— ¡Mami! ¡Papá llegó! ¡Papi está aquí!


Dazai lo levantó en brazos y besó con ternura una de sus mejillas, caminando con él hacia Chūya y abrazando de lado a su esposo, con su brazo libre.


— Hola, mi Chūya. ¿Tuviste un buen día hoy? El mío fue aburrido, pero por suerte está por terminar.


El pelirrojo se dejaba querer, y se aproximó al más alto, inclinándose un poco, para besar una de sus mejillas, muy cerca de sus labios, siendo cariñoso con él.


— Dazai. Alguien nos miró hablando juntos la semana pasada y sin pelear. Creo que empiezan a sospechar.