Capítulo único ♡

Después de estar escuchando media hora al abogado, JiHoon colocó su puño sobre la hoja y firmó el divorcio con SeungCheol.
No había nada qué hacer, lo amaba, jamás lo ocultó pero las discusiones tan frecuentes lo cansaron, de igual manera se sentía SeungCheol.
No hubo infidelidad por parte de ninguno de ellos, SeungCheol tampoco podía decir que no amaba a JiHoon porque probablemente esa sería la mentira más grande del universo.
Las peleas en el poco tiempo donde estaban juntos en casa fue el detonante para llegar a buscar a los abogados y terminar con su matrimonio de cinco años.
Se habían conocido en la universidad, no fueron cercanos desde el primer día, JiHoon tenía su grupo de amigos y SeungCheol tenía otro, se ubicaban y saludaban cortésmente pero eso era todo.
Recién en segundo año de la carrera de enfermería trabajaron juntos en una de las prácticas, eran buenos estudiantes y comenzaron con una batalla sana de conocimientos o quien llegaba más rápido a los fundamentos de los procedimientos de cada paciente.
Se acercaron aún más cuando formulaban los diagnósticos en una cafetería cerca de la universidad, las preguntas fueron saliéndose del tema que los reunía para conocerse íntimamente, sobre sus vidas afuera del hospital.
Era evidente que existía una conexión especial entre ellos, los primeros en darse cuenta fueron los demás integrantes del grupo en la práctica hospitalaria, solían ayudarse en los procedimientos y sus supuestas peleas por quien tenía la razón acababan con miradas cómplices y sonrisas coquetas que hasta los supervisores notaron.
—Es un desprendimiento de piel con cien por ciento de tejido granulatorio —JiHoon quitó el apósito tradicional del brazo de la señora de edad y miró a sus compañeros junto a su guía —Con una extensión de quince centímetros y sin ningún tipo exudado, sólo el contenido hemático propio de la herida.
—¿Te imaginas la causa del desprendimiento? —Preguntó el enfermero encargado de los alumnos. SeokMin.
—Considerando el lugar y el tipo de herida fue por las cintas adhesivas de aquí, su piel es fina por ende es más fácil que ocurra esto —Miró a SeungCheol y éste asintió con la cabeza, sonriéndole.
—Así es —Afirmó el enfermero titulado acercándose a JiHoon para observar la herida —Su piel se desprendió por un descuido de un paramédico, es algo que no podemos controlar, hay unas cintas adecuadas para los adultos mayores pero no llega ese insumo al hospital.
JiHoon eliminó el apósito y se sacó los guantes de látex desechándolos en la basura del carro de curaciones para preparar el material.
—¿Qué utilizarás para realizar la curación? —Interrogó SeokMin, uno de los puntos de la pauta de evaluación consistía en preguntarle a los alumnos sobre las patologías más frecuentes del servicio y sobre los procedimientos de los cuales se encargaban netamente los enfermeros.
Hasta el momento estaba bastante satisfecho con el grupo de alumnos, parecían manejar los contenidos y aún más importante, relacionar.
—Tull —Contestó SeungCheol pero se cubrió la boca con ambas manos cuando el enfermero se volteó a verlo.
—SeungCheol, ¿Por qué te metes? —Sonrió el mayor —Le estoy preguntando a JiHoon.
—Intruso —Dijo JiHoon divertido.
—Lento —SeungCheol se dirigió al castaño con voz infantil.
—¿Quieren dejar de pelear frente a la señora Hong? —SeokMin miró a la anciana en la cama, la cual le regaló una sonrisa cansada, estaba somnolienta y en cualquier momento se quedaría dormida en medio del procedimiento.
—Tull —Respondió JiHoon negando con la cabeza cuando miró a SeungCheol —La herida solo tenía la gasa y estaba adherida.
—¿Y por qué utilizarías ese apósito interactivo y no otro?
—Porque solo tiene tejido de granulación, además queremos mantener un ambiente fisiológico adecuado para poder regenerar la herida.
—Pero sólo con el tull se adherirá a la piel también y romperá las células nuevas en la próxima curación —Acotó SeungCheol con los brazos cruzados.
—Es que con cualquier apósito se va a adherir, no tiene exudado, no puedes utilizar otra cosa, siempre acabarás sacando las células de regeneración, por eso deberían hacerse curaciones a diario —Habló JiHoon con seguridad.
—Exacto —SeokMin asintió dándole la razón al castaño —Va a ser lenta su recuperación pero afortunadamente la señora Hong no tiene problemas de coagulación.
Infantilmente, JiHoon le sacó la lengua a SeungCheol cuando el profesor lo miró pero éste rápidamente se volteó encontrándolo burlándose de su compañero.
—¿Ustedes por qué siempre pelean? —Sonrió SeokMin haciendo un ambiente grato para trabajar, dándoles confianza a sus futuros colegas.
—Porque se aman —Respondió SoonYoung rodando los ojos.
—Eso lo dicen los niños pequeños —Habló JiHoon frunciendo el ceño.
SeokMin miró a los chicos divertidos —Bien, por peleadores, SeungCheol asistirá a JiHoon mientras que nosotros vamos a ver las otras curaciones.
Cuando salieron de la sala, SeungCheol se acercó a JiHoon quien ya se estaba colocando los guantes estériles, de todas las veces que lo había visto colocándoselos, siempre lo hacía a la perfección mientras que él seguía luchando para que sus dedos encargaran en el lugar que les correspondía.
—Choi el hoyo del queque SeungCheol —Dijo JiHoon desechando el papel de los guantes, levantó sus manos al nivel de su pecho mirando al mayor abriendo la caja de curación.
—Intentaba ayudarte —Se justificó SeungCheol.
—Yo también sabía la respuesta.
—Claro que no.
—Claro que sí —Sonrió coqueto —Intruso.
JiHoon sacó las pinzas y tijeras de la caja y cuando alzó la mirada para pedirle a SeungCheol que le echara un poco de suero, parpadeó rápidamente cuando recibió un beso en los labios que lo hizo retroceder dejando su mente en blanco.
SeungCheol sonrió al ver la expresión de JiHoon, se veía lindo con los labios levemente separados, sorprendido, con sus ojos abiertos más de lo normal y con un color carmín coloreando sus mejillas.
La primera reacción del castaño iba a ser empujarlo y reclamarle por su acto.
—¿JiHoon? —Apareció el profesor deteniendo al castaño —No puedes tocar a tu compañero, tienes guantes estériles.
—Manejo de áreas JiHoon —SeungCheol alzó sus cejas con una sonrisa —No me digas que aún no sabes manejarlas.
—Te detesto de tantas formas en este momento —Murmuró JiHoon bajando la mirada.
—SeungCheol hay que cambia una vía en la precaución de gotitas —SeokMin le pasó un par de guantes, una mascarilla para luego girarse y salir de allí —Ve ahora porque necesitan pasarle el tratamiento endovenoso de las tres.
—Bien, ahora iré —Dijo SeungCheol alejándose de JiHoon.
—¡Cheol ni siquiera me has puesto suero en la caja de curación! —Reclamó el castaño.
SeungCheol regresó y abrió el suero, desde la distancia indicada lo dejó caer en uno de los compartimientos de la caja de curación —Debes acostumbrarte a hacer las cosas solo, ¿O acaso cuando trabajes de enfermero tendré que andar junto a ti todo el tiempo?
—Lo echaría yo pero ya me he puesto los guantes —Tomó las gasas con las pinzas para humedecerlas en el suero.
—Debiste haber preparado antes todo tu material.
—No lo preparé porque el profesor dijo que me asistieras y se supone que eso hace la persona que asiste; está ahí para cuando necesite ocupar algo—Terminó elevando la voz y cuando alzó a mirada hacia SeungCheol, recibió otro beso rápido en los labios que intensificó el color en sus mejillas —¿Intentas sacarme de mis casillas?
—Quizás intente entrar a tus casillas —Se colocó la mascarilla y JiHoon supo que estaba sonriendo por sus ojos; brillantes y más pequeños.
—Te golpearía si pudiera pero luego me reclamarán por malgastar insumos contaminando los guantes.
—Debo ir a instalar la vía, Lee agresivo JiHoon, ¿Necesitas algo más?
—Estoy bien Choi el hoyo del queque SeungCheol —Respondió JiHoon.
—¿Otro beso?
—Que estoy bien —Inspiró profundamente —Gracias.
—¿Has comido cebolla hoy?
—¿Qué? —Preguntó confundido —¿A qué te refieres con eso?
SeungCheol se tocó la mascarilla donde estaba su boca —Huele a cebolla.
—Lárgate o te mandaré a urgencias —Cerró los ojos controlándose para no empujar el carro hacia un lado y golpearlo.
—Algodón de azúcar —Dijo SeungCheol antes de salir de la sala, volteándose para mirar al pequeño —Dulces y suaves como el algodón de azúcar.
JiHoon no quiso sonreír pero sus hoyuelos dejaron en evidencia que apretaba sus labios —Ridículo, ya vete.
Desde ese día su amistad dio un pequeño giro, SeungCheol ya había demostrado que sentía una atracción hacia el menor pero ahora JiHoon era quien debía decir o dar el siguiente paso.
—¿Algodón de azúcar? —Preguntó de pronto JiHoon cuando preparaba el tratamiento de la mañana en la estación de enfermería.
Era el único momento que encontró para hablar, no habían enfermeros, ni paramédicos cerca ya que una interna estaba dando una educación sobre úlceras por presión y oxigenoterapia, la gran mayoría de los trabajadores estaba en la sala de descanso escuchándola.
A él lo enviaron a preparar los medicamentos junto a SeungCheol porque al parecer eran los únicos que recordaron cómo se manejaban la oxigenoterapia de alto y bajo flujo, con cada litro junto a la FiO2 que daba.
Y cada uno demostró saber clasificar las úlceras, conocer cada apósito y poder trabajar con confianza y conocimientos.
—¿Cómo? —SeungCheol se apoyó en el mueble mirando al castaño.
—Eso me has dicho el otro día —Dijo en voz baja sin mirarlo, no se atrevía porque estaba seguro que se sonrojaría.
—Eso creo, la verdad no estoy seguro.
—¿Aquí es cuando me dices que te gustaría probar de nuevo para asegurarte del sabor?
—No —Respondió SeungCheol sin poder ocultar una sonrisa —¿Sabes? Mis papás siempre me han dicho que terminaré casándome con un enfermero o con un doctor, lo que sea del área de la salud y es un poco...
—Molesto, te entiendo, mi mamá piensa igual, tal vez no ahora pero si cuando comience a trabajar —Abrió la llave del goteo y colocó el papel con la indicación del suero junto al medicamento que había puesto dentro.
—Pienso que tendría ventajas y desventajas estar con alguien de este ambiente.
—Entenderá que tengas turnos en días festivos —Dijo JiHoon con el rostro serio colocando la aguja dentro de la ampolla del siguiente medicamento.
—Esa es la ventaja principal.
—También te entenderá mejor que nadie cuando llegues a casa a distraerte y olvidarte del hospital.
—Exacto —Chasqueó los dedos.
—No le dará náuseas cuando hables sobre cosas que normalmente la gente considera asquerosa.
—Como la aspiración de secreciones —Rió SeungCheol —Aún recuerdo tu cara ese día.
—No pude evitarlo, hasta se me aguaron los ojos.
—La otra ventaja es que podrás recordar la anatomía al estar en...
—¡No puedo creer que hayas dicho eso! —Exclamó JiHoon avergonzado.
—¡No tiene nada de malo! —Dijo SeungCheol casi riéndose a carcajadas —¿Lo puedes imaginar? Tocar cada uno de los músculos y seguir el recorrido de algunas venas.
—Por Dios, ¿Acaso eso te excita?
—Me gustaría probarlo algún día —Se encogió de hombros —Pero con alguien que también sepa o no tendría sentido.
—Posiblemente llame a la policía si comienzas a decirle esos nombres, pensarás que le estás echando una maldición.
—Creo que no sería tan mala idea casarme con un doctor —Se cruzó de brazos y recorrió el cuerpo de JiHoon con la mirada —O con un compañero de carrera.
—No me consideres a mí —Tomó la bandeja con los sueros y se dirigió a las salas seguido por el mayor.
—¿Por qué no? —Miró a todos los pacientes dormidos así que continuó con el tema.
—Porque una de las desventajas es que si los turnos están cruzados no nos veríamos jamás.
—Podríamos arreglarnos en ese tema, si se quiere se puede, no hay excusas.
—¿Me recibirías con un beso? —Preguntó divertido levantando sus talones para sacar el suero vacío y reemplazarlo por los que él preparó pero por más que se estiraba, no lograba quitarlo.
SeungCheol se acercó por la espalda del pequeño y rozó sus manos cuando sacó el suero —Y con el desayuno listo cuando llegues de turno de noche.
—También te iría a molestar a tu servicio.
—¿A robarme besos?
—Podría ser.
—Me gustaría —Se lo imaginó, tal vez no tenía mucho sentido pero logró imaginarlo.
—¿Por qué estamos hablando de esto? —Sonrió JiHoon mirando al pelinegro —Ni siquiera somos novios.
—Eso se puede solucionar.
Después de que las prácticas acabaran y las vacaciones llegarán, su comunicación siguió, no tardaron mucho en iniciar una relación amorosa, a pesar de que sus familias dieran por hecho que acabarían con alguien de ese mundo, no lo hacían por eso, se gustaban, la atracción que sentían traspasaron todas las barreras de lo obvio.
Ahora JiHoon se encontraba acostado en la cama de SeungCheol, completamente desnudo y aunque era invierno, lo que menos sentía era frío, no existía el pudor, estaba tan cómodo en aquel momento donde se besaban como si el mundo se hubiese detenido, como si no existiese nadie más.
El reloj se había detenido.
Y ellos apreciarían la anatomía del otro.
El mayor deslizó un dedo por el brazo de JiHoon, con los labios hinchados debido al beso donde prácticamente le robaron el oxígeno de los pulmones.
—¿En serio estás siguiendo el recorrido de mis venas? —Preguntó JiHoon con una sonrisa.
—¿Te molesta? —Acarició suavemente hasta el hombro del pequeño causándole cosquillas.
—No.
SeungCheol se inclinó hacia adelante y tomó un muslo de JiHoon, para elevar su pierna y hacer que sus miembros se rozaran, lo besó lentamente cerrando los ojos —La anatomía es fascinante y más cuando se trata de ti.
El castaño abrió los ojos cuando el beso finalizó y enrolló sus brazos en el cuello de SeungCheol, deseaba ese momento, ese segundo.
Deseaba a SeungCheol.
Era la primera vez que llegaba tan lejos con un chico y estaba seguro de que no estaba equivocado en su decisión.
Siempre se preguntó cómo sería, dónde sería, cómo se sentiría y con quién ocurriría.
SeungCheol había superado sus expectativas.
Porque sin importar donde estaban o qué hora era, lo único en lo que podía pensar era en el mayor y todo lo que le causaba con una mirada, con una sonrisa, con un beso, una caricia.
No podía estar equivocado.
—La sensibilidad de los seres humanos tiene que ver con las terminaciones nerviosas presentes en la piel —Deslizó su mano por la cara interna del muslo de JiHoon, cerca de su miembro —Sirven a manera de receptores sensoriales que proporcionan información al cerebro relacionada con la presión y la textura —Hundió sus dedos en el punto estratégico robándole un gemido al menor.
—Las células de Merkel —Sonrió nervioso JiHoon —Son las encargadas de transmitir las sensaciones a las neuronas.
—El cuero cabelludo contiene una gran cantidad de terminaciones nerviosas —Separó sus dedos y los llevó a la cabeza del castaño haciendo que cerrara los ojos, se inclinó hacia él robándole un beso que terminó en sus clavículas —La sensibilidad de las orejas reposa en dos puntos principalmente, detrás de la oreja y en el lóbulo.
Sacó la punta de su lengua y la introdujo en la oreja de JiHoon, trazó círculos pequeños, mordió el lóbulo y lo apretó suavemente entre sus labios, dejó que oyera su respiración y con voz grave le habló —¿Qué me has hecho, JiHoon? Estoy loco por ti.
El escalofrió que recorrió el cuerpo del castaño fue una de las mejores sensaciones que había experimentado, su pene estaba erecto rozándose con el de SeungCheol, estaba tan duro como él y aún ni siquiera comenzaban.
No quería imaginar cómo acabaría.
Pero era su turno de mostrarle cuánto sabía de anatomía.
Tomó el rostro de SeungCheol entre sus manos y besó sus párpados cuando cerró los ojos —Entre más delicado sea el órgano externo, más sensible será la piel que le rodea.
—Tienes razón —Sonrió SeungCheol cuando abrió los ojos.
—Otro punto lleno de células de Merkel es el cuello —Separó los labios mordiendo y lamiendo la piel ajena —Esto se debe a que protege las arterias.
Aprovechó de besar detrás de sus orejas, tomar el lóbulo entre sus dientes y besar su hombro derecho haciendo que SeungCheol cerrara los ojos y extendiera la cabeza hacia atrás haciéndole saber, sin palabras, que lo estaba disfrutando.
—¿Sabes de otra zona llena de terminaciones nerviosas? —Preguntó el castaño acariciando con la yema de los dedos el cuero cabelludo de SeungCheol, relajándolo.
—En los labios —Respondió moviendo sus caderas hacia adelante haciendo presión con su glande con la entrada del menor —Es la entrada principal al cuerpo, una zona ultra sensible.
—¿Deberíamos comprobarlo? —SeungCheol asintió y él coloco su mano en su nuca para terminar con la distancia que los separaba —Pero no se trata sólo de besar —Susurró separándose unos pocos centímetros —Los besos húmedos y una lengua juguetona activara las terminaciones nerviosas.
—Me gusta que utilices todo tu conocimiento en mí —Lentamente fue entrando en el castaño, a la vez que atrapó sus labios tomando los gemidos que salieron de su boca —Tranquilo JiHoonie —Afirmó su frente contra la del menor llegando al tope con su miembro —Trataré de ser cuidadoso.
—¿Tratarás? —Preguntó con la respiración agitada.
—Tu cuerpo es perfecto y no ayuda mucho con mi cordura.
—Tonto —Buscó los labios de SeungCheol y enrolló las piernas en su cintura, lo abrazó acariciando su espalda para despertar esa sensibilidad que protegía la espina dorsal.
A los minutos después, SeungCheol se sentó en la cama con JiHoon encima, tomó sus caderas, hundiendo sus dedos en la piel, con la intención de marcarlo, ayudándolo para moverse hacia atrás y adelante, echando su cabeza hacia un lado para que el castaño abusara de su cuello.
Le encantaba la forma en que lo hacía.
Antes de llegar al orgasmo, SeungCheol tomó el dedo de JiHoon y lo introdujo a su boca, lamiéndolo y saboreándolo como si se tratara del más exquisito de los manjares.
Esa fue una noche inolvidable.
Se convirtieron en una de las parejas más querías por todo el área de enfermería de la universidad, no sólo porque se veían bien juntos sino que para todos parecían destinados a llegar lejos.
Pero de la mano.
Y así lo dejó claro SeungCheol el día de la graduación, él tenía claro lo que quería y era compartir el resto de su vida con la persona que amaba.
¿Muy jóvenes?
Para muchos ojos lo era pero no quería dejar ir a la única persona con la que había conectado en todos los sentidos.
JiHoon no era su otra mitad porque antes de entregarse a alguien más, uno es quien debe estar completo.
Pero lo complementaba como nadie.
Y antes de que acabara la noche le pidió matrimonio.
Había comenzado una nueva etapa en sus vidas, eran enfermeros titulados, deberían trabajar en lo que amaban y JiHoon aceptó seguir esa vida junto a SeungCheol.
Trabajar en el mismo hospital fue bueno los primeros años, JiHoon era enfermero del servicio de medicina mientras que SeungCheol trabajaba con los pacientes pediátricos.
JiHoon se escapaba siempre que podía para ver a su esposo y SeungCheol en sus días libres lo esperaba con el desayuno en la mesa cuando el menor llegaba de los turnos de noche.
Pero ahora no quedaba nada de eso.
Trabajar en el mismo sitio ya no era agradable para ninguno de los dos después de que firmaron el divorcio.
Bien si antes cada vez que se cruzaban en los pasillos aprovechaban de intercambiar palabras y besos, ahora intentaban no verse por los fríos pasillos del hospital.
El corazón de JiHoon latió con fuerza cuando desde el mesón vio a SeungCheol afuera de medicina hablando con un kinesiólogo, no sabía si lo había ido a ver a él o simplemente estaba pasando por ahí.
Quería pensar que era la primera opción.
—¿JiHoon? —Lo llamó por tercera vez SoonYoung —¿Mirando a SeungCheol otra vez?
—Parece feliz, ¿No es así? —Su voz llena de tristeza hizo que su amigo sobara su espalda.
—Se ve bien —Respondió SoonYoung haciendo una mueca con los labios.
—Hoy se llevó las cosas de la casa, pensé que no iría.
—¿Y cómo te sientes?
—Vacío —Admitió JiHoon forzando una sonrisa pero fue en vano, su rostro de tristeza lo delató en cómo se sentía por dentro —Se supone que no debería sentirme de esta forma, yo acepté acabar con nuestro matrimonio.
—Quizás SeungCheol no era la persona indicada para ti —Aquellas palabras hicieron que el menor lo mirara —Dicen que hay dos amores en nuestra vida, uno con el que te llevas muy bien pero que no termina con un final feliz y otro con quien decides compartir tu vida y es con quien debes estar, eso no significa que olvides al otro, todo lo contrario, siempre estará presente para ti.
JiHoon tomó el lápiz del mesón y golpeó suavemente sus dedos con él sintiendo como sus ojos se humedecían, tenía sentido lo que había dicho SoonYoung pero siempre pensó que SeungCheol era esa persona.
—No llores —SoonYoung arrugó la frente cuando su amigo se cubrió el rostro con las manos.
—Iré a lavarme, ya regreso para terminar las indicaciones de hoy —Se levantó en dirección a la sala de descanso, sus lágrimas no se detuvieron cuando estuvo solo.
Y su pecho nunca había dolido tanto.
Al salir, SoonYoung lo siguió con la mirada cuando llegó, como si le quisiera decir algo, se sentó en el mesón y al tomar el lápiz para continuar trabajando, encontró una hoja encima que llamó su atención y un corazón para poner su credencial.
—Esto... —Enseñó las cosas en su mano sin entender de dónde habían salido.
—SeungCheol se acaba de ir.
La primera reacción de JiHoon fue salir corriendo del servicio para alcanzarlo, logró hacerlo en las escaleras que llevaban a pediatría.
—¿Por qué? —Preguntó colocándose frente al pelinegro, parecía tan cambiado, a pesar de que lo había visto en la mañana, no era lo mismo.
No quería mirarlo como un desconocido, no lo era pero el hecho de ya no vivir bajo el mismo techo lo obligaba a verlo así.
Habían compartido la cama durante años y ahora ni siquiera sabía dónde vivía.
No era justo.
—Recordé que hace meses quieres hacer ese curso —Miró la hoja de papel en las manos del menor —Nos avisaron en pediatría y no quedaban muchos cupos, así que compré uno para ti.
—No debiste hacerlo —Su voz apenas salió —¿Cuánto costó?
—No hablemos de dinero por favor, te servirá y lo sabes.
—No quiero aprovecharme, menos ahora que debes estar pagando un lugar donde vivir —Dijo en voz baja mirando la hoja en sus manos.
Tal vez era tonto pero más que el curso, JiHoon se sentía feliz con ese corazón que adornaría su uniforme desde ahora en adelante, hace más de dos meses le había comentado a SeungCheol que le gustaba cuando lo vio en una página de internet.
Después de todo, siempre le ponía atención, a pesar de llegar agotado del trabajo.
—Gracias —Fue lo único que pudo decir cuando miró directamente los ojos de SeungCheol.
Esa chispa de felicidad y ternura había desaparecido.
¿Dónde estaba ese cachorro que siempre lo hacía sonreír?
—Y este corazón —Sonrió levemente dejando a un lado la hoja.
—Desde que lo vi pensé que se vería bien en ti —Le devolvió la sonrisa pero la suya estaba cansada, era falsa.
Completamente falsa porque lo que menos sentía era felicidad.
—No los venden aquí en la ciudad.
—Lo había encargado y recién hoy llegó —Se lo quitó de las manos y sacó la identificación de JiHoon que llevaba en su uniforme para cambiarlo —Lo compré para ti, a nadie más se lo iba a dar.
—Espérame aquí —Dijo el menor alejándose —No te vayas.
SeungCheol suspiró y recargó la espalda en la pared cuando se quedó solo, era difícil y doloroso cambiar el trato hacia JiHoon.
Maldición, lo amaba, no podía fingir que no.
Todo el día pensaba en él, en qué estaba haciendo, si ya había comido algo, si había regresado a casa.
Si se cubría bien al dormir porque con los pies siempre tiraba hacia abajo todas las mantas y a media noche estaba en posición fetal y con su cuerpo frío.
Él se encargaba de arroparlo y abrazarlo para calentar su cuerpo.
¿Ahora quién lo haría?
Hace dos semanas dormía en un hotel, no quería buscar un departamento o una casa porque eso significaría que nunca más regresaría a la casa que eligió con JiHoon.
Y aunque el divorcio era un hecho, no perdía las esperanzas de que todo fuera una horrible pesadilla.
JiHoon llegó con tres recipientes medianos y se los entregó a SeungCheol —La costumbre de preparar dos almuerzos cada mañana.
—¿Puedo llevármelos? —Sonrió agradecido.
—Los hice pensando en ti, a nadie más se lo iba a dar. ¿No has almorzado aún? —Y se preguntó si lo hacía durante el día o en las noches. Si estaba bien o si necesitaba algo.
—Hemos estado ocupados con los niños.
—Entonces no te quito más tiempo —Recibió su identificación con el corazón y se lo colocó en el cuello de su uniforme —Gracias de nuevo.
—Te queda bien.
—Nos vemos SeungCheol —No se quería despedir porque quizás en cuánto tiempo más no lo vería.
Los dos se inclinaron hacia adelante por costumbre, sus rostros estuvieron a pocos centímetros de distancia, fue incómodo, JiHoon cerró los ojos quedándose quieto y SeungCheol besó su mejilla.
Aquel encuentro fue el último que tuvieron.
Al menos fue así por tres meses, estaban sumergidos en sus trabajos y al salir de allí solo dormían, sus turnos no eran los mismos, por ende cuando SeungCheol tenía que estar parte de la noche y toda la madrugada en el hospital, JiHoon tenía el día libre.
No se movía de la sala, abrazaba sus piernas sentado en el sofá encontrándose más vacío que nunca, mirando a su alrededor y extrañando la presencia de SeungCheol en casa.
Ese día se levantó cerca de las nueve, se duchó y desayunó mirando la televisión, revisó su móvil y bajó el volumen cuando vio un mensaje de SeungCheol.
📩 Cheollie ❤️: Te extraño JiHoon, y puede que elimines este mensaje o lo ignores, puede que sigas evitándome en el hospital y que prefieras no mirarme a los ojos pero te sigo amando, no puedo sacarte de mi corazón con una hoja de papel, ¿Podemos juntarnos en el café donde íbamos antes de clases y donde luego sólo pasábamos a comprarlos para llevarlos a nuestra casa? Necesito hablar contigo sobre esto, entenderé si no llegas pero dame la oportunidad de ser sincero.
¿Cómo un mensaje podía traerle la felicidad a su vida?
JiHoon tomó las llaves y rápidamente salió de la casa, se subió en el auto y se dirigió a la cafetería que quedaba a unas calles del hospital.
Ahí fue la primera cita que tuvo con SeungCheol, para él no hubo nada más romántico que el chico más guapo le dijera que tenía ojeras y que debía estar bien despierto en el siguiente laboratorio de anatomía así que lo invitó antes de clases para que pudieran repasar los huesos.
Terminaron hablando de la anatomía y el funcionamiento del corazón.
En un momento SeungCheol tomó la mano JiHoon llevándola hacia su pecho, le pidió que sonriera explicándole que esas eran las frecuencias de una arritmia cardíaca.
Un corazón que se volvía descontrolado en sus palpitaciones.
—¿Seguro que no tienes ninguna patología cardíaca diagnosticada? —Preguntó JiHoon agradando su sonrisa.
—Oh mira —Movió la mano del pequeño en su pecho y se quedó en silencio unos segundos —Ha empeorado de nuevo y no, suelo hacerme chequeos anuales.
—¿Alguna enfermedad de herencia? —Ladeó su cabeza mirando al mayor.
—Ninguna.
—¿Fumas? —Bajó su mano para beber un poco del café que tenía en la mesa.
—Detesto sentir el aroma a tabaco en la ropa.
—Yo también, por eso me gusta tanto cuando me abrazas —Confesó sin darse cuenta, miró a SeungCheol y comenzó a sentir el rostro caliente —No digo que seas el único a quien abrazo, me gusta porque no siento ningún otro aroma que no sea el tuyo.
—No digo que no seas el único a quién abrazo —Murmuró SeungCheol tocando su pecho —Eso dolió aquí dentro, muy profundo.
JiHoon soltó una risita golpeando suavemente el brazo del mayor —Me conoces, no abrazo a nadie más que no seas tú.
—Eso me ha gustado.
—Entonces puede que estés estresado o que tengas la presión arterial alta —Continuó JiHoon dando opciones.
—Lo dudo mucho —Arrugó su nariz.
—El café, medicamentos —Trató adivinar.
—No tomo mucho café y te invité aquí para qué lograrás despertar ya que bostezaste frente a mí más de seis veces.
—Entonces no sé cuál podría ser la etiología de tu arritmia —Entrecerró los ojos —¿Estás pasando por un ataque cardíaco?
—Créeme que no estaría así en este momento —Rió SeungCheol tomando disimuladamente la mano de JiHoon para volver a ponerla en su pecho —Te ha faltado una causa.
—¿Drogas? —Preguntó JiHoon y SeungCheol negó con una sonrisa —¿Alcohol?
—Tampoco —Respondió el mayor mordiéndose el labio inferior —Nueva etiología de arritmias, la linda sonrisa de Lee JiHoon.
—Tonto —Rió nervioso desviando la mirada.
—¿Dónde están tus apuntes para hoy?
—¿Para qué los quieres?
—Se me ha olvidado leer algo —Mintió rogando porque JiHoon le creyera.
JiHoon buscó en su mochila y sacó un cuaderno entregándoselo en las manos —Aquí están.
Cuando comenzó el laboratorio, JiHoon sacó sus apuntes, buscó donde tenía las patologías cardíacas y colocó atención a todo lo que decía su profesor.
Volteó la hoja para leer sobre arritmias y encontró una letra que no era la suya.
Etiología de arritmias:
• Un ataque cardíaco que esté ocurriendo en el momento.
• La cicatrización de tejido cardíaco de un ataque cardíaco anterior.
• Cambios en la estructura del corazón, por ejemplo, a raíz de una cardiomiopatía.
• La obstrucción de arterias del corazón (enfermedad de las arterias coronarias)
• Presión arterial alta.
•La linda sonrisa de Lee JiHoon, ¿Cómo actuar? Sólo dejarse enamorar con su personalidad y admirar su belleza.
Sonrió y buscó a SeungCheol con la mirada en el laboratorio.
Desde la distancia, el mayor le guiñó un ojo.
Después de clases, JiHoon prácticamente fue arrastrado por SoonYoung hacia una calle solitaria, no entendía por qué había buscado a alguien para leer su futuro, si quería terminar la carrera sólo debía esforzarse.
Entraron a una casa llena de telas colgadas y adornos sin sentido, para ellos, con velas encendidas y un aroma bastante peculiar, las repisas de las paredes tenían varias botellas pequeñas y pétalos de rosas.
Para JiHoon era una broma que SoonYoung pagara veinte dólares por una consulta donde seguramente le dirían boberías y mentiras.
No demoró más de quince minutos en salir, JiHoon se levantó del sofá color morado y miró a su amigo, parecía asombrado por algo pero una señora detrás de él inmediatamente miró al castaño.
—¿Cuál es tu nombre? —Preguntó ella dirigiéndose a JiHoon.
—Yo sólo estaba esperando a mi amigo —Miró algo confundido a SoonYoung —No he pagado por una consulta.
—No te cobraré, ¿Me dices tu nombre?
—Lee JiHoon —Respondió desconfiado dando un pequeño paso hacia atrás —No creo mucho en estas cosas.
—Pero yo sí creo en lo que puedo sentir y ver a través de tu mirada.
Sus ojos almendrados eran lindos, tenían un hermoso color miel que hacía su mirada más intensa, JiHoon se encogió en su lugar.
—Tienes un futuro muy bonito profesionalmente, te enamorarás de alguien y vivirás un amor intenso y apasionado, serás muy feliz con esa persona.
—Dudo mucho que eso ocurra, mi vida son los estudios —Bufó JiHoon.
—Es que ya lo conociste —La señora le sonrió —Ya conoces al amor de tu vida.
—No.
—Ocurrirá algo que los separará —Ladeó su cabeza mirando los ojos del menor —No veo a una tercera persona, sólo a ustedes dos, sufrirán y se darán cuenta que no pueden vivir lejos del otro, habrá un accidente.
—Vámonos Soonie —JiHoon se alejó de la señora tomando el brazo de su amigo para sacarlo de allí.
—Uno de ustedes estará a punto de morir —Murmuró ella cuando los dos chicos salieron de su casa.
Al bajarse de la camioneta, JiHoon agitó su mano con una sonrisa cuando vio a Joshua con una bata blanca, seguramente venía saliendo de turno.
Su corazón se aceleró al ver el auto de SeungCheol llegar, mordió su labio inferior cuando bajó y se sacó los anteojos oscuros, se veía muy guapo, hasta llegó a pensar que se había vestido con esos pantalones de tela negros y la camisa blanca porque antes le había dicho que le encantaba cómo formaba su cuerpo.
Le devolvió la sonrisa a SeungCheol y éste cruzó la calle para llegar a la cafetería.
El tiempo se volvió a detener, al igual que el corazón de JiHoon.
Un auto pasó a exceso de velocidad impactando con SeungCheol, haciendo que su cuerpo terminara unos metros más lejos.
JiHoon corrió con todas sus fuerza hacia el pelinegro —¡SeungCheol! —Lo llamó JiHoon golpeando las mejillas del mayor —¡Cheol contéstame!
Lo pellizcó pero no reaccionó a ningún estímulo.
Joshua llegó a los pocos segundos haciéndose cargo de la hemorragia que tenía en la pierna —Está perdiendo mucha sangre.
—¡Hace más presión! —Exclamó JiHoon mirando al mayor, se quitó la chaqueta entregándosela a Joshua —Hay que llamar a la ambulancia.
Uno de los señores que se había acercado a la tragedia sacó su móvil, no podían tomar el cuerpo de SeungCheol y llevarlo al hospital porque existía la posibilidad de tener alguna complicación interna.
—SeungCheol —Lo llamó una vez más agitando suavemente su cuerpo —Amor respóndeme por favor.
Acarició con cuidado el rostro del mayor, llenándose las manos con sangre.
—Maldita sea, ¡Dónde está la ambulancia!
—No siento su pulso —Dijo Joshua con la mano en la muñeca de SeungCheol.
JiHoon colocó dos de sus dedos en el cuello de SeungCheol comprobando su pulso carotideo y su corazón se detuvo cuando no lo encontró.
Evaluó su patrón respiratorio colocando la cabeza en el pecho de SeungCheol, no veía que su tórax se expandiera, tampoco sentía su respiración, ni oía ningún sonido respiratorio.
Rápidamente le soltó el cinturón y abrió su camisa de un solo tirón, comprobó que sus vías áreas estuviesen permeables y elevó su mentón para iniciar la reanimación.
Había entrado en un paro cardíaco y los segundos podían costarle la vida.
Colocó las manos sobre el esternón, en el punto medio entre las dos bases de las tetillas en el centro del tórax. Su mano dominante fue la primera, la cubrió con la otra y entrelazó los dedos.
Presionó con ambas manos teniendo en mente que el tiempo de compresión debe ser igual al de la descompresión, debía permitir el completo retroceso del tórax
—Vamos SeungCheol —El apoyo circulatorio lo combinó con la ventilación de rescate, dándole del oxígeno de sus pulmones. Chequeando periódicamente la calidad de las compresiones con la palpación del pulso carotideo —Por favor, amor, reacciona.
Nunca sintió los brazos cansados, lo único que necesitaba era sentir el pulso de SeungCheol, siguió con la reanimación complementándola con colocar sus labios sobre los del mayor, rogando porque diera una señal.
—Mi amor, Cheollie —Su respiración agitada y su voz desesperada llegó al corazón de todos los presentes —Debíamos hablar ahora, yo también te sigo amando, no puedes irte sin saberlo.
—Llegaron tarde —Dijo Joshua mirando a los paramédicos de la ambulancia, seguía haciendo presión con la chaqueta de JiHoon para detener la hemorragia pero ya no había nada qué hacer.
SeungCheol no respondía.
—No te vayas —Habló JiHoon ejerciendo presión en el pecho de SeungCheol sintiendo como sus ojos se humedecían nublando su vista —Por favor SeungCheol, no te vayas, te necesito.
Joshua y todos fueron testigos de cómo las lágrimas de JiHoon caían en la piel del mayor, su voz apenas salía pero no paró nunca la reanimación esperando que el corazón de SeungCheol latiera como antes.
—Eres el amor de mi vida, ese con el que tengo una conexión única y con quién tendré un final feliz —Lloriqueó JiHoon —Yo no tengo dos amores, sólo tú.
Se inclinó hacia adelante besando los labios de SeungCheol y apoyó su mejilla en su pecho dejando que la tristeza se apoderara de su cuerpo.
Parecía una pesadilla, la más horrible de todas.
Por última vez colocó sus dedos en el cuello de SeungCheol, un débil ritmo hizo que su esperanza regresara.
—Tiene pulso —Exclamó colocándose derecho mirando a los paramédicos —Súbanlo a la ambulancia con cuidado, necesito un cuello ortopédico, ¡Rápido!
Sus manos estaban llenas de sangre, al igual que parte de su ropa, estaba perdido afuera de urgencias, recordaba vagamente lo que había ocurrido, sabía que SeungCheol estaba adentro pero su mente estaba en blanco.
Quería oír de Joshua que estaba bien.
Porque si atravesaba esa puerta y negaba con la cabeza, su mundo se destruiría.
Joshua salió y se acercó a JiHoon, el menor apretó sus brazos —Está estable.
JiHoon soltó un suspiro que había estado conteniendo durante todo ese tiempo, caminó hacia atrás y deslizó su espalda por la pared hasta sentarse en el suelo, su llanto fue como el de un bebé.
El americano se agachó sobando su espalda y hombro entendiendo lo que sentía, no estaba triste, sólo estaba sacando todo lo que había estado guardando pensando en lo peor.
Se lavó las manos y Joshua le pasó una camisa nueva.
—Le has salvado la vida a SeungCheol —Comentó el americano afuera de la habitación, esperando poder entrar cuando les avisaran.
—Hice lo que cualquiera de nosotros hubiese hecho —Dijo JiHoon caminando de un lado a otro. SeungCheol no estaba en peligro pero quería asegurarse de ello por él mismo.
—Sabes muy bien que no es cierto, muchos desisten cuando no hay señales de reacción o incluso por cansancio en los brazos.
—¿Le he roto muchas costillas? —Se detuvo mirando al médico.
—Dos —Respondió Joshua —Pero no es nada que no tenga solución, lo importante es que su corazón está latiendo.
—Eso es un alivio.
El paramédico salió de la habitación y él afirmó la puerta —¿Quieres entrar a verlo ahora?
—Sí.
Su corazón se encogió cuando vio a SeungCheol conectado a una máquina, haciendo sonar sus latidos cardíacos, se acercó a la cama y tomó su mano a la vez que le besó la frente —Gracias por quedarte aquí, mi amor.
—Solo hay que esperar a que despierte, puede tardar pero estaremos muy atentos.
—Llámame si ocurre algo —Se volteó mirando a Joshua —No me importa a qué hora sea pero llámame.
—Lo haré.
—Puedo...
—¿Quedarte? —Sonrió Joshua —Normalmente no dejo que se queden familiares en situaciones cómo está pero por tratarse de ustedes, haré una excepción.
—Gracias.
—Ustedes se separaron, ¿Verdad?
JiHoon acarició el hematoma de la mejilla de SeungCheol —No —Respondió restándole importancia a aquel papel que firmaron —Nunca lo hicimos.
JiHoon llevaba siete días sin pestañear, debía seguir trabajando aunque SoonYoung lo cubrió en varios turnos, pasaba más tiempo en la habitación junto a SeungCheol, esperando que despertara.
Un día Joshua se dirigió a la habitación para hablar sobre la evolución de SeungCheol pero al abrir la puerta encontró a JiHoon acostado en la cama, abrazando al pelinegro como si en cualquier momento se fuera a ir y él era el encargado de mantenerlo aquí en la tierra.
Decidió no molestarlos.
Estuvo varias noches durmiendo en un sofá que acercó a la cama donde estaba SeungCheol, se quedaba despierto hasta la madrugada encargándose de las curaciones y hablándole al mayor.
—Mañana SoonYoung me cubrirá en el turno de día —Echó hacia atrás el cabello oscuro de SeungCheol —Así que podré estar aquí contigo, ¿Recuerdas la llave del jardín que querías arreglar y sólo lo empeoraste pero no quisiste llamar a un profesional en el tema? Bueno, ayer fue un señor a la casa y la arregló en un minuto, me estás escuchando, ¿Verdad?
Se levantó del sofá y colocó sus manos a los costados de SeungCheol para besarlo en los labios.
—Extraño escuchar tu voz —Musitó rozando sus labios —Y tú mirada, extraño que recuerdes la anatomía con mi cuerpo y tu rostro cuando me recibías con el desayuno listo, amaba ese café cargado y las tostadas quemadas sólo porque eras quien las preparaba, adoraba que pusieras flores en la mesa y que me arroparas en las noches.
Se quedó dormido tomando la mano de SeungCheol, entrelazando sus dedos. A la mañana siguiente estiró su cuerpo y buscó el móvil para ver la hora.
—JiHoon —Susurró SeungCheol con los ojos cerrados. El menor lo miró y acarició su mejilla colocándole toda su atención.
—Estoy aquí —Dijo el menor, esos hermosos y grandes ojos fueron una caricia a su corazón —Tranquilo mi amor, estás en el hospital, sufriste un accidente pero ya está todo bien.
—¿Un accidente? —Preguntó SeungCheol confundido mirando a su alrededor.
—Un auto no alcanzó frenar.
—No, no fue así —Cerró los ojos por unos segundos y recuperó el aire para continuar hablando —Fue un ataque cardíaco.
—Sí, lo has sufrido después del accidente.
—No fue por el accidente, yo sabía que esa arritmia que me provocas iba a terminar en esto —Sonrió cansado —Hiciste que mi corazón se acelerara demasiado que luego se detuvo sin avisarme.
—Estás loco —Soltó un suspiro y le devolvió la sonrisa.
—Y ahora que estás aquí, sosteniendo mi mano, volvió a latir el condenado.
—No hables demasiado, no te esfuerces —Pidió JiHoon.
—Desde que me fui de la casa empeoró mi patología, mi corazón ya no latía.
—Descansa por favor —Acomodó la ropa de cama y dejó un dulce beso en los labios de SeungCheol —Tendremos mucho tiempo para hablar pero ahora descansa, debo ir a avisar que ya despertaste.
—No te vayas JiHoonie —Susurró SeungCheol cuando el menor soltó su mano.
—No lo haré —Dijo el castaño en voz baja pero suficiente para que SeungCheol lo escuchara —Ya no lo haré y tampoco te dejaré ir a ti.
En la tarde JiHoon le dio el almuerzo a SeungCheol, el mayor podía mover sus brazos pero JiHoon lo quería consentir.
O quería sentirse útil.
—Gracias por no irte —Murmuró dejando la cuchara en el plato vacío.
—Gracias por salvarme la vida.
—¿Quién te ha dicho eso?
—Sabes que los rumores vuelan en este hospital, Joshua y los chicos de la ambulancia me dijeron cómo sucedieron las cosas.
JiHoon revivió aquel día y bajó la mirada jugando con sus manos.
—Nunca te diste por vencido —Continuó SeungCheol.
JiHoon sintió un nudo en su garganta, miró su mano unida a la de SeungCheol y sus ojos se humedecieron más rápido de lo que hubiese deseado —No podía dejarte ir, no hubiera podido seguir aquí solo.
—Eres el mejor enfermero que he conocido —Dijo SeungCheol y JiHoon negó con la cabeza —Sí, desde la universidad lo pienso y con esto terminaste de confirmarlo, no me equivoqué al enamorarme de ti, ni pedirte que fueras mi compañero de vida pero sí me equivoqué al firmar el divorcio.
—No es un buen momento para hablar sobre eso.
—Te extraño, nos extraño.
—SeungCheol —Susurró apretando la mano del mayor con la suya.
—Eres el amor de mi vida, no tengo miedo a decirlo y sé que piensas que soy ese amor con quien tienes una conexión única pero que no hay un final feliz, que soy ese que siempre perderá pero de igual manera lo extrañas.
—¿SoonYoung te ha dicho eso? —Preguntó asombrado.
—SeungKwan los ha escuchado y me lo ha dicho a mí.
—No pienso que eres ese tipo de amor, te amo con cada célula de mi cuerpo y lo sabes, no creo poder sentir por alguien más lo que siento por ti.
—Nuestro amor no terminó.
—Nunca —Afirmó seguro.
—Te amo.
Con cuidado, JiHoon se acercó a SeungCheol, acariciando su cuello y colocando su cabeza en ese hueco, inspirando y dejándose encantar con su aroma —Te amo —Susurró —Pensé que te perdería para siempre, me hubiese vuelto loco sin ti.
SeungCheol rodeó la cintura del bajito con sus brazos —Quiero intentarlo JiHoon.
—Acabaremos en lo mismo con el tiempo —Se alejó mirando los ojos del mayor.
—No —Dijo de inmediato —No acabaremos en lo mismo porque ya sé lo que es vivir sin ti y no lo soporto.
Durante los próximos días, SeungCheol mostró una evolución favorable y rápida, ya le habían realizado todos los exámenes de rutina. Sólo era cuestión de tiempo para irse.
—¿Cuándo me darás de alta? —Alzó sus cejas mirando al doctor encargado de él —No estoy en peligro, ya pasó lo peor.
—Hoy te daré el alta —Informó Joshua escribiendo en la ficha clínica —Ya llamé a tu familia para que viniera a por ti.
SeungCheol se apoyó en los codos sentándose en la cama —Sabes que mis padres fallecieron hace años y no tengo hermanos.
—Tienes más familia SeungCheol.
—¿Qué?
JiHoon entró a la habitación con un bolso, lo dejó en la cama y sacó ropa de SeungCheol —Tengo mi mente despejada para escuchar las indicaciones, Doctor.
—Muy bien.
SeungCheol estuvo mirando a JiHoon sin lograr escuchar lo que Joshua decía.
Él era su familia, la única que tenía.
—¿Cómo has conseguido mi ropa? —Preguntó cuando JiHoon le ofreció unos pantalones junto a una camisa. Joshua ya había terminado su trabajo por lo que abandonó la habitación —Yo estaba en...
—En un hotel cerca de nuestra casa —Terminó de hablar JiHoon.
—Debes pensar que soy patético.
—No —Se sentó en la cama junto al mayor —Diste mi nombre en recepción.
—Que vergüenza.
—Pero debo informarte que he pagado la cuenta del hotel y he sacado todas tus cosas —SeungCheol lo miró confundido —Las llevé a casa.
—Nosotros...
—Necesitas recibir cuidados en estos días y yo soy enfermero, puedo encargarme de ti.
—No quiero molestarte.
—Al parecer no has escuchado bien lo que dije —Tomó la mano de SeungCheol —Iremos a nuestro hogar y te cuidaré.
—No puedo estar en mejores manos que las tuyas —Sonrió y el instinto de acercarse para unir sus labios fue por parte de los dos.
—¿Necesitas ayuda para vestirte? —Preguntó cuando el beso terminó, sonrió marcando sus hoyuelos y SeungCheol besó cada uno de ellos.
—Me harás dependiente de ti.
—Sabes que el amor es importante en una recuperación.
—Más cuando se trata del corazón.
—Exacto y yo tengo mucho para darte.
—Me encantas —Se movió en la cama tomando las mejillas del castaño para besar su frente —Mucho.
SeungCheol terminó de vestirse y JiHoon guardó todos sus utensilios de alimentación y artículos de aseo que había llevado.
—¿Listo? —Preguntó desde la puerta estirando su brazo hacia el pelinegro.
SeungCheol miró su mano y sonrió entrelazando sus dedos —Sí, vamos a casa.
—SeungCheol —Habló JiHoon manejando cuando pasaron por afuera de la cafetería donde ocurrió el accidente.
—¿Sí? —Miró al pequeño.
—No te vayas nunca más —Porque si lo pensaba con detención, SeungCheol se había ido.
Su corazón dejó de latir pero algo...
O alguien hizo que se quedara en este mundo.
—Nunca más —Dijo mirando a través de la ventanilla.
Habían llegado a su hogar.
A veces es necesario que la vida nos sacuda con mucha fuerza, para darnos cuenta que el tiempo que nos queda no es para malgastarlo.
SeungCheol seguiría con sus arritmias.
Su corazón seguiría latiendo rápidamente cuando JiHoon le sonriera y sus ojos se achicaran.
Pero ya no se detendría.
Después de todo, tenía al mejor enfermero en casa.
Y él se encargaría de cuidar aquel órgano dándole un sentido al bombeo de sangre.
Un sentido llamado amor.
