prólogo
3rd of August, 1992, Derry.
Sinceramente, no ha sido un buen año para el club de los perdedores. Igual, no es como que años anteriores hayan sido mejores. Pero mínimo estaban los 8, y eso era lo que los hacían ser mejores.
Ninguno sabía bien como asimilarlo, la noticia les cayó de la nada y todos habían tenido la misma reacción cuando pasó: silencio, shook.
Ahora, Bill y Stan esperaban a Eddie afuera de su casa para poder irse a juntarse con los demás. Ninguno dijo nada, ninguno sabía que decir. Stan era ese tipo de persona que prefiera llorar en silencio que ha mostrar cómo se siente, no le gusta preocupar a nadie; la única persona con la que se abría en ese sentido ya no está. Bill tenía otra manera de reaccionar frente a la tristeza: furia. El día que les dieron la noticia, gritó a todo su grupo en busca de una explicación que en ellos no se encontraba.
Se miraban de vez en cuando pero no se decían nada, ¿qué se podía decir en una situación así?
Una mezcla de enojo y tristeza inundaba al grupo en si, nunca pensaron que algo así podría pasar.
El más bajo del grupo llegó con esa expresión que traía desde dos días atrás, quizás indignación y enojo. Normalmente les hubiera dicho algo sobre su horario de llegada a casa, pero solamente les dio una pobre sonrisa y comenzó a caminar calle abajo. Se volvió casi invisible, la persona que lo sacaba de ese estado estaba bajo tierra desde más de un año.
──¿Los demás? ── preguntó después de segundos de silencio.
──Ya llegaron: Mike está desde la mañana, Beverly se fue junto Ben... ── respondió Stan.
El viaje fue silencioso y nadie habló casi, se hubieran ido en bicicleta pero hace tiempo ya que no las usaban; Mike dice que él si se fue en una hasta el cementerio. «Ya saben, cómo ellos desde siempre».
La imagen costante de la madre del chico contándoles la noticia con lágrimas en los ojos se volvió un recuerdo que se reproducía en la cabeza de todos en todo momento de silencio.
Al ya porfin llegar a su destino, pudieron ver a la distancia la cabellera pelirroja de Beverly: ella sintió su mirada, sólo pudo darles una muy fingida sonrisa antes de volver a recargarse en el hombro de Ben. Se notaba en sus ojeras rojas que había llorado recientemente.
En la expresión de Mike se notaba que aun no lograba aceptarlo del todo, se notaba algo así como arrepentimiento, tenía asuntos que no logró resolver del todo con el chico dueño de la lápida que pronto seria puesta. Ellos siempre tuvieron sus choques, pocas veces lograron concordar en algún asunto, ambos eran igual de tercos y odiaban perder. Pobre Mike, nunca pudo pedirle perdón por ser idiota y decir que, como mínimo, que no tenía problemas con cómo era.
El hombre de traje negro comenzo a hablar, pero sinceramente ninguno del grupo le prestó atención: era hipócrita que el hombre de la institución que le dio la espalda a su amigo ahora este diciendo que lamenta su "temprana ida". La madre y hermana mayor del chico parecían igual, igual de indignadas que el grupo de perdedores.
Atrás, se pudo ver a otra familia que pasó por situación familiar: Toizer.
Al ver el rostro de los padres de la familia, no pudieron ver a la derecha a la lápida del lado, una a la cual las flores se estaban por marchitar y ya crecía malesa al rededor del granito donde estaba el nombre: Richie Toizer, 1975-1991.
──Después se las cambiamos... ──rompió el silencio Bill, seguido de un asentimiento en conjunto.
Pero, ¿cómo el pequeño gran grupo de 8 perdedores y marginados terminó llegando a 7?
Pues, para contarlo mejor, hay que empezar desde el comienzo: a finales de 1986.
no entiendo ni puta de esta app, pero vamos en proceso.