JiCheol ♡ Sexual fantasy.

Summary

JiHoon nunca había tenido una fantasía sexual, hasta que conoció a SeungCheol, un alfa policía cinco años mayor que él.

Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Parte I: Mi fantasía.

Ese día MingHao llegó veinte minutos más tarde al lugar de encuentro dónde estarían sus mejores amigos, no todos los días se celebraba haber acabado el instituto.

Pero su evidente y traviesa sonrisa en el rostro lo delató frente a todos.

Algo ocurría.

—¿Qué ha pasado? —El primero en preguntar fue JiHoon.

MingHao apretó los labios y se bajó la bufanda en su cuello enseñando una enorme y profunda marca de dientes.

Todos se quedaron boquiabiertos.

—¿Qué demonios has hecho? —Exclamó espantado SeungKwan.

—¿Por qué te pones así? —Preguntó el pelinegro sentándose junto a MinGyu —Fue SoonYoung, llevamos saliendo un tiempo y hace algunos días decidimos unir nuestras vidas para siempre.

—Pero acabas de terminar el instituto —Le recordó el pelirrojo.

—¿Eso qué? El que esté marcado no significa que no podré ir a la universidad, Sonnie me apoya como yo también lo hago con sus proyectos —Explicó tranquilamente robándole un poco de pastel a JiHoon —Hasta me siento más protegido, ningún Alfa podrá molestarme, ni tendré miedo a andar solo por las calles, SoonYoung ha sido cuidadoso conmigo.

—¿Y qué han dicho tus padres? —Habló JiHoon curioso, colocando sus brazos sobre la mesa.

—Ellos lo han aceptado sin problemas —Se encogió de hombros —¡Oigan! No es como si ayer hubiese conocido a mi novio, él llegó a la familia no por mí sino por el trabajo en el despacho con mi papá, nos fuimos enamorando y estuvimos tiempo saliendo, ellos sabían que podía ocurrir esto.

—Además parece ser una buena persona —Agregó JiHoon con una sonrisa que se fue desvaneciendo —Espera... entonces tú estás...

—No estoy embarazado —Los tranquilizó MingHao —Al menos no por ahora.

El tema de conversación se centró en la relación de MingHao y SoonYoung, su novio era mayor que él por seis años y cómo MingHao lo había mencionado trabajaba en el despacho de abogados de su padre.

Tenían una relación bastante sana y madura a pesar de la edad del menor.

Estaban destinados a estar juntos y eso nadie lo podía poner en juicio.

Aquel grupo de chicos siempre compartió las experiencias de su crecimiento, se conocían desde los ocho años y para nadie fue una sorpresa de que MinGyu fuese el único Alfa del grupo.

Las cosas no cambiaron demasiado con ese detalle, simplemente preferían desaparecer un tiempo cuando comenzaba su ciclo de calor.

A los quince años JiHoon desprendió un aroma dulce y fuerte de flores silvestres lo cual fue un indicio de su primer celo.

A nadie le extrañó que fuese un omega y no fue por su estatura o complexión, JiHoon era bajo y delgado pero nada sumiso, no se quedaba callado frente a las injusticias y nunca se guardó sus opiniones.

Tenía un carácter fuerte pero siempre tuvo un instinto de formar su propia familia, paternal, con otros cachorros.

Además de su aroma.

Llamaba a que lo protegieran y fácilmente podía ser imaginado con una enorme panza con cachorros en su interior.

Rápidamente su familia actuó dándole supresores por tres meses y no lo dejaron salir de casa por cuestión de protección, no querían que su naturaleza lo llevara a estar con el primer alfa que se diera cuenta de su estado fértil.

También le compraron un collar anti-marca, era normal que los omegas solteros lo llevaran, JiHoon eligió uno negro que le gustaba como se le veía porque le hacía recordar que nadie lo domaría.

Tal pensamiento cambió a sus dieciséis años, el día que conoció a un compañero de trabajo de su padre y hermano, Hansol.

SeungCheol era un alfa policía cinco años mayor que él.

Y nunca había tenido una fantasía sexual hasta que SeungCheol apareció en su casa con el uniforme de trabajo.

Quizás era el chaleco antibalas el cual hacía ver su cuerpo más grande o quizás eran sus gruesos brazos con notables músculos.

Tal vez esos pantalones color negro que marcaban sus muslos.

Su imaginación no tenía límite cuando se trataba de SeungCheol, de su abdomen, seguramente, bien trabajado, de su espalda ancha perfecta para sujetarse en ella mientras movía sus caderas hacia adelante.

JiHoon deseaba ser esposado en la cama mientras tenía su sudoroso e imponente cuerpo arriba suyo.

SeungCheol era un hombre con un aroma atrayente, siempre fuerte, a tierra húmeda.

Sólo una vez aquel exquisito aroma entró hasta sus pulmones cuando comenzó su celo, lamentablemente su padre lo sacó de inmediato de la casa porque si no lo hubiese tomado a él.

Y JiHoon claramente no se hubiese opuesto.

Poseía una voz de mando, perfecta para su trabajo pero era inevitable pensar cuán dominante podía ser en la cama y ser tomado por un hombre de veintitres años.

Con el tiempo SeungCheol se fue acercando más a la familia Lee, todos confiaban en él, tanto así que aún sin decírselo, JiHoon sabía que lo protegía.

La noche cayó sobre la ciudad y MingHao llamó a SoonYoung para que pasara por él, MinGyu se fue junto a SeungKwan ya que vivían cerca y JiHoon tomó la opción de caminar hasta la parada de autobuses a pesar de que SoonYoung ofreció llevarlo, no quería hacer un mal tercio.

—Nos vemos —JiHoon agitó su mano despidiéndose de MingHao, el cual se subió al automóvil de su Alfa.

Metió las manos a los bolsillos de su abrigo y al voltearse chocó con un pecho fuerte, perdió el equilibrio y se hubiese caído si no fuera porque SeungCheol alcanzó a sujetarlo de la cintura.

—Pareciera que tienes pies de lana —Bromeó SeungCheol enseñando sus hoyuelos y ojos brillantes pero cálidos.

—Déjame adivinar —Dijo divertido mirando al mayor —Te ha mandado mi padre.

—He escuchado de su boca que hoy te juntarías con tus compañeros y supuse que te irías solo —Habló SeungCheol —¿Traes tu collar?

—Siempre —Respondió JiHoon bajándose la bufanda blanca.

—Bien —Suspiró aliviado —He estacionado el auto cerca de aquí.

—¿Y qué te hace pensar que me iré contigo? —Arqueó una ceja y cruzó los brazos.

SeungCheol colocó las manos en su cintura y desvió la mirada con una sonrisa mientras que JiHoon le realizó un escáner, lo cual fue una mala idea, ese cinturón negro con las esposas y la pistola eran parte de su fantasía sexual.

Pero no con cualquier policía.

Sólo con SeungCheol.

Aprendió a conocerlo, alguien dulce, dedicado al trabajo, atento, y muchas veces quiso pensar que era de esa manera solamente con él.

No tenía pareja y cuando se enteró de ese detalle, deseó que se fijara en él.

Lo cual era imposible, SeungCheol era ese tipo de hombre horriblemente correcto, nunca traicionaría a confianza que le había dado el jefe de policía, es decir su padre, permitiéndole entrar a su casa, a su familia.

Y Hansol.

Su hermano tenía una obsesión con el sexo, se perdía una semana cuando estaba en celo y ya sabían dónde podían encontrarlo.

Existían omegas que trabajaban dando placer.

¿SeungCheol también iba a esos lugares?

—Bueno, tus padres ya han tomado el avión y Hansol estaba como un loco...

—Se ha ido a... —Hizo una mueca que provocó una sonrisa en el pelinegro.

—Sí —Respondió antes de que terminara la oración —Y por la misma razón me han dejado más trabajo a mí.

—Pobre de ti —Hizo un puchero que terminó en una risa burlesca.

—Así que iré a dejarte a casa, tu padre me matará si te ocurre algo.

JiHoon abrió los ojos desmesuradamente y apuntó a SeungCheol con el dedo anular —¡Lo ves, te ha enviado él!

SeungCheol lo tomó en brazos antes de que el pequeño omega saliera corriendo, ya lo había hecho antes, a JiHoon le gustaba la independencia, tanto que no medía los riesgos que corría estando solo.

Lo subió al automóvil en contra de su voluntad, el castaño seguía maldiciéndolo y reclamándole, cosa que lo hacía ver tierno, SeungCheol metió la cabeza dentro del automóvil para abrochar el cinturón de seguridad e inspiró el aroma de JiHoon quedándose quieto unos segundos, hipnotizado, amándolo y conteniéndose al mismo tiempo.

Estaban al tanto que existía una conexión entre ellos, era evidente, pero SeungCheol debía controlarse, respetando a su jefe.

—¿Cómo ha estado la reunión con tus amigos? —Preguntó mientras manejaba.

—Divertida —Contestó el menor mirando de reojo al Alfa a su lado —MingHao llegó con una sorpresa, ¿Recuerdas a MingHao?

—Sí, hiciste el último trabajo de ciencias con él.

JiHoon sonrió, era impresionante como SeungCheol podía recordar todo lo que le contaba, siempre que iba a casa terminaba hablándole del instituto, al principio pensó que lo aburría pero con el tiempo se fue dando cuenta de que era todo lo contrario.

Le preguntaba por sus calificaciones y muchas veces lo ayudó con las dudas que tenía en inglés.

Cualquier otro lo hubiese ignorado.

O fácilmente responderle con un “estoy ocupado”

En cambio SeungCheol se daba el tiempo de sentarse a su lado, a escucharlo con sus dramas con los profesores y los momentos divertidos junto a sus amigos.

Un día estuvo hablando más de dos horas sobre un documental de OVNIS y SeungCheol le fue compartiendo sus ideas.

Estaban destinados pero ninguno de los dos daba el primer paso por obvias razones.

SeungCheol por no faltar a la confianza del señor Lee y JiHoon por miedo a ser rechazado, todo se podría poner incómodo y se arrepentiría de por vida.

—Bueno, su novio lo ha marcado.

SeungCheol frenó lentamente llegando al semáforo en rojo, mantuvo presionado el pedal y se giró mirando a JiHoon —¿De verdad?

—Sí.

—¿Su novio es mayor que él?

—SoonYoung ya es abogado.

SeungCheol apretó el acelerador cuando el semáforo cambió a verde y fijó su vista en el camino —¿Y qué piensas tú de la diferencia de edad?

—No le veo nada de malo —Respondió JiHoon girándose y cargando su cabeza en el asiento para mirar a SeungCheol —Además ellos estaban destinados a estar juntos.

—¿Tú estarías con alguien mayor?

—Depende de quién —Habló y se le escapó una risita —No puede ser cualquier Alfa.

—¿Tienes en mente a uno especial?

—Desde hace tiempo.

SeungCheol aparcó fuera de la casa de la familia Lee y se bajó del automóvil —¿Tú padre lo sabe?

—Lo dudo —JiHoon rodeó el auto llegando al lado del pelinegro.

—Él y Hansol lo matarán.

JiHoon sonrió coqueto y miró el chaleco antibalas del mayor para luego subir la mirada hacia sus penetrantes ojos, quería atreverse —Es bueno que utilice chaleco antibalas.

—¿Qué? —Se perdió en la mirada del hermoso omega y no se dio cuenta en que momento él se había inclinado hacia JiHoon, ni en qué momento el menor tenía los brazos rodeando su cuello.

—Déjame besarte por favor —Pidió JiHoon en un susurro, le dio la oportunidad a SeungCheol para que se alejara y como no lo hizo, levantó sus talones y unió sus labios.

Había soñado tanto con ese beso pero definitivamente era mucho mejor vivirlo.

Separó los labios y SeungCheol introdujo la lengua en él, llenándolo, iniciando una batalla de lenguas en la que salió perdiendo pero le encantó la forma posesiva en que tomó su cintura, enterrando sus dedos en ella.

JiHoon jugó con el cabello oscuro del Alfa y echó su cuerpo hacia atrás, riendo en medio del beso cuando SeungCheol lo siguió inclinándose prácticamente sobre él para que no acabara ese momento.

La falta de aire hizo que se separaran unos centímetros, SeungCheol apoyó su frente contra la del castaño, recuperando la respiración.

—Esto está mal —Susurró el mayor.

—No, no lo está —Rozó sus labios con los del Alfa.

—JiHoon, no podemos.

—¿Por qué no? —Sujetó con fuerza la nuca del mayor para que no se alejara —Sé que sientes algo por mí, todo te delata.

—Eres un niño aún —Musitó sintiendo un sabor amargo en su boca, no lo creía pero debía detener a JiHoon antes de que perdiera el control con sus acciones. SeungCheol se alejó haciendo sonar las llaves en su mano —Llámame si necesitas algo, vendré enseguida.

—No te necesitaré —Dijo JiHoon enojado limpiándose los labios —Podrías ir a hacerle compañía a Hansol, a ese prostíbulo de Omegas, quizás allá encuentres a alguien más maduro y que cumpla los requisitos para ser tuyo.

—No te enojes por favor —Pidió levantando la mano para acariciar el brazo de JiHoon.

—Adiós SeungCheol —Dio un paso hacia atrás —No te quiero ver ahora.

—JiHoonie...

—¡No me llames así! —Exclamó frunciendo el ceño —¡Hace una semana cumplí los dieciocho años, no soy un infante!

El castaño se volteó para entrar a la casa y SeungCheol se sobresaltó cuando azotaron la puerta con furia.

Suspiró frustrado y desordenó su cabello, escuchó la patada que JiHoon le dio a la puerta desde adentro pero lo mejor era no insistir, el menor era bastante testarudo y cuando se enojaba no razonaba.

JiHoon se quitó el abrigo y se asomó disimuladamente por la ventana, SeungCheol seguía mirando la puerta desde lejos, se subió en el auto y partió.

Encendió las luces y se dirigió a la cocina para prepararse la cena.

Pero cuando SeungCheol llegó a su departamento recibió una llamada del señor Lee pidiéndole unos papeles que estaban en su dormitorio.

¿Ahora cómo iba a entrar sin iniciar una discusión con JiHoon?

SeungCheol sabía que estaba herido y enojado, lo había rechazado y no fue porque en realidad lo quisiera así.

No quería oírlo soltar palabras con enojo porque lo callaría con un beso que acabaría en la cama y él penetrándolo sin parar, borrando el recuerdo del rechazo y haciéndole saber lo loco que estaba por el desde el día que lo conoció.

Entró a la casa prácticamente como un ladrón, cerró la puerta y subió las escaleras cuando escuchó el ruido que provenía de la cocina.

Mientras tanto JiHoon empezó a comer.

Maldita sea, ¿Desde cuándo hacia tanto calor en su casa?

Caminó en dirección a la sala y encendió el ventilador pensando en que quizás se le había subido la presión gracias a la discusión con SeungCheol, se recostó en el sofá y cerró los ojos por un instante dejando que el fresco aire hiciera su trabajo.

Pero la temperatura en su cuerpo seguía subiendo sin control, se quitó los zapatos y pantalones, se abrió la camisa y se quejó acostándose en el sofá.

Se estaba sofocando.

Era como si estuviese en el infierno.

De pronto cayó en la tierra, se sentó en golpe con los ojos abiertos a tope.

Había entrado en calor.

Contuvo el pánico de lo que aquello significaba, estaba solo en casa y sus padres no regresarían hasta dentro de tres días más, se sentía a salvo y además tenía la caja de supresores.

No tenía por qué salir algo mal.

Sólo debía mantener la calma y no salir de casa porque si se asomaba por la puerta, su instinto lo llamaría y sabía que no habría vuelta atrás porque entrando al ciclo de calor su cerebro le pedía una sola cosa.

Aparearse.

Dejó el plato sobre la mesa y subió al segundo piso, SeungCheol apenas escuchó los pasos en las escaleras, cerró la puerta del dormitorio principal con los papeles en la mano y se asustó cuando vio una sombra acercarse por lo que entró en la siguiente habitación.

Maldijo en todos los idiomas que fuera la de JiHoon.

Y no tuvo otra opción que entrar en su armario.

Joder, se sentía como un delincuente pero no quería comenzar un conflicto con el Omega, seguramente se iría a dormir y sigilosamente saldría de allí a media noche.

JiHoon llegó a su habitación y cerró la puerta para luego acercarse a su mesita de noche, miró los supresores y su mente se inundó de imágenes de SeungCheol con su uniforme de policía.

Quizás podría divertirse un rato dejando volar a su imaginación.

Guardó los supresores y se acostó en la cama, colocó una almohada entre sus piernas y cerró los ojos tocándose los pezones, humedeciendo sus dedos trazando círculos con ellos.

Recordó el aroma de SeungCheol, un aroma varonil que lo volvía loco a pesar de ser un idiota.

Lanzó la almohada contra el armario y soltó el primer gemido cuando introdujo un dedo en su interior.

SeungCheol se asomó por la puerta y entonces vio a JiHoon acostado en la cama, completamente desnudo, solamente llevaba puesto su collar, metiendo los dedos en su ano y moviendo sus caderas hacia abajo, no pestañeó, no pudo hacerlo.

JiHoon se veía tan delicado y frágil, su complexión era totalmente hermosa.

El rubor en sus mejillas, los mechones castaños que cubrían su frente, su dedos con maestría dándose placer.

La forma en que movía su cuerpo, contorneándose sobre la cama.

Los gemidos melodiosos y suaves que se escapaban de sus finos labios, era música para los oídos de SeungCheol, volvía a JiHoon más atrayente.

Era como si lo estuviese tentando y llamando a salir para tomarlo entre sus brazos y hacerlo suyo.

No tardó demasiado en sentir su aroma, dulce y fuerte.

Había comenzado su etapa para procrear.

Humedeció sus labios y bajó lentamente la mano por el chaleco antibalas hasta llegar a su pantalón negro, masajeó su miembro el cual estaba duro.

La temperatura de su cuerpo comenzó a elevarse con rapidez.

Movió la cabeza y su instinto animal salió a flote, separó sus labios mirando al pequeño JiHoon, expuesto, fértil, pidiendo ser follado.

Sus colmillos se asomaron.

Ya no pensaba con claridad, sólo deseaba una cosa en ese momento.

Marcar a JiHoon.