Invicto vs Cobra Kai

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Summary

Decidido a cumplir el sueño de su padre: Ser el peleador más completo de la historia, debe primero forjar su destino. Después de un régimen de entrenamiento duro, que pocos pueden soportar aún más con su edad, él no empezará como su padre: en peleas clandestinas. Él subirá poco a poco, siendo que su padre le pide que siga con sus estudios. ¿Y qué mejor que en un Valle donde no pasa nada? Desde su país de frío y nieve, viajará a la estatua de la libertad y vivirá en un pequeño valle donde se festeja cada año un Torneo de Karate. Sí, ahora Naruto deberá lidiar con problemas de adolescentes. ¿Qué es más difícil que pelear contra los vagos de la calle, golpear troncos, cargar los sacos de cemento o incluso golpear la piedra como un maso?

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

I: La llegada al Valle

En un gimnasio en Rusia, precisamente en el gimnasio al que a pocos se les permitía entrar, se escuchaba el ruido de un costal siendo golpeado.


Un chico, de no más de 18 años, era el responsable de romper el tétrico silencio en el gimnasio.


Tenía el físico que cualquiera desearía tener y, mientras daba golpes, en su espalda relucía un tatuaje: el tatuaje de un cienpiés subiendo desde su espalda baja hasta su columna entrelazado con una serpiente. También tenía tatuadas estrellas de ocho puntas en los hombros que apenas eran visibles


El chico tenia su cabello rubio alborotado, sus ojos azules como el cielo estaban llenos de determinación. Vestía un pans de color negro y una camisa de tirantes blanca, se notaba el sudor cuando daba patadas y golpeaba el costal que parecía que en algún momento se rompería.


Afuera del gimnasio, una limusina se estacionaba, de ella bajaba un hombre con traje, rasgos maduros y una zanahoria en la boca. Entró al gimnasio escuchando el sonido y afirmando que había alguien ahí adentro.


Vio al chico que estaba haciendo una kata: que era para poder relajar los músculos después del entrenamiento que tuvo.


-¡Chico! -llamó el hombre.


El adolescente se desconcentró y perdió el control de la kata, viendo al hombre.


-Señor Gaga, ¿qué hace aquí?


El hombre sonrió por tener buenas noticias para el chico.


-Te tengo buenas noticias. -caminó hacia donde estaba el chico que había apoyado desde bebé. -Te irás de viaje, es oficial.


Esas noticias parecían haber emocionado al chico.


-Entonces, ¿cuándo me voy?


-Hoy mismo, toma una ducha, ¿irás a despedirte de tu padre, Naruto? -sugirió el Sr. Gaga.


Naruto asintió, aunque su emoción por viajar disminuyó cuando recordó lo de su padre, trató de animarse un poco.


(...)


En m limusina de color negro, iban el Sr. Gaga y un Naruto ya bañado; con una camisa de color negra, una chamarra café de piel, unos pantalones azules de mezclilla y unas botas negras.


La limusina se detuvo y Naruto tuvo a la vista la 'Penitenciaria de Máxima Seguridad', lugar a donde los prisioneros más peligrosos llegaban. Siendo el lugar de pelea del 'Peleador Más Completo de la Historia'. El número 1 de las letrinas.


Naruto llenó unos papeles de visita y pasó a la sala donde esperaba hablar con su padre. La sala estaba dividida por un vidrio a prueba de balas, siendo el sonido lo único que podía pasar sobre ella. Sabia que no esperaría mucho cuando escuchó el sonido familiar del seguro quitándose de la puerta, por ella entró un hombre musculoso, cabello corto, tenía una barba que le cubria la mandíbula y se unía con su bigote, el hombre que media 1,89 cm se sentó frente a Naruto.


-Hola, hijo.


-Hola, papá.


El hombre vio a su hijo, notando que se había puesto a entrenar como le había dicho unos años atrás.


-¿Estás comiendo bien?


-Sí, estoy comiendo bastante bien.


El hombre asintió.


-Entonces, ¿te vas hoy?


-Si, eso dijo Gaga. Iré a Estados Unidos, en un pequeño pueblo donde se festeja un Torneo de Karate, es legal. De ahí partiré para subir a las grandes ligas.


El hombre puso una sonrisa en su cara, escuchando el plan de su hijo, sabiendo que su hijo podría hacer lo que él nunca pudo: demostrarle al mundo que era el peleador más completo de la historia.


-Te deseo mucha suerte, cuídate y esfuérzate mucho.


-Lo haré, Yuri Boyka.


Su mirada era determinada y confiada.


Yuri no pudo evitar sentirse orgulloso, a pesar de que él no se mereciera que su hijo fuera a visitarlo, él lo hacía de todos modos desde que tenía 8 años.


-No hagas nada ilegal, y ya sabes, aunque Gaga te ayude si tienes problemas con alguien, aún tengo prestigio.


-A tus 56 años es algo impresionante. Te escribiré ya que no podré verte


Naruto se levantó de la silla, Boyka hizo lo mismo y, mirándose fijamente, dijeron:


-¡Soy el peleador más completo del mundo!


Naruto y Yuri se vieron a los ojos una última vez, para después irse por caminos distintos. Uno regresaba a su celda con lujos y el otro a la limusina que lo esperaba para iniciar su viaje.


Cuando Naruto subió a la limusina, Gaga le extendió una visa, junto a sus papeles.


-Todo está en orden, tus cosas están en la parte de atrás, además de un poco de dinero en una cuenta a tu nombre.


Gaga explicó con que se iría Naruto, mientras Naruto comía una hamburguesa y unas papas fritas.


-¿Dinero? Pero yo no lo pedí.


Gaga hizo una mirada de enserio.


-Tu padre me hizo ganar mucho dinero, sobre todo cuando le ganó a ese Colombiano... esto es una pérdida menor antes de recuperar todo y, además, no es como si no pudiera apostar en las peleas en las que participarás.


Naruto se confundió, ¿como podía apostar algo cuando no podían estar viéndolo?


-¿Cómo harás eso?


-Hoy en día la Tecnología es muy avanzada, además de que tengo contactos en América. -le explicó Gaga al niño que estaba un poco, muy, despegado de la tecnología. Mismo niño que, lo único que hacía, era entrenar hasta que sus huesos se rompían, sus músculos se desgarran o cayera rendido por agotamiento. -Te di una generosa cantidad en dólares, por lo que espero puedas reponerla.


Naruto se sorprendió, sobre todo porque la diferencia entre la moneda de su país y el dólar era muy grande; tendría que ver una forma de como pagarlo.


-Bien, y gracias por todo esto.


Gaga negó con la cabeza.


-Nada, es bueno que salgas de aqui. De por sí tienes reputación de golpear a sujetos más grandes que tú y dejarlos en el hospital, así que puede que en otro país te vaya mejor.


Naruto no sabía cuánto tiempo duró esa pequeña plática, por lo cual se sorprendió cuando vio por la ventana el aeropuerto.


Ya era hora. Bajó de la limusina, al mismo tiempo que el chófer bajaba para poder bajar las maletas del chico, Naruto estaba agradecido por ver que el chófer lo ayudaba. Se despidió a la lejanía del auto de Gaga y este respondió de la misma manera.


El rubio observó su boleto: vuelo 5A, Estados Unidos, 13:50. Notó que eran las 13:20, faltando treinta minutos para que el vuelo saliera localizó la sección por dónde podría abordar el avión que lo llevaría a Estados Unidos.


Naruto solo cargaba una mochila de un tirante y una maleta de color naranja, no tenía muchas cosas, solo contaba con lo necesario y justo para vivir.


Vio la tarjeta de crédito que le había dado Gaga, observó un cajero automático y decidió intentarlo. Naruto introdujo la tarjeta, seleccionó en como queria sacar el dinero para después seleccionar la cantidad y se sorprendió de ver cómo apenas los dólares fueron apenas gastados.


Tomó el dinero para ir a una tienda que vendía un poco de comida. Notó que podía comprar una sopa ramen. Sin mucho que escoger ya que, a pesar de comer bien, no era muy exigente. Tomó una de las sopas para después ir a la caja que era atendida por una mujer, quien pasó el producto por el lector.


Pagó y, luego de que recibiera el dinero del producto, la señora tomó la sopa para prepararla. Naruto esperó unos momentos para después ver cómo la señora ponía el cuenco en un microondas después de haberle puesto agua. Presionó unos botones haciendo sonar el peculiar sonido de un microondas, esperó y colocó el cuenco frente a él.


-Que lo disfrute.


-Gracias. -respondió Naruto, mirando el cuenco humeante.


Lo tomó para después sentarse en una de las sillas. Se comió su ramen con muchas ganas, era tan delicioso que apenas podía creer que esos sabores estuvieran en un cuenco.


Cuando terminó de comerse los fideos y sorbió todo el caldo qué había en el cuenco, escuchó el parlante, avisando que su vuelo estaba listo para ser abordado. Caminó y se sorprendió de ver que sería el primero en abordar.


Una azafata atendió a Naruto, el rubio se maravilló de ver a mujeres tan bonitas en los aeropuertos. Lástima que solo sería una vez que viajara en avión.


Se sentó mientras esperaba que el avión empezara con su despegue. Tardó unos minutos para que el rubio pudiera empezar a sentir el movimiento del avión, por la ventana vio el país donde había empezado su viaje y su entrenamiento. Recordando que, al principio, solo viajaba en camionetas y en barcos transbordadores. Viajar en avión era un nuevo nivel.


Tomó de su chaqueta un pequeño libro, era de piel color negro y parecía un poco desgastado por el tiempo, parecía que había pasado por mucho. Lo abrió para poder ver sus notas escritas en ruso.


°

Primer Viaje: China.


"Logré entender el arte de la defensa tras una serie de movimientos que cualquiera podía realizar en su casa. Aprendí a detener cualquier tipo de ataque incluso con las piernas. Además, me sentí como Rocky cuando subí una montaña con más de mil escalones; en mi viaje hacia la montaña pude entender que en un pelea debes mantener la calma, en el corazón y en la mente; como el agua.


También descubrí que, beber de la fuente del Dragón, te hace sentir invencible cuando subes toda una montaña".


Naruto sonrió recordando como se sintió después de subir esa gran montaña, pasó la página para ver otra escritura.


Segundo Viaje: Corea.


"Tras recibir muchos golpes en el trasero, usar protección, que hace que sea más lento, incluso de recibir muchos gritos pude aprender a dar patadas voladoras en movimientos que eran imposibles incluso más de una en un solo movimiento.


También aprendí que una pelea nunca iba a ser justa, podria pelear contra tres personas al mismo tiempo. Y, después de dos años, logré ser el primer Dan".


Tercer Viaje: Birmania.


"Cuando viajé a Birmania todas las personas eran amables y amigables, pero al entrar en el ring era otro mundo y volvía a cambiar cuando la pelea acababa.


Después de poder dominar el Arte Marcial de las nueve extremidades, pude expandir mi serie de movimientos y poner a prueba qué tan resistentes eran mis huesos. Puesto que ese arte marcial hacia que me dolieran los huesos y se me rompieran más de una vez, después, mis huesos eran tan fuertes que podían romper madera sólida, roca y doblar un poco de metal.


Fue una experiencia el aprender a usar las rodillas como los codos. También capté que un boxeador puede superar fácilmente la fuerza de una de mis patadas.


Entrando más duro, finalmente pude golpearlo más fuerte que antes, como un boxeador".


Cuarto Viaje: Grecia.


"Cuando fui a la Tierra de los Griegos, lo primero que me maravilló fue su cultura. En mi entrenamiento pude darme cuenta que, en una pelea, cualquier aficionado podía conectar un golpe de surte, pero los agarres y empujes no se trataban de eso.


Me sorprendió cuando un luchador me sometió con tanta facilidad.


Después de un tiempo entendí el por qué.


En los agarres se tiene que ir con la intención de que tu oponente pierda la intención de pelear".


Quinto Viaje: Japón.


"Mi último viaje antes de completar mi entrenamiento, aunque nunca se deja de aprender.


Aprendí dos estilos, que fueron los que me ayudaron a someter a mis oponentes, sin hacer mucho esfuerzo.


Solo usando su fuerza en su contra.


Aprender dónde golpear a tus oponentes para que cayeran como simples hojas.


Fue realmente fácil entender las cosas, eran puntos que, a pesar de estar a la vista, no los ven; con esos puntos eran fáciles de hacerlos inútiles con un golpe tan delicado".

°


Naruto leía sus notas, recordando cómo había viajado a otros países, aprendido mucho de esas culturas sin dejar sus estudios de lado, pero era muy diferente a estar dentro de una escuela.


No se sentía muy a gusto al estar rodeado de mocosos que se creían invencibles e intocables, más aún cuando tenía que soportar la palabrería de los Americanos, siempre hablando cuando no les preguntan y se quejándose de todo. Solo soportaría esto para poder ascender a las ligas mayores.


Sabiendo que, a pesar de ir en avión sería un largo viaje de, aproximadamente diecinueve horas con cuarenta y cinco minutos, decidió dormir tratando de matar el tiempo.


Durmió dos veces seguidas, solo despertando en un lapso de 16 horas, las otras 3 horas y media decidió dibujar un poco. Finalmente escuchó al capitán del avión decir que el avión aterrizará en cuestión de minutos, por lo que se ajustó su cinturón esperando el descenso.


El aterrizaje fue de lo más normal, Naruto bajo del avión mientras iba por sus cosas a la zona de maletas ya que su maleta grande, a pesar de no traer nada, no cabían en los compartimientos del avión. Tomó su maleta después de ver cómo pasaba por la banda transbordadora, y caminó mientras veía a dónde tenía que ir.


Un hombre, con el traje del aeropuerto, se acercó a Naruto.


-Disculpe, ¿señor? -le habló al rubio. -¿Está buscando un Taxi? ¿A dónde quiere ir?


A Naruto le sorprendió lo amable que fue el tipo frente a él.


-Voy a los Angeles, precisamente al Valle de San Fernando.


El hombre frente a Naruto se sorprendió, debía de ser un chico con dinero para poder mudarse a una parte de los Ángeles.


-Sígame, hay un taxi disponible allá, siga por aquí.


El hombre señaló con su mano y Naruto fue con él al ver que consiguió transporte muy rápido.


El hombre, que veía como Naruto lo seguía sin ninguna objeción, sonrió. Cuando notó que se habían alejado lo suficiente, agarró el objeto que tenía detrás de su espalda. Después, apuntó con su arma a Naruto.


El rubio notó el arma apuntándolo y vio que del taxi salía un hombre, un poco más alto que él, y tomaba su maleta del hombro asi como su cartera.


-Súbete y no hagas nada estúpido.


Naruto, con una mirada difícil de descifrar, se subió al taxi. A su lado, cada asaltante revisaba sus cosas buscando algo de valor, se decepcionaron cuando vieron que el chico no tenía nada de valor, de hecho, lo único que traía en su bolsillos eran apenas 30 dólares.


-No lleva nada de valor.


-Pero que bien, una tarjeta de crédito. Más vale que tengas dinero.


Condujeron por la ciudad hasta llegar a un cajero donde no había tantas personas, bajaron apuntando su arma a Naruto.


-Ya sabes qué hacer.


Le advirtió uno y le extendió su tarjeta, haciendo de guardia, mientras el otro iba con Naruto para asegurarse que sacara el dinero, pero el rubio se detuvo a mitad de camino al cajero automático, haciendo enojar al hombre con el arma.


-¿Qué haces? ¿Quieres morir?


Naruto no respondió, generando que el hombre se empezara a molestar, y apuntó el arma a la cabeza de Naruto con insistencia.


Lo que pasó después, dejó a los tres asaltantes marcados de por vida.


El rubio, con un movimiento fluido, se quitó de la cabeza el arma para darle un golpe directo en la cara al primer asaltante. El segundo, viendo como habían golpeado a su compañero, sacó una navaja y trató de apuñalar al rubio, pero éste lo evitó, haciendo leves movimientos como si se tratara de un juego de niños, luego, agarró de la muñeca al asaltante y le dio un golpe con la palma abierta a la empuñadura de la navaja y ésta se clavó en la pierna del dueño. El asaltante se tiró al suelo al sentir la navaja en su muslo.


El hombre que estaba en el taxi bajó con un bate y trató de darle un golpe, Naruto, en respuesta, alzó su pie e hizo que el bate golpeara su espinilla, solo para que el bate se rompa. Luego, el rubio dio un patada de campana al hombre, directo a su estómago, que lo dejó sin aire.


El tipo que lo había engañado se levantó, agarrando su sangrante nariz, mientras agarraba otra vez el arma y apuntaba a Naruto.


-¡¡Muérete!!


Su pistola era una pequeña revolver. Cuando dio tres disparos, Naruto se movió tan rápido por el suelo en maromas y saltos laterales. El hombre se sorprendió, pero aún más cuando Naruto lo sujetó de la muñeca sin mucho esfuerzo, el rubio hizo que el hombre volara por los aires como si fuera un muñeco de trapo, mientras el rubio estaba en calma, lo que lo hacía parecer fácil.


El rubio azotó al asaltante contra el pavimento con mucha fuerza, la cara del asaltante tenía sangre escurriendo por todas partes, solo para que Naruto después lo levantara, aún sujetado su muñeca.


-Americanos. -Naruto dejó caer al suelo el cuerpo. El hecho de que apenas llegara aquí e inmediatamente lo asaltaran era realmente molesto e irónico; pero se animó porque ahora podía viajar gratis cuando vio el taxi del aeropuerto con la puerta abierta y las llaves puestas. -Americanos.


Naruto tomó sus cosas y subió al taxi, suerte que aprendió a manejar. Si no, esta sería una oportunidad totalmente perdida. Encendió el auto y se dispuso a abandonar el lugar donde había golpeado a los asaltantes. Después de ver que estaba en una carretera, buscó entre las cosas del taxi un mapa o algo, y su esfuerzo fue bueno cuando revisó la guantera y en ella habia un mapa de los Ángeles.


Buscó en donde estaba el Valle, debía de seguir la carretera hacia el norte, después debería de ver el Valle. Que no era tan pequeño.


Estacionó el taxi en algún lugar que no causara problemas, bajó con sus maletas mientras buscaba un lugar en dónde quedarse. Vio que al menos se había estacionado en un buen lugar. Del otro lado de la calle, de donde se había estacionado, había un hotel con piscina, tal vez tendrían una habitación disponible para que él pudiera descansar, al menos hasta que tuviera una casa y con el suficiente dinero para pagar más de un par de meses.


Entró a la zona departamental para poder ver si había una habitación disponible. Al entrar a la recepción, vio a un hombre viejo con barba blanca, el hombre estaba viendo una revista de mujeres.


-Hola, ¿tiene algún departamento disponible?


-Asi es, la renta se paga cada mes, son 500 dólares por mes.


-Está bien.


Naruto sacó la tarjeta que hace poco le querían vaciar.


El hombre viejo vio a Naruto a los ojos, después, viendo la tarjeta que Naruto puso sobre el mostrador, la tomó para inspeccionar su veracidad. La pasó por un lector y le pidió su firma a Naruto.


-Bien, tu departamento es el 204. Si quieres hacer fiesta los daños causados van por tu cuenta, al igual que las cosas que le pasen a la piscina. Y si llegas a traer acompañantes, por favor, avísame para ponerme audífonos.


Naruto entendió todo lo que dijo, bueno, al menos no son como los otros que siempre se quejaban. Luego el señor le entregó una llave, con la etiqueta con el número 204 impreso. Naruto la tomó para después ir a su departamento y acomodarse.


Entró a su departamento para notar que era bastante bonito, no lujoso, pero si que tenía su estilo. Vio que tenía incluida una cocina y mucho más.


Naruto se cambió de ropa a una más deportiva, al final, aún era temprano y empezó a correr mientras veía las casas y las personas. Era una ciudad bastante tranquila, le gustaba eso, pero, por estar perdido en sus pensamientos, chocó contra alguien.


Él no recibió ningún daño, en cambio, fue la persona contra quien chocó la que sí resultó herida. Quien no era más que una chica rubia, muy bonita, con rasgos definidos y ojos castaños.


-Lo siento, ¿estás bien?


Ofreció su mano, pero fue apartada por la chica.


-Fijate por dónde vas, idiota.


La chica se paró de golpe, vestía una pantalones de mezclilla color negros y rotos, un sostén deportivo y encima una chamarra negra.


-Lo siento, pero, ¿estás bien?


-Claro que estoy bien.


La chica se paró frente a Naruto, mirándolo cara a cara.


-Está bien. -Naruto siguió corriendo, ignorando a la chica que tenía un temperamento increíble. -Soy Naruto, por cierto.


La chica vio como el rubio se alejaba, si al principio estaba molesta, ahora estaba con una sonrisa.


-¡Soy Tory! -le gritó al rubio, quien asintió mientras se alejaba más.

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