SIETE (Amor Unilateral 1)

Summary

Mean Phiravich no era el típico chico popular por ser apuesto, inteligente, capitán del equipo de futbol o presidente de su clase. No, Mean Phiravich era popular por ser todo eso y más. Desde varios años atrás se le conoció por nunca haber perdido una pelea. Haciéndolo un rival digno de temer y como consiguiente, de respetar. Pero ese es otro tema. Plan Ratavith siempre fue objeto de envidias por ser el mejor amigo de Mean, por ser su "consentido". ¿Qué tiene eso de malo? Si desde hace siete años, desde que se conocieron en séptimo grado, ese séptimo día de clases, fue de esa manera. Siempre los mejores amigos... ¿Qué pasara cuando llegue un tercero a entrometerse entre su amistad? 💚 Saga Amor Unilateral 💙 Segundo libro: No podías ser tú 💚 Pareja: 2Wish 💙 Mención de MarkGun + 💚 Género: romance, drama, juvenil, cosas de la vida 💙 Extensión: 6 capítulos + epílogo 💚 Prohibido su copia o adaptación, parcial o total 💙

Genre
Romance/Drama
Author
Wayu
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

01: Lunes

Todo empezó hace siete años, en el salón número siete del séptimo grado.


Era el séptimo día de clases, martes, cuando él se acercó a mi lugar.


—¡Hola! ¿Cómo te llamas?


—Mean Phiravich... ¿y tú?


—¡Soy Plan Rathavit!


Desde entonces, fuimos inseparables...




Mi nombre es Mean Phiravich, estoy en segundo año de Gastronomía en la universidad, soy presidente de mi clase y capitán del equipo de fútbol.


Estamos iniciando la semana de exámenes finales, lo que significa que se aproxima el fin de año. Mis clases terminaron hace unos minutos y, como no encontré a Saint en el aula, estoy caminado solo hacia la cafetería con únicamente un lápiz en mis manos pues pasé dejando mis cosas en el casillero.


Mientras camino por los pasillos varias personas que no conozco me saludan como si fueran mis amigos, saludo que devuelvo con una sonrisa aunque no tengo ganas de hacerlo, son algunas de las cosas que vienen con ser uno de los más populares en la universidad, y esa es una de las muchas cosas que menos me importan. Aunque es verdad que siempre busqué ser el número uno en todo, nunca fue por la popularidad, fingir que todos te agradan y que finjan que les agradas es agotador.


Salí del edificio y seguí caminando por una de las áreas verdes, la universidad está repleta de ellas, pasé a la par de un grupo de chicas que hablaban de un artículo sobre describirse a sí mismas, lo que me pareció interesante. Si tuviera que describirme físicamente, diría que soy alto, de cabello castaño y tez blanca, soy delgado pero tengo fuerza, eso de tener músculos exagerados nunca me gustó, mis ojos son pequeños y rasgados, y creo que es todo. En cuanto a personalidad no sabría qué decir, hay veces en las que ni yo mismo me entiendo, hoy por ejemplo me siento un poco decaído.


Entré a la cafetería saludando a todos los que se acercaran a mí, repartiendo sonrisas y guiños, la mayoría me trata como si fuera un idol por ser simplemente parte de un equipo deportivo, mientras otros pocos me miran a lo lejos con desdén porque seguramente les partí la cara en algún punto del pasado.


—¿Qué haremos el último día de clases? —pregunté al llegar a la mesa donde se encontraban los únicos a los que considero mis amigos. Me apoyé sobre la pared y me metí a la boca el bombón que Mark me entregó.


—Podríamos ir a comer —sugirió mi hermano, bueno... no es mi hermano realmente. Su nombre es Saint Suppapont y desde que nos conocimos, en la secundaria, dicen que nos parecemos. Es tan alto como yo, pálido de cabello castaño y labios carnosos, yo de verdad no nos veo el parecido. Rescataría la estatura y que estudiemos la misma carrera.


—¿A comer? —preguntó Gun, alto, de piel clara, futuro arquitecto extravagante que cambia el color de su cabello cada dos por tres, actualmente lo lleva rubio. Al parecer no le gustó la idea por todas las negativas que estaba dando.


Pasé mi mirada por encima de todos en la mesa, notando la ausencia de uno.


—¿Y Plan? —pregunté interrumpiendo la discusión entre Gun y Saint.


—Creo que aún se está en exámen —respondió el rubio pensativo.


Asentí y vi mi reloj de muñeca, incliné mi cabeza a la izquierda, eran 3:55 p.m.


Si bien es cierto que Plan está en un grado superior y en una carrera diferente a la mía, nuestros horarios son los mismos. Gun que estudia con él está sentado frente a mí... y ¿desde cuándo Plan, el más aplicado del grupo, se tarda tanto en un examen?


Me troné el cuello y los dedos para relajarme, me llevé las manos a los bolsillos del pantalón, jugando aún con el bombón en la boca, empecé a caminar hacia la facultad de arquitectura bajo la atenta mirada de mis amigos. Para mi suerte esta no quedaba muy lejos de donde me encontraba, entré al edificio y me pareció raro no ver a la guardiana en la entrada, no le puse mayor importancia y seguí caminando hasta dar con el salón que buscaba. Al llegar la puerta estaba cerrada, tiré el palito del dulce en el bote junto a la puerta y, al mirar por la ventanilla, vi la mochila de Plan. Extrañado, empujé la puerta y me asomé, volteando a ver al fondo del aula al notar que había alguien allí. Me paralicé al momento.


Plan estaba sentado sobre la última mesa pegada a la pared, besándose casi con desesperación con otro hombre, el tipo lo tenía abrazado por la cintura, metido entre las piernas de Plan, estaba de espaldas por lo que no veía su cara. Sentí como todo el aire a mi alrededor se extinguía, la sangre hirvió en mis venas en cuestión de segundos, todos mis pensamientos chocaron entre sí dejándome aturdido. A lo lejos escuché la puerta azotarse, seguidamente vi a Plan empujar al tipo hacia atrás cuando reparó en mi presencia. En el momento en el que hice contacto visual con él, salí corriendo lo más rápido que pude de ese salón.


No sé ni cuanto fue lo que recorrí, pero me detuve al ver que estaba cerca de la facultad de agricultura, ya que es la más alejada en todo el campus, me senté en el césped e inhalé profundamente varias veces recuperando el aliento. Cuando mi respiración se normalizó, me dejé caer de espaldas en la hierba mojada cubriendo mis ojos del sol con el antebrazo.


La imágen seguía repitiéndose en mi mente, Plan con su castaño cabello revuelto, los labios rojos e hinchados y la ropa un poco desacomodada. Cerré los ojos molesto, no podía hacer que mí corazón dejara de latir tan frenéticamente, dolía, sentía como el pecho se me oprimía negándose a dejarme respirar con normalidad, peor, no encontraba una razón lógica para ese sentimiento.


¿Plan es gay? ¿Debería de sentir asco por él? Eso sería normal en cualquier otra persona al enterarse que su mejor amigo es gay, ¿no? pero ese no era el sentimiento que me invadía, era más parecido al vacío de perder algo, a tristeza... Incluso el ambiente se había puesto pesado y húmedo, como si fuera a llover. No entendía por qué, pero me dolía, y mucho.


Deje caer las manos a mis costados intentando hallar una razón para lo que sentía, en vez de eso, el recuerdo de Pavel, mi hermano, invadió mi mente.



—¡Mean! ¿A qué hora vendrá tú novio? —me gritaba Pavel desde la cocina.


—¡Plan no es mi novio! —respondí alterado. Su ruidosa carcajada me golpeó en el rostro.


—¡Bien qué sabes de quién te hablo!


—Pues te encargas de recordármelo cada que puedes —me defendí.


Y no mentía, porque desde aquella vez en la que le conté que me había besado con Plan, por una apuesta, no paraba de molestarme, y eso había sido cuando estaba en el primer año de secundaria.


☆★☆★☆★


Estábamos en la sala viendo uno de los doramas que le gustaban a Pavel.


—¿Por qué no confiesas que te gusta Plan? —me volvió a preguntar.


Rodé los ojos molesto, había perdido la cuenta de cuantas veces me había hecho esa pregunta en el lapso de dos horas. Fijé mi vista en la televisión, donde se mostraba la escena clímax del protagonista confesando sus sentimientos.


—Porque no me gusta —contesté en tono molesto.


—¿Podrías dejar de mentirte? —pidió igual de molesto.


—¡Qué no me gusta! ¡Mierda! —me levanté de un salto del sofá, furioso le di un puñetazo la pared antes de salir de la casa.


—¡No seas idiota! —le escuché gritar.


☆★☆★☆★


—¿Ya le dijiste? —preguntó esbozando una sonrisa.


—¿Decirle qué a quién?


—A Plan... ¿ya le dijiste qué te gusta?


—Pavel... ¿Cuántas veces tendré qué decirte que no me gusta?


—Cuando aceptes que si te gusta —sonrió victorioso.


Cuando iba a contestar entró la enfermera avisando que el horario de visitas había terminado. Sonreí para mi hermano, revolviéndole un poco el cabello deposite un cariñoso beso en su frente y le dije que volvería al día siguiente.


☆★☆★☆★


—Mean... ¿Cuánto más lo harás esperar? Han pasado, ¿cuántos? ¿Tres años? ¿Qué otras cosa necesitas para aceptar que Plan está enamorado de ti y viceversa?


—Pavel... no sigas... —le pedí cansado del mismo tema. Plan era mi mejor amigo, ¿cómo podría verlo de otra manera?


—Está bien, no sigo... pero acepta a Plan de una buena vez.


—Es que serás terco...


—Terco serás tú... y espero que no vengas a llorarme cuando Plan se cansé y pasé de ti.



—Pavel... —murmuré. Sentía tan fuertes las palabras dichas por mi hermano que dolían. ¿Podría realmente ser eso?


Abrí los ojos y observé lo que antes fue un cielo azul, ahora no era más que un manto grisáceo. Me llevé las manos al rostro con repentina frustración. ¿Y si todo lo que mi hermano decía era verdad? ¿Y si Plan estaba enamorado de mí? ... no, es más... ¡¿y si yo estoy enamorado de él?! ¿Y si se cansó? ¿Y si pasa de mí?


Mil preguntas pasaban por mi mente y mil recuerdos me atormentaban.



Mientras caminaba rumbo al complejo de apartamentos observé como la luna reinaba el cielo, había pasado toda la tarde pensado en todo y en nada. Había dejado todas mis cosas en el casillero así que era imposible saber la hora exacta, y rezaba para que al llegar a la habitación Saint estuviera dormido.


—¡Mean! ¡Hasta qué te apareces! —al parecer mis rezos fueron ignorados porque cuando abrí la puerta la voz de mi compañero resonó por todas partes.


—¿De qué hablas? —respondí haciéndome el desentendido, Saint estaba sentado en su cama con un libro en sus piernas.


—¿Cómo de qué habló? Te has ido por toda la tarde... ¡Me has asustado! —cerré la puerta y fui a sentarme a la cama frente a la de él.


—Deja el drama que solo han sido un par de horas —me quejé, deshaciéndome de mis zapatos y chaqueta.


—¿Un par de horas? ya casi es media noche, ¡eso es más que un par de horas!


—Bueno ya... ha sido más tiempo. Pero ya estoy aquí, ¿no? —a veces Saint podía ser peor que mi madre, y aunque me parecía un buen gesto de su parte, era lo último que necesitaba en este momento.


—Sí, bueno... —divago un poco—, ¿a dónde has ido?


—A estudiar —respondí tajante, haciendo las sábanas de la cama a un lado.


—¿Estudiar? —preguntó burlón.


—Sí, ¿algún problema? —enarque una ceja cruzándome de brazos.


—No, ninguno —bajó la cabeza nervioso. Sonreí. Me hacía gracia saber que me tenía miedo cuando sabía que no sería capaz de hacerle nada.


Me dejé caer sobre la cama, cansado, queriendo dormir y olvidarme de todo por un rato, pero el constante sonido del celular de Saint me lo hacía imposible.


—¿Con quién hablas? —pregunté molesto de la situación.


—Con Plan, te estuvo marcando al celular todo el rato y me pidió que le avisara cuando aparecieras —murmuré un simple “ah” lo último que quería es que empezara a hacer preguntas que no sabía contestar.


—¿Por qué no le contestaste?


—Dejé el móvil en el casillero, no tenía batería —silencio, no había estado en un silencio tan incómodo con él antes de este día.


—Oye... me contó que lo viste con un amigo y me ha dicho que te fuiste antes de que él pudiera decir algo, pero me preguntaba, ¿qué fue lo que viste para reaccionar de esa forma? Plan no me ha querido decir nada —y como por arte de magia, allí estaba, preguntándome lo que quería evitar.


Hubiera preferido el incómodo silencio.


—Saint... ¿Te duermes? recuerda que mañana tenemos examen —le dije después de un rato, era una excusa patética, pero no se me ocurrió nada mejor.


—... claro, descansa —contestó mi hermano soltando un suspiro, dejó el libro en el escritorio junto con su celular y apagó la luz.


Agradecí internamente que no insistiera, le di la espalda y me cubrí completamente con las mantas... quería dormir y que al despertar todo estuviera cómo esta mañana, no saber nada sobre la tendencia de Plan y no haberlo visto con ese otro tipo. Ni siquiera sabía que haría al verlo, ¿debería decirle algo o hacer como si no pasa nada?


Suspiré hundiendo la cabeza en la almohada, si bien es cierto, mañana tengo examen y debo descansar, ya había perdido la tarde pensado en eso y no iba desvelarme. Ya se me ocurriría que hacer en el trascurso del día...