Aemond Targaryen One Shots

Summary

Estás historias también están siendo publicadas en Wattpad, aunque habrás capítulos exclusivos aquí

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

1

Caminaba por los largos y fríos pasillos del castillo.

No ocultaré mi verdadera intensión así que diré que voy en busca de cierto príncipe de aspecto intimidante y gélido, de pocas pero hirientes palabras que por burla de los dioses, comenzó a despierta cierta curiosidad en mi.

Sabía muy bien que estaría en las afueras practicando combate con su espada en compañía de Sir Criston Cole, presumiendo lo bueno que es.

No debía tardar, conocía a la perfección la ruta hacia sus aposentos y pretendía interceptarlo antes de que entrara a estos con la única misión de molestarlo.

Como cada vez que cruzamos palabra desde nuestra presentación.

Lo vi caminar por el pasillo. Le fue imposible fingir no verme, aun así el infeliz siguió como si nada.

—Veo que ha ido bien, me sorprende ver como el Sir no se ha tentado a arrancarte el otro ojo con lo insoportable que te has vuelto, mi príncipe. —después de soltar el veneno saludé con respeto.

Una sonrisa ladeada se asomó en sus labios. Había encendido esas ganas de ser igual de molesto que yo.

Caminé meneando sutilmente mis caderas, lo suficiente para que su mirada se posara con intensidad sobre mi. Se volteó para quedar frente a frente a unos pasos de seguridad para ambos.

—Me parece extraño que no estés por ahí causando una gran pelea entre los hombres.

—Al parecer hoy no encuentro divertido el reírme de ellos.

—¿Entonces vienes a por mi? —Fue mas una afirmación que una pregunta— ¿Cuándo te cansarás de esto? Ya resulta... Patético.

—No es tan patético cuando eres tu, el que me espía. Curioso. —Respiró profundamente, parecía hastiado— Te he visto disfrutar de la vista mientras me divertía nadando en el río ¿Algo que llamase tu atención, querido?

—Lo cierto es que no. Lo habrás notado al ver como me iba, es que no había nada impresionante que ver.

Eso borró la sonrisa de mi rostro y se transformó en una expresión de odio.

—Por favor, como si alguna de esas putas o doncellas desesperadas por tu atención tuvieran algo que llame tu atención. No puedes fingir conmigo, Aemond, de ser así no estarías suspirando como una dulce princesa cada vez que me ves.

—Debe de ser por las alergias, mal tiempo o de lo contrario debe ser que no soporto tu presencia.

—Tampoco yo la tuya, pero aquí estamos.

Debía admitir que su indiferencia me molestaba, lo hacía muy bien y por momentos realmente creía que era cierto.

En realidad no sabía que pensar de él.

—Aquí estamos —repitió. De pronto si actitud cambió radicalmente tomándome por sorpresa— A veces solo quisiera... —Apretó una de sus manos en un puño como si estuviera frustrado y a la vez reprimiendo algo.

—Eres tan imbécil. —reí con diversión.

—No quieres saber lo que realmente pienso de ti, acabarías llorando por los rincones.

—¿Tu? ¿Hacerme llorar? Solo me dejarías ver tus frustraciones y el deseo contenido que tienes por mi. —tomé su mentón apretándolo con fuerza, se zafó rápido del agarre, casi que con rabia.

—No despiertas mas que rechazo en mi. Tu sola presencia es exasperante y me parece increíble que aun sigas con esta actitud de arrogancia cuando lo cierto es, que no provoca nada en mi mas que risa. Yo te odio y no hay manera en que puedas hacerme caer.

—Si supieras lo mucho que también te detesto, no creo que jamas encuentre palabras para describir lo que siento.

Le empujé con todas mis fuerzas y a pesar de haberlo hecho con dureza, este no hizo más que reírse.

Quería reír de mi estúpido impulso, aunque el enojo era mas grande y golpee su pecho repetidas veces. Nadie se burla de mi.

Tomó mis muñecas apretándolas con fuerza, pegándome a su cuerpo.

—Niña tonta y mimada ¿Crees que tendrás a cualquiera a tus pies? —su sonrisa altiva me daban ganas de arrancarle el otro ojo— Jamás podría estar a merced de alguien tan estúpido e impulsivo, incluso soberbio.

Mi mano fue directa a su mejilla, estrellándose con violencia.

—¿Quién te crees que eres? ¡Maldito tuerto!

Como si ser él, le hiciera inmune. ¡Pobre tonto! No es más que un arrogante.

Salí a toda prisa de ese lugar tratando de encontrar la salida mas rápida.

Por desgracia no llegué muy lejos gracias a que una mano me tomó fuerte del brazo y empujó hacia los grandes ventanales que mostraban una vista espectacular.

Intentaba asustarme haciéndome creer que me dejaría caer desde esa altura, pero lejos de pedir que me dejara, solo me burlaba de él y su caprichoso ser. Me odia, pero no puede estar lejos de mi por mucho.

Comencé a reír con gracia, sintiendo como sus manos me apretan un poco más.

—¿Que quieres lograr con esto? ¿Salvarme de mi terrible futuro? Porque te aseguro que lanzarme será mucho mejor para mi.

Me volteó sin cuidado. Jamás admitiría que esto me parecía excitante, estar en supuesto peligro gracias a él era un estimulante encantador.

—Pídeme perdón —su cuerpo presionó mas contra el mio— Y sería aun mejor si lo hicieras de rodillas.

Intentaba doblegarme, pero jamás lo lograría.

—Jamás me he arrodillado por nadie, no lo haré ante ti. Nunca me permitiría caer tan bajo. —me burlé en su cara. Su expresión se volvió aun mas dura y su mirada más filosa. Diría que son dagas pero yo tengo dos y él solo una.

De pronto, luego de abandonar el juego de miradas, me tomó por los brazos y me estampó contra la columna dejando de lado el ventanal.

Lo había hecho con rabia provocando que la espalda me doliera, me quejé, pero no le di la satisfacción de verme dolorida. Seguí con mi postura desafiante y burlona.

—Un día acabaré con esas ganas de molestarme que tienes.

—¿Y entonces a quien perseguirás como un loco? —me acerqué a sus labios peligrosamente para dejarlo con las ganas de algo que ni él sabia que deseaba.

Desenfundó el cuchillo que portaba en la cintura y lo acercó a mi cuello.

Me parecía increíble todo lo que podía expresar con sus gestos, odio, enojo, incluso hasta deseo reprimido. Se negaba a admitir lo que realmente sentía y yo adoraba provocarle.

—Ninguno de tus intentos por intimidarme van a funcionar porque no te tengo miedo, principito.

Presionó la filosa hoja abriendo un pequeño corte.

—Hijo de puta. — chillé.

Aemond solo sonrió con burla y malicia, lamió el filo de la daga.

Apenas intenté moverme, su mano libre me tomó del cuello. Guardó el cuchillo y detuvo su atención en mi.

—He de admitir que adoro que seas tan descarada. Ninguna podría darme la guerra que tu me das, se irían corriendo despavoridas.

—No quiero volver a escuchar como intentas compararme con otras insípidas o conocerás mi verdadera furia y te aseguro que no habrá dragon que pueda protegerte.

Sin temor a su reacción, deslicé mi mano por parte de su pierna subiendo por el abdomen hasta llegar a su pecho y por ultima a la mandíbula, acariciando el filo de esta con el dedo índice.

Por un momento se dejó llevar por las sensaciones que yo le provocaba, haciendo que bajara la guardia, aunque tan pronto me removi entre su cuerpo y la pared, volvió a sujetarme con fuerza.

Fue entonces cuando sentí algo duro presionar contra mi pierna.

Sonreí inocente y solo por el increíble gusto de molestarle, roce mi pierna de lado a lado lentamente contra su entrepierna.

—Estas jugando con fuego.

—Te encanta amenazar, pero mucho hablar y no haces nada... Demuestra un poco de lo que llevas reprimiendo, no es sano, temo que explotes algún día. —La malicia brotaba de mis poros— Sobre todo tu verga, no deja de palpitar contra mi muslo.

Solte una carcajada estridente al ver su reacción. Se alejó de mi de inmediato, parecía tener pensamientos contradictorios y abrumadores.

Me acomodé el vestido mientras mostrandome inocente y tranquila.

Un guardia llegó interrumpiendo lo que sea que el príncipe fuera a decir.

—Mi Lady, su padre solicita su presencia.

Asentí en dirección al guardia. Con paso lento pero firme, llegue hasta Aemond.

—Es una pena que deba irme, nuestra charla estaba siendo tan entretenida como siempre. —posé una mano sobre su pecho y la mirada en la suya — Pero es seguro que mi padre quiera decirme que ya todo esta hecho y también estoy segura de que la reina te dirá de que se trata a pesar de no querer que esto suceda... Mi futuro esposo.

Mis últimas palabras le dejaron perplejo y sin habla, sonreí satisfecha y voltee para caminar sin volver a mirar atrás.

Tendría mucho que aguantar de él después de una reunión que solo confirmaría lo que acabo de decir.

Este solo era el comienzo y no planeaba que fuera aburrido, Aemond conocería de verdad con quien iba a tratar y hasta no verle enloquecer no pararía.

Next Chapter