Mi pequeña obsesión.

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Summary

Max Caulfield, una estudiante promedio de la academia Blackwell. Un promedio regular y una cantidad normal de amigos. Mantiene un perfil bajo. Pero descubre que tiene un "poder" que le permite rebobinar en el tiempo. Victoria Chase. Miembro del Club Vortex. En la cima de la escala de popularidad de Blackwell. y un promedio bastante alto, extremadamente hermosa. Y una pregunta bastante importante... ¿Por qué cuando Max rebobina el tiempo lo único que no retrocede es victoria? (Algunas cosas o muchas pueden ser diferentes a lo original)

Status
Complete
Chapters
30
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capitulo 1: Encuentro en el Baño


Maxine Caulfield, también conocida simplemente como Max, estaba revisando fotos que había tomado para el concurso “Héroes Cotidianos” que su profesor, Mark Jefferson, alentaba a todos a participar.

Caminar por el largo pasillo que conducía al aula siempre era un período de observación para ella. Personas que siempre estaban conversando sobre una amplia variedad de temas.

Todo lo que Max hacía era mantener su distancia de la gente y mantener su mirada fija en el suelo para evitar sentirse agobiada.

Victoria Chase, por otro lado, siempre era la persona que le prestaba atención no deseada a Max. A Victoria le encantaba ver a Max avergonzada por algún motivo.

Realmente nadie sabe por qué Victoria ha desarrollado un tipo de obsesión por Max. Ni siquiera Victoria; ella asegura odiar a Max.

Victoria siempre ha menospreciado a la gente, pero no como lo hace con Max, siempre parece cruzar muchas líneas cuando se trata de insultar a Max. Siempre le trae una sonrisa a la cara cuando ve a la pequeña Maxine Caulfield acobardarse ante ella.

Lo que Victoria no sabe es que Max está a punto de descubrir algo que le dará un cambio de personalidad.

Pero tal vez esto sea justo lo que ambas necesitan.

Pov Max.

Esta foto podría funcionar, supongo. Observo una foto que tomé hace una semana de mí misma desenfocada, mirando fotos pegadas en la pared. Las fotos era lo único que estaba enfocado en la toma.

Realmente no planeaba tomar el concurso en serio, especialmente cuando personalmente creo que solo tengo habilidades fotográficas promedio en comparación con otras personas.

“Hola, Max” me saludó el Sr. Jefferson mientras caminaba por la puerta del aula para ver a Victoria mirándome como es de costumbre.

Juro que nunca me da un respiro. Si no me está insultando, me está lanzando las miradas más aterradoras que he sentido en mi vida.

Miro hacia Kate, que está garabateando en un cuaderno que yace en su escritorio. Siempre ha sido una persona tan dulce, es una lástima que siempre la molesten por ser religiosa.

Es tan comprensiva a pesar de lo que dice su religión. Es muy leal e inteligente. Es una muy buena amiga.

Tomo asiento y desvío la atención de todos en la habitación al sentarme en la parte trasera de la clase, apoyo la cabeza en mis brazos sobre el escritorio.

Suena extraño, pero aún siento la mirada de Victoria sobre mí. Me he vuelto más consciente y un poco más perspicaz para saber cuándo me está mirando fijamente. Siempre lo está haciendo. Ni siquiera sé qué hice para que me odie tanto.

Pov Victoria.

Sentí un leve pellizco en la parte posterior de mi cuello y me volte para ver a Taylor mirándome con desaprobación. Siempre hacía eso cuando me quedaba mirando a Maxine por demasiado tiempo. Le lancé una mirada de reojo mientras ella cruzaba los brazos.

“¿Por qué siempre tienes que mirarla?” Taylor susurró ligeramente.

Se molesta porque no le gusta que eso sea todo de lo que hablo. Ha estado tratando de enseñarme a no estar obsesionada con Maxine como si yo fuera un perro.

“¿Por qué siempre tienes que acostarte con cualquier chico que conoces?” le respondí en voz baja.

Ella sonrió levemente ante mi actitud y volvió a prestar atención a la clase del Sr. Jefferson sobre autorretratos. Tomé notas simples porque ya sabía todo lo que necesitaba saber de ese tema.

Necesitaba intentar ver qué podía hacer para alcanzar un promedio de 9.8 y elevarlo a 10; tal vez podría convencer al Sr. Jefferson con palabras amables.

Con la oportunidad de que ambas estaban distraídas con la clase, giré rápidamente la cabeza para encontrarme a una Maxine dormida.

Pero su pacífico sueño fue interrumpido rápidamente cuando levantó la cabeza y miró rápidamente a su alrededor. Tenía una expresión algo difícil de explicar, pero parecía asustada. Debe haber sido por despertar de la nada.

Una parte de mí quería acercarme y preguntar qué pasaba, pero sabía que no debía y no podía hacerlo. Una mueca se formó en mi rostro ante esa idea, y volví la mirada hacia Jefferson. Mi teléfono vibró silenciosamente sobre la mesa desde un número desconocido, probablemente alguna maldita empresa queriéndome vender algo.

Courtney lanzó una pequeña bola de papel y golpeo a esa chica Kate Marsh. O conocida como la fanática religiosa del colegio.

“Max”, escuché decir al Sr. Jefferson, lo que captó mi atención. “Viendo que ahora estás prestando atención, ¿puedes decirle a la clase quién inventó el primer autorretrato?”

Miré de nuevo a una Maxine avergonzada, quien luego puso una mano en su cuello y mordió su labio inferior. Estaba ansiosa y... Dios, que linda. La única parte que me preocupaba era el fuerte rascado que estaba haciendo en la parte posterior de su cuello. Era inquietante.

“No lo sé, señor”, dijo con poca confianza.

“¡Vamos, Max!” exclamó el Sr. Jefferson mientras golpeaba su mano sobre la mesa en la que se apoyaba. “El punto de esta clase es retener conocimiento, no perderlo”, explicó.

Podía ver a Maxine rascarse más fuerte en la parte posterior de su cuello y morderse con más fuerza el labio inferior.

“Sí, señor”, fue todo lo que pudo decir para callarlo.

“¿Alguien más sabe la respuesta?” preguntó el Sr. Jefferson con un suspiro.

Levanté la mano y él asintió para que respondiera.

“El primer autorretrato fue hecho por Louis Daguerre. Conocido como el proceso daguerrotipo”, declaré.

“Excelente, Victoria”, dijo el Sr. Jefferson.

Sonreí un poco y luego miré a Maxine justo cuando sonó la campana.

“Bien, todos asegúrense de entregar sus fotos para el concurso de “Héroe Cotidiano”, Max, no finjas que no me ves”, dijo el Sr. Jefferson mientras la gente empezaba a recoger sus cosas.

Maxine se levantó, mantuvo la cabeza baja y pasó la mano derecha por la parte frontal de su cabello mientras agarraba su bolso, alejándose de mí.

Le di la mirada de siempre. No sé qué pasa con mi ligera obsesión con ella. Quiero decir, es tan común, tal vez incluso por debajo del promedio, si entiendes a lo que me refiero. Pero, aun así, la encuentro algo... un poco atractiva.

Miré la parte posterior de su cuello donde se rascaba y solo estaba enrojecido. Nada grave. Mi distracción fue breve, ya que sentí otro golpe en la parte posterior de mi cabeza por parte de Taylor.

“Maldición, ¿podrías dejar de hacer eso?“. Me froté donde me golpeó la cabeza y recogí mis cosas para dirigirme al escritorio del Sr. Jefferson y hablar sobre algo que pudiera hacer para demostrar que debería tener un 10.

“Hola, Victoria”, me saludó el Sr. Jefferson.

“Hola, Mark”, le dije. “¿Tienes alguna tarea adicional o proyecto de clase que pueda ayudar a mi promedio final?” pregunté con esperanza, y lo vi reflexionar por un segundo.

“Espera... Max, quiero hablar contigo antes de que te vayas”, le gritó a ella, y ella se acercó lentamente a su escritorio, manteniendo su distancia de mí y evitando mi mirada.

“Max, aún debes entregar tu foto, Y creo que serias la compañera perfecta para un nuevo proyecto que tengo para ti y para victoria”, dijo, y con eso, juro que casi se me cae la mandíbula. ¿Qué acaba de decir? ¿De todas las personas tenía que ser yo?

“Ahora no me pongan esas caras”, nos dijo mientras esperábamos una explicación de él.

“Ambas tienen estilos diferentes de fotografía y creo que ambas deberían combinar eso. Tienen dos semanas para tomar tantas fotos como puedan. Ahora váyanse”, dijo y nos alejó con un gesto de su mano.

Antes de que tuviera la oportunidad de hablar con Maxine, vi que ya se había ido por la puerta. ¿¡Qué!? Simplemente se fue.

Salí de la clase para verla a mitad del pasillo con auriculares. No voy a dejar que se salga con la suya tan fácilmente.

Caminé rápido para alcanzarla. Antes de darme cuenta, ya estaba en el baño y una parte de mí quiere seguirla, pero dude un poco. ¿Sería extraño?

No. Tengo que hablarle sobre este proyecto. Eso es todo. Esperé unos segundos antes de dirigirme rápidamente a la puerta del baño, la abrí de un golpe y entré. Lo que no me di cuenta fue que entré justo cuando Maxine estaba destrozando una de sus fotos y arrojándola a un bote de basura.

Se volvió y realmente saltó un poco al verme mirándola.

“¿Qué estás haciendo?” solté de repente. Ni siquiera pretendía decir eso, ni siquiera entiendo la razón por la que entre.

“¿Por qué te importa?” preguntó en un tono extraño.

“Realmente no me importa. Tenemos que discutir sobre el proyecto”, dije tratando de defenderme con un cambio rápido de tema.

“Sí, ¿y qué con eso?” preguntó mientras giraba la cabeza mirando algo.

“Tendremos que tra... ¡oye, ¿a dónde vas?!” le grité mientras se alejaba detrás de la pared del baño que llevaba a un callejón sin salida, y la seguí.

La vi tomando una foto de una mariposa azul que de alguna manera había entrado aquí. ¿En serio? ¿Esto era tan importante que no podía tomar en serio el proyecto que nos acaban de asignar?

Justo antes de que abriera la boca para insultarla, la puerta del baño hizo ruido, indicando que alguien había entrado.

Se escuchó la voz de un hombre murmurando para sí mismo. Sonaba mucho como la de ¿Nathan?

Pov. Max

Victoria se apoyaba sobre mi mientras estaba agachada, mirando hacia la esquina de la pared. Me asomé silenciosamente por el borde de la pared y vi a Nathan Prescott hablando consigo mismo frente a un espejo. ¿No sabe que este es el baño de chicas?

La puerta del baño se abrió de golpe poco después, revelando a una chica de pelo azul que empezó a revisar los cubículos del baño. Se parece a alguien que conozco. Me sorprende que Victoria aún no haya dicho nada.

Durante un par de minutos, hablaron de dinero y drogas. Pero eventualmente, Nathan sacó una pistola y la apuntó directamente a la chica. Ni siquiera estaba apuntando correctamente.

“¡A nadie le importaría tu maldito trasero de mierda!” le gritó Nathan y se acercó aún más a la chica.

Nathan fue empujado y la chica de pelo azul empezó a sangrar de forma abundante en la zona del estómago después de un fuerte y ensordecedor estruendo.

Por algún motivo, me levanté instantáneamente extendiendo la mano como si pudiera salvar a la chica. Como si pudiera de alguna manera detener lo que acababa de pasar. Sabía que no podía hacerlo, pero parecía que de alguna manera me estaba demostrando a mí misma lo contrario. Al menos eso creo.

Todo pareció revertirse instantáneamente. Sentí una presión constante mientras veía a la chica levantarse del suelo mientras la sangre regresaba a su cuerpo y Nathan retrocedía con la pistola. Pronto desaparecieron, salieron en reversa del baño y no pude bajar la mano, al menos no aún. Fui a mirar a Victoria esperando verla en reversa, pero para mi sorpresa, ella seguía en el mismo lugar que antes.

Pronto parpadeé y me encontré a mí misma y a Victoria en nuestros asientos de clase. Nada se revertía. Mi cabeza aún estaba en el escritorio y me di cuenta de que estaba soñando. Un sueño muy extraño, demasiado diría yo.

Levanté la cabeza rápidamente al darme cuenta de todo y miré a mi alrededor. Miré a Victoria, que me observaba con, diría yo que... sorpresa, pero realmente parecía más terror lo que dejaba ver través de su expresión que normalmente es odiosa.

Con Victoria mirándome así, supuse que no debía haber sido un sueño. Vi que el Sr. Jefferson estaba repitiendo la misma conferencia de antes, me pregunto...

Vi una bola de papel dirigiéndose hacia Kate y la agarré rápidamente mientras se dirigía hacia ella. De ninguna manera esto era un sueño.

“Max, como ahora estás prestando atención, ¿te gustaría decirle a la clase quién inventó el primer autorretrato?” dijo el Sr. Jefferson, lo que hizo que un escalofrío recorriera mi espina dorsal. Está sucediendo de nuevo.

“Lewis Daguerre”, fue todo lo que pude decir, recordando que Victoria lo había dicho antes. Victoria.

Sonó la campana y la miré de nuevo para ver la misma mirada llena de horror. No creo que haya escuchado nada en absoluto.

“Max, Victoria, ¿puedo hablar con ustedes dos?” Ambas giramos la cabeza para mirarlo y luego rápidamente nos miramos la una a la otra. Temerosas de lo que podría decir.

Recogí mis cosas y supuse que, si esto tiene que ver con el proyecto, debe significar que esa chica seguía en peligro. Tengo que detener eso.

Me acerqué al escritorio del Sr. Jefferson con Victoria, pero ella decidió mantener distancia de mí. Necesitaba que esto fuera rápido. Muy rápido.

“Max, quiero que tú y Victoria trabajen en un proyecto juntas. He estado pensando en esto durante unos días y creo...” Me puse muy ansiosa porque esto terminara y decidí interrumpirlo.

“Esa es una buena idea, Victoria y yo tenemos estilos de fotografía diferentes, así que deberíamos trabajar en eso juntas. ¿Suena bien en dos semanas?” dije rápidamente mientras él me miraba cuestionando mi respuesta.

“Uh, sí“, dijo en voz baja.

Salí de la puerta tan rápido como pude y ya sé que Victoria está caminando detrás de mí. Puedo escuchar sus pasos siguiendo los míos.

En el momento en que ella y yo cruzamos la puerta del baño, no estuve a salvo de su furia.

“¡Qué demonios!” pronto escuché resonar fuertemente en las paredes del baño.

“¡Cállate!“, le grité de vuelta. Victoria se sorprendió por mi voz, creo. Sus ojos se abrieron de par en par y parecía tensarse. O apenas está procesando todo lo que acaba de pasar.

“Solo ponte detrás de mi o vete”, fue todo lo que pude decir en un tono normal mientras caminaba detrás de la pared.

Ella me siguió y se quedó de pie en la pared opuesta a mí. No quería mirarme.

“Lo siento”, le dije en voz baja.

Ella levantó la vista del suelo y me miró con un ceño algo fruncido para preguntarme en silencio por qué estaba pidiendo disculpas. Mantuvo los brazos cruzados fuertemente.

“Por gritarte, quiero decir”, expliqué brevemente y juraría que casi esbozó una pequeña sonrisa hasta que la puerta se abrió y ambas sabíamos lo que iba a suceder.

Esperamos hasta que Nathan sacó la pistola y tuve que pensar rápidamente en qué hacer. Miré hacia arriba y vi una alarma de incendio, supe lo que tenía que hacer.

Me levanté de mi posición y me abalancé sobre el botón. No me molesté en mirar si se fueron porque escuché la puerta abrirse rápidamente y pronto los pasos daban a entender que ambos se fueron.

Las sirenas de la alarma sonaban en mis oídos; todo sonaba tan fuerte en este momento. Miré a Victoria, que parecía incrédula ante el hecho de que acabábamos de alterar eso.

Ni siquiera me molesté en recibir una charla de ella en ese momento. No quería ser atrapada aquí, así que salí del baño dejando a Victoria atrás. Salí al pasillo y me dirigí hacia la puerta principal, y escuché la puerta del baño abrirse, así que sé que Victoria salió del baño.

Tan rápido como pude caminar, me dirigí al patio donde muchas personas miraban alrededor confundidas. Decidí mantener la mirada baja como de costumbre y esperé como todos los demás. La única parte difícil fue esquivar a Victoria, que trataba de encontrarme sutilmente en compañía de Courtney y Taylor.

Me quedé junto a un árbol. Era el área completamente opuesta a donde estaba Victoria, lo que me ahorró un dolor de cabeza. Realmente estoy cuestionándome todo. ¿Retroceder el tiempo? Me reí un poco, sonaba tan imposible, pero ya no lo sé.

Una ardilla corrió a toda velocidad junto a mí y pensé en probar un poco. Levanté mi mano y pronto la ardilla volvió moviéndose en la dirección de la que vino. Bajé la mano a la mitad de su carrera hacia atrás y la dejé correr de nuevo.

Esto es tan raro.

Pronto todos estaban siendo enviados a sus dormitorios y tan pronto como la multitud desapareció y Victoria hizo que Courtney y Taylor se fueran sin ella.

Se acercó sigilosamente, pero por primera vez no me encogí ni me asuste, simplemente me quedé relajada contra el árbol. Se paró frente a mí estirándose a su altura completa mientras yo la miraba.

“¿Qué?” pregunté.

“¿Qué quieres decir con qué? Acabas de hacer... lo que sea que hiciste”, me dijo.

“Retrocedí el tiempo”, le corregí.

“Bueno, ¿cómo demonios hiciste eso?” preguntó enfadada.

“Sabes qué, déjame leer el libro ‘por qué demonios puedo retroceder el tiempo’ y te lo diré más tarde”, comente irritada. Todo lo que hacía era enojarse conmigo. Por algo que quizá podía o no podía controlar.

Ella parecía estar un poco menos tensa y parecía un poco herida, pero debo estar imaginándome estas cosas. ¿Verdad? No pude evitar reírme.

“Te estas volviendo loca”, dijo.

“No, eso ya tiene un rato”, bromeé sin darme cuenta de que realmente estaba bromeando con Victoria. Mientras esperaba un insulto, escuché una risa suave.

Que día tan raro.