Bienvenidos a Fungwarry
En su mayoría, las historias siempre son simples. Existe un héroe con la tarea de salvar el mundo o algo simbólico de este; pero siempre se verá interrumpido por un antagonista con ideales opuestos. En ocasiones, ambos pueden contar con manos derechas, y si queremos ponernos más complejos, el héroe contará con dos, una masculina y una femenina.
Pero ¿Quién fue el que inventó estas reglas? Se trataba de información desconocida, pero todos estaban al tanto de que existía, pues era el director de la academia Fungwarry. Conocida mundialmente por ser la mayor exportadora de héroes y villanos para los cuentos de hadas, películas y de manera más reciente videojuegos.
¿Te gusta Harry Potter? La historia y personajes salieron de aquí ¿J.K. Rowling? Un nombre inventado para no delatarse frente a los mortales ¿Fan de Zelda? También fue creado por acá. Pueden nombrar cualquier franquicia; es poco probable que no haya salido de la academia.
Sin embargo, a pesar de que todas las personas alrededor del mundo han disfrutado al menos de una de estas historias, nunca saben lo qué hay detrás.
Espera ¿Qué? ¿Animadores y programadores? Siento decepcionarlos de nuevo, pero ¿De verdad creen que existe gente tan masoquista como para hacer todo eso? Para nada.
Con todo esto aclarado, creo que al fin podemos comenzar con nuestra historia.
Era el inicio de un nuevo semestre; esto implicaba que los más expertos estaban creando nuevas historias, pociones no venenosas y artefactos nuevos, innovadores y funcionales. Todo esto en busca de una nueva generación de nuevos títulos dentro de las franquicias más populares.
Fungwarry no era una escuela como las demás; cosas como la graduación significaba el fin de tu franquicia, así que todos le temían. Si tu intención era ser exitoso debías pasar cada exámen con una calificación mayor a 7.5 contando la opinión del público exterior.
Con todo lo explicado con anterioridad puede que se estén preguntando ¿Entonces todos son actores? Es una confusión válida y bastante recurrente siendo honestos, pero no. Al nacer, cada personaje es catalogado como un héroe, cómplice, villano o extra. Ya dependiendo del apoyo del público puedes tener la oportunidad de ser protagonista de tu propio título, pero eso nunca cambiará tu orígen y tu papel en la historia principal. Dicho así, a muchos puede parecerle injusto, pero no se preocupen, todos en la academia lo entendían y aceptaban.
O al menos así era hasta antes del nuevo semestre, donde más de uno se daría cuenta de que no todo los héroes son tan buenos, ni los villanos tan malvados.
—Es él, no puedo creerlo.
—Luce mucho mejor en persona que en los juegos.
—Qué lástima, tenía la ilusión de que fuera más alto.
Esos solo eran unos cuantos ejemplos de lo que se susurraba por los pasillos al verlo pasar.
No es muy difícil adivinar de quién se trataba, pues a pesar de estar usando el uniforme de la academia y no su famoso traje de fontanero, su característico bigote siempre lo delataba.
Mario era sin duda alguna uno de los mayores éxitos dentro de Fungwarry. Encontrar a alguien que no conociera su rostro era una tarea casi imposible.
El castaño de ojos azules atraía miradas sin siquiera intentar, no era tanto por su atractivo físico (Siendo sinceros, no entraría en un top mil de los estudiantes más guapos), pero su confianza y popularidad lo acompañaban en todo momento. Sin embargo, esta historia no se trata de Mario.
Si no de su hermano menor, Luigi.
Luigi tal vez era más alto y poseía un rostro más atractivo, pero siempre estaba en segundo plano. Algo que muchos pensarían que se trata de mala suerte, pero para él se trataba de una completa bendición. A diferencia de su hermano, él era alguien cobarde y bastante ansioso. Nunca olvidaría el día en que le dijeron que sería protagonista de su propio título ¡Casi se desmaya por los nervios! Aunque al final esa cobardía hizo de su juego un total éxito, a pesar de todo, se sentía más cómodo siendo un aliado y nada más.
–¡Mario! ¿Es enserio la noticia? ¿Tendrán su propia película?– se acercó Kirby a él.
–Veo que los rumores corren rápido por aquí– rio –Pero sí, los primeros avances ya salieron y parece que tuvieron buena aceptación. Esperamos un buen estreno.
–Enhora bueno, mi amigo– lo abrazó Link por los hombros –Es sorprendente aún como el erizo se te adelantó. Dos veces– se burló.
–¿Hablas de esas basuras genéricas en las que su pase de 3D a live action fue un tremendo fracaso?– gruñó.
–Al final se vieron bastante bien.
–¡Es puro filtro!– gritó –¿Recuerdan el primer tráiler? Así se veía realmente después de su operación.
–Para la segunda ya era más natural, pero mi hermano se niega a verla— se metió Luigi a la conversación.
—Eso es por que no debo gastar mi tiempo en estupideces como esas. Tengo que prepararme para la película y nuevos lanzamientos— se acercó a su casillero y revisó las lista de futuros proyectos que la academia proponía —¿¡Otro juego de deportes!? ¿Es que no han aprendido que eso no vende?
—Ya te lo han dicho muchas veces, eres una buena imágen para promover la actividad física.
Hizo una mueca —Bueno, supongo que todo estará bien siempre y cuando no me pidan trabajar con Sonic otra vez— arrugó la nariz —¿Que huele tan mal?
Era claro que lo decía en tono de burla, cosa que se hacía más clara cuando un grupo de koopas pasó a su lado, entre ellos el rey Bowser.
—Supongo que es enserio que los monstruos no se bañan— rio.
—Amigo, eso es racista— dijo Link.
—No lo es, solo repito datos.
—¿Nadie más sintió escalofríos?— preguntó Luigi.
—Hermano, enserio ¿No te gustaría superar esa ridícula cobardía?— lo abrazó Mario por los hombros —Imagínate, por primera vez poder ver a un villano a los ojos sin que te tiemblen las piernas. Y darle un golpe en la cara.
—Prefiero dejarte a ti la parte de los golpes y pisotones.
—No lo presiones, Mario, no por nada es un aliado nada más— dijo Link.
—Así es, no todos tienen esa sangre guerrera dentro de ellos— agregó Kirby.
El menor soltó un suspiro mientras escuchaba a los amigos de su hermano. Aunque no había mentira en sus palabras, pensaba que a veces había comentarios que no debían hacerse o al menos no frente a la persona de la que hablaban.
—Adivina quién soy— se puso una rubia detrás de Mario cubriendo sus ojos.
El chico rio —¿Se trata acaso de mi chica soñada?— besó su mano.
Como cada semestre, Peach no hacía más que ponerse más que bella. Los hermanos siempre opinaron que su vestuario dentro de los juegos no le permitía presumir su bella figura, pero el uniforme sí le hacía ese favor.
—¡Piensa rápido!— le saltó otra chica encima a Luigi.
—Daisy— le sonrió este en el suelo.
—Me emociona este nuevo semestre, estoy segura de que ahora sí recordaron meterme como parte de la historia— soltó emocionada mientras lo ayudaba a levantarse.
—Espero que así sea, extraño verte en las aventuras.
—Yo sé que sí, después de todo, dudo que puedas encontrar a una mejor amiga que yo— echó un mechón de cabello hacia atrás.
—¿Siguen con eso?— giró Peach los ojos —Luigi, enserio, ya deberías formalizar su relación.
—Yo...
—¡No lo presiones! ¿Qué no ves que es tímido?— salió la castaña en su defensa —Es un pequeño bebé que solo necesita amor, comprensión y ternura— lo apretujó.
—Oye— se zafó con un sonrojo.
—Ay eres tan fácil de molestar ¡Me encantas!— apretó sus mejillas para después mirar a todos los protagonistas a su alrededor—De repente me olió a mucho ego inflado y complejos de superioridad, vámonos, Lu— jaló a su amigo —¡Los veo luego, chicos!— se fueron —No entiendo como siempre acabas con ellos.
—Son los amigos de Mario y, además de él, no hay nadie con quien me lleve bien aquí.
—¿Disculpa?— se cruzó de brazos.
—A excepción de ti— corrigió con una sonrisa nerviosa.
La chica hizo una mueca —Este año harás nuevos amigos, es una órden.
—Como si pudiera controlar eso.
—Siento decepcionarte, pero de hecho así es.
—¡Claro que no!
—Lu, la gente no se acercará a ti si tú no te abres a ellos primero. Hasta ahora, has tenido suerte de trabajar en lo mismo que tu hermano y que él te ha estado refugiando desde siempre. Pero ya es hora de que te deslindes de él.
—No es tan fácil— miró hacia el suelo.
—Yo lo sé, pero siempre te estás quejando de que no te agradan sus amigos y te sientes incómodo ¡Entonces solo aléjate! Pero luego también siempre tienes miedo de quedarte solo, así que vuelves arrastrándote con cero dignidad.
—Hay manera de decirlo ¿Sabes?— masculló —Además, para ti es fácil hablar ¡Te llevas bien con casi toda la escuela! Incluso los villanos te respetan.
—Desde que saqué volando a Bowser de un solo golpe en Mario Party— rio.
—Exacto, tú eres fuerte, valiente y confiada. Y te admiro muchísimo por eso, pero yo no puedo ser así.
—Y no tienes por qué— tomó sus manos —Lu, tú tienes muchísimas virtudes. Por ejemplo, ese bellísimo corazón de oro qué cargas contigo y cómo ante el peligro, a pesar de estar muerto de miedo, te arriesgas para salvar a los que más quieres. Algo que, si me permites opinar, te hace mucho más valiente que tu hermano— besó su mejilla.
Luigi se sonrojó y acarició la mano de su amiga —Daisy ¿Crees que lo podamos intentar de nuevo esta noche?— le preguntó.
La sonrisa en el rostro de la chica se convirtió en una mueca —Lu, no creo que vaya a funcionar.
—Por favor— suplicó — Sé que la última vez no salió muy bien, pero estoy seguro de que hoy por fin podré hacerlo bien.
Giró los ojos.
—Está bien, te veo esta noche en tu dormitorio.
—Gracias, la abrazó.
Escucharon la campana. Era hora de ir a clases.
Los amigos caminaron hasta su aula. Ya la mayoría de sus compañeros de saga estaban presentes. Era sorprendente como incluso entre personajes de la misma historia se podían encontrar separados en diferentes grupos. Como siempre, Peach y Mario estaban en medio de todos con esa aura segura e intimidante que inconscientemente alejaba a las personas de rango menor.
Luigi siempre estaba en el dilema de a qué grupo pertenecía incluso en su propia franquicia. Académicamente estaba catalogado como aliado, pero en ocasiones era tratado como un protagonista no tan importante. Era como si siempre estuviera atrapado en un limbo de no pertenecer a ningún lado. a su diferencia, Daisy llegó saludando y hablando con literalmente cualquiera criatura que se encontrara.
El chico buscó sentarse a lado de su hermano, pero la castaña se lo impidió y tomó ella el lugar. Luigi la miró confundido y se sentó a su lado.
—¿Ves esa silla vacía a tu lado?— señaló la chica —Quiero que te des la oportunidad de conocer a la persona que se sentará ahí, tal vez se convierta en tu nuevo mejor amigo.
—¿Ese es tu plan? No puedo hacerlo— respondió molesto.
—Debes tomar el riesgo- contestó.
Por un momento, Luigi consideró hacerle caso; tenía razón, nunca sabría que podía pasar si no se daba la oportunidad. Sin embargo, todo eso se vino abajo cuando el asiento fue ocupado por el famoso rey de los koopas, Bowser.
Quedó helado, los hombros del monstruo eran demasiado anchos y hacía que sus brazos rozaran con los del chico.
Volteó a ver Daisy, quien solo estaba aguantando una carcajada.
—Ni creas que haré lo que dijiste— le dijo —Cámbiame el lugar, por favor.
—No— dijo entre risas.
—Daisy, es imposible que pueda ser su amigo— le susurró.
—Tal vez, pero al menos esto te ayudará un poco a dejar de tenerle tanto miedo.
Luigi lo miró de reojo, Bowser tampoco solía hablar mucho cuando estaban a la academia, ni siquiera con sus secuaces; incluso parecía que estos también le temían. En ocasiones convivía con sus primos, los koopalings, pero ellos y Bowser Jr. también parecían ser su propio grupo en el que a veces el rey se metía. El chico debía admitir que en ese aspecto se identificaba mucho con él; ambos eran solo cuerpos flotando en el espacio buscando su lugar en la vida.
Aunque eso no cambiaba el hecho que el solo tenerlo cerca lo hacía temblar al punto de querer mojar sus pantalones.
—Buenos días, chicos— entró el profesor Miyamoto al aula —¡No tienen idea de toda la emoción allá afuera por la película!— sonrió —Será un gran éxito, se los aseguro.
—¿Las escenas de todos se quedarán, cierto?— levantó Daisy la mano.
El profesor miró hacia otro lado nervioso —El plan es que sí, pero también deben tener en cuenta que por cuestiones de tiempo, algunas pueden ser cortadas— respondió.
—O sea que no estaré en la película— gruñó.
—Bowser, Luigi, recuerden que aún tienen pendiente grabar su escena— les recordó el maestro.
—¿¡Qué!?— soltó el castaño —Pero creí que ya había quedado la última vez— tartamudeó.
—Así era, hasta que alguien destruyó la caja con el metraje creyendo que estábamos ocultando su plátano— miró a Donkey Kong molestó —Entonces debemos repetir ¡Pero seguro saldrá mejor que la primera vez!
Luigi quería morir, había tardado mucho en reunir el valor para grabar esa maldita escena como para tener que repetirla.
—Cambiando el tema, debemos preparar nuestro siguiente gran éxito ¿Todos recibieron la lista de ideas en sus casilleros?
El grupo asintió y sacó sus hojas .
Luigi levantó la mano —¿Es necesario otro Luigi's Mansion?
—¡Pero claro! Eres de los favoritos del público, todos te adoran— sonrió.
—Yei— forzó una sonrisa.
—Los miembros del consejo y yo lo estuvimos discutiendo y creemos que recrear el primer juego de Donkey Kong es nuestra carta más fuerte ¿Tú qué opinas, Mario?
—¿Honrar el legado de mi abuelo como honré el de mi padre en Mario 3D All Stars? Me parece una idea genial— sonrió.
—Enserio eres la viva imágen de ellos dos— mencionó —Donkey, claramente tú tomarás el lugar de tu abuelo también. Tendrás algunas clases con Cranky para que te enseñe a lanzar de manera correcta los barriles. Paulina obviamente regresará como damisela en apuros.
Peach se cruzó de brazos —¿No está ya muy vieja para eso? En Odyssey ni siquiera se veían de edades cercanas.
—Eso es por que Mario está enano— se burló Daisy.
—Peach, tú también formarás parte de esto, pero como personaje jugable— explicó el maestro —Tú deberás salvar a tus queridos Toads— señaló a los de gorro de Champiñón —Y obvio también estarán ustedes— miró a Daisy y Luigi.
—Por favor dígame que no soy el que debe jugar— lo miró el chico.
Miyamoto soltó una carcajada —Enserio amo tu sentido del humor, Daisy tú serás el rehén y Luigi tú podrás salvarla y al final incluso besarla— le guiñó el ojo —Será una versión cien por ciento moderna. Estarán todos nuestros nuevos artefactos. Las flores, los hongos...
—¿La corona de Peach?— preguntó Mario.
—No— respondió con seriedad —Esa cosa hizo que el internet se volviera loco de manera extraña en la antigüedad — miró de reojo a Bowser causando un sonrojo en este —Fuera de eso ¡Todo estará!
—Suena a un completo caos— habló la rubia.
—Eso parece, pero no se preocupen, todo estará justificado con la historia.
—Entonces— habló Bowser de repente; todos quedaron sorprendidos, eran raro este hiciera comentarios, además de que su voz grave y rasposa impactaba a cualquiera aunque no fuera la primera vez que la escuchara —¿No seré requerido para esta entrega— preguntó con la esperanza de que la respuesta fuera no.
—Pero claro que sí lo serás, eres el villano principal.
—Pero creí que en esta ocasión sería Donkey.
—Bowser, todo está justificado en el guión. Se los daremos en unos días ¿De acuerdo? Pero tú y tus pequeños koopalings seguirán molestando como de costumbre.
El koopa soltó un bufido.
El resto del día se fue en esa junta. Todos sabían que los únicos que verdaderamente se beneficiaban con cada juego eran Mario y Peach, eran amados y su opinión siempre era tomada en cuenta. Los demás, a pesar de cada uno contar con su propia base de fans, era raro que fueran escuchados; ni siquiera en su propio juego Luigi, Yoshi o Donkey pudieron opinar mucho. Tuvieron una hora de descanso que no valió mucho la pena, pues de alguna manera se las arreglaron para seguir debatiendo sobre los futuros proyectos.
Al caer las siete, Bowser fue el primero en levantarse de su asiento; seguido por su hermano menor, Bowser Jr. (Convertido en su hijo dentro de los juegos, pero realmente sólo se llevaban diecisiete años) y todos los koopas.
Los últimos en irse fueron Mario, Peach, Luigi y Daisy. La primera pareja invitó a la segunda a cenar, pero los rechazaron; en cambio, fueron hacia,la habitación de Luigi.
Se sentaron en la cama del menor y se quedaron en silencio unos minutos.
—Lu, enserio no tienes que sentirte presionado.
—¡No! Yo sé que esta vez va a funcionar— la miró a los ojos —Daisy, eres la chica más hermosa y asombrosa que he conocido en toda mi vida. Admiro tu fuerza y valentía, siempre sabes como hacerme sentir seguro.
La chica suspiró —Y tú, Luigi, tienes uno de los corazones más nobles que he conocido jamás. Sabes como hacerme reír todos los días y creo que eres muy guapo.
El chico se mordió el labio —¿Estás lista?
—Yo debería preguntarte eso, tus manos están sudando— rio.
Él también rio y se acercó con lentitud hacia su amiga. Ambos unieron sus labios en un beso que duró apenas unos segundos. Al separarse, se miraron fijamente.
—¿Entonces?— preguntó Daisy.
Luigi desvió la mirada hacia el suelo —Lo siento, no sentí nada— hizo una pausa —Otra vez— suspiró.
La chica posó una mano sobre su hombro —Oye, no te sientas mal, no tengo por qué gustarte.
—¡Pero sí debes!— se levantó de golpe —Estamos técnicamente destinados a estar juntos y todos son felices con las parejas que la academia les otorga. Y tú eres hermosa y divertida y adoro estar contigo, entonces ¿Por qué no siento nada cuando te beso? Sé que no es por que sienta algo por alguien más, ninguna chica me atrae en realidad.
Daisy pensó bien sus siguientes palabras, parte de ella estaban en un dilema sobre soltar lo que pensaba o no hacerlo.
—Ok, te voy a hacer una pregunta y puede que te sea incómodo responder, pero, Lu ¿Nunca has considerado que podrías ser, ya sabes, gay?
—¿¡QUÉ!?— gritó.
—Sé que es repentino, pero piénsalo. Nunca te ha gustado ninguna chica y no sientes atracción por mí al grado en el que estoy segura de que podría desnudarme en este instante frente a ti y no habría reacción alguna. Digo también podrías ser asexual arromántico, lo cual no tiene nada de malo, pero creo que te estás torturando de más queriendo tener sentimiento románticos conmigo.
—No, nada de eso. Soy hetero, solo debemos salir más y entonces tarde o temprano nacerá algo más entre nosotros— se acercó a ella —Dame tres meses más y...
—Lu— acarició su mejilla —Te adoro y me gustas muchísimo, pero no hay nada de malo en que no sientas lo mismo por mí. Quiero que seas feliz.
—No quiero hacerte daño.
—Yo estaré bien, siempre lo estoy— sonrió —Pero si quieres hacerme feliz, por Dios, haz amigos. Disfruta tu vida; si lo que quieres es sentir amor, entonces encuentra alguien que te haga sentirlo. La academia no es perfecta y que ciertas cosas funcionen para algunos no significan que deban servirte a ti también.
Luigi se lanzó a abrazarlo.
—Enserio lo siento— chilló —Si puedo hacer algo para compensarlo...
—De hecho sí puedes— rio —Acompáñame a un antro mañana.
—¿Uh? Pero...
—Nada de peros, dijiste que querías compensármelo ¿No?
—Sí, lo hice— bufó.
—Entonces arréglate para mañana, guapo. Tú y yo iremos de fiesta— se emocionó —Descansa, Lu— salió del cuarto.
El chico se dejó caer sobre la cama y se quedó mirando el techo.
Al carajo el descanso, estaba claro que eso no pasaría.








