Negación
— Dime, ¿por qué carajos no me crees?— la voz de Kacchan se escuchaba en la otra línea del teléfono.
— Ella me lo dijo, sabes que soy muy inseguro de mí mismo— confesé.
— Deku, sabes que jamás te sería infiel. Por favor créeme.
— Lo sé, pero.
— Pero nada. Ella solo nos quiere separar.
— Perdón, tienes razón.
— Ya no dudes de mi amor, por favor. Me costó enamorarte, ¿crees que te engañaría fácilmente? Claro que no, entiende que te amo a ti.
No quise responder. Eso era cierto, Kacchan me había demostrado muchas veces que me amaba.
— Ahorita llego a tu casa para hacerte entender que te amo a ti, ¿de acuerdo?
— Está bien Kacchan. Y perdón por dudar de ti— respondí algo tímido.
— Te amo nerd y sabes que siempre lo haré, hasta en mi otra vida lo haré.
— Por favor nunca dejes de quererme, te lo suplico.
—Nunca lo haré, mi corazón siempre será para... ¡Maldición no!
De repente se escuchó un golpe muy fuerte, y ya no escuché la voz de Kacchan.
— ¿Kacchan?— lo nombre, pero no escuchaba alguna respuesta. — ¿Sigues ahí?
Lo seguí nombrando sin respuesta, le colgué porque pensé que había perdido señal o algo. Le volví a marcar pero su teléfono me mandaba a buzón.
Me empecé a preocupar porque aquel ruido se escuchó muy fuerte.
¿Qué habrá sido?
Miraba mi celular cada segundo esperando alguna señal de Kacchan, al no tenerla mi preocupación aumentaba. Empecé a caminar en círculos por toda mi habitación.
De repente el celular que estaba en mi cama empezó a sonar, me lancé para agarrarlo y contestar.
— Kacchan, ¿qué sucedió?
— Perdón, ¿es usted algún conocido del joven?— aquella voz no la reconocía.
¿Quién era y por que tenía el celular de Kacchan?
— Soy su novio.
— Lamentó darle esta notica, el joven tuvo un accidente y murió.
"Murió"
Esa última palabra hizo que dejara caer mi celular y me quedara en shock.
— ¿Joven sigue ahí?— escuchaba aún. —¿Le podría avisar a los padres del joven?
Aquella persona seguía hablando pero no le respondía.
¿Kacchan muerto?
Era una mentira, ¿verdad?
No se cuanto tiempo me quede así. Procesando todo; ni lágrimas me habían salido. No se ni cuando me puse de pie.
— Izuku cariño— mi madre entró a mi habitación. La miré aún estando en shock. — Lo siento mucho— se acercó para abrazarme, pero no correspondí.
Al sentir el abrazo de mi mamá mis lágrimas empezaron a salir, mi corazón me dolía y la respiración se me empezaba a cortar, sentía que me asfixiaba.
— Mitsuki me llamó cariño, sabes que me tienes a mí.
Abrace con todas mis fuerzas a mi madre, empecé a llorar desesperadamente. No quería aceptar que Kacchan estaba muerto.
¿Cómo era posible?
Si tan solo algunos minutos estaba hablando con él, ¿por qué sucedió esto? Fui la última persona que habló con él.
Al día siguiente estaba en la casa de los Bakugou. Mitsuki estaba enfrente llorándole al ataúd en donde se encontraba Kacchan, Masaru estaba a su lado dándole consuelo y sus amigos estaban en completo silencio.
Yo no me quería acercar. No era lo suficiente valiente para ver aquel ataúd de cerca.
En eso Mitsuki se gira y me ve, me hace una señal de que me acerque, no queriendo ir, pero lo hice. Al estar tan cerca de ambos, me abrazo mientras lloraba.
Entendía su dolor, Kacchan era su único hijo.
— Cariño no sabes como lo siento.
No le pude responder y solo correspondí el abrazo.
— Mi hijo te amaba con todo su ser, se que perderlo te afectará— dejo de abrazarme para mirarme— pero siempre serás parte de mi familia.
Solo pude asentir. Ella se alejó junto con Masaru, me dejaron a mí enfrente del ataúd, me acerqué para ver una última vez el rostro de Kacchan.
Su cara pálida y su rostro lleno de heridas me partía el corazón, no podía soportar verlo así. Mis lágrimas empezaban a caer, no quería que me vieran en ese estado, pero no pude contenerme más.
Estuve llorando abrazando aquel frío ataúd. Pasaron las horas y la gente se fue retirando. Al final solo estaba yo.
— Izuku es tiempo de cremarlo— la voz de Mitsuki se escuchó justo detrás de mí.
Giré para verla, sabía que mi aspecto era terrible, sentía los ojos hinchados y las lágrimas no dejaban de salir.
Pero entendía que la hora había llegado, miré de nuevo el rostro de Kacchan y mi corazón dolió.
Perder a alguien quien realmente amaba era algo de lo que jamás podría recuperarme.
Acaricié su rostro mientras mis lágrimas seguían saliendo, besé mi mano para llevarla a sus labios y dejarle aquel último beso.
Me alejé no queriendo hacerlo. Mi madre se acercó a mí para abrazarme, después de algunos minutos regresamos a la casa.
Llegando, me encerré en mi habitación mientras lloraba sin parar, aquella noche no pude dormir de nuevo, me la pase llorando recordando los momentos felices que viví con Kacchan.
Quería que esto fuera una pesadilla, quería despertar y de nuevo ver su lindo rostro.
No quería quedarme solo, quería tenerlo de vuelta, quería besarlo y acariciarlo. Pero eso ya no era posible.
Todos nuestros planes se habían acabado, teníamos tantas cosas por hacer, y se quedaron a medias.
Lloraba y lloraba, no me hacía la idea de que ya no estuviera más conmigo. Ya no vería su rostro, escuchar su risa, verlo emocionarse cuando le hacía cariños, sonrojarse cada vez que lo tomaba de la mano.
Simplemente sería un lindo recuerdo.
Yo quería tenerlo de nuevo a mi lado, me sentía tan indefenso sin él. Y es aquí donde me preguntaba.
¿Cómo sería mi vida sin él?