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Summary

Si tan solo hubiera alguien capaz de cuidar el corazón del herido Lucifer. Parece que es imposible que el pobre hombre tenga una vida plena y feliz, parece que todo está en su contra, ¿cuál fue el mal que hizo para merecer todo esto?

Status
Complete
Chapters
19
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1.

Como una daga en el corazón.


Confié en ti y solo me traicionaste, te di mi confianza y compresión; y simplemente abusaste de ella.


El gran soberano yacía tirado en el suelo, sollozando mientras abrazaba sus piernas con fuerza, pensando si todo fue su culpa. Su cuerpo blanquecino desnudo, lleno de mordidas y golpes, su rostro con una gran herida y sangre seca a su al rededor; sus piernas llenas de sangre seca y su mirada perdida. Se sentía devastado, el hombre al que más quería y veía como un hermano, había abusado de él.


¿cómo llegamos a esto? ¿qué sucedió?


Bueno, hay que ir unas horas atrás.

.


.


.


—¡Y bien, Ya está listo mi regalo para mi mejor amigo Alastor!— exclamó eufórico el joven de mechones rubios.


Después de haber interactuado más, haber visitado más el hotel, Lucifer y Alastor se hicieron mejores amigos, los típicos amigos inseparables. Todos los días Alastor iba en la noche a casa de Lucifer a tomar y divertirse cantando, leyendo o simplemente platicando; habían veces donde su ebriedad llegaba a un punto tan alto que se ponían reflexivos. Una vez se besaron, les gustó, pero a los dos se les olvidó. En fin, ese día Alastor se dirigía con habitualidad hacia el gran hogar de Lucifer.


Que ha decir verdad, era uno bastante solitario a pesar de su gran tamaño.


—¡Luciii, amigo mío! Ya llegué, ¿estás ahí?— Dijo canturreando.


El ángel caído al verlo agrandó su sonrisa, le dió un fuerte abrazo y lo invitó a pasar. Alastor desde hace mucho desarrolló sentimientos por su mejor amigo, y ese mismo día se lo diría; se sentía nervioso si, pero sentía que iba a salir bien todo.


Pasaron las horas donde los amigos tomaron, rieron y platicaron en un ambiente cómodo y cálido, entonces, Lucifer salió corriendo a su cuarto y entre risitas volvió a la sala con algo en sus manos, como un niño pequeño. Alastor solo lo veía con amor y ternura.


—Al, ehh, me da algo de pena pero aún así te lo daré.— El chico con sus mejillas algo rojas por la vergüenza extendió una cajita color rojo hacia el demonio de la radio. Este lo aceptó gustoso y con intriga abrió la caja, sus ojos se llenaron de chispas y brillitos, era la primera vez que el regalaban algo, emocionado sacó el regalo dejando a la vista dos patitos igualitos a los dos jóvenes. "¡¡¡Somos nosotros en forma de patos!!" Pensó feliz, eufórico se levantó y abrazó a Lucifer con agradecimiento y cariño, sentía su corazón latir rápidamente de la emoción que sentía en el momento.


—¡¡Gracias luci, de verdad, amo este regalo, lo atesoraré de por vida!!— Dijo con sentimentalismo, los jóvenes se vieron a los ojos, podían sentir la tensión y sus rostros a escasos centímetros, se acercaron más y más hasta fundirse en un beso, uno lleno de amor y cariño, el beso se fue intensificando más hasta el punto donde Alastor ya tenia a Lucifer acorralado en el sillón. —Alastor, deberíamos parar, esto no está bien.— opinó el joven entre jadeos, el demonio no escuchó y siguió tocando al menor, pero sabía que debía para o si no su plan no iba a funcionar, se detuvo y le preguntó al menor si ya podían ir a dormir. Este asintió y se fue a acostar seguido de Alastor.


—¿Te vas a quedar a dormir? Milagro infernal, ¿y eso?— El demonio solo alzó sus hombros con desinterés, el chico lo dejó pasar y se puso su pijama de patitos.


Lucifer no podía dormir, no por el beso, si no por él hecho de que se dió cuenta de que Alastor intentó drogarlo, en el momento en el que bebían, el fué a la cocina y por la barra logró observar como alastor ponía una pastilla en su bebida, con un sentimiento amargo regresó y fingió que no vió nada.


-Ey, ¿sigues despierto?— Preguntó el demonio de la radio agitando los hombros del soberano tratando de despertarlo, el ángel caído prendió su lamparita de noche y se sentó en la cama volteando a ver a su mejor amigo. —Mierda Alastor, son las tres de la mañana, ¿que sucede?— con las orejas hacia abajo de la vergüenza, el demonio se sentó en frente de su amigo, tomó sus manos y lo vió directo a los ojos. —Lucifer, necesito confesarte esto porque simplemente no puedo más. Te amo, te he amado desde que te conocí, nunca supe como expresarlo, pero el beso de hoy me hizo darme cuenta que te amo y no te quiero dejar, quiero que seas para mi y que estemos juntos por la eternidad.— El demonio bajó la mirada avergonzado esperando la respuesta de su amigo, el cual agachó la cabeza y negó con tristeza.


—Al...hermano, eh, perdóname pero yo no te veo como algo más que mi mejor amigo, es bonito lo que dices, si, pero, lo siento Alastor, yo te veo como mi hermano al cual cuido.— Dijo alzando el rostro de su amigo con sus manos dándole un beso en la frente como intento de consuelo, pero Alastor ya no estaba cuerdo, el rechazo le afectó notablemente. Con rabia, se apartó y sacó una jeringa de su bolsillo y la inyecto directo en el cuello del soberano.


—¡¿Alastor, que mierda?!— con miedo intentó usar sus poderes en contra de su amigo tratando de defenderse, pero fue en vano, no lo logró, ahí se dio cuenta. Alastor le había inyectado algun tipo de sustancia que lo debilitaba por completo, pasmado se quedó en trance pensando en que acaba de pasar.


Alastor aprovechó y le soltó un puñetazo haciendo que Lucifer cayera al suelo débilmente, —¿Qué pasó? Uy, no tienes tus poderes, ahora eres débil, y estás a mi disposición.— Dijo mientras una sonrisa macabra se formaba en su rostro.


Estaba jodido.


Alastor siguió golpeando al Lucifer y este al no poder defenderse solo le suplicaba que no lo siguiera golpeando. —¡Alastor, me duele!— Exclamó entre sollozos.


El demonio hizo caso omiso y poco a poco fue bajando su rostro hacia en cuello del chico, con sus garras arañó su ropa dejando al pobre chico al descubierto, siguió tocando y bajó hasta la entrepierna del joven, se despojó de su ropa inferior y abrió las piernas del chico con una sonrisa de maldad pura.


En los ojos del joven solo se veían dos sentimientos, dolor y traición.


El demonio en un intento de callar las suplicas del chico arañó su mejilla haciendo una herida profunda, el joven soltó un fuerte grito debido al dolor que estab sintiendo, su espalda baja ardía y su mejilla no dejaba de sangrar.


Las horas pasaban y Alastor parecía no saciarse con nada, el pequeño ángel solo podía sollozar y gimotear del dolor, sentía un dolor horrible por todo su cuerpo. Pero lo que más le dolía, es que la persona a la cual más quería le estuviera haciendo esto.


Y así siguieron las cosas hasta que dieron las seis de la mañana y Alastor por fin se detuvo, dejando al chico tirado en el suelo. Sollozando.


El demonio de la radio se sentó en la cama, feliz, feliz por haber logrado lo que tanto quería. Se paró y se acercó al chico que lloraba en el suelo; este al verlo se trató de arrastrar lejos de él, con temor en su mirada.


El ciervo simplemente sonrió y conectó una cadena al cuello del chico acercandolo a el.

—Si te hubieras comportado mejor, te hubiera tratado más bonito, imbecíl.— Al finalizar su frase, le soltó un puñetazo a Lucifer en la mejilla que tenía la herida.


Lucifer tomó aire, y con una mirada de odio puro volteó a ver a Alastor, y con un tono de voz desafiante dijo.


—Oblígame, hijo de perra.—


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HEYYY, ya pasé la historia a esta app tambien, por si wattpad me la borra