Única Parte
Palabras: 4,574
Escritor: JaquiiAleWorld
Fecha de Publicación: Sábado 27 de enero del 2024
Fandom: Blue Lock
Au: Omegaverse
Nota del escritor:
Otra pequeña historia corta de mi OTP.
Ya saben, solo un relato gay explícito. Para mayores de 16, si eres menor ya es tu pedo.
[...]
¿Qué es Fluir?
Es el éxtasis donde los amantes se sumergen en la voluptuosidad del presente, permitiendo que las emociones fluyan sin restricciones, como ríos que desembocan en el océano del calor compartido. Es perderse en la corriente ardiente, donde los límites se desvanecen y solo queda el pulso sincopado de dos corazones en un abrazo apasionado.
Fluir en el amor pasional es abrazar la naturaleza efímera y eterna del sentimiento, dejándose llevar por la marea de la conexión humana, donde las aguas del deseo como de la intimidad convergen en una danza primitiva de entrega y éxtasis.
[...]
Itoshi Sae procura solo darle ropa de diario o incluso el uniforme de la selección para que el moreno cumpla su parte de la apuesta, lavar su ropa sucia sin cobro alguno. Jamás le daría su ropa mas costosa y menos su ropa interior por obvias razones.
Pero por un descuido estúpido del Omega, accidentalmente cayó un par de sus bragas a la bolsa de ropa sucia que le encargó a Shidou para lavarla en la primera semana. No se dio cuenta en ese momento, sino hasta mucho después luego de que le entregará su ropa limpia y seca.
Aunque se alarmó y avergonzó de que el delantero estrella del equipo viera sus panties, al final se relajó ya que tampoco es como si fuera la gran cosa o se hiciera un escándalo. No es como si Shidou jamás hubiera visto unas, y tampoco debe imaginar nada malo al respecto.
A sus veinticinco años, Itoshi Sae vive cómodamente en una hermosa casa en Madrid, aunque cabe recalcar y presumir que tiene otra propiedad en Barcelona.
Shidou apenas tuvo el dinero suficiente, compro una propiedad lo más cerca posible de donde vive él, en la misma área exclusiva, segura y lujosa, pero no en la misma calle. Pero de todas formas, el moreno no tarda mucho en llegar a su casa a pie si así lo desea, ya que en la mayoría de ocasiones suele visitarlo en su coche deportivo, fabricado desde Francia, un Bugatti Chiron 2024. El exterior es rudo y lujoso, el interior es más minimalista. El rubio adora presumir su coche, veloz y rudo, siempre dice que el auto es igual a su dueño.
Aunque Sae en lo personal prefiere algo más elegante y sencillo, pero que mantenga belleza y cubra sus necesidades que es transportarse seguro y cómodo, la velocidad casi no le es esencial.
El pelirrojo en esta ocasión, permitió a Shidou lavar su ropa en su casa, mientras este medita en silencio y en paz, también haciendo su rutina de yoga.
Claro que una vez termino, por curiosidad decide acechar al Alpha para ver cómo le va.
Sae se desliza discretamente hacia el pequeño cuarto de lavado, y al llegar mira a través del pequeño espacio de la puerta ligeramente abierta, encontrándose con Ryusei inmerso en la tarea de lavar la ropa. La luz tenue destaca su tez morena que el asegura es por el sol y no por un bronceado barato, dándole un aire misterioso y seductor. El cabello rubio de Shidou cae en desorden hasta los hombros, aportando un toque salvaje y sensual a su apariencia.
Sus ojos rosados, profundos y penetrantes, encuentran cada prenda con precisión mientras lava, revelando una mirada intensa que deja al oji verde cautivado. Las pestañas rubias y gruesas que enmarcan esos ojos le dan un toque de suavidad, creando un equilibrio intrigante entre la dureza y la ternura que al pelirrojo siempre le ha parecido curioso viniendo de un hombre agresivo y expresivo como lo es el rubio.
Viste con ropa cómoda de diario, pero cada músculo se define a la perfección bajo la tela. La camiseta ajustada color magenta resalta su torso esculpido, sus pantalones se moldean a sus fuertes piernas, el Itoshi queda prendido mirando los muslos firmes y grandes de Ryusei. No es un gran secreto saber que Sae tiene un fetiche por los muslos.
Mientras trabaja, sus grandes manos, fuertes y seguras, manipulan la ropa con destreza, una exhibición de masculinidad que no pasa desapercibida para el Omega, quien sigue hipnotizado en cada uno de los movimientos.
En el proceso, Ryusei se voltea para meter la ropa en la secadora, revelando su mandíbula marcada y suavemente cuadrada. Los labios gruesos y tentadores, una invitación silenciosa a ser devorados, Sae jadea internamente, los labios añaden un toque extra de sensualidad a la escena. Su cabello suelto y desordenado le confiere un aire desafiante y precioso, como si estuviera en sintonía con el ambiente.
Cuando el rubio se inclina para meter la ropa, Sae admira la espalda grande y ancha del Alpha, una visión imponente que aumenta la aceleración de su corazón. La silueta de Ryusei es un cuadro perfecto de masculinidad, y Sae, incapaz de apartar la mirada, se sonroja profundamente al darse cuenta de lo que hace y que estuvo comiéndose con la mirada a su invitado desde hace ya un buen rato.
Siente la agitación en su respiración mientras las emociones florecen. Con una mezcla de confusión y nerviosismo, Sae decide retirarse antes de que sus propias feromonas revelen demasiado la reacción natural de su cuerpo al ver a Shidou, se retira para esconderse en la penumbra, dejando que la imagen de Ryusei se quede grabada en su memoria, pero algo que le llamó la atención y lo dejó en shock segundos antes de irse, es que cuando Shidou sacó otra muda de ropa sucia, esta vez siendo poca, tomó una de sus bragas que sin importancia había dejado junto al montón.
El Omega queda tan sorprendido cuando observa como el Alpha toma la prenda delicada de encaje entre una de sus manos, y la lleva a su nariz, inhalando profundamente que incluso hasta parece saborear como besar con gentileza aquella zona donde cubre la parte mas erógena del cuerpo del Itoshi.
Sae hace una expresión entre impacto, incertidumbre y vergüenza, así como cierto enojo.
Más no asco.
Shidou huele sus bragas como un cerdo sin vergüenza ni remordimiento, y a pesar de que Sae quiere firmemente gritarle enojado por el descaro que hace, en el fondo o quizás no tanto, le genera genuina curiosidad por saber porque hace aquello, y además se siente halagado de alguna retorcida forma que no puede explicarse así mismo.
"Simplemente te excita"
Su Omega interno ruge con razón. Pero le da asco sentirse excitado por ver a escondidas a Shidou haciendo algo pervertido.
Le calienta demasiado observar al moreno oler su prenda intima a escondidas. Le permitió hacerlo e irse en silencio, ya que en el fondo le gustó y después de meditarlo, quiso divertirse también.
Quiere torturarlo y hacerlo perder la cordura, vengarse de él por hacer aquello sin su permiso.
Porque él sigue siendo su perro y Sae el amo, necesita tirar fuerte de la correa para recordarle quien sigue mandando.
[...]
Shidou Ryusei subestimo mucho a su compañero Itoshi Sae.
Pensó que el pelirrojo no tendría mucho aguante al alcohol, al menos no más que él. Pero se equivoco y perdió la apuesta.
Debían apuntar y anotar, el primero que anotara 5 pelotas en un vaso de plástico, gana. A cualquier podría resultarle sencillo, sobre todo si hablamos de dos jugadores de talla mundial de fútbol, la puntería y el uso de una pelota es pan comido para los dos. La dificultad en realidad es que estarían influenciados por mucho alcohol en su sistema, y aquello podría perturbarles un poco en su técnica y vista.
Una apuesta que, aunque al principio le daba flojera y se le hacía divertida para el perdedor mientras no fuera él, al final le terminó gustando demasiado.
Porque mientras le tocaba lavar la primera tanda de ropa, no sabe si fue error o un accidente, se escapó un par de bragas de su querido centro campista. Debe admitir que quedó cautivado y sorprendido, no pensó que Sae siendo él, use ropa interior de este estilo. Incluso en los vestidores siempre se le podía notar puros bóxer o algo más "neutro".
Seductora y bonita, con encaje de color rojizo, así describe las bragas del Omega. Imagina al Itoshi usándola y eso bastó para excitarlo tanto que no pudo resistir a olerla. Hundió su nariz por la suave y exquisita tela, entonces descubrió que tiene un nuevo fetiche.
Las bragas de Itoshi Sae, la esencia del Omega en ellas es deliciosa y erótica. El aroma le resulta delicado pero definitivamente es del pelirrojo, el aroma de su intimidad está impregnada en sus bragas y él las tiene en su posesión.
Se siente sucio, como todo un pervertido por oler la prenda íntima sin el consentimiento y menos el conocimiento del dueño, pero poco le importa o genera preocupación. No es que lo haga a escondidas, simplemente cuando le toca lavar el Itoshi mayor lo deja solo, como si confiara en él.
Sae siempre le ha encendido, ¿Quién no lo sabe? Todo el equipo, compañeros, terceros y quien sabe cuantos más lo saben o al menos lo sospechan. Pero el pelirrojo parece hacerse el tonto e ignorarlo. El pelirrojo lo sabe y no dice nada al respecto, eso le duele.
Años acercándose e intentando que esté ceda a sus toques casuales y otros más precisos, que esté le dé un poco de sus mimos, no ha conseguido nada más que besos fugaces en los labios que consigue tomando de desprevenido al pelirrojo.
Tal como el Alpha se imaginó, huelen exquisitas. Claro, es Sae, él siempre huele bien. Más que bien. Mierda, si sigue fantaseando como sería enterrar su nariz en el gordo y redondo culo del Omega, se pondrá duro y eso si que sería un verdadero problema.
Ya no es un joven de dieciocho años hormonal para perder la paciencia y no controlarse, ya es un Alpha de veinticinco años hecho y derecho.
Pero Sae no se la deja fácil.
Ni siquiera le ha dado un buen beso al pelirrojo y ya quiere impregnarlo con sus feromonas. Realmente lo trae como un idiota, y el Itoshi parece despreocupado como desinteresado en lo que él siente.
Realmente le molesta.
[...]
El Omega se había calentado demasiado, días después de haber descubierto lo que Shidou hacía, no puede evitar tocarse mientras imagina esas fuertes manos marcando lo, recordando los brazos grandes y con venas del moreno, le excita el solo imaginar que así tendría la polla.
Entonces, decide hacerlo.
Fluir
Quiere torturar y hacer pagar al Alpha por su osadía. Entonces, tiene que provocarlo.
El Omega, aprovechando que justo Shidou vuelve a lavar su ropa sucia de esta semana, y de hecho, será la última vez que lo haga ya que justo cumple el mes, decide actuar.
El moreno le envió un mensaje avisando que vendría dentro de unos quince minutos. Sae le aviso que dejaría la puerta abierta y se excuso de que estaria encerrado en su cuarto haciendo yoga, que no lo moleste hasta que él mismo salga.
Sae comienza a masturbarse. Se masajea su pene con una mano, mientras con la otra adentra dos dedos en su interior caliente, esto lo hace llevando un cachetero de encaje color blanco, su intención no es quitárselo, ni siquiera llegando al orgasmo lo hará.
Porque el tiene otros planes para aquella prenda intima.
El Omega no se detiene, recuerda vividamente la imagen de Shidou oliendo su prenda intima, aquello le estimula a la perfección. Fantasea con darle una buena mamada al rubio, besar aquel torso marcado, esos abdominales hasta enredar sus dedos en esa cabellera rubia mientras muerde y lame sus labios carnosos.
Ryusei es sexy, es caliente. Nunca había tenido especial interés en él antes que no fuera para el fútbol. Pero Shidou es un infierno, ¿Cómo podría estar con él? Es demasiado explosivo y de carácter fuerte para su poca paciencia. Pero no duda que debe ser una bestia en la cama.
Oh, Sae gime y esta en vuelto de sus feromonas. Estando completamente solo y en un espacio reducido como cerrado, el sonido húmedo de sus dedos embistendo su propio agujero y su pene siendo frotado se escucha fuerte. No tardó casi nada en mojarse rápido, siente como su culo caliente gotea tanto lubricante de lo excitado que está, empapando y ensuciando su ropa interior sin problema.
La misma prenda que Shidou vendrá a lavar dentro de poco y seguramente olerá.
Ojalá lo huela, quiere verlo hacerlo.
—Joder... Alpha~—ronronea placentero el pelirrojo, imaginarse al moreno hacer aquello le hace mojarse demasiado. Le gusta saber que es la razón por la que Shidou se excita.
Su culo caliente y el ritmo de sus dedos follandose aumenta, su polla está dura y apunto de liberar una potente descarga. El Omega se mueve ansioso en toda la cama, sus piernas tiemblan y sus pies se entierran fuerte en el colchón, mientras siente su cuerpo entero en una capa de calor fuerte y espasmos en cada fibra de su piel.
Maldice bajo a Shidou por tenerlo así, por no estar justo con él arruinando lo.
Jamás se había sentido tan necesitado de sexo como ahora, nunca antes su Omega había rogado por ser anudado por un Alpha y que lo dejé preñado. Pero ahora está tan caliente y fuera de sí que hasta podría aceptar tener un cachorro de Shidou a pesar que jamás lo pidió ni pensó.
Sae jadea más fuerte, su respiración se agita, siente sus propios dedos y hasta la palma de su mano llena de lubricante hasta que el calor se extiende por su vientre y siente venirse.
No deja repetirse el nombre de Shidou, ni de fantasear en el hermoso hombre que quiere tener a su disposición.
—¡Que rico!—gime agudo, con sudor en la frente bajando hasta su cuello y la imagen más obscena que puede imaginarse del moreno.— ¡Ryusei!
Su espalda se arquea dolorosa, sus manos se mueven frenéticas, ignora el ligero hormigueo de entumecimiento en estas y sigue dando lo todo hasta sentir el orgasmo llegarle.
Su pene duro libera delgadas y largas tiras de semen caliente, manchando su abdomen. Sale disparado con fuerza, ensucia sus sábanas, mientras que su entrada, esta hecha todo un desastre...
Esta tan mojado y empapado, sus cacheteros deben estar tan igual o peor, sucios de su corrida anal. Se corrió tanto pensando en su pequeño demonio caliente, la enorme mancha en estos es prueba suficiente de cuanto desea a Shidou.
No se permitió descansar mucho, retomo la postura y se cambió, más no se limpio como se debe. Solo se puso un short limpio encima, y reuniendo valor, sale de su habitación para después dirigirse al cuarto de baño, donde Shidou parece distraído en su móvil mientras espera a que la lavadora termine el primer turno de muda de ropa. Por lo que puede ver, apenas habrá llegado y empezado con la labor.
El Itoshi respira profundo para llenarse de determinación, no duda, no teme, se acerca al rubio quien apenas nota su potencia y lo mira expectante, Sae le mira con superioridad, mientras le entrega sus cacheteros empapados de su corrida.
—Te faltaron estos por meter lavar.—dice con aparente naturalidad y encogido de hombros, a pesar de sus malas intenciones y sentir un calorcito alojarse en su vientre. Siente tanta satisfacción al ver la reacción del rubio.
El Alpha abre en demasía los ojos totalmente sorprendido, tomando torpemente los cacheteros blancos del Omega quien sale del cuarto moviendo sus caderas contento con su asaña.
El moreno incrédulo, mira los cacheteros, y desde ahí, huele un fuerte aroma a feromonas calientes, como de Omega en celo.
Examina la prenda intima y se da cuenta que tiene una enorme mancha húmeda, empapada.
Olfatea más, siente un picor en su intimidad y su Alpha babea. Esta oliendo la intimidad del Omega, la corrida de él. Como si recién acabara de ensuciarlo.
Apropósito.
—Oh, Sae...—jadea caliente y suave, decide dejar lo que esta haciendo en esos momentos para centrarse en los cacheteros blancos mojados que emanan un fuerte aroma.—Eres una zorra caliente que solo me esta provocando.
Shidou se dirige al sofá de la sala para recortarse, ahí se baja los pantalones y su bóxer, con la misma prenda sucia que el Itoshi le dejó, decide masturbarse, imaginándose que en vez de restregar su polla con los cacheteros blancos empapados del Omega, será con sus muslos.
Su hombría pide por su Omega, necesita reclamarlo y hacerlo suyo. Morderlo; encajar sus dientes en el precioso y tierno cuello de Sae hasta dejarle una marca permanente.
[...]
Sae ha regresado a su habitación luego de aquello, pero sé quedo inquieto, así que de inmediato regresa nuevamente al cuarto de lavado donde Ryusei ya no está, intrigado, decide buscarlo, piensa incluso que tal vez fue al baño para tocarse, pero no, es un sin vergüenza que está en el sofá de su sala masturbandose con su ropa.
El Omega jadea bajo al ver la hombría gruesa y gorda del moreno frotándose contra sus cacheteros, ya no lo aguanta más y decide hacerle frente, bajándose su short primero, quedándose desnudo de abajo, y solo portando una camisa larga que le cubre hasta medio muslo, pero no se necesita examinar bien para darse cuenta que esta sin ropa interior.
—Perro asqueroso,—le dice lo más enojado posible, mirando lo despreocupado que Shidou esta ahí.— ¿No tienes una pizca de vergüenza?—reprocha frunciendo hasta la nariz, como si le ofendiera mucho lo que sus ojos ven.
Un Alpha guapo, grande y ardiente masturbandose sin vergüenza en su sofá de cuero rojo. Las feromonas de Shidou inundan ya toda la sala, el aroma exótico de chocolate combinado con lavanda contrasta con el perfume natural de Sae a cerezas y leche.
Incluso aunque Shidou ahora sabe que está, observándolo y juzgandolo, no tiene remordimiento ni miedo. No le importa que Sae haya descubierto su malicia y perversión, sigue haciéndolo con cinismo, con un descaro que a Sae le resulta caliente.
El moreno le mira sonriente mientras continúa masturbandose con la prenda íntima del pelirrojo, suspira y gruñe en medio de las sensaciones placenteras que le da tener la tela húmeda del Omega en su dura polla, la cual está dura y comenzando a brotar de su cabeza su propia humedad.
—¿Estás celoso de que me hayas descubierto oliendo tu ropa interior, y no tu culo?—interroga con curiosidad y fingida inocencia, esta claro que su comentario es un ataque directo al Itoshi, para dejar en evidencia sus celos.
—Eres un cerdo.—insulta, queriendo golpearlo en esos momentos por estar provocando lo.
—Te huelo, Sae. Estas mojandote como una perra,—señala sin cuidado. Puede oler perfectamente al pelirrojo a esa corta distancia, tal vez Sae actúe ofendido y rudo, pero su cuerpo reacciona a lo que ve. Al Omega le excita que el Alpha se masturbe usando su ropa interior, que la huela y le hable sucio.—¿Por qué no vienes y te sientas encima mio?
El pelirrojo quería darle una cachetada por la forma tan descarada y vulgar con la que su demonio se dirige a él, pero nada más salió de su boca.
Sae no quiso obedecer, pero su Omega reaccionó antes que él.
Quejidos y gemidos sale desde la profundidad de su garganta, mientras el moreno la da fuertes nalgadas a sus muslos blancos.
La situación dio un giro, paso del Omega "acorrolando" al Alpha, a Ryusei teniendo a su merced a Sae, recostado en su regazo y propinandole fuertes azotes a su culo empinado.
Oír gemir a Sae con cada bofetada es un deleite para sus oídos, y tal como adivino, el culo del pelirrojo ya está mojado y caliente, se ve tan apetecible que quiere morderlo fuerte hasta dejar su marca. Seguramente el Itoshi jamás se lo perdonaría.
—¿Se supone que yo soy el cerdo? Sabias que olía tus bragas y no hiciste nada al respecto, porque de seguro te excitaba tantísimo...—menciona con ironía. Le fascina saber que el Omega es un pevertido como él. Sabe que Itoshi Sae encaja perfecto para ser su Omega.—Sae-chan~ Mira lo húmedo que estás~—gime emocionado al sentir el culo del pelirrojo tan mojado y caliente que es fácil moverse dentro de él.
Realmente no hubo complicaciones en introducir tres de sus largos y ásperos dedos en el agujero lubricado del Omega, quien gime y brota más feromonas. El ritmo es veloz y certero, hasta rudo. Shidou golpea su agujero, mueve sus dedos en su interior caliente con frenesí, siente la palma de su mano frotarse contra la sensible entrada empapada de Sae.
Cambia de posición y toma al Itoshi de sus piernas, lo abre y sienta encima suyo, alinea la glande punzante de su pene, lo frota rudo para desesperarlo.
—Espera—,gime entre cortado como con una ligera preocupación.—¿No usaras condón?
—Apestas a Celo, Sae-chan.—menciona, ignorando la pregunta anterior mientras lentamente se introduce en el interior del Omega.—Vamos hacerte madre, ¿De acuerdo?
El pelirrojo no se niega ni objeta nada más, no se resiste y se deja follar por su Alpha.
Todo el cuerpo de Sae se estremece y siente varias partes entrando en un calor placentero difícil de ignorar, la polla de Shidou lo embiste rudo y fuerte volviéndolo loco, Ryusei gime en su oído mientras lo sujeta y marca el ritmo de las fricciones entre sus pieles calientes y sudorosas.
—Sae me estás empapando todo~...—canta el rubio excitado, su pelvis que choca furiosa con la entrada del Omega está toda mojada, ni hablar de su propio pene que esta bien caliente en el interior del pelirrojo.—Sí sigues apretando así de rico, voy anudarte.
Itoshi Sae así lo quiere, así lo desea. Con dificultad pero voluntad, le ordena severamente a Ryusei que dejé de moverse o lo lamentará, aquello le da escalofríos y una punzada en su pene al rubio así que obedece, entonces Sae le empieza a dar sentones, su culo devorandose todo el grosor de la hombría del Alpha. Es una imagen por demás erótica.
Shidou observa jadeante como su pene desaparece en el majestuoso agujero apretado y mojado de Sae, como sus muslos blancos rebotan y chocan contra su pelvis, como su entrada caliente y dilatada le ordeña su polla. Tiene que echar la cabeza hacia atrás de satisfacción, Sae sabe lo que hace, incluso le da celos imaginar con quien habría practicado antes para ser tan malditamente bueno.
—Te estas devorando mi polla por completo, ¿tanto quieres ordeñarla?
Sae no responde y sigue moviéndose, disfrutando de ser arruinado ahí abajo por la hombría del moreno. Su culo nunca se había tragado una polla tan larga y gorda, es un dolor que le fascina sentir. Incluso fantasea con tener la oportunidad de chuparla hasta sus pesados testículos. Gime más fuerte al sentir las grandes manos de Ryusei en sus caderas para ayudarlo y hacerlo más veloz y certero. Siente la polla del Alpha llegar hasta su útero, masajear sus paredes y besarlo.
Si Ryusei quiere darle cachorros, eso obtendría. Si su polla quiere anudarlo y arruinarlo, su útero lo recibiría todo.
Sae no deja de mojarse mientras imagina lo bien que se sentirá que Ryusei lo preñe.
Su mirada es delirante y es la personificación pura de estar caliente y que le gusta que lo jodan rudo y crudo.
—¡Justo en el útero!—celebra Shidou entre gemidos y estocadas profundas, vaciando su semen en el interior de Sae. El útero del Omega lo succiona y ordeña tan delicioso que es imposible no anudar en él.
Se siente tan caliente dentro de él, tan acogedor y apretado que sus mejillas están encendidas, mira con deleite el cuerpo tembloroso del Omega.
El Itoshi se retuerce y suelta varios gemidos suaves, chillidos de satisfacción mientras llega al orgasmo al sentir al Alpha anudar en él. Su interior llenándose tan caliente y sus piernas temblando del placer.
Shidou lo voltea y lo besa, le muerde sus labios y succiona su lengua, es una batalla húmeda como candente, sus bocas se mueven con pasión y lujuria. Ryusei quiere agotar a Sae hasta que no pueda más.
[...]
Si Itoshi Sae despertó luego de un larga siesta, ya que sintió como le besaban sus pezones y le chupaban toda esa área. Al abrir los ojos y ver de quien se trata, sólo gruñe un poco y le pide espacio, mientras intenta acomodar sus pensamientos y recordar que sucedió.
Recorda todo de golpe, como incluso después de la primera cogida, Ryusei no tuvo compasión y dedeo su entrada dilatada y llena hasta con el propósito de sacar su semen para que sienta lo delicioso que es desbordar la semilla de su Alpha. El Omega incluso quedó ronco de tanto gritar y gemir.
Sae pensó si así sería su rutina con el demonio calenturiento ahora que ha experimentado tener sexo con él y quiere repetirlo muchas veces más.
—¿Quieres que te prepare algo de comer?—pregunta el Itoshi, a pesar de seguir exhausto y adolorido de algunas zonas de su cuerpo, quiere hacerle un detalle bonito al Alpha.
Que Sae se ofrezca por voluntad propia a cocinarle a alguien, es algo que debes apreciar mucho. Nadie tiene ese privilegio de gozar la comida preparada por el mayor de los Itoshi.
—Yukhoe.—menciona y sonríe maravillado por el pelirrojo.
El Omega solo pide tiempo para descansar un poco, levantarse e ir al baño a limpiarse porque se siente pegajoso y sucio.
[...]
Sae maldice bajo, no puede hacerlo más.
Trata de cocinarle el platillo que Shidou le pidió hace rato, pero no puede concentrarse bien si tiene al Alpha lamiendole el culo mientras corta la ternera cruda.
Seriamente se hace la pregunta si habrá algún momento del día en que Ryusei dejé de ser tan caliente. No puede evitar abrir sus piernas y restregar se contra el rostro del moreno con cada embestida que siente en su agujero húmedo. Shidou tiene la lengua larga y rugosa. La siente moverse de manera deliciosa en su interior, mientras sus muslos son separados por las manos fuertes del rubio.
—Podría comerte todo el día el culo, Sae-chan~—dice jadeante el Alpha, separándose un poco el agujero apretado del Omega, notando como éste palpita y lubrica bastante.
—Cállate, demonio caliente.—intenta regañarlo ahogando un gemido, pero teniendo las piernas temblorosas, su rostro enrojecido y su culo goteando lubricante, le es difícil.—No puedo cocinarte nada si me sigues provocando.—le advierte jadeante.
Shidou se pone de pie, dándole un apretón fuerte en el redondo culo del Itoshi haciéndolo chillar. El Omega creyó que por fin el moreno le daría espacio, pero sucedido todo lo contrario.
Hizo que Sae se arodille frente a su entrepierna, el Alpha libero su hombría semi erecta de su bóxer, abofeteando al pelirrojo con ella.
El Omega traga duro, visiblemente excitado. El aroma es fuerte, un tronco duro y pesado, venoso. Quiere probarlo y ahogarse con semejante pedazo de carne gordo y caliente. Pensar en que eso estuvo dentro de él y lo arruinó le pone más húmedo.
—Quiero darte de comer primero, Omega~—suspira lujurioso, adora que Sae sea tan lascivo apenas ve la verga que le reventó el culo.
El pelirrojo está seguro que será imposible separarse del moreno. Porque ahora que lo ha probado, jamás permitirá que Ryusei se alejé de él.
Sae se ha dado cuenta, de cuanto necesita a un Alpha como Shidou Ryusei y su polla. Quiere la semilla del moreno fluyendo dentro de él.
[FIN DE LA HISTORIA]
●Mini curiosidades:
1. Historia número 89° oficialmente terminada. Y es la octava que publico del shipp RyuSae.
2. Título.
Hubieron varias opciones pero me quedé con este, Ego Jinpachi tiene su propia definición de lo que es Fluir y me acorde que, al menos en el Manga dentro de Blue Lock, el primero en "Fluir" es Shidou Ryusei. (Si no mal recuerdo Jajajaja, si no, ya la trollie)
3. Originalmente.
No iba hacer un Omegaverse, pero para que tuviera más coherencia que Sae usará bragas o al menos las mojara como quería, me vi en la necesidad de hacerlo así.
Y pues bien cochino.
Nota Final:
Cuando escribo historias con temática Omegaverse, siempre trato de que sean historias "largas", y no de una sola parte. Esta fue una clara excepción.
He querido escribir historias de ellos con temática apocalipsis zombie, o de hombres lobo (ojo;licántropo, no Omegaverse pero que parezca). No lo he hecho porque quiero terminar mis fics pendientes y estas historias me las imagino largas, todo a su debido tiempo.
Hasta la próxima!