¿Ese no es tu hermano?
Wei Ying sonrió con grandes ojos grises brillando de la emoción.
Estaba sosteniendo a su pequeño Rábano con cariño, era un copia exacta de su rostro aunque no lo hubiera tenido el mismo. Era la cosa más preciosa qué había visto en el mundo y lo amaba más que a el mismo.
Era el niño perfecto, feliz y realmente mimado. Tal vez por eso no le preocupaba demasiado los rumores qué los Jin habían estado difundiendo de un lado a otro sobre su vida y los remanentes Wen qué había estado manteniendo.
Eso fue hasta una tarde donde jugaba a enterrar a Wen Yuan para tener más niños, que por el sendero apareció Wen Qing con un rostro arrugado en miedo y preocupación. Con una sonrisa dibujada peor que no llegaba a sus ojos, tal vez para no asustar a Yuan quien estaba riéndose fuertemente por jugar con la tierra. Wei Ying podría haberse levantado y disculpado numerosas veces por ensuciar al niño, pero el rostro arrugado de preocupación de su Qing-jie no lo dejaba hacer más que tomar su dizi con fuerza.
—¿Sucede algo?—pregunto, alejando un momento a la mujer del niño inocente.
Wen Qing miro de reojo a su adorable primo qué estaba riéndose tan fuertemente. No regalaría a Wei Ying sí conseguía distraer a Yuan de sus días grises.
—Hay alguien en la entrada—aseguro por lo bajo—con un contingente Jin, es un Lan, un pequeño Lan—murmuro resignada—dice ser tu hermano y niega toda participación con los Jin, solo pide verte.
Wei Ying hizo un sonido desgarrador qué era entre el gemido de dolor y el sonido de un cadáver sin lengua. Miro a Yuan y suspiro con resignación, camino hacia su hijo y lo cargo con la facilidad de un cultivador de años. Miro a su Qing-Jie con una sonrisa triste, mientras le quitaba la tierra de encima a Yuan.
—Es mi hermano—aseguro con voz triste—solo que...—Miro a Yuan mientras extendía sus manos para agarrar su rostro—él es diferente, es un buen Lan... Pero se parece a mi A-Die.
Sin más palabras tomo a su niño pequeño y adorable con cuidado, mientras Wen Qing le seguía de cerca, realmente desconcertada. Wei Ying no parecía enojado ni triste, simplemente resignado.
Los cadáveres qué formaban una barrera se alejaron rápidamente ante la imponente presencia del mayor cultivador demoníaco.
Sonrío con la calma más extraña del mundo, mientras del otro lado de la barrera protectora se encontraba un adorable niño de unos quince años, cara serena, ojos grises, cabello oscuro y negro como el de Wei Ying, que iba luciendo el atuendo normal de los Lan.
Quiso encogerse en su lugar y negar que conocía a este hombre realmente oscuro y que era su hermano.
Pero fue demasiado tarde. Ya no podría negarse a reconocer a Lian como su hermanito menor.
Wen Qing miro entre ambos con desconcierto, cuando miro al chiquillo pensó que ante la frase se parece más A-Die, vería una copia exacta de Lan QiRen pero más joven, no, este Lan mantenía una cara estoica eso era obvio, pero las cejas delgadas, oscuras y esos labios finos, cara para nada angulosa o fina como la de Wei Wuxian, era un rostro refinado, sí, pero parecía ser más de un tipo de la gente rica, ojos grises con un tono azulado en ellos cabello corto hasta la nuca y un atuendo Lan impecable. Realmente no se parecía en nada a Wei Wuxian o sus padres, no podría decir de donde salio este chiquillo.
—A-Xian—llamo dulcemente, aunque su rostro no cambio en nada—¿qué llevas ahí?—pregunto con gran interés, al ver un niño pequeño aferrándose a su hermano mayor.
Unas ganas de apretar las mejillas regordetas del adorable niño pequeño le picaban la mano. Sonrió suavemente cuando él adorable bebé parecía asustado de su presencia.
—¿Cómo te llamas pequeño?—pregunto al pequeño bulto en brazos de Wei Ying.
Wei Wuxian sonrió con amor infinito, claramente Lian estaba interesado en su adorable rabano. Pensó que su hermano vendría a pelear como lo había hecho Lan Zhan, pero parecía contento de mimar a su hijo.
—A-Yuan—sonrió hacia su niño—saluda a tu Jiùjiu—señaló divertido al ver el rostro siempre tranquilo motivarse en una alegría infantil.
Lan Lian sonrió emocionado, antes de mirar a los hombres Jin detrás suyo, hizo una mueca de asco preparado para sacarlos a todos de los túmulos funerarios, quería estar solo con su Dage y su ahora sobrino preferido.
—¿A caso es tu hermano, joven maestro Lan?—cuestionaron con voz dudosa.
Lan Lian arrugó la nariz antes de alzar el mentón con suficiencia y enojo.
—Sí, es mi hermano—reconoció, mientras su mano se deslizaba silenciosamente hacia su espada—y ustedes han extendido su invitación demasiado tiempo—desfundo sin sorprenderse de la mirada emocionada del pequeño qué su hermano cargaba con cuidado—ahora, he sido amable porque no quería armar un alboroto en el pueblo, ahora váyanse antes de que reconsidere no cortarles la garganta aquí mismo.
La voz gris y enojada, hizo retroceder a los cultivadores, había una promesa oscura y dolorosa en esa mirada, algo tan malditamente aterrador qué más de uno pensó en Wei Changze con una extraña union con Wei Wuxian en un solo cuerpo.
Hace mucho tiempo, años antes de que Wei Ying fuera temido y odiado se habi ilusionado ante la idea de tener a esta pequeña calabaza qué prometía desmembrar gente sin problema alguno, que rápido crecen los hermanos.
Wei Ying estaba sonriendo emocionado mientras escuchaba a su A-niang hablar sobre el nuevo hermanito qué tendría. Eso era genial, un nuevo bebé solo significaba horas de diversión, con sus padres corriendo de un lado a otro.
Claro eso había sido hace años, cuando la emoción de ser hermano mayor era lo más genial en lo que podría pensar o lo mejor del mundo, hasta que su pequeño hermano se convirtió en el terror del mundo del cultivo, porque vamos, el Patriarca Yiling es genial, aterrador y no tiene comparación, pero, ¿a caso no has escuchado sobre el demonio qué lo cuida?
Tal vez por eso años después Wei Wuxian negaría absolutamente ante todos, que el pequeño Lan Lian era su hermano y que lo adoraba hasta la médula. Eso sería muchos años después, cuando la sola mención de su nombre y apodo tuvieran al mundo del cultivo temblando.