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Summary

Solo son dos empresarios calenturientos

Status
Ongoing
Chapters
8
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n/a
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18+

𝑶𝑩𝑺𝑬𝑺𝑰𝑶𝑵 - 01

Dos empresas se reunirían por primera vez en sus vidas, los negociantes estaban nerviosos, nunca veían a sus jefes en persona y mucho menos en encuentros como estos.


-Oficialmente se cierra el contrato, señores. No sé arrepentían.


Exclamó el organizador de aquella junta, mientras los dueños de dichas empresa se colocaron de pie y se daban un apretón de manos luego de firmar aquel contrato que los permanecería serca por muchísimo tiempo y que sin duda se lo disfrutarían como nunca.


Colombia dejo la pluma sobre la larga mesa de vidrio, ya era hora de irse, pues ya había firmado, lo único que necesitaban era su aprobación, lo demás no le interesaba, con tal de tener ganancias estaba bien con eso. Antes de ponerse de pie, fijo sus ojos en ahora su nuevo socio, le pareció atractiva la propuesta, sin importar que tan mal le parecía hacer un contrato con una empresa de licor... y digamos que no solo le parecía atractivo eso, sino también su negociante.


Sus deseos se centraron completamente en el soviético, quería tenerlo, sin importar las consecuencias, el hombre se veía serío, de un carácter fuerte y bien respetado. Así le gustaban a él, no perdía nada intentándolo, así que, en una de esas dichosas fiestas organizadas por sus negociantes, al obtener dinero... muchísimo dinero, sacando a el mercado aquel producto algo extravagante al principio, pero que logro llamar la atención de los consumidores, Colombia vio la oportunidad de acercarse a el grande e intimidante empresario.


Unión aburrido y cruzado de brazos en uno de los asientos, miraba fijamente a todos los falsos contratistas alrededor de toda la sala, solo asistió por cortesía y porque desde hace mucho no salía de su cabaña, también, quería liberarse un poco de sus hijos que lo traía agotado día a día con sus quejas.


-que aburrido.- susurro en su idioma, bajo un momento su mirada hasta que vio unos zapatos adelante de él, sus ojos se fijaron en aquel tricolor que lo miró fijamente por un momento tratando de saber cómo empezar una conversación.


-señor unión, lo veo muy aburrido.- dijo el colombiano, se sentó al lado de él con dos copas de vino en la mano, le ofreció una a el euroasiatico y la otra se la quedó él.


Unión recibió la copa de vino y miró a los ojos a el cafetero.


-Si, no me gustan las fiestas.- tomo un poco de vino y miró la copa detenidamente, era uno de los vinos que más le gustaban. Colombia no sabía, pero también era su vino favorito.- Buenos gustos.


Pasaron las horas charlando, hasta que en un punto de la conversación se desconocieron por completo, las miradas decían más que las palabras y la tentación que observaron del otro era evidente, hasta para llegar a la conclusión que sus cuerpos gritaban para estar mucho más serca del otro. Pero, también sabían que tenían que mantener cierta distancia adelante de los presentes, era una nueva tortura para ellos.


Unión se acercó en poco a él latino hasta que sus piernas quedarán juntas, lo que le decía a Colombia que se marcharán de allí; Colombia lo miró a los ojos, fijando sus miradas, una sonrisa de parte del Colombiano dió luz verde a sus tentaciones más personales.


Despidiéndose de todos individualmente, para así no despertar sospecha alguna, unión espero con paciencia a el cafetero en la salida al lado de su auto, Colombia al salir y antes de partir a otro lugar junto a él soviético, tuvieron una conversación.


-Eres astuto- hablo unión mirando a el más bajo a los ojos, se coloco al frente de él- aunque, ya se me hacía raro tu acercamiento... Lo hiciste para provocar algo más que solo una amistad entre socios o ¿Me equivoco?


Colombia pensó bien en que responder, pinto una sonrisa, había sido descubierto y respondió lo más sincero posible.


-No, no te equivocas-el colombiano acercó su mano a la tela del suéter del más alto- y al parecer yo tampoco me equivoqué, si te dejastes provocar, entonces también eso es lo que quieres.- un pequeño silencio entre los dos y sus cuerpos cada vez más cerca de darse un primer beso.-dime ¿Que harás al respecto?


-¿Que haré?- URSS sonrió al escuchar la pregunta y paso su mano por la cintura del cafetero-puedo darte una idea clara de lo que pienso hacer contigo.- El soviético le extendió su mano a el cafetero.-¿Me permites?


El colombiano, tentado por la propuesta hecha, agarro la mano de URSS y los dos se fueron hacia el auto del soviético, la oscuridad del lugar era muy conveniente. Unión coloco con delicadeza su mano en la pierna del latino, sobando levemente la tela que produjo una sensación nueva en el caribeño.


-¿Quiere ser mi amigo? señor Colombia, creo que nuestra amistad sería mucho más entretenida que un simple contrato.


Acaricio la suave mejilla del colombiano, sus ojos reflejaban deseó y ganas de cometer tantas cosas que claramente los encaminará a problemas sin solución, pero que estaban dispuestos con tal de pasar un buen rato.


-Aun espero con ansias ese "sí, acepto."- hablo en voz baja, tratando de arrastrarlo más a los tentadores tratos que recibiría de aquel hombre si tomaba aquella decisión. También, tendría que abstenerse a los innumerables caos que les traerá aquella "amistad."-Te veo un poco indeciso... pero, puedo asegurarte que no te arrepentirás nunca de lo que haga contigo.


Colombia sonrió maliciosamente, obtuvo lo que quería, aunque fue muy sencillo y se sospechaba tantas cosas de aquel misterioso hombre.


El latino lo miró a los ojos para luego darle un profundo beso en los labios, lo abrazo del cuello dando por terminada la poca distancia enteré ellos. Unión agarro uno de los muslos del cafetero e hizo que se quedaba sobre una de sus piernas. Los toques no faltaban y su respiración se aceleraba junto con el beso que los unia, después de unos minutos Colombia se separó un poco, coloco su mano en la mejilla del más alto y sonrió sin intenciones de arrepentirse de nada.


-Estoy dispuesto a lidiar con usted y con lo que sea que se vengan después de esto.


Unión no se esperaba esa respuesta, lo miró fijamente, acostado en los asientos del auto y él encima de aquel sudamericano. Tomo sus palabras como si fueran sinceras y las atesoro para darse a entender a si mismo que eso no solo sería una noche de calentura, sino muchas. Le pareció interesante el latino, muy atrevido y con sentido del humor.


-No creas que soy facil de lidar.


-Estoy dispuesto a lo que sea... Lo que tú quieras.


El soviético quedó pensativo por unos segundos, después sonrió como respuesta e inicio de aquella noche de la forma más simple, pero también placentera.


-Con eso me es suficiente.


Lo agarro sorpresivamente y lo volteo boca abajo, Colombia siento tantas emociones que no supo cómo reaccionar. Derrepente un jalón de cabello lo tomo por sorpresa y la mano de unión agarrando su barbilla.


-¿De verdad pensaste que sería sencillo?- el soviético le dió un beso en la boca- si te intentas deshacer de mi, será desde ahora y para siempre la tarea más difícil que tendrás en tú vida.


Un año después.


La lluvia no cesaba, no se veía absolutamente nada, ni siquiera los enormes pinos que escondían la cabaña de cierto Soviético. No era una sorpresa tener allí a el colombiano y con la tormenta tropical que no cesaba, aprovecharía de la compañía del chico a lo máximo.


-ah...fue demaciado- dijo Colombia entre un inevitablemente jadeó, su voz se escuchaba un poco aguda y mientras que trataba de regular su respiración, acomodo su cuerpo colocándose de lado, llevó sus dedos hacia su abierta entraba y después miro dichos dedos llenos de un translúcido líquido.


-Tu pedías más, no es mi culpa- respondió el Soviético, también algo agitado. Fijó sus ojos en el paisaje que habría dejado una vez más en el cuerpo de su querido amigó; Colombia dejo de mirar sus piernas las cuales temblaban levemente y dirijo sus ojos a la cara del de ushanka.


-Bueno, como no pedirle más, usted es todo un experto en esto-colombia pinto una sonrisa y recostó su cabeza en la suave almohada- y es difícil encontrar a gente que me complazca.


-¿Entonces porque sigues buscando a más personas que lo hagan si me tienes a mi?- pregunto el Soviético dejando las sábanas de la cama y dirigiéndose hacia el baño, Colombia abrió sus ojos y miro a el grande hombre alejándose- Como sea, ven, tomemos un baño.


-...me da pereza- respondió sin ganas.


-Te báñate yo si no te levantas- dijo desde el baño, abriendo la llave de la regadera.


-uy ¿porque no lo dijo antes? Lo espero aquí, me duele las piernas.


...


Colombia desde lejos se despidió de mano del Soviético recargado en su puerta, el tricolor abrió la puerta del auto y serró el paraguas. Union espero hasta que el auto tomara rumbo a otra parte, ya dentro de su casa miro su alrededor y recordó lo que dijo en el baño el colombiano.


-alguien me invitó a la fiesta-hablo Colombia, mientras que el Soviético lo miraba desde el otro lado de la ducha-Estaba esperando que lo hiciera para ir junto a usted.


El de ushanka se permaneció en silencio y con una expresión seria.


-No irás- respondió con frialdad.


-pero, podríamos-


-No me lo discutas- Interrumpió a Colombia, el latino lo miro fijamente y sonrió levemente, mientras cerraba sus ojos.


-si iré- lo miro fijamente aún con una sonrisa- usted no decide por mi. No eres mi pareja, conoce tu lugar.


-No, conoce el tuyo- el Soviético se acercó a él, posicionó sus fuertes brazo a la par de las orillas de la bañera- aunque no quieras tendrás que obedecer.


El soviético suspiro, pues sabía que él era bastante terco como para hacerle caso a sus advertencias. Algunas veces pensaba que Colombia lo hacía a propósito, ya que a pasado más de una vez.


y pues de cierta manera tiene razón, unos días después, el soviético y el colombiano estaba teniendo una de sus frecuentes peleas, unión ya no sabía que hacer para que le hiciera caso a sus órdenes y peticiones. Era malditamente fastidioso para URSS.


-Eres tan terco- dijo sobando su entrecejo con los ojos cerrados tratando de tranquilizarse, dió un fuerte manotazo a el escritorio de su oficina y lo miró fijamente a los ojos.-No te lo vuelvo a repetir, Colombia.


-Usted parece un limón- dijo el colombiano en un susurró que no pudo escuchar el contrario.-Union, es una simple fiesta, no entiendo porque te pones así.


-si claro, una simple fiesta.-hablo en un tono irónico mientras soltó un suspiro de enojo.-No vaz a ir y no es una pregunta, es una orden de mi parte.


Colombia se puso de pie ofendido y lo miró de reojo.


-Usted a mi no me manda, ya se lo dij-


El soviético agarro fuertemente del brazo a el colombiano y lo obligó a sentarse de nuevo, colombia separó la mano de este de mala gana mirándolo de forma retadora. La voz de unión se escuchó más seria y más grave al recibir esa respuesta de parte de Colombia.


-colombia... Maldita sea, me vaz a volver loco con tu maldita actitud.- advirtió mirándolo fijamente a los ojos.


-¿y eso a mí que?- si bien el colombiano no se deja gobernar tan fácilmente, su carácter no coinciden para nada.


-cállate.


-No me voy a callar.


Unión definitivamente iba a perder la cordura, con una sola mano fue suficiente para agarrar el cuello del latino y observarlo directamente a los ojos.


-a ver, repite lo que dijiste.


Colombia es terco, sabe darse su lugar y se hace respetar. Sin embargo, cuando está frente a frente con unión, es totalmente distinto.


El cafetero solo lo miró con enojo y tragándose sus palabras. El euroasiatico fue zafando su mano poco a poco del cuello sin alejar la mirada. Un corto momento de silencio mirándose a los ojos hasta que alguno de los dos la alejara, pero ninguno lo hizo y eso les causó aún más molestia.


-Si sigues así, te juro que no voy a medir mi fuerza contigo la próxima.- fue lo único que dijo unión.


Colombia se dió la vuelta y se fue rápidamente de aquella oficina, cerró la puerta fuertemente inundado en molestia e ira.


Unión soltó otro lento suspiro, trato de calmarse, se quitó los lentes y sobo sus ojos, miró su trabajo y lo menos que quería era terminarlo. Derrepente se coloca de pie y salió de allí a paso rápido, camino hacia la salida del edificio y allí encontró a el colombiano acercándose hacia su auto, quería irse de allí a no más tardar. El soviético se acercó y antes de que se fuera lo agarro del brazo con fuerza.


-¿me dejas aquí tirado? Eso es nuevo.-pregunto tratando de mirar los ojos del sudamericano.


-si ¿Y que?- respondió de mala gana mientras trato de avanzar pero este se le puso al frente.-... está como en toda la mitad del centro. Quítate.


-No, primero escúchame.


Él lo bajo a propósito de aquel vehículo y después lo dejo de pie, lo agarro del meton por fin viendo el rostro que tanto le gusta. Colombia le dió un manotazo en el brazo de unión.


- déjame en paz, me haces el favor. Tengo una junta en poco tiempo, no estoy para perder mi tiempo por su hijueputa carácter.


El soviético sonrió y coloco su mano sobre la cabeza de él, mientras sobaba sus cabellos.


-Te vez adorable enojado.


-...¿Acaso me ve cara de payaso o que? Dejé de joder, 'ombe.


Agarro la mano del soviético y la alejó de su cabeza, le dió la espalda de nuevo y antes de caminar unión de nuevo lo agarro y está vez si se lo llevó adentro del edificio en contra de su voluntad.


Lo sentó en el escritorio y con su cuerpo se encargó a no dejarle escapatoria. El latino lo miró fijamente sin ningúna expresión en su rostro y después fijo sus ojos en los labios del soviético, su mente lo estaba traicionado por unos segundos, hasta que reacciono y de nuevo lo miró a los ojos.


-Bueno, ahora que tengo tú atención. ¿Puedes considerar mis palabras por una vez en tú vida y hacerme caso?


-No. Suéltame- ordeno el colombiano mientras lo empuja, pero unión no se movía.


-pff, no. No hasta que me digas que si.-el lo sujeto con mucha más fuerza.- vamos, no es tan difícil. Solo mírame a los ojos y dime qué no iras a ningún lado.


El latino solo lo miró a los ojos con el seño fruncido, él, más que nadie sabía el hecho de darle un "no" a URSS cuando se tratan de sus peticiones o caprichos lo llevaría a algo más serío.


-Union, te di dos opciones, o me acompañas o voy solo. No tengo pensado no ir.- respondió con un tono más calmado para tratar de convencerlo. A pesar de eso, unión lo miró con una expresión sería y sin rastro de tolerancia a las palabras de su amante.


-¿Porque tantas ansias de ir a esa puta fiesta?-pregunto en un tono de molestia sin quitarle los ojos de encima, después sobó con su mano el mentón del más bajo para que permaneciera el contactó visual.- Esta bien, haz lo que quieras, pero después no te estés arrepintiendo. y ya no es una petición o una advertencia, te lo digo como algo que espero tengas asegurado que va a pasar.


Él lo soltó y le dejo el camino libre, Colombia aún lo miraba de pies a cabeza, tenía en cuenta que capaz y asistía a esa fiesta pasarían un sin fin de cosas, pero, de otro lado estaba unión, no sabía con certeza porque no queria que él se reuniera en una fiesta organizada por su propio hijo, Rusia.


Colombia tenía que asistir si o si. Es verdad que le gusta enfadar a unión a propósito, pero algunas veces eso no termina nada bien para él.


El cafetero escucho la puerta de la oficina cerrarse, unión se había marchado, le dejo con una amenaza y una que otra duda en su mente. Colombia suspiro, enojado, cansado y preocupado.


Miró sus manos y se dijo así mismo "me falta solo un anillo para que me termine de gobernarme este man." Si claro, Cómo si eso lo aliviará, pero no, en si, se sentía como un objeto usado exclusivamente solo para el soviético, aunque, el Colombia sabía que unión también era un objeto que utilizaba a su antojo.


-...Me estoy confundiendo mucho.-dijo el sudamericano en voz baja, miró la cámara de la oficina, tapada con un pañuelo, por la vez pasada que estuvieron juntos haciendo sus cosas más íntimas.


Él suspiró, se bajó de la mesa y camino a paso calmado y sin ganas hacia la salida de la empresa de aquel soviético, no lo entendía algunas veces, no comprendía porque era así de duro con él si siempre se la pasaban bien. Colombia estaba enojado con unión y consigo mismo, pues la mitad de sus sentimientos eran pervertidos y sin amor, y la otra mitad... Nisiquiera él mismo sabía que representaba esa otra mitad.


𝑪𝑶𝑵𝑻𝑰𝑵𝑼𝑨𝑹𝑨