Customize readability
Aa

Migraine - Dkbk

Summary

Estaba cansado de tomar pastillas. Estaba cansado de vivir y a veces la muerte era mejor que la migraña que sufría. Katsuki era un omega que tenía un olor repulsivo para los alfas. Por lo tanto, su primera condena fue ser excluido de los lugares cerrados, siendo el bicho raro de la sociedad. Nunca logró conocer a una persona, en sus escasos 21 años de vida, que lograra aguantar el fuerte olor de sus feromonas. Incluso para él, eso era imposible pues en los últimos años comenzó a manifestar fuertes síntomas de intoxicación hasta llegar a padecer migraña. Y se había esforzado de sobremanera para alejarse de cualquier vínculo familiar. La desesperación cada día lo consumía más. Hasta que un día en la parada del autobús un fuerte olor a "bosque" llamó su atención. »Omegaverse »DekuBaku »AU sin quirks »Personajes de Kōhei Horikoshi »Las personalidades pueden estar un poco modificadas para el beneficio de la historia »Angst. »Colaboración con @_guow_ Inicio de escritura: 17/04/2023 Primera publicación: 19/06/2023

Status
Complete
Chapters
13
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
16+

I

☁️🌱


En el cielo no se podía ver rastro de calidez, porque el invierno apenas daba sus primeros pasos. El viento golpeaba fuertemente las ramas de los árboles y una lluvia de hojas muertas comenzaba, dejando un aviso de que octubre estaba por morir, como todos los años atrás.


Katsuki observaba desde la ventana, el cielo lleno de nubes grises y pesadas. Sabía que volvería a llover y esto no lo escandalizó. Pues toda su vida le pertenecía a su habitación. Todas sus experiencias, recuerdos, propósitos, anhelos; los encerró en su armario y trató de continuar con su vida adulta que, para él, había comenzado apenas a los 20 años.


Sus padres se divorciaron cuando tenía 8 años y la decisión de que se quedara con su padre, fue principalmente de la omega ceniza dominante. Su padre como en todas las decisiones que tomaba su esposa, solo terminó por bajar la cabeza para buscar la mirada siempre confusa de su pequeño cachorro.


El motivo de su separación era por el extraño olor insoportable que tres años atrás había comenzado a manifestar. Su padre, a pesar de vivir la separación de su esposa, todavía seguía conservando el mismo cariño hacia ella. Al llegar del trabajo y mirar a su cachorro, le enternecía que este conservara los mismos rasgos de ella. Su pequeño cachorro era tan precioso y tierno. Siempre lo iba a querer sobre cualquier cosa. Juró desde la escasa voz dominante, que iba a sacar las garras por él cuando lo necesitara. Se volvería un padre fuerte para él.


Pero no siempre podía estar a su alcance para protegerlo. En su escuela también comenzaban a excluir y maltratar a su cachorro. Conocía muy bien que Bakugo estaba tratando de lidiar con todos, pero llegó el día que se cansó de esperar que algo fuera diferente para él y decidió dejar la escuela presencial.


Aquél día llegó con un largo hilo rojo bajando de su nariz y un brote interminable de lágrimas escurriendo por su barbilla hasta caer al suelo. No alcanzaba limpiar todo de su rostro con sus manitas. Sentía vergüenza que su padre lo fuera a ver de esta forma tan débil siendo él un omega con rasgos dominantes. Pero los sentimientos se estaban desbordando, podía observar siempre las ventanas abiertas de su hogar con los rayos del cálido sol radiante, siempre se había preguntado cómo era el olor del sol. Trato de aspirar el olor a comida y verduras cocidas.


Sabía que su padre ya estaba en la cocina haciendo su trabajo. Trató de armonizar su respiración con la cálida bienvenida de su hogar pero no logró disimular sus emociones. Su aroma llegó rápido a cualquier rincón de su hogar con tres veces más intensidad de lo normal, su padre arrugó la nariz y se dió cuenta que algo andaba mal con su cachorro.


-Baku, ¿Ya llegaste de la escuela? -buscó por la sala a su pequeño, pero no lo encontró por ningún lugar -¿Dónde estás pequeño?


Se estaba mareando con el olor, sabía reconocer cuando su hijo estaba pasando por una ácida tristeza.


Sin recibir respuesta, el alfa comenzó a tocar las paredes y los sillones del lugar con las manos, también liberando su aroma a lavanda con leche. Sabía que eso iba a relajar al pequeño de cualquier emoción agobiante, aunque no pasó mucho tiempo para cuando encontró sus pequeños piecitos salir por debajo de las sillas del comedor. Y ahí trato de concentrar todo su aroma.


Katsuki se quedó congelado cuando percató el olor dominante del alfa y, al mismo tiempo, no pudo evitar bostezar. Cerró sus ojos y abrió muy grande la boca dejando ver tres colmillos. El cuarto había caído hace un par de días. Fue un largo bostezo dejando una descarga por su cuerpo y un nuevo camino de lágrimas por la sensación tan plácida. Pero al mismo tiempo odiaba el aroma de su papá. Siempre le daba bastante sueño y tranquilidad. Cuando abrió los ojos se encontró a Masaru y soltó un gruñido que para el mayor fue bastante gracioso.


Quería guardar la imagen de su cachorro en esa posición. Él podía ser un alfa muy protector cuando Bakuu cargaba con esos sentimientos. Pero al pasar los años se dió cuenta que los papeles estaban invertidos otra vez. El niño salió de su refugio y abrazó a su padre ahora con una expresión vacía.


-Papá, guarda tu olor, me está dando sueño -gruñó aparentemente molesto y le enseñó sus pequeños colmillos.


-Pero te hace sentir bien, ¿No? -sonrió con calidez y removió su cabello cenizo.


-¡No hagas eso, me despeinas! -llevó sus manitas hacia su cabeza para detenerlo.


-Ni te peinas -soltó una risita y negó con la cabeza -Vamos a comer, ya casi está listo.


Lo que más quería para su cachorro era que fuera una persona social y fuera capaz de rodearse de bastantes amigos en su colegio, pero estaba desarrollando una actitud bastante compleja para los demás.


☁️🍂


Movió la cabeza hacia los lados, quería desvanecer esos recuerdos de su niñez porque no estaba preparado para digerir todavía su miserable vida.


¿Qué faltaba para llenar su abismo, si tenía todo el amor de un buen padre y la tranquilidad de un hogar estable?


No había nadie en ese mundo que fuera capaz de llenar el silencio tan profundo que sentía su alma. Sentía que cada día iban arder los bosques que tenía por dentro, él mismo se estaba destruyendo y una vez más tenía que intentar ocultar sus emociones.


Reprimir su olor, sus deseos, su celo.


"¿Soy al único al que conozco?"


Trabajaba en casa, podía tener su oficina en su habitación y desde ahí ganar dinero, pero desde el viernes por la tarde se podía considerar también su descanso. Afortunadamente era viernes, porque los viernes siempre serán mejor que los domingos. Porque los domingos son los días suicidas, no sabía porque siempre le parecían tan deprimentes pero lo eran últimamente.


Volvió a sacar su cabeza por la ventana. Vivían en un fraccionamiento y su vista era otro simple edificio con más departamentos. El viento frío golpeaba las ramas de los árboles con fuerza y revolvía los mechones de su cabello cenizo. Sintió frío.


Volvió a esconder su cabeza en su habitación y comenzó a buscar ropa más cálida en su armario. Tenía la idea de salir a comprar un café y tomarlo en algún parque. Cuando llegó al marco de la puerta volvió a ver su hogar tan carente de luz. Las ventanas siempre permanecían abiertas y las cortinas naranja persa comenzaban a levantarse por el viento.


El hogar no lucía brillante y cálido. Esa sensación lo iba a deprimir más si no salía pronto de ahí.


Comenzó a caminar por la avenida principal, quería dirigirse primero a una plaza que estaba bastante cerca de su casa. Sus pies estaban dispuestos a llevarlo por el camino que sentían lo más familiar posible. Tampoco aceptaba la idea de intentar hacer algo más novedoso de lo normal.


Su mirada se balanceaba cuidadosamente entre las personas que caminaban por las calles. La mayoría eran jóvenes estudiantes cargados de libros que intentaban caminar con prisa.


Podía sentir una ola de olores con diferentes intensidades. Hasta que su mirada se topó con una pareja más joven que él. Sintió envidia al ver cómo ellos podían brindarse tanto amor.


¿Cómo esas criaturas pueden tener todo el afecto del mundo sin recibir desprecio? Cuando el necesitaba permanecer encerrado la mayoría del tiempo y la necesidad de masturbarse dos veces por semana; los miércoles y los sábados, que es cuando Masaru llegaba un poco tarde del trabajo. Esas mierdecillas habían tomado la delantera y podían ser completamente libres.


Se sintió neurótico y bastante tenso, se detuvo enfrente de un ventanal y observó que tenía un aspecto enfermizo su cuerpo y su rostro, aquella imagen le traía más desilusión de lo normal.


Su padre todo el tiempo le recordaba lo hermoso que era. Pero últimamente la amargura estaba inundando su vida al punto de no valorar el esfuerzo de su padre, comenzó a darse cuenta que lo estaba tratando igual que su progenitora y eso le estaba pesando más en el alma. Había días que solo quería darle un largo abrazo aunque eso era imposible para los dos. Pronto el olor de Katsuki iba a perjudicar a su padre y tenía bastante miedo de afectar en su salud. Era su mayor preocupación.


Cuando llegó a la cafetería, observó con cuidado que tenían una nueva decoración en el local. Tenía bastantes plantas de sombra, cómo helechos, montesera y unas cuantas fotos colgadas. Las paredes tenían un color verde militar y los focos brindaban una luz amarilla dando un aspecto bastante brillante y llamativo.


Alrededor había algunas parejas tomando café y comiendo postres, eran bastantes melosos para su gusto. Se volvió a incomodar. Su rostro se había tensado un poco porque empezaba a sentir arrepentimiento al estar en aquel lugar. Extrañaba que el local fuera un lugar poco concurrido y apagado. No podía dar un paso hacia atrás porque había una persona esperando en la fila y tampoco podía abandonar el lugar. Se estaba desesperando por estar atrapado en una maldita fila.


Había pasado más de 15 minutos esperando su turno, todos los olores del lugar se estaban encerrando. Katsuki sintió unas pequeñas punzadas en su cabeza, sabía que pronto el dolor de cabeza se iba a manifestar y comenzó a sudar frío por la preocupación, dejando salir un poco de su olor, pero para el resto de gente fue suficiente notar la presencia de un gas tóxico. Alfas y omegas comenzaron a olfatear el aroma del local tratando de buscar el causante de ese extraño vapor pesado.


Katsuki comenzó a sentir que el dolor se extendía por debajo y a los lados de su cabeza sabía que esa noche no iba a poder dormir y suponía que el día que iba a dejar de sentir dolor es cuando terminara muerto.


Quería desaparecer toda la tensión del lugar, pero su ansiedad por tener todo bajo control lo estaba consumiendo.


Consumir, cómo los bosques ardiendo dentro de su pecho.


Volteo hacia atrás y se encontró con un hombre alto quien lo estaba observando con demasiada tensión, sabía que el hombre estaba conteniendo su respiración para no tener que inhalar sus feromonas. Con las miradas que estaba recibiendo, sabía que el mundo le estaba gritando que su existencia era una molestia.


La persona que estaba frente suyo se alejó con su pedido y él con rapidez se acercó a la barra, ansioso por hacer su pedido y salir de una maldita vez de ahí. Carraspeó tratando de ignorar su migraña, su voz salió rasposa.


-Un macchiato grande, por favor -suspiró cuando la señorita que atendía la barra asintió y su asistente empezó a preparar la bebida.


Introdujo su tarjeta de débito en la terminal y puso el pin de seguridad para hacer el pago correspondiente. Sus nervios aumentaban por segundo y las miradas de todos eran cada vez más intensas. Sintiendo que su cabeza iba a explotar por el dolor intenso que sentía, sus sentidos empezaban a alterarse por eso mismo.


Recibió el vaso de cartón junto a su recibo y salió disparado de ahí sin decir una palabra más y sin dirigir la mirada a otras personas. Sus ojos se llenaron de lágrimas, haciendo su visión borrosa y molesta. Se detuvo un momento para destapar el café un poco, lo colocó sobre la orilla de una ventana para poder sacar sus pastillas y así tomar una de ellas.


Sintió su garganta quemar al pasar el líquido caliente, pero al menos, dentro de unos minutos, podría descansar del dolor. Suspiró y volvió a tapar el café para evitar que se enfriara de más, sus pasos se volvieron más lentos y bajó la mirada.


Ahora tenía que ir a un parque abierto, o si no lograba sentirse mejor, tendría que volver a su departamento para poder recostarse en su cama.


Al final se decidió por la última, odiaba tener que volver a encerrarse, pero no había de otra. Camino a su hogar, veía más personas, gente que le presumía su vida social, riendo y abrazándose. Todo se veía tan luminoso hasta el punto de ser jodidamente molesto y aumentando su dolor de cabeza, los aromas de la gente que pasaba a su lado dejaba un rastro muy tenue.


Se detuvo de golpe, había uno algo diferente... o bastante familiar, de hecho. Siempre pensaba que en su interior había un bosque, ardiendo en llamas altas y destruyéndose con cada minuto de su miserable existencia. Miró a su alrededor y vio una cabellera que resaltaba con la luz del sol.


Verde, verde como el bosque.


Ante sus ojos no parecía ser una alfa. Su piel apiñonada, sus ojos verdes y sus pecas ligeramente marcadas por el sol eran rasgos que son fácilmente reconocibles, no necesitaba verlo por más tiempo para recordarlo.


Se sobresaltó cuando sus ojos se encontraron, sus dedos apretaron el vaso de café. Sus ojos no se apartaban y eso lo estaba poniendo más nervioso.


Izuku estaba entrando en calor con la repentina puerta de luz en el cielo. Cuando intento desviar su mirada por otro parámetro de la calle se dió cuenta que unos cabellos brillantes y un poco amarillos estaban agitándose con el viento fresco que soplaba. Con su brazo izquierdo limpió un moquito que estaba escurriendo de su nariz y trato de poner atención.


El cabello era lo primero que siempre capturaba su atención. Lo siguiente eran las manos. Le gustaba perderse ante la mirada de los adultos, siempre eran personas que contenían mares vacíos, cielos oscuros, historias incompletas buscando el final. ¿Qué final estaba esperando tener esa persona algún día?


Los ojos de aquel chico eran rojos, un color tan feroz como grandes manchas de sangre sobre alguna pintura. Sintió ese escalofrío vivo al sentir que los ojos de la muerte podrían estar en aquella persona, intentó disimular que había encontrado más interés en observar su abrigo café con cuadros amarillos y líneas negras. O tal vez sus tenis negros que tenían rastros de pintura gris por ahí.


Sonrió con alegría por haber encontrado algo que había revolcado un poco su interior. Su emoción se estaba desbordando y comenzó a columpiar un poco sus pies.


Volvió a dirigir su mirada a la persona que tanto llamó su atención. Observó su rostro. Su piel y cabello brillaban con tonos anaranjados del atardecer. Los colores cálidos se mezclan muy bien en la piel de esa persona. Estaba entrando en un interés por tomar el recuerdo como un modelo para ilustrar.


De su lado izquierdo tenía un lienzo que no había logrado terminar. En sus clases comenzó a sentir que su capacidad de imaginación iba disminuyendo, y todas sus técnicas de arte estaban pudriéndose dentro de él. Pero en ese instante quería correr, llegar pronto a casa y dibujar todos los detalles de esa persona. Nunca había sentido la necesidad de dibujar personas, todos sus cuadros eran paisajes y algunos animales.


El chico tenía un café del local: "café y letras", ahora podía tener una referencia de dónde volver a buscar a esta persona de nuevo porque aquel día había encontrado a su musa.


Parpadeó confundido al ver cómo ese chico salía caminando, apresurado, casi corriendo. No entendía lo que había pasado, tal vez tenía prisa por llegar a su trabajo o a algún lugar en específico. No le tomó importancia, la inspiración ya había llegado a él y si volvía a abrumarse y cansarse del arte, iría a esa cafetería con esperanza de volverlo a encontrar.

Let mimifuck know what you thought about this chapter!
Love this

17

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

2

Suspenseful

Emotional

1

Emotional

Profound

1

Profound

Heartwarming

2

Heartwarming

Shocking

1

Shocking

Good Writing

3

Good Writing

Compelling Plot

2

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

1

Strong Dialog

Further Recommendations

The Easter Bunny

Angela: Liked this one. Character development was great and the little girl was sweet.

Read Now
Earning His Love

Loisi Mohetau: Loved it!!!

Read Now
The Alpha's Exiled Mate

Sonakshi: I like the characters and emotions that was so good and perfect and the story was definitely amezing

Read Now
The Kingsley Contract

BlueMountain: This is just amazing. The plot, characters, their pasts, the surprises. Just, wow! The dialogue flows so easily, and the interactions are quick and funny. It was comical, emotional, loving, suspenseful and down-right amazing. It wasn't a single moment where I even considered closing the book, even d...

Read Now
The Orc's Pet

Aleesa: I loved reading this book! Great job Stephanie, you have a wonderful talent, thank you so much for sharing it☺️.

Read Now
THE WOMAN HE BOUGHT

AnG40: I really enjoyed this read. I wish there was more background on Lucian and Elara's romance and how they went from not touching to Lucian actually proposing.

Read Now
Bloodlines

Eli M.: A well written and interesting story. I only wish it was a bit longer so there was more to enjoy! Definitely recommend adding this to your reading list

Read Now
My Blacksmith Savior

Deepika: It was a lovely read! So different from the usual. Had a good mix of romance and humour.

Read Now
The Neighbor's Son

Lyzebelle: Marina and Brennan grew up as friends. She becomes the Boss. Nice love story. 💚💚👽

Read Now