Único capítulo
—Algo le pasa a Buck. —Bobby piensa en voz alta en una ocasión.
—¿A qué se refiere?
—Está actuando... Extraño.
—Bueno, luego de todo lo que ha sucedido... —Han menciona.
—Si, pero... Es algo más. —Bobby insiste. —Está ocultando algo.
—Dios, Bobby, no atosigues al niño, ha pasado por mucho. —Hen intenta defender a Buck, lo que logra cambiar el tema.
—¿Atosigar? —Han se burla de la palabra utilizada, haciendo que todos se rían. Sin embargo, Bobby no puede parar de pensar sobre lo raro que Buck estaba actuando desde que regresó a la estación, y sabía que no era por la demanda. Bobby sólo estaba preocupado, a veces no podía evitar pensar en Buck como un hijo rebelde y problemático.
...
—¡Hey, Buck! —fuera de la estación, Eddie sorprende a Evan, quien se sobresalta demasiado, casi haciendo que se le caiga el teléfono en sus manos. —¿Estás bien? —le cuestiona con preocupación, notando lo nervioso que se veía.
—Si si. —Buck se calma rápidamente, guardando el teléfono en el bolsillo del pantalón. —Todo bien ¿Necesitabas algo? —pregunta para distraer a Eddie de su reacción.
—Me preguntaba si podías cuidar de Christopher la noche de Halloween.
—Por supuesto. —no había ningún problema. Parecía que el capitán aún no le perdonaba por completo luego de la demanda, así que no le permitía hacer más que trabajos ligeros. El día de Halloween sólo debía entregar caramelos a todos los niños que fueran a la estación, teniendo la noche libre.
No estaba feliz con eso, debía admitirlo, pero no quería seguir peleando con el capitán. Había decidido que le obedecería sin discutir para demostrarle que podía hacer su trabajo fuera cual fuera, podía ser paciente y esperar.
[...]
—Odio esto. —es lo primero que dice la mañana de Halloween cuando está detrás de la mesa llena de dulces, trípticos sobre seguridad y detectores de humo. Tendría que permanecer allí todo el día atendiendo a los niños que iban por dulces, lo cual no sería tan malo si algunos niños no fueran unos completos im-
—¿Dulce o truco? —distraido observando como se marchaba aquel niño fastidioso que le había hecho empeorar su mal humor, Buck realmente se sorprende cuando escucha aquella voz. Girando la mirada como si hubiera fuego al otro lado de donde había estado viendo, su mirada se agranda.
—I-Ivan... —tartamudea un poco el nombre. —¿Qué haces aquí? —no lo dice de mala manera, sólo está confundido por verlo allí.
—Escuche que un bombero sexi de la estación 118 estaba entregando dulces y detectores de humo —el chico antes nombrado como Iván, toma uno de la mesa. —Y bueno, necesito uno para mi apartamento.
—Pero ya tienes uno. —Buck dice de la manera más tonta posible, lo que hace que Iván haga una mueca de burla.
—Eres adorable cuando no entiendes indirectas. —el chico sonríe, lo cual hace que Buck hago lo mismo. —En fin... ¿Estás libre está noche? —tomando un caramelo de nueces y chocolate, Iván observa a Buck con un brillo en sus ojos.
—Si. —Evan responder sin pensar, atontado por la persona frente a él.
—Perfecto. —el chico sonríe de una forma más grande. —Pasaré por ti. —y luego se despide.
En cuanto Buck ve irse a Iván, recuerda algo realmente importante. —Demonios. —le había prometido a Eddie que cuidaría a Christopher esa noche. Sacando su teléfono del bolsillo, intenta llamar a la persona que se acaba de ir, pero inmediatamente es regañado por distraerse.
Guardando su celular, luego podrá avisarle.
Sin embargo, eso se le olvida...
[...]
—¡Mi muchacho! —Buck saluda a Christopher, abrazándolo con fuerza. Lo extrañaba muchísimo, pero debido a sus errores, Eddie no le había hablado hasta hace poco, por lo que tampoco había podido ver a Christopher. Estaba tan feliz de que las cosas se hubieran arreglado.
—Pasaré por él en la mañana. —Eddie le pasa un bolso a Buck. —¿Está bien, chico? —se agacha al lado de su hijo, quien sonríe y asiente. A Christopher le encantaba pasar tiempo con Buck, le había extrañado mucho.
—¡Evan! —girando a ver a quién le llama, Buck se asusta cuando ve a Iván acercarse con una sonrisa. ¡Se le había olvidado avisarle! Y con lo sencillo que era enviar un mensaje de texto, era el peor. —¿Ya estás libre? —pregunta cuando se acerca, deteniéndose frente al bombero. Detrás de él, Eddie se levanta para mirar a la nueva persona que ha aparecido.
—Yo... Si, es sólo que... —rascando detrás de su cuello, Buck no sabe qué hacer ahora. Debía cuidar de Christopher, pero no quería ser malo y decirle a Iván que cancelaran sus planes. El chico era comprensivo con él, pero estaba seguro de que le decepcionaria. Debido a sus empleos, era difícil verse.
Observando al hombre detrás de Evan, este se da cuenta y se hace a un lado para presentarlos. —Si, bueno... Iván, este es Eddie. —presenta. —Eddie, este es Iván. —ambos hombres se dan la mano. —Eddie es mi compañero e Iván es...
—Somos amigos. —este se adelanta al notar el nerviosismo de Buck, sonriendo amable.
—¿Dónde se conocieron? —Eddie le da una mirada al chico, quien estaba disfrazado de payaso. Notando la mirada sobre él, Iván quiere reírse por lo que posiblemente el compañero de Evan estaba pensando.
—No en el circo. —bromea. —Te lo aseguro. —Eddie ríe ante eso. —Nos conocimos en el hospital.
—Es pediatra. —Evan específica.
—Por eso este atuendo. —Iván explica. —No me ha dado tiempo para cambiarme, pero es Halloween, así que no importa.
—¿Y qué haces por aquí?
—¡Oh! —Iván parece recordar el qué hace allí. —Vine por Buck. —palmea la espalda del nombrado. —Quedamos en vernos después del trabajo, por eso he corrido hasta aquí. Espero no se me haya corrido el maquillaje. —vuelve a bromear mientras se ríe.
—Si, acerca de eso... —Buck suspira decaído. —Lo siento, le prometí a Eddie que cuidaría de Christopher, su hijo.
Dándole una mirada al niño que estaba esperando, Iván sonríe de una manera brillante. —¡No hay problema! —dice con emoción. —¡Vamos a pedir dulces, nos divertiremos! —luego pasa de los dos bomberos para llegar al niño, agachándose para poder saludarlo y hablar con él. —¡Christopher está de acuerdo! —luego se gira para ver a Eddie y Buck.
—Eddie...
—Parece una buena persona, así que dejo a Christopher en sus manos. —Eddie palmea el hombro de su amigo, quien se veía un poco preocupado. No le importaba mientras Christopher estuviera bien. Además, el chico era un pediatra, sabía tratar con niños. —Nos vemos. —se despide de todos antes de regresar a la estación.
...
—¿Te molesta? —Iván pregunta mientras caminan por la acera entre los niños disfrazados.
—¿Qué? —Buck desvía la mirada de Christopher para ver a Iván a su lado, quien mira al frente a Christopher.
—Que este aquí. —el chico dice con un tono de voz decaído.
—¡No! —Buck se altera ante eso, no está molesto, sólo se había sentido preocupado. —No me molesta. Y a Christopher tampoco, le agradas.
—Yo le agrado a todo el mundo. —Iván mira a Buck con una sonrisa traviesa, tomando la mano del bombero. —Así que cuidado, alguien podría robarme de tu lado.
Riéndose sinceramente, Buck toma con más fuerza la mano del chico. —Eso veremos. —dice. —¿Tu estás molesto?
—¿Por qué?
—Por no avisarte sobre Christopher. —Buck explica. —Acepte sin pensar, se me había olvidado que teníamos planes.
—No te preocupes. —Iván es sincero. —Sólo quería pasar un poco de tiempo contigo, esto es perfecto. —da un pequeño apretón a las manos unidas. —Además, Christopher me encanta, es asombroso.
—Si, él lo es. —Buck sonríe mientras ve al niño recibir unos dulces de una casa, sonriendo con felicidad.
[...]
—
Mmm espera
. —acorralado contra la nevera de la cocina, Iván aparta a Evan para poder hablar. —Aún tengo el maquillaje, te vas a manchar. —dice a media voz, respirando un poco entrecortado.
—No importa. —Buck regresa a lo que hacía, besando a Iván como si su vida dependiera de eso. Había estado tan preocupado y distraído todo el día, por lo que no fue hasta que Christopher se fue a dormir y pudo prestarle completa atención a Iván, que se dió cuenta de lo adorable que se veía con su disfraz. Iván tenía un traje completo de payaso, decorado con pompones en vez de botones y un estampado de rayas azules y blancas. Además, llevaba un maquillaje lindo en lugar de aterrador, con las mejillas pintadas en círculos rosados, un labial rojo que pintaba una sonrisa exagerada tipica de un payaso y sombras de dos colores diferentes en cada ojo.
—Evan. —suspirando en medio del beso, Iván se aferra a la cadera de Buck una vez le ha alzado aún apoyado a la nevera. —No... —un jadeo escapa de su boca cuando el bombero que le sostiene se presiona con más fuerza contra él. —No podemos hacer esto. —Christopher estaba dormido a poca distancia de ellos en la sala.
Suspirando con calor, Buck sabe que no es lo correcto en ese momento, pero no puede evitar mover su cadera frotándose contra Iván, quien se aferra con más fuerza a su camisa.
—
Evan
. —lleva sus manos a la cabeza de Buck, pasando sus dedos por su cabello, acercándolo para un beso más intenso.
—¿Qué hacen? —ambos hombres se congelan cuando escuchan la voz de Christopher.
—¡Hey! —compartiendo una mirada, Buck baja a Iván, quien se arregla el disfraz. Evan hace lo mismo con sus pantalones, peinando su cabello cuando se acerca Christopher. —Amigo, ¿No deberías estar durmiendo?
—Vine por un vaso con agua. —el niño explica con simplesa.
—Yo te lo sirvo. —Iván se apresura a abrir la nevera y buscar el agua. El aire frío le alivia el calor que sentía en su cara. Estaba tan avergonzado que podría quedarse allí metido. —Aquí tienes. —se acerca a Christopher, quien agradece el vaso con agua.
—¿Qué le pasó a tu maquillaje? —el niño pregunta apuntando a su cara. —¿Y por qué tú tienes la cara manchada? —compartiendo una mirada, los adultos no pueden evitar reírse por sus aspectos. Eran un desastre.
[...]
—¿La pasaste bien? —Eddie le pregunta a su hijo luego de ir por él a casa de Buck.
—Si, el novio de Buck es agradable. —Christopher sonríe con bastante alegría. Iván le había agradado muchísimo. —Quiero volver a verlo.
—Quieres decir amigo. —Eddie está feliz de que Christopher haya pasado una buena noche, pero no puede pasar por alto la palabra que usó para referirse al amigo de Buck, por lo que le corrige.
—No. —Christopher niega con la cabeza mientras entran a casa.
—Christopher, ¿sabes la diferencia entre novio y amigo? —Eddie le detiene en la sala.
—Si. Los novios se besan y se toman de la mano y se dicen cosas lindas. —Christopher responde con simpleza.
—Exacto.
—Como Iván y Buck. —él los había visto. Se habían tomado de la mano todo el camino hasta la casa de Buck, y se estaban besando en la cocina. Christopher no era tonto, él había notado la manera en que se veían.
Eddie no le dice nada más a su hijo, pensando en lo que dijo.
[...]
—¿Qué te parece si cenamos juntos? —Buck dice al teléfono. —No te preocupes, te llevaré algo mejor que esa comida de cafetería. —sonríe enamorado. —No ofendas a las hamburguesas de Burger Flash, son las mejores. —se ríe risueño por lo que sea que la otra persona haya dicho. Eddie lo ve todo desde la distancia.
—¿Habrá conseguido una nueva novia? —Han se detienen a su lado, sorprendiendolo. —Ha estado más feliz de lo normal estos días —menciona con una sonrisa. —Lo cual es bueno, luego de... Ya sabes.
—Si.
—Es bueno que pueda seguir adelante. —Han palmea el hombro de Eddie antes de irse. —Un Buck enamorado es más agradable que uno amargado.
Afilando la mirada, Eddie cruza sus brazos. Lo que Christopher le había dicho no paraba de dar vueltas en su cabeza. Había pensando que estaba confundido, pero...
Una alarma le hace salir de su cabeza.
[...]
—¡Atrás! —la fuerte voz de Iván sorprende a Buck, quien estaba intentando reanimar a un hombre. —Te necesitan al frente, ve rápido. —Evan duda por un segundo, pero al siguiente deja a Iván con el hombre desmayado y corre al edificio que estaba en llamas.
...
—¡Hey! —Buck se hace camino entre los bombero, los paramédicos y las víctimas del incendio para llegar a —Iván. —toma el hombro del chico que estaba terminando de hablar con un compañero. —¿Qué haces aquí?
Despidiéndose del paramédico con el que hablaba, Iván presta atención al bombero a su lado. —¿Estás bien? —Iván cambia su mirada tranquila a una preocupada, examinando superficialmente el cuerpo del hombre.
—Si, tranquilo, yo estoy bien. —Buck le sonríe para calmarlo. —Pero tu...
—Hubo un horrible accidente de tráfico y todos los paramédicos fueron enviados, estoy ayudando donde me necesitan.
—Gracias. —Buck hace sonreír a Iván, quien coloca su mano sobre la de Buck en su hombro.
—Entonces... —Iván le da esa mirada coqueta que a Buck le encanta. —¿La cena esta noche?
—Espera por mi. —Evan dice antes de ser llamado por sus compañeros, despidiéndose de Iván. Casi estuvo a punto de besarlo.
—¿Lo conoces? —Bobby le pregunta cuando llega a su lado.
—¿Eh?... Oh, si. —Buck responde superficialmente. —Es un amigo. —luego escapa.
Bobby se le queda mirando, pasando luego la mirada en el paramédico con el que había hablado. —¡Hey, Hen! —se acerca a ella cuando la ve. —¿Conoces a ese chico? —señala al castaño de rizos.
—¿Prince? —ella reconoce. Conoció al chico en el hospital cuando ingresaron en emergencia con un niño. —Es pediatra en el hospital, pero lo enviaron por falta de paramédicos, la mayoría están en otro accidente al otro lado de la ciudad. —informa. —Es un buen chico. ¿Por qué?
—No es nada. —el capitán de bomberos responde. —Sólo no lo había visto antes.
Regresando con su equipo, Bobby piensa en lo cerca que notó a esos dos. Sin embargo, sólo cree que está exagerando su preocupación sobre Evan. Han había mencionado que se veía más feliz de lo normal, insinuando una nueva novia. Sin embargo, Maddie había negado saber algo sobre eso en la última reunión. Bobby se odiaba por pensar mal de Evan, pero... ¿Y si?
[...]
—¿Y esa sonrisa de enamorado? —Hen sorprende a Buck en el celular, sentándose a su lado. Evan le ve con un sonrisa que no niega sus palabras. —¡Espera! —ella se impresiona por eso. —¿Estás saliendo con alguien?
—Shhh. —Buck la toma de sus hombros para mantenerla en su lugar y calmarla. —No le digas a nadie. —pide.
—¿Por qué?
—Aún no quiero que sepan que estoy saliendo con alguien.
—¿Es reciente?
—Un poco.
—¿Es serio o... ?
—Es serio. —Buck sonríe. —Sin duda. —asegura. —Esta vez creo que... es esa persona.
Sin palabras, Hen sonríe. —Pues... Debe ser alguien bastante buena, ¿No? Para hacer a nuestro chico pensar de manera tan especial.
Ante la creencia de Hen de que era una chica, Buck se pone nervioso. Se había distraído tanto que le reveló a Hen que estaba viéndose con alguien. Sin embargo, no podía decirle que no era una chica.
—Debo irme. —escapa antes de que pueda preguntarle más. —Nos vemos luego, Hen. —corre lejos, haciendo reír a la paramédica.
No es que Buck se avergonzara de Iván, él lo sabía, sólo... Es que era la primera vez que estaba con un chico, antes de eso había tenido un terrible historial de romances que sus compañeros conocían, no sabía cómo reaccionarian cuando les revelara que estaba saliendo con un hombre. Posiblemente creyeran que era una broma, o no le tomarían en serio, pero Buck nunca había sentido tanta seriedad sobre alguien en su vida. Iván era... el indicado.
Cuando lo vió por primera vez de inmediato pensó que era alguien atractivo, no era algo que no fuera notable, pero luego el chico se acercó y comenzaron a hablar y empezó a verlo más allá de simples observaciones amistosas. Iván confesó que se acercó porque pensó que era guapo, pero luego se enamoró sinceramente. Estaba más que feliz cuando le permitió ser amigos, celebrando cuando logró atraparlo.
Evan siempre se burla sobre eso.
[...]
—¿Cuándo estarás libre? —Iván le pregunta a Evan cuando entran en su casa, uno detrás del otro luego de largos turnos de trabajo.
—El viernes de la próxima semana. —Evan camina hasta el sofá de la sala para caer allí, soltando un largo suspiro de cansancio.
—Entonces pediré libre ese día. —acercandose, Iván se sienta a horcajadas sobre Evan. —¿Qué te parece?
—Me parece maravilloso. —atrayando a Iván más cerca de su pecho, le abraza dulcemente. El chico se amolda a la perfección contra él. —Tengamos una cita.
—Eso suena bien. —Iván acepta y regresa el abrazo con bastante gusto. —Pero por el momento, es hora de que regrese a casa. —se separa para intentar levantarse, pero Evan se lo impide.
—No, espera. —sus manos sostienen la cadera de Iván. —Pensé que te quedarías.
—Sólo vine para dejarte con seguridad en la puerta de tu casa. —besa los labios frente a él. —Además, mañana entro en el primer turno. Y realmente quiero dormir hasta el último minuto, lo cual no podré hacer si me quedo. El hospital queda más lejos desde aquí, y ni siquiera traje ropa para cambiarme.
—Puedo prestarte de mi ropa. —Evan no quiere dejar ir al chico. —Y llevarte, podrías dormir en el camino.
—Evan.
—Escucha. —Evan toma los brazos de Iván, acariciandolos. —¿Por qué no te mudas aquí?
—¿Qué?
—Lo he estado pensando y realmente me gustaría.
—Evan... No me mudare contigo. —Iván dice en un tono suave.
—¿Por qué no? —la sonrisa en el rostro en Evan desaparece, cambiandola por una expresión de confusión, frunciendo el ceño.
—¿Quieres que viva contigo cuando ni siquiera me puedes presentar a tus amigos y familia? —suspirando, Evan oculta su rostro contra el pecho de Iván. —Sabes que no me molesta que te tomes tú tiempo para hacerlo, pero no me pidas que avancemos en la relación hasta que no puedas dar ese paso. —acariciando el cabello de Evan, intenta consolarlo.
—Está bien. —acepta. —Pero cuando lo haga, te mudaras conmigo. —alza la cabeza para recibir un beso en la frente de parte de Iván, quien se burla de él pero acepta el trato.
Acercando a Iván para un beso en los labios, lo profundiza. —Debo irme. —Iván dice entre besos.
—Un poco más. —la mano de Evan pasa por debajo de la camisa de Iván, quien se sobresalta.
Evan pasa sus dedos por la espalda de Iván, contando las vértebras de arriba a abajo hasta llegar al final, encontrando el borde del pantalón.
Iván estaba a punto de rendirse, cuando alguien toca a la puerta, abriendola al segundo siguiente. —Evan, soy yo.
Saltando del sofá, Evan sin querer lanza a Iván al piso, causando un fuerte estruendo.
—¡Oh por Dios! —Maddie, la hermana de Evan, aparece desde la entrada. —¿Qué ha sido eso? —encuentra a su hermano ayudando a levantarse a un chico en el piso.
—No fue... Nada. —Iván se levanta dándole una mala mirada a Evan. Sabía que había sido un accidente, pero eso no significaba que no le había molestado.
—¿Qué haces aquí? —Evan le pregunta a su hermana, quien aunque la amara, había arruinado por completo el momento.
—Yo... Ah, lo siento. —ella dice. —Sólo pasaba a verte y cenar. —señala las bolsas de comida en la cocina. —No sabía que estabas con alguien. —Maddie da una mirada al chico con mala cara, quien la cambia cuando nota que está siendo observado.
—Soy Iván, amigo de Evan. —se acerca con una sonrisa para ofrecerle una mano a la mujer que había aparecido, siendo amable.
—Soy... Maddie, la hermana de Evan.
—Es un gusto.
—¿Te quedaras a comer? —Evan le pregunta a Iván cuando ha terminado de presentarse a su hermana.
—No, no quiero molestarles.
—¡Oh no! —Maddie interviene de inmediato, sintiéndose mal por haber llegado sin avisar. Evan no llevaba a sus amigos a casa, era tan poco común que se sorprendió de encontrar a alguien que no fuera de la estación, allí. —No sería una molestia, traje suficiente para tres.
—Gracias, pero será para otra ocasión. —Iván se niega de todas maneras. —Ya me iba. —dice dándole una mirada de reproche al bombero. —Me gustó conocerte, Maddie, espero volver a vernos. —caminando a la puerta, Evan le sigue como un cachorro regañado.
—Lo siento tanto. —se disculpa cuando salen de la casa. Iván alza un dedo en su dirección, haciendo que haga silencio.
—Hasta el viernes. —dice sin más, despidiéndose antes de pedir un taxi. Suspirando, Evan entra a la casa.
—¿Quién es ese chico? —Maddie pregunta por curiosidad cuando su hermano regresó adentro, pero este no dice nada, sino que pasa de largo hasta el sofá y se deja caer boca abajo sobre los cojines. —Oye, estás libre el viernes ¿Cierto? —su hermana aparece desde la cocina. —¿Quieres que pasemos un día entre hermanos? Como antes...
—Lo siento, hermanita. —Evan dice con la cara contra el cojín. —Tengo planes.
[...]
—Buck está actuando extraño. —el tema vuelve a surgir entre sus compañeros de la estación de bomberos, quienes estaban reunidos para almorzar.
—¿¡También lo notaste!? —Han está vez está de acuerdo con el comentario de Maddie, quien ese día les estaba haciendo compañía. Hasta que no pasara las pruebas que le habían pedido, no podría volver al trabajo. Estaba tomando aquello como unas pequeñas vacaciones obligatorias. —A veces parece en las nubes.
—Y siempre está en el celular, más de lo habitual.
—Y la otra vez rechazó pasar su día libre entre hermanos.
—El chico está enamorado, denle un respiro. —a Hen se le escapa, lo que hace que todos salten sobre ella para saber sobre lo que había dicho. Hen escapa antes de revelar algo más. Evan le mataría, le había pedido que no le dijera a nadie.
Con esa pequeña nueva información, la cabeza de todos comienza a mover los engranajes.
Eddie piensa en lo que Christopher le dijo después de Halloween. Maddie piensa en la razón por la que le rechazó, preguntándose por qué no le había dicho sobre su nueva conquista. Han piensa que es bueno que Buck consiguiera a alguien.
Pero ¿quién era esa persona?
[...]
Conduciendo por la ciudad de camino a la estación, Bobby reconoce a una persona en la acera. Bajando la velocidad, se da cuenta de que es aquel chico que les ayudó en el incendio del edificio. Parece estar esperando a alguien, y Bobby no sabe por qué lo hace, pero estaciona cerca para observarlo. Había algo en ese chico que le hacía sospechar. ¿Cómo conocía a Buck? ¿Por qué habían parecido tan cercanos?
A los minutos llega una chica con capucha, ambos se saludan rápidamente y comparten algunas palabras antes de que ella le pase un pequeño paquete y él le de dinero. Guardando todo, se despiden sin decirse más.
No podía ser... ¿Era lo que Bobby sospechaba?
Saliendo del auto, Bobby sigue al chico disimuladamente. Caminan varias calles hasta llegar a la casa de Buck, por lo que se oculta para que no le vean. El chico toca a la puerta, siendo rápidamente recibido. Muestra el paquete que había guardado en su bolso, haciendo que Buck sonría, haciéndolo pasar.
Sin palabras, Bobby se siente débil...
Buck había tenido un pequeño problema con los analgésicos al comienzo de su recuperación, pero no pensó que...
...
—¿Qué tal? —Iván abre el paquete que le habían entregado esa mañana. —¿Te gustan? —le pregunta a Evan, quien toma las diferentes medallas para observarlas de cerca.
—Son perfectas. —dice. Quería hacerle un pequeño detalle a los chicos de la estación, unas pequeñas medallas con sus apodos y una leyenda que identificara a cada uno. —¿Cómo las conseguiste tan rápido?
—Tengo mis contactos. —había tenido que rogarle a la amiga de una amiga.
—¿Cuánto te costó?
—Eso no importa ahora, vamos a nuestra cita. —tomando la muñeca de Evan, le jala para ir hacia la puerta.
—Te lo pagaré. —Evan le detiene en la entrada para darle un largo beso de agradecimiento.
—Puedes hacerlo en nuestra cita, pediré todo lo que quiera.
Con una sonrisa de enamorados, la pareja sale de la casa.
[...]
—Demasiado... profundo. —Iván se muerde el labio cuando Evan entra hasta el fondo, deteniéndose hasta que le diga que se mueva. Ese día estaba siendo demasiado suave en el sexo, lo que estaba volviendo loco a Iván, quien esta sintiendo todo al triple de lo usual. Ese día no podía ser más perfecto.
—¿Quieres que me mueva? —conteniendose, Evan juega con Iván.
Asintiendo sin parar, Iván suspira y jadea cuando Evan comienza a salir lentamente de él, volviendo a entrar de la misma manera. —No... rápido. —el chico boca abajo contra las sábanas pide, extendiendo una mano para tomar la muñeca de Evan, quien tenía sus manos sobre su cadera para mantenerlo en su lugar. —Rápido por favor. —suplica, dándole a Evan una mirada que le hace no poder contenerse más. Demonios, había conseguido a un novio tan lindo y sexi.
—No tienes que repetirlo.
La habitación se llena de jadeos y gemidos cada vez más altos, el sonido de la cama que parece va a romperse y las palabras que flotan en el aire alrededor de ellos, concentrados en el placer que cada uno estaba sintiendo. Iván cree que Evan va a terminar con su cadera, sabiendo que le quedarían marcas por el agarre tan fuerte que estaba teniendo en él. Sin embargo, eso sería un problema para el Iván del futuro, porque el actual apenas podía pensar con claridad, siendo golpeado con fuerza contra la cama, aferrándose a las sabanas.
—Voy a...
—Yo también, continua.
—¿Buck? —en el momento en que ambos terminan, alguien llama a la puerta, asustandolos a ambos.
—¿Bobby?
—Debe ser una broma. —Iván se queja. La sorpresa había arruinado el glorioso final.
—¡Hey, Buck! —Bobby vuelve a tocar la puerta.
—No contestes. —Iván pide.
—Las luces están encendidas, tengo que ir. —saliendo de Iván, sabe que le va a tener que dar la mayor disculpa de su vida, dejándole en la cama. Rápidamente se pone sus pantalones y agarra su camisa para secarse el sudor.
Mientras, agotado y molesto en mismos niveles, Iván se queda en la cama. Le haría pagar a Evan.
Bobby está marcando al número de Buck cuando esté le abre la puerta. —¡Hey! —le saluda con una sonrisa notablemente nerviosa. —¿Qué ocurre? —se mantiene en la puerta sin invitarle a pasar.
—¿Puedo pasar? —Bobby pregunta intentando entrar, pero Buck se lo impide.
—Es que... No es un buen momento. —dice con una voz un poco cansada. Bobby lo analiza, notando que estaba sudando, su respiración era acelerada y sus pupilas estaban dilatadas —¿Necesita algo, capitán?
—Si, necesito hablar contigo sobre algo. —usa un tono serio que preocupa a Buck. —Adentro. —Bobby insiste en pasar, así que Buck le permite la entrada a la casa.
Inspeccionando el lugar, Bobby se da cuenta del bolso al lado del sofá de la sala. Lo reconoce de inmediato, era el que aquel chico llevaba cuando lo vió. Dando una mirada a la cocina, encuentra sobre la mesa pedazos de papel, era obvio que allí habían abierto el paquete de esa mañana.
Dando una mirada al segundo piso, inmediatamente Buck salta al frente para llamar su atención. —Capitán, ¿Qué ocurre?
Pensandolo, Bobby se da cuenta de que no puede hablar allí con Buck. Era obvio que la otra persona involucrada en el problema, estaba oculta en el segundo piso.
—Hablaremos mañana en la estación. —Nash dice secamente, saliendo de la casa sin despedirse.
—¿Qué demonios fue eso? —Evan rasca detrás de su cabeza, mirando a la puerta de su casa. Negando con la cabeza, sube al segundo piso. Ahora se sentía preocupado, lo cual le molestaba, hace unos segundo estuvo a punto de tocar el cielo. —Iván... —listo para disculparse, Evan se sorprende de encontrar a Iván dormido. Sonriendo, se sienta a su lado en la cama, cubriendolo con la manta. Su día había sido demasiado bueno, por supuesto que se tendría que quedar con las ganas de un segundo round.
[...]
—¿¡Disculpe!? —Evan Buckley, bombero de la estación 118, le grita a su capitán en un tono incrédulo y furioso. En cuanto llegó a la estación, Nash le pidió que fuera directo a su oficina, nervioso por lo que podría decirle. Se imaginó de todo menos lo que realmente dijo. Bobby creía que estaba abusando de los analgésicos, acusándolo de conseguirlos por medio de un contacto en el hospital. Aquello era toda una alucinación. ¿De dónde su capitán había sacado todo aquello? Aunque llegó a tener un pequeño problema con eso, luego del alta y terminar con la rehabilitación, abandonó por completo los analgésicos.
—Necesitaré que te hagas unas pruebas antes de continuar con tu trabajo. —Nash dice en un tono severo. —Y hasta que no tenga los resultados, no podrás volver.
—¡Pero Capitán!
Antes de que puedan comenzar a discutir, la alarma suena, lo que les hace salir corriendo a los camiones. —¿Qué ocurre? —Bobby pregunta cuando llega con los demás.
—Es el hospital, parece que un psicópata estalló una bomba y tiene rehenes.
En cuanto Hen dice hospital, Buck piensa inmediatamente en Iván.
...
Cuando llegan, toda una parte del hospital está hechando humo, por lo que rápidamente comienzan a sacar las mangueras. La policía está allí, además de los enfermeros y pacientes que lograron salir. —El sujeto está en la azotea, tiene a un doctor de rehén. Pide que le entreguen a su hija.
—¿Por qué no lo hacen?
—La niña fue internada por múltiples lesiones y hematomas, parece ser que sus padres la golpeaban. Servicios sociales está investigando el caso mientras la niña se recupera.
Observando a todos los doctores fuera del hospital, Evan no puede concentrarse mientras apagan el fuego.
—¿Quién es el rehén? —escucha a Bobby preguntar.
—Iván Prince. —Athena le responde. —Es el encargado de cuidar a la niña.
En cuanto Evan escucha ese nombre la manguera se escapa de sus manos. —¡Buck! —Eddie le regaña. —¿Qué te sucede? ¡Concéntrate, te necesitamos aquí!
Luego de apagar el fuego, Evan corre a donde Athena, quien estaba intentando hablar con el hombre. Tiene un dron sobrevolando la azotea, por lo que Evan ve claramente como el hombre está arrinconado en el borde, rodeado por tres policías mientras sostiene a Iván como escudo y apunta con un arma su cabeza.
—Buck. —Athena se da cuenta de la manera en que se acercó, observando con miedo la pantalla. —¿Conoces al hombre? —le pregunta.
—Al diablo el hombre. —suelta con el corazón en la garganta.
—Entonces... ¿Conoces al doctor?
—¡Buck! —Nash se acerca furioso por el comportamiento que estaba tomando ese día, distraído y luego abandonando a sus compañeros en lugar de ayudarlos a recoger las cosas. —¿¡Qué demonios te sucede!? —cuando Bobby llega a su lado, ve la pantalla donde se muestra lo que sucede con el rehén, reconociendo al doctor.
—¿Son amigos? —Athena pregunta, y antes de que Bobby incluso pueda decir algo, Buck responde.
—¡Es mi maldito novio! —luego, siendo el hombre imprudente que todos conocen, corre dentro del hospital. Sus compañeros y la policía le intentan detener, pero es inútil.
Iván, atrapado, sólo puede rezar y mantener la calma. Las negociaciones no estaban llegando a ningún lado y el hombre que estaba apuntando un arma a su cabeza comenzaba a perder la poca paciencia que le quedaba. Sólo podía pensar en lo mal que iba a terminar aquello.
—¡Iván! —pero luego escucha a Evan, lo que le hace alzar la vista hacia la puerta hacia las escaleras, encontrando al hombre con uniforme de bombero detenerse de golpe cuando el hombre que le sostiene se sorprende por su entrada y le apunta con el arma. Es el momento que los policías aprovechan para dispararle, haciendo que tanto el hombre como Iván caigan al piso. Uno por las balas y el otro por el miedo. —¡Iván! —el chico en el piso alza la mirada para ver a Evan, alzando los brazos hacia él para recibirlo en un abrazo, sin evitar llorar cuando lo sostiene. —Todo acabó. —le dice en un tono aliviado.
Cuando Iván y Evan salen del hospital, rápidamente son atendidos por unos enfermeros, pero ambos están bien. Iván sólo estaba en shock por lo sucedido. Sentados en la acera, ven como se llevan el cuerpo del hombre que había atentado contra el hospital.
—Tenía tanto miedo. —Iván suelta mientras ve el cuerpo, sintiendo como es rodeado por un brazo de Evan sobre su hombro. —Sólo quería llorar. —se burla de si mismo. —Patetico. —intenta evitar que las lágrimas vuelva a salir. Había llorado contra el pecho de Evan como un bebé.
—No es así. —Evan toma su barbilla para que levante la vista y le vea. —Fuiste valiente hasta el final. —le dice mirándole con todo el cariño del mundo, acercándose para darle un beso frente a todos. Quizás ninguno lo había notado, pero estaban siendo vistos por todos los compañeros de Evan, quienes estaban bastante sorprendidos.
Volviendo a llorar en medio del beso, Iván se disculpa, pero Evan sólo se ríe y acerca la cabeza del doctor hasta su hombro para que llore sobre él. —No te preocupes.
Observando a la curiosa pareja, Hen, Bobby, Athena, Eddie y Han piensan en mil cosas diferentes.
—Así que Christopher tenía razón. —a Eddie se le escapa con incredulidad.
—Quien lo diría ¿No? —Han silva sin poder creer lo que ve. —Maddie no me va a creer cuando se lo cuente.
—Ese chico si que sabe pescar. —Hen dice mientras niega con la cabeza. Por supuesto que, si Evan comenzaba a salir con chicos, no sería con cualquiera.
Eddie ni siquiera podía hablar, con Athena abrazada a su lado. —Entonces... él...
[...]
—Disculpen por no haberme presentado correctamente antes. —Iván, en la estación de la 118, había ido por petición de Evan. Evan, quien había reunido a sus amigos y hermana para presentar a Iván por lo que realmente era. "Es mi novio" había dicho de golpe cuando hubo llegado.
—¡Oh por Dios! —Maddie de repente salta. —Entonces, esa vez que los interrumpí... Ustedes estaban... —no termina lo que va a decir, siendo bastante clara de todas maneras.
Con la mirada de todos encima, Evan le ruega a su hermana que ahora espere a que le diga que pase antes de hacerlo por su cuenta. Luego ve a Bobby, explicándole que no consume drogas y que Iván no era quien se las conseguía, entregando las medallas a sus compañeros mientras le decía que eso era lo que había visto en aquel paquete que Iván recibió ese día en la calle.
—Espero que no tengan problema con esto. —se refiere a salir con un chico, ya que era algo bastante nuevo de su parte.
Para su suerte, tenía amigos asombrosos, quienes inmediatamente le insultaron por pensar lo contrario, regañandolo por tardar tanto en presentar a Iván, además de burlarse de él por ahora "batear hacia el otro lado".
Maddie se disculpa con ellos, asegurando que no volverá a interrumpirlos. Han bromea sobre contarle datos vergonzosos de Buck que conoce, mientras que Hen le regaña y luego le dice a Iván que no sabe con que chiflado se metió. Evan se ofende por eso, pero todos comienzan a reír y es un momento agradable.
Eddie menciona que Christopher estará feliz, ya que Iván le había agradado mucho, invitándolo a su próximo cumpleaños. Diciéndole , además, que si necesitaba algo en cualquier momento, contara con ellos. Ahora era parte de la familia.
Bobby, regañado por Athena la noche anterior, se siente avergonzado por haber acusado a Buck de algo tan grave, así que le llama aparte para darle una sincera disculpa. Buck le asegura que está bien, mientras no le castigue por lo que hizo en el hospital. Nash acepta, sólo permitiendo que esa vez se salga con la suya. Se lo debía.
[...]
—Bueno, ahora es oficial. —Iván dice mientras coloca sobre la mesa la última caja de su mudanza a la casa de Evan. —Debo admitir que pensé que te tardarías más en decirles.
—Cuando te vi allí siendo apuntado por un arma, la idea de que no podría pasar más tiempo a tu lado me aterró.
—Oh vamos. —Iván se acerca para tomar su mano. —Olvidemos eso.
—Eso me dió el valor para confesarle a mis amigos lo importante que eres en mi vida. —Evan lleva la mano de Iván hacia sus labios, dando un pequeño beso en los nudillos.
—Estás siendo escalofriantemente cursi.
—No quiero pasar otro momento a escondidas, quiero que todos sepan que te amo y estamos juntos.
—Si me vas a pedir matrimonio, deberé rechazarte. —Iván bromea. —Aún es demasiado pronto. —aunque también dice la verdad. Evan se ríe, atrayendo al chico en un abrazo.
—No lo estoy haciendo. —asegura. —Aún no.
Pero ¿quién sabe? Posiblemente en su futuro brille un anillo.