Bienvenido
Estaba caminando por un bello campo de rosas blancas, el cielo estaba precioso, el viento soplaba por su rostro y entraba por sus cabellos.
A lo lejos pudo ver a un pequeño conejito blanco que era muy bonito, le llamó mucho la atención así que comenzó a seguirlo.
El conejo no paraba de saltar, y él gustoso lo seguía aún.
Un estruendoso trueno se escuchó en el cielo, fue sorpresivo para él, sin embargo, y para su sorpresa, el cielo seguía azul.
Cuando volvió su vista al campo las rosas ya no eran blancas, ahora eran unas bellas rosas rojas.
Siguió caminando entre ellas, y nuevamente vio al conejito.
Con una inocente sonrisa en su rostro caminó hacia él, se agachó y lo tomó entre sus brazos, era como un peluche, y lo abrazó con cuidado, no supo por qué, pero sintió una necesidad de protegerlo...
De cuidarlo...
El día comenzó como cualquier otro día en la vida de Jeon Jungkook.
El sol entraba por su ventana indicándole que era hora de levantarse, y él, como gran amante del día, obedeció sin dudar como lo había hecho por diecisiete años que llevaba viviendo.
Era un chico alegre, no tenía muchos amigos, pero su sonrisa era casi imposible de borrar.
Disfrutaba de ver el bello sol en el cielo, admirar las nubes y el cielo azul.
Sus días siempre los definía como perfectos, como un gran día más viviendo.
Pero lo que Jungkook no sabía era que ese día su vida iba a cambiar por completo.
–Jungkook...
Era uno de esos días favoritos de Jungkook donde su padre al fin podía desayunar junto a él.
Le gustaba esos días donde podía disfrutar de la compañía de su padre, pues a veces solamente lo veía hasta las noches y ni siquiera cenaban juntos.
Pero ahora, pudo notar que su padre estaba extraño, se veía nervioso y algo tenso, no quiso cuestionar, pero agradeció que salió de él el comenzar a hablar.
–¿Sí, padre?
El hombre emitió un pesado suspiro mientras que Jungkook lo miraba con atención, esperando a que hablara.
–Yo... debo irme un tiempo y no puedo dejarte aquí solo, hijo– Jungkook parpadeó confundido.
–¿Entonces?– Preguntó.
–Te enviaré a otra casa donde una familia te recibirá– Volteó a ver a su hijo y pudo notarlo en una especie de shock.–Espero que entiendas, hijo, son por cuestiones de trabajo– Le tomó una mano y le sonrió para intentar tranquilizarlo.
Jungkook sabía que su padre debía irse cada siempre, y habían días en los que no llegaba, y al no tener una madre o un hermano siempre se quedaba solo en casa.
Al parecer su padre estaría mucho más tiempo lejos y por eso decidió enviarlo a otra familia.
Agradecía el que su padre siempre estaba al pendiente de él, entendía el que haya tomado esa decisión de enviarlo con otra familia que pueda cuidar de él en su ausencia.
–¿Qué familia?– Preguntó intentando lucir calmado, pero estaba nervioso, la idea de vivir con personas que no conocía no le agradaba mucho.
A pesar de ser siempre tan alegre, no era un chico muy sociable, sí, le sería difícil encajar en otra casa, pero bueno, tendría que hacerlo.
–Son personas que conocí hace algún tiempo, soy amigo cercano, así que se ofrecieron para recibirte cuando les dije que no tenía a alguien para que cuidase de ti– Jungkook asintió no tan convencido.
–¿Irás muy lejos?– Preguntó.
–Sí hijo, al otro lado del mundo– Jungkook volvió a asentir.
–¿Debo comenzar a empacar?– Su padre le regaló una pequeña sonrisa.
–Por favor– Le pidió.
A pesar de que Jungkook no estaba tan feliz de eso, debía hacerlo, no podía entrometerse en el trabajo de su padre, y como buen hijo que era accedió a pasar tiempo con otra familia mientras su padre hacía su trabajo.
Así que después de desayunar, procedió a tomarse una ducha donde se tomó el tiempo de mentalizarse y prepararse para estar bajo otro techo.
Su padre era un sacerdote de su ciudad, uno de los mejores, todos lo conocían y lo apreciaban, era un hombre ejemplar, un hombre de bien.
Jamás conoció a su madre, su padre nunca le hablaba de ella, no sabía nada sobre la mujer que le dio la vida.
Pero era algo que no lo mortificaba pues era sumamente feliz con su padre, él se encargaba de su bienestar y su felicidad, no podía tener mejor padre que el que tenía entonces.
Salió de la ducha con una toalla amarrada a su cintura mientras que con otra secaba su larga cabellera negra y algo rizada, le gustaba su cabello así.
Mientras se vestía, siguió pensando sobre qué haría con personas desconocidas.
Sin querer trataba de convencerse diciéndose que el vivir con otras personas no era tan mala idea, es decir, siempre estuvo solo, su única compañía era su padre quien siempre estaba ocupado, no sonaba mal el ir a otra ciudad, conocer a otras personas, ir a una nueva escuela y hacer nuevos amigos.
Comenzó a empacar, no sabía cuánto tiempo estaría allá, así que metió muchísima ropa, zapatos, y productos personales en dos maletas y una bolsa de mano.
Claro, no podía olvidarse de su cruz esa que su padre le dio desde pequeño diciéndole que Dios era su máximo protector.
Como sacerdote y buen padre se encargó de inculcarle el amor de Dios desde pequeño, y Jungkook siempre le creía a su padre cuando hablaban sobre ese ser todopoderoso y divino.
Creía ciegamente en la palabra del señor.
–Estoy listo– Le anunció a su padre bajando de las escaleras con sus maletas.
Estaba más tranquilo, Jungkook era fácil de persuadir, no a tal grado de considerarse idiota, pero cuando se trataba de su padre, cedía a todo sin dudarlo.
–Gracias por entender, hijo
Jungkook abrazó a su padre con todas sus fuerzas, no sabía cuándo lo volvería a ver, tenía que asegurarse de que su padre supiera que lo extrañaría y que lo amaba mucho, su padre le depositó un beso en la frente.
–Cuídate, hijo– Le sonrió.
–Igual tú, padre, te amo– Se despidió subiendo al coche que ya esperaba por él.
El auto comenzó a avanzar y Jungkook dejó de despedirse de su padre con la mano hasta que dejó de verlo.
Muchas preguntas lo invadieron nuevamente durante todo el camino, es que así era la mente de Jungkook, aunque ya estuviera seguro de algo su mente siempre seguía haciendo preguntas.
¿Por qué de pronto esa decisión?, ¿qué tan lejos iría su padre?, ¿por qué debía irse?, ¿quiénes eran esas personas con las que viviría?, ¿por qué su padre lucía extraño?.
El camino fue muy largo, demasiado en realidad, aunque la vista lo hacía menos pesado, muchos árboles, flores, a Jungkook le gustaba eso.
Calculó aproximadamente 8 horas de Busan hasta...
–D-Disculpe... ¿Qué ciudad es esta?– Le preguntó al chófer.
–Seúl, joven– Jungkook agradeció y se preguntó por qué debía ser tan lejos.
La ciudad se veía muy bonita aunque el cielo parecía querer soltar algunas gotas de lluvia, Jungkook odiaba la lluvia.
Los días grises no eran sus favoritos, no le gustaba la lluvia, decía que era muy deprimente, mucho para alguien alegre y lleno de colores como lo era él.
El auto se estacionó frente a una enorme casa, más bien, parecía ser una mansión, era inmensa.
Jungkook comenzó a ponerse nervioso mientras bajaba con sus maletas.
¿Esa era la casa?.
Jamás pensó que estaría bajo el techo de una familia millonaria, no tenía nada en contra de eso, pero era incómodo, se sentía un don nadie.
Con sus piernas temblando cruzó la inmensa reja y comenzó a caminar por el inmenso patio, el cual era muy bonito, habían muchas rosas, árboles, incluso una fuente, eso le gustó mucho a Jungkook, pensó que quizá estaría la mayoría del tiempo en el patio.
Siguió caminando mientras que algunos truenos sonaban de fondo indicando que pronto empezaría la lluvia, así que apresuró su paso.
Frente a la puerta, le tomó respirar mil veces para regular sus nervios y poder tocar la inmensa puerta, ¿todo era inmenso ahí?.
Uno, dos, tres, cuatro toques, ¿acaso no había nadie en casa?.
–¡Ho-Hola!– Habló desde afuera.–¿Es que no hay nadie?– Se preguntó, volvió a tocar la puerta.–¡Oh!– La puerta al fin se abrió permitiendole el acceso a la casa.
Con pasos temerosos entró, y pudo confirmar que definitivamente eso era una mansión.
–Wow...– No pudo evitar sorprenderse.
La casa por fuera era bella, pero sin duda por dentro lo era aún más.
Un bello candelabro se veía, grandes escaleras que dirigían a un segundo piso, el suelo cubierto por una fina y bella alfombra roja, todo era genial.
–¡¿Hay alguien en casa?!– Gritó desde la puerta, un trueno de afuera fue lo único que se escuchó.
Dejó sus maletas y comenzó a adentrarse más en busca de alguien, pero falló en el intento.
Pensó que quizá no habían dado aviso de que llegaría ese día.
Tomó sus maletas nuevamente con la intención de subir las escaleras, pero al girar su cabeza se encontró con un chico recostado en un sillón, ¿estaba ahí hace unos momentos?.
–D-Disculpa...–Intentó llamar su atención.
Al no tener respuesta, decidió acercarse hasta él y pudo verlo mejor.
El chico parecía estar dormido en aquel sillón, él era algo... peculiar, su piel no tenía mucho color, sus labios eran muy llamativos, sus pestañas largas, su cabello morado.
–D-Disculpa– Volvió a intentar.–¿Ho-Hola?– Jungkook comenzaba a perder la paciencia.–¿Acaso es sordo?– Se preguntó.
Jungkook se agachó sobre sus rodillas y se acercó un poco más a aquel chico para entonces hablarle más de cerca.
–Oye... ¿Podrías ayudarme?, acabo de llegar y...–.
–Eres tan ruidoso...– Jeon brincó del susto y sintió escalofríos cuando esa voz salió del chico que estaba acostado hace unos momentos.
Él emitió un gran suspiro, llevó sus grandes y finas manos a su cara para frotarla con fastidio, abrió sus ojos y tomó asiento para encarar a Kook.
Se veía malhumorado al haber sido interrumpido de su sueño, lo miraba con odio.
Genial, su primer día en esa casa y ya se había ganado un enemigo, fue lo que pensó.
–S-Solo necesito a alguien que me ayude...– Explicó con miedo.
El chico lo miró de pies a cabeza, como estudiandolo con la mirada.
Jungkook siempre odió que lo estudiaran con la mirada.
Entonces el chico emitió un gran suspiro, apartando por fin sus ojos de él.
–Y yo estaba durmiendo– Soltó con fastidio, acomodándose su morada cabellera.
Jungkook se puso de pie y dio una reverencia.
–Lamento molestarte... Pero–
–Cierra la boca– El chico se puso de pie y se acercó hasta Jungkook, quedando demasiado cerca.
Jeon quiso retroceder, sin embargo, ese individuo lo tomó de la cintura y lo atrajo hasta él.
–¡¿Q-Qué te sucede?!– Jungkook sentía que se ahogaba al tener a ese chico sobre él, viendolo sin vergüenza alguna, no podía soltarse, ¿dónde mierda lo habían mandado?.
Los ojos de aquel chico eran peculiares, brillaban en la oscuridad, pero eran rojos, rojos como la sangre que sentía llegar a su rostro.
El chico era precioso, jamás había visto una belleza como la suya, ni siquiera en una mujer.
El pelimorado emitió una sonrisa de lado al ver que Jungkook se había puesto nervioso y colorado al tenerlo de esa manera.
Comenzó a acercarse lentamente hacia su cuello, que se veía tan jodidamente apetitoso para él.
–¡Seokjin!– Otra voz masculina se escuchó haciendo que el pelimorado detuviera su acción.
No le quedó más que suspirar molesto nuevamente.
Jungkook estaba inmóvil, no sabía que mierda estaba sucediendo, pero estaba a punto de sufrir un paro cardíaco.
–¿Siempre tienes que joder la existencia, Namjoon?– Se separó de Jungkook y volteó a ver con odio al que lo llamó.
Jungkook no dudó en rápidamente apartarse del pelimorado.
Aquel chico ya no tenía sus ojos en él, ahora veía con fastidio a quien lo había interrumpido.
Jungkook volteó su rostro y entonces pudo ver a la persona que había detenido la extraña acción del pelimorado.
Él parecía más intimidante que el primero, su mirada era muy pesada, su seriedad daba miedo, sus ojos también eran rojos, pero eran más tenebrosos, su cabello gris brillaba y caía por sus ojos haciéndolo ver más intimidante.
–¿Acaso no sabes que debes respetar la sala de invitados?– Le dijo algo fastidiado al otro chico.
Jungkook solo se limitó a verlos, no entendía que era lo que estaba sucediendo, ni lo que acababa de suceder.
–El conejo me molestó primero– Se justificó señalando a Jungkook.
Jungkook dirigió su mirada de sorpresa hacia Seokjin en cuanto escuchó ese sobrenombre.
–¿M-Me acabas de llamar... conejo?– Frunció el ceño y el otro chico solo rió, definitivamente eso no le estaba gustando para nada.
Comenzaba a ponerse de malas también, ¿quién mierda se creía ese chico para tratarlo así y llamarlo de esa manera?.
–¿Tú quién eres?– Le preguntó el de cabello gris.
Jeon dirigió su mirada hacia él entonces, imposible ignorar aquella voz tan tenebrosa.
–¡Ah!... Jeon Jungkook– Le hizo una reverencia.–Mi padre me dijo que viviré aquí un tiempo– Explicó.
Ambos chicos fruncieron el ceño en señal de confusión, es decir, no les dijeron nada, ¿por qué de pronto llega alguien sin avisar?.
Odiaban las visitas inesperadas.
–Me temo que no me han notificado sobre eso, hablemos en la sala– Comenzó a dirigirse a esta al igual que el otro chico, Jungkook intentó tomar sus maletas nuevamente, pero estas ya no estaban.
Vaya manera de mierda de empezar.
Estando en la sala sentado en un sillón, se sintió tan incómodo bajo la mirada de el chico que se encontró primero, era muy pesada, muy intimidante, definitivamente ya no podía ver el estar ahí como buena idea, quería irse y...
–Seokjin, ¿tú sabes algo sobre nuestro invitado?– Cuestionó el chico de cabello gris.
–No, ¿por qué habría de saberlo?– Respondió indiferente.
Jungkook pensó que tal vez se había equivocado de casa, es decir, esperaba que se hubiera equivocado de casa.
–Vaya, vaya, vaya...– Jeon dirigió su mirada hacia donde se escuchó esa otra voz y se encontró con otro chico en las escaleras.
Este lucía más sereno, tenía una linda nariz, sus ojos también eran muy intimidantes y rojos, y su cabello rojo lo hacía ver más poderoso pero al mismo tiempo delicado y precioso.
–Así que tenemos un invitado– Mencionó con un tono de burla.
–¿Sabes algo de esto, Hoseok?– Namjoon seguía insistente en descubrir que hacía ese niño en su casa.
Jungkook volteó a ver a Namjoon, él parecía pensativo, y se preguntó si estaba enojado con su llegada.
–Me temo que no– Jungkook se asustó cuando aquella voz la escuchó a sus espaldas, ¿qué no estaba en las escaleras?.
Aquel chico lo veía de una manera diferente a los dos primeros, más divertido, con un poco de coqueteo, ¿o estaba alucinando?.
Jeon definitivamente quería salir corriendo y saltó del susto cuando de pronto sintió a otra persona olerlo en su oído derecho.
–Hueles muy dulce– Salió una voz fina y menos gruesa que la del resto de chicos que estaban ahí.
Jungkook pudo ver a otro chico, se veía bastante inocente, su ojos eran pequeños, aunque tenía bastantes ojeras, sus mejillas regordetas, sus labios llamativos, tal como el primer chico, y su cabello rosa, parecía un niño pequeño, era simplemente adorable.
–Dejen de ser tan maleducados– Los regañó Namjoon.
Jeon pudo notar que ese chico tenía una obsesión con los modales, bueno, debió haberlo supuesto desde el momento que lo vio en ese elegante traje aún estando en su casa.
Él solo llevaba puesto unos pantalones de mezclilla y una camisa blanca, esperaba no ser juzgado por ese chico que parecía tomarle importancia a las primeras impresiones.
–Además– Volvió a hablar Seokjin.–Yo lo vi primero, así que es de su majestad– Jeon frunció el ceño y estuvo a punto de mandarlo a la mierda, pero otra voz, aún más gruesa que las demás, lo interrumpió.
–Eres tan ridículo, Seokjin
Pudo ver como Seokjin cambió su rostro de indiferencia a furioso en cuestión de segundos, ¿era normal transformarse con esa facilidad?.
–¡Vete a la mierda Taehyung!, ¡da la cara!– Gritó Seokjin con fastidio poniéndose de pie.
–Estoy aquí, idiota– Apareció un chico serio, de cabello negro y ojos profundos.
Jungkook trató de recordar cuando se había vuelto tan distraído como para no darse cuenta cada que entraba un chico al lugar.
Hasta el momento habían cinco chicos, y todos lucían escalofriantes, oficialmente estaba asustado.
–¿Tú quién mierda eres?– Cuestionó el pelinegro, y Jungkook solo se hizo pequeño en su lugar.–¡PREGUNTÉ ALGO!– Gritó con fuerza haciendo que Jungkook brincara del susto.
Quería salir corriendo, literalmente estaba rezando porque le dijeran que fue una equivocación el haber llegado a ese lugar.
Todos parecían querer matarlo.
–Maldita sea... Me dan tanta vergüenza– Dijo Namjoon, mientras rascaba su entrecejo, parecía estar cansado de esos chicos.
–Creo que...– Jeon pudo escuchar una voz ronca, gruesa y algo perezosa en algún lugar de la sala.–Él es el chico que ese hombre dijo que llegaría–
Jungkook al fin pudo encontrar al dueño de la voz, era un chico que lucía desmotivado y con sueño, estaba acostado en un sillón, al parecer era el más pálido de todos ahí, sus manos eran muy largas, su cara era muy limpia, su cabellera rubia que sobresalía.
Mierda, todos ahí eran bellísimos.
–¿Tú sabes quién es él, Yoongi?– Cuestionó Namjoon, y todos pusieron atención.
Incluso Jungkook quería saber también quién mierda era y qué hacía ahí.
–Ese tipo me llamó, dijo que llegaría un tributo de la Iglesia, que lo trataramos bien...– Jungkook frunció el ceño nuevamente, esperaba que fuera una maldita broma.
–Y que no lo matemos– Finalizó el rubio.
Jungkook sintió demasiado miedo, deseó que todo eso fuera una pesadilla, una equivocación.
Eso no fue lo que su padre le había dicho, por supuesto que se trataba de un error.
–Entonces es eso, al parecer lo tendremos mucho tiempo con nosotros– Dijo Hoseok, ¿por qué de repente se escuchaba más animado?.
–Creo que esto es un error– Se puso de pie Jungkook llamando la atención de los seis chicos en el lugar.
–Me temo que no me dijeron nada de tributo, así que me iré, con permiso– Jungkook tuvo toda la intención de dejar el lugar, pero NamJoon lo tomó del brazo impidiendo que siguiera su camino.
Lo miró asustado, y este lo miró con... ¿con asco?.
–Es de mala educación irse sin haberse presentado, además de que ya se ha dicho que no hay ningún error– Parecía molesto, y Jeon sintió más miedo.–Nos presentaré entonces–.
Jungkook les dio un pequeño vistazo a los seis chicos ahí, y llegó a la misma conclusión de que todos tenían algo en común: daban miedo.
–Somos los hermanos Min, él es Yoongi, el hijo mayor.– Señaló al rubio acostado en el sofá.
Aquel chico le pareció el menos intimidante, parecía desinteresado y cansado de la vida.
–Yo soy Namjoon, el segundo, él es Seokjin, el tercero.– Señaló al pelimorado.
Ese definitivamente no le daba tanta seguridad y confianza, menos por la manera en la que lo había tomado sin siquiera conocerlo.
–Él es Hoseok, el cuarto.– Señaló al pelirrojo.
Ese lucía incómodo para él, no necesitaba ser un experto para darse cuenta de que aquel se lo estaba comiendo con sus ojos.
–Él es Jimin, el quinto.– Señaló al pelirosa.
Para Jungkook, ese chico parecía el más inocente, era muy tierno y lindo, pero había algo en sus ojos que no lo terminaba de convencer.
–Y él es Taehyung, el hijo menor.– Señaló al pelinegro.
Ese parecía estar molesto, o una persona con problemas de ira, definitivamente no quería meterse con él nunca.
Jamás pensó que fueran hermanos, no se parecían en absolutamente nada, y parecían odiarse demasiado.
Jungkook no quería hacer enojar más al anfitrión, así que les dio una reverencia a todos, su padre lo había educado bien al final de cuentas.
–Yo soy Jeon Jungkook, amm... Yo... Debo llamar a mi padre...– Sacó su teléfono y comenzó a marcar.
El teléfono solamente sonaba, sonaba, sonaba y sonaba...
Pero su padre no contestaba.
–No creo que debas insistir más– Le habló Hoseok riéndose.
Jungkook definitivamente sabía que estando ahí no le iba a esperar nada bueno, el miedo se apoderó aún más de él.
–Esto debe ser un error...– Dijo Jungkook.
Sus ojitos comenzaban a inundarse de lágrimas del miedo que estaba sintiendo en esos momentos, sentía su cuerpo temblar y un nudo en su garganta formándose.
–Ya te dijimos que no hay ningún error– Habló Taehyung.–Ahora lárgate a tu habitación– Lo tomó del brazo bruscamente.
Jungkook sintió dolor en su muñeca por la fuerza en la que Taehyung lo estaba sosteniendo.
Comenzó a dirigirlo hacia las escaleras para que este subiera a su habitación designada.
Sin embargo, Jungkook no sentía correcta la manera en la que estaba siendo tratado.
A pesar de estar asustado, sabía que debía defenderse.
–¡Suéltame!– Le gritó mientras se soltaba con mucha fuerza y empujó a Taehyung.
Eso solo hizo que Taehyung se enojara demasiado, y todos los demás lo vieron con asombro, incluido el rubio que parecía el más desinteresado de todos.
–¡¿Quién mierda te crees?!– Le gritó Taehyung.
En ese momento, el de cabello negro lo intentó volver a tomar de la muñeca, pero cuando Jungkook intentó apartarse, se tropezó con los escalones y cayó al suelo.
–¡Auch...!– Comenzó a maldecir en sus adentros al ver que se había raspado sus antebrazos con la maldita alfombra.
¿Por qué mierda tenían una alfombra tan rasposa?.
Cuando dirigió su mirada hacia los seis chicos, sintió que estaba a punto de desmayarse.
Los ojos de los seis chicos se tornaron de un rojo intenso, esos ojos que ahora estaban sobre él.
Analizándolos mejor desde el suelo pudo ver que dentro de sus bocas sobresalían dos colmillos puntiagudos y terroríficos.
Entonces recordó esa leyenda que su padre le contaba donde le decía que hace algunos años los vampiros habitaban entre nosotros, pero nunca se supo si dejaron de existir o si aún quedaban algunos.
Su final era todo un misterio, la leyenda decía que el rey de los vampiros seguía vivo, que era el ser más poderoso en la faz de la tierra, pero jamás se le volvió a ver, jamás se supo si dejó descendientes, jamás se supo si los vampiros seguían entre los humanos.
Y ahí podía confirmar que aún quedaban vampiros, y su cuerpo comenzó a temblar, estaba con los mayores depredadores y asesinos del mundo, y eran seis.
Inmediatamente sacó aquella cruz que su padre le había dado, y la puso frente a él con todas sus fuerzas, recordaba que leyó que los vampiros son débiles contra Dios, estaba a salvo con esa cruz con él.
Y comenzó a rezar en voz alta, esperando a que eso le fuera de ayuda.
Pero...
–Qué estúpido eres...– Se escuchó un SeokJin divertido.
Yoongi pensó que definitivamente ese niño la iba a pasar mal y no pudo evitar reír.
Jungkook entró en pánico, se veían tan tranquilos y ahora lo miraban como si fuese un retrasado mental.
–Esas leyendas donde los vampiros mueren con imágenes religiosas, ajo, el sol y todas esas estupideces... son mentiras creadas por el humano– Explicó Namjoon.
Jungkook no tenía idea, se sentía como un idiota al no saber ahora cómo defenderse, estaba en peligro, su vida corría peligro con esas personas... con esos monstruos, más bien.
–Eso demuestra, una vez más, que los humanos son los seres más estúpidos del planeta...– Finalizó dejándose caer sobre el sillón, mirándolo con más odio.
Jungkook, como pudo, se levantó y salió del lugar, corriendo con todas sus fuerzas.
No sabía a donde dirigirse, o si era buena idea cruzar la reja, prefirió no hacerlo.
Necesitaba hallar la manera de contactar a su padre y pedirle que por favor fuera por él.
Empezaba a sentirse más desesperado, no había ningún teléfono, la casa era inmensa, sentía que estaba corriendo en círculos, tenía mucho miedo, ¿por qué su padre lo envió ahí?.
Subió unas escaleras lo más rápido que pudo, intentó abrir todas las habitaciones que podía, y todas estaban cerradas, y agradeció mucho cuando se encontró con una abierta, entró rápidamente y cerró poniendo sillas y un escritorio sobre la puerta.
Su respiración estaba agitada.
–¿Qué mierda está pasando?– Se preguntó, rezando porque alguien le contestara.
Estaba asustado, eso no era lo que esperaba, no quería morir, no quería estar ahí.
–¿Tenías que asustarlo?– Cuestionó SeokJin.
–No le dije más que la verdad–Dijo Namjoon indiferente.
–¿A dónde se fue?–Soltó Hoseok.
–No es buena idea que este rondando por toda la casa– Advirtió Taehyung.
–No sabría a dónde ir– Finalizó Jimin.
Yoongi solo podía escuchar a sus hermanos hablar y hablar, mientras él seguía recostado en el sofá con los ojos cerrados.
Sin embargo, por su cabeza pasaba la imagen de un lindo chico de cabello largo negro, ojos grandes y cafés, labios rosas y pequeños, y nariz bonita, quien corría con todas sus fuerzas con miedo por toda su casa, asustado, desesperado por salir de ahí, probablemente llorando y suplicando por ayuda.
Sonrió un poco con la hermosa imagen mental, y sin decir nada se puso de pie, y sus hermanos le dirigieron la mirada.
–¿Qué sucede?, ¿piensas que el conejo pudo haber huido?– Seokjin lo preguntó con indiferencia, pero definitivamente no era así.
Se negaba a pensar que su comida había huido.
Yoongi se levantó de aquel sofá, comenzó a estirarse mientras sus hermanos lo seguían observando, y sin más comenzó a caminar.
Todos los demás, con curiosidad, lo siguieron.
Jungkook seguía analizando la habitación donde estaba escondido, y pensó que tal vez podría salir por el balcón.
Pero cuando se dirigió hacia el balcón, pudo ver a una mujer.
Estaba de espaldas, dejando apreciar su larga cabellera negra, portaba un hermoso vestido negro.
La mujer lentamente se giró, y Jungkook la miró confundido.
–¿Quién es ella?– Se preguntó, era bellísima, demasiado para ser real.
La mujer se acercó un poco hacia él y le extendió con sus manos un libro.
Jungkook lo miró aún más confundido, sin embargo decidió tomarlo.
Al momento de agarrarlo, sintió un terrible dolor en el pecho que lo hizo caer al suelo.
Respiró profundamente para calmar el dolor, cuando volvió su vista hacia el balcón ya no había nadie.
–Mierda... Estoy alucinando...– Bajó su mirada hacia sus manos, y confirmó que no fue una alucinación al ver el libro que la mujer le había dado.
Comenzó a abrirlo para saber qué era el contenido y por qué esa mujer se lo había dado.
–Esto... es el nombre de mi padre.– Se encontró con una libreta de notas, y al tener el nombre de su padre decidió seguir leyendo.–¿Qué hace esto aquí?–
La libreta tenía varias notas sobre versículos de la biblia, cosas del trabajo de su padre, hasta que...
–"Estoy agradecido con el señor por enviarme un niño como Jungkook, aunque no sea mi hijo lo cuidaré como tal y le daré todo el amor que merece...", ¿qué?– Jeon sintió que algo dentro de él se quebró.
¿Qué acababa de leer?, ¿acaso toda su vida vivió engañado?, ¿su padre no es su padre?, ¿es adoptado?.
Necesitaba respuestas, necesitaba saber qué mierda estaba pasando, por qué le estaba sucediendo eso.
–¿Qué haces aquí?– Se escuchó la voz de Namjoon que hizo saltar del susto a Jungkook.
–Qué entrometido eres, mira que entrar a una habitación sin permiso, conejo–
–Tienes que servirnos de comida– Avisó Jimin acercándose a él.
–N-No soy tu alimento– Intentaba alejarse, pero era inútil.
De pronto ya tenía a Seokjin, Hoseok y Jimin sobre él, dispuestos a succionarle hasta su última gota de sangre.
–Hay algo que tienes que tener claro, no puedes irte de aquí... a menos que quieras morir– Namjoon parecía hablar en serio, y Jeon solo quería llorar.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, solamente pudo encogerse en su lugar.
De pronto...
El sonido de un cristal rompiéndose en el suelo hizo que los hermanos detuvieran su acto, y todos dirigieron su mirada hacia donde se rompió el objeto.
–Ah... lo dejé caer–
Yoongi fue quien rompió el objeto a propósito, y Jungkook se preguntó por qué.
Pero dejó de pensar cuando unas manos rodearon su cuello y otra su boca y nariz.
SeokJin reía mientras le impedía el respirar a Jungkook.
Jungkook pensó que el irse a otro lugar sería una buena idea, pero jamás se imaginó que se encontraría en esa situación, tenía miedo, pero sabía que debía ser fuerte, y luchar por sobrevivir.
Porque solo podía hacer eso, ahora solo se tenía a él.
Su padre lo envió ahí, su padre que resultó no serlo.
No tenía más opción que... Sobrevivir.