Un Segunda Vez
Wenas, queridos lectores. Sí. Ya sé que había dejado de escribir y todo eso, pero es que me quedé sin compu y pues en el teléfono no es lo mismo, pero miren, he vuelto xD.
Ahora debo decirles que ésta historia salió por un ship raro creado de pura broma, pero igual la voy a publicar porque me da igual las opiniones de la gente.
Digamos que es una mezcla de Twiswon con otro juego que nada que ver. Simplemente empecé...empezamos a Shipearlos (yo lo sé. Está viendo ésto compa) y pues desde entonces nació.
Ahora procedamos al primer cap. Intentaré hacerlo corto porque si me extiendo luego pierdo el hilo de la historia. Fin.
------------------Una Segunda Vez------------------
Una noche oscura, acompañada de una tormenta. Una sombra. Varias sombras. Un ataúd. Flores de colores. Velas alrededor de la escena y...los llantos de un hombre oscuro.
-Aún lo recuerdo.-
Era un funeral. Una joven de hermosa tez pálida y cabello negro.
-Sí. Aún lo recuerdo.-
Figura delicada y hermosas alas transparentes tornasol.
-Ese día yo me accidenté.-
Había caído desde un acantilado mientras viajaba con dos de sus acompañantes.
-No. No fue un accidente. Alguien quería que muriera.-
El rey, su futuro esposo estaba destrozado. Sus gritos ahogados en el regazo frío de su amada. Sí. Habían dicho que fue un accidente. La prometida del rey había insistido en buscar hierbas medicinales para una enfermedad que azotaba algunos pueblos de humanos.
-Alguien quería ver a mi querido prometido débil.-
Tan bondadosa hada y había sufrido un accidente en un acantilado.
-Justo cuando apenas mis alas habían nacido.-
Era una joven hada tan bella, amable y llena de energía. Los compañeros cercanos al rey lloraban por tal pérdida...pero, el resto de la servidumbre apenas y podía derramar una lágrima...
-Esas sonrisas dibujadas de dolor...-
Había tanto que investigar, pero la palabra de las dos acompañantes era clara y corta. Ella había resbalado y no intentó volar con aquellas hermosas y recién regaladas alas de color tornasol.
-Esa hipocresía en sus rostros.-
El rey de finas facciones, ojos verdes enrojecidos por sus lágrimas y débiles piernas...Era de los pocos que sufría por la gran pérdida de su amada. Tal vez encontraría una nueva amante...o eso se tenía planeado a espaldas del soberano. Aquella hada...
-¿Qué tan importante era ser de la realeza?-
Aquella hada no era más que una campesina. Una campesina llena de ideas para el bienestar del reino que había cautivado a nuestro solitario rey.
-Regresaré...-
Aquél rey era temido y a la vez manipulable por grandes manos de la nobleza. Tenerlo bajo el poder de hadas egoístas y corruptas era el objetivo principal.
-No permitiré que le pongan una mano encima a mi prometido. Él y yo seguiremos unidos incluso después de la muerte...-
Un pequeño brillo de color amarillo acompañaba el cuerpo de aquella hada en el ataúd. Uno de los compañeros del rey de cabello negro y rayos rosados tomó aquella pixi que brillaba con intensidad mientras lloraba. Aquél fae también era temido por su gran experiencia y años vividos.
-No dejaré que aquellos que me han traicionado...le pongan la mano encima a alguien tan noble como el rey.-
¿Aquella hada sin alas habría tenido una mejor vida si el rey no se hubiese enamorado? ¿Seguiría viva?
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??: ¡...Despierta! ¡Comandante!
Una chica de baja estatura pelinegra vestida con un uniforme naranja sacudía con cuidado a otra que era más alta y del mismo color de uniforme.
Horo: No es normal que se quede hasta tarde dormida, ¿Ha tenido problemas para conciliar el sueño?
La joven que dormitaba se levantó con trabajos tocándose el cabello plateado con algo de molestia.
Zoya: Más bien me atormenta un sueño desde hace meses. Es molesto...
Horo: Podríamos pedirle a Chamaleon que le ayude a ahuyentarlo. Me preocupa que no pueda descansar bien.
Zoya: Déjalo así.
Aquella chica se encontraba fastidiada desde hace cuatro meses por un sueño que sin falta le acompañaba cada noche.
Zoya: ¿El resto ya está en el entrenamiento?
Horo: No. Apenas van a recibirlo. Con suerte si nos apuramos alcanzamos aún las sobras del desayuno.
Zoya: Adelantate. No quiero que te desmayes otra vez por no comer bien.
La pelinegra se sonrojó por el comentario de quién era su ídolo a seguir.
Horo: ¡Eso no es culpa suya! Además...no puedo simplemente dejarla dormir más de la cuenta. La jefa podría enojarse.
Zoya: He visto cada faceta de esa mujer y sé que lo último que haría sería enfadarse.
La más alta acomodó su cabello y enseguida se dirigió a un lavabo que se encontraba en su pequeña celda.
Horo: ¿Está segura que puedo adelantarme?
Zoya: Hazlo o juro que te romperé el brazo si sigues aquí.
Horo con algo de miedo y a la vez emoción salió corriendo dejando a la mayor continuar con su rutina de higiene. Hace más de 6 meses que su comandante se encontraba bajo el poder de la jefa de MBCC y 4 desde que ella intentó rescatarla.
Bai-yi: ¡Horo!
Otra chica que compartía el mismo color de uniforme se acercó con una gran sonrisa. Peinaba una coleta larga de cabello castaño y hermosos ojos azules.
Bai-yi: ¿Vienes sola? Es raro verte sin Zoya.
Horo: En unos momentos viene. Se nos hizo un poco tarde.
??: ¿Poco? Una hora y media no es poco, al menos no para Zoya.
Un chico de cabello rubio acostado en una fila de sillas bostezaba con mucho trabajo.
Horo: Es que algo le preocupa. Me gustaría saber, pero dudo mucho que se abra conmigo.
Bai-yi: No pienses mucho en eso. ¿También te vas a preocupar por lo que le preocupa a Zoya?
Che: Básicamente tiene que. Tenemos que.
Bai-yi sonrió aún más, ¿Qué podía preocupar tanto a la comandante de un grupo de delincuentes militares? Tenían techo, comida gratis, entrenamiento y avanzada tecnología para su entretenimiento.
Bai-yi: No lo sé y no creo que sea importante realmente.
Che: ¿Es en serio? Y se supone que ustedes dos son del mismo rango. No sé cómo te soporta. Es más, me pregunto cómo rayos llegaste tan lejos en la Legión.
Bai-yi: Por mi belleza y obvio mi fuerza.
Horo se había acercado a la barra de desayuno para conseguir unas cuantas barras de cereal y leche.
Che: Te respeto, pero a veces me haces dudar.
Bai-yi: Es que soy difícil de odiar. Me amas mucho. Sabes que me preocupo por mis subordinados o acaso...¿Tengo que recordarte cuando caíste...?
Che: ¡Sí! Ya entendí el punto. No debemos preocuparnos por la comandante.
Bai-yi: Si Zoya tiene problemas sabrá lidiar con ellos. Siempre ha sido así desde que éramos jóvenes. Ahora que podemos tener todo ésto y gratis a cambio de lidiar con altos mandos corruptos del gobierno. Es lo que queríamos ¿No? Cambiar el sindicato desde adentro.
Horo: Volviendo al tema...¿Dónde está Chamaleon? ¿Ya empezó con las terapias matutinas?
Che: Creo que aún no. La vimos ir con la jefa. Tal parece tenían algo importante que hablar.
Bai-yi: ¿Por qué?
Horo estuvo a punto de decirlo cuando recibió un golpe en la cabeza que la hizo escupir un poco de leche.
Zoya: Creo que te dije que no quería que te desmayaras de nuevo. Desayuna bien, idiota.
Bai-yi: Oh. Que tierna. Preocupándose por su discípula. Eres una gran hermana mayor.
Zoya: Cállate, ¿Qué no deberían ir a entrenar?
Bai-yi: Tú también, ¿No?
La chica de coleta y Che notaron unas apenas visibles ojeras debajo de los ojos azules de su compañera.
Che: ¿No ha dormido bien?
Zoya: No precisamente. Me siento cansada a pesar de que duermo lo suficiente.
Los dos mayores y Horo la vieron tambalearse cómo si tuviera resaca de una noche loca llena de alcohol.
Horo: Chamaleon está con la jefa. Podría ir a verla en cuánto terminen de hablar.
Bai-yi: ¿A caso una pesadilla?
Zoya derramó el vaso de jugo sobre la barra ante la pregunta de su compañera. Estaba claro que parecía una tonta interesada a simple vista, pero era demasiado perspicaz.
Bai-yi: Por eso Horo preguntaba por la psicóloga. Si quieres un poco de ayuda solo deberías pedirla.
Che: Si es una pesadilla frecuente puede que le esté avisando de algo.
Horo: ¿Algo malo va a pasar?
Che: No necesariamente malo. Antier escuchaba la conversación de Ariel con Hella y Ninety Nine sobre los sueños. Cuando sueñas algo frecuente puede ser que te esté indicando sobre un dato importante ya sea del lugar que te rodea o de tu persona.
Bai-yi: No deberías escuchar conversaciones de chicas, Che.
Che: Ellas empezaron a hablar mientras tomaba una siesta.
Zoya apenas y había logrado terminarse un vaso de jugo con una galleta de cereal.
Horo: Tampoco tiene hambre, ¿Verdad?
Zoya: Más que pesadilla es molesto porque no entiendo nada y me estresa no comprenderlo.
Bai-yi: En ese caso ¡Vamos con Chamaleon! ¡A estas alturas ya debieron haber terminado de hablar!
La compañera de mirada simpática tomó a la otra con mucha confianza y la arrastró en su contra rumbo a las oficinas principales.
Bai-yi: ¡Horo! ¡Lleva a Che a entrenar! ¡No dejes que se duerma!
Horo miró al chico aferrarse a las sillas. Bueno, aquí al menos podría jalonearlo para llevarlo al patio de entrenamiento.
Zoya: No me gusta contar mis problemas, ¿Podemos dejarlo por la paz?
Bai-yi: No digas tonterías. Si tenemos una misión importante y tú no duermes bien podrías lastimarte. Sabes que la jefa se pondría triste si te ve mal herida como aquella vez del Anillo Negro.
Zoya: Deja de recordármelo.
Bai-yi: ¿Aún te sientes culpable por lo sucedido con Earl?
Zoya no respondió y siguió con el ritmo rápido de su mayor con mala gana. La construcción era enorme y con bastante tecnología para retener a los criminales más peligrosos de la ciudad: Sinners.
Bai-yi: ¡Toc-toc!
Zoya: ¡Idiota! ¡Toca antes de entrar!
Ambas se adentraron a la oficina mientras la puerta eléctrica se cerraba a sus espaldas.
Jefa: ¿Bai-yi? ¿Zoya? ¿Qué sucede?
Chamaleon: Qué modales, señorita Bai-yi.
Bai-yi: Lamento interrumpir tu cortejo a la jefa, pero necesitamos de tus servicios, urgentemente.
Jefa: ¿De Chamaleon? ¿Nuevamente temes quedarte sin dinero y lujos, Bai-yi?
La mencionada se puso colorada.
Bai-yi: ¡Claro que no! ¡No me recuerden eso! Ésta vez no soy yo la que necesita terapia.
La jefa y la psicóloga vieron a Zoya que se había quedado en silencio intentando soportar los sonidos fuertes del cuarto o mejor dicho, la voz fuerte de Bai-yi.
Jefa: ¿Zoya? ¿Sucede algo?
Chamaleon: Eso es nuevo. Jamás te he visto venir a tus sesiones de terapia. Creí que eras demasiado fuerte para lidiar con tus fantasmas del pasado.
Zoya: Te recuerdo que también soy un ser vivo.
Jefa: No te preocupes. Ya terminé de lidiar con unos "asuntos" que tenía pendientes con ella. Puedes saltarte el entrenamiento a cambio de la terapia.
Zoya: ¿Es en serio? ¿Le harás caso a Bai-yi?
Jefa: Si ella te trae arrastrando eso quiere decir que es importante. No está mal de vez en cuando recibir ayuda.
Chamaleon tomó a la chica de cabellos platinados rumbo a su salón de terapia.
Zoya: E-Esperen. Ella va a usar hipnosis...
Bai-yi: Chamaleon, si descubres un secreto vergonzoso de la comandante nos lo cuentas.
Chamaleon: Todo lo que me digan mis pacientes no sale de mi oficina.
Nuevamente Zoya fue arrastrada en su contra a un lugar que no pretendía pisar desde la mañana. Podía revelarse y salir de las garras de aquella doctora, pero sus fuerzas inclusive parecían apagadas. Tuvieron que tomar el elevador y subir un piso más para llegar al consultorio que se encontraba sobre tierra.
Zoya: Sigo sin entender porque tú, Lisa y las demás si pueden salir.
Chamaleon: Eso es obvio. Tenemos que seguir trabajando y a diferencia de ustedes no hemos cometido ningún crimen grave.
Zoya: Pues el fraude no es necesariamente algo pequeño.
Chamaleon: Silencio, querida. Adelante.
La castaña empujó a su paciente con suavidad dentro de su pequeño consultorio. En la habitación únicamente un sillón de piel en color negro y a juego un diván a lado.
Chamaleon: Bien. Ponte cómoda. El resto déjamelo a mí.
La ex-comandante de la Legión se sentó en el diván cruzando sus brazos en señal de rechazo.
Zoya: Si crees que voy a seguir al pie de la letra lo que me dices estás muy equivocada.
Chamaleon: No es necesario que consciente lo hagas.
La doctora se puso unos lentes que se encontraban cuidadosamente guardados en su estuche de color marrón y retoques finos. Sus ojos de color lila parecían volverse más profundos.
Chamaleon: Bien. Estamos a punto de empezar tu terapia por primera vez así que los secretos aquí ya no son válidos.
La chica platinada estuvo a punto de caer al suelo completamente dormida.
Chamaleon: Incluso alguien tan obstinada cómo tú es fácil de llevar bajo mis encantos.
Terminó por recostarla y la sesión dió comienzo.
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El lugar estaba lleno de escombros y fuego por doquier arrasando con todo a su paso. Dos siluetas se encontraban en medio de todo el desastre y una de ellas estaba muriendo con cada segundo que pasaba.
Zoya: ¿Por qué lo hiciste?...
Earl: Eres la esperanza de la Legión. Alguien tan fuerte como tú no puede perecer en un lugar cómo este.
Zoya: Si hubiera sido fuerte nada de ésto habría pasado...
Earl: Al contrario, comandante. Por tú fuerza es que te volviste candidata como portadora...del Anillo Negro.
Zoya: ¡Todo es culpa mía! ¡Si no hubiera mandando a Horo desde un principio a la cripta de la ciudad...! ¡La maldita Herencia se habría quedado bajo tierra! ¡Tú y yo no estaríamos en ésta situación!
Earl: Es la primera vez que te veo a punto de...romper en llanto...
El hombre tenía muchas heridas mortales y quemaduras en gran parte de su cuerpo.
Earl: Creo que no podré cumplir la promesa que hice a mi madre...Por favor, comandante...Cuide de Horo. Ella aún es muy joven y causará...problemas. Necesita que alguien la guíe por buen camino...No deje que su Mania se descontrole...
El cuerpo del hombre comenzó a desintegrarse uniéndose con el resto de polvo de los edificios quemados y tierra que levantaba el aire.
Zoya: Todo es mi culpa.
Golpeó el suelo con furia y al momento el fuego que la rodeaba se volvió de un intenso color verde que la hizo prestar atención a una figura alta y oscura que se asomaba entre las llamas.
??: Me abandonaste...
La joven se levantó con su sangrante cuerpo en posición de ataque.
??: ¿Por qué la muerte es tan cruel?
Zoya: Cómo si yo lo supiera...¿Quién eres y qué rayos quieres?
La sombra de estatura imponente la señaló.
??: A ti. Te quiero de vuelta a ti.
La sombra sacudió su mano haciendo que el fuego verde cubriera por completo el cuerpo de la fémina. Esas llamas no pretendían lastimarla y es que no quemaban solo la cubrían para después apagarse en una oscuridad interminable.
Su cabeza comenzó a ser molesta, tanto que la hizo caer de rodillas nuevamente sujetándola con fuerza.
Zoya: ¿Qué demonios...pasa aquí?
¿Un llanto? Un llanto de hombre le inundaba los oídos. Era tan caótico, desesperado y lleno de gritos que no cesaban.
Zoya: Maldición...¡Silencio!
Aquél llanto gritaba de dolor y tristeza pronunciando seguramente una palabra que era difícil de descifrar.
??: Despierta.
Otra voz se mezcló con los gritos.
??: Despierta...
Zoya: ¡Silencio! ¡Maldición!
??: ¡Zoya! ¡Despierta!
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La luz era molesta y de golpe cubrió sus ojos escuchando la voz suave de la psicóloga.
Chamaleon: ¡Me diste un buen susto! ¡Casi te perdía!
La castaña le acercó un vaso con agua a su paciente que se levantaba lentamente con torpeza.
Zoya: ¿Y bien? ¿Qué fue todo eso?
Chamaleon: Eso quisiera saber. Al principio hablabas de la muerte de uno de tus compañeros y de repente empezaste a retorcerte cómo caracol con sal.
Zoya: No recordaba exactamente el sueño. Ahora sé que me estoy volviendo loca.
Chamaleon: Dime. ¿Qué viste?
Zoya: Primero fui abrazada por un fuego de color extraño y una sombra desconocida decirme cosas sin sentido.
Chamaleon: ¿Cómo qué cosas?
Zoya: Algo de qué me quería a mí. Quería que volviera a un lugar junto a él. El lugar era oscuro y frío...Luego unos gritos y lloriqueos me lastimaron los tímpanos hasta que te escuché y pude despertar.
Chamaleon: Mmm...Es extraño.
La doctora se acomodó los lentes y miró a su paciente con seriedad.
Chamaleon: Querida. Lo que está claro es que te sigues culpando por la muerte del hermano mayor de la pequeña Horo.
Zoya: Es que fue mi culpa.
Chamaleon: ¿Y qué ganas con seguir culpándote? Es algo que ya pasó y con lo que tienes que aprender a vivir. Sigue sintiendo ese remordimiento y terminarás atrapada como pez en una pecera.
Zoya: No es fácil.
Chamaleon: Nunca dije que fuera fácil. Ahora...respecto al extraño del sueño, ¿Hay algo que quieras hablar? ¿Algo inconcluso? ¿Algo que dejaste pendiente antes de venir aquí?
Zoya: No que yo recuerde. Mi propósito está más que claro y creo que nunca lo has escuchado. Debo destruir los altos mandos del sindicato para empezar desde cero.
Chamaleon: Bueno. El extraño en tus sueños parece intenta recordarte algo. Dejaste pendiente algo querida. Debes recordar que es. Después de ésto el sueño debería cambiar y darte indicios de lo que dejaste inconcluso.
Zoya se tomó el vaso de agua de golpe. Qué extraño. Se sentía más cansada que antes.
Chamaleon: Le diré a la jefa que te dé el día libre. Ve a dormir y a relajarte.
Zoya: Tengo que entrenar. No puedo quedarme sin hacer nada.
Chamaleon: ¡No! Es orden de la doctora. Ahora ve a tu celda.
La puerta del consultorio se abrió y una soldado de cabello azulado entró con el rostro rojo de coraje.
Nightingale: ¡S-028! ¡No deberías estar fuera de las oficinas!
Chamaleon: La jefa nos dió permiso. Es un caso muy importante. La otra semana tiene que venir a terapia de nuevo.
Zoya: ¿Más?
Nightingale: ¡Las terapias para los Sinners de nivel S o A son bajo tierra! ¡Lo sabes muy bien!
Chamaleon: Perdone. No se volverá a repetir.
Nightingale escoltó a Zoya de regreso a su celda sin preguntar el "porqué" de aquella terapia tan repentina. Después regañaría a la jefa por ser tan permisiva con los presos.
Nightingale: Más te vale mantenerte tras las rejas.
Zoya: Ni fuerzas tengo para desafiarte ésta vez. La jefa debe sufrir con alguien tan estricta como tú.
Nightingale: ¡Soy perfeccionista en lo que hago! ¡Todo con tal de que la MBCC se mantenga en orden! ¡Incluso si tenga que regañar a mi superior!
Zoya: Sí. Sí. Ya entendimos. Ahora sí me permites, tengo que reponer algo de sueño. Órdenes de la doctora.
Nightingale se veía más roja de la cara pero se contuvo al ver qué realmente la prisionera no se encontraba del todo bien. La dejó en completo silencio sin antes cerrar la puerta principal de las celdas.
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Un gran castillo oscuro y nostálgico acompañado de una lluvia constante se levantaba tras un muro de espinas. Guerreros cubiertos por armaduras dejaban que aquellas gotas de agua los mojara, no podían descuidar sus puestos debido a los ataques constantes de los reinos vecinos.
??: Sabía que estarías aquí, Malleus.
En una de las muchas y solitarias habitaciones dos faes se encontraban, uno era de baja estatura y el otro era alto con dos cuernos sobresaliendo de su cabello largo y negro.
Malleus: ¿Qué sucede, Lilia?
Lilia: Bueno, necesito autorización para recibir unas hadas que vivían anteriormente en el reino de Las Rosas. Los hemos revisado y no son traidores.
Malleus: Haz lo que sea conveniente.
El joven de larga cabellera negra se encontraba viendo al horizonte nublado tras las gotas de lluvia con un aura triste y de melancolía.
Lilia: Malleus...No puedo hacerme cargo del reino yo solo.
Malleus: Te estoy dando autorización de que realices lo que sea más conveniente para el reino.
Lilia: No puedes huir de tus deberes reales siempre. Entiendo que te duela, pero ya es mucho tiempo tu luto.
El cielo tronó con ira acompañado de un grito firme.
Malleus: ¡Silencio! ¡No sabes cuánto me duele! ¡No puedes entenderlo! ¡Ya te he dado el permiso! ¡Ahora déjame solo!
El hada de rayos rosados se había puesto alerta con la piel erizada por el grito y el rayo que casi destrozaba el cielo.
Lilia: Lo siento, mi rey.
Aquella hada de baja estatura salió de la habitación alejándose en las profundidades de los pasillos del gran castillo. Su rey perdía con cada día que pasaba el interés por mantener de pie su reino. Los soldados y la servidumbre incluso hablaban a sus espaldas sin importar que su vida corriera riesgo pues habían perdido el respeto por completo hacia su soberano.
Malleus no tenía el deseo de subir a su trono nuevamente estando completamente solo. Conocía de los malos tratos que la nobleza planeaba a sus espaldas y si él se presentaba difícilmente podría negarse ante las peticiones aunque fueran bastante absurdas. Lilia era temido por todos y de gran confianza para él. Difícil sería que alguien se revelara contra su consejero real.
Sus manos buscaron entre sus ropas un dije muy especial que contenía la foto de la responsable de que se encontrara así de destrozado. Su prometida. Hermosos ojos azules, un cabello negro como la noche y suave como la seda. Su sonrisa tan radiante que le colmaba de paz cada que el rey se sentía caótico por dentro. Definitivamente nadie podría reemplazarla.
Malleus: Vuelve amada mía. Me siento tan débil sin ti.
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El cielo de Discity se cubría de nubes oscuras y rayos que hacían temblar el suelo con cada golpe. Del día alegre y soleado no quedaban restos.
Ariel: Qué mala suerte para la gente de arriba. El diluvio debe ser muy violento.
Hella: Jajajajaja...quién lo diría...Me siento agradecida de estar en éste lugar de m*erda.
Horo: Es ventajoso ya que no nos mojamos ni pasamos frío, pero incluso las vibraciones de los relámpagos se sienten en las instalaciones.
Las tres chicas miraban las flores que crecían en el jardín artificial que recibía un aire tibio que corría gracias a unos ventiladores que se encontraban en el techo de la habitación.
Ninety Nine: Aunque el lugar es hermoso no puede reemplazar el natural.
Una joven con muchas cicatrices y sus brazos cubiertos por una especie de camisa de fuerza se unía al grupo.
Hella: Ninety, ¿Qué tal te fue con la jefa? ¿No intentaste matarla otra vez?
Ninety Nine: Ésta vez los grilletes están haciendo su trabajo. No tuve problemas para responder las preguntas.
Ariel: Me alegro mucho, Ninety. ¿Qué les parece ir al comedor a buscar dulces? En celebración de que saliste bien del interrogatorio.
Hella: ¡Maravillosa idea, Ariel! ¡Vamos a comer algo!
Horo: Iré por la comandante. Adelantense.
Ariel: Te ves preocupada, ¿Sucede algo con Zoya?
Hella: ¿En serio alguien cómo ella se deja atormentar por cosas?
Ninety Nine: Hella. Silencio. No sabemos si Zoya está enferma.
Horo: Eso sería lo peor. Iré a buscarla. No desayunó bien en la mañana así que debe tener hambre.
Ariel: Nightingale está en la sala de control. Con ella deberías obtener permiso para abrir la celda.
Horo: Está algo lejos...Mejor le hablaré del teléfono de las celdas. Bueno. Las veo en el comedor.
La pelinegra se dirigió rumbo a las celdas de los sinners rango S. Quería ser de utilidad para su mayor y si cuidarla podría ser de ayuda sin dudarlo lo haría.
El cielo seguía tan caótico...¿Un apagón?
Nightingale: ¡¿Qué sucede?! ¡No debería fallar la electricidad! ¡¿Qué sucedió con las fuentes alternas?!
MBCC se había quedado a oscuras por primera vez siendo una señal de mal augurio y razón suficiente para estar alerta.
Bai-yi: ¿Un apagón? ¿No se supone que tienen equipo para evitar esto?
Che: Algo anda mal.
Bai-yi: ¿También lo sientes? Alguien está interfiriendo y tiene mucho mania.
??: Preguntando que sucede no resolveremos nada. Busquemos a la jefa.
Bai-yi: No sabía que estaban aquí también, Chelsea e Ignis.
Una muchacha de cabello rosado y cubierta de joyas reflejaba las llamas de fuego rojo que una pelirroja hacía nacer entre sus manos.
Chelsea: No puedo permitir que mi sugar baby este en peligro.
Ignis: Si nos apuramos...sería lo ideal.
Che: El responsable pagará por no dejarme descansar.
Bai-yi: Bien. Bien. Vamos y las pláticas para después.
El grupo entró a los pasillos con las llamas de Ignis sin encontrar un soldado u otro Sinner a quien preguntar.
Jefa: Rayos...No hay señal tampoco. Ésto es raro...
Miró la pantalla de su teléfono fallar hasta apagarse. Era raro para un teléfono que era relativamente nuevo. Por fortuna no se encontraba sola, su mayor, otra chica de cabello rubio de corte medio y sombrero servía con calma dos tazas de té.
Langley: Tranquila. Nightingale debe estar solucionando lo de la falla eléctrica. Por otro lado...Un portador de Anillo Negro se acerca.
Jefa: ¿Qué?
Langley: Seguramente es el responsable de la falla.
Jefa: ¡Entonces debo ir y reunir a todos!
Langley: Tranquila. Dudo mucho que venga por el resto de Sinners. Viene en nuestra dirección.
Jefa: Pero...
Langley: Te recuerdo que también soy una Sinner de rango S. Puedo ocuparme de ésto con los ojos cerrados.
Jefa: Eso mismo dijo Zoya y terminó muy herida.
Langley: A diferencia de ella yo no voy sola. Te tengo a tí y contigo es suficiente.
Los truenos aumentaban con el correr de los minutos, su furia era cada vez más atemorizante cómo si avisaran de un mal presagio.
Horo: Ésto me puso la piel de gallina, ¿Comandante?
La chica estaba a tientas caminando hasta tropezar con un escalón.
Horo: ¡Rayos! ¡Me duele!
Zoya: Deberías tener cuidado cuando caminas en la oscuridad.
Horo: ¡Comandante! ¡Pensé que seguía dormida!
Zoya: Si...eso hacía. Hasta que nuevamente me atormentaron esos lloriqueos.
Horo: ¿Lloriqueos?
Una explosión golpeó las oficinas extendiendo sus brazos de fuego y calor por los pasillos.
Horo: ¡Comandante! ¡¿Se encuentra bien?!
Zoya: Sí. No es la primera vez que uso mi cuerpo de escudo.
Se levantó de su lugar retirando algunos escombros que habían caído sobre ambas. No podía permitirse que Horo saliera herida, jamás se lo perdonaría.
Zoya: Infiltrarse en MBCC durante un apagón es muy cobarde de su parte.
Ambas se encontraban rodeadas de enemigos que a simple vista eran humanos o...lo que quedaba de ellos. Habían sido consumidos por su propio Mania corrompiendose y enloqueciendo.
Horo: Tendremos que abrirnos paso para llegar con la jefa...
Zoya: No te quedes atrás.
Horo: ¡Entendido!
Las instalaciones estaban plagadas de varios Sinners enloquecidos y unas cuantas bestias que surgían por la cantidad de "inherencia" acumulada en el área.
Ariel: ¡Son demasiados! ¡No podremos pasar!
Hella: ¡Ninety Nine! ¡No te excedas! ¡Acaban de controlar tu Mania!
¿Quién se atrevía a atacarlos? ¿Acaso aquella mujer que los había atormentado desde un principio? No. Era diferente...¡Era el portador de anillos negros!
??: Cuántos candidatos para un anillo. Que hermoso caos está a punto de empezar. Tranquilos, mis queridos hijos. Yo los liberare de ésta prisión.
Horo: ¡Comandante! ¡Tenga cuidado! ¡El nivel de inherencia está aumentando!
Escuchar ésta advertencia le heló la sangre. Inmediatamente recordó cuando se volvió inestable atacando a la jefa y compañeros por igual. De no haber sido por la insistencia de la líder de MBCC se habría transformado en uno de esos enloquecidos.
Zoya: Debe ser el mismo desgraciado...
Su sangre empezó a hervir de tan solo recordar aquel hombre enmascarado con paraguas que escurría de Mania como una cascada.
Y no era el mejor momento para que vinieran los hechiceros de inherencia.
??: Por aquí.
Una voz infantil llamó la atención de la mayor confundiendo con el tono de Hella. Cargó a Horo con un solo brazo corriendo en la dirección que aquella niña le había indicado.
Horo: ¡¿Comandante?!
Zoya: ¡Luego te explico!
Horo: ¡Deberíamos pelear!
Zoya: ¡Te diré una sola cosa! ¡No voy a perder a otro de mis compañeros! ¡Ahora cállate!
Horo se emocionó por ser importante para su comandante, pero era extraño que ella huyera. Jamás había huido por más que las cosas estuvieran mal. Uno de los cuartos de los pasillos se encontraba abierto y antes de que los ataques se volvieran imposibles de esquivar se adentraron cerrando la puerta. El metal era golpeado por la insistencia de los enemigos.
Horo: ¡Comandante! ¡Se ve muy mal!
Zoya: Dije...que te callaras.
Horo: Pero, su falta de descanso le está afectando.
La peliplateada notó una entrada de aire por la cual Horo sin problemas podría entrar. Llegar con la jefa era su prioridad. Arrancó de un solo jalón el hierro que la cubría sin importar que tuviera tornillos, tomó a Horo y la metió en contra suya.
Horo: ¡No! ¡Espere! ¡Debo estar a su lado!
Zoya: ¡Deja de quejarte y escucha!
La menor dejó de patalear mientras sentía una brisa fría recorrer por ese estrecho pasillo.
Zoya: Necesito que llegues con la jefa. Seguramente quieren deshacerse de ella ya que tiene su habilidad para retener el Mania. Si ella es asesinada todos nos volveremos inestables...Eres la única que puede llegar desde aquí.
Horo: Pero...Comandante, se quedará sola.
Zoya: No es la primera vez, solo que ésta vez cuento contigo y el resto para proteger a la jefa. Estos pequeños gangsters locos no podrán conmigo aunque no haya descansado. Confía en mí.
Horo: De acuerdo. ¡Iré con la jefa y la traeré con usted!
Zoya: Cuento contigo.
Luego de eso ambas se separaron. La ex-comandante de la legión sabía que sola y sin sus armas sería difícil pelear.
Zoya: Qué problema. Me hubiera tomado lo último de mi botella de whisky.
Los enloquecidos de Mania rompieron la puerta. Una cantidad considerable de enemigos la esperaba cubriendo en su totalidad toda zona de escape.
Zoya: Daré mi último esfuerzo...¡No dejaré que le hagan daño a Horo ni a mis compañeros!
El resto de Sinners de la MBCC no era como si estuvieran en una buena situación, pues esos gángsters corrompidos parecían haberse más fuertes que los que normalmente enfrentaban en sus tareas semanales. Aunque Zoya la estaba pasando muy mal con tantos ella sola. Apenas podía mantenerse de pie con varias heridas en los brazos, sus puños estaban rojos de tanto golpear y los guantes negros que acostumbraba a usar estaban rotos y ensangrentados de los nudillos. Era poco tiempo para que cayera al suelo y se dejara corromper por el resto de la inherencia que rodeaba las instalaciones.
Con sus últimas fuerzas pateó varios muebles que se encontraban llenos de cajas y artefactos pesados despistando a los enemigos.
??: De nuevo nos volvemos a encontrar.
Zoya: Lo sabía...Eres el desgraciado de aquella vez...
??: Pensé que estarías satisfecha con tu poder al máximo y lo único que recibo es un insulto y verte contenida por aquella habilidad mediocre.
Zoya: Me gusta ser fuerte...pero no un monstruo descontrolado.
??: ¿No querías cambiar el sindicato desde abajo? ¿No era tu frase de "la violencia solo puede combatirse con más violencia"?
Zoya: ¡Cierra el ****! ¡No sabes nada de mis compañeros ni de mí! ¡Defenderé la MBCC aunque tenga que morir!
??: Que triste final para un prodigio del Mania. En fin. No vengo por ti o tus compañeros...
Zoya: Lo sé...¡Y no te dejaré ponerle un dedo encima!
??: ¿Eh? ¿Defiendes tanto a tu captora?
Zoya: ¡A diferencia de ti ella se preocupa por todos nosotros!
??: Que charla tan plana. Ocupense de ella. Viva o muerta...Hagan lo que quieran.
La líder de la Legión intentó retenerlo a la fuerza pero los subordinados le entorpecieron el camino. Golpe tras golpe. Mordida tras mordida...¿Acaso ella caería de esa manera? Cerró los ojos en señal de resignación pues al menos Horo estaría a salvo...los demás no caerían tan fácilmente. Que triste encontrarse tan débil cómo para seguir.
??: ...elve...
¿Nuevamente esa voz? ¿Qué no estaba satisfecho con haberle negado varios días de descanso? Esos lloriqueos eran insoportables.
??: ...elve...Vue...ve ¡Te necesito!
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Malleus estaba en su dormitorio nuevamente llorando con su almohada pegada al rostro para ahogar sus gritos de dolor. En serio la extrañaba tanto a pesar del tiempo...Nadie como ella podría aceptarlo. Fue la primera y única mujer que lo veía como alguien más sin importar si era dragón o un hada o un ser muy poderoso.
Malleus: ¿Por qué tenía...que terminar así?
Se quitó la almohada de la cara para mirar detenidamente la pared de fina piedra que era adornada por varias gárgolas. No estaba dormido, estaba más que despierto y un ruido le erizó la piel levantándose en posición de ataque con sus ojos brillantes de color verde, ¿Quién se atrevía a entrar a su habitación? ¿Una mujer? ¿De dónde salió? La puerta estaba cerrada y su habitación estaba en lo alto. Su alerta pasó a preocupación al ver que un charco de sangre se extendía alrededor de ella pero se llevó una sorpresa aún mayor...¿Era ella? ¿Su amada había regresado? Tenía el mismo rostro aunque entre tanta sangre era difícil distinguir ciertos rasgos.
Malleus: ¿Quién te...hizo ésto?
Fue lo único que salió de sus labios mientras su magia se extendía en todo el cuerpo de aquella humana que había aparecido de la nada. Era diferente y al mismo tiempo igual a su prometida. Las heridas comenzaron a sanar poco a poco y aquél charco de sangre desapareció. La tomó entre sus brazos para verla con más atención.
No. No era ella, pero el fae seguía aferrado a creer que esa mujer desconocida era su prometida que había vuelto de la muerte para estar con él.