🎀. ᴄᴀᴘɪ́ᴛᴜʟᴏ ᴜ́ɴɪᴄᴏ 🎀✨
ʟᴀʙɪᴏs ʀᴏᴊᴏs ᴄᴏᴍᴏ ғʀᴜᴛsɪ ᴅᴇ
ᴄᴇʀᴠᴇᴢᴀ.
🎀 · · ────── ·ʚ 🎀 ɞ· ─────── · · 🎀
Era extraño.
No había otro pensamiento que se le viniera a la cabeza.
El día comenzó normal como cualquier otro, Izuku yendo a buscarlo para ir a la escuela, cumplir con su horario de clases, sobre salir entre las materias más fáciles/difíciles, rechazar una que otra confesión de un alfa/beta de su edad o mayor, almorzar con Izuku, volver a casa juntos, y pasar el resta del día juntos.
Era normal entré ellos.
La madre Izuku, Inko, la cuál consideró como una segunda madre (más amorosa) trabaja de enfermera en el hospital del área y siempre estaba ocupada, haciendo así que Izuku desde nuestra niñez un chico responsable de si mismo, nuestras madre son amigas desde la secundaria, por lo cual al graduarse de la universidad con carreras distintas volvieron a encontrarse tiempo después.
Desgraciadamente para Inko y su esposo, el padre de Izuku murió en un accidente automovilístico, ella se encontraba con el, y estuvo inconsciente al rededor de una semana, cuando despertó, recibió dos noticias que le cambiaron la vida, había perdido a su esposo, y estaba embarazada tenía casi un mes para ser exactos.
Al comienzo todo fue difícil para ella.
Pero gracias a la ayuda que mi madre le ofreció todo término bien.
Izuku nació un tiempo después, desde pequeño era un tanto... Energético?
Y con el paso de unos, nací yo.
Prácticamente, Izuku esta conmigo desde que nací, de hecho el estuvo en mi bautizo.
Siendo uno de los más felices por mi llegada al mundo.
Habían crecido juntos.
Haciendo cualquier cosa juntos desde pequeños, jugar, cocinar, comer, dormir, bañarse, y muchas cosas más.
Crecieron casi a la par, pues el pecoso era cuatro años mayor que el, pero eso no los detuvo de volverse mejores amigos.
Prácticamente, hermanos.
Con el pasar de los años, ambos habían desarrollado diferentes gustos, pero había uno que no se le quitaba a ninguno de los dos, y era el ser amigos.
Claro que, no todo es como se ve.
Tanto como Izuku y Katsuki, tenían crecer, y en ese procesó.
Al menos uno de ellos fue consiente de los cambios físicos del otro.
Sintiéndose atraído por la belleza y actitud confiada del otro.
Pero sin poder hacérselo saber, manteniendo sus sentimientos encerrados en lo más profundo de su corazón. Sabiendo que no podría resistirse en algún momento.
Y era eso lo que los había traído a como estaban ahora.
Ambos mejores amigos, se encontraban juntos, comúnmente como todos los días. Esta vez en la casa del mayor.
Quién estaba tranquilamente jugando una partida online de Mario-karts, mientras escuchaba los lloriqueos y quejas del menor, como todas las veces que tenía una cita, teniendo un final horrible y desastroso.
Discutiendo sobre el mismo problema de todas la demás vez.
"No puede besarlo."
"Me puse nervioso... "
" Apenas me dió un pico y terminé con la boca llena de saliva."
"Le apestaba la boca"
"Me tomo la cara de manera brusca."
"No puede corresponder a su beso... "
Sí, siempre lo mismo, su pequeño amigo, no sabía besar.
Solo ambos sabían el porque de aquello.
Pero tampoco era como para poder crearle una especie de trauma al menor.
O eso pensaba el mayor de los dos.
Katsuki había sido besado a la fuerza, había sido cuando tenía doce. Un chico de dieciséis se le había declarado en ese entonces, pero en ese momento el rubio no está interesado en nada de eso. El no quería un novio, el solo quería tener más amigos y ser invitado a fiestas para comer.
Pero claro que el imbécil no se lo tomó muy bien, ni tampoco sabía que kast tenía tan sólo doce, lo había acorralado contra una pared obligándolo a besarlo, metiendo su lengua en la boca del menor dejándolo todo baboseado y tembloroso al no saber cómo reaccionar, si no hubiera sido porque uno de los amigos del pecoso vivía en la zona, estaba seguro de que el idiota habria efecto más que "besarle".
Katsuki a diferencia de otros omegas de su edad para ese entonces, ya se había desarrollado de manera temprana, y todo se debía a que en la familia de su padre los omega tendían a desarrollarse de manera prematura.
A diferencia de los demás que comenzaban a los doce, el se desarrolló a los nueve.
Teniendo su primer ciclo.
A diferencia de las omegas, y betas que pasaban por eso de manera menstrual, común mente siendo sangre lo que su cuerpo expulsa.
Los omegas masculino, pasaban por lo mismo, la diferencia, es que al no poseer lo genitales femeninos, estos en vez de sangre, expulsaba lubricante, el cuál se generaba después de sus celos o incluso antes.
Es decir, que después de su celos común mente de dos a tres días, unas semanas después tenía su "ciclo menstrual"
Gracias a eso, el cuerpo de katsuki, había empezado con los cambios comunes en algunos omegas masculino, como el leve crecimiento de los pechos, la definición de su cintura y el ensanchamiento de cadera.
El omega tenía el cuerpo que muchas querrían tener desde su desarrollo.
Claro que para el omega ese cambio fue molesto y doloroso.
Desgraciadamente para el, además de que la duración de su ciclo era de una semana, le venía con cólicos, recuerda como había sido la segunda vez que le llegó, los dolores eran tan fuertes e insoportables que lo único que hacia era llorar abrazado a su almohada.
En eso días Izuku era el único que lo entendía y podía soportarlo.
El mayor solía dejarle algunos de sus suéteres, perfumaba sus almohadas con su dulce aroma a menta, le cocinaba todo lo que tenía de antojó, lo consentía comprando le sus dulces favoritos, y algunas veces en las que más le afectaba su ciclo, teniendo como síntomas; dolor de cabeza, cólicos, hinchazón en sus pies y pechos, náuseas, y un extraño dolor en sus caderas.
Izuku simplemente se quedaba con el en su nido, la mayoría del tiempo recostado encima del mayor sentado en su regazo, mientras el mayor lo llenaba de palabras bonitas, y mimos, mientras le daba unos raros, pero muy útiles masajes que vió en alguna parte para el dolor de vientre del menor.
Y hablando del ciclo del menor, sabía gracias a las fechas y humor del otro de que este estaba a algunos días de llegar, o incluso podría comenzar hoy.
Lo notaba por la manera tan tosca, y enojada de hablar del menor, el como juntaba sus piernas, y la manera cojeante en su caminar.
Mientras el mayor pensaba en que le gustaría de postre al menor por estar en sus días, este se encontraba lloriqueando mientras soltaba maldiciones al aire, por no saber cómo dar un beso.
- Ahg... Es que, simplemente no puedo.... -
Katsuki se encontraba sentado en la cama del mayor enrollado en el edredón de este, mientras se comían un bote de helado de cerezas con leche condensada. Le gustaban las cosas dulces y amaba el picante.
Izuku había decidido pausar el juego al escuchar ahora los pequeños gimoteos del menor, dirigiendo su vista hacía el, sintiéndose mal por ver las pequeñas lágrimas acumuladas en los hermosos ojos rubí del menor. Si, sin duda alguna su ciclo esta vez se adelantaría.
- No tienes que sentirte mal por eso kats, nadie te esta presionando a que tengas que corresponder un beso. -
Intento animar al menor, dándose la vuelta en su dirección aún sentado en su silla gamer. Ahora viendo a la perfección al menor.
- Es que tu no lo entiendes... - dijo el menor llevándose una gran cucharada de helado a la boca, y tragar, ahora apuntado hacía al mayor con su cucharilla - Tu ya te has besado a medio barrio, y ni hablar de las de tu curso. -
- Tampoco es como para que exageres, ¿sabes? -
- ¿Exagerar en que?, si es la verdad, te has besado con tantas personas, que ya perdí la cuenta... -
- Umm, recuerda que la mayoría de esos besos eran por retos de los chicos. -
- Sí, pero eso no quita que ya lo hayas hechos, además de que seas muy bueno en ello... -
- ¿que? -
Parpadeo confundido el mayor, ¿como es que el menor sabía de lo "bien" que besaba?
- Sí, la chica esta.... Umm - dijo el menor, haciendo un gesto pensativo, viendo hacía su bote de helado, pesando en el nombre de la chica, y es que no podían culparlo, el mayor era todo un casanova, además de popular en su universidad y curso. Siempre, había una nueva chica, o como el solía llamarlas, las nuevas víctimas que cayeron en el encanto del mayor, no había pasado mucho desde que el mayor estuviese soltero, porque unas de sus "novia oficiales" lo acusó de serle infiel, paso al menos una semana tratando de sacarle información al mayor por eso, ya que el estaba 100% seguro, de que aquello era falso, podía jurar, que esta vez Izuku si iba enserio con aquella chica pelinegra, así no entendía, porque la chica lo había dejado y hecho aquella acusación, recordando al fin a una chica rubia. - Creo que era una tal, Melissa o Himiko..., no lo recuerdo muy bien, pero se me acercaron de una manera tan ridícula, diciendo me lo bueno que eras besando, y bueno, gracias al cielo, no me dijieron en que otra cosa eras muy bueno... -
Esta vez hablo apartando la mirada del mayor con un pequeño sonrojo en sus mejillas, después de todo, Izuku ya era mayor de edad, y sabía por el mismo, que iba comenzado a relacionarse íntimamente con otros desde los diecisiete, en ese momento el tenía trece. Era obvio que el mayor no iba ser un virgen toda su vida, pero recuerda haber sentido una especie de dolor en el pecho, pero después supo que era porque su celo se había adelantado. Así no lo le dio muchas vueltas al asunto.
Mientras tanto, el mayor podía sentir como una vena saltaba en su cien, le parecía infantil e inmaduro que una de las dos chicas en cuanto había visto a Katsuki, se acercará a el con la sola intención de decirle aquello, tendría que hablar seriamente con ambas. Suspiro tratando de calmar las ganas que tenía de estrangular a ambas chicas. Sabía gracias a sus amigos, que la mayoría en su curso, malinterpretaban su relación con el menor, incluso, hubo una vez en que tanto Iida como Kirishima, le reprocharon, lo "regañaron", por ser infiel a Katsuki, claro, que cuando supieron que tan sólo era su amigo, desde que estaban en pañales, literal y metafóricamente, de disculparon con el, por eso estaban la mayoría del tiempo juntos. Sabía que no habían muchos que supieran quien era el menor en su vida, después de todo, si, sabía que Katsuki no se veía de la edad que aparenta, pero eso no le quitaba la edad que en realidad tenía, aun le faltaba mucho por ver y disfrutar de su adolescencia, y hasta ahora, lo único que parecía realmente afectarlos era el hecho de que no sabía besar.
Lo cual, le parecía tierno y a la vez gracioso, era tan sólo juntar tu boca con al de alguien más y dejarse llevar, nada muy difícil o complicado, pero este siempre se complicaba pensando en que lo podría hacer mal, aún era muy inocente, y también un poco inseguro, y no lo culpaba.
A el menor, aun que no lo parezca, le gustaban mucho los mimos, las palabras dulces, los besos en las mejillas, nariz, y especialmente en las orejas, resulta ser que Katsuki es muy sensible, por lo cual es muy respectivo a cualquier rose de sus labios en el rostro ajeno, río un poco al recordar la primera vez que le dió un beso en la mejilla, este apenas estaba cumplido cinco años, y su madre le digo que cuando le diera el regaló le diera un beso en la mejilla, a manera de saludó.
Recuerda a ver visto como sus encantadores ojos rubí brillaron. Y un poco confundido y avergonzado, le pidió que lo volviera hacer, y luego otra, y una más. Terminó perdiendo la cuenta de cuantas veces beso sus pequeñas y suaves mejillas, convirtiéndose ahora en algo normal entre ambos.
Algo normal para Katsuki.
Salió de sus recuerdos, para ver al menor en frente de el, quien veía con una mueca triste a el bote de helado.
Rio un poco tratando de cambiar el ánimo del menor quien al escucharlo, quitó su vista del helado para verlo a el, el mayor simplemente se recosto en su silla cruzándose de brazos y sonríendole comprensivo.
- No tengo ni idea de que te podrían haber dicho alguna de ellas, pero, no creo que bese tan bien, simplemente lo hago y ya, no hay ningún truco, - Katsuki lo veía con curiosidad, tratando de entender al mayor, - solo deja que pase. -
- ... Ya lo intente... Pero, aun me siento inseguro... ¿Y si lo hago mal? , y luego se lo dice a alguien yo- -
- Basta, kats, eso no va a pasar, simplemente dejá que todo se de solo - volvió a sonreírle el mayor.
- Umm... -
Katsuki simplemente asintió aún inseguro de si mismo. He izuku lo noto. Pensando en algo gracioso o sarcástico para decir.
- Oh vamos, lo harás bien, y si tanto te preocupa hacerlo mal, o que alguien lo divulgue con los demás, pues, practica conmigo, después de todo, como mi padre, soy una tumba. - y riendose de su propio chiste el mayor vió como los ojos del menor brillaban, que dando un poco confundido por eso, normalmente katsuki era el que hacía y se reía de sus chiste de humor negro sobre su difunto padre.
- ¿Enserio? - pregunto con una pequeña sensación de esperanza al escuchar al mayor, y es que, ¿como no se le ocurrió antes?, Izuku sabía cómo besar, y el no le diría a nadie, pues cualquier cosa que se tratase de el, el mayor nunca lo comentaba con sus amigos ni con los padre ambos, Izuku era el candidato perfecto para que le enseñase a como besar.
- ¿Enserio que? -
- ¿Enserio me enseñarías a besar? - las mejillas de Katsuki estaban levemente sonrojas por la vergüenza y emoción de por fin poder aprender a besar.
He Izuku no cabía en su sorpresa. Lo que había dicho, obviamente era en broma, no creo que Katsuki se lo iba a tomar, en serio.
Le iba a decir que no, no podía, ni debía besarlo.
Pero.
Al ver la mirada llena de ilusión del menor, algo en su interior se sacudió con fuerza, por un momento sintió como su corazón se había detenido para volver a latir en un ritmo más acelerado.
El nunca se había negado a nada cuando se trataba del menor.
Así que, tentado un poco las aguas, le preguntó.
- ¿Estas seguro?, recuerda que soy mayor que tu, y no es como si quisiera ir a la cárcel, y que, somos casi como hermanos. -
Dijo tratando de hacerlo entrar en razón.
Si cruzaba esa línea invisible, que el mismo se había impuesto cuando tenía catorce años, sabía que sería muy difícil salir de ahí.
- Completamente, idiota, además, ¿que son cuatro años más?, mi madre le lleva casi diez años a mi padre si no mal recuerdo, y mira, aquí estoy yo, y por lo otro... Verdaderamente, no somos hermanos, ¿entonces? -
Sin duda alguna, para el mayor, a ver escuchado aquello fue la tarjeta verde que estuvo esperando desde hace mucho tiempo, pero, ahora se encontraba dudando.
Katsuki solo quería aprender a besar.
Pero.
Había querido eso desde hace mucho tiempo.
Sabía que no había posiblidad de que el menor lo viera de otra forma que no fuese de mejor amigos o como su hermano mayor.
Pero.
Al menos podría tener un beso de eso labios que tanto deseaba, aunque ahora eso estuviese mal.
- De acuerdo, te enseñare. -
Apenas y había terminado de decir aquello, y el menor se le había venido encima diciéndole que era su idiota favorito.
"¿En que me metí?"
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Izuku intentaba desde hace más de diez minutos el no reírse del menor, mientras esté se retorcía de frustración en la cama, mientras que el bebía un agua con sabor a limón.
Se había ido a cepillarse la boca, por petición del menor, también por su propia voluntad, los primeros cinco minutos, el menor solo se había dedicado a reírse nervioso en frente de el.
Ahora lo veía tendiendo en su cama boca abajo, diciendo todo tipo de maldiciones, mientras hundía su cara en una de la almohadas.
El solo se dedicaba a verlo con una sonrisa en rostro, sin decir nada, sabía que estaba a nada de tener su ciclo, obviamente no quería echarse a la bestia encima.
- No puedo... -
Lo escucho decir con su voz siendo amortiguada por su almohada y las múltiples sábanas en su cama, el menor acostumbraba hacer sus nidos en cualquier lugar de su habitación, la última vez hizo uno en su armario, un se preguntaba; ¿como es que entró allí?
- Si puedes... Ven, deja que yo lo haga. -
- Umm -
Viendo como el menor se enderezaba sentándose con las piernas cruzadas, en posición de mariposa. Se acercó un poca más al menor, viendo la expresión avergonzada de éste.
Katsuki sintió un pequeño cosquilleo en todo su cuerpo, en cuanto la mano del mayor tocó una de sus mejillas, sintiendo el pulgar de este darle pequeñas caricias a su mejilla, y acomodando uno de sus mechones en su oreja derecha, mandándole una sensación agradable a sus nervios.
Claro que no duró mucho, en cuanto sintió los labios de Izuku contra los suyos, de una manera un tanto brusca y.... Necesitada?
No hizo nada, su corazón latía muy rápido, y quería corresponder a ese beso.
Pero no hizo nada, no se movió, y veía como Izuku tenía sus ojos cerrados, sintiendo sus suaves labios moverse contra los suyos.
Se estremeció, en cuanto escucho un suspiro/gruñido lleno de frustración. Viendo como se alejaba de el y habría sus hermosos ojos jade, con el entre cejó levemente fruncido.
- Esto... Esto no está funcionando... -
El menor simplemente apartó su mirada sintiéndose culpable por no poder hacer algo tan simple.
Sintiendo un revoltijo en su estómago para nada lindo, náuseas, y unas tremendas ganas de llorar.
- hey... No es tu culpa... - intento animar al menor.
- Te dije que no puedo... -
Dijo ahora sintiendo como sus mejillas se humedecian, gracias a las lágrimas que empezaban a salirse de sus ojos.
"No sirvo para esto."
- Tranquilo, no es tu culpa. -
Insistió el mayor.
Katsuki pudo sentir como estaba siendo acunado entre los brazos del mayor, apoyando su cabeza en el pecho de este, mientras aspiraba ese aroma mentolado que tanto le gustaba, escuchado las dulces palabras de Izuku, diciendo que todo estaba bien, y que no tenía que sentirse mal por algo tan simple.
En cuanto logró calmarse, volvió su vista a los jade del mayor, que lo veían con una expresión comprensiva y con una pequeña sonrisa en sus labios.
Sintiendo de nuevo sus suaves manos sostener su rostro, quitando las lágrimas un tanto secas que quedaba en su rostro, sintió de nuevo ese revoloteo en sus estómago y una inmensas ganas de sonreír, sus mejillas se sentían calientes.
"¿Qué me pasa?"
- Voy hacer yo quien llevé el control en el beso, ¿okey? - el simplemente asintió, aún viéndolo a los ojos. - Primero, tienes que cerrar los ojos, se siente raro que los tengas abiertos mientras te beso. -
Volvió a asistir, sintiendo aún las mariposas en su estómago.
- Segundo, respira hondo y tranquilo por la nariz, tus labios pueden estar arriba o abajo, depende que como tu lo quieras - mientras le decía aquellos empezó a esparcir pequeños besos en todo su rostro, tratando de distraerlo un poco. -
Relájate... -
A Katsuki le gustaban los besos en todo su rostro.
Podía sentirlo temblar levemente bajo su toque.
Pero al mismo tiempo, veía como funcionaba, pues a pesar sus temblores, este respiraba tranquilo y se veía tranquilo.
Y lo estaba, los besos del mayor siempre le gustaron, se sentían tan bien y cálidos cada vez que sus labios se posaban en sus mejillas, nariz, frente, orejeras y debes en cuando, en su cuello.
Se sentía tan bien, que no podía pensar en nada a su alrededor, que no fuera en el.
Quería tanto a Izuku.
Veía como el mayor volvía ha acercarse a su rostro de manera lenta, viendo directamente a sus labios. Se sintió como si le hubiesen hechado un balde de agua helada en la cabeza, cuando sintió los suaves labios del mayor contra los suyos.
Solo fue un rose.
Suspiro entre sus labios, tragando grueso.
Cerró sus ojos, devolviéndole el pequeño pero encantador rose en sus labios. Comenzando así una pequeña pelea de piquitos, colocando sus temblorosas manos en el pecho del mayor.
Oyendo lo suspirar y reír satisfecho, mientras le devolvía los piquitos.
Las mano de Izuku que aun se encontraban en su rostro manteniéndolo serca cada vez que intentaba alejarse demasiado.
Los pequeños besos no se detenían, sintiendo ambos un pequeño y maravilloso calorcito crecer en sus corazones, junto con sus fuertes latidos.
Y finalmente.
Fue solo uno.
Katsuki se había detenido, ahora sintiendo sus manos temblar mientras se acomodaba en el regazo del mayor enredando sus manos en el cuello de este, y todo eso sin abrir sus ojos, ni despegar sus labios contra los del mayor, sintiendo también como una de sus manos descendía por su cuerpo deteniéndose en su cintura, ahora presionando lo contra su cuerpo.
Volvió a suspirar.
Para abrir un poco boca, dándole paso a la lengua del mayor en su boca. Sintiendo todo su cuerpo vibrar por el contacto de la lengua contraria, sintiendo como esta entraba lenta y cuidadosamente en su boca jugando suavemente con su lengua.
Y finalmente, correspondió al beso.
Se dejó llevar, gracias a las caricias dadas hacía un costado de su cuerpo.
Cuando su lengua se encontró con la de Izuku, lo sintió temblar levemente, y escuchándolo soltar un suspiro lleno de satisfacción.
Su manos que se encontraban el cuello del mayor, se aferraron a el como si su vida dependiera de ello. La mano del mayor que antes se encontraba en su mejilla, ahora estaba detrás de su cabeza, sintiendo las caricias en sus cabellos.
Sus lenguas se movían de manera lenta, pero mandándoles a ambos una gran cantidad de sensaciones y emociones tan fuerte de maneras descontroladas a sus cuerpos.
Katsuki soltaba pequeños jagueos debes en cuando, mientras que Izuku suspiraba llenó de gozo.
"Joder, se siente incluso mejor de lo que soñe..."
Los labios del menor tenían un sabor dulce, y eran muy suaves, y gracias al helado, toda su boca sabía a cerezas y leche condensada. Fácilmente podría volverse adictos a ellos, si no es que ya lo era.
El menor también pesaban lo mismo, los labios del mayor sabían muy bien, gracias al agua con sabor. Toda su boca tenía un delicioso sabor a limón.
Sentía su corazón latiendo como loco, las mariposas en su estómago parecían querer salir, y su cabeza daba vueltas por la maravillosa sensación de los labios del mayor contra los suyos.
Pero, todo lo bueno siempre tiene un final, y no siempre serían de nuestro gusto.
Así se sintió Izuku al tener que alejarse de eso dulces labios rojos como la cerezas, levemente hinchados por el largo y maravilloso beso que compartió con el menor, dejándole un delicioso sabor en su boca junto con un agradable cosquilleo en los labios, podía notar el leve brillo en estos por la saliva.
Quería besarlo otra vez.
Había caído en la tentación, cuando se prometió en que no iba hacerlo.
Mientras tanto, el menor tenía la cabeza hecha un lío, su corazón latía tan rápido que le dolía el pecho, las mariposas no se quedaban quietas, y trataba de mantener su respiración tranquila.
Sus labios picaban, sus mejillas ardían, su lengua la sentía entumecida.
Y solo podía en;
Quiera volverlo a besar.
En su mente solo se encontraba la imagen del mayor en frente de el.
Así que posó sus manos en las mejillas del mayor.
Viéndolo directamente a los ojos.
Juntando sus frentes, el mayor tenía ahora sus dos brazos alrededor de su cintura abrazandolo contra su cuerpo.
El jade y el carmesí, fundiéndose en la mirada del otro. Viendo en el contrario un extraño, pero encantador brillo en sus ojos.
Se sentía correcto.
Se sentían completos.
Y sin pensarlo mucho, el menor hablo.
- Apartir de ahora, solo me besaras a mí. -
Notando la mirada sorprendida del mayor, y sonrió malicioso y encantado al ver un pequeño sonrojo, y antes de darle tiempo de responder.
Lo beso.
Y el mayor no dudó en corresponder, dándole su respuesta a través de aquel nuevo beso.
Sintiendo esa calidez, seguridad, y cariño que solo sentía con el, y por el.
Lo amaba tanto.
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