Entre risas, cariños y cuchillas

Summary

Sam, un joven pelirojo de 18 años sufre varios problemas tales como, violencia doméstica, ansiedad, depresión y sobre todo, acoso de Lucinda, su mejor amigo Ethan, quien no tiene padre y su madre es alcohólica, será la persona que logré sacar aquel lado amable del pecoso, y olvidar lo problemas que aún se presentan en su mente.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

(Sam)


_bi bip_

_bi bip_


El molesto sonido de la alarma sonaba otro día más, lastimosamente, la apagué con rapidez para evitar que se despertarán mis padres o mi hermana, no quería tener que soportarlos o que arruinaran mi humor el último día de clases. Me levanté como cada mañana, caminando lentamente hacia el baño, intentando no caer al suelo por el mareo y dolor de cabeza que me había provocado ponerme de pie de manera tan apresurada, me miré por unos segundos al espejo y luego lavé mi rostro, el agua era algo tibia, pero no llegaba a tener la calidez que sentía en _sus manos_, nada lo tenía, solo el, y así debía de ser.


Al pasar media hora, ya me encontraba arreglado, sentado en el borde de la cama con aquella carta de sobre anaranjado sobre mis manos, no comprendo el porque del color, sabía bien que el amaba el verde, me lo dijo una tarde que pasamos juntos cuando hablábamos de nuestros ojos, recuerdo sus palabras como si las hubiera escrito con tu ta permanente en mi mente.


_"Me gusta el verde, me hace recordar a tus ojos"_


Una declaración de amor, las palabras de aquel chico me llevaron a hacerla, aún pensaba si debía de hacerlo el último día y arriesgarme a terminar con esa amistad que comenzó en segundo año del secundario, dependía de él, no me importa si no siente lo mismo que yo, pero que no lo sepa me hace sentir como si le mintiera de una manera inmensa. Partí de mi casa, no esperaba oír un "buenos días" o "ten un grandioso día" solo quería silencio al estar con esas personas, mis padres, tomé el micro y me senté en uno de los asientos junto a la ventana, en los cuales no suelen molestarte para pedir lugar.


_- Buenos días Samy._


Un escalofrío recorrió casi todo mi cuerpo al sentir su mano sobre mi espalda, su voz familiar que no quería volver a oír, y el asqueroso perfume que siempre usaba.


_- Buenos días Lucinda, es un gusto verte de nuevo.- mentí, nunca era de mi agrado estar cerca de aquella rubia estúpida, sobre todo desde el festival de primavera._


Luego de eso no volví a oírla, quizá por la mirada de odio que le dí antes de llegar, o tal vez mi mente bloqueó su voz para evitar estallar. Toqué el timbre de la puerta, y antes de bajar, una fresca brisa de verano acariciaba mis mejillas, mis ojos parpadeaban disfrutando cada olor en el aire, la lluvia de hace unas horas, más facturas de Melody, la vendedora, y la alegría, _mi alegría_, la cuál despertó al ver aquellos ojos café que esperaban mi llegada.