Glicinas
Los Cullen estaban de vuelta en Forks luego de casi un año afuera. Carlisle había sido recibido de vuelta en el hospital, agradecidos por su reintegración. Esme parecía más que feliz por regresar, y es que no era un secreto que la casa en Forks era su lugar favorito. La ciudad casi había sido hecha para ellos, siempre nublada y fría. Podían salir a caminar por el día mientras el cielo estuviera oscuro y con pronostico de lluvia.
Muchas cosas habían pasado para la familia, quienes se habían ido por el bien de Bella y regresado por el bien de Edward, quien había estado al borde de cometer una locura. Desde que el hijo de los Cullen conoció a Isabella, la hija del jefe de policías Swan, se podría decir que había caído en un estado de limerencia.
La principal preocupación de la familia era que la chica era humana, pero luego de ver el amor que Edward mantenía por ella, dispuesto a morir por un malentendido, decidieron hacer lo mejor para él. Entonces todos volvieron a Forks y aceptaron la decisión de Bella de convertirse en vampiro luego de graduarse.
La chica también había pasado por mucho, pero persistía en su amor tanto como Edward. Ella era su felicidad, y no le quitarían eso a su hijo.
Los demás Cullen también habían aceptado la relación, aunque Rosalie aún creía que todo eso era una mala idea. Ella siempre se había mostrado más molesta que el resto, junto a Jasper, pero incluso él había logrado entender y tolerar el lazo que su hermano había hecho con Bella. Esto, sobre todo, cuando se mantuvo lejos en Cornell estudiando filosofía. Su aceptación había aumentado cuando Bella decidió que lo mejor para todos, y porque ella así lo quería, era convertirse en vampiro.
Actualmente, Jasper se encontraba solo en casa. El amor inundaba a la familia, desde Esme y Carlisle hasta Rosalie y Emmett, quienes habían salido por separado. Edward estaba con Bella (como siempre) y Alice había salido a algún lugar.
Cerrando el libro en sus manos, el vampiro rubio miel de mirada dorada piensa en salir a cazar, quizás, pero era menos divertido sin sus hermanos. Emmett siempre había estado con Rosalie desde que los conoció, pero Edward había sido tan solitario como él y Alice en un sentido romántico. Ahora que Edward había conocido a Isabella, y la misma Alice pasaba más tiempo con ella, Jasper se sentía algo solitario. Eso le hacía pensar en sus días luego de huir de las guerras vampíricas, donde estaba solo y torturado por sus pensamientos.
Ya no era así, en absoluto, incluso al fin había dominado su sed por la sangre al igual que el resto de su familia. Ya no se sentía como "el más débil", pero ahora era "el más solitario" o al menos así lo veía Carlisle.
Carlisle, quien había creído que, como Emmett y Rosalie, habría una relación entre Alice y él, pero ninguno de los dos podía verse como más que hermanos, como había sucedido entre Rosalie y Edward. Carlisle era un buen padre y un médico excepcional, pero no era cupido.
Jasper prefirió seguir leyendo, poesía esta vez. Se había cansado un poco de los libros de filosofía luego de leerlos mientras estudiaba.
Algunos minutos pasaron hasta que la nariz del único Cullen en casa, atrapó un olor extrañamente familiar que no debería estar allí.
Levantándose del mueble de la sala, se acerca al ventanal y ve hacia afuera, buscando algún movimiento entre la oscuridad. Sin embargo, lo único que percibe es el auto de Carlisle acercarse a la casa.
Alice es la primera que sale del vehículo cuando estaciona, viendo a Jasper recibirla en la entrada.
—Alguien viene. —es lo primero que ella dice cuando llega al lado de su hermano. Carlisle y Esme vienen detrás de ella y todos entran a la casa.
Carlisle, el líder del clan, le explica a Jasper que Alice les llamó avisándole de la llegada de un invitado inesperado. Frunciendo el ceño, Jasper pregunta si es alguien de los Vulturi, pero Alice responde diciendo que no lo sabe, que la visión fue muy borrosa, como si la persona hubiera tomado la decisión de llegar allí de forma repentina.
Entonces la puerta suena. Tres toques delicados y Carlisle es quien abre, siendo recibido por una sonrisa de colmillos y ojos rojos carmesí. Es obvio que es un vampiro como ellos.
—Buenas noches, ¿esta Jasper en casa? —la voz es suave, tiene un acento pronunciado y Jasper lo reconoce de inmediato. Esa voz, inconfundible sin importar cuantos años hayan pasado, es acompañada del dulce olor de flores de glicinas.
Jasper se acerca a la puerta en un parpadeo, donde Carlisle le da espacio para que vea a la persona que acaba de llegar. Es un adolescente, o eso se podría decir por su apariencia, pero la verdad es otra. Es bajo, tanto como la misma Alice, y tiene el cabello desordenado en ondas largas que llegan a sus mejillas. El color es nuevo para Jasper (blanco con puntas grises) pero la cara que ve es la misma.
—¡Jasper! —el pequeño chico se lanza en su dirección, abrazándolo fuertemente. La cara de esta persona esta contra su pecho, y Jasper puede oler el dulce y empalagoso olor a vainilla que llena su nariz. —Cuanto tiempo sin verte, Chelovek voyny. —dice en un ruso perfecto.
•(Hombre de guerra.)
—Lo mismo digo. —Whitlock sonríe tenue, correspondiendo el abrazo luego de la sorpresa inicial. —Little fighter. —y nadie pasa desapercibido el acento sureño natural que Jasper jamás usaba con ellos.
•(Pequeño luchador.)
Los tres integrantes de los Cullen que ven la escena, se quedan sin palabras. Conocen a Jasper desde hace años, y con la familia se muestra menos frío y correcto de como luce siempre, pero el momento entre esos dos parece diferente. Hace lucir a Jasper diferente. Esta relajado, contrario a como siempre luce alerta. Y la sonrisa, totalmente suelta y genuina, no es para nada forzada, pero es un poco nostálgica.
—Texas, no sabes cuantas cosas debo contarte. Estos últimos sesenta y nueve años han pasado volando. —el desconocido para los Cullen a la distancia, dice con el acento pronunciado, sonriendo a Jasper con colmillos filosos.
Carlisle decide intervenir. —¿Qué tal si conversamos en la sala? —ofrece con una sonrisa cordial, señalando el camino hacia el lugar. Ahora sabe que el chico conoce a Jasper, pero debe preguntar si hay alguna razón en especial por la que este allí.
—¿Quién eres? —una voz se escucha desde la puerta, y Jasper ve que son Rosalie y Emmett, y Edward y Bella también están allí. Al parecer Alice llamó a todos.