Un encantador Dios Cap 1
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Pequeños jadeos salían de los labios de Xie Lian, este estaba frotando un paño húmedo contra el suelo. Estaba muy esmerado en limpiar aquella mancha que se encontraba dentro de su pequeño santuario Puji.
Una agradable brisa llenó aquel lugar el cuál amenazaba con caerse en menos de siete días. Junto con la brisa, unos pasos tranquilos y sigilosos se detuvieron detrás de Xie Lian. Aparentemente, ya sabía de quién provenían aquellos pasos, por lo que sonrió para sí mismo alzando su cabeza para toparse con el apuesto rostro de San Lang. Si, definitivamente era el rostro de San Lang. Al parecer, Hua Cheng quería jugarle alguna broma. Por lo cual Xie Lian le siguió la corriente.
-San Lang... No creí que me mostrarías esa máscara otra vez, me trae recuerdos.
Xie Lian se incorporó y tomando asiento en la chillona silla soltó un suspiro de cansancio.
San Lang por su parte, se quedó de pie mirando en silencio al Xie Lian cansado y dijo; -Gege, me alegra que no haya olvidado mi rostro.
Algo confundido, Xie Lian sonrió mirando a San Lang. Era obvio que no iba a olvidarlo, ya que la mayoría del tiempo la pasaba con este. Claro, en su verdadera apariencia.
- Ah, Dejemos las bromas San Lang, no se me da bien seguir el juego.
Ahora el confundido era San Lang, este entendió que su manera de aparecer en si era rara, ahora le tocaba presentarse correctamente.
-Perdóneme por no explicarle la situación a mi Gege. Pero-...
¡Bam! La pequeña puerta del santuario Puji se abrió de par en par. Xie Lian se sobresaltó obligándose a ponerse de pie. El humo espeso impedía que viese quien había provocado semejante barbaridad, a lo que Xie Lian entrecerró sus ojos solo para ver una figura alta e imponente posarse dentro del lugar. Casi creía que fuera San Lang, pues el mismo estaba detrás de él.
Pero para su sorpresa si era el mismísimo San Lang, pero esta vez mantenía su verdadera apariencia.
Con unos pocos pasos se acercó a Xie Lian, lo tomò del brazo firme y suavemente y lo atrajo hacia sí mismo.
-Gege, aléjese de esta cosa.
El que había hablado esta vez era Hua Cheng, estaba sosteniendo firmemente la cintura de Xie Lian mientras no apartaba la mirada de su mismo ''yo'' que había usado hace tiempo.
Como era de esperarse, Xie Lian no entendía que demonios estaba pasando. Y como si Hua Cheng lo entendiera diò un salto hacia atrás saliendo así del santuario.
Ahora que se encontraba algo alejado, Hua Cheng dejó que Xie Lian pusiera sus pies en la tierra.
-Gege, perdóneme por aparecer así, su puerta está floja. Me asegurarè de arreglarlo para usted más tarde.
Dicho esto, Xie Lian no esperaba aquella respuesta. Sin embargo, agradeció la amabilidad de San... Hua Cheng. Si, ahora tenía que llamarle así para evitar problemas por el momento.
-Realmente eres un animal salvaje. No sabes siquiera cómo comportarte delante de nuestro Gege.
Esa voz más animada y suave provino del personaje que se encontraba dentro del santuario; San Lang. Este observó la puerta y con un poco de presión esta volvió a su estado original.
Así como se había descrito, San Lang volvió la puerta de Xie Lian a su estado original. Mostrándose más amable y caballeroso delante de este. Hua Cheng solo chasqueó la lengua como signo de pura molestia.
Si para Xie Lian era algo bueno, para Hua Cheng era todo lo contrario. Sabiendo que es él mismo quien estaba ahí viéndose ''genial'' Eso le hacía ver que Xie Lian quería más a la forma de San Lang que la verdadera de Hua Cheng.
Finalmente, Xie Lian quería una explicación que justificara las actuaciones del mismo Rey demonio. En este caso, Reyes. Con un suspiro se acercó a San Lang y detrás de él Hua Cheng no se alejó ni un segundo, lo que provocó que todos se miraran entre si con un silencio incómodo.
-Um, San... Hua...
A este paso, Xie Lian sentía confusión extrema al no saber ni siquiera el mismo a quien se estaba dirigiendo. Pero el foco de su pequeña cabeza se había encendido para resolver su pequeña pelea con su interior.
-Bueno, San Lang y Hua Cheng...
Mencionó apuntando a cada uno con sus nombres ''Reales'' pues, en sí, Xie Lian llamaba a Hua Cheng ''San Lang'' Pero ahora tenía que usar su verdadero nombre para dirigirse a él sin que la otra personalidad llamada ''San Lang'' se sintiera ofendida.
Era algo complicado, pero fácil de entender, Xie Lian llamaría a Hua Cheng a su verdadero ser, y a San Lang le llamaría a sí mismo.
A todo esto, Xie Lian sonrió como si hubiera resuelto un rompecabezas o un ajedrez. Volvió a su cara seria y confundida en segundos preguntándole a los dos seres que estaban delante de él; -¿Me pueden explicar que está pasando?
San Lang sonrió deliberadamente para responder; -Gege, hoy es el día Wú xiànzhì.
Xie Lian no parecía entender muy bien el significado de la palabra ''Sin restricción'' ¿Que tenía que ver eso con lo otro? Hua Cheng notó la cara aún más confusa de Xie Lian a lo que él terminò de explicar correctamente.
- Ah, es cuando permites que uno de todos tus clones interactúe o actúe por su cuenta, el daño que recibe no daña al propietario del cuerpo real, los sentimientos del propietario pueden compartirse con el clon. Él es él y yo soy yo.
>>Después de que pase el día y el clon esté satisfecho con su ''día'' entonces va a volver a donde corresponde. A todo esto, te brindan poder espiritual.
Xie Lian había digerido todo mucho más rápido de lo que los otros dos creían, a lo que este lo tomò como un juego de ''Gemelos'' con actitudes y personalidades diferentes.
-Oh.
Fue lo único que salió de la boca de Xie Lian antes de alegrarse de la nada.
-¡Eso suena divertido!
Hua Cheng aplastó su mano derecha a su cabeza y San Lang se abalanzó a abrazar a Xie Lian para festejar con él.
-¡Gege! ¡Gege! Vayamos a la ciudad fantasma. ¡Hay muchas cosas que he querido mostrarte!
Con ese esmero y alegría, como si un niño quisiera mostrarle su mayor tesoro a alguien ''especial'' Xie Lian no pudo negarse ante San Lang.
En cuanto a lo que dijo Hua Cheng fue una respuesta más considerada; - Si Gege no quiere ir, no hay problema. Igual me quedaré aquí.
Xie Lian asintió con una sonrisa ligera en su rostro, como signo de agradecimiento por su consideración.
La ciudad fantasma no perdía su popularidad. Como siempre, estaba lleno de ruidosos comerciantes por donde sea que dirigías la mirada, mujeres con bastante maquillaje cantando y bailando por todas partes. Aunque Xie Lian había cruzado por el mismo lugar un par de veces, aún no podía ocultar el asombro que tenía cada vez que visitaba la cuidad.
Sin darse cuenta, ya habían llegado a su destino; La mansión del paraíso. El lugar donde el grandísimo Rey demonio descansaba o trabajaba.
Las grandes puertas se abrieron sin necesidad de que hubiese alguien para ayudar. El gran salón recibió a Xie Lian con música ligera y varias bailarinas en cada esquina del lugar. Pasaron por varios pasillos que contenían el color rojo por todas partes; lujosas telas color carmesí cubrían varios lugares que lo requerían. Las paredes contenían diseños exquisitos hechos del más puro oro, joyas, plata y piedras preciosas por cada rincón. Realmente era un deleite a la vista de los demás.
Al parecer, el lugar a donde se dirigían no era justamente lo acordado anteriormente. Era una habitación tan grande y espaciosa que podrían caber dos santuarios Puji sin ningún problema. Unas cuantas telas cubrían alrededor de la cama. Al parecer, Hua Cheng se preocupaba por tener todo lo necesario en su mansión.
Xie lian detuvo su paso y Hua Cheng le imitó. Al parecer, a Xie lian ya le parecía algo confusa la situación en la que estaba y algo nervioso soltó su pregunta.
-San Lang... ¿Dónde está lo que me querías mostrar?
San Lang parecía haber esperado esa pregunta toda su vida. Aunque quería parecer lo suficientemente serio y misterioso, simplemente no le salía con esa personalidad.
-Para que se abra la puerta secreta, ¡debes darme un beso!
Xie lian ni llegò a procesar bien lo que acababa de escuchar antes de ver como Hua Cheng sacaba a E'Ming de su lugar y apuntaba directamente al cuello de su ''Yo'' San Lang.
-Te estás pasando de la raya, ser miserable.
Bueno, llamarte ''Ser miserable'' es algo ¿Gracioso? ¿Triste? Xie lian no sabía qué hacer con ese par, y rápidamente descartó la idea de que lo que se suponía que debía ser divertido, resultó ser peor de lo que se podría imaginar.
Xie lian no sabía si reír o llorar.
San Lang sonrió egocéntricamente acortando la distancia entre E'Ming y su cuello provocando que un pequeño hilo rojo brotara de su lugar.
-¿Por qué no eres divertido? No veo que Gege rechazara la oferta, ¿vez?
Aunque parecía que estaba obligando a Xie lian, este lo viò como una broma, a lo que acepta sin dudar.
-Déjalo Hua Cheng, sólo será un beso en la mejilla. Algo normal...
Hua Cheng no parecía convencido al principio, pero luego relajò sus hombros tensados soltando un suspiro pesado.
-Será lo que Gege desee, pero con una condición.
Xie lian sonrió extendiendo las manos en signo de dudas; -¿Qué es lo que quieres?
Con un par de pasos, Hua Cheng se posò frente a Xie lian. Si estos fuesen del mismo tamaño, no habría duda de que sus labios chocaran casualmente.
-Quiero que Gege me bese a mi primero. Como si fuese una pelea de dos niños que no sabían compartir su ''comida'' Xie lian se petrificó ahí mismo. Besar a San Lang no le parecía muy complicado, pero besar al mismo Hua Cheng, el cuál lo habían hecho incontables veces con las excusas de ''ayudarse'' con problemas que lo requerían. Era algo vergonzoso.
-Entonces, ¿Gege?
Xie lian lo pensó un par de veces antes de tomar su decisión final.
-Lo haré, pero necesito tomar algo para quitar la tensión de mis hombros. Una botella de vino talvez ayude...
En realidad, Xie lian ocultaba un pequeño detalle, era que necesitaba nublar su mente con el alcohol para no pensar nada en absoluto, no quería que sus deseos más oscuros y perversos salieran a flote.
En un chasquido con los dedos, Hua Cheng diò un par de pasos para adelantarse a abrir la puerta. Del otro lado se encontraba una dama de servicio con el vino ya servido en tres copas plateadas. Hua Cheng se adelantó a pedir ''permiso'' antes de decir lo siguiente:
-Gege, déjeme ayudarle a tomarlo.
-Gra...-
Tomando la copa y tragando su contenido, Hua Cheng se acercó a Xie lian, lo tomò de su barbilla para alzarle la cabeza. Abrió suavemente los labios de Xie lian con los suyos y empezó a dejar caer todo el vino que se mantenía en su boca para la garganta de Xie lian.
El vino que se derramaba como cascada desde los labios de Xie lian hasta su cuello; Desde su cuello hasta su blanca túnica que, a su paso dejaba manchas rojizas por todo su pecho, dejó de fluir cuando Xie lian empezó a tragar el vino con dificultad.
Sus ojos estaban llorosos y su visión se encontraba borrosa, lo que le impedía a Xie lian ver la expresión que mantenía Hua Cheng en su rostro.
-Haa...
aquel jadeo lleno de desesperación y alivio por salir de los labios de Xie lian después de respirar, provocó que su ritmo cardiaco se acelerara instantáneamente.
Ahora, la cabeza del pequeño Xie lian empezaba a dar vueltas. Parecía que el alcohol ya estaba haciendo su trabajo. Sus pensamientos se volvían cada vez más borrosos y confusos, y su mirada que daba vueltas, trataba de aterrizar sobre el rostro de Hua Cheng sin éxito alguno.
Sin embargo, este no estaba del todo satisfecho con solo una copa de vino. A lo que mencionò lo siguiente dejando tanto a San Lang como a Hua Cheng perplejos por segundos; -No... es... suficiente...
Al parecer, su elección de palabras fue una invitación directa de necesitar más contacto con los labios de aquellos demonios que, por alguna razón provocaban placer en el interior de Xie lian.
Sin pensarlo dos veces, San Lang tomò una copa de vino para imitar lo que había hecho Hua Cheng hace unos minutos. Se acercó a Xie lian para tomarlo del cabello y, ligeramente tirándolo hacia atrás. Xie lian estaba más preparado así que abrió su boca, esperando que el contenido que se mantenía en la boca de San Lang fluyera en los labios de él.
Esta vez, Hua Cheng iba a impedir esto, pero fue detenido inmediatamente por Xie lian, a lo que este se mantuvo ahí, vigilando en silencio. Sólo San Lang sabía que sentimientos estaba teniendo Hua Cheng en aquellos momentos. El sentimiento de celos le estaba saliendo hasta por los poros, pero su apuesta cara de póker lo disimulaba muy bien.
A lo anterior, San Lang juntó sus labios suavemente con los de Xie lian mientras dejaba caer lentamente el vino en la boca de este. Xie lian manejó muy bien la situación, tragando rápidamente para seguir chupando más de los jugosos labios de San Lang.
Un repentino empuje giró la cara de Xie lian a dirección de Hua Cheng, y este lo besó rápidamente. Luego San Lang hizo lo mismo. Una... Dos... Tres...
A este punto Xie lian estaba mareado, sus labios ya hinchados chocaban a cada minuto con los de San Lang y Hua Cheng. Le absorbían, y mordisqueaban. Envuelto en todo ese placer, Xie lian solo podía mantener los ojos entrecerrados, su respiración agitada inundaba la habitación. El calor que soltaban los pesados jadeos de Xie lian envolvían a esos cuerpos fríos haciéndolos ser más cálidos y agradables al tacto.
No se sabía en qué momento Xie lian llegò a la gran cama de Hua Cheng, de lo que estaba consciente en ese momento era que esos dos demonios lo envolvían cada vez más en el placer y la lujuria; Mientras San Lang besuqueaba el largo cuello de Xie lian dejando hermosos pétalos de flor en cada rincón del lugar, Hua Cheng se preocupaba por retirar cada capa de la blanca túnica de Xie lian.
En el proceso de desnudarlo, se encontró con una pequeña masa apuntando desesperadamente hacia arriba. Al parecer, el amigo de Xie lian quería ser expuesto y saciado con algunas frotaciones.
Hua Cheng dominó sus sucios pensamientos para mirar al agitado Xie lian que cubría sus labios con una de sus manos para evitar soltar algunos jadeos. Un poco ansioso por ese acto de Xie Lian, Hua Cheng Fue cuidadoso con su siguiente pregunta;
-Gege, ¿Le permitiría a este San-... Hua Cheng escuchar los dulces sonidos que producen sus exquisitos labios?
Xie Lian no dejaba de ahogar esos pequeños jadeos que amenazaban con atravesar su brazo que los estaba conteniendo, y levemente negó con la cabeza algo avergonzado.
En esas situaciones, Xie Lian se avergonzaba más por soltar sus gemidos a que dos hombres lo estuvieran desalmando por completo. Exhibiendo los puntos que ni él mismo sabía que eran sensibles.
Aún envuelto por la borrachera, Xie Lian trataba de mantener la ''dignidad'' que él creía mantener.
San Lang sintió ese leve movimiento, a lo que alzó su vista hacia la cara de Xie Lian. Este retiró suavemente el brazo de Xie Lian para recostarlo al lado de la cama. Luego prosiguió besando el cuello de Xie Lian.
Al parecer, Xie Lian era bastante sensible en aquella área. Por lo cual era inevitable que este suprimiera sus gemidos. Cumpliendo con su acto, San Lang procedió a sonreír, lamió sus labios para besar los de Xie Lian y comentar lo siguiente;
- Gege no debería de sentir vergüenza de escucharse a sí mismo disfrutar de lo que está pasando en estos momentos. Así que, ¿Por qué no mejor disfruta ahora y luego si se acuerda..., Se arrepiente?
Al parecer, aquella propuesta fue muy buena, lo que provocó que Xie Lian titubeara por unos segundos antes de cambiar su cara de preocupación a una más relajada.
-Eso es, buen chico...
Hua Cheng comentó sonriente.
Xie Lian mordió ligeramente sus labios soltando un jadeo desesperado para luego decir lo que le estuvo molestando desde hace un par de minutos.
-Yo... Me duele ahí abajo...
Al parecer, tanto Hua Cheng como San Lang estaban esperando que el pequeño Gege fuera honesto con su cuerpo. Por lo que, con solo una mirada, ambos sabían lo que deberían de hacer.
* * *
-Haa... ¡Ah!
-Gege, si sigue apretando así, me dejará sin cabello.
Los fuertes jadeos de Xie Lian no contenían ni una pizca de intención de ser suprimidos. Mientras este se encontraba de pie al lado de la gran cama, era sostenido por dos demonios que se encontraban arrodillados; San Lang estaba detrás del mismo Xie Lian sosteniendo fuertemente el trasero de este, succionando y lamiendo la parte trasera del Dios Marcial. En cuanto a Hua Cheng, no había necesidad de explicar el porqué estaba adelante; Este mantenía el pequeño pene de su Gege en lo más profundo de su garganta, Chupando y lamiendo tortuosamente para seguir escuchando los gemidos de súplica de Xie Lian.
Todo el cuerpo de Xie Lian ya se encontraba completamente desnudo a estas alturas, por lo cual tanto San Lang como Hua Cheng se desnudaron ante él para hacerlo sentir más cómodo.
-N-no... ¡Ugh! No hables con la boca...llen-... Ah...
Xie Lian no podía mantener una simple conversación en el estado actual que se encontraba, por lo que le resultó meramente difícil concentrarse en lo que estaba diciendo a lo que estaba sintiendo. Su cuerpo que amenazaba con caer al suelo del inmenso placer que recorría por todo su ser, era sostenido por esas largas y fuertes manos que lo mantenían aún de pie.
Sentía placer tanto por delante que por detrás, no sabía decidir cuál le generaba más estimulaciones. Lo único en lo que podía pensar era que algo amenazaba con salir de su parte delantera, trataba de evitar que saliera pero al final su propio cuerpo lo estaba traicionando en el placer de este.
-¡San-, Hua Cheng! ¡Apártate, rápido!
Al parecer, aquella petición que acompañaba los ligeros temblores del cuerpo de Xie Lian fueron el motor que encendió más a Hua Cheng para chupar el miembro con más fuerza. La mirada de este decía tan intensamente ''Démelo todo, Gege''
Xie Lian no pudo controlar su ''cosa'' y, dentro de la boca de Hua Cheng depositó hasta la última gota de su liquido blanco y espeso. Justo pensó en lo que haría Hua Cheng a lo que rápidamente posò su mano en la mandíbula de este para desesperadamente gritarle; -¡Deja, déjalo salir!
Hua Cheng sonrió y lentamente comenzó a tragar el espeso semen de Xie Lian, luego lo miró y comentó; - No puedo rechazar lo que Gege ponga en mi boca. Además es la primera vez que experimentas algo así, era obvio que no lo desperdiciaría.
La hermosa perla que mantenía Hua Cheng en su trenzada cabellera, tenía el mismo color carmesí en la cara del ahora avergonzado Xie Lian. Este solo quería desaparecer de los tres reinos y enterrar su cabeza debajo de las grandes montañas del Monte TongLu.
Las piernas de Xie Lian no aguantaron por más tiempo y se tumbaron con él hacia atrás. Ahora, San Lang se encontraba debajo de Xie Lian y Hua Cheng encima de este.
Xie Lian mantenía sus manos a ambos lados apoyados en el frio piso. Su espalda chocaba con los fríos labios de San Lang. Y Hua Cheng se encontraba encima de los dos. En sí, la posición era bastante incómoda. Por lo que la sugerencia de Hua Cheng fue más para su propia satisfacción y deseo.
-Gege, ¿Por qué no intentamos algo diferente esta vez?
Los ojos llorosos de Xie Lian buscaban los de Hua Cheng, su cara fue sujetada firmemente y alzada ligeramente hacia arriba para que los dos mantuvieran la vista encima del otro.
¿Algo diferente...?
San Lang asintió levemente para luego aclarar las dudas que mantenía Xie Lian en su pequeña cabeza.
-Si Gege está dispuesto a experimentar el doble de placer de hace un momento, debería estar de acuerdo.
Xie Lian no podía negar que había visto las estrellas pasar por delante de sus ojos. Que llegar al Clímax por primera vez en 800 años sería tan... asombroso. Que el deseo carnoso del cual se estaba restringiendo era tan adictivo. Y sobre todo, que no sentía arrepentimiento alguno.
Los sutras que ha estado repitiendo durante tantos años, ahora los decía al revés. Era claro que esos dos demonios ataron un nudo en su cabeza para evitar que esta funcionara.
Sin embargo, si Xie Lian negaba ante esos dos seres que estuvieron presente y fueron testigos de sus lascivos gemidos, de su ronca y temblorosa voz, que no quería seguir experimentando más de los deseos carnales... Él mismo se estaría engañando. Así que asintió varias veces esperando algo mejor que lo anterior.
-Gege no se arrepentirá de esto. Lo prometemos.
Dijeron ambos al unísono mientras dejaban a Xie Lian caer lentamente entre las sábanas de la cama.
Esta vez, San Lang estaba debajo de Xie Lian, manteniendo una buena vista de aquel y redondo bollo blanco, mientras que Xie Lian veía directamente aquella masa hacerse cada vez más grande y animada. Era evidente que nunca había visto personalmente el miembro de otras personas, porque creía que sería una sensación asquerosa. Pero aquella masa que estaba justo por encima de sus narices no le causaba repulsión en absoluto. Al contrario, ver aquella masa casi explotando por ser acariciada, su cabeza algo rojiza que luchaba por no derramar nada de lo que estaba conteniendo. Le provocaba meterlo en su boca y juguetear con el hasta estar satisfecho.
Y, obviamente, Hua Cheng no se perdía el partido, este estaba encima de sus rodillas, justo detrás de los blancos bollos de Xie Lian. Agarraba y manoseaba a su gusto aquella piel pálida y suave. Varios jadeos abandonaban a Xie Lian por la fricción que provocaba este.
San Lang, que aún se mantenía debajo del cuerpo de Xie Lian, no dudó en meter aquella masa que goteaba constantemente en su caliente boca. Para Xie Lian, aquella sensación lo hacia estremecerse, los rápidos y suaves roces de la larga lengua de San Lang lo hacían ver meras estrellas por todo el lugar. Y, una vez más había derramado el mismo blanco y espeso liquido en la boca de San Lang.
Justo cuando estaba por dejar de apoyarse de los muslos de San Lang, una fuerte sensación de escalofríos recorrió su espalda, sintiendo que algo sumamente caliente se comenzaba a abrir paso dentro de él. Levantó su cabeza inconscientemente dejando salir un grueso gemido justo cuando Hua Cheng acababa de entrar por completo en él.
Xie Lian se comenzaba a sentir algo incómodo, nunca había tenido aquella sensación, y, aunque soportaba todo tipo de dolor. Siempre habría una primera vez para experimentar otro tipo diferente. Sin darse cuenta estaba tumbado entre las piernas de San Lang, lleno de sudor y temblorosos sollozos. Llegò a entender que de verdad estaba llorando. No dolorosamente, aunque si sintió incomodidad, eso no le prohibió a su cuerpo venirse otra vez, el cosquilleo azotaba incontrolablemente la parte de atrás de Xie Lian, sus jadeos se hacían cada vez más fuertes. Era una sensación realmente diferente a lo que había esperado.
Hua Cheng soltó una pequeña risa, de verdad. De verdad estaba disfrutando aquello, disfrutaba ver otro tipo de expresión en el rostro de Xie Lian, disfrutaba que nadie más que él viera esa parte de Xie Lian.
Con cuidado, Hua Cheng sostuvo a Xie Lian tirando de el hacia atrás, y comenzó a besarlo, no salvajemente. Era un beso tan lento y apasionado, que demostraba la delicadeza y dulzura entre aquellos seres. Nadie más podría encontrarle lógica al inmenso amor que mantenía Hua Chen sobre Xie Lian después de ochocientos años.
Xie Lian fue embriagándose en aquel beso que prometía durar toda la vida, fue perdiendo su consciencia entre los cálidos brazos de Hua Cheng. Y ahí, en medio de dos Reyes Demonios, Xie Lian no sintió ni una pizca de soledad en su corazón, simplemente la felicidad y el amor más puro de los tres mundos. fffffff