I'll never be in love - dkbk

Summary

Katsuki Bakugō, un omega solitario y sin interés en la vida amorosa a pesar de las insistencias de su madre y amiga. Sabía perfectamente que muchos alfas se sentían atraídos por él, sin embargo, él mismo se encargaba de que se arrepintieran. Izuku Midoriya, un alfa que al igual que nuestro protagonista, no tenía ningún interés en tener pareja. Ningún omega le había hecho sentir la necesidad de estar cerca de él o ella, pues no eran nada especiales y no destacaban entre otros. Todo esto cambió poco a poco cuando se conocieron. Tendrán que atravesar retos para conseguir la felicidad que muchos desean. ¿Serán capaces de llegar a ella? ∆Omegaverse ∆Pareja secundaria: KiriKami ∆AU sin quirks ∆Personajes de Kōhei Horikoshi. ∆Las personalidades pueden estar algo modificadas para el beneficio de la historia. ∆Relaciones sexuales, angst. ∆Desarrollo lento. Créditos de arte: @letheyori y @wengwengchim en twt Inicio: 4/01/2022 Fin: 3/07/2023

Status
Complete
Chapters
48
Rating
5.0 6 reviews
Age Rating
16+

I

Capítulo 1


Bufó con frustración ante las palabras de su madre.


Había perdido la cuenta de las veces que esa mujer le había preguntado sobre algún alfa o beta.


-Ya te dije que no he encontrado ningún tipo que me haga sentir especial o lo que sea que sientas cuando amas a alguien -dejó caer su cabeza hacia adelante, dejando de lado el cuchillo -Y no creo encontrarlo nunca, vieja bruja.


-Es que eres muy exigente, Katsuki -siguió meneando la sopa en el sartén.


-¿Acaso tú no lo eras? la miró con una sonrisa leve, pero en sus ojos se veía un toque de tristeza.


-Bueno… -rió un poco -A pesar de eso encontré a tu padre, ya llegará alguien para ti.


-No lo hará -levantó la voz, ya algo molesto -¡Deja de insistir tanto!


-¡Quiero tener nietos!


-¡Nunca los tendrás, ya aceptalo!


Así comenzando a tener la quinta pelea sobre el tema en el día, Masaru, el alfa de la casa, suspiró cansado y siguió leyendo su periódico.



-¿Cómo te fue en la cena con tus padres? -preguntó su amiga pelirosa, recargando su peso sobre la barra de la cafetería.


-Una mierda -abrió de una patada la puerta para pasar a los casilleros de empleados y aventó su mochila dentro del suyo, cerrando de un portazo y yendo a su puesto en la cocina -Volvió a preguntar sobre mi pareja.


-¿Y? -rió -¿Qué hay de tu pareja?¿Alguna novedad?


Katsuki la miró sobre su hombro con profunda molestia, ese tema era un tabú en su presencia y siempre trataba de terminar rápido con esa conversación.


-No me mires así -y a ella le encantaba molestarlo -Se nota que nunca tuviste pareja… -hizo el ademán de salir de la cocina, pero se giró de golpe y cubrió su sonrisa con una mano -¡No me digas que eres virgen!


El rubio cenizo se sobresaltó en su lugar y se sonrojó, frunció su ceño y buscó en su cabeza alguna excusa para no contestar.


-¡Ve a atender a los clientes!


-Oh, sí claro -dio media vuelta, se asomó por la puerta y volvió a mirar al rubio -No hay nadie, qué sorpresa -rió -Entonces, ¿No has tenido sexo?¿Nunca estuviste con nadie?


-¿¡Y eso a tí que te importa!? -gritó enfurecido y con la cara roja -¡Lárgate de aquí, alien!


-¡Sólo trato de conversar!


-¡Yo no quiero!


El resto del día se resume en lo siguiente: Mina Ashido molestando a su mejor amigo con el tema de su virginidad y Katsuki Bakugo evitando el tema lo mejor que podía, todo eso mientras de vez en cuando entraban clientes.


Debido a que era una cafetería pequeña y poco conocida, no tenían un horario muy largo ni pesado. El rubio tenía su mirada fija en el reloj y en cuanto dio su hora de salida, se levantó de golpe y salió corriendo al casillero, tomando su mochila y huyendo de la pelirosa.


-¡Espera Katsuki! la ignoró y salió de ahí.


Cuando estuvo lo suficientemente lejos, bajó su velocidad y suspiró cansado, levantó su vista al cielo nublado y maldijo al recordar todas las veces que había sido cuestionado por sus padres y amigos sobre alguien especial.


Siguió caminando a su departamento sin ninguna prisa, llegó al edificio después de una hora y media, subió las escaleras y al llegar al tercer piso, avanzó por el pasillo mientras sacaba sus llaves de la mochila.


Cuando estuvo dentro del pequeño lugar, cerró la puerta y dejó caer la mochila, se quitó sus tenis deportivos y arrastró sus pies en dirección a la cocina sin molestarse en encender la luz.


Tenía hambre, abrió la nevera y no pudo ver nada más que dos botellas de agua, comida de hace una semana y una manzana a medio comer.


-Tch, vaya mierda -se quejó y tomó la manzana para darle un mordisco -Tendré que ir de compras.


Él tenía completo conocimiento de su rareza, un omega que nunca había sentido atracción hacia ningún alfa, era brusco en su forma de ser y descuidado (no se alimentaba bien a pesar de sus largas caminatas diarias).


Definía su vida con la palabra “deprimente” y eso no le causaba ninguna molestia, no tenía amigos con los cuales salir a pesar de su juventud (22 años), su departamento no encajaba en el típico hogar de un omega pues estaba lleno de colores opacos como blanco y gris y era frío.


Volvió a salir del lugar y se dirigió al supermercado más cercano que conocía, se colocó sus audífonos a máximo volumen con lofi hip hop y avanzó por las calles que poco a poco se llenaban de oscuridad debido al atardecer.


Tomó una canasta y comenzó a vagar por los pasillos abarrotados de comida, de vez en cuando tomaba alguna cosa que pudiese comer a lo largo de la semana.


Todo iba bien, hasta que sintió un fuerte mareo. Al instante supo el por qué, no había comido nada en todo el día y había gastado mucha energía entre discutir con Mina, caminar más de seis kilómetros y las escasas cuatro horas de sueño.


Unos brazos firmes lo sostuvieron antes de caer de espalda al suelo y se sobresaltó, se reincorporó casi de inmediato y se giró molesto. Un hombre un poco más alto que él, cabello y ojos verdes lo miraba preocupado, pudo deducir que era un alfa. Se quitó sus audífonos de un tirón.


-¿Estás bien? -repitió la pregunta al darse cuenta que no lo había escuchado la primera vez.


-¿Y eso a ti qué te importa? -respondió a la defensiva -¿Acaso crees que por ser un omega soy bastante débil y tienes que cuidarme, pedazo de mierda?


El mayor abrió los ojos sorprendidos y levantó sus manos a la altura de su cabeza -Claro que no. Perdón si te di a entender eso, no fue mi intención.


-¿Te burlas de mí? -tener hambre no era de ayuda, su humor era peor de lo normal -No me subestimes, escoria.


-¡No lo hago! -exclamó con nerviosismo al darse cuenta de la profunda mirada escarlata del omega -S-Solo vi que ibas a caer de espalda y te sostuve, lo habría hecho incluso si no eras un omega.


-¿Ah? -se percató del escándalo que estaba haciendo y decidió irse de ahí -Como sea.


Se giró y siguió su camino, pasando de largo al alfa.


Al principio no le tomó importancia, pero sentía que lo seguían y no quería voltear, pues sabía que aquél peliverde estaría atrás.


Su paciencia terminó por agotarse, se giró de golpe y no vio nada. Tal vez le estaba dando demasiadas vueltas al asunto.


Salió del pasillo y entró a otro, topándose de frente al alfa de hace rato que estaba tranquilamente seleccionando una barra de pan. Echó su cabeza hacia atrás y se fue acercando de a poco, pues también iba a tomar pan y no tenía planes de tardar más en la tienda.


Estando a unos pasos del mayor, escuchó un celular sonando y observó cómo el contrario atendía la llamada.


-¿Hola? -habló -Ah, sí, mañana en la mañana te entrego los planos -Se colocó a un lado de él y distraídamente agarró una bolsa de pan -Esa está rota -dijo el peliverde sin prestarle mucha atención.


Bajó la mirada hacia la bolsa en sus manos e hizo un puchero inconsciente.


-¿Qué? No -se escuchó un tono más irritado -Solo es una persona a lado mío, no necesariamente tiene que ser mi pareja, Kirishima. Deja en paz ese tema de una vez.


El alfa se fue caminando, y el rubio, claramente como alguien que aunque no lo admite, le encanta el chisme, lo siguió disimuladamente.


-No me interesa, créeme que voy a ser la última persona que verás con pareja -se notaba el cambio de humor -¡Que no me interesa, no quiero que me presentes a nadie!


El omega se sobresaltó cuando el de pecas se giró hacia él con ceño fruncido y colgando a su llamada.


-¿Se te ofrece algo? -preguntó con algo de brusquedad.


-Yo… -pensó rápidamente en algo para poner una excusa, un nudo se formó en su garganta ante la sola idea de salir corriendo como hace unos minutos -Perdón por lo de hace rato y gracias por decirme que la bolsa estaba rota.


La expresión del mayor se relajó, dando paso a una leve sonrisa.


-No hay de qué -su voz también cambió -¿Ya vas a pagar?


-Umm -miró su canasta y después de unos segundos respondió -Sí.


-Genial, yo también -su sonrisa se agrandó, haciendo que sus ojos formarán una delgada línea.


Katsuki sintió un leve cosquilleo en el estómago, no le puso atención pues pensó que era el hambre que tenía.


Ambos caminaron en silencio hacia las cajas para pagar.


-¿Cómo te llamas?


-Katsuki Bakugou -respondió en voz baja.


-Yo soy Izuku Midoriya, ¿Vienes seguido?


-Una vez por semana.


-Yo me mudé recientemente y este supermercado me gusta, supongo que también vendré seguido -siguió hablando -Bueno, tal vez no tanto ya que siempre estoy ocupado en el trabajo y soy soltero, no como mucho.


-Yo tampoco como mucho -llegaron a la caja e Izuku comenzó a colocar sus cosas en la banda transportadora.


Cuando la cajera terminó de marcar los productos, el peliverde pagó y tomó las bolsas para después esperar al rubio. Eso fue un gesto algo extraño para el omega pero no dijo nada.


Salieron de la tienda juntos y se despidieron algo incómodos.


-Bueno entonces, hasta pronto -rió nervioso el alfa e hizo un gesto de despedida con una de sus manos.


El omega no dijo nada y observó cómo el otro se alejaba en dirección a un auto, abría la cajuela, subía las bolsas y después entraba y arrancaba el motor.


Dejó salir el aire que sin darse cuenta estaba aguantando, se giró y retomó su rutina de siempre.


Cuando llegó a su departamento, guardó las cosas que había comprado y se hizo un sándwich para cenar.


-Que puto día más raro -se dejó caer en el sofá de dos plasas y encendió el televisor.


Capítulo 2


El resto de la semana pasó igual de lenta que las anteriores, Mina lo molestaba de vez en cuando con el tema de su virginidad y su mal humor debido a la evidente falta de acción en la cama.


Gruñó con fastidio al darse cuenta que había comido más de lo normal, pues de nuevo ya no había nada en la nevera.


Arrastró los pies hacia la salida del departamento y se colocó sus tenis, tomó su mochila y audífonos para encaminarse de nuevo al supermercado.


Al llegar, volvió a tomar una canasta y sin pensar mucho, vagó por los pasillos de la tienda.


No sabía si sorprenderse o no al ver a cierto alfa caminando hacia él, recargado en el carrito de supermercado mientras tecleaba en su celular. Se detuvo donde estaba y esperó a que el contrario se diera cuenta de su presencia.


Un golpe metálico se escuchó cuando la canasta y el carrito chocaron entre sí.


-Oh, lo siento -se disculpó el peliverde sin levantar la mirada, al no recibir respuesta, miró hacia arriba topándose con el omega molesto -¡Hola!


-Deberías tener cuidado, no uses el teléfono mientras caminas.


-Sí lo sé, es cosa del trabajo -se rascó la parte trasera de su cabeza con algo de nerviosismo -Solo debo enviar este correo y termino.


Volvió a bajar la mirada para seguir escribiendo, después de un largo e incómodo minuto, guardó su celular y puso su total atención en Katsuki.


-¿Cómo estás, los mareos pasaron?


-¿De qué hablas?


-La semana pasada te mareaste y casi caes al suelo -dijo el pecoso con obviedad.


-Solo fue una vez.


-Me alegro.


Ambos comenzaron a caminar juntos, de vez en cuando paraban para tomar algunas cosas.


-Llevas muchas cosas, como para dos personas -comentó Katsuki -Pensé que estabas soltero.


-Lo estoy -rió -la mitad es para mi mamá.


-Oh.


Siguieron con las compras y de vez en cuando intercambiaban palabras, no sabían si el ambiente era incómodo o así se sentía convivir con alguien nuevo.


Ambos tenían una vida social muy hermética, Katsuki solo tenía a Mina e Izuku a Kirishima e Iida que había conocido en su trabajo.


-Espera, olvidé la leche para mí madre -el peliverde se detuvo -Ahora vuelvo.


El alfa salió del pasillo rápidamente, dejando al rubio sólo.


El omega, algo incómodo, vio alrededor y fingió interés en los productos frente a él. Sintió un hormigueo en su nuca, como si alguien lo estuviera observando.


Desvió su mirada y se topó con otro tipo al otro extremo del pasillo, este, al percatarse de que lo habían descubierto, se acercó rápidamente a Katsuki.


-¿Qué mierda? -murmuró, sus sentidos se pusieron en alerta y retrocedió un paso.


Aquél tipo lo tomó del antebrazo y tiró de él, Katsuki pensó en qué hacer mientras forcejeaba con el otro.


Tiró la canasta y estaba a punto de dar un golpe en la cara del otro,pero alguien más jaló de él hacia atrás y los sostuvo en brazos. Comenzaba a marearse.


Rápidamente percibió el olor de un alfa, césped y naranjas. Subió la mirada y pudo ver las mejillas llenas de pecas de Izuku.


-¿Necesitas algo? -preguntó cortante y con la vista fija en el otro sujeto.


-Eso a ti no te incumbe.


-Lo hace porque te estás metiendo con mi amigo.


-No soy tu amigo -susurró con molestia Katsuki, mientras se soltaba del agarre.


-Ja, ¿Solo tu amigo? -se burló -Se nota que eres poco alfa.


Ese comentario hizo que una carcajada saliera del Omega -¿Y tú qué eres? Incapaz de conseguir un omega de buena manera, estás desesperado por tener a alguien que incluso intentas hacerlo a la fuerza.


-Cierra la boca, puta.


-Yo te la cerraré.


Tomando vuelo, dió un puñetazo en la mandíbula del tipo, haciendo que se tambaleara hacia atrás y llevará su mano a la zona afectada.


-Demente -estuvo a punto de lanzarse a atacarlo, pero desvió la mirada hacia el peliverde que tenía un aura intimidante -Jódanse.


El más alto se alejó de ahí en silencio. Katsuki miró a Izuku sobre su hombro, que tenía una sonrisa amistosa.


-¿Tú de qué te ríes? -preguntó a la defensiva -No necesitaba tu ayuda.


-Lo sé, pero no podía quedarme a ver -volvió a tomar su carrito -¿Te pasa seguido?


-Algo, este era particularmente idiota, ¿Cómo iba a hacer algo así en medio de una tienda llena de gente? -respondió, se agachó para tomar de nuevo la canasta -Me sé defender.


-Ya lo noté -rió.


Y así se hizo una costumbre hacer las compras juntos cada semana. Platicaban de cualquier cosa y se conocían poco a poco.


Katsuki descubrió que Izuku era un arquitecto bastante reconocido, vivía en un departamento en una de las zonas más adineradas de la ciudad y era un muy buen hijo.


Afortunadamente ninguno de los dos tocó el tema de parejas, pues sabían que eso podría confundir al otro, sería incómodo.


Ahora Katsuki estaba esperando a salir de su trabajo, miraba el reloj con atención.


-Katsuki, ¿Podemos hablar? -escuchó detrás de él, era Mina. Asintió con la cabeza y esperó -¿Conociste a alguien?


Ahí va de nuevo -¿Por qué mierda preguntas? No.


-Se ve que subiste de peso, ¿Sabes lo que significa?


-¿¡Me estás diciendo gordo!? -se giró bruscamente, enojado.


-¡No! Te ves muy bien de hecho. Pero sabes que el cuerpo del omega se prepara cuando el celo está cerca, o conoces a un alfa que te interesa -comenzó a explicar -Involuntariamente comes más para ganar peso suficiente y aguantar lo que es tener cachorros.


-¿¡Pero por qué jodidos me vienes ahora con eso!?


-¡Nunca habías subido de peso ni cuando entrabas en celo!


-¡No me interesa ese bastardo!


-¡Pero! -se detuvo a analizar las palabras de su amigo -¿Quién?


-¡Nadie!


-¿¡Quién es él!?


-Ya me tengo que ir -se dirigió a los casilleros con velocidad -Adios.


-¿Cuál adiós? -lo siguió -Voy contigo, ¿Es algún vecino nuevo?


-No.


Sin decir nada, Mina cerró el local, guardó las llaves y corrió detrás de su amigo rubio.


Cuando llegaron al departamento, se confundió cuando Katsuki no saludó a ningún vecino, parecía que nadie nuevo había llegado al edificio.


Katsuki se removía incómodo en su asiento y de vez en cuando la miraba con frustración.


-¿Qué? -preguntó ya harta -¿Llegará tu amado?


-No llegará nadie, no tengo ningún interés en nadie.


-Eso es lo que dices tú, pero tú cuerpo refleja otra cosa -se levantó y caminó hacia la nevera -No tienes nada para comer.


-Tengo que ir a hacer las compras, lárgate.


La pelirosa analizó a su amigo, parecía que eso era lo que tanto mortificaba a Katsuki. Sonrió en grande.


-Yo te acompaño.


-¡No necesito que hagas eso! -gritó alterado.


-No lo necesitas pero yo quiero hacerlo -tomó al omega de la mano, lo estiró a la puerta y le aventó la mochila a la cara -Vamos.


Salieron de ahí, la chica bastante animada de hacer algo diferente con Katsuki y él muy molesto.


Llegaron al supermercado y tomaron un carrito, adentrándose en los largos pasillos. Mina se dio cuenta que el rubio miraba a su alrededor, como si tratará de evitar a alguien, caminaba rápido y no tomaba nada de comida.


-Mierda -se quejó y jaló el carrito hacia otro pasillo -Camina rápido.


La pelirosa miró dentro del pasillo que se saltaron y vio a un peliverde que mentía algunos artículos en su propio carrito, mientras parecía buscar a alguien.


-¿Es él?


-No es nadie.


Jaló al chico hacia atrás, volviendo en sus pasos y entrando al mismo lugar donde el alfa. Todo esto con una sonrisa juguetona.


-¿Qué carajo estás haciendo?


-Necesito algo de aquí.


Katsuki pareció creerle, soltó el carrito, puso sus manos en su bolsillo y bajó la cabeza.


-¡Hola! -En cuánto vio la oportunidad, saludó al desconocido -¿Conoces a mi amigo?


Izuku volteó confundido hacia la chica y sonrió al ver cómo Katsuki se alteraba cuando la pelirosa le habló.


-Hola Katsuki -saludó animado.


-Hola, nerd.


Mina sonrió aún más y se hizo a un lado, observando todo el panorama.


-Soy Mina Ashido, mejor amiga de este testarudo.


-Un gusto.