Segunda oportunidad {Sinbad y Tú}

Summary

A la deriva en una inmensa oscuridad, el Rey de los siete mares cavila sobre su vida, dándose cuenta al fin de las cosas que no vio por aquel velo que él mismo se había puesto. Y en medio de sus lamentos, una voz le habla y le brinda la solución a su problema. ¿Logrará cambiar las cosas? ¿O regresará a la profunda oscuridad?

Status
Ongoing
Chapters
16
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1...Reinicio

¡Hola mis Magis! :3

Disclaimer: Magi y Sinbad no bouken pertenecen a su creadora, Shinobu Ohtaka.

Aquí les dejo:

§-§-§-Segunda oportunidad-§-§-§

Capítulo 1...Reinicio

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Una profunda oscuridad lo rodeaba, y un ensordecedor silencio era su única compañía.

Miles de pensamientos rondaban su mente, cientos de cosas en las que no había pensado en su momento...o ya simplemente, cosas en las que nunca vio necesario pensar.

Cuando era niño, mostró su gran habilidad por accidente más de una vez, y conforme fue creciendo, fue mejorando. Llegó un punto en el que era capaz de usar su poder sin siquiera notarlo, como si fuera algo natural...hasta que fue plenamente consciente de él.

A los dieciséis, por primera vez en su vida, fue consciente de que no era igual a los otros. Sentía que el destino lo había elegido, y que lo guiaba siempre en la dirección correcta permitiéndole ver algunas cosas. Pero cayó en la cruda realidad cuando, dejándose llevar por sus estúpidos impulsos, confrontó a Maader por las injusticias cometidas contra su compañía. Creyó que no perdería en la pelea en la que ella prácticamente lo obligó a participar. Se confió demasiado al creer que, al ser guiado por el destino, nunca podría perder...pero se equivocó.

Ese día conoció a la raza Fanalis, y también supo el gran poder que tenían.

Fue derrotado en un parpadeo.

Se convirtió en esclavo y sufrió terribles torturas que lo hicieron cerrar su corazón, sellando a su vez sus propios recuerdos para no hacerse más daño.

¿Y qué fue lo que hizo cuando despertó del control de esa mujer? Utilizó a niños inocentes en una rebelión en la que varios de ellos terminaron muriendo.

Fue ahí que se convirtió en el tipo de persona que más odia. Una persona que utiliza a otros para beneficio propio sin importar quien salga herido. Y lo único que se decía para convencerse de que estaba bien, de que era lo correcto, eran cosas como “es necesario”, o “el destino me muestra este camino para que pueda cumplir mi sueño”. Pero al final del día, esas solo eran mentiras que se decía para hacerse sentir mejor.

Usó a muchas personas después de ser liberado de la esclavitud, y sus amigos no se salvaron de eso.

Usó a Sharrkan como vínculo directo con la familia real de Heliohapt, asegurando así su lealtad cuando le tocara tomar el trono después de su hermano. Cuando conoció a Yamuraiha y supo que era hija adoptiva del gobernante de los magos, decidió usarla para asegurar Magnostadt en algún futuro, pues presentía que ella tomaría su lugar como gobernante eventualmente...aun si su relación con su padre no era la mejor entonces.

Pero su mayor error fue usar a Barbarossa para conseguir un territorio para su país, pues el Presidente Partheviano lo utilizó a él para reunir a quienes consideraba inferiores y así destruirlos, iniciando una guerra en la que varios de sus amigos murieron. Pero fue culpa suya al no querer escuchar a Serendine cuando le dijo que él solo quería usarlo.

—”Bien se dice que un país construido con sangre...está destinado a ahogarse en ella"

Para construir la primera Sindria, hizo la estupidez más grande del mundo, algo por lo que siguió lamentándose hasta el último día, aunque nunca lo demostrase o admitiese. Sacrificó vidas inocentes. Las vidas de personas que alguna vez fueron importantes para él, personas con las que creció, y que incluso le brindaron su apoyo cuando su madre enfermó...y terminó pagándolo.

Su primera isla fue destruida, terminando por hundirse en el mar con cientos de cadáveres que lamentaron no poder recuperar. En especial los de Mahad, Vittel, Rurumu y Mystras.

No supo cómo mirar al Jefe Rametoto y al Rey Darius después de eso, y aunque ambos le dijeron que estaba bien y que era lo que esperaban de sus hijos al ser grandes guerreros...sabía que ellos estaban sufriendo, y mucho, sobre todo el Rey Caballero, pues no sabía cómo darle la noticia a su hijo más pequeño.

—”Además de que no pudo preparar un funeral digno para su hijo"

Si...quizá eso era lo que más lamentaba, que no pudieron hacer un funeral apropiado para los que murieron, aunque sí hicieron una ceremonia en honor a ellos cuatro dejando aquella lápida con una placa con sus nombres en ella justo al borde del acantilado que rodeaba la hundida isla.

Pero aún después de eso, aún después de la desgracia que su propia estupidez causó, no pudo aprender ni siquiera un poco. No. Lo que hizo fue decirse a sí mismo que eso era el destino, y que debía pasar porque así eran las cosas...pero ahora se daba cuenta de lo equivocado que estuvo.

Durante su pelea con Aladdin y Alibaba luego de obtener el poder del Palacio Sagrado, esos chicos lo hicieron ver que no todo era como él pensaba. Y Aladdin mismo le dijo una vez que lo que hizo no fueron cosas puestas por el destino, sino errores humanos que él cometió, precisamente, porque es HUMANO. Pero en su terquedad de no querer aceptar que fue un error, en su ceguera por creerse alguien superior...decidió seguir engañándose a sí mismo.

¿Y en qué terminó eso? ¿A dónde lo llevó el seguir pensando que era especial, que solo él podía cambiar el mundo?

Lo llevó a terminar siendo usado por alguien que era igual a él, aunque con muchos más años de experiencia, y que sabía perfectamente como torcer todo a su favor. Se convirtió en la marioneta de David, y antes de que pudiera darse cuenta, él ya tenía en sus manos el poder del Palacio Sagrado. Y cuando quiso arreglar todo...solo ocasionó una destrucción absurda llevándose a mucha más gente inocente, igual que muchos años atrás.

Fue demasiado estúpido.

—¡Oye! ¡Asegúrate de regresar!

Eso fue lo que le pidió Alibaba antes de desvanecerse y desaparecer del mundo.

¿Realmente estaría bien que volviera? El mundo terminó hecho un caos por culpa suya, y estaba seguro de que mucha gente buscaría venganza por las muertes sin sentido que causó...no...no podía volver, de ninguna manera. Si lo hacía, solo les causaría problemas a ellos y a los demás, sobre todo a Ja’far.

Es tal y como le dijo al rubio. El Rey Sinbad, el Rey de los siete mares, debía permanecer en la historia como un ejemplo de lo que sucedía cuando un Rey monopolizaba todo el poder para él mismo, porque eso fue lo que hizo, y lo que lo llevó a donde estaba.

Para asegurarse de que así fuera -aunque originalmente esa no era la intención-, había dejado en Sindria un borrador del último libro que escribió sobre su vida, y dentro de él, había una carta donde le pedía a Drakon que se encargara de terminarlo junto con Ja’far y Aladdin, y que juntos se encargaran de llevarlo al mundo para que su historia no fuera olvidada, ni que volviera a repetirse jamás. No le deseaba ese destino a nadie.

—”Si pudiera cambiar todo lo que hice, lo haría sin pensarlo"

Cierto...esa sería la única forma en la que él regresaría sin siquiera pensárselo. Pero aún con todo el poder que tenía ahora, del que estaba muy seguro, solo quedaba un poco tras la destrucción del Palacio Sagrado, era imposible retroceder en el tiempo...aunque lo cierto es que no era como si se hubiera puesto a intentarlo.

Ahora tienes el poder de un Dios en tus manos—Dice una voz en la oscuridad alertándolo.

—¡¿Quién anda ahí?!—Exige mirando a todas partes. Había creado ese espacio únicamente para él, por lo que no era posible que pudiera haber alguien más ahí.

Quién soy, no importa—Responde la voz sin inmutarse—Escuché los lamentos de un alma perdida, y al seguir su voz, te encontré a ti. Debo decir que nunca había visto un alma tan destrozada y solitaria...no desde la mía.

Esas palabras confundieron a Sinbad. ¿A qué se refería con eso último?

Escucha. Ahora tienes el poder de un Dios, un poder omnímodo que te da la capacidad de cambiar las cosas como tú lo desees—Continúa la voz—Solo debes pensar exactamente lo que quieres, y aquello que anhelas se materializará ante ti.

—Aquello...que anhelo—Repite ensimismado.

¿Qué era exactamente aquello que más anhelaba? No hizo falta pensarlo demasiado.

Lo que el más deseaba en el mundo era lo que muchos desean, una segunda oportunidad. Quería la oportunidad de salvar a quienes no pudo, la de cambiar ciertos eventos que pudo haber evitado con otras decisiones. Quería...quería la oportunidad de empezar de nuevo y enmendar sus errores. Pero...

—¿Qué pasará con este poder una vez que lo utilice?—Pregunta mirando sus manos.

Eso depende de ti—Responde la voz con tranquilidad—El lugar donde residía ese poder fue destruido, pero si regresas en el tiempo, el Palacio Sagrado se reconstruirá y será como si nunca hubiera sucedido nada, por lo que retomará la fuerza que perdió.

—Eso significa...que si yo deseara quedármelo-

Podrías hacerlo, pero ten en cuenta esto. Mientras más poder tienes, más soledad sientes, por lo que inconscientemente buscarás más poder para intentar llenar ese vacío que no logras comprender, y cuando te des cuenta...terminarás en el mismo sitio, lamentando tus errores y preguntándote qué fue lo que hiciste mal esta vez.

Sinbad asintió en comprensión. Sabía muy bien de lo que estaba hablando, pues fue una de las cosas que lo impulsó a obtener el poder que tenía. Fue una soledad de la que no se había percatado, pues al estar rodeado de tanta gente, nunca se sintió de ese modo...hasta que comenzó a obtener más poder.

No quería volver a pasar por eso.

—Yo...cambiaré mi vida por completo. Eso significa que no necesito un poder como este, menos si va a alejarme de mis seres queridos.

También evitaría tomar más poder del necesario, como le dijo el último Djinn que obtuvo. Solo tomaría el de los Djinns que sabía serían un problema si alguien más los obtenía, en cuanto al resto...ya vería a quién podría dárselos.

Una cosa que si se aseguraría de mantener, eran sus recuerdos, pues de esa manera evitaría cometer los mismos errores. Pero procuraría que estos no despertaran hasta cierta edad, en un punto específico en el que sabía, tenía que empezar a cambiar todo.

Con eso en mente, miró con determinación a la nada. Ya estaba listo.

Veo en tu corazón que ya estás decidido—Dice la voz sacándolo de sus pensamientos—Te deseo mucha suerte en lograr tu cometido.

Sinbad asintió. Cambiaría todo y haría las cosas como debió hacerlas desde un inicio...aunque probablemente tendría que mantener algunas cosas como sucedieron originalmente, pero nada que fuera complicado de aguantar.

—”Ya viví todo una vez. Puedo soportar una segunda si con eso puedo arreglarlo todo“—Piensa apretando los puños con desición.

Intuyendo lo que debía hacer, cerró los ojos dejando que su poder lo envolviera, y al poco tiempo...una luz brilló en todo el lugar haciéndolo desaparecer.

Continuará...

OoOoOoOoOoO OoOoOoOoOoO

Espero que les haya gustado...tengo que dejar de prometerme cosas que no puedo cumplir. Pero es que cuando llegan ideas para una historia, o las llevo a cabo, o las dejo morir de forma triste...y prefiero lo primero, la verdad...aunque me llene de trabajo :v

El continuará está en interrogativa porque no sé cuánta acogida tendrá, y si vale la pena terminarlo para subirlo. Así que estaré esperando :3 (Edit: lo continuaré. Lo tengo bastante avanzado, y sigo escribiéndolo para poder terminarlo pronto y seguir tranquila con los demás :’v)

¡ESPERO SU APOYO PARA CONTINUAR GENTE!

¡BARARAQ...JA NE! :D

mié., feb. 21, 2024