One Piece: Relatos de la banda [Genderbender]

Summary

Relatos de la banda de Sombrero de Paja si hubieran sido del género opuesto. Inspirados en los diseños que hizo Eiichiro Oda con un poco de mi loca imaginación. *** Del mismo universo de Allá donde estés, querida mía *** 1. Los hombres de Amazon Lion están curiosos por conocer a la primera mujer en invadir el país de guerreros amazónicos: Monkey D. Luffyko. 2. La banda de Sombrero de Paja ha llegado a Enies Lobby para salvar a su arqueólogo mientras Robin reflexiona sobre lo mucho que cambiaron sus sentimientos desde que se unió a la tripulación. 3. Namizou está en una encrucijada: él nunca golpeará a una mujer, pero tampoco permitirá que su mejor amigo sea enviado a Impel Down. (MaleNamixVivi) 4. Nico Robin, el enemigo del mundo, ha encontrado un nuevo escondite: los Piratas de Sombrero de Paja. 5. Roronoa Zoey, la futura mejor espadachina del mundo, ha dado un gran paso con el hombre que ama tras los eventos de Enies Lobby.(MaleRobinxZoroFem) 6. La pesadilla terminó y Robin sólo tiene una cosa que decir a sus nakamas... 7. El mundo cambió y la historia también, pero aún con el paso del tiempo el anciano Nyon no puede olvidar la romántica historia entre el Emperador Pirata y la Reina Pirata. (MaleHancockxLuffyFem) 8. Namizou y Zoey se las arreglan para mantener viva a la princesa de Arabasta. El primero con el único y sagrado propósito de ganar mucho diner

Status
Complete
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
16+

Extraño espécimen

Nota:


Pequeño extra de la historia titulada Allá donde estés, querida mía, jejeje.



-Trajiste a una persona muy extraña, Draco.


-¿Y qué querías? Podía ser alguien del pueblo. No podía dejarlo ahí.


Aunque sí era extraño, tenía que admitirlo. Empezando porque era muy esbelto y terminando por su falta de inteligencia, pues no creía que hubiera guerrero en Amazon Lion que no supiera diferenciar a un hongo venenoso de uno comestible, es decir, era lo primero que se aprendía al crecer en un país selvático.


-Listo. Son todos.


-Este es el episodio "Terminamos".


-Bien. Apartense.


Ambos guerreros se apartaron entonces, permitiendo que el sanador se acercara. Éste miró fijamente al hombre en el suelo y entrecerró los ojos, para luego tomar el habano en sus labios y dejarlo caer sobre él.


Casi inmeditamente después todos cubrieron sus oídos cuando un agudo chillido estalló en el lugar proveniente del guerrero en el suelo, quien se despertó de golpe y comenzó a correr de un lado a otro al arder en llamas.


-¡WAAAAA! ¡Me quemo! ¡Me quemo! ¡WAAAAAA!


-MAESTRO-gritó Draco para que lo escucharan-¿NO CREE QUE ESTO ES UN POCO EXCESIVO?


-DE NINGUNA MANERA. SI NO QUEMAMOS LA RAÍCES LOS HONGOS VOLVERÁN A CRECER.


-¡WAAAAAA! ¡APAGUENLO! ¡WAAAA!


-PERO ESTE CHICO GRITA MUCHO.


-ESTE ES EL EPISODIO "ME LASTIMA LOS OÍDOS".


Casi al instante de terminar de decir eso, el fuego se apagó y Luffi cayó al suelo con los ojos en blanco, sumergiendose en la inconsciencia. Los guerreros que la habían rescatado, el sanador, y los espectadores del pueblo suspiraron con alivio y estallaron en murmullos mientras destapaban sus oídos.


-Se desmayó de nuevo-dijo Draco mientras cruzaba los ojos-Que poca resistencia tiene.


-No me sorprende-respondió el sanador encendiendo otro habano y  poniéndose de cuclillas frente a la chica de goma-Mirándolo bien, me doy cuenta de que está lleno de heridas.


-Es cierto-concilió el rubio-No me dí cuenta antes por los hongos, pero parece que estuvo en una gran batalla.


-Tenemos que curar sus heridas. Pero antes, Draco-miró al guerrero a su lado-Dale un baño.


-¿Es necesario?


-No cuestiones, solo hazlo.


-Ufff bien. Leviatan, ayudame.


-Este es la saga "Te ayudaré".




Una vez en los baños termales al aire libre, tanto Draco como Leviatan se desnudaron, retiraron la ropa de Luffi y entraron con ella al agua, donde comenzaron a lavarla siendo observados por los ojos curiosos y burlones de los guerreros del pueblo que se habían aglomerado alrededor para hacer bromas y señalarlos en medio de carcajadas.


Pues aunque era una isla de población varonil, la verdad era que no era común que los hombres compartieran tanta intimidad, y ver a Draco y a Leviatan lavando a uno de sus camaradas (o a quien creían era uno de lo suyos) resultaba perversamente gracioso.


-¡Ey, Draco! ¡No olvides lavarle bien las pelotas!


-¡No se sonrojen muchachos! Jajajaja.


-¡Traten de no exitarse demasiado!


-Jajajaja.


Draco apretó los ojos intentando contar hasta diez para no contestarle a los imbéciles que le chiflaban y se reían de ellos, sabiendo que eso solo los alentaría a seguir molestando.


-Esto me pasa por buen samaritano. La próxima vez que encuentre a alguien medio muerto en la selva lo dejaré a su suerte-masculló tallando con más fuerza el cuerpo de Luffi.


-Este es el episodio "Ignoralos, Draco".


-Es fácil decirlo-escupió terminando con los brazos y procediendo a retirar las vendas en el pecho de Luffi para lavarla.


Sin embargo, cuando la hubo apartado y los senos de la chica de goma estuvieron al descubierto, Draco no pudo evitar abrir los ojos con curiosidad al ver tales protuberancias, y antes de que pudiera decir algo Leviatan llamó su atención por una anomalía más.


-¿Eh? ¡Mira esto!


-¿Qué pasa?


-¡No están!


-¿Qué cosa?


-¡Sus pelotas! Este es el episodio "Este chico está castrado".


-¿En serio? Dejame ver.


Draco sopló en la zona para apartar las burbujas de jabón que la cubrían de la vista ajena y frunció el ceño con extrañeza al confirmar que no solo no estaba el miembro masculino del sujeto sino que faltaban sus pelotas.


-Que tipo más extraño. Supongo que al final no era del pueblo.


-Supongo que así es.


-Y no es todo, mira esto Leviatan-dijo levantando un poco el torso de Luffi para que sus senos quedaran a la vista.


-¿Qué son esas cosas?


-Y yo qué sé. Tocálas, son suaves y rebotan.


-Oh, es cierto.


-¡Ey! ¿Qué pasa?


-¿Ya se les paró, amigos?


-¡Callense idiotas!-exclamó Draco-No es eso, es que...encontramos unas cosas redondas y suaves en su pecho.


-¿Qué?


-¿Cosas redondas?


-¿De qué hablan?


-Yo creo que han estado bebiendo.


-Este es el espisodio "No he bebido en una semana".


-Tal vez sean hongos que les faltó quitar.


Draco y Leviatan se miraron sintiéndose tontos por no haber pensado eso antes, escuchando más carcajadas a su alrededor por su torpeza. El rubio suspiró y le asintió a su obeso camarada para que tomará uno de los senos y comenzara a tirar de él para retirarlo.


Sin embargo, por más que tiró no consiguió quitarlo.


-Uuh. ¡No sale!


-Con más fuerza Leviatan.


-¡Eso intento! Uuh.


-A ver te ayudo.


Draco tomó el otro y tiró también sin conseguir despegarlo ni un poco, por el contrario, ambos guerreros se dieron cuenta de que en lugar de desprenderse se estiraban.


-¡Maldición!-gruñó el rubio dejando de tirar-Esto es imposible.


-Sí.


-Tal vez si...-se puso una mano en el mentón y pensó, para luego volverse hacia uno de los habitantes más grandes del país-Ey, Tifon, tal vez tú puedas quitarlos.


-¿Eh? ¿Yo?


-Esperen-intervino Orion, acercándose a sus camaradas mientras su serpiente se enrroscaba en su cuello-Dudo que vaya a funcionar, dijeron que se estira ¿no?


-¿Tienes una mejor idea?


-Recuerden lo que dijo el sanador. Creo que es mejor quemarlos-ofreció con un cerillo encendido.


-¡Qué buena idea! ¿Verdad, Draco?


-¡Sí!


Justo en ese momento un anciano se abrió paso entre la multitud hasta llegar frente a los guerreros en el agua.


-¿Qué? ¿Qué? ¿Qué estyá pasyando?


-¡Anciano Nyon!


-Sucede que no podemos quitarle estos hongos a este chico. Pensamos que Tifon podría quitarlos si tira con todas sus fuerzas, o que podríamos quemarlos como sugiere Orion.


-¿Quyen es?


-Es él-respondió Draco alzando a Luffi para que el anciano pudiera verla.


-Bien. ¿Dyonde esytán esos hyongos?


El anciano recorrió a Luffi de pies a cabeza antes de detenerse en el pecho, justo donde estaban sus senos, y al verlos el anciano abrió los ojos desmesuradamente y se sonrojó por completo.


-¡WAA!-gritó sufriendo una hemorragia.


-¡Anciano Nyon!


-¿Se encuentra bien?


-¿Qué sucede?


-Estyoy bien-dijo respirando hondo y mirando a todos los guerreros que esperaban su respuesta-Valientes guerreros de Amazon Lion esto es...esto es...esto es...


Los aludidos parpadearon desconcertados. El anciano volvió a respirar hondo y gritó a todo pulmón.


-¡Una mujer!


-¿Eh?


-¡¡EEEEEEEHHHHHH!!


Un grito colectivo se dejó escuchar en todo el país mientras todos los ojos se posaban en la chica en los brazos de Draco, quien la miró en shock por unos segundos.


-¿Una...mujer?-murmuró antes de procesar completamente lo que eso significaba-¡¡Toqué a una mujer!!-gritó horrorizado, soltando a la chica de goma y arrinconándose hasta la pared, siendo imitado por Leviatan.


-¡Waaaa!


-¡WAAAAA!





Amazon Lion.


Este lugar está prohibido para las mujeres. El reino exclusivo de guerreros, Amazon Lion.


Los habitantes de este lugar que parten al exterior a veces regresan con  hijos. Curiosamente siempre son varones.


En lo alto de un monte rodeado de una selva espesa...hay un gran agujero. Ahí se construyó un pueblo similar a una fortaleza y se fundó un reino.


Los hombres hacen todo el trabajo desde los que requieren gran fuerza física hasta los más delicados que comúnmente se destinan a las mujeres en el mundo exterior.


Desde que nacen se les cría como guerreros. Son fuertes e imponentes. Pero también elegantes y educados. El equilibrio perfecto entre inteligencia y fuerza bruta, entre guerrero y caballero.


Aquí no hay lugar para mujeres delicadas o codiciosas.


Pero sobre todo...los hombres de esta isla son muy fuertes.


Entrenados desde niños para sobrevivir en cualquier ambiente, bajo todo tipo de clima, y en cualquier circunstancia, criados para resistir el hambre, la sed, el frío, y el dolor extremo. Diestros en todas las armas y resistentes como el hierro. Programados para obedecer cualquier orden sin vacilar ni cuestionar, y acostumbrados al trabajo en equipo basado en la confianza que resulta de criarse juntos. Incapaces de distinguir entre varón y doncella al combatir o matar. Obligados además a suprimir todo rastro de piedad y compasión por los enemigos, por los intrusos o los traidores.


Son acertadamente los soldados perfectos. Maestros de la guerra.


En este país...la perfección es la verdadera fuerza.


Si una mujer se acercara a este lugar...moriría al instante.


Sin embargo, los hombres de este país tienen un defecto, solo uno en su meticulosa y calculada creación...


Curiosidad suprimida por el género opuesto.




-¡Ey, la mujer despertó!


-¡Ya era hora!


-¡Vamos a ver!


Era un día bellamente soleado cuando Luffi, tras dormir por quien sabe cuántas horas, despertó de su letargo bostezando y estirando los brazos al cielo sin percatarse de que era observada cual animal en el zoológico por un puñado de hombres invadidos por la curiosidad por conocerla.


-¡Se está moviendo!


-¡Aun lado que quiero ver!


-¡Yo también quiero ver!


-¡Muévete!


-Wow. Qué delgada y pequeña es.


-Parece muy frágil.


-Dudo que pueda levantar un arma con esos brazos.


-Sus rasgos faciales son muy delicados.


-Su cabello brilla y se ve muy suave y sedoso.


-Durmió por horas. ¿Las mujeres son tan dormilonas?


-Dicen que comió mientras dormía.


-¿Tienen esa capacidad?


-¡Y yo qué sé idiota!


-Oigan, ¿y qué comen las mujeres? ¿Carne cruda?


-Creo que cualquier cosa...


Luffi se rascó la cabeza y parpadeó varias veces en un intento por despertar del todo.


-¿Qué pasa? Hacen mucho ruido...


-¡Habló!-exclamaron todos al unísono.


-¡Que voz tan aguda!


-Eehh...


Solo entonces Luffi reparó en el hecho de que no estaba sola, apesar de haber preguntado por el escándalo que estaban haciendo los guerreros, y abrió los ojos por completo al ver que no reconocía el lugar.


-¡¿Qué sucede?! ¡¿Dónde estoy?!


Se sujetó la cabeza y revolvió en sus recuerdos intentando recordar lo que había sucedido. Cerró los ojos y apretó los dientes mientras sus memorias se reproducían frente a ella como una amarga proyección.


"-¡¡¡ZOEY!!!


...


-¡Corran! ¡Yo los protegeré con mi vida!...Aunque yo no estoy vi...


...


-¡WAAAAHHH!


-¡¡USOA!!


...


-¡BASTARDOO!


-¡Sara, ya dejálo!


...


-¡¡SARA!!


...


-¡Franky, atrás!


-¡Ni de broma! ¡Y tú, apartate de nuestro camino!


...


-¡¡Franky!!


...


-¡¡NAMIIII!!


-¡LUFFI! ¡No veng...


...


-¡NAMIZOU!


...


-¡Chopper! ¡Alto!


...


-¡¡ROBIN!!


-¡LUFFI!"


-¡Es cierto! Me separé de los otros en el Archipiélago Sabaody.


-¡Oigan, está hablando!


-Shhh. Silencio.


Luffi se levantó de la cama sin darse cuenta de que estaba desnuda y cubierta solo por unas vendas en el cuerpo. Se plantó frente a los guerreros que la observaban y puso sus manos en sus caderas.


-Hmm. No recuerdo nada después de comerme ese hongo...-dijo para sí rascando su cabeza, notando en ese momento que no tenía su sombrero-¿Eh? ¡Ah! ¡Mi sombrero! ¡¿Dónde está?!-exclamó histérica mirando a todos lados y encontrándolo sobre la cabeza de Leviatan-¡Ahí está!


Estiró su brazo y lo tomó para devolverlo a su lugar ante las atónitas miradas de los espectadores, quienes retrocedieron asombrados.


-¡Estiró su brazo!


-¡¿Cómo hizo eso?!


-¡Increíble! ¡Las mujeres pueden estirar sus brazos!-exclamó Aquiles, anotando todo en su libro-Oye-la llamó, captando la atención de la chica-¿Cómo te llamas?


-¿Eh? Soy Luffyko-respondió mirando de pronto hacia su cuerpo-¡Ah! Estoy desnuda.


-¡Qué idiota!-exclamaron todos.


-Vaya-dijo Aquiles anotando de nuevo en su libro-Las mujeres son muy lentas y prefieren cubrirse la cabeza antes que el cuerpo.


-Hace algo de frío. ¿Dónde está mi ropa?


Draco se disponía a responder cuando reparó en aquellas protuberancias que habían confundido con hongos mientras la bañaba, por lo que decidió hacer la pregunta que tanto quería hacerle.


-Antes de darte algo de ropa, ¿podrías decirnos qué son esas cosas que tienes ahí en el pecho?


-Oh, cierto. ¿Qué son?


-Dejame ver, Draco.


-Pero no empujes, Aquiles.


-Mira, son muy redondas.


-Parecen suaves.


-¿Por qué son dos?


Luffi miró confusa a sus pechos y cruzó sus brazos observando a los guerreros que se empujaban para ver.


-¿No lo saben? Qué raros son. Son los melones de mi familia.


-¿Melones de su familia?


-¿Melones de su familia?


-¿Melones de su familia?


-¿Melones de su familia?


Los guerreros se miraron desconcertados y sin entender a qué se refería con eso.


-¿Qué quieres decir?


-Mis melones son mis melones. Son melones de los maduros.


-¡¡EEEEEHHHH!!


-¡¿MELONES MADUROS?!


-¡Increíble! ¡A las mujeres les crece frutas en el pecho!


-¿Cómo lo hacen?


-En ese caso-habló Draco extendiendo su mano hacia Luffi-¿Podrías darme uno?


-¡¿Están locos?! ¡¿Acaso quieren matarme?!-exclamó Luffi con ojos saltones.


-Bah. Al cabo que no quería-respondió Draco, para luego lanzarle una prendas a la cara-Ahí está tu ropa.


-Ah, perdón por las molestias. Muchas gracias shishishi.


-Le hicimos algunas modificaciones.


-Esperemos que te guste.


Luffi sonrió y se puso la ropa que le habían dado, solo para emanar un aura depresiva cuando se vio vestida de nuevo. Su blusa azul ajustada con botones amarillos había sido modificada de modo que ya no tenía el corte en V (que no servía de mucho para ella que se vendaba los pechos para que no rebotaran ni estorbaran durante sus peleas) sino que ahora tenía botones de más hasta el cuello, y su short era más largo que antes, al punto en que alcanzaba las rodillas, lo cual la hacía ver como una mujer travestida de hombre.


-Tu anterior ropa estaba algo quemada, así que te hicimos otra igual a la que tenías.


-No nos agradezcas.


-Wow. ¡Inclina la cabeza en agradecimiento!


-Oye, no hace falta.


-Pero gracias.


Luffi apretó los dientes y sus ojos se pusieron blancos mientras lloriqueba de forma tan lamentable que era sorprendente que los guerreros no se dieran cuenta, para luego estrellar su puño en los barrotes y fruncir el ceño con una mueca de completa ira.


-¡¡No me jodan!! ¡¡Soy una mujer!!-gritó alertando de inmediato a los espectadores.


Los guerreros se pusieron en guardia rápidamente y apuntaron sus flechas hacia ella con miradas severas y frías que contrastaban con su actitud de segundos antes.


-Ah. Esperen.


-¡Que salvaje!


-¡Esa debe ser su verdadera naturaleza!


-¡Estuve escuchando desde el principio y ella no tiene ni el menor rastro de dignidad!


-Pero, Orion...es una lástima que debamos matarla por eso.


-¡Sabía que las mujeres eran egoístas y despreciables!


-¡Ni siquiera puede agradecer que le salvamos la vida!


-¡Oigan, un momento, ¿ustedes me salvaron?! ¿Qué sucedió? ¡Díganme por favor!


-Comiste un hongo venenoso que casi te mata-respondió el sanador acercándose-Estos hombres te salvaron.


-¿Eh?-miró a Draco, Leviatan y Tifon cuyas miradas podían helar la sangre hasta del más valiente-Así que eso pasó. Muchas gracias, chicos. Oigan, lamento haberme quejado, pero no me disparen.


-¡No hay disculpas que valgan, mujer!-escupió Orion-¡Este es el Reino de Guerreros! ¡Existe una ley inquebrantable desde hace siglos que prohibe la entrada a las mujeres!


-¿País de...guerreros?-repitió tragando saliva.


-¡Ahora que recuperaste el conocimiento no tendremos piedad de tí!


-¡Cierto! Ahora que lo dices, todos son hombres. Qué país más raro.


-Jum. ¡Pondré fin a esos estúpidos comentarios!


-Oye, Orion, ¿de verdad tenemos que matarla?


-¡Tifon! ¡Entiende! Tenemos que eliminarla antes de que el Príncipe Serpiente regrese. Él jamás habría permitido esto. Si llega a enterarse ustedes tres serían considerados criminales y ejecutados.


Draco cerró los ojos al escucharlo. Sabía que corría ese riesgo, lo supo cuando el Anciano Nyon le dijo que había salvado a una mujer que misteriosamente había aparecido en Amazon Lion, pero aún así en ningún momento se había parado a pensar que era su deber como guerrero amazónico asesinar a la instrusa si no quería que su cabeza rodara.


Y es que, aunque no lo reconociera, todo rastro de raciocinio desapareció de él cuando cargó a la mujer en su brazos para dejarla en la celda y miró de cerca su fino y delicado rostro enmarcado por suaves cabellos de obsidiana que caían hasta los hombros, olvidándose por uno breve momento que un guerero de Amazon Lion no tenía permitido dejarse fascinar por las de su género.


-Leviatan, Tifon, Draco, esto es por su bien. Debemos eliminar a la mujer


-¡Oigan, esperen! ¡Déjenme ir! ¡Prometí reunirme con mis nakamas en otro lugar!


-¡Disparen!


-¡WAAAA!


La explosión resonó en el pueblo y una densa nube de humo se elevó de la celda al cielo, sin embargo, antes de que alguien pudiera decir o hacer algo en el techo de la misma se abrió un agujero y la mujer salió de ahí sujetando su sombrero para que no saliera volando, y aterrizó en el tejado de la celda continua.


-Uff. Eso estuvo cerca.


-¡Está en el tejado!


-¡Atrapenla!


-¡Mejor me voy de aquí!-exclamó echando a correr por el tejado mientras intentaba atar sus cabellos en una coleta con la liga que siempre llevaba en la muñeca izquierda, siendo perseguida por los guerreros de Amazon Lion.


Y así es como comenzó su aventura en la Isla de Varones.


Fin.