Tell Em: La hermanita de Trunks

Summary

[Primer arco de Tell Em: La hermanita de Trunks] Gohan, Trunks, Bra y Goten crecieron a la par. Al tener poca diferencia de edad, sus padres se pusieron de acuerdo para que sus hijos jueguen y se hagan compañía desde que nacieron. Comparten todo: fiestas de fin de año, vacaciones, fiestas de cumpleaños y almuerzos familiares una vez a la semana. La estructura es tan perfecta que ambas familias parecen una sola cuando pasan tiempo juntas. Sin embargo, algo amenaza con poner en juego ese equilibrio, algo con el poder de cambiarlo todo. Después de sus decepcionantes experiencias en el amor, Gohan y Bra comprenden que es imposible ignorar lo que sienten. Pero el mayor problema es alguien con nombre, apellido y un gran ego: Trunks Brief. ¿Podrán poner todo en juego y arriesgar su amistad? ¿Gohan será capaz de traicionar a su mejor amigo al salir con su hermana menor? ¿Bra podrá sobrepasar a su hermano mayor y tomar el control de su propia vida? Ella solo sabe una cosa: todo sería diferente si no fuera la hermanita de Trunks. ° ° ° • Semi-OC • Fanfic AU. • Song Fic, esta historia cuenta con una playlist propia. • Long Fic. • Actualizaciones rápidas. • Romance juvenil.

Status
Complete
Chapters
43
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

00| Invisible



—¿Qué dices? ¿Dos de tres?

Gohan sonrió con diversión, mientras sus ojos se posaban en ella con complicidad—. Ya te lo dije, no tiene sentido, soy pésimo en esto.

— Oh, por favor, solo debes apuntar un poco mejor.

Él empujó su hombro superficialmente—. Pues ve tú, experta.

La muchacha se preparó para apuntar. Pero segundos después, volteó hacia Gohan animada—. Tengo una mejor idea. Ven, deja que la experta te enseñe.

Estiró su mano hasta el alto hombro de Gohan con confianza, a pesar de que le llevaba varias cabezas de diferencia. Luego, le alcanzó el aro color blanco para apuntar. Gohan se tensó con la cercanía de la femenina. Pero, luego de tragar fuerte, aceptó su ayuda y apuntó el aro hasta las botellas de vidrio al frente de ellos.

Era una hermosa tarde de primavera y los puestos en la feria estaban llenos, todo el mundo ansiaba su turno para llevarse un premio en el día de la feria de Ciudad Satán.

Gohan centró su mirada en las botellas de vidrio al frente suyo y con ayuda de la muchacha a su lado, volvió a tirar con algo más de fuerza. El aro giró en el cielo con el último tiro, chocó con la esquina de la botella de vidrio sin cumplir su propósito y terminó en el suelo.

—Rayos.

Su hermano menor, Goten, soltó una risotada a sus espaldas—. Vaya. Esto debe ser muy vergonzoso para ti eh.

La muchacha al lado de Gohan soltó una pequeña carcajada, estaba de acuerdo con las palabras de Goten. Y Gohan, claramente, estaba apenado trás su derrota.

—Lo siento, desperdicié tu tiro. —Sus cejas cayeron con culpabilidad, mientras intentaba buscar una solución:— Te lo recompensaré, ¿a qué otro juego quieres ir?

—Tranquilo, por ahora se me antoja un helado. Ganar da hambre, te pasará si algún día me ganas...

Un pequeño pellizco llegó al brazo de la muchacha de parte de Gohan. Eran amigos desde primero de preparatoria, pero esa no era la única razón del porqué hay más confianza entre ellos. Ella rió y dejó un pequeño golpe en su abdomen.

Un gran bufido sale de la boca de Pan para sacarlos de su burbuja:—Irán por un helado, ya entendimos, empalagosos. La fila sigue, ¿se moverán o qué?

—¡Pan!

—¿Qué? Ya nos toca, pueden seguir con eso en otro lado.

—Tiene razón, les toca. ¿Ustedes quieren un helado?—Gohan giró hacia atrás para preguntar:—¿Goten?

Aunque su hermano menor tenía solo dos años menos que él, asintió con su cabeza como si fuera un niño pequeño.

Gohan sonrió, afirmando que también le traería un helado. Luego volvió a girar, pero esta vez hacia mí:—¿Tú quieres, Bra?

Mi cuerpo se tensó al escuchar mi nombre. Recordando que era parte del cuadro y, por más que quisiera, no podía dedicarme a tan solo admirar su presencia como me gustaba.

Mis ojos chocaron con la muchacha a su lado, Videl Satán, quien en parte también estaba captando mi atención. Ella sonrió en mi dirección, era muy amable conmigo. En realidad, ella también me agradaba la mayoría del tiempo, especialmente cuando se mantenía a una distancia prudente de Gohan.

—Sí, también ganaré, me lo merezco.

Gohan sonríe en mi dirección, mientras Goten bufa.

—¡Claro que no, estuve cerca la otra vez!

Pan ríe—Cerca no es ganar, idiota.

Los ojos negros de Gohan se posaron sobre mí unos segundos, logrando que recobrara mi animo. Su brazo rozó con mi hombro al dejarnos su lugar en el puesto, aún no me acostumbraba a su nueva altura. Estaba mucho más alto desde que cumplió dieciséis; según mamá, es el efecto de la preparatoria. Aunque dudaba que me afectara también, Goten, Pan y yo teníamos otros dos años para ello.

—Pero ganaré esta vez, ¿verdad Gohan?

Pan soltó una risotada—Ya quisieras.

Gohan frenó a mis espaldas y su pequeña risilla hizo que mi estómago se estremeciera.

—Bra ganará, ella siempre gana. Lo sabes.

La sonrisa en mi boca se ensanchó de orgullo, mientras me cruzaba de brazos victoriosa. Pero mi atención se descolocó cuando Gohan se acercó a mi oído antes de partir y dijo:—Solo sé gentil esta vez.

Mi mirada chocó con la suya, molesta ante esa petición. Él despeinó mi cabello y, mientras comenzó a caminar, insistió:—Ya escuchaste, pequeña Bra.

Rodé los ojos al escuchar ese maldito apodo. Antes me gustaba, me hacía sentir bien que tenga una forma de dirigirse hacia mí. Pero, con el pasar de los años, comenzó a recordarme que solo soy una niña pequeña para él.

—Mierda. Me espera una larga platica con Videl para cuando lleguemos a casa, aparentemente, es el mejor día de su vida. —La mano de Pan pasó por su frente de mala gana:—Juro que si el tío Satán no llega para la cena moriré.

Pan es prima de Videl y prácticamente vive en su casa ya que sus padres se la pasan trabajando. Según Pan, todas las noches de la última semana se la pasó platicando por horas de Gohan hasta quedarse dormida.

—Tu sugeriste que comiencen a salir—nos recordó Goten, mientras sostenía los aros blancos para tirar hacia el objetivo al frente nuestro.

Pan suspiró pesado:—Porque era agotador que él no notara las señales tan obvias, Videl necesitaba ayuda extra. Lo saben.

Admiré como Goten cerró su ojo derecho para apuntar y su lengua se pegó a su labio superior, se veía gracioso. Por mala suerte, la crema para el acné que le regalé le estaba haciendo más efecto que a mí.

—Rayos—dice Goten, luego de errar su primer tiro.

—Era lo mejor para todos que se den una oportunidad...—dijo Pan, mientras su mirada se posaba en mi dirección.

Guardé silencio, no podía responder nada contra ello frente a Goten.

—Lo mejor para ambos, menos para ti—le recuerda Goten antes de dar su segundo tiro, donde logra apuntar algo mejor:—¡Sí!

Compartí su emoción al darle a la segunda botella y, posteriormente, a la tercera. Deje un pequeño golpe en el hombro de Goten ante sus burlas, y me acerque a la marca en el suelo. El señor del puesto me pasó los aros de color blanco y me preparé para apuntar. No es por presumir, pero siempre fui muy buena en casi todos los juegos del parque. Todos lo sabían. Por ello, Goten se la pasaba compitiendo conmigo.

—Rayos...

La cabeza de Goten cayó en sus manos cuando di mi primer tiro. Aunque me comenzaba a pasar de estatura, su voz seguía siendo igual de aniñada y su gorra rojiza seguía igual de sucia que la semana pasada. Su madre, Milk, me dijo que la última vez que quiso lavarla tuvo que esperar a que se fuera a dormir.

—Te lo dije...—Canturrea Pan, mientras apoya sus codos sobre la mesada del puesto.

Cuando el segundo tiro le dio al blanco, otra vez, Goten suspiró rendido. Yo negué con diversión, no podía regalarle la victoria tampoco. Además, amo ganar. Para su suerte, recordaba las palabras de Gohan.

Mi ego se aplastó cuando volví a tirar, pero cumplí con lo acordado.

—¡Rayos!—exclamé con exageración—. Me distraje al final...

—¡Sí! ¡Es un empate!

Goten apresura sus pasos hasta Gohan, mientras revela a gritos nuestro reciente empate.

Mi palma derecha llegó a mi rostro ante tanto escándalo. Trunks se burlará de mí toda la tarde, sabe que empatar es peor que perder.

Cuando Pan y yo nos acercamos, Gohan sonrió en mi dirección y un pequeño gracias se formó con mímica en su boca. Él sabía que empatar no era una opción para mí. Rodé mi ojos, para confirmarle que no me agrada ser amable. Entonces, su mirada se mantuvo en mi dirección por los segundos necesarios para que mi corazón se descoloque, y mis ojos se dieron el lujo de acompañar los suyos.

Los ojos de Gohan eran de color negro, tal como su cabello. Era un color cotidiano en la ciudad, pero eso no quitaba el que los viera de manera diferente al resto. Ya sea cuando me hablábamos o cuando teníamos el gusto de compartir un rato juntos, mi pecho se descontrolaba y mis manos comenzaban a sudar. Me ponía nerviosa, pero nerviosa bien.

—Chocolate para Pan y Goten, y frutilla para Bra.

Acepté el helado de parte de Videl, sus ojos color azul se posaron en mí con amabilidad. Le sonreí, hasta que me percaté de un detalle.

—Ey, ¿por qué no tienes el de vainilla?

Gohan se encogió de hombros, con el paquete de helado de chocolate—. No había más, compramos los últimos.

—Es verdad, solo chocolate. Gohan guardó el último de frambuesa para tí.

Tensé mi entrecejo y arrebaté el paquete de sus manos, o eso intenté, ya que él lo apartó de mi alcance.

—No me molesta. Y el de frambuesa es tu favorito.

—Pero el de chocolate es el que menos te gusta—insisto.

—Hey, dijiste que te gustaba.

Ignoré las quejas de Videl, mientras Gohan me dirigía una mirada quejosa al revelar lo anterior.

—Puedo comerlo, me gusta más que a ti.

—Estoy bien, enserio—dijo por última vez—. Disfruta tu helado, pequeña Bra.

Intenté discutir contra ello, pero otra persona llegó a nuestro lado.

—Hey, tengo que hablar contigo de... Ya volvemos.

Trunks tomó mi antebrazo y me alejo del resto con firmeza, no llegué a protestar contra ello, ya que él comenzó con sus quejas:

—¿Qué mierda haces? ¡Arruinas la cita de Gohan y Videl!—exclamó con desesperación, no tan alto como para que el resto escuche, pero lo suficiente para molestarme.

—¡No estoy haciendo nada!—exclamé, por lo menos hasta que Trunks me indicó que baje la voz—. Estaban en la fila del juego, después nos ofrecieron helado y... ¡Hey ello nunca dijeron que estaban en una cita! ¡¿Lo están?!

Trunks hizo un gesto con su boca, como si estuviera preguntando alguna idiotez—. Claro que sí. Pero Gohan no lo sabe, es demasiado lento para darse cuenta.

Bufé, sin intenciones de seguir sus estúpidos juegos—. Entonces, no es una cita. Solo lo presionan, como siempre.

Él suspiró pesado. No estaba de acuerdo con lo que digo, como siempre.

—Tú qué sabes. Tienes como doce años.

—¡Tengo catorce!—respondí a la defensiva. Quise agregar que cumpliría quince años en unos meses, pero no iba al punto—. Si Gohan estuviera en una cita no estaríamos todos aquí, seguro estarían a solas para platicar. Tal vez irían a comer o al cine y...

Trunks soltó una fuerte carcajada, la cual me hizo sentir estúpida por unos momentos.

—Cómo sea, solo no molestes.

Cuando volvimos con los demás era obvio mi mal humor, Trunks sabía cómo ponerme de malas. Me molestaban muchas cosas de sus quejas, pero la que más resaltaba era cómo aseguraba que esta debía ser una cita para Gohan y Videl.

Dejé mis pensamientos de lado cuando escuché el siguiente plan de la tarde.

—Solo tenemos cinco boletos así que...

—Oh, yo no iré. Los esperaré aquí.

La mirada amenazadora de Trunks se posó sobre mí. Puede que ambos seamos prácticamente iguales, tenemos el mismo color de ojos y cabello, pero eran de esos momentos donde lamentaba que sea tan obvio que seamos parientes.

—No me gusta esa montaña rusa, lo sabes—le recordé sin creer cómo tenía que repetirlo:—Se llama“El gran ciclón del fin”y es acuática, insecto.

Trunks bufó, mientras Pan se acercó y apoyó su mano en mi hombro con fraternidad—. Es verdad, Bra le teme a esa. Vayan ustedes, nosotras recorreremos la feria.

Saqué su mano con amabilidad—Ve también. Yo caminaré, además debo sanar mi ego y ganar algún juego después del empate con Goten—Pan quiso protestar, pero la interrumpí:—Estaré bien. Cuando bajes iremos a otros juegos juntas, ¿de acuerdo?

Posteriormente, el grupo comenzó a caminar. Planeaba abrir mi helado y acercarme a otro juego para presumir mi gran récord, pero me sorprende que una persona vuelve entre sus pasos y se acerca a mi lado con rapidez.

—¿Qué...? ¡No! ¡Trunks me matará! No puedes...

Una ligera risilla salió de la boca de Gohan al escuchar mis quejas—. Así que por eso discutieron eh...

Frené mis pasos y llegué a sus espaldas para empujarlo al lado contrario, sin resultados:—Debes ir, Gohan.

Él frenó mis vagos intentos por hacerlo ir con el resto a la montaña rusa acuática y reveló—Juro que no quería ir, ya fuimos hace unos días con Shapner. Recordarlo me da nauseas.

Continué mis pasos al ver que mis intentos no tendrían resultados, caminábamos a la par—. Envejeciste eh.

Su boca se abrió ofendida, luego chocó con mi hombro y acompañó ese gesto con un tono de voz molesto—. Solo soy dos años mayor que tú. Además, también quería comer mi helado en paz y no a las corridas en la fila.

Al recordar eso, mis manos se acercaron con rapidez a la paleta de helado en las manos de Gohan. Él se detuvo y tardó unos segundos en darse cuenta de mi pequeño robo. Al recordar nuestra pequeña disputa, se giró hacía mí con desesperación.

—¡Hey!

Mis manos escondieron el paquete a mis espaldas—.No te gusta este sabor.

—¡Claro que sí!

—¡Claro que no! —Cuando Gohan intentó acercarse por la derecha, mi cuerpo giró sin intenciones de permitirle el pase—. Mientes para que Vi no se sienta mal.

Sus ojos se abrieron con asombro unos segundos, pero luego rodaron restando importancia—. Se llama amabilidad.

—¿Ah sí?—pregunté con un deje de picardía—. Creí que preferías la honestidad.

Gohan volvió a intentar por la izquierda pero igualé mi anterior acción.

—Es mi helado.

—No, es mío—contradije—. Quieres el de frambuesa, tómalo, está disponible.

Gohan intentó dar con el helado unos segundos más, sus manos pasaban cerca de mi cintura por la derecha y por la izquierda, pero sin resultados.

—¡Bra!

—¡Gohan!—imité con diversión—. Deja de discutir, se derretirá si tardas en aceptarlo.

Una pequeña risilla salió de mi boca al sentir su mano dando un pequeño pellizco en mi cintura para distraerme. Aunque el muy terco no se daba por vencido, una sonrisa divertida se posaba en su boca por nuestra pequeña disputa.

Su tentadora mirada se robaba toda mi atención, era imposible concentrarse en otra cosa cuando Gohan me miraba. Mi estómago se apretaba, rogando que el contacto no terminara. Sabía que mi rostro debía verse aún más emocionado que cuando llegamos al parque y me sorprendió la decoración, o cuando Trunks trajo frituras y yo moría de hambre; que Gohan me mire superaba cada pequeño momento de felicidad que pude tener en el día o la semana.

Cuando mi mirada bajó por inercia a su boca, su sonrisa fue la segunda cosa que se robó mi atención. Siempre me ha gustado verlo sonreír, más si sonreía por mí.

—No desistiré.

—Yo tampoco, Son—igualé, tornando más seria la situación al llamarlo por su apellido.

Mientras intentaba controlar los latidos de mi frágil corazón por su cercanía, abrí el paquete de chocolate con cuidado a mis espaldas. El entrecejo de Gohan se tensó en desacuerdo, pero manteniendo su deje divertido. Intenté acercar el helado a mi boca, para dejarle en claro que no hay vuelta atrás. Pero Gohan se adelantó y, sin separarse de mí, se acercó a mi muñeca y arruinó mi puntería. El helado dio con mi nariz y manchó la punta de esta.

—¡Son!

Mi cuerpo se congeló en el suelo al ver cómo Gohan acercó su pulgar a mi nariz, limpió aquella y lo llevó a su boca con valentía.

—Te lo dije, me gusta.

Gohan toma distancias otra vez, con su helado de chocolate y acerca el paquete de frambuesa.

—Todo tuyo, pequeña Bra.

Acepté mi helado de frambuesa de mala gana por perder, pero con un revoltijo de emociones en mi estómago por nuestra anterior batalla.

—No cuenta, me distraje—me defendí, mientras abría el paquete de helado.

—Siempre te distraes.

Solo cuando se trataba de él.


Luego de ir a dos puestos y caminar un poco, cierta voz llamó nuestra atención:

—Hey, mirá lo que conseguí.

Un nuevo paquete de helado estaba en las manos de Videl, pero esta vez de vainilla. Observé como Gohan se acercó con ella, aceptó el helado nuevo, que esta vez era de su sabor favorito. Videl se sonrojó, le comentó que encontró otro puesto de helados donde todavía había de sabor vainilla, a lo que Gohan le agradeció.

Las mariposas en mi estómago chocaron entre sí en su vuelo y ocasionaron su propia muerte. Me regañe a mí misma en mis pensamientos por no haber considerado esa idea. En cambio, me quedé discutiendo tonterías cuando las cosas no eran cómo me parecían correctas, en vez de ir y conseguir una solución por mi cuenta, tal como hizo Videl.

Volví a sentirme invisible ante el precioso cuadro en el cual podía enmarcar a Gohan y Videl. Sabía que debía aceptar que Gohan era inalcanzable para mí, que debía dejar los juegos de lado y aceptar que los pequeños momentos que compartimos son irrelevantes para él. Aunque para mí signifique una historia de comienzo a fin donde, por unos momentos, puedo fantasear que él me ve como me gustaría y no como la hermanita de Trunks.

Un no tan pequeño codazo llegó a mis costillas, no necesité mucho más para saber que se trataba de Pan. Cuando mis ojos chocaron con los suyos, ella negó con su cabeza. Pan era la única persona que sabía lo que yo sentía por Gohan y todo lo que implica para mi verlo con nada más ni nada menos que Videl Satán.

—Ven, necesitas un tiempo fuera—dijo antes de tomar de mi antebrazo y comenzar a caminar hasta el otro lado del parque.

Un suspiro pesado y mi pisada perezosa demostraban todo lo que pasaba por mi cabeza, pero Pan no preguntó. No solía hacer preguntas cuando sabía que no le agradaría la respuesta, por lo que tuve que recurrir a las palabras:

—¿Crees que Videl sea más hermosa que yo?

Pan frenó sus pasos unos momentos y giró su cabeza hacia atrás, luego rodó sus ojos—. ¡Bra!

Mi mandíbula se tensó al sentir el nudo apoderándose de mi garganta y las lágrimas resistiéndose a salir.

—Videl es dos años mayor que tú.

Cambié mi mirada hacia otro lado, sabía que era una pregunta estúpida y que Pan no me respondería con la verdad. Tampoco era el mejor momento para preguntar, todavía no me recuperaba de la pubertad y Videl parecía tan perfecta que no había evidencia que demuestre que haya pasado por ella. Era tan madura y hermosa como se podía ser a los dieciséis años.

Gohan podía ser algo lento cuando se trataba de muchachas, nunca salía con nadie y no era el tipo de muchachos que las tenía como tema de conversación, pero eso no quería decir que dejara de ser un muchacho también.

—Sabes que responda lo que responda te afectará. Si digo que sí, morirás. Si digo que no, te preguntarás: “¿qué otra cosa tiene Videl que la hace diferente a mí?”

—Además, de que es tu prima.

Pan sonrió con diversión:—Exacto. Pero tu eres mi mejor amiga y si quieres la verdad, te la diré.

Mi rostro la observó con un deje de curiosidad, anhelando saber esa respuesta.

—¿Por qué creo que Gohan no te considera siquiera una opción?

Pan se tornó con un deje misterioso y se acercó a mi rostro, mientras admiraba mi pequeña desesperación.

—Porque te ve como su hermana pequeña.

Mientras Pan iba a soltar una risotada, mi boca se abrió con molestía y exclamó:—¡Qué no somos hermanos, maldita sea!

Su risotada fue lo suficiente fuerte para llevar su mano a su estómago—. Hey, cuida lo que sale de esa boca, niña.

Mi estado cambió desde la decepción al enojo, por lo que vuelvo a caminar—. Te lo dije mil veces, nuestros padres son amigos desde jóvenes y el que se hayan puesto de acuerdo para tenernos a los cuatro no tiene nada que ver.

—Hey, yo sé que no. Pero siempre dices que Goten es como tu gemelo y Trunks...

—Porque nuestras madres coordinaron tanto que Goten y yo hasta nacimos el mismo día—le recuerdo.

—Insisto, excelente puntería. Tenemos que tomar nota.

—Además, Goten es mi hermano por elección, lo sabes. Es como mi otra mitad.

—¿Ah sí?—Pan se cruzó de brazos con un deje molesto, y su rostro cambió hacia otro punto.

Me acerqué a su codo, para tomarla por allí y suspirar pesado:—También eres mi otra mitad, pero es diferente. Lo sabes. Goten y yo hasta nos bañamos juntos de niños.

—¡Nosotras tambié...

— ¡Pan!—la nombré, al recordar ese detalle con diversión. Las vacaciones de verano con trajes de baño no iban al punto—. Sabes que, aunque no llevamos décadas de amistad, lo nuestro es diferente.

Su rostro chocó con el mío, sin convencerle del todo esa respuesta al comienzo. Pero, después de un suspiro pesado, dejó sus celos de lado y continuó:

—De acuerdo, entendí. De todas formas, ni quería ser como tu hermana también, me conformo con ser solo Pan.

La observé unos segundos con confusión y luego me encogí de hombros:—Puedes ser lo que quieras ser, mientras no dejes de ser mi mejor amiga y me dejes sola con mi penosa vida.

Pan soltó una carcajada:—Oh, lo lamento, joven heredera millonaria, sé que su vida sería tan aburrida sin mí.

Pan es de las pocas muchachas en la escuela media que se digno a sentarse conmigo y a platicar un rato. Nunca se me dio hablar con muchachas y para todos era una niña rica y caprichosa. Pero, como suele pasar, mi reputación tuvo mejoría cuando llegó alguien incluso peor que yo: Pan Satán.

—El problema es tu hermano.

Luego de un corto silencio, Pan se apoderó de toda mi atención y continúo.

—Sabes cómo es él, solo quiere protegerte, pero a veces se va de la raya. Por eso, Gohan seguirá creyendo que tienes diez años un rato más.

Mi entrecejo se cerró con pura y original molestia, sabía que tenía razón. Trunks se empeñaba en hacerme la vida imposible la mayoría del tiempo. El maldito mocoso entrometido creía que podía controlarnos a todos. Y Gohan, al ser su mejor amigo, estaba más que prohibido para mí.

—Solo espero que entremos a la preparatoria de artes, para que ese insecto me deje tener una adolescencia normal.

—Tranquila, todo saldrá según el plan: tú y yo iremos a la preparatoria de artes, muy lejos de esos tres—dijo Pan, mientras nos acercamos al siguiente juego del parque—. Y, cuando queramos ir a una fiesta a la que Trunks no te deje ir sin su metiche nariz allí, diremos que te quedarás en casa. Haremos que Videl y Gohan tengan una cita esa noche, Goten nos cubrirá para vernos allí y volveremos antes de que nos descubran. Todo arreglado.

Un suspiro aterrador salió de mi boca, al imaginar lo duros que serían los próximos años de mi vida—. ¿Crees que funcionará?

Pan me rodea por los hombros y nos detenemos en la fila del próximo juego. Ella nunca fue una persona muy cariñosa pero, por alguna razón, tengo el gusto de que lo sea conmigo. Acompañé su abrazo, dejando mis miedos allí.

Nunca fui amiga de muchachas, mi infancia se basó en hacer travesuras con Goten, Trunks y Gohan, pero podía asegurar que nuestra amistad no era como otras. A veces, sentía que Pan era la única persona que me veía por quién soy en verdad, me entendía y podía hacerme ver las cosas de otra forma. Me encantaba nuestra amistad, de lo único que estaba segura era que no sabía que podría hacer sin Pan Satán en mi vida.

Pan separó nuestro abrazo y llevó sus manos a mis hombros con motivación:—Somos tu yo, claro que funcionará.

Me encantaría decir que Pan tuvo razón, que nuestro plan salió según lo esperado o incluso mejor. Pero no se puede estar seguro de nada cuando se trata de Pan Satán. Al contrario, si confías en ella, te llevarás una gran decepción.

Ya que esa muchacha que era mi lugar seguro y mi mejor amiga se volvió en una maldita traidora, mentirosa, insoportable y la peor persona que jamás creí conocer.