Chapter 1
Con la música sonando en la radio y el viento acariciando sus rostros, Jenna y Emma recorrieron la carretera que los llevaba a su destino. Mientras conducían, compartían anécdotas graciosas y hacían planes para explorar el bosque juntas. A medida que avanzaban por la carretera, las risas llenaban el interior del auto. Emma contaba una historia sobre un incidente divertido en la oficina, mientras Jenna la escuchaba atentamente, riendo a carcajadas con cada detalle.
—¿En serio? Dios, pobre del sujeto—exclamó Jenna, secándose las lágrimas de risa—. Esa es definitivamente una anécdota para recordar.
— Jajaja, después de que le hayan tirado el pastel en la cara, le lanzaron huevo, harina, agua y mantequilla. ¡Literalmente hicieron un pastel en su cabeza! —dijo Emma entre risas.
—Esa si que es una anecdota para contar, debieron grabarlo y subirlo a redes con el titulo de "Como hacer un pastel humano"—respondió Jenna, con una sonrisa radiante.
El tiempo pasaba volando mientras Jenna y Emma compartían momentos de complicidad y amor. Con cada kilómetro que recorrían, su conexión se fortalecía, creando recuerdos inolvidables que atesorarían para siempre. Finalmente, llegaron a la cabaña en el bosque. El aire fresco y el aroma a pino las recibieron con los brazos abiertos. Jenna y Emma bajaron del auto y se abrazaron, emocionadas por comenzar su fin de semana juntas. Después de pasar tiempo jugando juegos de mesa, pintando recuadros y rejuntando leña para el anochecer, decidieron ir a una pequeña colina donde se podía ver todo el bosque y un cielo despejado de nubes. Solo un hermoso atardecer.
—¡Este lugar es increíble, Jenna! —exclamó Emma, admirando el paisaje natural que las rodeaba.
—Lo sé, Em. Siempre es mágico estar aquí contigo —respondió Jenna, tomando la mano de su novia con ternura.
Con una mochila llena de snacks y una botella de vino, Jenna y Emma exploraron los senderos del bosque, maravilladas por la belleza que los rodeaba. Se detuvieron junto a un arroyo para descansar, disfrutando del sonido relajante del agua que fluía suavemente. El sol comenzaba a ponerse en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos dorados y rosados. Jenna y Emma se sentaron en una roca, observando el hermoso espectáculo natural frente a ellos.
—Qué romántico es esto, cariño —susurró Emma, apoyando su cabeza en el hombro de Jenna—. Es totalmente hermoso.
—Lo es, Em. Pero no tanto como tú —respondió Jenna, inclinándose para besar tiernamente los labios de su novia.
El momento se detuvo mientras Jenna y Emma se perdían en el calor de su amor. El mundo parecía desvanecerse a su alrededor, dejando solo espacio para su conexión única y eterna. Después de un fin de semana lleno de risas, amor y aventuras, Jenna y Emma se despidieron de la cabaña y emprendieron el viaje de regreso a casa. Con las manos entrelazadas y el corazón lleno de felicidad, sabían que este fin de semana sería solo el primero de muchos más por venir.
¿Quién pensaría que esto podría acabar mal?
El sonido de su alarma despertó a Emma, que para su sorpresa encontró la cama vacía. «Se fue sin despedirse, de nuevo...». Pensó, no era la primera vez que su novia se iba sin avisar o siquiera un beso de despedida, algo que no hacía desde hace mucho, soltó un suspiro poniéndose sus pantuflas y dirigiéndose a su cocina a prepararse su desayuno.
Mientras bebía su café, no pudo evitar recordar los fines de semana que iban a esa cabaña en el bosque, ¿Cuánto tiempo paso desde que no fueron ahí? Le calculaba unos 4 meses. La casa se empezaba a sentirse solitaria.
Era una tarde de otoño cuando Emma decidió que era hora de limpiar el desván para ocupar su mente, con algo productivo podría ayudarla a no pensar en los constantes desplantes y las excusas de Jenna.
Mientras desempolvaba cajas y revisaba viejas fotografías, su teléfono vibró. Un mensaje de Jenna: "Hoy llegaré tarde. Reunión importante. Te amo". Emma suspiró y dejó el teléfono a un lado. No era la primera vez que recibía un mensaje así últimamente. Decidió sumergirse nuevamente en los recuerdos que guardaban aquellas cajas.
Horas más tarde, encontró un sobre en el fondo de una de las cajas. Era una carta. La abrió y comenzó a leer:
"Querida Mia.
Estoy contando los días para estar contigo.
No puedo seguir pretendiendo con Emma.
Tú eres quien realmente me hace feliz.
Te ama, Jenna."
Emma sintió que el aire abandonaba sus pulmones. ¿Mia? ¿Quién era Mia? Las palabras retumbaban en su cabeza mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Todo comenzó a encajar. Las reuniones tardías, las llamadas a escondidas, los fines de semana en los que Jenna se iba de viaje "por trabajo".
Las noches se volvieron más largas y solitarias para Emma, mientras esperaba en casa el regreso de Jenna. Cada vez que llegaba, era más cortante y distante, apenas intercambiando palabras con Emma antes de retirarse a su habitación. Cada noche se preguntaba ¿Qué había hecho mal?, ¿Qué faltaba en su relación?, ¿Qué cambio?
Las noches se volvieron aún más solitarias para Emma, mientras Jenna pasaba cada vez más tiempo fuera de casa, presumiblemente por trabajo. Emma se sentía abandonada y desolada en el hogar que compartían, sin entender por qué Jenna se había alejado de ella. Mientras Jenna disfrutaba de momentos de pasión y complicidad con Mia en la cabaña del bosque, Emma se quedaba en casa, preguntándose qué había hecho mal y por qué había perdido el amor de su pareja.
El corazón de Emma se llenó de un profundo vacío mientras observaba las fotos de ella y Jenna juntas, recordando los momentos felices que compartieron en el pasado. Se sentía como si estuviera viviendo en una mentira, sin saber qué hacer o a quién acudir. Cada vez que Jenna regresaba a casa, el dolor y la tristeza de Emma se intensificaban. Trataba de confrontarla sobre su comportamiento, pero Jenna siempre encontraba una excusa o se volvía aún más distante y evasiva.
A medida que pasaban los días, Emma comenzó a darse cuenta de que merecía algo mejor que ser tratada con indiferencia y desprecio. Aunque le dolía el corazón, sabía que tenía que encontrar la fuerza para seguir adelante sin Jenna. Con lágrimas en los ojos y el corazón roto, Emma tomó la difícil decisión de confrontar a Jenna y poner fin a su relación. Sabía que no sería fácil, pero también sabía que merecía encontrar el amor y la felicidad verdadera.
El reloj marcaba las dos de la madrugada cuando Jenna finalmente llegó a casa, encontrando a Emma sentada en el sofá con una expresión determinada en el rostro. Jenna apenas la miró cuando se dirigió directamente al baño para ducharse. Emma esperó pacientemente hasta que Jenna salió del baño, con el corazón latiendo con fuerza en su pecho. Tomó una respiración profunda y decidió enfrentarla de una vez por todas.
— Jenna, necesitamos hablar —dijo Emma con voz firme, tomando el teléfono de Jenna de la mesa de noche y mostrándole los mensajes con Mia.
La expresión en el rostro de Jenna pasó de sorpresa a pánico mientras leía los mensajes en la pantalla de su teléfono. Trató de encontrar las palabras adecuadas para explicarse, pero Emma no estaba dispuesta a escuchar excusas.
— ¿Qué es esto, Jenna? —Emma sostuvo la carta frente a ella— ¿Quién es Mia?
Jenna suspiró y se pasó una mano por el cabello.
— Emma... yo... no quería que te enteraras así.
— ¿Así? ¿Así cómo, Jenna? ¿Con los mensajes comprometedores con tu secretaria? — Emma elevó la voz.— ¿Cuánto tiempo llevas viéndola?
Jenna dudó antes de responder— Cuatro meses.
Emma sintió como si el suelo se desmoronara bajo sus pies— ¿Cuatro meses? —repitió, casi en un susurro.— ¿Cuatro meses, Jenna? ¿Cómo pudiste?
— Emma, las cosas entre nosotras no estaban bien —ntentó justificarse—. Tú lo sabes.
— ¡Eso no te da derecho a engañarme! —gritó Emma, las lágrimas corriendo por sus mejilla— ¡Cinco años, Jenna! ¡Cinco años juntas! ¿Y lo echas todo a perder por alguien que conoces hace cuatro meses?
Jenna, sintiéndose acorralada, dejó que su ira tomara el control.
— ¡Emma, tú no entiendes! —replicó— ¡Mia me hace sentir viva! Algo que tú ya no logras.
Las palabras de Jenna fueron como puñaladas para Emma.
— ¿Viva? —Emma temblaba.— ¿Y yo? ¿Qué he sido para ti todos estos años?
— Una comodidad —dijo Jenna, sus palabras llenas de veneno—. Pero ya no puedo más con esto. Necesito algo más, algo que tú no puedes darme.
— ¿Cómo puedes ser tan insensible, Jenna? —dijo Emma, sus ojos llenos de lágrimas—. Te amaba con todo mi corazón, y tú... tú me traicionaste de la peor manera posible...
Jenna se sintió abrumada por la culpa y el remordimiento, pero su orgullo no le permitía admitirlo. Optó por atacar en lugar de enfrentar la verdad.
— ¡Tú siempre has sido una carga, Emma! —gritó Jenna, sus palabras cortantes como cuchillas— Siempre necesitando atención, siempre buscando problemas. ¡Ya no puedo más contigo!
Las lágrimas rodaban por las mejillas de Emma mientras escuchaba las palabras despiadadas de Jenna. Sabía que su relación había llegado a su fin, pero no podía evitar sentirse destrozada por la forma en que todo se desmoronaba frente a ella. Por otro lado, Jenna al ver las lagrimas caer del rostro de Emma, sintió un pequeño remordimiento, sabiendo que acababa de cruzar una línea muy delgada. En eso momento volvió a llegar otro mensaje, específicamente un audio. Emma sin dudarlo empezó a reproducir el audio con el volumen alto.
"Jenna, mi amor, ¿Cuándo volveremos a ir a tu cabaña en el bosque? La otra vez la pasamos muy bien. Extraño tus besos en mi cuerpo."
Fue la gota que derramo el vaso, ¿a ella también la llevo a esa cabaña?
❝Eres y serás la única a la que traeré a esta cabaña, mis padres me la dejaron para traer
al
amor de mi vida y mi futura esposa.❞
Fue lo que le dijo la primera vez que le llevo a ese lugar, hasta con eso la mintió. Pensó que ese lugar era exclusivamente para ellas dos, mas equivocada no podía estar. Apago el celular mirándola totalmente decepcionada y con el corazón aun mas roto que antes.
— Emma, yo...
— No digas nada...— interrumpió Emma con voz firme—. El audio lo dijo todo. ¿Cómo pudiste hacerme esto, Jenna? ¿Cómo pudiste traicionarme de esta manera?
— ¡No puedes culparme por buscar amor y pasión en otro lado! —gritaba Jenna, su voz llena de ira y frustración— ¡Tú y yo ya no éramos felices juntas!
— ¡Eso no te da derecho a engañarme y herirme de esta manera! —respondía Emma, sus ojos llenos de lágrimas y su voz llena de dolor— ¡Te entregué mi corazón, Jenna, y tú lo pisoteaste!
La discusión continuó durante horas, cada palabra más dolorosa que la anterior. Jenna y Emma se lanzaron acusaciones y reproches, sin darse cuenta de que estaban perdiendo algo que una vez fue hermoso y significativo.
— ¡Ya es suficiente, Jenna! —exclamó Emma, su voz temblando pero firme— Ya no puedo seguir viviendo así. No quiero seguir viviendo contigo. Empaca tus cosas y vete.
Emma le dio la espalda a Jenna para que no la viera llorar, ya no más. Escuchaba como unos pasos se alejaban dándose cuenta de que no había marcha atrás de la decisión que acababa de tomar. Jenna empacó sus cosas y se fue, dejando a Emma sola en un mar de dolor y confusión. El hogar que una vez compartieron ahora estaba lleno de silencio y vacío, recordándole a Emma el amor perdido y las promesas rotas. Con el corazón roto y el alma destrozada, Emma se enfrentó a la realidad de que su amor por Jenna había llegado a su fin. Aunque el dolor era abrumador, sabía que eventualmente encontraría la fuerza para sanar y seguir adelante.
Los siguientes días fueron un tormento para ambas. Emma intentó continuar con su vida, aunque cada rincón de la casa le recordaba a Jenna. El vacío era inmenso, y el dolor constante. Se refugiaba en el trabajo, tratando de no pensar en lo que había perdido.
Jenna, por su parte, trató de seguir adelante con Mia. Cada fin de semana iban aquella cabaña en el bosque con el simple propósito de tener sexo, al principio se sentía bien, pero los recuerdos que mantenían viva y con color a esa cabaña empezaron a abrumarla. Recordando todas las veces que se sentaban en el sofá viendo películas a altas horas de la noche, jugando juegos de mesa o simplemente estar en silencio la una al lado de la otra. Fue en ese instante donde vio el horrible error que acababa de cometer. Mia solo era un gusto pasajero, Emma era para siempre. Se sintió una idiota total.
Ahora sabia perfectamente lo que debía hacer, recuperar al amor de su vida. Primero empezó por cortar comunicación total con Mia, despidiéndola de su cargo de secretaria. Ahora venia el segundo paso. Buscar a Emma. Pensó que seria fácil pero no fue así, todos sus amigos en común estaban al tanto de lo que había pasado y ninguno quiso decirles o pasarles la ubicación de Emma. Pero no se rendiría fácilmente. Intento por todos los medios posibles buscarla.
Paso varias semanas hasta que recurrió a su último plan, ir al pueblo natal de Emma, Esa era su ultima esperanza, encontrarla ahí. Sin pensarlo dos veces tomo el primer vuelo a Oregón.
Después de meses de evitar a Jenna y luchar por sanar su corazón roto, Emma decidió regresar a su pueblo natal en busca de paz y tranquilidad lejos de los recuerdos dolorosos. Se sumergió en la rutina de la vida cotidiana, tratando de encontrar la felicidad en las pequeñas cosas. Mientras tanto, por el mismo pueblo se encontraba Jenna, quien caminaba por las calles del pueblo con el corazón lleno de nerviosismo y determinación. Había buscado a Emma por semanas, deseando desesperadamente arreglar las cosas y recuperar su amor perdido.
Una tarde soleada, mientras salía de una tienda de comida, Emma sintió una presencia familiar detrás de ella. Se volvió lentamente y se encontró cara a cara con Jenna, cuya mirada reflejaba una mezcla de arrepentimiento y determinación. El encuentro entre Jenna y Emma fue inevitable. Jenna había buscado a Emma con la esperanza de arreglar las cosas, pero Emma aún estaba demasiado herida como para escucharla.
— Emma, por favor... tenemos que hablar. —dijo Jenna, con la voz temblorosa, extendiendo una mano hacia ella.
Emma se quedó paralizada por un momento, sin saber qué decir o cómo reaccionar. Recordó el dolor y la traición que había experimentado a manos de Jenna, y sintió una mezcla de ira y tristeza en su interior.
— No tengo nada que decirte, Jenna. Déjame en paz. —respondió Emma, con la voz cargada de emoción, apartando la mirada.
— Emma, por favor, escúchame. Lo siento mucho por todo lo que te hice pasar...
— Ya es demasiado tarde para disculpas, Jenna. No puedo seguir permitiéndote que me lastimes. El daño está hecho y no hay vuelta atrás. Necesito seguir adelante con mi vida y encontrar la felicidad sin ti.
— Por favor, Emma... No puedo vivir conmigo misma sabiendo que te lastimé de esta manera. Te amo con todo mi corazón y haré lo que sea necesario para ganar tu perdón. Déjame demostrarte que puedo cambiar.
— No entiendes, Jenna. No se trata solo de lo que hiciste. Se trata de la confianza que has roto.
— Te prometo que puedo hacerlo mejor. Podemos hacerlo mejor, nosotras juntas, como antes. Si solo me dieras una oportunidad yo-...—Fue interrumpida por Emma.
— Ya no hay "nosotras", Jenna. Esa parte de mi vida ha terminado. —dijo de manera fría y distante.
— Por favor, no me dejes así. No puedo soportar perderte para siempre...
— Tuviste tu oportunidad y la desperdiciaste, Jenna. Ahora, déjame en paz y sigue adelante con tu vida.
— Emma, por favor. Te prometo que haré todo lo posible para enmendar mis errores.
— ¿Cómo puedo creerte después de todo lo que ha pasado?
— Porque te amo, Emma. Y haré lo que sea necesario para ganarme tu confianza de nuevo —Emma se quedo en silencio, sin saber que responder—. Por favor, no me dejes así. No puedo soportar la idea de perderte para siempre.
Silencio.
— Emma, por favor, dime que todavía hay una oportunidad para nosotros.
Silencio, de nuevo.
La insistencia de Jenna provocó un torbellino de emociones en Emma, quien se sintió abrumada por la angustia y el dolor del pasado. Con lágrimas en los ojos, Emma intentó alejarse de Jenna, pero en su desesperación, Jenna la agarró del brazo con fuerza, provocando que Emma perdiera el equilibrio y cayera al suelo.
— ¡Suéltame, Jenna! —gritó Emma, luchando por liberarse de su agarre— ¡Déjame en paz! —una vez que se libero del agarre corrió lo mas rápido que pudo, intentando mantenerse alejada de Emma.
Jenna, en un intento desesperado por detener a Emma, corrió tras ella mientras esta cruzaba la calle sin mirar. Pero era demasiado tarde. Un auto venía a toda velocidad y no pudo detenerse a tiempo, atropellando a Emma sin piedad. Se quedó en estado de shock, viendo con horror cómo el cuerpo de Emma caía al suelo, inerte y herido. Corrió hacia ella, sintiendo el peso abrumador del arrepentimiento y la culpa aplastándola.
— ¡Emma, no! —gritó Jenna, arrodillándose junto a ella y abrazándola con cuidado— ¡Por favor, despierta! ¡Por favor, Emma, despierta! ¡No puedes dejarme así!
Las lágrimas caían por las mejillas de Jenna mientras gritaba por ayuda, sintiendo que su mundo se desmoronaba a su alrededor.
— Lo siento... lo siento mucho, Emma. Por favor, quédate conmigo. No puedo vivir sin ti.. —susurro cerca del oído del Emma, mientras la abrazaba sintiendo todo su cuerpo temblar.
Pero Emma yacía quieta, su cuerpo inmóvil en el pavimento, mientras la realidad de lo sucedido se hundía en el corazón destrozado de Jenna.
— Por favor... alguien, ¡ayuda! ¡Necesitamos ayuda aquí!
El sonido de las sirenas se acercaba en la distancia mientras Jenna se aferraba al cuerpo de Emma, su corazón lleno de arrepentimiento y dolor por lo que había sucedido. Todo y todos desaparecieron, lo único que le importaba era Emma. Rogando que se despertara, pero ninguno de sus ruegos hizo efecto. Lo último que vio fue como unos paramédicos se llevaban el cuerpo de su amaba a la ambulancia.
El tiempo parecía detenerse en el hospital mientras Jenna esperaba ansiosamente noticias sobre el estado de Emma. Cada segundo se sentía como una eternidad, y la incertidumbre pesaba sobre ella como una losa. Finalmente, una enfermera se acercó a Jenna con una expresión seria en el rostro. Jenna contuvo el aliento mientras escuchaba las palabras de la enfermera, temiendo lo peor pero esperando lo mejor.
— La operación fue un éxito, pero el choque fue muy grave. Afortunadamente, logramos estabilizarla, pero su condición sigue siendo crítica —explicó la enfermera, con voz compasiva—. Puedes verla, pero por favor, prepárate para lo que puedas encontrar.
Con el corazón latiendo con fuerza, Jenna siguió a la enfermera hasta la habitación de Emma. Cuando entró, se encontró con la vista desgarradora de Emma acostada en la cama, conectada a una serie de máquinas y tubos, luchando por su vida.
— Emma... —murmuró Jenna con voz temblorosa, acercándose a la cama de Emma con lágrimas en los ojos— Lo siento tanto. No puedo creer que esto haya pasado...
— Jenna... —respondió Emma débilmente, su voz apenas un susurro—. Gracias por estar aquí...
— Te prometo que haré todo lo posible para que te recuperes. No puedo perderte, Emma. Eres lo más importante en mi vida...
— Jenna, escúchame... —dijo Emma con esfuerzo, mirando a Jenna con amor en sus ojos—. Necesito.. que me prometas algo..
— Cualquier cosa, Emma. Lo que sea. Te lo prometo —dijo mirándola mientras agarraba con delicadeza su mano.
— Prométeme que vivirás... que vivirás por las dos... sé feliz por las dos...
Con lagrimas en sus ojos, Jenna asintió—. Te lo prometo, Emma. Viviré por las dos... te lo juro.
Jenna tomó la mano de Emma con ternura, sintiendo su calor desvaneciéndose lentamente. Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras Emma luchaba por mantenerse consciente, cada respiración más débil que la anterior.
— Emma, por favor, no te vayas. Te necesito...— suplicó Jenna, con el corazón destrozado— Te amo más de lo que puedes imaginar...
Emma le dedicó una sonrisa débil a Jenna, sus ojos llenos de amor y aceptación. Sabía que era hora de despedirse, y lo hizo con dignidad y valentía.
— Te amo, Jenna... Siempre te amaré... —susurró Emma, antes de cerrar los ojos y dejar que la paz la envolviera.
Con un último apretón de manos y una mirada llena de amor, Emma cerró los ojos y dejó escapar un suspiro final. El sonido monótono de la máquina que controlaba sus latidos llenó la habitación, anunciando el fin de una vida llena de amor y sacrificio. Jenna se quedó en silencio, con el corazón roto y las lágrimas corriendo por sus mejillas. Agarró la mano fría de Emma y la besó con ternura, sintiendo una mezcla abrumadora de dolor y gratitud por haber conocido un amor tan profundo y verdadero. Se quedó en silencio, con el corazón roto y las lágrimas corriendo por sus mejillas.
Aunque el dolor de perder a Emma la consumía por dentro, Jenna sabía que tenía que cumplir la promesa que le había hecho en su lecho de muerte. Con el corazón roto pero la determinación en su interior, se levantó y salió de la habitación, decidida a vivir cada día en honor a la memoria de Emma. Mientras caminaba por los pasillos del hospital, las lágrimas seguían corriendo por sus mejillas, pero también sentía una chispa de esperanza en su interior. Sabía que nunca olvidaría a Emma, pero también sabía que tenía que seguir adelante y encontrar la felicidad que Emma deseaba para ella.
Con el paso de los días, Jenna honró la promesa que le había hecho a Emma, viviendo su vida con pasión y determinación. Aunque su corazón seguía roto, encontró consuelo en el amor que compartieron y en el recuerdo eterno de su amada.
El tiempo paso, exactamente 4 años desde la muerte de Emma. En todo ese tiempo Jenna tuvo que ir a un psicólogo porque la muerte de su amada aun le seguía afectando, pero con apoyo de sus amigos mas cercanos pudo superar aquella tristeza que le traía cada recuerdo de Emma.
— Mami, ¿Cuánto falta para llegar?
— Ya falta poco, Emmi. —dijo con una pequeña sonrisa viendo a su pequeña hija de 4 años.
Después de todo el apoyo de sus amigos y familiares, Jenna decidió adoptar a una niña de rasgos similares a su amada y las de ella, es como si fuera la hija que hubiera deseado tener con Emma. Apenas la vio decidió adoptarla, nombrándola con el mismo nombre de su amor mas verdadero. Ahora se encontraba manejando por la misma carretera donde solía ir con Emma cada fin de semana a su lugar especial.
Mientras viajaba, su pequeña hija decidió poner un poco de música. Al oír la melodía no pudo evitar que una sonrisa apareciera en su rostro, esa siempre fue la música favorita de Emma para poner en el recorrido.
— Oh, don't you dare look back. Just keep your eyes on me! I said: You're holding back. She said
— ¡Shut up and dance with me! —le siguió la canción con entusiasmo, recordando las veces que solía cantar canciones con Emma mientras iba manejando.
Todo el camino se sintió nostálgico, es como si su pequeña hija fuera la reencarnación de su primer amor. A lo lejos pudo divisar la cabaña, viniéndole mil y un recuerdos de Emma, sintiéndose totalmente feliz. Al fin y al cabo, es lo que ella hubiera querido.
Aparco el carro al lado de la cabaña dejando que su hija bajara primero y recorriera toda la zona mientras que ella desempacaba las maletas que se encontraban en el maletero. Por suerte no demoro mucho en ordenar las cosas, cuando salió de la habitación de su pequeña hija, la encontró a ella sentada en el sofá con una fotografía en las manos, la menor al percatarse de la presencia de su mama fue con ella aun con la fotografía en manos.
— ¿Quién es ella, mami? — dijo mostrándole la fotografía, donde se veía a ella y Emma felices, esa fotografía fue la primera vez que vinieron—¿Y porque se parece a mi?
— Oh pues, ella es tu otra mami —dijo con ternura cargándola mientras la llevaba afuera.
— ¿Y por que no esta aquí con nosotras?
— Veras, lo que sucede es que mami esta en un lugar muy lejos, cuidando de otros niños sin mamás. Tú mami siempre fue muy amable y la mejor persona que podrías conocer.. —decía mientras miraba al hermoso cielo que yacía sobre ellas.
— ¿Y como se llama, mami?
Jenna rio un poco—. Se llama Emma. —menciono volviendo a verla
— ¿Se llama igual que yo?
— Ujum, ¿y sabes por qué? —la pequeña negó— Es simple, porque tu te pareces mucho a tu otra mami, los mismos ojos, la misma voz, la misma personalidad..
— ¿En serio? ¡Entonces de grande quiero ser como mamá! —dijo con entusiasmo la pequeña, haciendo que Jenna soltara una pequeña carcajada.
— Estoy segura de que lo harás. Ahora ve a cambiarte que daremos un paseo, ¿esta bien? —la pequeña asintió y se adentro rápidamente a la casa, dejando a Jenna sola quien volvía a ver al cielo—. Te ves tan hermosa, cariño. Siempre te ves hermosa. —le dio una ultima mirada volviendo a adentrarse a la cabaña, sabiendo que estaba yendo por un buen camino.
Perdón si hay alguna falta de ortografía, espero les haya gustado el capitulo, y si fue así no olviden votar :D.