Prólogo
Uno siempre supone que lo más importante es cuando llegas al final del camino. Nadie se detiene a pensar en los procesos, y solo pocos son capaces de disfrutar el camino antes de llegar a la gloria.
Pero qué sabrá alguien de mi edad sobre eso? Diría cualquier adulto que se dignara a decir que me conoce solo por haber tenido un par de charlas con migo. No todos son capaces de ver más allá de la verdad, y no todos la aceptan con la madurez que se requiere ver a una persona simplemente por lo que es, sin engaños, sin etiquetas y sin idealizar o endiosar. Y entonces es cuando uno cae del cielo, porque la persona en quien confiaban no es quien ellos creían, sino un conjunto de mentiras o engaños que uno mismo se propone solo para no ver a las personas como lo que son.
Y no estoy juzgando si no todo lo contrario, lo digo por propia experiencia, por que la verdad es cruel y no a todos les gusta, pero es lo que más se necesita, para alcanzar las estrellas.