Capítulo 1
"—Te amaré, incluso, después de la muerte. —¿Y si no hay nada después? —Tendrás a alguien que te amó hasta el último día de su vida"
Hiro no sabía dónde estaba, estaba desesperado de pronto apareció con... ¿los vivos?, pero ¿Cómo?, veía que el lugar era muy colorido, era un bosque lleno de hojas color naranjas pudo notar que era otoño siguió caminando, pero no sabía cuánto tiempo no había estado en el exterior ya que no reconocía estos lugares, veía los caminos llenos de flores y el cielo tan azul como lo recordaba, pero en ese momento reacciono
- ¿Por qué estoy aquí? -
Veía por todos lados, un poco sorprendió y asustado siguió caminando en ese momento escucho a un pequeño niño gritar
- ¡OYE NO ME DEJES! -
En ese momento volteo y todo el tiempo paro ante sus ojos pues es pequeño niño se parecía tanto a él, pero solo sintió como lo atravesaba para seguir corriendo, como pudo corrió para alcanzarlo y vio ese pueblo colorido
Santa Cecilia
Todo había cambiado vio todo lo colorido que era, los puestos de comida, las tiendas todo lo que el recordaba, siguió al pequeño niño y pudo ver que la casa Rivera era más grande, un poco más moderna pero incluso seguía teniendo ese hermoso de familiaridad, eso lo ponía nostálgico hasta que escucho de nuevo la voz del niño
-YA LLEGUÉ ABUE MIGUEL-
Y en ese momento a Hiro todo su mundo se volteó vio a su primer amor, al amor de su vida, lagrimas corrían por su rostro pues sabía que ya había pasado mucho tiempo...
Tanto para que Miguel ya tuviera 90 años.
Era un señor viejito, muy tierno en verdad, en sus ojos se podían notar su gran amor hacia su familia y esa sonrisa que era de esperarse de él, con gran alegría abrazo a su nieto y le dio un beso en su cachete y lo dejo ir para que siguiera corriendo
-papá, no lo consientas- decía esa mujer que se parecía a él
Hiro se acercó poco a poco para poder estar junto a Miguel, pero en eso una pregunta llego a su mente ¿Por qué estoy aquí?... - miraba por todos lados de alguna pista, pero en eso vio la mano de Miguel hecha una pasita se hinco y le tomo la mano.
Cuando toco la mano de Miguel en sus ojos pudo notar los momentos vividos con él, pudo ver cuando se conocieron en el pequeño quiosco en el centro de Santa Cecilia, cuando lo escucho por primera vez cantar, su primera cita, pudo apreciar todos esos lindos momentos, cuando Miguel lo presentó a su familia y cuando Hiro presento a Miguel a su familia, cuando salían de paseo, esos momentos verdaderamente valen oro y nunca los cambiaría.
Pero pareciera que después de que el falleciera siguió con su vida, parecía que era feliz, con su familia a su alrededor, pudo notar que tenía hijos a lo mejor y se casó tiempo después, tal vez y si tuvo una vida llena de felicidad, pudo presenciar a sus “hijos” como fueron creciendo, cuando fueron a la escuela, se graduaron, se casaron y le dieron nietos. En cierta manera eso me dio tristeza ya que lo que siempre quiso ser él quien le diera esa familia, pero si aún es feliz a pesar de que no fuera con él.
Vio a Miguel agarrar una bolsa colocarse una gorra y salir de su casa, pero su hija lo trata de detener –Papá ¿a dónde vas? - dijo un poco enojada
-hija iré a un lado no me tardo-
-ah está bien pero no tardes recuerda que es el cumpleaños de Daniel- dijo mostrándole una sonrisa a su padre
-claro querida-
Y así se fue Hiro curioso como siempre siguió a Miguel ya que trataría de saber un poco más de él para compensar los momentos que no estuvo.
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Hiro seguía atrás de Miguel curioso a donde se dirigían y sobre todo que traía en esa bolsa grande.
Pasaron máximo 10 minutos y llegaron a un lugar hermoso era un pequeño cerro rodeado de flores, rosas y plantas de todos tipos de tamaños, colores y formas, veía el bello atardecer que se asomaba esos tonos rosas, naranjas y amarillos que se juntaban, Hiro estaba sorprendido por ese lugar nunca se imaginó algo como eso
-te extrañe lo sabes- decía Miguel con tono triste
Hiro sorprendido no sabía cómo sentir eso ya que veía como Miguel lo veía y rastros de lágrimas caían y de vez en cuando se limpiaba con su suéter
-y sé que tú también-
En ese momento Hiro supo que Miguel no lo veía, pues después se dio la vuelta se sentó en el pasto y empezó a acomodar todo, Hiro curioso veía lo que hacía y se sorprendió, Miguel ponía un pequeño mantel y recordó que fue el mismo mantel de su primer Picnic era algo lindo que lo conservara
-sabes aún recuerdo esos bellos y malos momentos que vivimos juntos- decía divertidamente -los detalles, las pequeñas cosas que me dabas eran un tesoro enorme para mí, incluso lo que no parecía importante, para mí... lo era-
En eso vio que cuando el mantel estuvo listo acomodo su foto en una pequeña piedra y reconoció que esa foto fue la última que se tomaron tenía 28 años y fue una semana antes de que falleciera
-Sabes Chinito, no sabes cómo quisiera poder devolver el tiempo, para verte de nuevo, para darte un abrazo y nunca soltarte-
Hiro se entristeció cuando vio un rio en los ojos de su amor quería tanto abrazarlo y darle apoyo, solo veía que sacaba comida hecha por él y algunas cosas más, pero lo que más lo sorprendió fue la bolsa de ositos de goma y de sus sabores favoritos
-desde hace muchos años comprendí que había llegado tu tiempo, pero yo nunca pensé que dolería tanto- decía mientras acomodaba un plato –nunca pude sacarte de mi cabeza- decía mientras se reía –pero solo deseo una cosa, que en donde sea que estés seas feliz, me recuerdes y cuando yo me valla, espero que seas al primero que vea-
Y en eso Hiro vio cuando Miguel acabo de poner la pequeña ofrenda y solo estaba prendiendo las tres pequeñas velas junto a su foto
-sabes cuándo falleciste me di cuenta que la vida puede terminar en un segundo y no la quería desperdiciar- decía mientras se sentaba y suspiraba –además de que la vida es polvo puede esparcirse en un momento a otro, yo no quería olvidarte, pero seguí con mi vida y a pesar de que eso me enorgullece, también me entristece porque yo quería vivirla contigo-
Hiro enternecido lo abrazo y en eso volvió a su mente el recuerdo de ese fatídico día, iban de regreso de la universidad, cuando ninguno pudo ver como un carro pasaba el alto ocasionando una gran carambola y los más afectados fueron él y Miguel, ocasionando que él se desangrara, en el acto aun podía escuchar los gritos de Miguel por ayuda para que lo rescataran pero él sabía que no había remedio, cuando lo sacaron del carro pudieron notar que ya no había mucho que hacer por él tenía fracturas graves en las costillas un pulmón reventado, una fractura expuesta y tenía hemorragia interna demasiado grave.
Y en menos de 2 horas había fallecido ocasionando una tristeza interna a Miguel ya que él se culpaba por lo que le había pasado ya que iba de copiloto debió de haber notado ese carro, pero ya había pasado 62 años, pero por más que quería era transmitir ese sentimiento hacia él, pero él sabía que tarde oh temprano se volverían a encontrar.
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Llego el anochecer y la cena ya estaba lista todos cenaban felices, en los ojos de Miguel había un brillo singular, al ver a su nieto cantando la canción que le había enseñado desde bebé, con una guitarra vieja que había encontrado en el viejo taller de zapatos
-Daniel, ven hijo- pidió a su nieto
-si abue Miguel- decía mientras esperaba parado
En eso saco su guitarra blanca, la misma que Miguel le había cantado su primera serenata y todas las demás que tuvo, la misma con la que le canto en su aniversario y la misma que tenía el día que me lo propuso
Hiro se sorprendió ya que a pesar de los años que tenía esa guitarra no parecía maltratada rota oh incluso malgastada por el tiempo, en eso escucho la conversación entre nieto y abuelo
-ten, te la regalo, sé que le harás un mejor uso a que esta arrumbada en algún lado- dijo con una sonrisa orgulloso de su decisión
- ¿QUEEE? - todos sorprendidos por acto tan repentino
-Wow papá después de mucho tiempo ya das esa guitarra- dijo Hotaru sonriendo por la decisión de su padre
-cierto recuerdo que nos regañabas por usarla- dijo su hija
-no hijos nunca los regañe... es que ustedes debes de usarla para tocar hermosas melodías la usaban para tocas melodías que asustaban a los gatos- dijo un poco indignado
Y las risas resonaron por todo el lugar, siempre en la familia Rivera nunca faltaba un recuerdo familiar y eso hizo que Hiro se sintiera feliz por la hermosa familia que Miguel había armado
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Hiro veía a esa hermosa familia, los ruidos, las risas realmente extrañaba todo eso, vio el reloj y ya casi era hora de que el regresara con todo el dolor toco la mano de Miguel como un hasta pronto, pero en eso pudo ver que fue de la vida de Miguel después de que él falleciera.
Vio que habían pasado ya unos meses desde su fallecimiento y Miguel aun no lo superaba había caído en un estado crítico de depresión, en ocasiones quería el suicidio, pero la gente a su alrededor lo apoyo para seguir adelante.
Con él paso de los años renuncio a su carrera de la música y se mudó a su casa en Santa Cecilia donde vivió una vida tranquila hasta que en la entrada de su casa encontró a una nena de tan solo 3 meses abandonada y él decidió adoptarla como suya y le puso en nombre de Lucia, cuando la nena cumplió 5 años, adopto otro niño, pero con ascendencia japonesa como la mía y lo llamo Hotaru de tan solo 8 meses.
Y esa fue toda su familia tal y como nosotros prometimos adoptaríamos dos pequeños, crecieron bajo el cuidado de la familia Rivera, pero lo que más me sorprendió fue que siempre les hablaba sobre mí.
En eso volvió en sí y vio con todo el dolor que había pasado Miguel y como se recuperó de todo eso, en eso sintió como alguien lo tomaba de su hombro y al voltear vio a su Miguel a su lado Hiro con total emoción lo abrazo, lo beso, lo mimo como no pudo hace 62 años
-espera pero que haces aquí- dijo Hiro sorprendido
-al parecer ya era mi hora y tal como lo esperaba fuiste el primero el que me recibió- para después Miguel besar a Hiro
-no sabes cuánto te extrañe, en las noches en ocasiones lloraba porque te extrañaba, en otras siempre veía tu foto con la esperanza de poder verte... una última vez- dijo con un tono triste
-Miguel, yo tampoco te olvide tu siempre fuiste MI GRAN AMOR de toda mi vida- dijo Hiro dándole un pequeño beso en la mejilla logrando sacarle una pequeña risa a Miguel
En ese momento ambos vieron un hermoso paisaje que daba al mundo de los muertos donde podía ver ya algunos familiares esperándolo Miguel dio un gran suspiro para darse fuerza antes dio una vuelta atrás despidiéndose de su familia
-Listo- dijo Hiro dándole la mano para pasar Miguel lo vio –Listo-
Y así ambos pasaron mientras los familiares como de Miguel como de Hiro los esperaban con aplausos y abrazos de por medio, la pareja nunca se soltó de las manos alegres de que otra vez estaban juntos y esta vez para siempre.
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