You're shitty and you're bad for me
- Sabes que esto no es sano... Sin
embargo pareces un puto
adicto, neno -
Su voz salió en un susurro,
observando como los ojos del
contrario brillaban con total
lujuria.
(Basada en la canción "if u think I'm pretty" de Artemas)
...
Otro éxito más fue llevado a cabo con Gustabo e Isidoro, quienes llevaban cinco detenidos ese mismo día.
- Esto es record, eh, Gustabo - Habló Isidoro. Estaba más que contento por su racha de hoy.
García sonrió mientras miraba hacia la ventanilla que tenía a su lado unos segundos.
Contento respondió; - Pues si, Isidoro. Yo creo que nadie ha capturado a más delincuentes que nosotros, ¿Verdad? - Su vista se dirigió a el perfil de su compañero, quien manejaba con poca concentración.
Isidoro pensó unos momentos antes de seguir hablando con Gustabo.
- Yo creo que el conwi es el único que nos supera. ¿No crees, chochito de fresa? - Dijo sarcásticamente mientras lo miró solo unos pequeños segundos, alcanzando a observar como Gustabo rodaba los ojos y quitaba la sonrisa de su cara antes de volver su vista a la carretera.
- Cierra la boca y conduce, gilipollas - La felicidad duró poco gracias a Isidoro.
Él solo se limitó a soltar una leve risa y seguir conduciendo "adecuadamente".
Cuando llegaron a comisaría para cambiar el coche, Gustabo aprovecho a ir a los vestuarios para cambiarse su camisa, ya que la que llevaba puesta se había ensuciado un poco debido a que tuvo que correr para poder atrapar al criminal y terminó cayéndose.
Abrió su casillero y se puso a rebuscar una camiseta que le gustara para poder colocarsela. Al cabo de unos segundos encontró una camiseta color gris oscuro la cual le convenció pero le pareció raro ya que jamás notó que la tenía en su casillero. Comenzó a desabrochar primero su chaleco y una vez que se lo quitó prosiguió a desabotonar la camisa rosa que llevaba puesta.
Freddy había llegado a comisaría después de un largo patrullaje por lo cual ya tenía pensado salirse de servicio e irse a su casa para poder descansar y relajarse unas horas.
Luego de guardar el patrulla en el garaje entro a los interiores en dirección a los vestuarios. Quería ponerse su ropa de civil porque ya no se sentía cómodo con la que llevaba. Al abrir la puerta de los vestuarios, lo primero que vio lo dejo un poco sorprendido. Él claramente sabía que eran los vestuarios y para que servían, pero no se le cruzó por la mente ver a esa persona en ese estado.
Cerró la puerta silenciosamente y se detuvo a mirar detalladamente la espalda del inspector jefe en completo silencio.
Gustabo no notó la presencia del comisario y no fue hasta que elevó su vista al espejo para verse y comprobar si no se había lastimado en algún lugar de su abdomen, pecho o espalda que lo vió allí parado. Su cuerpo completo se congeló al ver cómo Trucazo estaba apoyado en unos casilleros mirándolo fijamente. Sus ojos conectaron y para García fue inevitable no sonrojarse levemente.
- ¿Qué pasa, Gustabiño? - Freddy habló sin quitar la mirada de sus ojos.
García solo sonrió y asintió nervioso. Realmente no tenía muchas ganas de hablar con él, lo tenía confundido desde hace tiempo y sus ánimos para lidiar con él no eran demasiado altos.
Se giró para poder agarrar la camisa que había seleccionado pero Freddy volvió a hablar.
- ¿No recuerdas que esa camisa es mía, neno? - Dejó de apoyarse sobre los casilleros y dió un paso hacia adelante.
Gustabo paró en seco sus movimientos.
«¿Qué? ¿Desde cuándo?» Pensó. No recordaba habérsela robado o puesto aquella vez.
- ¿Qué coño dices? - Soltó una risa nerviosa y prosiguió a ponerse la camisa.
Freddy también rió ligeramente, dando dos, tres, cuatro pasos más hasta estar demasiado cerca de Gustabo.
El rubio levantó la vista hacia el espejo una vez que se terminó de colocar la prenda y observó que Trucazo ya estaba más cerca de lo que él pensaba.
Sus ojos conectaron y el inspector jefe sintió la mirada intensa del comisario. Parecía que le atravesaba hasta el alma.
- No te queda mal... - Opinó mientras una media sonrisa se formaba en su rostro.
García cerró los ojos y suspiró antes de volverlos a abrir para mirarlo otra vez.
- Lo sé, gracias - Sonrió incómodo.
Sinceramente no imaginó cruzarse al comisario después de bastante tiempo. Hasta el día de hoy, no se habían visto ni una sola vez y Gustabo tampoco pensaba en verlo, pero si era consiente de que en cualquier momento se lo cruzaría.
Se miró en el espejo para acomodar la camisa, notando como las mangas eran más largas que sus brazos provocando que las doble hasta su codo y así ponerse más cómodo.
«No creo que sea de él... Seguramente me confundí de talle» Gustabo trataba de autoconvencerse de que esa camisa no era de Trucazo, pero todo lo hacía dudar en ese momento.
Todavía sintiendo la intensa mirada de Freddy sobre él se atrevió a preguntar:
- ¿Seguro qué es tuya? - Levantó sus ojos para poder mirarlo nuevamente.
Su compañero había mantenido su mirada en él todo el tiempo. No parecía tener intenciones de irse o simplemente ignorarlo.
- Si, neno. Que yo me acuerdo perfectamente - Colocó sus manos en los bolsillos laterales de su propio pantalón.
Gustabo asintió y susurró un leve "Vale" en respuesta para luego proceder a girarse y quedar frente a frente con el comisario.
La pequeña diferencia de altura que tenían hizo que García eleve su cabeza unos pocos centímetros para poder mirarlo a la cara.
García le sonrió un poco incómodo.
- ¿Me dejas pasar? - Susurró. No hacía falta ni alzar la voz debido a la distancia que mantenían.
Trucazo no respondió absolutamente nada, lo único que hizo fue mirar a Gustabo directo a los ojos y luego a sus labios.
Siendo sincero, Freddy los deseaba con toda su alma desde el último encuentro que tuvieron, que fue exactamente hace dos meses en un motel. Ni siquiera recordaba cual, estaba tan enfocado en quedarse toda esa noche con él que sinceramente le importó poco y nada donde se iban a quedar.
Ese encuentro había sido después de un duro día de trabajo donde los dos se la pasaron patrullando juntos. Haciendo bromas, deteniendo gente, etc... Pero en una ocasión en donde habían frenado en el Uwu café para comprar algo y comer en el coche, pasó lo que pasó.
...
"Luego de disfrutar aquel almuerzo, los dos compañeros se quedaron charlando de cosas no tan importantes.
- Sabes que unas pitucas que yo no tengo ni puta idea de quiénes son, vienen a comisaría diciendo que yo soy el padre de una de las pavas de allí y que querían que les pagase por todos los años en los que yo no estuve para ella y no sé que otras cosiñas más - Freddy suspiró y luego rió ligeramente mientras se acomodaba en el asiento de conductor - Yo te juro que no las vi nunca en mí vida, neno -.
Gustabo se reía mientras se imaginaba la situación por la cual paso Freddy.
- Hostia, moriría por haber estado allí, coño - Su risa comenzó a disminuir a medida que pasaban los segundos.
Un silencio para nada incómodo se generó en aquel patrulla. Gustabo miraba por la ventanilla que tenía a su lado, observando las calles y la gente que caminaba por allí, mientras Freddy agarraba las pequeñas cajas con comida (que ahora se encontraban vacías) que les dieron en el Uwu café y las colocaba en el asiento trasero. Colocó las llaves en el coche y lo arrancó, listo para seguir patrullando. Gustabo notó eso e inmediatamente lo detuvo, colocando su mano en la llave y girandola para apagar el motor.
Freddy lo miró confundido.
- ¿Que haces, Gustabiño? -.
- ¿Podemos quedarnos aquí un rato más? Todavía no quiero patrullar - Sus ojos se dirigieron a los de Trucazo, los cuales estaban cubiertos por sus lentes de sol.
El peli-negro lo pensó unos segundos pero termino cediendo. Al fin y al cabo el tampoco tenía tantas ganas de ir a patrullar.
- Venga va. Pero solo unos minutos más que sino Conway nos hecha la bronca luego - Se volvió a poner cómodo en su lugar. Echando sus caderas ligeramente hacia delante mientras separaba sus piernas.
Trucazo había dirigido su mirada hacia su ventanilla, mientras que el rubio todavía lo observaba. Viendo aquel movimiento que a él le pareció extremadamente caliente.
Mordió su labio inferior, deseando poder subirse encima del comisario y besarlo desesperadamente.
Sacudió su cabeza de un lado a otro, tratando de alejar esos pensamientos indebidos de su mente.
«¿Qué mierda me pasa?» Se cuestionó mentalmente.
Apartó su mirada de Freddy y la fijó en la ventana que tenía frente suya.
De repente, un sonido proveniente de un celular comenzó a sonar. Palmeó sus bolsillos y sacó su móvil, notando que no era el suyo, sino el de su compañero, el cuál no se había dado cuenta.
- Freddy, tu teléfono - Avisó al comisario, quien enseguida miró al rubio y luego saco su móvil del bolsillo de su pantalón.
- ¿Quién habla? - Habló una vez que atendió la llamada.
El peli-negro se giró para volver a mirar a la ventana mientras hablaba por teléfono.
- Ah vale, que eres tu, pituquiña - Sonrió levemente.
García escuchó atentamente a como Freddy hablaba con aquella chica, diciéndole apodos cariñosos y tratándola bien. No estaba enojado, pero sentía algo que él no podía describir.
Lo miró nuevamente, observando detalladamente su perfil y su cabello. También sus piernas y su abdomen. Miraba detenidamente todo el cuerpo de Trucazo y sinceramente las ganas de comerle la boca no eran pocas. Y es que, Dios, siendo sinceros, aquel hombre es demasiado atractivo y Gustabo tampoco tenía pensado resistirse mucho.
La llamada que estaba haciendo tardaba demasiado y su paciencia era poca.
«Joder... ¿Tan interesante es lo que le está diciendo?» Pensó. Largó un suspiro ligero, tratando de no llamarle la atención.
Sus ojos no se despegaban de su superior o mejor dicho de los labios de él. Los deseaba con tantas ganas que ya no pudo resistirse.
En un rápido movimiento con su mano derecha, agarró el costado izquierdo del rostro de Freddy para que pudiera mirarlo, y sin pensarlo dos veces estampó sus labios contra los de su compañero, el cual quedó estático ante la repentina acción.
El inspector se separó unos centímetros del rostro de Trucazo, el cual seguía sin entender la situación.
- ¿Qué coño...? - No tenía palabras.
No se había sentido para nada mal, de hecho, él quería seguir.
Colgó la llamada y guardó su móvil en el bolsillo de su pantalón para luego volver a los labios de Gustabo. Su mano izquierda estaba en el cuello de García mientras que la derecha se dirigía a su cintura.
Freddy abrió su boca y con su lengua empujó ligeramente los labios de Gustabo, pidiendo permiso para entrar en su cavidad bucal la cual se abrió inmediatamente y empezaron a jugar con sus lenguas, disfrutando de aquel salvaje beso mientras que el aire en el patrulla se iba volviendo cada vez más caliente.
Gustabo sin pensarlo demasiado, se subió encima de Freddy para quedar sentado sobre el regazo de este. El comisario colocó ambas de sus manos sobre la cadera de su acompañante mientras que este mismo agarraba el borde de su camisa para atraerlo más hacia él.
Se separaron por falta de aire y se miraron fijamente. Ambos tenían los labios hinchados y rojos.
- Vayamos a un lugar más cómodo, Gustabiño - Susurró el comisario cerca del rostro del rubio.
García se quedó apreciando el rostro de Freddy unos minutos hasta que éste volvio a hablar.
- Venga, vuelve a tu asiento. No tardamos nada - Le dio una pequeña nalgada para que vuelva su lugar.
Gustabo simplemente se sentó en el asiento de copiloto en silencio, esperando a que Trucazo elija un lugar al cual ir para seguir con lo que estaban haciendo."
...
Gustabo esperaba pacientemente una respuesta por parte de Freddy, el cuál todavía observaba los labios del contrario.
- No - Sus ojos se dirigieron a los de su acompañante.
La cara del rubio se transformó en una de total confusión.
- ¿Cómo que no? Tengo que trabajar, Freddy - Se mostró molesto.
Trucazo agarró el mentón de Gustabo y pasó su dedo pulgar suavemente por sus labios. Apreciando la suavidad y lo regordetes que eran estos.
Debido a la cercanía, Gustabo pudo apreciar el rostro de Freddy perfectamente, notando como este tenía su mirada fija en sus labios. Por inercia abrió ligeramente su boca. Lo cuál el comisario no lo dejó pasar, haciendo que su dedo pulgar se introduzca un poco entre los labios del rubio.
Sus ojos se conectaron, notando como los dos disfrutaban de ese pequeño momento el cual estaban teniendo.
El dedo de Trucazo empujó suavemente los dientes de Gustabo, pidiendo permiso para poder introducirlo completamente. García aceptó gustoso su petición, abriendo más la boca para que su acompañante pueda introducir más su dedo pulgar, lo cuál hizo apenas se le concedió el permiso. Volviendo su mirada a sus labios, observó como Gustabo simplemente se dejaba y lo tomaba como si fuera un simple chupete. La cabeza de García se echó ligeramente hacia atrás y luego hacia adelante suavemente, chupando el dedo pulgar de su superior. Trucazo no pudo evitar lamer sus propios labios al ver tal acción del rubio.
Sus ojos volvieron a la mirada azulada de Gustabo.
- ¿Te gusta o qué, pituquiño? - Quitó ligeramente su dedo de la boca de Gustabo y lo introdujo nuevamente.
El inspector no pudo evitar largar un pequeño suspiro placentero por su nariz, asintiendo levemente.
La polla de Freddy se movió debajo de su ropa, sintiéndose duro.
La otra mano del comisario se encargó de sacar la camisa de dentro del pantalón de Gustabo y así poder colocar su mano en la cintura del inspector por debajo de la camisa, sintiendo la piel suave que tenía.
Gustabo percibió como un escalofrío recorría su cuerpo al sentir la mano de Freddy en él.
Su lengua comenzó a moverse dentro de su boca, jugando con el dedo de Trucazo el cual seguía dentro.
- Joder... - Suspiró - No recuerdo lo que podías hacer con es linda boquita... ¿Podrías recordarmelo? -.
Retiro su dedo de la boca de Gustabo y agarró suavemente su pelo para tirarlo hacia abajo, obligando al rubio a arrodillarse frente a él.
García no apartó su mirada de la del peli-negro en ningún momento.
- Anda, has tu trabajo, Gustabiño - Sonrió de costado mientras observaba como el menor comenzaba a sacar su cinturón, tirándolo al suelo.
Nunca esperó que despues de dos meses podría a volver a pasar algo como ésto. Probablemente Gustabo después se arrepentirá, pero sinceramente él deseaba esto con la misma intensidad que Freddy, y si él se lo propuso, ¿Quién era para negarse?
Siguió con el botón de su pantalón y luego el cierre, para después poder bajarlo completamente, dejando solo la ropa interior negra de Freddy.
Frotó su mano derecha sobre la polla del comisario por encima de la tela, sintiendo lo duro que estaba. Trucazo jadeo levemente ante la acción de Gustabo, deseando que vaya más lejos.
La mano de García se movió hasta el borde del boxer para poder quitarlo tranquilamente. Observó como el pene de Trucazo chocaba contra su abdomen y, Dios, eso lo puso demasiado. Lo quería dentro de él de todas las maneras posibles.
Su mirada volvió a los ojos del comisario y notó como este lo contemplaba desde arriba. Sus ojos brillaban con lujuria, esperando a que el inspector haga lo que tanto quería.
Agarró el falo del peli-negro y sin pensarlo demasiado, abrió la boca y comenzó a meterlo lentamente dentro de él, sin apartar sus ojos de su superior, viendo cómo su cabeza de iba hacia atrás mientras soltaba un ronco gemido, deleitando el calor de la boca de Gustabo.
El rubio estaba desacostumbrado debido a que la última vez que hizo eso fue en su último encuentro con Trucazo.
Metió un poco más de la mitad de la polla de Freddy en su boca, y lo que no pudo meter lo agarró con su mano derecha.
El comisario apretó el agarre que tenía en el cabello de Gustabo, empujando ligeramente hacia adelante para que pueda tomar un poco más.
El falo de Freddy había tocado la campana de García, lo que le provocó una pequeña arcada que pudo controlar al instante.
Luego de haberse quedado unos segundos quieto, comenzó a mover su cabeza hacia atrás lentamente para luego moverla hacia delante, comenzando un lento vaivén que no duro mucho ya que Trucazo comenzó a tomar el control, follando la boca del inspector.
De repente la radio de García sonó.
- Tete, ¿Te falta mucho o qué? - Se escuchó a Isidoro.
Gustabo miró a Freddy, quien también lo miró dede arriba.
Trucazo gruñó un poco molesto por la interrupción y agarró su radio, cambiándose de frecuencia para responder.
- Gustabiño está ocupado, Isidoro. Vete con otro compañero - Trató de decir lo más serio posible.
Del otro lado de la radio se escuchó un "10-4" de parte de Navarro.
El rubio cerró los ojos, sintiendo las lágrimas caer por sus mejillas. Sentía el dolor en su garganta, pero poco le importaba, de hecho lo disfrutaba. Sabiendo que era la polla de Freddy la cual le estaba destrozando la garganta lo ponía demasiado.
El comisario soltaba algunos gemidos graves mientras continuaba follandole la boca. No había podido dejar de pensar en esa sensación, tener su polla dentro de la cavidad bucal de Gustabo, observar como lo tomaba todo con su boca y lo disfrutaba totalmente, y Dios, por fin lo había logrado.
Dos meses sin él se habían sentido como 10 años.
Miró hacia abajo viendo como unas cuantas lágrimas salían de los ojos del rubio.
Continúo un poco más y luego se corrió dentro de su boca, disfrutando los últimos momentos dentro de él.
Gustabo tragó todo el semen de Freddy, saboreandolo totalmente. Sintió como el falo de su acompañante salía de su boca, sintiendo un gran alivio al poder cerrar la mandíbula.
Abrió los ojos y observó como Trucazo lo miraba. Estaba sudado y jadeaba debido al cansancio, pero le pareció extremadamente sexy ver al comisario en ese estado.
- Venga... Levanta, neno - Apartó la mano de su cabello y ayudo a García a levantarse.
Una vez ya estaba parado, el peli-negro comenzó a ponerse su ropa interior y sus pantalones bajo la atenta mirada del inspector jefe.
- ¿Qué pasa, pavo? - Preguntó mientras terminaba de abrochar su cinturón.
García agarró el rostro del comisario y lo beso profundamente. Desde hace rato que deseaba ya hacer esto y por fin pudo hacerlo.
Empujó al comisario contra los casilleros sin dejar de besarlo mientras sus manos viajaban hasta el primer botón de la camisa de Trucazo.
El contrario agarró el culo del rubio y lo apretó ligeramente, siguiendo el beso con la misma intensidad.
Luego de unos minutos se separaron por la falta de aire y se miraron fijamente.
- ¿Un rapidin más antes de irnos o tiene miedo, comisario? - Una sonrisa juguetona se formó en los labios de Gustabo.
El peli-negro imitó la acción de García mientras apretaba un poco más su agarre.
- Sabes que esto no es sano... Sin embargo pareces un puto adicto, neno -
Su voz salió en un susurro, observando como los ojos del contrario brillaban con total lujuria.