Merodeadores: Magia y Poder

Summary

Para las personas sin magia, los muggles, en el mundo lo unico real que antes era fantasia son los koseis, mas, es su pasado, exactamente en el año 1945 los magos deciden separar sus mundo de una manera mas drástica, uniendo la magia de los magos mas poderosos separan sus tiempos por el riesgo que la guerra representa, en especial con un mago como Grindelwald suelto. Ese mismo año nace Salazar Grindelwald, que en 18 años, cuando los mundo se vuelvan a unir, será conocido como Izuku Midoriya y con el y un grupo de jovenes que quieren libertad y paz descubrirán lo corrupto que esta el mundo magico, las verdades de nadie quiere aceptar y tal vez unos amores en el camino. Ahora su objetivo es buscar un lugar donde pertenecer, donde su musica, magia y sobretodo ellos llamen hogar, aunque sea lejos de donde crecieron.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Ilusión

—Tal vez la parte más difícil es saber dónde comenzar, tú sabes, siempre he sido malo al hablar de mis emociones, pero supongo que empezar contando como llegue al mundo es un buen comienzo —


Inglaterra, Londres


Octubre 03 de 1944


Su familia tenía razón o tal vez cumplieron con su palabra y se encargaron de que su vida sea miserable, pero aun así no iba a aceptar aquel compromiso. No era como su hermano, ella no estaba dispuesta a aceptar casarse con su primo, no entendía cuál era la necesidad de "preservar la sangre" lo único que han conseguido es que la mayoría tengan grabes problemas mentales y si, tal vez se negó a cumplir una tradición familiar, pero esa no era razón para renegarla de la familia...bueno, tal vez casarse con un muggle en secreto si era una buena razón. A pesar de esto, lo que menos le importaba a Inko Black o ahora Midoriya, era su familia.


Tenía cosas más importantes, como buscar un trabajo a sus 17 años, sin estudios completos debido a su familia y sin la posibilidad de trabajar en el mundo muggle porque ni siquiera sabía lo que para ellos era cultura general, tal vez sepa las matemáticas básicas pero no tenía una sola idea de que era un celular ni para que servía y al parecer es muy importante tener uno.


Hizashi, su esposo, a pesar de ayudarla dándole un lugar donde vivir, tampoco estaba en una mejor situación que ella y si quería terminar sus estudios tendría que conseguir dinero para pagarlos en especial si quería terminarlos en Hogwarts. Ya que a pesar de que se cree que los estudios son gratis, esos solo son los iniciales, desde primero a séptimo año. Los además, que te ayudan a especializarte, tienes que pagar a la escuela para recibirlos y tener un buen trabajo. Luego el mundo se pregunta por qué los hijos de muggles y, aunque no tantos, los mestizos, son mayormente desempleados en el mundo mágico y tienen que recurrir al mundo muggle.


Ahora ella estaba en esa situación, sin saber que carajos hacer, a donde ir y como ayudar a su esposo porque sabía que no podía depender al cien por ciento del sueldo de Hizashi y sinceramente no quería que su relación terminara como en esas novelas que leía con sus compañeras de cuarto, donde el esposo gritaba y se emborrachaba por tener que mantener a toda una familia el solo, y aunque solo eran ellos dos, Inko tenía la esperanza de que en un futuro sean más numerosos, pero nunca como su familia.


Fue esta situación la que la llevo a ese lugar, sabía que su profesor, Albus Dumbledore, junto a su esposo, de quien nunca a oído más que vagas menciones en clases, estaban queriendo tener un descendiente, pero por sus trabajos no tenían el tiempo para usar pociones que permitan a uno quedar embarazado o un hechizo que les permita tener un huevo como los dragones, por esta razón, decidió ofrecer su vientre en alquiler a cambio de dinero que le ayude con sus estudias hasta poder conseguir un trabajo.


Sabía que tal vez su profesor rechazaría la idea pero estaba lo suficientemente desesperada como para intentarlo, además, el profesor Dumbledore siempre fue su favorito.


Frente a la puerta de aquella casa, que a diferencia de lo que pensó Inko no tenía un aura tan brillante como su profesor, aún que seguía siendo acogedora, sino solo un poco oscura, se encontraba nerviosa a un extremo que nunca creyó que sería posible, siempre era bastante serena pero frente a esa puesta sentía que estaba a punto de entrar en el ministerio donde la sentenciarían a Azkaban.


Antes de poder tocar la puerta, fue abierta por un hombre que nunca en su vida a visto, alto, con un pelo blanco que hacía resaltar sus ojos azules eléctricos, con un bigote que parecía alargar un poco su cara, y aunque Inko en otra situación consideraría al hombre atractivo, en ese momento la mirada del hombre parecía decir que si se movía la mataría antes de siquiera poder sacar su varita.


Esto no la ayudo en nada, solo la hizo temblar y sentir que estaba a punto de llorar, el hombre definitivamente daba miedo, lo que la hacía preguntarse si se equivocó de casa, ya que si él era el esposo de su profesor, definitivamente necesitaba revisar si no tenía una poción de amortecía en su sistema porque en el no veía al hombre comprensivo y amoroso del que su profesos de vez en cuando presumía.


— ¿Puedo ayudarla? — Si Inko no había empezado a llorar en ese momento fue porque pudo ver a su profesor detrás de aquel hombre.


— ¿Señorita Black? ¿Necesita algo? Debería estar en Hogwarts en este momento — La voz de su profesor logro calmarla lo suficiente como para recuperar la voz y parecía que un efecto muy parecido hacía en el hombre aterrador


— B..buenas tardes profesor, disculpe las molestias pero...q..quería preguntar si puedo hablar con usted — Aunque tartamudeo un poco, esperaba haber sido lo suficientemente serena para dar a entender que era un tema serio.


— Claro, no hay problema, pero espero que tenga la suficiente importancia como para escapar de clases — Y al igual que en sus clases, Inko se dio cuenta que buscaba la manera de dar a entender la importancia de una situación, pero sin una seriedad tan recta que generalmente la ponía nerviosa, él lograba poner un toque de broma junto a una sonrisa y de esa manera ella sentía que le podría contar todo sin sentirse presionada.


Ya dentro de la casa, se dio cuenta que era más acogedora de lo que la sintió afuera. El esposo de su profesor, quien no se ha presentado todavía, la dirigió a una pequeña sala de estar, llena de cajas con decoraciones para Yule.


— Bien, podría decirme que es lo que ha sucedido — Las palabras del profesor la trajeron de vuelta, se dio cuenta que se había perdido tanto en las decoraciones que no se dio cuenta en qué momento ya tenía una taza de chocolate caliente en sus manos.


— Bueno...respecto a porque no estoy en clases se debe a que ya no puedo seguir estudiando en Hogwarts — No tenía idea de como sacar el tema, asique prefería empezar respondiendo la pregunta que le hizo su profesor.


— ¿Y eso? siempre ha sido una chica bastante tranquila, no entiendo porque sería expulsada o ¿sucedió algo más? —


— No fui expulsado, mi familia...me renegaron, no acepte el compromiso con mi primo y dijeron que ya no sería parte de la familia, aunque creo que lo que les hizo decidirse fue que me case a escondidas con un muggle...— Intento no ver la expresión en la cara de su maestro, viendo a todos lados menos a sus ojos, realmente no quería ver que expresión ponía, pero sus ojos se cruzaron con los del esposo de su maestro y aunque en un inicio creyó que el hombre no sabía otro expresión que no sea la indiferencia, pudo notar una gota de ira en sus ojos, aunque no sentía que fuera dirigida a ella.


— ¿Tienes donde quedarte? Dijiste que te casaste, ¿dónde está tu esposo? — Eso era lo que menos se esperaba, preocupación, en especial del hombre que parecía no tener emociones, eso le hizo levantar la cabeza y vio la expresión de enojo y preocupación en su maestro.


— Yo...Si, tengo donde quedarme, me mude con mi esposo, él se encuentra trabajando en este momento, antes de ir a sus clases — Otra vez las ganas de llorar volvieron, aunque esta vez no sentía que fueran de miedo.


— Bien, eso es bueno, ahora, supongo que debe haber una razón por la que acudió aquí — La expresión seria volvió, sin dejar rastro de la gota de preocupación que vio en el hombre.


— Si, tiene que ver pero...antes, si no es molestia, quisiera saber cómo puedo llamarle — Talvez si estaba evitando un poco el tema pero es que antes de entrar en esa casa le parecía la mejor idea y ahora solo quiere oculta su cabeza como una avestruz.


— Grindelwald — El nombre se le hacía conocido, pero no sabía de donde, talvez algún familiar lejano, sería novedoso realmente.


— Bien...bueno, debido a la situación en la que me encuentro, me vi en la obligación de buscar un trabajo, pero en el mundo mágico se me hizo imposible al solo tener los estudios básicos y en el mundo muggle hay cosas que simplemente nunca en mi vida he visto, y algunos de los lugares donde me acerque me dijeron que no les servía una persona sin experiencia o que apenas sepa lo básico de las matemáticas, realmente ni siquiera se a que intente trabajar...— Ahora continuaba la parte más complicada, y definitivamente quería que la tierra se la tragara.


Se quedo un momento en silencio, buscando las palabras para decir lo que pensaba, peor antes de poder abrir la boca, ellos ya tenían una respuesta


— ¿Segura? — Quien lo oyera se preguntaría de que estaba hablando si no había abierto la boca, pero ella suponía que se quedó tanto tiempo en silencio que su profesor decidió usar legeremancia.


— Si, yo bueno...realmente necesito el dinero y quisiera ayudarlo, usted me ha ayudado muchas veces en mis años en Hogwarts — y era cierto, le debía mucho al hombre a pesar de que este le dijo que no era así, ella si lo creía.


— ...Esta propuesta es complicada señorita, además de que puede ser que se arrepienta — A pesar de su mirada seria, podía notar la esperanza en sus ojos, aunque también había duda.


— Si ese fuera el caso, aun se podría realizar mediante un hechizo, aunque no creo que lo haga, quiero tener mi especialidad en medicina mágica, apoyar a Hizashi en lo que pueda, y tal vez en un futuro ser lo suficientemente estables para tener hijos con el — Intento ser lo más sincera posible mientras evitaba que se le escaparan las lágrimas.


— Serás una gran mujer Inko, y no dudo porque ese hombre te eligió como su pareja, por eso...estoy seguro de que podamos ayudarnos mutuamente, pero, quiero que siempre te priorices, te agradezco la oportunidad y con eso basta, si algo sale mal, no quiero que te culpes, y si no te sientes bien, dinos y este trato se acabaría, y estamos dispuestos en ayudarte con tus estudios, espero verte ya como una gran medimaga — Vio la duda en su voz y por un momento espero un rotundo no, pero cuando este acepto la propuesta e incluso le dijo que aun si algo salía mal la apoyaría ya no pudo detener las lágrimas más tiempo, tal vez esa no fue la mejor impresión pero al menos sabía que su vida aun tenía una oportunidad.


Casa Grindelwald/ Dumbledore


Diciembre 23 de 1959/


Después de su primera reunión, no era tan raro ser invitada a pasar el tiempo y conversar con ambos hombres, aunque nunca se esperó que la invitaran a pasar yule con ellos e incluso dejaran que su esposo también viniera. Esos hombres actuaban más como sus padres que sus verdaderos padres.


- ¡Me alegran que hayan venido! y es un placer conocer al esposo de la que fue una de mis mejores alumnas. - No era la primera vez que le decía eso, pero aun así era vergonzoso, en especial frente a Hizashi, por alguna razón.


- Jeje, también es un placer señor, disculpe las molestias - La sonrisa cordial y la pequeña inclinación la hicieron respirar más tranquila, era educado, pero generalmente se le olvidaba muy seguido o solo lo era cuando le convenía, en serio esperaba que fuera menos educado y con su típico tono burlesco, tal vez que se le escaparan unas cuantas críticas del lugar y la falta de decoraciones mientras contaba como se celebra Navidad en su país, sabía que su profesor no se enojaría realmente pero quería dar una buena impresión del hombre con quien se casó. Y aunque ama las historias que su esposo cuenta sobre las tradiciones que los muggles celebran, realmente no sabía si serian del agrado de los otros dos o mejor dicho del señor Grindelwald.


- Ninguna molestia, eres bienvenido - Se suponía que este sería un buen momento para que se enteraran de que funciono la implantación de espermatozoides y que muy pronto ellos podrían ser padres.


- Mucha gracias - Después de eso, el señor Grindelwald nos guio a la sala y durante un tiempo solo conversábamos sobre nuestros trabajos, planes y como la hemos pasado hasta ahora.


Después de la cena y unas cuantas historias de Hizashi, que nunca pueden faltar, por fin llego el momento donde contaría la buena noticia al profesor.


- Profesor, si no le molesta, quisiera usar este día para dar una noticia - Inmediatamente conseguí la atención de todos en la sala, mi esposo me guiño el ojo, dándome la fuerza para hablar, realmente agradecía su apoyo, no sabría que hacer si el no estuviera aquí.


- Claro, somos todo oídos - Su sonrisa me dio calma y la suficiente seguridad para seguir hablando pero antes de hacerlo regrese mi mirada a su esposo y pude sentir en su mirada la esperanza y alegría, a pesar de las máscaras sobre su persona, sus ojos siempre fueron demasiado sinceros, tal vez a eso se refería el profesor con comprensivo, no necesitaba palabras para saber que este lo entendía sus ojos eran más sinceros.


Sonriéndole en confirmación regresé mi mirada a Albus y aun con nervios di la noticia.