Capítulo 1
-Yo lo amo Shindou-san- Declaro el rubio.
Shuichi quedo anonadado con lo que el mayor acababa de confesarle.
Estaba soñando, acababa de escuchar bien
Él creía fielmente que no era del agrado de su jefe, juraría que incluso este le tenía un odio enorme. Entonces, ¿Qué había sucedido? ¿Era esta otra forma de molestarlo?
-Seguchi-san usted... - Las palabras se quedaron atoradas en su garganta. No sabía que responder, estaba en shock.
Estaba seguro de que era otra artimaña del tecladista de NG para separarlo de Yuki, después de todo la obsesión que tenía con su novio era notaria y molesta para él.
No podía Seguchi Tohma simplemente hacerse un lado y dejarlos en paz.
-Nunca creí que tuviera tan buen sentido del humor, Jajajajaj... - Menciono con tono burlesco mientras una risa forzosa salía de su boca. Detestaba los tontos juegos que su jefe ponía en marcha, pero lastimosamente no podía ser grosero con él, eso podría significar el fin de Bad Luck. Seguchi tenía mucho poder en Japón, sería tonto ir directamente contra él.
En respuesta Shuichi recibió una simple sonrisa, ese pequeño gesto le hizo sentir un escalofrío en todo su cuerpo. Siempre tenía esa expresión en su rostro, pero esta sonrisa era diferente. Era similar pero tan diferente a la vez, algo que ni el mismo podría explicar.
Su interior ya estaba alterado, pero sus nervios aumentaron al ver como daba marcha hacia él. Cada paso que daba, cada centímetro que se acortaba entre ellos estaba seguro de que su corazón no lo aguantaría.
¿Por qué se estaba acercando?
Que está pasando, ¿Acaso esto no era un abroma?
Shuichi estaba seguro de que él odiaba a Seguchi, pero por otra parte el joven Shuichi de 15 años estaba más que feliz. No quería admitirlo, pero en su tiempo de secundaria estaba ciegamente enamorado de ese tecladista. Sakuma Ryuichi era su dios, su ídolo intocable, el ser que iluminaba su día. Un simple mortal como él no podía cometer el pecado de ver con lujuria a tal deidad. Mientras tanto Seguchi Tohma era su crush inalcanzable, la lujuria personificada, el deseo carnal de un shuichi adolescente y hormonal.
Tohma se deleitaba con los cambios del pequeño cantante. Shuichi siempre era tan expresivo y fácil de leer, unas de las tantas razones por lo que el menor había llamado su atención. Anteriormente se encontraba cegado por el extraño y obsesivo deseo de sobreproteger a Eiri que no se había dado cuenta del dulce y tierno ángel que se paseaba ante sus ojos.
Cuando se caso con Mika fue solo por comodidad y la mejor manera de encubrir su orientación sexual. Se sorprendió cuando Eiri y Shuichi sin miedo alguno gritaron a los cinco vientos la relación que mantenían. El mundo no se les vino encima como él pensaba si no que los aceptaron e incluso los incitaron a actuar como una pareja normal ante las cámaras. Todo esto había sido posible por la simpatía y la determinación de Shuichi.
No cabía duda Shindou Shuichi era todo lo que él había deseado en su pareja.
Sin titubear siguió su paso hasta estar a centímetros del menor. Se veía la confusión en su rostro, la respiración rápida que daba a causa del nerviosismo y como intentaba no mirarle a los ojos. Sin dudarlo acerco su mano derecha, rozando su barbilla y alzando su mirada. Su mano recorrió su mejilla y descanso en ella, mechones de cabello se entrelazaban entre sus dedos. Los ojos se miraron mutuamente, violeta y verde se encontraron. Los labios permanecían cerrados, no había palabras que pudieran interrumpir ese bello momento.
Cada uno estaba pasando un gran dilema en su interior, las ganas no faltaban, pero la razón se los impedía. Era cierto de que Shuichi sentía cierta tención sexual entre ellos, pero no por eso iba a darle el paso libre a su jefe, él todavía tenía a Yuki y Seguchi a Mika. Si eso era cierto, entonces ¿Por qué no quitaba la mano de Tohma de su cara? ¿Por qué no se alejaba de él?
Simplemente miro por el rabillo del ojo la mano cálida que descansaba en su mejilla replanteándose si estaba bien. Su cabeza estaba delirando, el comienzo de una jaqueca se acercaba, pero entonces lo inevitable sucedido. Sintió como unos labios rosaban los suyos, el toque era superficial, un beso inocente que un niño pudo a ver dado por perder algún reto o puesta. Fue ahí cuando la razón perdió y sin vacilar fue él quien intensifico aquel beso.
No lo iba a negar, una de sus fantasías de su adolescencia se había realizado. Con cada segundo que pasaba su mente dejaba de funcionar y simplemente seguía el paso que Tohma marcaba.
Seguchi disfruto cada segundo de los labios ajenos, quisiera que el momento hubiera durado más, pero el aire le impedía seguir disfrutando aquella boquita tan pecaminosa.
-No bromeo, me gustas Shindou-san- Termino por declarar el rubio mientras veía a un sonrojado y agitado vocalista.