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π².Narrador omnisciente
Era una noche con la presencia de la luz lunar debido a lo despejado que se encontraba el cielo nocturno dejando ver las estrellas brillar. El lujoso y costoso casino por fin habΓa llegado a Los Santos, y la llegada de la gente ansiosa por jugar no se habΓa hecho esperar para llenar el casino.
En la zona Vip, donde sΓ³lo podΓa acceder gente con mΓ‘s de 7 dΓgitos en sus cuentas de banco, o con fichas que dieran el equivalente a dichos dΓgitos βya sea dinero honrado o robadoβ, se encontraba el tan conocido comisario Freddy Trucazo. Se encontraba jugando en una mesa de ruleta con el superintendente Jack Conway, e iba ganando con aciertos de color, de por medio disfrutaban de algunos sorbos de Whisky, y celebraban o se quejaban cuando perdΓan o ganaban.
βYa me voy, que te jodan.βGruΓ±Γ³ Jack al haber perdido mΓ‘s de 700.000 dΓ³lares en fichas, tomando su corbata y pistolera del respaldo de su asiento.β
βHombre, quΓ©date una partida mΓ‘s neno.βDijo Freddy divertido mientras con ambas manos acercaba hacΓa Γ©l todas las fichas apiladas, viendo a Jack retirarse sacΓ‘ndole el dedo medio de espaldas ya que Γ©l le habia hecho perder todo ese dinero al incitarlo a poner mΓ‘s y mΓ‘s.β
El azabache dio un gran sorbo a su vaso de whisky para terminarlo y retirarse. Al dejar el vaso sobre el borde de la mesa una voz llamΓ³ su atenciΓ³n.
βBuenas ΒΏestΓ‘ ocupado?βPreguntΓ³ una voz relajada cerca de la mesa, refiriΓ©ndose al asiento.β
Freddy sonriΓ³ con levedad al ver una cara familiar, despuΓ©s de todo; Gustabo GarcΓa nunca pasaba desapercibido. Ya sea por esa personalidad tan ΓΊnica que era una mezcla de coqueteos, sarcasmo y manipulaciones suaves; su nombre tan poco comΓΊn; por su apariencia que hacΓa que hasta los mΓ‘s heterosexuales como Isidoro cayeran a sus preciosos pies; por aquel cabello dorado brillante y suave; sus facciones masculinas pero suaves; su piel blanquecina adornada con diferentes tatuajes llamativos que cubrΓan la mayorΓa de su cuerpo; sus preciosos ojos celestes apagados que te envolvΓan para que no pudieras dejar de mirarlos intentando descifrar que escondΓan; o si era el suave aroma de su piel con jabΓ³n por la ausencia de colonias. Pero definitivamente se veΓa bien con aquel traje color blanco y camisa marrΓ³n claro abierta en la parte del cuello, dejando ver hasta casi las clavΓculas que se asomaban con timidez por el borde, junto a los guantes negros que cubrΓan sus manos completamente combinando con el cinturΓ³n negro.
βGustabiΓ±o, siΓ©ntate.βDijo Freddy acomodΓ‘ndose, viendo al rubio sentarse a su lado.β
βΒΏLa mesa estΓ‘ calentita o quΓ©?βPreguntΓ³ el blondo acomodΓ‘ndose, cruzando las piernas mientras veΓa al crupier preparar la mesa para ellos.β
βTengo la suerte de mi lado.βEl pelinegro tomΓ³ otro vaso y lo acercΓ³ al menor, sirviendole whisky al saber que no iba a negarse; ya que un dΓa por la bodycam lo habΓa visto beber.β ΒΏtΓΊ ya la tienes de nuevo, o voy a verte perder como la apuesta de los pantalonciΓ±os?
βYa la tengo de nuevo, ya verΓ‘s.βasegurΓ³ el menor con una sonrisa mientras se frotaba las manos, viendo al crupier esperar sus apuestas para hacer girar la ruleta.β
βBien, veamos eso.βel azabache intentΓ³ no reΓrse mientras daba un pequeΓ±o sorbo a su nuevo vaso lleno y se acomodaba.β
El muchacho esperΓ³ indicaciones mientras sujetaba la bolita de teflon entre sus dedos.
βApuesto 80 mil.βDijo Freddy, colocando las fichas delante de sus respectivas manos, sobre el tapete que marcaba el color negro. No podia perder, llevaba una buena racha.β
βTodo.βDijo Gustabo, colocando todas sus respectivas fichas en el paΓ±o en el color rojo, en un total eran 100 mil dΓ³lares. Era muy impulsivo con su dinero.β
El menor le dedicΓ³ una pequeΓ±a sonrisa traviesa al azabache, ya que Γ©ste estaba algo sorprendido y confundido observandolo, pero de inmediato volviΓ³ a concentrarse en el juego. El crupier hizo girar la ruleta y la esfera comenzΓ³ a moverse.
El ojiceleste observaba impaciente, con sus ojos un poco mΓ‘s abiertos de lo comΓΊn, expectante y ansioso. El mayor sΓ³lo observaba la ruleta girar, sosegado, creyendo que iba a ganar. Aunque al ver que la bola se detenΓa en el 21 rojo inevitablemente sus ojos se abrieron un poco mΓ‘s, ya que Γ©l creΓa que iba a salir negro cΓ³mo lo hacΓa hace mucho rato.
El rubio sonriΓ³ y alzΓ³ sus brazos, agitandolos un poco con emociΓ³n.
βΒ‘Vamooos!βGritΓ³ el blondo al ver que el crupier sacaba de abajo de la mesa las fichas para hacer el doble de la apuesta; 200 mil.β
βΒΏQuΓ© cojones?βPreguntΓ³ el mayor, sin creer posible la suerte de Gustabo.β
βΒΏUna mΓ‘s?βPreguntΓ³ juguetΓ³n Gustabo, tomando una ficha con la que jugaba mientras el crupier contaba, mordiendola con suavidad y dando una pequeΓ±a risita. AhΓ estaban aquellos ojos coquetos y juguetones entrecerrados.β
El azabache volviΓ³ a beber un largo sorbo, dejando el vaso vacΓo.βChim.
Gustabo rΓo con suavidad al escuchar su asentΓ³, volviendo a colocar sus 100 mil dΓ³lares en fichas sobre el tapete para indicar su apuesta al negro. El contrario puso 150 mil, cegado en una pequeΓ±a competencia silenciosa contra el rubio, colocando todas las fichas al rojo.
El crupier volviΓ³ a hacer girar la ruleta, el menor se inclinΓ³ hacΓa el frente para lograr ver mΓ‘s de la ruleta, y el azabache relamio sus labios al ver la perfecta curva que hacΓa la espalda contraria curvada como la de un gato estirΓ‘ndose, dando un buen espectΓ‘culo de cΓ³mo su trasero y cΓ³mo se marcaba aΓΊn con el saco del traje.
Su mano hormigueo, joder, deseaba nalgearlo. QuizΓ‘s era el alcohol, o simplemente las terribles ganas que le tenΓa a ese precioso muchacho desde que lo cruzΓ³ saliendo de un bar hace mΓ‘s de cuatro aΓ±os, no sabe especificar que era, pero sabΓa que deseaba su cuerpo con sus mΓ‘s primitivos y anti respetuosos instintos.
Una vez mΓ‘s, la ruleta se detuvo en el negro, haciendo ganar al rubio que se burlΓ³ del contrario. El patrΓ³n se repitiΓ³ algunas veces mΓ‘s, aveces ganaba Freddy, otras veces ganaba Gustabo.
El ojimarron abriΓ³ una caja de puros a su lado, acercandole un habano a Gustabo, el cuΓ‘l lo tomΓ³ directamente con la boca de la mano de Freddy, dando una risita traviesa al ver que el mayor casi se congelaba por su acciΓ³n.
βNo tengo fuego.βMintiΓ³ Gustabo, observando fijamente a Freddy mientras se inclinaba hacΓa el frente. TenΓa su encendedor en el bolsillo.β
Freddy tomΓ³ un habano y con su respectivos labios lo sostuvo, sacΓ³ del bolsillo de su pantalΓ³n un encendedor tipo zippo negro e hizo rodar la piedra del mismo, encendiendo la pequeΓ±a llama con la que prendiΓ³ su respectivo tabaco y guardΓ³ el encendedor en el bolsillo interno de su saco. Gustabo arqueo sus cejas hacΓa arriba, haciendo un pequeΓ±o berrinche silencioso y de broma.
AbriΓ³ un poco mΓ‘s sus zafiros cuando vio que el azabache se quitaba las gafas y tomaba su mandΓbula inferior de forma delicadamente firme, seguidamente se acercaba a su rostro y al colocar la punta del habano con el del contrario lo encendΓa, manteniendo su mirada fija y firme sobre los ojos juguetones con los que impactaba.
El rubio dio una calada profunda y suave, llenando sus pulmones del delicioso humo que impregnaba todos sus sentidos junto al alcohol. ColocΓ³ con suavidad una de sus manos sobre un muslo contrario, acariciΓ‘ndolo suavemente mientras con la mano libre alejaba el cilindro de sus respectivos labios y soltaba el humo restante a un lado.
El azabache sonriΓ³ con levedad, amaba coquetear, y amaba mΓ‘s cuando sus coqueteos eran correspondidos por alguien como Γ©l. SujetΓ³ las mejillas de Gustabo, viΓ©ndolo sonreΓr con levedad mientras arqueaba sus cejas hacΓa arriba.
El crupier carraspeo con suavidad, explotando la burbuja de tensiΓ³n sexual que ellos habΓan creado. Freddy soltΓ³ a Gustabo mientras el contrario cortaba el contacto fΓsico y colocaba todas sus fichas nuevamente en el color rojo.
βEscΓΊchame, GustabiΓ±o ΒΏte apetece hacer una apuestiΓ±a?βcolocΓ³ algunas fichas al negro para seguidamente voltear a verlo.β
βΒΏDe quΓ©? Tengo la suerte de mi lado por estΓ‘ noche.βEl ojiceleste observaba atentamente la ruleta girar, dando un trago whisky.β
βYa que los pantalones cortos no te hicieron nada ΒΏQuΓ© te parece si luego de esta partida vamos a jugar unas partidas de Strip PΓ³ker en otra sala?βLe resultΓ³ gracioso ver como el contrario parecΓa ignorarlo.β
La ruleta marcΓ³ el 2 negro. El menor dio un insulto bajito al perder todo su dinero nuevamente. SΓ³lo volteΓ³ a ver al azabache, levantΓ‘ndose de su silla con su habano y vaso en mano.
βVayamos, pero tu pagas la sala.βDijo el rubio, dΓ‘ndole la espalda para ir hacia otra zona.β
Freddy terminΓ³ su vaso y lo dejΓ³ sobre la mesa de la ruleta, tomando sus respectivas fichas y siguiendo al rubio a una zona de salas privadas. Uno de los beneficios de los vips que buscaban intimidad.
βΒ‘EstΓ‘s haciendo trampa!βGritΓ³ el menor al perder por quinta vez consecutiva.β
βEs imposible que haga trampa en un juego de azar neno.βDijo divertido Freddy.β Pagame.
Gustabo refunfuΓ±o un poco, estaba molesto por olvidar lo malo que era con las cartas. Ya habΓa perdido el saco, el cinturΓ³n, los guantes, los zapatos y los calcetines, ahora tendrΓa que decidir que era lo menos humillante; quitarse la camisa o el pantalΓ³n.
No era vergΓΌenza en realidad lo que sentΓa, despuΓ©s de todo veΓan un poco de su cuerpo en los vestuarios diariamente. El problema era sentirse humillado por el mayor, ya que hasta ahora no habΓa ganado ninguna prenda contraria.
TerminΓ³ decidiendo quitarse la camisa y entregΓ‘rsela al contrario mientras mordΓa su labio inferior con suavidad debido a la rabia propia acumulada al ver a Freddy dar una pequeΓ±a risa, se sentΓa vulnerable.
El azabache se permitiΓ³ pasear su vista por el cuerpo contrario, viendo los diferentes tatuajes que adornaban su tes blanquecina. Lo que no pasΓ³ desapercibido era que tuviera los pezones perforados, se veΓan bien, de un tono rosado oscuro, redonditos y algo carnosos. El pecho del inspector jefe le daban deseos de enterrar su cara en medio y morir asfixiado allΓ, ya notaba porque no mentΓa al decir que "estaba teton" cuando se negaba a correr.
βEstΓ‘ vez no puedo perder.βSe sentΓ³ nuevamente frente al contrario, acomodando las cartas en la pequeΓ±a mΓ‘quina que hacΓa de crupier al mezclar.β
βTus pantalones se verΓan bonitos en mi lado de la mesa.βDio una pequeΓ±a risa mientras dejaba la camisa sobre el otro montΓ³n de ropa, sΓ³lo recibiΓ³ una mirada molesta.β
βTu camisa se me verΓa bien a mΓ. SΓ gano, la quiero.βDijo por ΓΊltimo el ojiceleste mientras se acomodaba con la espalda recta, intentando mantener su porte y no mostrarse humillado.β
La maquina mezclΓ³ las cartas y el mayor las repartiΓ³. Cada uno planificΓ³ su siguiente jugada en silencio, manteniendo sus caras de poker. Al pasar pocos minutos, terminΓ³ la partida; Gustabo tenΓa una escalera de color, mientras Freddy tenΓa un full, por lo que se sorprendiΓ³ un poco cuando perdiΓ³ contra el menor mientras estΓ© festejaba en su lugar.
βAhora dame tu camisa.βExigiΓ³ mientras daba un sorbo al whisky, sonriendo victorioso y burlesco.β
βYo te darΓ© lo que quiera, como hiciste todo el rato.βNegΓ³ mientras gesticulana con sus manos darle su camisa, quitΓ‘ndose uno de sus guantes para darselo en forma de pago.β
βY una mierda.βFrunciΓ³ el ceΓ±o y se levantΓ³ de su asiento, dispuesto a cobrarse por el mismo.β
βAlΓ©jate, o tiro un QRR y te denunciΓ³.βAmenazΓ³ falsamente Freddy, mientras sujetaba los brazos contrarios que intentaban desnudar su torso.β
βHazlo, te denunciare por aprovecharte del estado vulnerable de un esquizofrenico y desnudarlo.βLe siguiΓ³ la pequeΓ±a broma, intentando ocultar su risa.β
El menor, en la pequeΓ±a lucha suave que estaban teniendo juntando sus palmas y entrelazando sus dedos en una pelea infantil de fuerzas, terminΓ³ tambaleΓ‘ndose y sentΓ‘ndose sobre el regazo de Freddy por accidente.
βΒΏAhora soy Santa Claus o cΓ³mo va la movida neno?βDijo bromeando el azabache, observandolo sobre su regazo sin muchas intenciones de moverse.β
βTienes la edad como para serlo.βEl menor lo observΓ³ divertido, parpadeando y agitando delicadamente sus pestaΓ±as mientras se apoyaba en su pecho.βMe porte bien estΓ© aΓ±o, Santa. He sido un niΓ±o bueno.
βΒΏTΓΊ un niΓ±o bueno, GustabiΓ±o?βSonriΓ³ Freddy con levedad mientras acariciaba uno de los muslos contrarios por encima de la ropa, probando la reaccion contraria.β
βSi, he sido un niΓ±o bueno. Tomo mis mis pastillas y como vegetales.βEl menor acercΓ³ su rostro al contrario, rozando de forma suave sus labios mientras entrecerraba los ojos, probando la reacciΓ³n del mayor.β
βTendrΓ‘s que comer otra cosa para demostrarme que has sido un niΓ±o bueno.βSusurrΓ³ con suavidad sobre los labios contrarios, finalmente cortando con la distancia para besarlo.β
El beso comenzΓ³ suave y lento, degustando los labios contrarios con el sabor a tabaco y alcohol que se sentΓa distinto al probarlos de los belfos ajenos. Pero al pasar los minutos, el suave y lento beso comenzΓ³ a hacerse mΓ‘s apasionado y necesitado, donde el menor sujetΓ³ la nuca contraria y el mayor acomodaba las piernas del contrario a los costados de su cadera.
El rubio jadeo entre el beso al sentir una de sus nalgas ser apretada por encima de la ropa, lo cual el contrario aprovechΓ³ para meter su lengua en el beso, dominando estΓ© completamente y explorando la cavidad a gusto.
El ojiceleste deslizΓ³ sus manos por el torso contrario, desprendiendo los botones de la camisa negra de abajo hacia arriba. Los dos torsos desnudos se apegaron cuando las caderas del rubio fueron apegadas a la ereccion creciente bajo Γ©l, sintiendo sus corazones y pulmones chocar uno contra el otro debido a la dulce lujuria que estaban sintiendo.
El menor desabrocho el cinturΓ³n del mayor mientras se dedicaba a dejar sus labios y comenzar a dar suaves besos hΓΊmedos a lo largo del cuello, sintiΓ©ndose embriagado al sentir el caro perfume invadir su nariz. OlΓa tan varonil que podrΓa oler ese perfume todos los dΓas si fuera necesario.
Al quitar el cinturΓ³n, deslizΓ³ sus belfos por el abdomen contrario, trazando un camino mientras bajaba el pantalΓ³n y bΓ³xer de su superior lo suficiente para dejar el miembro del azabache libre.
Se acomodΓ³ entre las piernas contrarias, quedando a la altura de su pene. Dio un suave beso en la punta para lentamente dar suaves lamidas sobre el glande en vueltas. El azabache tomΓ³ un trago de whisky, observando la escena que por siempre quedarΓa grabada en su mente; el rubio con el torso desnudo, con su pene en su boca y algunos cabellos rubios desordenados, pero sobre todo; aquella mirada frΓa que ya no estaba en aquellos preciosos ojos y ahora lo miraban como un cazador deseoso, satisfecho de haber conseguido a su deliciosa presa.
DeslizΓ³ lentamente la punta en su boca, moviendo lentamente su cabeza y permitiΓ©ndose acostumbrarse al intruso en su cavidad. Con su mano derecha lentamente comenzΓ³ a masturbar el largo del falo que todavΓa no probaba, mientras poco a poco introducΓa lo que le quedaba hasta chocar con el comienzo de su garganta.
Freddy gruΓ±Γ³ gustoso mientras dejaba caer unos segundos su cabeza hacia atras al sentir su miembro completamente engullido y siendo estimulado por las vibraciones de los ruidos guturales del rubio. Con la mano derecha sostuvo los cabellos rubios unos segundos en esa posiciΓ³n, sintiendo al rubio apretar con sus dos manos sus muslos en un intento de mantener la calma a sentirse ahogado.
ElevΓ³ la cabeza al dejar las hebras teΓ±idas, observando la candente escena que tenΓa entre sus piernas; el blondo con la boca abierta dando suaves jadeos mientras un hilo de saliva y presemen lo unΓa a su pene, con los ojos rojizos y brillosos de lΓ‘grimas que habia soltado y la respiraciΓ³n agitada y caliente. AcariciΓ³ con suavidad la melena ajena mientras veΓa al rubio lamer con suavidad desde la base hasta la punta.
βVamos a divertirnos de verdad, GustabiΓ±o.
Gustabo entendiΓ³ a la perfecciΓ³n a lo que se referΓa, asΓ que con lentitud se levantΓ³, desabrochandose el pantalΓ³n blanco dejΓ‘ndolo caer hasta el suelo, quedando solamente con sus briefs negros hΓΊmedos y que sujetaban la ereccion que tenΓa desde que habΓan comenzado con los besos.
De forma suave apoyΓ³ sus manos, comprobado si la mesa soportarΓa su peso. Al ver que lo soportaba corriΓ³ las cartas y se sentΓ³ sobre la misma, viendo al mayor lentamente acariciar su suave piel y delinear algunos tatuajes con las yemas de los dedos.
βΒΏCΓ³mo puede ser que te queden tan bien los tatuajes?βLentamente se inclinΓ³, besando y mordiendo lentamente uno de los tatuajes contrarios en la zona interna de su muslo.β
βSoy Gustabo Garcia, es obvio que todo me queda bien. Hasta la tinta.βMordiΓ³ su labio inferior para ahogar un suave gemido que querΓa escapar de sus labios al sentir una mordida un poco mΓ‘s fuerte.β
βEstΓ© me gusta mΓ‘s.βDijo divertido mientras delineaba lentamente con la punta de su lengua la marca notoria de su mordida en una de las pocas zonas sin diseΓ±os del muslo contrario, sintiendo los mΓΊsculos tensarse y temblar levemente a su tacto.β
βSi vales la pena, podrΓa tatuarmelo permanente.βYa necesitado y deseoso por el contacto fΓsico profundo sujetΓ³ el cabello contrario, separandolo de su muslo para verlo directo a los ojos.βPero debes follarme ya mismo, sino la oferta caduca.
Cuando el rubio lo soltΓ³, el azabache se levantΓ³ de su asiento, bajΓ‘ndose los pantalones y bΓ³xer hasta las rodillas, para seguidamente quitar la ropa interior ajena, sorprendiendose para bien al ver un bonito plug plateado con una bonita joya cristalina, Gustabo dio una risita al ver el rostro de Freddy.
βΒΏQuΓ© es Γ©sto neno?βPreguntΓ³ con los ojos aΓΊn un poco mΓ‘s abiertos y con una leve sonrisa en sus labios, de forma suave contorneando la ΓΊnica parte visible del plug con un dedo.β
βUna sorpresa.βSujetΓ³ sus nalgas, separandolas para darle una mejor vista al contrario.β
βLo disfrutarΓ© entonces, GustabiΓ±o.
Freddy lentamente retirΓ³ el objeto metΓ‘lico del interior del contrario, viendo que ya estaba relajado y completamente listo para recibirlo. SabΓa que Gustabo era una mente maestra al igual que su padre, todo paso que daba ya estaba asegurado y planeado para dar 10 mΓ‘s, y Γ©l quizΓ‘s ya habΓa sido planeado para terminar asΓ esa noche sin saberlo, y ahora; sin importarle.
El rubio le acercΓ³ un condΓ³n que tenΓa guardado en el saco, esperando pacientemente a el contrario mientras se lo colocaba. El azabache utilizΓ³ el poco lubricante restante del sobre en la entrada del rubio, deslizando un poco en el interior con sus dedos, sintiendo lo hΓΊmedo, suave y caliente que ya estaba para recibirlo.
Con lentitud retirΓ³ sus dedos, tomando su respectivo miembro y lentamente hundiΓ©ndose en el interior del contrario, sintiendo cΓ³mo se contraia a su alrededor, presionandolo tan deliciosamente que tuvo que distraerse pensando en los mΓ‘s horribles detenidos que habΓa tenido hasta el momento para no descargarse en ese mismo momento.
Gustabo gimiΓ³ con suavidad, elevando su cabeza para observar al contrario, adoraba el cuerpo de su superior, tan tonificado y entrenado, cubierto con cicatrices que lo hacΓan ver tan jodidamente bien. Desde que habΓa salido del psiquiΓ‘trico habΓa sentido el deseo de probarlo, y esa noche habΓa decidido tenerlo para Γ©l, siempre conseguΓa todo lo que querΓa.
Su cuerpo se estremeciΓ³ con levedad y un gemido saliΓ³ de sus labios al sentir al mayor jugar con uno de sus pezones, se habΓan vuelto mucho mΓ‘s sensibles desde que los habΓa perforado y sentir que los jalaban suavemente mientras estaba penetrado se sentΓa exquisito. Su interior se contrajo al sentir que el azabache frotaba el pezon rΓ‘pidamente con el pulgar, de nuevo Freddy tuvo que distraer su mente al sentir lo bien que estaba siendo apretado su miembro.
Se inclinΓ³ hacΓa el frente, su cadera fue abrazada por las piernas ajenas mientras lentamente comenzaba a succionar uno de los pezones, sintiendo el metal chocar con sus dientes al morder delicadamente aquellos botones tiernos. La piel del menor podrΓa volverse adictiva y necesaria para Γ©l.
El menor sujetΓ³ con suavidad los cabellos azabaches, estremeciendose suavemente ante las mordidas que le robaban jadeos y suaves gemidos placenteros, provocandole pequeΓ±as cosquillas en el abdomen. Si no tenΓa cuidado, podrΓa volverse adicto al tacto del mayor.
Cuando uno de los pezones contrarios ya se encontraba adolorido y un poco hinchado por su estimulaciΓ³n, se separΓ³ un poco, acomodΓ‘ndose sujetando las caderas de Gustabo mientras estΓ© lo abrazaba por las caderas flojamente para permitirle moverse.
Lentamente se deslizΓ³, saliendo del interior contrario hasta la mitad y volviendo a deslizarse al hΓΊmedo interior, de ambos belfos salieron gemidos placenteros. RepitiΓ³ esa acciΓ³n algunas veces mΓ‘s, hasta que sus movimientos terminaron siendo rΓ‘pidos y un poco fuertes.
El rubio dio un gemido un poco mΓ‘s fuerte al sentir su prΓ³stata ser estimulada, y el mayor al notarlo sonriΓ³ con los labios, comenzando a dar embestidas certeras para no parar de estimular aquel punto donde sentΓa al menor contraerse y temblar con levedad. Las embestidas pasaron a ser duras y algo bruscas, donde lo ΓΊnico que se escuchaba en la sala aislada y privada del casino era las pieles chocar y la mesa de poker dar leves ruidos metΓ‘licos por el movimiento.
El ojiceleste sujetΓ³ con sus dos manos los antebrazos del contrario mientras que lo sujetaban firmemente por la cadera y no le permitΓan escapar de la estimulaciΓ³n que sentΓa tan deliciosamente agobiante, su miembro goteaba el presemen sobre su abdomen y sus piernas temblaban de placer, se sentΓa acalorado y que su sudor se mezclaba con el contrario, pero se sentΓa tan bien que no le interesaba en lo mΓ‘s mΓnimo.
Su espalda se arqueo, apoyando ΓΊnicamente la coronilla de su cabeza al echar esta hacΓa atrΓ‘s, su interior se estrechΓ³, los muslos se tensaron mΓ‘s y su abdomen cosquilleo para avisarle que su orgasmo era inminente. Pero eso sΓ³lo pareciΓ³ una indicaciΓ³n a Freddy para no deterse, el cual hundiΓ³ sus dedos en la tersa piel contraria, sin interesarle dejar marcas e incluso clavar sus uΓ±as, se sentΓa demasiado bien y las vistas no ayudaban. Ni siquiera el recuerdo del rostro de Teresa lograba que no sintiera la necesidad de correrse, y sabΓa que seria en breves, ya que sentΓa aquella sensaciΓ³n jodidamente placentera invadir su cuerpo.
Las embestidas, agresivas y rΓ‘pidas, lograron hacer llegar al rubio a su tan deseado clΓmax, soltando su esencia sobre su abdomen mientras daba un gemido alto y su cuerpo daba un temblor. Dio fuertes gemidos altos y sujetΓ³ con firmeza los bΓceps contrarios al sentir que era sobreestimulado por las embestidas que el contrario aΓΊn mantenΓa rΓtmicamente. SacΓ³ su lengua hacΓa afuera al sentir que de tanto gemir le faltaba el aire, ya de sus ojos comenzaban a asomarse nuevamente algunas pequeΓ±as lΓ‘grimas.
El mayor volviΓ³ a inclinarse sobre el rubio, aunque muy levemente. SoltΓ³ uno de los costados de la cadera del rubio y tomΓ‘ndolo de las mejillas lo obligΓ³ a observarlo, querΓa verlo al llegar y sentir su semilla siendo ΓΊnicamente separada por el delgado lΓ‘tex. MordiΓ³ con levedad su labio inferior al ver la excitante escena del rubio debajo suyo, con el rostro sonrojado y acalorado, la lengua asomando suavemente en busca de aire mientras sus cejas se arqueaban hacia arriba y algunas hebras rubias se pegaban a su frente debido al sudor.
Y pocos minutos despuΓ©s, su inminente orgasmo llegΓ³, terminando dentro del condΓ³n en el interior contrario y dando un gruΓ±ido placentero mientras veΓa al rostro contrario quedarse en blanco unos segundos debido a la placentera sensaciΓ³n del espeso lΓquido caliente en su interior, sintiΓ©ndose demasiado bien.
Detuvo sus caderas, quedando dentro unos segundos del menor mientras ambos soltaban el agarre sobre el cuerpo contrario. El azabache se inclinΓ³ hacΓa el frente, siendo abrazado por el cuello con los brazos contrarios.
Ambos se abrazaron hasta controlar sus respiraciones agitadas, con los corazones agitados aΓΊn y los pechos subiendo aritmicamente. Al controlarse y regular sus sentidos, comenzaron a besarse lentamente de forma suave mientras el mayor salΓa de su interior, pero sin separarse del menor.
A los pocos segundos del beso, tuvo que separarse finalmente completamente del cuerpo ajeno y le dio la espalda para quitarse el condΓ³n, anundandolo y arrojandolo a una papelera a un lado. Al darse vuelta, vio al menor con las piernas colgando del borde de la mesa, mientras con ambas manos separaba sus nalgas dejando ver al contrario su entrada. El menor se moviΓ³ levemente para observarlo, sonriendo coquetamente mientras lo observaba.
βΒΏMe das otro regalo, Santa?
βSi sigues siendo un buen niΓ±o, lo harΓ© GustabiΓ±o.
El blondo vio al mayor esperar unos segundos a que le diera un condΓ³n de nuevo, pero sΓ³lo se acomodΓ³ mejor con el pecho sobre la mesa.
βPuedes hacerlo dentro.
Y sin necesidad de mΓ‘s, sintiΓ³ la nueva erecciΓ³n contraria rozar con su entrada dilatada. MordiΓ³ con suavidad su labio inferior y dejΓ³ caer hacΓa el frente levemente su cabeza al sentirlo de nuevo dentro de Γ©l, en esa posiciΓ³n lo sentΓa mΓ‘s profundo en su interior y estimulaba mucho mejor su prΓ³stata.
Lo que le robΓ³ un gemido algo sorprendido fueron las embestidas rΓ‘pidas y bruscas tan prontamente. Su cuerpo se estremeciΓ³ al sentir como sus muΓ±ecas eran sujetadas por una sola mano contraria, siendo presionado hacΓa abajo por la sujeciΓ³n de sus brazos. SentΓa como sus pezones se frotaban contra el Γ‘spero tapete de poker, haciendo fricciΓ³n, provocando que sus pezones fueran estimulados con cada arremetida.
Freddy sujetΓ³ firmemente la cintura contraria mientras apretaba e inmovilizaba sus manos y brazos. Ver su miembro perderse entre aquellas regordetas nalgas brillantes de sudor, verlas rebotar al chocar y sonar contra su pelvis lo hacΓa excitar como ninguna mujer lo habΓa logrado hacer hasta ese momento.
La mano que sujetaba su cintura se soltΓ³, levantΓ‘ndose al aire y seguidamente dando un sonoro impacto sobre la nalga derecha, robandole un agudo gemido al menor que se estremeciΓ³ debajo de Γ©l.
βSi me aprietas tan bien, no podrΓ© moverme neno.βSu respiraciΓ³n levemente agitada complicΓ³ levemente la comunicaciΓ³n, sin poder evitar sonreir al sentir que le habΓa gustado.β
ElevΓ³ nuevamente su mano, volviendo a impactar la palma abierta en la otra nalga, sintiendo las rodillas del menor juntarse y casi derretirse en placer mientras gemia. Ya se imaginaba que el menor tendrΓa ese tipo de tendencias, su cuerpo tintado en alguna zona desde la nuca hasta los tobillos le indicΓ³ que su nivel de dolor no era bajo, y que podrΓa soportar algunos golpes en aquellas redondas y firmes pero blandas bolas de carne que tanto habΓa visto en los pantalones ajustados del uniforme.
Dio algunas nalgadas mΓ‘s mientras soltaba las muΓ±ecas ajenas para hacerse el cabello hacΓa atrΓ‘s, corriendo algunos mechones negros que se habΓan descolocado por los movimientos. Viendo al blondo aferrarse al borde de la mesa mientras escondΓa entre sus antebrazos su rostro, fundiΓ©ndose en gemidos y algunos chillidos placenteros al sentir la dura mano golpeando tan bien su piel y dejando una sensaciΓ³n excitantemente ardiente acompaΓ±ado del hormigueo.
Lentamente el mayor paso su mano por la espalda contraria, acariciando lentamente el tatuaje que adornaba todo su lomo. Su mano subiΓ³ hasta su nuca, sintiendo la piel hΓΊmeda y acalorada. SujetΓ³ algunos mechones rubios entre sus dedos y los jalΓ³ hacΓa Γ©l, elevando su rostro ya que querΓa escuchar correctamente los sonidos que hacΓa mientras lo follaba.
El ojiceleste soltΓ³ un pequeΓ±o quejido placentero, su cuerpo se estremeciΓ³ completamente. Las embestidas duras y rΓ‘pidas estimulando su punto mΓ‘s sensible y placentero, sus pezones rozando con el tapete, la sujeciΓ³n en su cabeza que no le permitΓa bajarla y la sensaciΓ³n cΓ‘lidamente hormigueante en la piel de sus nalgas lo estaban haciendo gotear, ya estaba cerca del orgasmo.
Pasaron apenas unos minutos mΓ‘s para que su orgasmo llegara con un gemido agudo, manchando estΓ‘ vez el suelo tapizado mientras sus piernas se debilitaban y daban pequeΓ±os temblores. Su mirada se nublΓ³ unos segundos al sentir nuevamente que su punto G no dejaba de ser estimulado por el contrario, dando pequeΓ±os quejidos y gemidos placenteros.
Freddy soltΓ³ su cabello, sΓ³lo para inclinarse y sujetarlo por el pecho con una mano, pegando la espalda contraria con su respectivo abdomen, y de aquella forma sentirse mΓ‘s clavado en el contrario que sujetaba su brazo con ambas manos y echaba su cabeza hacΓa atrΓ‘s para apoyarla sobre el hombro del mayor, dando gemidos y algunos sollozos por la estimulaciΓ³n deliciosa que estaba sintiendo y lo hacΓa sentir dΓ©bil.
SΓ³lo faltaron pocos minutos para quΓ© el ojimarron se corriera en el interior contrario, mordiendo suavemente el hombro del menor mientras soltaba un gemido gutural. DeteniΓ©ndose dentro mientras sentΓa al rubio aΓΊn tener pequeΓ±os espasmos, y su interior aΓΊn contraerse y extenderse alrededor de su miembro al ritmo al que lo habΓa estado follando.
Con la mano que no lo sostenΓa debido a lo dΓ©bil que estaban sus piernas en ese momento, suavemente tomΓ³ la mandΓbula contraria y lo hizo voltear a verlo, besandole castamente los labios y manteniΓ©ndose cercano al rostro acalorado y sonrojado contrario, haciendo que sus respiraciones aceleradas y pesadas se mezclaran.
Cuando ambos pudieron recomponerse un poco, Freddy saliΓ³ suavemente del rubio y lo dejΓ³ sentado sobre la mesa mientras iba a por un habano y lo encendΓa. Al darse vuelta, pudo ver al menor sentado en otra mesa diferente a la del poker, era una ruleta.
βΒΏQuΓ© te parece si apostamos?βOfreciΓ³ Gustabo con una sonrisa traviesa que dejaba ver sus dientes perfectos y blancos.β
βΒΏYa te sientes con suerte de nuevo, GustabiΓ±o?βFreddy sonriΓ³ con los labios mientras se acercaba al contrario, dando una calada al habano.β
βSi. SΓ yo gano, me follas. Y si tΓΊ ganas, yo te follo.βDijo divertido el blondo mientras sujetaba la pequeΓ±a esfera de la ruleta.β
βOjalΓ‘ tengas mala suerte neno.βDijo divertido el azabache mientras se sentaba, acariciando suavemente el muslo del rubio mientras estΓ© tomaba un sorbo de whisky y hacΓa girar la ruleta.β
Definitivamente ambos iban a divertirse mucho esa noche, y muy seguidamente irΓan a jugar juntos para intentar conseguir el mismo resultado, porquΓ© ambos eran ludopatas que necesitaban la satisfacciΓ³n de ganar, y sobretodo; de probar la piel contraria de nuevo.
β Fi