Prólogo
Una gran luz se expandió por todo el universo, durante algunos años está energía se expandió y creció formando varias ramas por donde pasaba, un enorme tronco empezó a crecer y las hojas llenaron de vida la planta.
Esta era la planta que sostenía los diversos mundos del universo, dicha construcción recibía varios nombres como Yggdrasil, shinju, Jehová Elohim Ala entre una infinidad de nombres más, pero para está historia lo llamaremos Inanis.
Bueno pues el Inanis era aquella construcción edificada por las diversas leyes universales como el karma, la suerte, la unidad y demás energías para dar paso a la tan preciada vida.
Y lo logro de manera exitosa, creando un hermoso mundo lleno de vida y muchas razas que se agrupaban y evolucionaban con gran rapidez, de esas razas existían cinco principales.
Los dioses, los dueños del mundo y la raza más fuerte que existía en el universo, existiendo varios dignos representantes como Kagutsuchi el dios del fuego, Anôhäna dios del abismo o Aisër diosa del frío.
La segunda raza más fuerte eran los monstruos, o dichos de otra forma los enemigos naturales de las deidades, dichas criaturas si bien la mayoría las considerarían salvajes eran realmente muy inteligentes y manipuladores casi tanto como la siguiente raza.
Los demonios, seres nacidos de la oscuridad misma, siendo los mensajeros de la maldad y los encargados de custodiar las energías negativas.
Pero la oscuridad traída por los demonios superó a la luz quien por consecuencia tuvo que crear sus propios avatares, es decir los Ángeles, seres santos con la misión de mantener a raya la oscuridad regresando el balance al universo.
Y por último estaban los caelestia, criaturas dotadas de una gran inteligencia, y con la libertad de poder elegir el curso de los acontecimientos para el bien del balance universal.
Estas razas eran los cinco pilares que mantenían unida la sociedad que se regia en el mundo, mundo que disfruto siglos de paz y prosperidad, donde las demás razas eran si bien no tratadas con igualdad como era el caso de los delfos, que eran conciderados nada mas que sirvientes por las demás razas pues era común en una sociedad que tenia muchos altibajos.
Pero nada podía ser eterno, y en el período de los quincuajesimos sextos reyes sufrieron un golpe de estado, a manos de las facciones unificadas de los faunos, yokai y krock.
Y desde ese fatídico día empezó una guerra sin fin, una lucha que para los que vivieron ese tiempo parecía un callejón sin salida, siempre siguiendo el mismo patrón, se alzaba una facción, dominaba el mundo un periodo de tiempo, otra facción provocaba la caída de ese imperio, empezaba una nueva guerra y el ciclo se repetía otra vez.
Cuando Inanis se entero esto provocó una gran tristesa en el ser, pues en todos los años que supervisó el mundo le abia tomado aprecio a todos "sus hijos" por lo que para evitar que los pocos sobrevivientes que quedaban murieran dividió el mundo en varias partes, alzando barreras y desconectando esas "dimensiones" por el resto de la eternidad.
O eso pensó, pues las cinco grandes fuerzas universales ya sabían que esto sucedería y estaban preparando "Al Elegido" para que reunificara el universo y lo lleve a su quincuajesimo séptimo periodo de paz, y dicho elegido estaba apunto de nacer en uno de los mundos creados por Inanis, más espesificamente las naciones elementales en el país del fuego.
Y corte








